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sábado, 8 de agosto de 2015

Esclavitud







                              LAS LEYES DE LIBERTAD 

“Cuanto más inteligencia se tiene para comprender un principio, menos excusable es no aplicarlo a sí mismo”. (El Libro de los Espíritus Nº 828)

 La esclavitud es el acto por el que un ser humano es colocado bajo el poder absoluto de otro ser humano. Es la privación y la negación de todas las libertades de un individuo por otro, que tiene así derecho de vida y muerte sobre él. Oficialmente abolida en todos los países, hay sin embargo en el mundo 200 millones de esclavos, de los cuales 30 millones de niños, trabajando en la clandestinidad. Cada año, 4 millones de mujeres y niñas son adquiridas y vendidas a un marido, un proxeneta o un mercader de esclavos, sin contar los millones de niños explotados como mano de obra. Todos los países y todos los continentes tienen sus esclavos, de guerra, de trabajo o de sexo. La economía es hoy un vector de una nueva esclavitud. En Francia, hay 300 señalamientos anuales de esclavitud doméstica.
 “Nadie será tenido en esclavitud ni en servidumbre; la esclavitud y el tráfico de esclavos están prohibidos bajo todas sus formas”. (Artículo IV de la Declaración de los Derechos del Hombre) Aquellos que practican, sostienen o facilitan la esclavitud son responsables a todos los niveles. Con respecto al pasado, las ideas se transforman poco a poco gracias a individuos más conscientes que luchan para destruir los prejuicios, como el racismo, la pobreza, la exclusión y las injusticias. Entre todos los hombres debe nacer una verdadera solidaridad.
 “El que saca provecho de la ley de esclavitud es siempre culpable de una violación de la ley de la naturaleza” (El Libro de los Espíritus Nº 830).
Espíritus más esclarecidos han venido a enseñar el camino de la comprensión y de la apertura de las conciencias, la Tierra ha conocido a Luther King, Gandhi, Mandela, Kennedy, Louise Michel, Jaurès y otros, que nunca se han desvinculado de sus justos combates dirigidos hacia más justicia y humanidad. Nada se resolverá jamás mientras el dinero sea a la base de nuestras sociedades, y los tiburones de las finanzas se enriquezcan sobre la espalda de los más frágiles y más pobres, favoreciendo voluntariamente y con todos los pretextos, las divisiones entre los hombres. El egoísmo y el orgullo pertenecen todavía a la naturaleza humana, pero es posible la transformación con la condición de amar a los demás. Saludemos a los y las que se han vuelto militantes, y son numerosos, que hoy saben luchar a través de las organizaciones humanitarias, defender los derechos de todos, hombres, mujeres y niños, y exigir la justicia para todos, denunciando de paso los destructores abusos de poder.
El espíritu Mahatma Gandhi, venido en sesión espírita en mayo de 1990, evoca esa necesidad y ese deseo de lucha: “Vengo a vosotros a saludar todas las resistencias, vengo a vosotros a saludar todas las oposiciones contra la tiranía, vengo a vosotros a saludar todas las luchas de liberación, vengo en medio de todos vosotros a saludar la esperanza, el deseo y el impulso de libertad que habitan en tantas y tantas naturalezas encarnadas en el planeta Tierra…”

- Le Journal Spirite nº 79-

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            LA VIAJERA DE LOS SIGLOS

La hora del anochecer es indudablemente la más favorable a los recuerdos; cuando se apaga la luz del día, antes que la noche tienda sus negras alas bordadas de estrellas, reina durante algún tiempo, según las estaciones y la latitud que ocupamos en la Tierra, esa claridad vaga, indecisa, dudosa, que llamamos crepúsculo vespertino; se suspenden entonces generalmente, todos los trabajos domésticos; se reúne la familia diseminada; se habla de los ausentes en lejanas tierras, de los muertos sepultados en marmórea tumba o en humilde fosa; se forman planes para el día siguiente, que a veces suelen hacerse extensivos para el porvenir, etc. De mí puedo decir que en esos breves momentos me halaga la soledad, en la cual preparo en mi mente el trabajo intelectual para el día venidero, o me entrego a los recuerdos del pasado, en cuyos capítulos conviene leer muy a menudo para apreciar en todo su valor la vida del presente.


Era esa hora en que las estrellas comienzan a fulgurar, cuando me senté, un día, junto al balcón de mi gabinete. A pesar de hallarme en perfecto estado de vigilia, desaparecieron de mi vista las casas que a regular distancia estaba contemplando distraídamente, viendo en lugar de ellas una inmensa llanura iluminada por los últimos rayos del Sol en su ocaso; en el suelo, cubierto de arena blanquecina, no brotaba ninguna florecilla silvestre, ni naciente hierbecilla interrumpía la monotonía de aquel extenso arenal.

En el cielo no se dibujaba la copa de ningún árbol, ni la veleta de ninguna torre lejana. Mi Espíritu, sorprendido a causa de semejante mutación, miraba atentamente aquel desierto, preguntándose qué significado podría tener un cambio tan maravilloso. Y cuando con más atención miraba las rojizas nubecillas, que trazaban en el horizonte extrañas figuras, vi adelantarse hacia mí la figura de una matrona caminando con suma lentitud; iba envuelta en una especie de túnica cenicienta de luenga cola y mangas flotantes; su rostro era hermosísimo; de sus ojos brotaban abundantes lágrimas, que resbalaban por sus mejillas, sin que la aflicción contrajera sus facciones; en su boca se dibujaba la sonrisa Divina que ilumina el semblante de los mártires.

Al llegar cerca de mí, se detuvo, y entonces vi que con su diestra oprimía un gran libro contra su pecho, mientras que en la otra mano llevaba un ramo de flores secas, cuyas hojas iban cayendo al suelo lentamente. Los últimos reflejos del Sol iluminaban su blanca frente, y sus rubios cabellos, que la cubrían como un manto de oro con sus dorados rizos, flotaban suavemente al leve soplo de la brisa. Nada más bello que aquella melancólica aparición, a la vez tan triste y tan hermosa. Miraba con asombro aquella figura simbólica, que parecía querer hablarme.

No era ilusión de mis sentidos, porque yo estaba perfectamente despierta. ¿Qué me quería decir? Interrogué con la mirada y con el pensamiento preguntándole quién era. La aparición permaneció muda, pero sobre su cabeza aparecieron cuatro letras luminosas:

¡La Fe!, que muy pronto desaparecieron para ser reemplazadas por estas otras. ¡Adiós! La hermosa matrona se alejó lentamente, y mientras se alejaba, vi dibujarse en el horizonte las altas cúpulas de gigantescas catedrales, por entre cuyas torres se levantaban columnas de humo y montañas de fuego. Al desaparecer La Fe, se hundieron las basílicas, se apagó el incendio, y volví a ver las humildes casas de la plaza del Sol y brillar en el cielo un sinnúmero de estrellas.

La Fe religiosa, la primera de las tres virtudes llamadas teologales, que consiste en creer todo lo que la Iglesia establece como revelado por Dios, se había desvanecido, dejando en pos de sí las cenizas de un culto que sólo ella podía perpetuar sobre la Tierra. La fe es la viajera de los siglos que huye cuando la razón fija en ella su investigadora mirada. Es el fuego fatuo que brilla en la noche de la ignorancia y se apaga a los primeros albores de la ciencia. Porque de la ciencia, la humanidad terrestre no ha vislumbrado aún sino los primeros resplandores, y no obstante, ha bastado para que la Fe se hundiese en los abismos.

Dos o tres días después de lo que acabo de referir, vino a verme una señora acompañada de una elegante joven que, sin saber por qué, me pareció una oveja descarriada del redil del catolicismo. Pronto comprendí que no me había equivocado. Por su conversación conocí que no había leído más libros que el de misa y el año cristiano, y que, sin embargo, sus creencias se bamboleaban, próximas a desplomarse a los embates de la reflexión y de la duda. Aquel Espíritu levantaba por primera vez su vuelo. No sé cómo, en el curso de la conversación, vinimos a hablar de los fusilamientos por delitos políticos y de sus terribles consecuencias para las pobres familias de los rebeldes. Al tocar este punto, dijo la joven con voz apasionada y vibrante: ¡Ah! Eso es horrible, ¡Es necesario verlo para comprenderlo! Yo lo comprendo, porque he visto lo que se sufre. Mi padre tuvo una vez que mandar el cuadro que había de fusilar a unos oficiales sublevados, y nunca, nunca olvidaré aquel día. Estaba mi padre enfermo, muy enfermo; pero no podía excusarse de mandar la fuerza, por no hacerse sospechoso en un tiempo de odios y rencores encarnizados. Yo le vi llorar como un niño. Salió de casa diciéndonos a mi madre y a mis hermanos: “Iros a la iglesia, y pedidle a la Virgen del Carmen, que es tan milagrosa, que haga un milagro, consiguiendo el indulto de esos infelices”. Entonces le manifesté que varias hijas de María estaban haciendo una novena a aquella Virgen para conseguir su intersección a favor de aquellos desdichados, y dominada por la más profunda convicción, abrigando la más dulce y consoladora esperanza me fui con mi familia a la iglesia, donde encontré a mis compañeras. Todas nos arrodillamos delante de la imagen y comenzamos a rezar el rosario con la mayor devoción. Ya llevábamos rezadas dos partes, cuando hizo temblar el templo la primera descarga de la fuerza que mi padre mandaba. Yo no sé lo que sentí: miré a la Virgen, que siempre me había parecido preciosísima, y la encontré sin expresión, ¡Sin vida!... Me levanté maquinalmente y me fui a una capilla; necesitaba estar sola para llorar. ¿Querrá usted creer que quise seguir rezando, y no pude decir ni un padre nuestro? Y no lloraba solamente por los pobres fusilados y sus atribuladas familias; lloraba también por el desengaño que mi fe acababa de recibir. Se apoderó de mí un miedo tan grande, que me tuve que ir junto a mi madre y decirle al oído: vámonos a casa, me parece que la iglesia se va a caer sobre nosotras, aquí dentro siento pavor; los santos de los altares me inspiran una repulsión invencible. Esa Virgen, antes tan milagrosa, me parece que se mofa de mi desconsuelo; vámonos, que aquí me encuentro muy mal. Mi madre me miró como asustada, y me siguió, quedándose mis hermanas en la iglesia. Desde aquel día no he vuelto a pedir nada ni a la Virgen ni a los santos; y crea usted que siento en gran manera la pérdida de la Fe, porque creyendo se vive muy bien. Aunque mi confesor hace lo que puede por devolvérmela, todo es en vano; y para evitar cuestiones, hago el papel de convencida. Me es imposible olvidar aquella mañana en que vinieron a interrumpir mi fervorosa plegaria las descargas que borraban del libro de la vida a tres infelices sublevados. No creo en nada, absolutamente en nada. ¡Cómo he de creer en un Dios que se hace el sordo a las súplicas y a los sollozos de los que creen en su bondad y en su poder! Mientras hablaba la joven, yo recordaba mi visión. Los espíritus de los terrenales comienzan a despertar de su profundo sueño, ya no doblan la cabeza ante los divinos decretos; piden, y cuando no se les concede lo que han pedido, se atreven a mirar de hito en hito a las imágenes preguntándoles por qué no escuchan el ruego fervoroso de los creyentes. Y como la Fe no quiere ser interrogada ni argüida, abandona el campo a su antagonista la Razón, que busca en la discusión el triunfo de la verdad.

A los pocos días en mi gabinete, una mujer, al parecer del pueblo, con un semblante que nada expresaba, parecía un libro en blanco. Iba enlutada; le pregunté qué quería de mí y me contestó en voz apenas perceptible: ¡Consuelo! Y dejándose caer en una silla, su rostro impasible adquirió súbitamente expresión, sus ojos se llenaron de lágrimas y murmuró con voz entrecortada por los sollozos: “Me han dicho que usted podía consolarme ¡He perdido a mi hija!... Hice decir más de ciento cincuenta misas ante el Cristo de Lepanto, para que le devolviera la salud, y de nada me han valido. Muerta mi hija, he ido a la capilla y he dicho al Cristo: ya no creo en tu poder; estoy desengañada de todo, porque de nada me han servido las misas, ni las ofrendas ni los martirios que he dado a mi cuerpo por salvar la vida de mi hija, mi hija que era la única alegría en este mundo, que ha dejado tres niños huérfanos y un marido inconsolable. Estoy loca de desesperación, viendo que tantos ruegos no han sido escuchados. ¡Parece mentira que Dios no escuche el ruego de una pobre madre! ¡Oh! Esto no es creíble. Y si hay Dios, ¿Cómo es insensible a mi dolor?... ¡Si será verdad lo que me dice mi yerno!... -¿Qué os dice vuestro yerno?

-Que los santos, los cristos y las vírgenes son figuras de madera, sordas como la madera de que son hechas. ¿Y los milagros que han obrado? Porque yo he visto muchas ofrendas que los atestiguaban. Recuerdo, una vez que estuve en Sevilla por Semana Santa que en la capilla del Señor de los Desamparados no se podía entrar; tanto eran los cuadros, piernas y manos de cera, y mortajas de niños que demostraban la gratitud de los fieles, favorecidos por el poder milagroso de la sagrada imagen. ¡Y no favorecerme a mí que tanto he pedido y tantos sacrificios he hecho, viéndome además obligada a sostener una lucha terrible con mi yerno, que no quería de ninguna manera que hiciera misas ni celebrara novenas! Pídame usted dinero para darlo a los pobres, (me decía) pero no para emplearlo en ceremonias religiosas que de nada han de servir a la enferma.

Yo me indignaba; le llamaba ateo, hereje, renegado, qué sé yo lo que le llamaba... pero al ver que mi hija ha muerto... ha caído la venda de mis ojos, y nada creo. ¡Un Dios que no escucha el ruego de una madre desesperada!...
¿Que podrá esperarse de él?.

Entraron otras visitas, y la pobre mujer se fue diciéndome que volvería a verme para hablarme de la muerte de su hija y de la ruina de sus creencias religiosas. La religión de aquella pobre mujer me recordó de nuevo mi misión. ¡Oh Fe religiosa! ¡Oh viajera de los siglos! Los días de tu reinado expiran: los seres más sencillos, los más ignorantes te rechazan en sus horas de dolor! Ya no inclinan la cabeza ante los mandatos Divinos; ya no dicen; “Dios lo quiere”: antes al contrario, la exasperación se apodera de los que sufren, y el escepticismo derrumba sus místicas creencias de otros tiempos.

Tu poder ha terminado en las naciones civilizadas. Los observatorios astronómicos valen más, mucho más que las gigantescas catedrales; los laboratorios de los sabios valen inmensamente más que todos los santuarios. Cuando la ciencia avanza, tú tienes que desaparecer. ¡Adiós con tu libro de la tradición y tus flores secas!, las flores de las religiones positivas terminó en los países cultos, cuando los creyentes, exasperados por el dolor, preguntan a Dios por qué no escucha sus ruegos, ¿Es que la venda de la Fe se ha caído de sus ojos?.

Devoto que pregunta y pide cuenta a Dios de sus dolores censurando sus actos, es un racionalista que ensaya el vuelo de su pensamiento. Una parte de la humanidad tiende ya sus alas libremente.

Amalia Domingo soler- Libro: La Luz de la Verdad

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                ELEMENTOS DE CONVICCIÓN

PREGUNTA - Convengo, caballero, en que desde el punto de vista filosófico la doctrina espiritista es perfectamente racional, pero queda siempre la cuestión de las manifestaciones que sólo los hechos pueden resolver, y la realidad de semejantes hechos es la que niegan muchas personas, por lo cual no debe usted extrañar el deseo que se experimenta de presenciarlos.
RESPUESTA DE A.K. - Lo encuentro muy natural, pero como busco el provecho que puedan dar, explico las condiciones en que conviene colocarse para observarlos mejor, y sobre todo para comprenderlos. El que a ello no quiere someterse indica que no tiene serios deseos de ilustrarse, y entonces es inútil perder el tiempo con él.
También convendrá usted, caballero, en que sería extraño que una filosofía racional hubiese salido de hechos ilusorios y falsos. En buena lógica, la realidad del efecto implica la realidad de la causa; si es verdadero el uno, no puede ser falsa la otra, porque no habiendo árbol, no se pueden cosechar frutos.
Cierto es que todo el mundo no ha podido evidenciar los hechos, porque no todos se han
puesto en las condiciones requeridas para observarlos, ni han tenido en ellos la paciencia y
perseverancia necesarias. Pero esto sucede como en todas las ciencias: lo que no hacen
unos lo hacen otros, y todos los días se admite el resultado de cálculos astronómicos por
aquellos que no los han hecho.
Como quiera que sea, si usted encuentra buena la filosofía, puede aceptarla como otra
cualquiera, reservándose su opinión sobre los senderos y medios que a ella han conducido,
o como máximo admitiéndolos a titulo de hipótesis hasta que tenga más amplia   demostración.
Los elementos de convicción no son los mismos para todos; lo que convence a los unos no
causa impresión ninguna a los otros, y de aquí que sea necesario un poco de todo. Pero es
un error creer que los experimentos físicos son el único medio de convencimiento. He visto a algunos a quienes los más notables fenómenos no han podido convencer y de quienes ha triunfado una simple respuesta por escrito. Cuando se ve un hecho que no se comprende, parece más sospechoso cuanto más extraordinario es, y el pensamiento le busca siempre una causa vulgar; si nos damos cuenta de él, lo admitimos mucho más fácilmente, porque tiene una razón de ser; lo maravilloso y lo sobrenatural desaparecen entonces.
Es indudable que las explicaciones que acabo de dar a usted en este diálogo están lejos de ser completas, pero estoy persuadido de que, sumarias como son, le darán que pensar, y si las circunstancias le hacen a usted testigo de algunas manifestaciones, las verá con menos
prevención, porque podrá fundar su razonamiento sobre una base. Hay dos cosas en el
Espiritismo: la parte experimental de las manifestaciones y la doctrina filosófica; y todos los
días me visitan personas que nada han visto y que creen tan firmemente como yo,
únicamente por el estudio que han hecho de la parte filosófica. Para ellas el fenómeno de
las manifestaciones es lo accesorio; el fondo, la doctrina, la ciencia, la encuentran tan
grande y tan racional, que hallan en la misma todo lo que puede satisfacer sus aspiraciones
interiores, haciendo abstracción del hecho de las manifestaciones, y concluyen, de aquí, que aun suponiendo que éstas no existan, no deja de ser la doctrina que mejor resuelve una multitud de problemas creídos insolubles. ¡Cuántos son los que me han dicho que estas ideas habían germinado en su cerebro, aunque de una manera confusa! El Espiritismo ha venido a formularla o darles un cuerpo, siendo para ellos un rayo de luz. Esto explica el número de adeptos que ha hecho la sola lectura de El Libro de los Espíritus. ¿Cree usted que hubiese sucedido esto si nos hubiéramos concretado a las mesas giratorias y parlantes?

QUE ES EL ESPIRITISMO. ALLAN KARDEC

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PROFUNDO MENSAJE DE BEZERRA DE                                           MENESES


  Hijos míos:


Que Jesús nos bendiga.
La sociedad terrena vive, en la actualidad, un grave momento mediúmnico en el
cual, de forma inconsciente, se da el intercambio entre las dos esferas de la vida. Entidades señaladas por el odio, por el resentimiento, y tomadas de amargura cobran de aquellos verdugos de antaño la pesada carga de la aflicción que les han proporcionado.
Espíritus nobles, volcados al ideal de elevación humana sincronizan con las potencias espirituales en la edificación de u mundo mejor. Las obsesiones campean de forma pandémica, confundiéndose con los trastornos psicopatológicos que traen los procesos aflictivos y degenerativos.
Sucede que la Tierra vivencia, en este período, la gran transición del mundo de pruebas y de expiaciones para un mundo de regeneración.
Nunca hubo tanta conquista de la ciencia y de la tecnología, y tanta suciedad del sentimiento y de las emociones. Las glorias de las conquistas del intelecto se desvanecen ante el abismo de la crueldad, de la disolución de las costumbres, de la perdida de la ética y de la decadencia de las conquistas de la civilización y de la cultura...
No sea, pues, de extrañar, que el dolor, bajo varios aspectos, se esparza en el planeta terrestre no apenas como látigo más si, sobretodo, como un invitación a la reflexión, como análisis de la transitoriedad del cuerpo, con el propósito de convocar a las mentes y los corazones para el ser espiritual que todos somos.
Se habla sobre la tragedia de lo cotidiano con razón. Las amenazas de naturaleza sísmica, a cada momento se tornan realidad tanto de un lado como de otro del planeta. El crimen campea a la suelta y a la floración de la juventude que se entrega, con excepciones compresibles, a la degeneración del carácter, a las licencias morales y a la agresividad.
Sucede, hijos míos, que las regiones de sufrimiento profundo están liberando a sus huéspedes que allí quedaron, en la cárcel privado, por muchos siglos y ahora, en la gran transición, reciben la oportunidad de volcarse para el bien o de optar por la locura a la que se han entregado. Y esos, que temerosamente permanecen en el mal, a beneficio propio y del planeta, irán al exilio en orbes inferiores donde lapidarán el alma auxiliando a sus hermanos de naturaleza primitiva, como nos aconteció en el pasado.
Por otro lado, los nobles promotores del progreso de todos los tiempos pasados también se reencarnan en esta hora para acelerar las conquistas, no solo de la inteligencia y de la tecnología de punta, mas también de los valores morales y espirituales. Al lado de ellos, benefactores de otra dimensión se introducen en la materia para tornarse los grandes líderes y sensibilizar a esos verdugos de la sociedad
A los médiums cabe la gran tarea de ser puente entre los dolores y las consolaciones. A los dialogadores cabe la honrosa tarea de ser, cada uno de ellos, psicoterapeutas de desencarnados, contribuyendo para la salud general. En cuanto a los médiums se entregan al beneficio caritativo con los hermanos en agonía, también tienen sus dolores disminuidos, su fardo de pruebas amenizadas, sus aflicciones contornadas, porque el amor es el gran mensajero de la misericordia que diluye todos los impedimentos del progreso – es el sol de la vida, hijos míos, que disuelve la nube de la ignorancia y que apaga la noche de la impiedad.
Reencarnasteis para contribuir en favor de la Nueva Era. Vuestras existencias no acontecieran al acaso, fueron programadas. Antes de sumergiros en la neblina carnal, leísteis el programa que os decía al respecto y lo firmasteis, dando el asentimiento para las pruebas y las glorias estelares.
El Espiritismo es Jesús que vuelve con los brazos abiertos, descrucificado, resucitado y vivo, cantando la sinfonía gloriosa de la solidaridad.
¿Daos la mano! Que las diferencias de opinión sean limitadas y los ideales de concordancia sean practicados. Que, cualquier punto de objeción se torne secundario ante las metas a alcanzar.
Sabemos de vuestros dolores, porque también pasamos por la Tierra y comprendemos que la nube de la materia empaña el discernimiento y, muchas veces, dificulta la lógica necesaria para la acción correcta. Mas quedad atentos: tenéis compromisos con Jesús...
No es la primera vez que os comprometisteis engañando, engañándoos. Más esta es la oportunidad final, optativa para la gloria de la inmortalidad o para la anestesia de la ilusión. Ser espírita es encontrar el tesoro de la sabiduría.
Reconocemos que en la lucha cotidiana, en la disputa social y económica, financiera y humana del ganar el pan, se va el entusiasmo, disminuye la alegría del servicio, más si permanecierais fieles, orando con las antenas direccionadas al Padre Todo-Amor, no os faltará la inspiración, el apoyo, las fuerzas morales para defenderos de las agresiones del mal que muchas veces os alcanza.

Tened coraje, hijos míos, unidos, porque somos los trabajadores de la última hora, y el nuestro será el salario igual al del jornalero del primer momento.
Cantemos la alegría de servir y, al salir de aquí, llevemos impreso en el relicario del alma todo aquello que ocurrió en nuestra reunión de santas intenciones: los dolores más variados, los rebeldes, los ignorantes, los afligidos, los infelices, y también la palabra gentil de los amigos que velan por todos nosotros.
Confiando en nuestro Señor Jesucristo, que nos delegó la honra de hablar en Su nombre, y en Su nombre enseñar, curar, levantar el ánimo y construir un mundo nuevo, rogamos a Él, nuestro Divino Benefactor, que a todos nos bendiga y nos dé Su paz.
Son los votos del servidor humildísimo y paternal de siempre Becerra.
Traducido por: M. C.R 

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jueves, 6 de agosto de 2015

ESPÍRITU Y MATERIA



MÉDIUMS SEGUROS

“Cuando existe el principio, el germen de una facultad, esta se manifiesta siempre mediante señales inequívocas. Al limitarse a su especialidad, el médium puede destacarse y obtener cosas importantes y valiosas. Por el contrario, si se ocupa de todo, no obtendrá nada bueno. Notad, asimismo, que el deseo de ampliar indefinidamente el círculo de sus facultades es una pretensión orgullosa, que los espíritus nunca dejan impune. Los buenos abandonan siempre a los presuntuosos, que entonces se convierten en juguete de los espíritus embusteros. Lamentablemente, no es raro ver médiums que, no conformes con los dones que han recibido, aspiran, por amor propio o ambición, a poseer facultades excepcionales que les permitan llegar a destacarse. Esa pretensión les quita la cualidad más valiosa: la de médiums seguros.”
SÓCRATES

- Libro de los Médiums -


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EN LAS FRONTERAS DE LA EPILEPSIA
 Dostoiewisk y Machado de Assis, portadores de epilepsia, figuraron de protagonistas de sus romances para describir sus propias crisis. Muchos ilustres de la Historia tuvieron epilepsia, pero para el hombre común es en la calle donde se tomará contacto con la violencia aterradora de las crisis convulsivas.

Aunque Hipócrates tenga en sus escritos hecha una brillante descripción de la crisis del Gran Mal, indicando al cerebro como responsable de toda esa sintomatología, la Epilepsia fue tenida como una dolencia mental por los siglos pasados, y solo después del surgimiento de la Neurología en el siglo pasado, la Epilepsia pasó a ser comprendida como una simple consecuencia de una lesión orgánica del cerebro.

Hoy se entiende la epilepsia como una descarga eléctrica desorganizada que afecta a las neuronas cerebrales, provocando síntomas correlacionados con el área cerebral afectada.
 
Aunque los relatos mediúmnicos del tamaño de En el Mundo Mayor y En los Dominios de la Mediúmnidad, dictados por el Espíritu André Luiz,se hagan descripciones inconfundibles de sintomatología epiléptica en sus protagonistas, sumisos a la interferencia espiritual francamente obsesora, la medicina de hoy rechaza cualquier presencia espiritual en la génesis de crisis epilépticas, especialmente por el temor de ver resurgir la nefasta participación de " los demonios" de los antíguos textos bíblicos, versión de la cual, la Edad Média y la Inquisición supieron sacar provecho.

Los exámenes sofisticados de hoy, identifican los traumas, las infecciones, los tumores y las degeneraciones entre diversas causas de naturaleza orgánica para la etiología de la Epilepsia, entre tanto, ninguno de esos exámenes es apropiado para detectar las vibraciones del plano espiritual que nos harían comprender mas profundamente la naturaleza esencial del problema de la Epilepsia.

Ni siquiera de lejos,  pretendemos excluir la génesis cerebral de la manifestación epilèptica, pero la visión exclusivamente materialista de la Medicina tradicional, la envuelve en un oscurantismo estúpido que no le permite identificar otro universo de interferencia situado en la dimensión espiritual, que como causa o como agravante, interfiere en la frecuencia en la constelación de síntomas que el epiléptico manifiesta.

Negando la interferencia del Espíritu, la Medicina no consigue ver que a través del propio estudio de la Epilepsia, ella tendría mucho que aprender, por ejemplo, con lo que los pacientes epilépticos vivencian durante las llamadas "Crisis psíquicas", en las cuales se observa un riqueza de expresión clínica cognitiva, que  la simple avería de neuronas en "corto circuito", no tienen argumentos para justificar.

En la clasificación de las crisis epilépticas, la Neurología destaca un tipo de crisis llamada Crisis Focal o Parcial en donde la consciencia no está comprometida y la sintomatología será según la parte del cerebro afectada por la descarga neuronal desorganizada. En el área motora, el paciente presenta contracciones musculares en la mano y en el brazo, en la pierna o en cualquier otra parte del cuerpo correspondiente a la región motora del cerebro afectado.

En un área sensitiva, los síntomas serán referidos como adormecimientos, sensaciones extrañas o dformaciones del miembro afectado.

En el grupo de las crisis focales en donde están incluidas las crisis psíquicas, en las cuales el paciente relata sensaciones subjetivas que experimenta espontáneamente, pudiendo tener duración de minutos, horas o días.

Las descripciones clásicas de las crisis psíquicas hacen referencia más comunmente a las crisis de "Dejá vú" y de "Jamás Vú". Esos dos cuadros son reconocidos como  consecuencias  de lesiones en la base del cerebro en la región de los lóbulos temporales

En el "Dejá vú" ( ya visto) el paciente relata una sensación de familiaridad con el ambiente o con las prsonas, aunque le sean extrañas y él las esté viendo por primera vez. En un lugar que le sea completamente desconocido, el paciente, al tener su crisis, siente una fuerte impresión de que ya  conoce o ya estuvo en aquel lugar.

En la crisis del "Jamás vú" (Jamás visto ), el paciente manifiesa sensación de extrañeza en lugares conocidos o por personas de su convivencia.

Ambas situaciones que describimos pueden ocurrir ocasionalmente con cualquier persona normal, pero, no epiléptico, esas sensaciones son comunmente repetitivas y duraderas.

Muchos epilépticos presentan crisis psíquicas frecuentes pero destacan poco por parecer corrientes, como los cambios súbitos de humor, el entristecimiento súbito o una agresividad sin motivo y desproporcional, que puede terminar en violencia.

En este artículo, estoy interesado en relatar otros tipos de crisis psíquicas relativamente raras, en que los propios pacientes tienen mucha dificultad en encontrar términos adecuados para describirlas. Ellas merecen, a mi modo de ver, un estudio meticuloso, procurando valorizar las verdaderas sensaciones de esas experiencias subjetivas que los pacientes nos procuran transmitir, sientiendo inclusive, con frecuencia, la incredulidad que la mayoría de los médicos manifiesta al oírlos.

Los relatos de esas crisis, a primera vista, parecen inconscientes, inverosímiles, superficiales, mezclándose con los síntomas de la propia ansiedad con que los pacientes conviven cuando son víctimas de ese tipo de crisis. Ellas pueden ser muy demoradas en el tiempo y no tienen el caracter de espontáneidad de las crisis convulsivas. No hay una afectación de la consciencia pero sí de la percepción de funciones complejas como la noción del tiempo, del espacio, de la realidad , del movimiento, de la oción de Yo y hasta del pensamiento.

Esas variadas sensaciones al nivel de vivencia psíquica del individuo, a mi me parece que proporcionan una preciosa observación de la frontera entre las experiencias vividas física o espiritualmente por esos pacientes.

Unos pocos relatos que hicieron esos pacientes, me ayudaron a confirmar que el mundo mental de cada uno de nosotros, transita en una dimensión espiritual que transciende la experiencia física.

Uno de ellos es médico, frecuenta mi consultorio desde niño, por tener convulsiones debido a la neucisticercosis , recientemente me buscó acompañado de su esposa, con cierta inquietud, tratando de relatarme que en los últimos dos días, había perdido la capacidad de acompañar el paso del tiempo. No era la identificación del tiempo, de las horas del día o de la noche. Él decía que era  una pérdida de la "noción del tiempo". Los acontecimientos se procesaban en su mente y cuando él se daba cuenta, esos acontecimientos ya habían ocurrido. Al dirigirse a su consultorio conduciendo su auto por la carretera, tomaba las curvas, pero siempre con la idéa de que eso no le tomaba tiempo porque ocurría en su mente, litaralmente hablando, antes de acontecer físicamente. Lo que tenía en mente, del trayecto que recorría, no era imaginación, sino su propio conocimiento. Decía que lo que hacía no lo había sentido antes o después, porque todo lo que ocurría en secuencia, él lo vivenciaba ocurriendo simultáneamente. Su esposa lo auxiliaba como auxiliar de anestesia y en la entrevista me contaba que a pesar de permanecer todo el tiempo con esas sensaciones que describía, él procedía normalmente en cuanto anestesiaba a sus pacientes, decía que toda lo que hacía después, le parecía que ya había sucedido, no como una premonición, sino como un acntecimiento "ya hecho", si así podemos decir, por él y al terminar la anestesia, para su mente, los hechos  le parecían continuar aconteciendo.

La neurología describe también un estado de crisis psíquica en la que el paciente tiene la sensación constante de estar viviendo un sueño.  Es llamado " Dreamy States" por los clásicos.

Tuvimos dos pacientes que nos relataron episodios en los que sentían una alteración que ellos llamaban "realidad". Una joven señora refería que esas sensaciones la perturbaban desde hacía años, principalmente por la noche y cuando estaba  cerca de muchas personas. Esto la dejaba insegura. Parecía hacer las cosas por instinto. Insistía en decir que en las crisis tenía la sensación de estar viviendo en una " etapa ante la realidad". 

Otro paciente con crisis semejantes la acrecentaba, diciendo que también tenía la impresión de "no estar viviendo la realidad" y todo lo que hacía, para él no tenía contenido emocional".

Dos niños y dos adultos jóvenes, que ya acompañábamos por tener antecedentes de convulsiones, nos relataron episodios de percepción alterada en el movimiento de los objetos y del propio pensamiento.

Escuché de ellos expresiones del tipo : "los movimientos de las cosas y de las personas parecen acelerados "; "cuando extiendo las manos para pegar un objeto, parece que mis gestos son muy  rápidos"; " las personas parecen hablar muy rápido". Uno de los niños decía ser despertado por la crisis. Para uno de ellos, su propio pensamiento, cuando estaba en crisis, parecía acelerado.
 
En esas horas él evitaba el diálogo con recelo de no demostrar a los otros alguna perturbación. Uno de esos pacientes, con 23 años, es pintor y decía que en las crisis sentía que todo pasaba lentamente, sus propios gestos  al lidiar con el pincel, le parecían ser hechos a cámara lenta, aunque sus colegas no confirmaron esa lentitud. Él se sentía así por más de una semana seguida, entrando y saliendo de las crisis sin ningún motivo aparente.
 
Una señora que también acompañábamos por tener desmayos, tenía un electroencefalograma con alteraciones focales en el hemisferio izquierdo y una tomografía cerebral típica de la neurocisticercosis. Ella contaba que venía teniendo episodios en los que parecía descolocarse, sintiendo que estaba muy lejos, " como si estuviera en otro mundo", "ocupando otro espacio". Esos episodios duraban 20 minutos y a continuación, quedaba siempre muy lúcida, pero con la cabeza vacía, quedaba pálida e hinchada. Otros cuadros, más complejos y a veces muy elaborados, han sido rotulados como alucinatorios y comunmente relacionados con las disritmias del lóbulo temporal o las patologías del sueño.
Algunos pacientes dicen sentirse fuera del cuerpo, sensación que la neurología llama de "despersonalización". Para otros, los objetos que ven o los sonidos que oyen, están aumentados, disminuidos o distorsionados. A veces hay una concentraciçón de escenas y episodios memorizados y el paciente, en un relane, recapitula toda su existencia. Se le da el nombre de "visión panorámica" de la vida.
Tuvimos, entre muchos otros, el caso de una niña de nueve años que nos consultaba debido a manifestaciones comunes de epilepsia.

Ella nos relató que en algunas ocasiones, estando absolutamente despierta, se sentía saliendo de su cuerpo en completa lucidez. En una de esas últimas crisis estaba sentada en el sofá, viendo televisión, cuando, súbitamente, se vió al lado del cuerpo físico. Le pregunté sobre sus miedos en esas ocasiones y cual era su actitud al verse en esa duplicidad.

Ella nos respondió con mucha simplicidad que, asustada, procuró dirigirse cerca de la televisión para ver si su cuerpo allí sentado la acompañaba.

Los cuadros que describimos no sorprenderían a cuallquier neurólogo habituado a atender casos de epilepsia. Seguramente serán atribuidos a la presencia de disturbios en la actividad neuronal, especialmente del lóbulo temporal y la mayoria de las veces se va a ver libre de esas crisis con la medicación disponible para actuar especificamente en las disritmias de esa región.
 
Entre tanto, es curioso como esas descripciones, los relatos de como esos pacientes vivencian o "descodifican" la noción del sentido del tiempo, de la aprensión de la realidad, de la relación espacio-tiempo en el desplazamiento de los objetos, de la síntesis y proyección del pensamiento, nos permite, sin pretensiones, conjeturar una serie de semejanzas con ciertas descripciones no académicas de la literatura espiritualista.

Los textos especializados en descripciones sobre técnicas de meditación, por ejemplo, revelan que los "grandes maestros" y "místicos" que alcanzan los grados más profundos de interiorización de la consciencia, hacen interesantes descripciones en relación al sentido del tiempo, al espacio ocupado por la materia, la velocidad de las partículas de materia/energía que sintonizan, bien como la turbulencia del flujo del pensamiento, descripciones estas, que a mi ver, tienen correspondencia muy provocativa con las de los epilépticos que aquí registramos.

Para nosotros, espíritas, los conceptos de tiempo en el mundo espiritual, de espacio en la dimensión extra física, de proyecciones del pensamiento, de dislocamiento del cuerpo espiritual, pueden ser facilmente reconocidos en esa serie de historias que registramos. Las lesiones objetivas que la masa cerebral evidencia en esos cuadros, son para mi, nada mas que puertas de interconexiones entre dos dimensiones, la expresión física de una realidad que el cuerpo nos permite palpar y la percepción espiritual que vivenciamos sin que las perciban los sentidos..

Autor: Núbor Orlando Facure (*)
Traducido por Jose L. Martín
 
El autor , es médico neurocirujano  y espírita. Director del  Instituto del  Cérebro de Campinas – São Paulo, ex-Profesor Catedrático de Neurocirurgia de la Unicamp (Universidad de Campinas), escritor y expositor espírita, fue entrevistado en exclusiva  en  Brasil por el  Jornal de Espiritismo en el  Instituto del  Cerebro que dirige desde 1987.
 
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                 ESPÍRITU Y MATERIA

La mente tiene la capacidad de sostener las creencias mentales de las dos posturas opuestas, más allá de los extremos esta la comprensión que surge de la experimentación directa de la realidad.

En la soledad, cara a cara con nosotros mismos, todos, ateos o creyentes, encontrémonos en un bando o en otro, sentimos que algo va mal, vemos que hay mucho sufrimiento, venimos a darnos cuenta de que no tenemos explicaciones a muchas cosas que nos suceden, no encontramos respuestas integrales a muchas de las circunstancias de nuestra propia vida y sentimos que algo nos falta. ¿Por qué? ¿Qué es eso que nos falta?

No podemos negar que hay dos corrientes en el mundo que luchan a muerte por la supremacía. En primer lugar tenemos la corriente ESPIRITUALISTA, formada por las religiones, escuelas y creencias. Por otra parte, tenemos nosotros la corriente MATERIALISTA, con su dialéctica, etc.

No hay efecto sin causa; nada procede de nada. Estos son los axiomas, es decir las verdades indiscutibles. Entonces, como se comprueba en cada uno de nosotros la existencia de fuerzas, de potencias que no pueden estar consideradas como materiales, es necesario, para explicar la causa, remontarnos a otra fuente distinta a la materia, a este principio que nombramos alma o espíritu.

Cuando, descendiendo en el fondo de nosotros mismos queremos aprender a conocernos, a analizar nuestras facultades; cuando, apartando de nuestra alma la espuma que acumula allí la vida, el envoltorio espeso cuyos perjuicios, errores y sofismas revistieron nuestra inteligencia, penetramos en los dobleces más íntimos de nuestro ser, nos encontramos allí cara a cara con estos principios augustos sin los cuales no habría grandeza para la humanidad: el amor al bien, el sentimiento de la justicia y del progreso.

Estos principios, que se reencuentran en grados diversos, tanto en casa del ignorante como en casa del hombre sabio, no pueden provenir de la materia, que está privada de tales atributos. Y si la materia no posee estas cualidades, ¿cómo podría formar, ella sola, seres dotados de ellas? El sentido de lo bello y de la verdad, la admiración que experimentamos hacia las obras grandes y generosas, no podrían tener el mismo origen que la carne de nuestros miembros o la sangre de nuestras venas. Estos son más bien como los reflejos de una luz alta y pura que brilla en cada uno de nosotros, lo mismo que el sol se refleja sobre las aguas, sean estas aguas fangosas o límpidas.

En vano pretenderíamos que todo es materia. Nosotros que sentimos realces poderosos de amor y de bondad, que amamos la virtud, la devoción, el heroísmo; el sentimiento de la belleza moral está grabado en nosotros; la armonía de las cosas y de las leyes nos penetra, nos arrebata; ¡y nada de todo eso nos distinguiría de la materia!

Sentimos, amamos, poseemos la conciencia, la voluntad y la razón; ¡y procederíamos de una causa qué no encierra estas calidades en ningún grado, de una causa que no siente, no ama ni sabe nada, que es ciega y muda! ¡Superiores a la fuerza qué nos produce, estaríamos más perfeccionados y seríamos mejores que ella!

Tal forma de ver las cosas no se sostiene. El hombre participa de dos naturalezas. Por su cuerpo, por sus órganos, deriva de la materia; por sus facultades intelectuales y morales, es espíritu.

Digamos más exactamente todavía, respecto al cuerpo humano, que los órganos que componen esta admirable máquina son semejantes a ruedas incapaces de actuar sin un motor, sin una voluntad que los ponga en movimiento. Este motor, es el alma. El tercer elemento conecta a la vez a los otros dos, transmitiendo a los órganos las órdenes del pensamiento. Este elemento es el periespiritu, la materia etérea que escapa a nuestros sentidos. Envuelve al alma, la acompaña después de la muerte en sus peregrinaciones.

Del libro de León Denis “El porque de la vida”

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                      RENACIMIENTO 

"El alma,después de residir un período en el espacio,renace en condición humana,trayendo consigo una herencia buena o mala de su pasado.Renace niño,reaparece en la escena terrestre para representar un nuevo acto del drama de su vida,pagar las deudas que ha contraído,conquistar nuevas capacidades que le han de facilitar la ascensión,acelerar la marcha hacia adelante"
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO -

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                 HIJOS ADOPTIVOS


Hijos existen en el mundo que reclaman comprensión más profunda para que la existencia se les torne psicologicamente menos difícil.

Nos referimos a los hijos adoptivos que llegan al hogar por las vías de las pruebas, sin dejar de ser criaturas que amamos tiernamente.

Coloquémonos en la situación de ellos para un más claro entendimiento del asunto.

Muchos de nosotros, en las existencias del pasado, hemos pisoteado los corazones afectuosos que nos acogieron en su casa, sea esclavizándolos a nuestros caprichos o apuñalándoles el alma a golpes de ingratitud. Desacreditándoles los esfuerzos y dilapendiandoles las energías, casi siempre les impusimos aflicción por reconforto, exigiéndoles sacrificios hasta que les ofrecimos la muerte en sufrimiento a cambio de la infancia que nos dieran de flores de esperanza.

Un día, no obstante, desembarcados en el Más Allá, nos dimos cuenta de la extensión de nuestros errores y, con la consciencia despierta, tuvimos compasión de nuestras propias faltas .

Corre el tiempo y, cuando aquellos mismos espíritus queridos que nos sirvieran de padres retornan a la Tierra en alegre comunión afectiva, ansiamos devolverles el calor de la ternura pero, en ese paso de la experiencia, los principios de la reencarnación, en muchas circunstancias, tan solamente nos permiten disfrutarles la convivencia en posición de hijos ajenos, a fin de aprender a atesorar el amor verdadero en los sustentáculos de la humildad.

Reflexionemos en eso. Y si tienes en la Tierra hijos en adopción, habitúate a dialogar con ellos, tan pronto cuanto te sea posible, para que se desenvuelvan en el plano físico bajo el conocimiento de la verdad. Ayúdalos a reconocer desde muy temprano, que son ahora sus hijos del corazón, buscan reajustarse en el hogar, a fin de que no sean traumatizados en la edad adulta por revelaciones a base de violencia, en que frecuentemente se les despiertan en el ser las llamas de la aflicción posesiva de otras épocas, en forma de celos y rebelión, envidia y desesperación.

Efectivamente, amas a los hijos adoptivos con la misma abnegación con que te empeñas en construir la felicidad de los brotes de la propia sangre. Entretanto, no les ocultes la realidad de la propia situación para que no te opongas a la Ley de Causa y Efecto que los trajo de nuevo a tu convivencia, con el fin de que olviden los desequilibrios pasionales que les marcaron la conducta en otro tiempo.

Para eso, recuerda que, en última instancia, sea cual sea nuestra posición en los equipos familiares de la Tierra, somos, por encima de todo, hijos de Dios.

                   Emmanuel

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martes, 4 de agosto de 2015

INFANCIA ESPIRITUAL



Resumen del mensaje del Dr. Bezerra de Menezes
en la reunión del CFN, noviembre de 2014
En la mañana del último domingo, 09/11/2014, el médium y orador espírita Divaldo Pereira Franco, fue invitado a participar del cierre de la reunión ordinaria del Consejo Federativo Nacional de la FEB en su sede, con la presencia de los representantes de los órganos federativos de todos los estados Brasileros, tuvo la oportunidad de transmitir, por medio de su mediumnidad  psicofónica, el mensaje lúcido y esclarecedor del Espíritu Superior Adolfo Bezerra de Menezes, como ha venido ocurriendo hace muchos años. 
"El benefactor espiritual inició su mensaje aclarando que la Tierra atraviesa días graves, de gran turbulencia y que la sociedad terrestre, aun cuando tenga iluminada la inteligencia, trae todavía el corazón despedazado por la angustia del ser existencial. Recordó que estamos en un período de transición de mundo de pruebas y expiaciones para regeneración, en el cual profundos cambios se operan en todos los sectores de la vida, para que se alcance la plenitud en la Tierra; más esas transformaciones no se darán sin luchas, esfuerzos y dolor, en razón de la inferioridad moral que todavía caracteriza a la población terrestre. 
"El materialismo, el individualismo, el egoísmo, el consumismo, la adoración al sexo, el poder arbitrario, son llagas que tienen confundido y perturbado a los “servidores de la última hora”, los trabajadores del Bien, que ya no sabe como vivenciar el Evangelio de Jesús en sus vidas. 
"El orientador espiritual repasó episodios del Cristianismo naciente que retrataban las dificultades de entendimiento fraterno entre los cristianos primitivos y que ponían en riesgo el progreso del mensaje de Jesús, habiendo sido crucial la acción de compañeros con el espíritu pacificador y conciliador para que la ruptura no se diese en el movimiento aún incipiente. 
"Con eso, resaltó la necesidad de fortalecer entre los espíritas, el espíritu de unión y de legítima fraternidad, garantizándose a todos el derecho de divergir en cuanto a puntos de vista, más sin que se corra el riesgo de división del “haz de varas”. 
"Contra esa amenaza, el Dr. Bezerra recomendó el Amor como instrumento hábil y seguro para ser usado en todas las decisiones, manteniéndose los corazones desarmados. Todavía, advirtió que las Inteligencias de las Sombras, del mundo espiritual, observan atentamente “lo que nace del corazón” de los trabajadores del Bien, aguardando la oportunidad para estimular en los individuos la envidia, la discordia, la intriga, el personalismo etc; que, para que los servidores de la Tercera Revelación se mantengan en equilibrio, deberían emprender sus mejores esfuerzos en la tarea con la cual están comprometidos, buscando siempre la perfecta identificación con los benefactores espirituales, especialmente Ismael y el proprio Cristo. 
"Por último,  Bezerra de Menezes esclareció que el Espiritismo es el Cristianismo que no pudo ser consolidado en los siglos pasados y advirtió a todos afirmando que la hermana muerte arrebatará aquellos que no correspondieran a las expectativas del Señor de la Viña, que los sustituirá por otros más capacitados para la tarea  en el Bien y que ya se disponen a amar con abnegación y espíritu de servicio."
Texto: Júlio Zacarchenco

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                 INFANCIA ESPIRITUAL 

Redacción del Momento Espírita. 

Es muy famoso el pasaje evangélico en el cual Jesús afirma: Dejad que vengan a mí los niños.

El Maestro divino aprovechaba los menores hechos de la vida para suministrar sublimes lecciones.

La primera idea que se extrae del pasaje se refiere a la imagen de pureza que los niños presentan.

Siendo todos ellos Espíritus que ya encarnaron numerosas veces, algunos son más bondadosos y puros que otros.

Pero la candidez es inherente a la infancia, a fin de inspirar en los adultos los cuidados necesarios a la atención de su fragilidad.

Justamente de ese aspecto de la fragilidad surge una importante lección de las palabras de Jesús.

Los niños necesitan de orientación y cuidados.

Ellos son frágiles e impresionables.

Quien convive con niños necesita de una cierta dosis de abnegación, a fin de gastar el tiempo necesario enseñándoles y amparándoles en sus dificultades.

Ocurre que la fragilidad material que caracteriza la infancia es bastante breve.

Hay otro género de fragilidad mucho más duradera y penosa.

Se trata de la infancia espiritual de las criaturas.

Los Espíritus que habitan el planeta Tierra no se encuentran todos en el mismo nivel evolutivo.

Muchos de ellos ya comprenden sus deberes esenciales en la fase de la vida.

Saben que es imposible construir la propia felicidad sobre la desgracia ajena.

Entienden que no hay felicidad sin paz y ni paz sin conciencia.

Así, jamás se permiten hacer el mal al prójimo.

Quien ya interiorizó el respeto a la ley divina alcanzó la madurez espiritual.

Mientras tanto, una parcela muy sustancial de los Espíritus vinculados a la Tierra permanece infantil, bajo ese aspecto.

Ellos presentan en el mundo, muchas veces, una imagen odiosa.

No importa la posición social que ocupen, su fragilidad moral siempre se evidencia.

Donde quiera que estén, buscan tener ventaja, a costa de los otros.

Si son poderosos y sofisticados, se envuelven en vergonzosos negocios.

Si son pobres, también hieren al prójimo, aunque en menor grado.

Aunque susciten mucha antipatía, en verdad son lamentables, en su inconsistente moral.

Sus actos apartados de la ética les preparan días de dolor y decepción.

Al final, la Ley Divina es perfecta y nadie jamás la consigue burlar.

Al respecto de esos hermanos infantiles, conviene reflexionar sobre el mensaje de Jesús.

No es digno del cristiano el deseo de exterminar a quien sigue por detrás.

Todos somos ovejas del rebaño del Cristo y ninguno de nosotros se perderá.

Es preciso corregir a esos hermanos y detener sus actos, inclusive para que no se degraden en sus desatinos.

Pero nunca debemos odiarlos o abandonarlos.

Aun más que los niños, ellos necesitan de orientación.

Piense en eso.

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¿ Por qué muchas personas hemos sentido alguna vez inquietud ante cuestiones trascendentes o misteriosas?

El Ser humano llevado por el empuje que la Evolución imprimió siempre a su Ser, siempre buscó respuestas ante cuestiones trascendentes que estaban delante de él; formaban parte de su vida y de su muerte, y no alcanzaba a comprender, buscando el significado de todo lo que constituía un misterio, utilizando por ello su imaginación , su poder deductivo y su intuición para dar respuesta a tantas cuestiones que se planteaba. De este poder deductivo nació la filosofía, en la que encontró las claves para tantas respuestas y soluciones que afectaban al entramado humano y a cada Ser individual.
La Filosofía en sus deducciones, siempre caminó por delante de la Ciencia empírica , en cuanto a que con su poder deductivo ha ido adelantando a veces cuestiones que más tarde la Ciencia ha venido a confirmar.
La propia Naturaleza muchas veces nos da la clave para inspirarnos y encontrar respuestas a cuestiones íntimas que en ocasiones nos hemos planteado los humanos, aunque no siempre sabemos verlas o captarlas.
Al respecto de lo anterior, recuerdo un día cuando paseaba por el campo en plena primavera y pude contemplar admirado una mariposa vestida de colores bellísimos ; sin embargo - pensé- hasta hace poco tiempo antes aquella vistosa criatura no había sido nada mas que una vulgar y repelente oruga que se arrastraba en su medio vegetal , pero que poco mas tarde se transformó en una inmóvil e inerte crisálida que despertando finalmente de su letargo y liberándose de sus envolturas pudo volar libremente ,hasta que finalmente (¿casualidad?) se posó en mi presencia, tal vez con la importante misión de hacer despertar en mí mismo, preguntas y planteamientos cuyas respuestas he ido encontrando después poco a poco.
Meditaba en este sencillo y al mismo tiempo gran detalle de la Naturaleza que suele pasar desapercibido, cuando en lo más íntimo de mi mente sentí la intuición como una respuesta, como un relámpago que iluminó mi comprensión ; una idea abstracta sin palabras, sobre que es lo que sucede con la propia esencia del Ser humano cuando abandona definitivamente el cuerpo físico tras la muerte del mismo. Comprendiendo en aquel instante , o intuyendo, que nosotros también pasamos por esta vida de modo semejante a la oruga, arrastrándonos en medio de la materia y las circunstancias que nos rodean, en el escenario en donde nos tocó vivir, sin saber muy bien hacia donde vamos en este camino que termina con la oscura muerte y que la gente suele considerar como el final de la existencia del Ser y de todo, ni tampoco conocemos de donde procedemos, hasta llegar al momento actual en medio del camino de la vida. Tal vez cuando se intuyen cuestiones tan profundas como es el qué o quienes somos en realidad, de donde venimos y hacia donde vamos, sea lo que algunas personas han experimentado como un despertar de la conciencia o como una iluminación. Creo que “iluminarse ” viene a ser como despertar interiormente en una luminosa intuición acerca de la Verdad de la Vida y de nosotros mismos, porque solo despiertos podemos buscar ,encontrar y ver la Verdad . Y esta experiencia puede suponer una transformación interior al vivir con plenitud cada momento presente sin preocuparse del concepto del pasado que ya pasó y que solo sirve para acumular el archivo de las vivencias, experiencias y aprendizajes ya experimentados y a los que podemos recurrir para nuestro aprendizaje y orientación presente. Tampoco ese momento se vive con la mente en el futuro que no existe todavía, aunque su construcción depende de la suma de los momentos presentes vividos con la consciencia clara según nuestro libre albedrío.
Por aquel aquel episodio sin importancia aparente,pero que fue para mi como un misterioso “chivatazo”, comprendí y me convencí de muchas cosas muy importantes, como por ejemplo, que realmente con la muerte de la persona solo muere el cuerpo de materia, la apariencia de las formas- no podría ser de otro modo-, pero que como la mariposa, mas tarde también vamos a resurgir de otro modo, para pasar a vivir en una forma de vida superior, cerrando así el ciclo de cada vida humana, que después y dentro de un infinito camino evolutivo necesitamos volver a recomenzar de nuevo una y otra vez, buscando siempre crecer en nuestra esencia, mejorando y perfeccionando lo logrado anteriormente.

- Jose Luis Martín -

La Verdad es totalmente interior. No hay que buscarla fuera de nosotros ni querer realizarla luchando con violencia con enemigos exteriores”.
Mahatma Gandhi –
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Manifestaciones inteligentes
 
Si los fenómenos que nos ocupan se hubieran limitado al movimiento de objetos habrían permanecido –conforme dijimos- dentro del dominio de las ciencias físicas. Pero no es así en manera alguna. Ellos habían de ponernos en el camino de un orden de hechos extraños. Se creyó descubrir –no sabemos por iniciativa de quién- que el impulso comunicado a los objetos no era sólo producto de una fuerza mecánica ciega, sino que había en ese movimiento la intervención de una causa inteligente. Una vez abierta esta senda, había un campo de observaciones completamente nuevo. Se levantaba el velo de muchos misterios. Pero ¿hay, en realidad, un poder inteligente? Esa es la cuestión. Si ese poder existe, ¿cuál es, de qué naturaleza será y qué origen tiene? ¿Está por encima de la humanidad? Tales son las preguntas que derivan de la primera.
Las primeras manifestaciones inteligentes tuvieron lugar por medio de mesas que se elevaban y daban, con una de sus patas, un número determinado de golpes, respondiendo de este modo sí o no, según lo convenido, a una pregunta planteada. Hasta allí nada de convincente había, por cierto, para los escépticos, por cuanto se podía creer en un efecto del azar. Después se obtuvieron respuestas más elaboradas, sirviéndose de las letras del alfabeto. El objeto móvil daba una cantidad de golpes que correspondía al número de orden de cada letra y se llegaba así a formar palabras y frases que contestaban a las preguntas planteadas.
(10) La exactitud de las respuestas y su correlación con las preguntas suscitaron el asombro. El misterioso ser que de esta manera respondía, interrogado acerca de su naturaleza declaró que era un Espíritu o genio, se atribuyó un nombre y proporcionó diversas informaciones a su respecto. Es esta una circunstancia muy importante, que hay que subrayar. Nadie imaginó a los Espíritus como un medio para explicar el fenómeno. Hubo de ser el fenómeno mismo el que revelara esa palabra. En las ciencias exactas se formulan muchas veces hipótesis para disponer de una base de razonamiento, pero aquí este no fue el caso.
Tal medio de comunicación resultaba tal largo como incómodo. El Espíritu, y es esta una circunstancia digna de recalcar, señaló otro. Uno de esos seres invisibles dio el consejo de adaptar un lápiz a una cesta u otro objeto. Colocada esa cesta sobre una hoja de papel, es puesta en movimiento por el mismo poder oculto que mueve las mesas. Pero, en vez de un simple movimiento regular, el lápiz traza por sí propio caracteres que forman palabras, frases y discursos enteros, de varias páginas de extensión, tratando las más elevadas cuestiones de la filosofía, moral, metafísica, psicología, etcétera, y ello con tanta rapidez como si se escribiera con la mano.
Este consejo se dio de forma simultánea en América, en Francia y en diversos lugares. He aquí los términos en que lo recibió en París, el 10 de junio de 1853, uno de los adeptos más fervientes de la Doctrina, que de varios años atrás –desde 1849- venía ocupándose de la evocación de los Espíritus:
“Ve a la habitación de al lado y toma la canastita. Sujétale un lápiz y colócala sobre el papel. Apoya tus dedos en el borde”.
Hecho esto, unos instantes más tarde la cesta se pone en movimiento y el lápiz escribe muy legiblemente esta frase:
“Esto que os digo, os prohíbo expresamente que lo digáis a nadie. La primera vez (11) que escriba lo haré mejor”.
10 Fue Isaac Post la primera persona de la que tenemos noticia que utilizara este método para comunicarse con la inteligencia incorpórea, recibiendo el nombre de “telegrafía espiritual”. (Véase el artículo de Gónzalez de Pablo, Á, (2006) Sobre los inicios del Espiritismo en España: La epidemia psíquica de las mesas giratorias de 1853 en la prensa médica. Asclepio, 2006 vol. LVIII, nº2, julio-diciembre, págs. 65-66, ISSN: 0240-4466.) [N. del copista.]
11 Sin duda quiso expresar “la próxima vez”. [N. del T. al cast.]
 Puesto que el objeto al que se adapta el lápiz no es sino el de un instrumento, su naturaleza y forma resultan del todo indiferentes. Se buscaba que su disposición fuese la más cómoda, de ahí que muchas personas utilicen una tablita.
La canasta o la tablilla sólo puede ser puesta en movimiento con la influencia de ciertas personas dotadas, a este respecto, de un poder especial, y a quienes se designa con el nombre de médiums –esto es, “medio”12 o intermediarios entre los Espíritus y los hombres. Las condiciones que otorgan ese poder dependen a la vez de causas físicas y morales, imperfectamente conocidas todavía, porque encontramos médiums de toda edad y de uno y otro sexo, así como en todos los grados de desarrollo intelectual. Por lo demás, dicha facultad se perfecciona con el ejercicio.
El Libro de los Espíritus

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