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viernes, 4 de septiembre de 2015

La Transición Planetaria



Emigraciones e inmigraciones de los espíritus

35. – En los intervalos de sus existencias corporales, los Espíritus están en estado de erraticidad y componen la población espiritual ambiente del globo. Por medio de las muertes y los nacimientos estas dos poblaciones se vierten incesantemente una en la otra; pues, diariamente hay emigraciones del mundo corporal al mundo espiritual e inmigraciones del mundo espiritual al mundo corporal: es el estado normal.
36. – En ciertas épocas, reguladas por la sabiduría divina, estas emigraciones e inmigraciones se operan en masas más o menos considerables, como consecuencia de las grandes revoluciones que hacen partir al mismo tiempo, innumerables cantidades, que son rápidamente substituidas por cantidades equivalentes de encarnaciones. Por lo tanto, es necesario considerar los desastres y los cataclismos como ocasiones de llegadas y partidas colectivas, como medios providenciales para renovar la población corporal del globo y de fortalecerla con la introducción de nuevos elementos espirituales más depurados. Si, en estas catástrofes, hay una destrucción muy grande de cuerpos, solo hay vestiduras despedazadas, pero ningún Espíritu perece; no hacen sino cambiar de medio; en lugar de partir aisladamente, parten en gran número, he ahí toda la diferencia, pues partir por una causa o por otra, no dejan de hacerlo fatalmente más temprano o más tarde. Las renovaciones rápidas y casi instantáneas que se operan en el elemento espiritual de la población, como consecuencia de catástrofes destructoras, aceleran el progreso social; sin las emigraciones y las inmigraciones que vienen, de tiempo en tiempo, a darle un violento impulso, caminaría con extrema lentitud. Es notable que todas las grandes calamidades, que diezman a las poblaciones, sean seguidas siempre por una era de progreso en el orden físico, intelectual y moral y, como consecuencia, en el estado social de las naciones en las cuales se verifican. Es que tienen por objetivo operar una renovación en la población normal y activa del globo.
37. – Esta transfusión que se opera entre la población encarnada y la población desencarnada de un mismo globo se opera, igualmente, entre los mundos, sea individualmente en las condiciones normales, sea por masas en circunstancias especiales. Hay, pues, emigraciones e inmigraciones colectivas de un mundo a otro. De eso resulta la introducción, en la población de un globo, de elementos enteramente nuevos; nuevas razas de Espíritus se vienen a mezclar con las existentes, constituyendo nuevas razas de hombres. Como los Espíritus nunca pierden lo adquirido, traen con ellos la inteligencia y la intuición de los conocimientos que poseen; imprimen, por consecuencia, su carácter a la raza corporal que vienen a animar. No tienen necesidad, para esto, que sus nuevos cuerpos sean creados especialmente para su uso; puesto que existiendo la especie corporal se encuentra dispuesta para recibirlos. Son, pues, simplemente nuevos habitantes; llegando a la Tierra, al comienzo forman parte de su población espiritual, luego se encarnan como los demás.

Allan Kardec
Extraído del libro "La Génesis"


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LA TRANSICIÓN PLANETARIA
      Allan Kardec, en las observaciones de los Espíritus Superiores, afirmó que la humanidad estaba entrando en un periodo de transformaciones que debería conducirla a un nuevo nivel de progreso en que el conocimiento de la realidad espiritual y de las Leyes Divinas que nos gobiernan, llevaría a los indivíduos a formas enteramente nuevas de relacionamiento y organización.
     A primera vista, parece equivocada esa apreciación hecha hace 155 años, teniendo en cuenta que después de esta fecha, guerras a escala mundial y sistemas políticos de opresión y exclusión, asolaron nuestro planeta. Actualmente, el mundo atestigua la expansión de la violencia, las drogas , la sexualidad exagerada y una globalización que nos trajo la miseria a millones, con el desempleo y el hambre. Las epidemis mundiales como el sida, diezmando a millones de personas. Sentimos aún la presencia del dogmatismo y del misticismo como formas primarias de adoración a Dios. El culto al hombre, con todas sus imperfecciones, como el afán de dominio y de poder, viene desde hace mucho tiempo, atrasando el progreso espiritual de la humanidad con creencias de un misticismo ciego.
       La observación del Codificador, sin embargo, es correcta, apoyándose en informaciones traídas por elevados mensajeros de la espiritualidad. Originándose de ahí, nuestra extrañeza de una espectativa falsa en cuanto a duración de ese proceso, que por su magnitud, no se desenvuelve en unas decenas de años terrestres, sino, en tiempo mucho mayor.
      Agotados los antíguos modelos de religión y de convivencia social- el primero basado en la autoridad, en la fe no comprendida y en el culto externo, y el segundo en el egoísmo y en la hipocresía- surge, naturalmente, la necesidad de propuestas nuevas, capaces de satisfacer aspiraciones mayores en términos de entendimiento, paz y seguridad y estas, comprendiendo los aspectos materiales y morales de la existencia.
     A propósito y como indicativo de ese cambio, recuerda Kardec el surgimiento, ya en su época, de innumerables instituciones volcadas a la protección, el esclarecimiento y la emancipación de las personas. Asistimos a ese hecho también en nuestros días, a escala aún mayor, aactuando algunas a nivel mundial, que en nombre de la caridad y del Espiritismo que se esparcen por el mundo.....
    La Providencia Divina lo controla todo y una vez alcanzada por una parcela significativa de la población terrena y con la madurez suficiente para la implantación de un nuevo orden social basado en la fraternidad. Por otro lado, es fácil comprender que a medida que el número de conciencias inclinadas al bien, se haga mayor, superará más a los ignorantes y a los viciosos. La influencia del bien será preponderante, determinando aquellos cambios. Los que continúen reincidentes en el mal, después de la desencarnación, no volverán más a la Tierra.
¡ Piense en esto !
    
João Cabral-Presidente da ADE-SERGIPE-Jornalista e Radialista.

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ACCIÓN DE LOS OBSESORES EN LOS CENTROS ESPÍRITAS.


(...) Los que ocasionan perturbaciones no se encuentran solamente en medio de ellas (de las Sociedades y de las reuniones), sino también en el mundo invisible. Así como hay Espíritus protectores de las asociaciones, de las ciudades y de los pueblos, los Espíritus malhechores se unen a los grupos, del mismo modo que los Individuos. Se unen, primeramente, a los más débiles, a los más accesibles, procurando hacerlos sus Instrumentos y gradualmente van envolviendo los conjuntos, por eso que tanto más placer maligno experimentan, cuanto mayor es el número de los que caen bajo su yugo.”
(El Libro de los Médiums, Allan Kardec, item 340.)

Interesados en proseguir usufructuando de los vicios y de lo que consideran placeres, gran multitud de Espíritus todo hacen para impedir cualquier esfuerzo que busque liberar al ser humano de la inferioridad.

A través de los encarnados, tienen esos Espíritus posibilidades de sustentar el intercambio de energías desequilibrantes. Por eso, luchan por mantener las posiciones conquistadas junto a los hombres, como también se empeñan en impedirles la renovación para el bien.

Bajo ese aspecto, toda y cualquier actividad noble que tenga por objetivo librar a las criaturas humanas del yugo de las pasiones inferiores será objeto de sus envestidas, a fin de proporcionarle el desenvolvimiento. Natural es pues, que los Grupos Espíritas que lidian directamente con esos hermanos desencarnados sean blanco de su asedio, que se muestra especialmente intenso.

Todos nosotros, luchadores de la desobsesión, no ignoramos que somos vigilados atentamente por los obsesores. Al unirnos a algún caso de obsesión, automáticamente pasamos a recibir las vibraciones negativas de los perseguidores invisibles, que están actuando en el área bajo nuestro interés. Somos así investigados, analizados, acompañados. Meticulosamente examinados, ellos evalúan nuestra posición espiritual, la sinceridad de nuestros propósitos, la perseverancia en el bien, el esfuerzo que estamos empleando para mejorar y, está claro, las brechas que presentamos. Nuestros fallos y deficiencias son observados y aprovechados por ellos. Tienen incluso la intención declarada de sacarnos del camino, empleando, para alcanzar tal intento, todas las armas de que disponen.

Si estuviésemos invigilantes, descuidados, ofreciéndoles campo a las mentes desequilibradas que se acercan a nosotros y, encontrando desguarnecidas de nuestras defensas, tendrán posibilidades concretas de conseguir nuestro alejamiento y de regocijándose con nuestra caída.

Muchos son los medios usados por los obsesores, casi todos ellos bastante estudiados, pues ya sabemos que su acción es organizada. Usan de varias técnicas, induciendo en los integrantes de los grupos las ideas que elaboran. Usan, por ejemplo, la idea del comodismo para apartar a las personas de las reuniones, generando argumentos del tipo; “las reuniones son buenas, pero hoy yo no voy porque trabajé mucho”; “yo ya produje mucho en las reuniones, por esto faltar hoy no hace mal”; “yo soy muy asiduo, todo el mundo falta, menos yo”; “estoy cansado, voy a orar en la casa, hace el mismo efecto”, etc.

Procuran diseminar la desconfianza entre los participantes, dando origen a pensamientos de este orden; ¿será que hablaron esto para mí?”; “pienso que están insatisfechos conmigo”; “creo que no confían en mí mediumnidad”, etc.

Son muchos, como es fácil imaginar, los recursos empleados, resaltando también las maniobras en el sentido de agudizar el amor propio, la susceptibilidad, el personalismo, el apego a los puntos de vista personales, la vanidad y toda la cohorte de deficiencias que avasallan al ser humano.

La acción de esos obsesores, lógicamente, no queda circunscrita a los grupos mediúmnicos. Ella se extiende en busca de terreno fértil y lo que fue dicho para las reuniones vale igualmente para todo el movimiento espírita.

Esa es la razón por la cual los Benefactores Espirituales no se cansan de alertarnos, reiterando cada día los apelos a nuestra reforma íntima. La mayoría de nosotros aun somos bastante teóricos, sabiendo de memoria páginas, citaciones, libros, pero consiguiendo poco vivir las enseñanzas adquiridas.

Los perseguidores son conscientes de eso. Saben perfectamente como nos resulta difícil vencer las pasiones que nos esclavizan, sobre todo en las circunstancias del día a día. Es a través de esas pequeñas brechas que intentan debilitar nuestras disposiciones más nobles.

Y, cuando sintonizamos en fajas inferiores, envueltos por esas vibraciones, tropezamos con los problemas de que otros compañeros son portadores, dejando que nuestra inferioridad contumaz asome, surgiendo, en consecuencia, los roces, las riñas, las divergencias difíciles de ser superadas.

No estamos queriendo decir que no deba haber divergencias. Estas son normales, lo que deseamos aclarar es que debemos vencer el apego a los puntos de vista y opiniones personales, los celos y las idiosincrasias que perturban el entendimiento, la fraternidad, la unión. Y no tengamos dudas: de eso se aprovechan los obsesores para fomentar la cizaña.

Es admirable, bajo todos los aspectos, la presciencia de Kardec a ese respecto. Profundo conocedor del alma humana, nos legó preciosas advertencias a las cuales deberíamos estar atentos y, sobre todo, siempre predispuestos a atenderlas. Es de lo que trata el magistral capítulo 29 de “El Libro de los Médiums” – que por si sólo es una base de enseñanzas tan oportunas y actualísimas que se diría haber sido escritas en los días de hoy.

Nuestra preocupación, pues, debe ser la de sentir y vivir las enseñanzas de la Doctrina Espírita, y si alguna competición haya de existir entre nosotros “que no deberá ser sino la de hacer cada uno mayor suma de bien”. (Ob. Cit., item 349.)

OBSESIÓN Y DESOBSESIÓN

SUELY CALDAS SCHUBERT


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¿EL QUÉ, EL CÓMO, DÓNDE Y POR QUÉ PENSAMOS DE ESE  MODO O DE AQUEL  OTRO ?


El pensamiento y el pensar son, concomitantemente,  una configuración del artificio mental o capacidad de codificación mental. El razonar consiente para los seres que moldean el mundo  y con eso luchar en el mundo de un modo concreto en consonancia con sus metas, planes y voluntades. El pensamiento es evaluado como la demostración más tangible  del espíritu humano, por cuanto por medio de representaciones e ideas despunta precisamente la pretensión de este.
El pensamiento es fundamental en el proceso de aprendizaje y es el principal vehículo del proceso de concienciación.  La actividad de pensar confiere al hombre  alas para sobreponer y moverse en el mundo y raíces para profundizar  en la realidad.  Etimológicamente, pensar significa evaluar el peso  de alguna cosa. En amplio sentido,  podemos decir que el pensamiento tiene como misión  tornarse   el valorador de la “realidad”. Según Descartes, el filosofo por excelencia,   “la esencia del hombre es pensar “Por eso profirió: “Soy una cosa que piensa, esto es,  que duda, que afirma, que ignora  muchas, que ama, que odia, que quiere y no quiere, que también imagina y que siente.  Luego quien piensa es consciente de su existencia, “pienso, luego existo.”

Filosóficamente, observamos  que hay la realidad que depende de la existencia de un observador y la realidad que independe del observador para existir.  Elementos como átomos, fuerza, gravedad, fotosíntesis, son ejemplos de lo que existe independientemente del observador – y la realidad natural. En contrapartida, dinero, propiedad y gobierno son ejemplos que dependen de nosotros para existir – es la realidad social, cultural, existencial.  El peso que las ideas  o palabras ejercen sobre nuestras acciones, sobre nuestros estados emocionales, sobre la construcción de nuestras vidas,  casi siempre es inmenso.

Según los Benefactores el pensamiento actúa en la forma de onda,  con la velocidad mucho superior a la de la luz, y la mente es la dinamo generadora de la fuerza creativa. Siendo materia,  la onda mental es formada por corpúsculo (partículas  mentales), para anunciarse como ondas y formas mentales. En situaciones extraordinarias de la mente, excitación de los micros núcleos atómicos mentales, cuáles sean, las emociones profundas, los dolores indivisibles, las laboriosas y aturadas concentraciones de fuerza mental o las suplicas aflictivas, el dominio de los pensamientos emite  rayos muy cortos, teóricamente semejantes a los que se aproximan a los rayos gama.

Decididamente, muchas de nuestras acciones solo acontece porque pensamos algo, deseamos algo,  creemos en algo, tememos algo, o sea,  hay un estado objetivo que provoca un tipo de movimentación en el mundo concreto.  Si eso es hecho – y es difícil, empíricamente, dudar de ese hecho entonces, la interferencia de lo que pensamos sobre lo que vivimos es mucho mayor de lo que, habitualmente imaginamos.  De esta  forma, el dicho popular, “cuidado  con lo que usted piensa”, posee un sentido mucho más amplio.  A rigor, nuestros pensamientos interfieren y determinan nuestras acciones, nuestros posicionamientos, y el mundo en que vivimos se constituye a partir de la interferencia de esas acciones nuestras sobre él.

Tenemos, entonces, pensamientos que generan acciones.  Acciones que generan el mundo, que genera las acciones. El pensamiento del otro que constituye mi pensamiento, que constituye el pensamiento del otro. ¿Cuáles son los límites, las líneas divisorias entre  esos elementos?  Creo no ser posible establecer esos límites, o sea, cuando un elemento termina y el  otro comienza. No hay fronteras, territorios específicos del pensar, del actuar, del yo, del otro. La constatación de la fluidez de nuestro pensar y, consecuentemente, de nuestras acciones, en fin, de aquello que somos, tal vez permita una mejor comprensión de cómo vivir en un mundo, donde no hay  una única posibilidad, más si todas las posibilidades, o sea, donde todo sea  posible.
Bajo el punto de vista espirita, nuestro espíritu residirá donde proyectamos nuestros pensamientos, alicientes vivos del bien y del mal. Los pensamientos negativos corrompen los fluidos espirituales, como los miasmas deletéreos corrompen el aire respirable, o sea, el optimismo es expansión de la luz y el pesimismo es condensación de la sombra. Los fluidos que envuelven a los Espíritus obsesores, o que estos proyectan, son viciados, variando de acuerdo con el grado de imperfección de cada uno, al paso que los que envuelven a los Benefactores espirituales, o que ellos emiten, son puros, tanto como comporta el grado de perfección moral que hayan conquistado.
Otro aspecto a considerar es que tanto los buenos pensamientos como los malos, emitidos por un ser encarnado, afectan, considerablemente, a las mentes de hermanos, también encarnados en fajas mentales equivalentes.  Es imprescindible comprender que, después de la muerte del cuerpo físico, proseguimos desenvolviendo los pensamientos que cultivábamos en la experiencia carnal. El pensamiento actúa y re actúa, acarreando para el emisor todo lo que lo  sustenta, como, también, todo arroja  a quien pretende lograr. Determina para cada criatura los estados psíquicos que varían según los tipos de emoción y conducta a que se aficione.

El sentimiento de amor cristiano puede  impulsar el correcto pensamiento, sin los cuales adolecemos por la insuficiencia de equilibrio intimo, imprimiendo en el cuerpo físico las distonía  y las variadas patologías que le son consecuentes. Para términos de salud, es importante saber cómo estamos pensando. Los pensamientos negativos operan en nuestro estado íntimo  determinada perturbación, instaurando desarmonías de grandes proporciones en los centros del alma y provocando lesiones funcionales variadas. Cualquier dolencia aparece  como efecto, residiendo la causa  en el desequilibrio de los espejos de la vida intima, una vez que los síntomas mentales depresivos influencian  las células fisiológicas.

Recordemos que los efectos de las ansias  y pensamientos indignos que mantenemos se tornan contra nosotros mismos, después de descompuestos en ondas mentales, tumultuando nuestras funciones neurológicas, y esos reflejos imprudentes, propagándose  sobre  la contextura del cortex cerebral, gestionan delirios que pueden transformar del miedo evidente al estado neurótico, circunstancia  en que los obsesores nos alcanzan con arbitrios destructores, directos o indirectos ,transportándonos a lamentables fenómenos de des gobierno psicológico y emocional.  No olvidemos jamás  que exclusivamente  el amor cristiano puede estimular el adecuado pensamiento  y hacernos furtivos de las amarguras. Sin el amor ejercido, adolecemos, espiritualmente, por la carencia de equilibrio íntimo, transmitiendo al cuerpo físico las distonía y las variadas patologías que le son consecuentes. Por eso, necesitamos tener mucho cuidado  con lo que, como, donde y porque pensamos de ese o de aquel modo.

Jorge Hessen

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        BILOCACIÓN

El individuo que se muestra simultáneamente en dos lugares diferentes posee, por lo tanto, dos cuerpos. No obstante, de esos dos cuerpos, sólo uno es real; el otro no es más que una apariencia. Se puede decir que el primero tiene la vida orgánica, y que el segundo tiene la vida del alma. Cuando el individuo se despierta, los dos cuerpos se reúnen, y la vida del alma vuelve al cuerpo material. No parece posible –al menos no tenemos ejemplo de ello, y la razón parece demostrarlo– que, cuando se encuentran separados, los dos cuerpos puedan gozar, simultáneamente y en el mismo grado, de la vida activa e inteligente. Además, de lo que acabamos de decir resulta que el cuerpo real no puede morir mientras el cuerpo aparente permanece visible, dado que la aproximación de la muerte siempre atrae al espíritu hacia el cuerpo, aunque sea por un instante. También resulta de ahí que el cuerpo aparente no puede ser asesinado, porque no es orgánico, no está hecho de carne y hueso. Desaparecería en el momento en que quisieran darle muerte.

- El Libro de los Médiums -

                                                                                                                     
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miércoles, 2 de septiembre de 2015

Benefactores invisibles



SÓLO PALABRAS NO BASTAN
Helio Rocha da Silveiria Pinto

Cuando estudiamos la Doctrina Espírita aprendemos, entre muchas otras cosas, las razones por las cuales existe tanta diferencia en la distribución de las riquezas entre los seres humanos.
Ellas extrapolan aquellas aceptadas normalmente, que podríamos sintetizar en: nacimiento, trabajo, capacidad y suerte.
Son innumerables los casos conocidos de personas que nacen en medio de familias, tanto con posesiones como de extrema pobreza, y que después de algunos años se encuentran en situación económica totalmente desigual.
Existen también muchos ejemplos de que el trabajo y capacidad no son sinónimos de vida abundante.
Suerte, en el sentido literal en que es usada la palabra, no existe.
Nadie gana el premio de la lotería (en todos aquellos juegos de azar) si no está previsto que debe pasar por la difícil prueba de la riqueza.
Las verdaderas razones están en el campo del espíritu.
La Ley de Causa y Efecto, para os que hicieron mal uso anteriormente, de bienes materiales, la necesidad de desarrollar el sentimiento de humildad, combatiendo, de esta forma, el orgullo y la vanidad, verdaderos flagelos de la humanidad, son algunos de los motivos reales de la desigualdad.
Pero, esos esclarecimientos no significan, que el espírita deba aceptar pasivamente el verdadero enfrentamiento entre el lujo, la ostentación, de un lado y, de otro, la miseria, la condición inhumana, en que viven millones de hermanos nuestros en Dios.
El espiritismo no concuerda con tamaña desfachatez.
Jesús nos enseñó “buscad y encontraréis”, es preciso, pues, luchar para solucionar el problema.
Cuando dentro de la orientación cristiana, pregonamos la resignación, no pregonamos acomodación.
Resignación para con los designios de Dios significa no perder la fe, no ir hacia el materialismo ateo, que a nada conduce.
Acomodación frente el cuadro de la miseria existente es anticristiano, es apatía, es omisión.
Pero, nada de eso justifica que procuremos resolver los problemas sociales a través de actos de violencia.
Hay que ser tiernos y pacíficos.
Hoy, muchas personas se dedican a solucionar las injusticias sociales. Mientras, lo que se ve es atacar los efectos, totalmente ajenos a la causa.
El resultado es tan solo medidas paliativas.
La enorme diferencia de condiciones de vida existente no está en la legislación o forma de gobierno. Está en el hombre.
Aplaudimos a la científica Thelma Moss, PHD en Filosofía y catedrática de Neuropsiquiatría de la Universidad de California, Estados Unidos de América, cuando declara: “Creo en la reforma íntima como solución a los problemas humanos, tal como es enseñado por Allan Kardec”. (LA REVELACIÓN Jul/Ago 87).El espiritismo, al pregonar la reforma íntima del ser humano, ataca justamente la causa de los problemas sociales.
El Jefe evangelizado no explota a sus trabajadores. El gobernante evangelizado no participa de la corrupción y distribuye justicia social.
Si estas ideas son capaces de salvar el mundo de injusticias y consecuente convulsión social, ¿cómo difundirlas?
¿A través de conferencias en plazas públicas? ¿Llamando de casa en casa? No. Esto también es una forma de violencia. Tenemos que respetar el libre albedrío de cada uno.
No debemos obligar a las personas a escuchar lo que no quieren.
Entonces, ¿Cómo hacerlo?
Actuando de la misma forma que los primeros cristianos.
Pregonar a los que nos buscan espontáneamente. Pero, sobre todo, pregonar a través del ejemplo.
Cuándo nos aumentan el sueldo, ¿aumentamos, por lo menos, EN LA PARTE PROPORCIONAL, el sueldo de nuestra empleada doméstica?
¿No tendrá ella más necesidad que nosotros?
La ama de casa, el empresario, en fin, cualquier espírita que posea empleados o subalternos, no tan sólo puede sino que tiene la  obligación de actuar cristianamente.
No podemos quedarnos pregonando y esperando que LOS DEMÁS hagan justicia social.
Empecemos nuestra parte, aunque sea con una sola persona. El ejemplo será comentado.
Todos van a querer saber qué Doctrina, es esa que hace ser justas a las personas, viviendo en un mundo donde impera el abuso, la injusticia, la explotación.
¿No fue así como  el Cristianismo fue difundido en el mundo?
¿Cómo reclamamos de los demás, actitudes que nosotros mismos no tomamos?
Basta de palabras bonitas y pregones vacíos de obras.
Lo del haga lo que yo digo, pero no haga lo que yo hago.

Tomado del libro “Ya estaba escrito” de
Helio Rocha da Silveiria Pinto

Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta

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BENEFACTORES INVISIBLES

    Se dice, que, al lado de grandes hombres, existe una mujer, esposa,hermana o madre, que le sirvió de sustentáculo y apoyo.
    Pues, por detrás de grandes conquistas o eventos, en general, existeun benefactor, casi siempre ignorado por las criaturas.
    Publicaciones preciosas, estudios científicos, descubiertos, tienenmecenas que abrieron sus cofres y ofrecieron valores para su concreción.
    Gabriel Delanne, considerado apóstol del Espiritismo, por su trabajo de divulgación, cierta vez recibió una carta de una señora,que le pedía fuese a Versalles, donde ella moraba.Deseaba, confesaba ella, darle conocimiento de algo importante referente al Espiritismo.
     La carta estaba escrita en papel inferior,  en términos oscuros, con estilo descuidado y llena de errores de francés,además de faltas de ortografía.
Delanne se sintió tentado a desconsiderarla. Después de reflexionar, decidió ir al encuentro que le era indicado.
La residencia indicada, una casa antigua, quedaba en un bloque distante en la esquina de un suburbio, en los fondos de viejo patio.
Después de tocar la campanilla tres veces, oyo un paso pesado y la puerta se entreabrió. Delanne entró, sentase y quedó observando el ambiente, que le pareció extraño.
Con un acento inglés, la mujer comenzó a exponer la idea de fundar un pequeño Diario  para divulgar el Espiritismo.
Pero a la señora, responde el, le es preciso el dinero. Eso cuesta muy caro.
La mujer se dirigió, con su paso pesado, hacia una maleta que Gabriel había visto al entrar.
Ella la abrió, recogió un montón de papeles viejos y sacó una enorme cartera de cuero.
De una de las bolsas apañó cinco notas de mil francos, que colocó, tranquilamente, ante Delanne.
En aquella época, en el año 1883, cinco mil francos representaban una suma con la que  se podía intentar una operación comercial.
Aquí está, dijo ella. Para las primeras dispensas. Después, yo le ofreceré más cuanto  sea necesario. ¿El señor acepta dirigir el periódico?
Y, fue así, gracias a la generosa inglesa, que no era otra sino la señora  D´Esperance, médium de efectos extraordinarios, aún no conocida en Francia, como la revista El Espiritismo vio a la luz por vez primera , en marzo de 1883.
Fue un gran vehículo de divulgación de la nueva doctrina. Y Gabriel Delanne conservó la mayor admiración por aquella mujer que así dispuso de sus bienes.
Inmensamente agradecido, gustaba de narrar a sus íntimos la historia del inusitado encuentro y del exitoso final.
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Para su misión, también Jesús contó con personas bien remuneradas que financiaban Su apostolado, Sus viajes y el de los compañeros que El eligiera para el colegio apostólico.
Lucas, en Su evangelio, cita Susana, Madalena, Joanna, la mujer del intendente de Cusa.
El trabajo del bien se realiza con esfuerzo de todos. Y, cada cual colabora con lo que tenga: unos disponen de los valores, otros de su trabajo y esfuerzo personal.
Así se construye el mundo nuevo. Entonces, hoy y mañana.
Redacción de momento espirita
Traducido por: M. C. R
Redacción de Momento Espirita 

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               MI REFLEXION DE HOY  

"Paz en la tierra: entre hombres y mujeres de BUENA VOLUNTAD!" 

En esta imagen, tomada el 8 de septiembre de 1945, un reportero extranjero de pie sobre los escombros ante los restos de un edificio que en su día fue un centro de exposiciones y sede gubernamental en Hiroshima, Japón, un mes después del lanzamiento de la primera bomba atómica lanzada en una guerra, por fuerzas de Estados Unidos, el 6 de agosto de 1945 
Se estima que 140.000 de sus 350.000 habitantes murieron, incluyendo los que sucumbieron a la fuerte exposición a la radiación hasta finales de 1945. 
Jesús nos dice: “Y habréis de oír de guerras y rumores de guerras. ¡Cuidado! No os alarméis, porque es necesario que todo esto suceda; pero todavía no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y en diferentes lugares habrá hambre y terremotos.…” Mateo 24:6 
Anoche fue el PRIMER DEBATE de los aspirantes a la presidencia de Los Estados Unidos de Norte América: con alguna que otra excepción el tema central fue la GUERRA, el FORTALECIMIENTO MILITAR…guerras y rumores de más guerras, parece que es el presente y también el cercano futuro de la Humanidad. Triste espectáculo, pensé. Entiendo las razones o supuestas razones que se esgrimen para justificar el tener que emplear grandes recursos en la producción de nuevas y más destructivas armas, y de un ejército mayor, mejor entrenado, mas fuerte: recursos que bien pudieran ser empleados en educación, erradicación de pobreza y enfermedades y muchísimas otras áreas que necesitan atención. 
Cuál será la justificación que los ‘enemigos” del otro lado usan, para estar en la misma onda de guerras, de preparación militar, teniendo que usar también gran parte de sus recursos y riquezas en armas de destrucción masiva? 
Es un TRISTE ESPECTACULO la lucha del hombre con el hombre: Jesús dijo: “Amaras a tu prójimo…” el hombre dice: …mataras a tu prójimo…! Terminara esto algún día: Se podrá alcanzar una Paz duradera, en confianza, en cooperación, cuyo objetivo sea verdaderamente la erradicación de la pobreza, de la ignorancia, o seguirá el hombre razonado y justificando las guerras, la destrucción, las muertes…? 
Dios lo permita! 
Gracias.
-  Rey Formoso -
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El espírita y el mundo actual


La Tierra está pasando por un período crítico de crecimiento. Nuestro pequeño mundo, cerrado en concepciones mezquinas y obtusos y estrechos límites, madura para el infinito. Sus fronteras se abren en todas direcciones. Estamos en vísperas de una Nueva Tierra y un Nuevo Cielo, según las expresiones del Apocalipsis.

El Espiritismo vino para ayudar la Tierra en esa transición. Procuremos, pues, comprender nuestra responsabilidad de espíritas, en todos los sectores de la vida contemporánea. No somos espíritas por acaso, ni porque precisamos del auxilio de los Espíritus para la solución de nuestros problemas terrenos. Somos espíritas porque asumimos en la vida espiritual graves responsabilidades para esta hora del mundo. Ayudémonos a nosotros mismos, ampliando nuestra comprensión del sentido y de la naturaleza del Espiritismo, de su importante misión en la Tierra. Y ayudemos al Espiritismo a cumplirla.

El mundo actual está lleno de problemas y conflictos. El crecimiento de la población, el desarrollo económico, el progreso científico, el aprimoramiento técnico y la profunda modificación de las concepciones de la vida y del hombre, colócanos delante de una situación de asustadora inestabilidad. Las viejas religiones se sienten avaladas hasta lo más hondo de sus cimientos. Amenazan ruina, al impacto del avance científico y de la propagación del escepticismo. Descreyentes de los viejos dogmas, los hombres se vuelven para la fiebre de los instintos, es una inútil tentativa de regresar a la irresponsabilidad animal.

El espírita no escapa a esa exposición del instinto. Mas el Espiritismo no es una vieja religión, ni una concepción superada. Es una doctrina nueva, que apareció precisamente para cimentar el futuro. Sus bases no son dogmáticas, más científicas, experimentales. Su estructura no es teológica, más filosófica, apoyada en la lógica más rigurosa. Su finalidad religiosa no se define por las promesas y las amenazas de la Teología, más por la consciencia de la libertad humana y de la responsabilidad espiritual de cada individuo, sujeta al control natural de la ley de causa y efecto.

El espírita no tiene el derecho de temer y apavorarse, ni de huir a sus deberes y entregarse a los instintos. Su deber es uno solo: luchar por la implantación del Reino de Dios en la Tierra. ¿Más, como luchar? Este libro procuró indicar, a los espíritas, varias maneras de proceder en las circunstancias de la vida y en vista de los múltiples problemas existentes en la hora presente. No se trata de ofrecer un manual, con reglas uniformes y rígidas, más de presentar el esbozo de un rotero, con base en la experiencia personal de los autores y en la inspiración de los Espíritus que los auxiliaron a escribir estas páginas. La lucha espírita es incesante.

Sus frentes de batalla comienzan en su propio interior y van hasta los límites del mundo exterior. Mas el espírita no está solo, pues cuenta con el auxilio constante de los Espíritus del Señor, que presiden la propagación y el desarrollo del Espiritismo en la Tierra. La mayoría de los espíritas llegarán al Espiritismo acometidos por el dolor, por el sufrimiento físico o moral, por la angustia de problemas y situaciones insolubles. Mas, una vez integrados en la Doctrina, no pueden y no deben continuar con las preocupaciones personales que motivaran a su transformación conceptual.

El Espiritismo les abrió la mente para una comprensión enteramente nueva de la realidad. Es necesario que todos los espíritas procuren alimentar, cada vez más, esa nueva comprensión de la vida y del mundo, a través del estudio y de la meditación. Es necesario también que aprendan a usar la poderosa arma de la oración, tan desmoralizada por el automatismo habitual a que las religiones formalistas la relegaran.

La oración es la más poderosa arma de que disponemos los espíritas, como nos enseñó Kardec, como lo proclamó León Denis y como lo acentuó Miguel Vives. La oración verdadera, brotada del íntimo, como la fuente transparente brota de las entrañas de la tierra, es de un poder no calculado por el hombre. El espírita debe utilizarse constantemente de la oración. Ella le calmará el corazón inquieto y aclarará los caminos del mundo. La propia ciencia materialista está hoy probando el poder del pensamiento y su capacidad de transmisión al infinito.

El pensamiento empleado en la oración lleva aún la carga emotiva de los más puros y profundos sentimientos. El espírita ya no puede dudar del poder de la oración, pregonado por el Espiritismo. Cuando algunos «maestros» ocultistas o espíritas desavisados llamen a la oración de muleta, el espírita convicto debe recordar que Cristo también la usaba y también la enseñó. ¡Bendita muleta es esa, que el propio Maestro de los Maestros no arrojó a la margen del camino, en su luminoso pasaje por la Tierra! El espírita sabe que la muerte no existe, que el dolor no es una venganza de los dioses o un castigo de Dios, más una fuerza de equilibrio y una ley de educación, como explicó León Denis. Sabe que la vida terrena es apenas un período de pruebas y expiaciones, en que el espíritu inmortal se aprimora, con vistas a la vida verdadera, que es la espiritual.

Los problemas angustiantes del mundo actual no pueden perturbarlo. El está amparado, no en una fortaleza perecible, más en la seguridad dinámica de la comprensión, del apercibimiento constante de la realidad viva que le rodea y de que él mismo es parte integrante. Las mudanzas incesantes de las cosas, que nos revelan la inestabilidad del mundo, ya no pueden asustar al espírita, que conoce la ley de evolución. ¿Cómo puede él inquietarse o angustiarse, delante del mundo actual? El Espiritismo le enseña y demuestra que este mundo en el que ahora nos encontramos, lejos de amenazarnos con la muerte y la destrucción, nos acecha con la resurrección y una vida nueva.

El espírita tiene que enfrentar el mundo actual con la confianza que el Espiritismo le da, esa confianza racional en Dios y en sus leyes admirables, que rigen las constelaciones atómicas en el seno de la materia y las constelaciones astrales en el seno del espacio infinito. El espírita no teme, porque conoce el proceso de la vida, en sus múltiples aspectos, y sabe que el mal es un fenómeno relativo, que caracteriza los mundos inferiores. Sobre su cabeza ruedan diariamente los mundos superiores, que le esperan en la distancia, y que los mismos materialistas hoy procuran alcanzar con sus cohetes y sus sondas espaciales. No son, por tanto, mundos utópicos, ilusorios, más realidades concretas del Universo, visible.

Confiante en Dios, inteligencia suprema del Universo y causa primaria de todas las cosas -poder supremo e indefinible, al que las religiones dogmáticas dieran la apariencia errónea de la propia criatura humana-, el espírita no tiene lo que temer, desde que procure seguir los principios sublimes de su Doctrina. Dios es amor, escribió el apóstol Juan.

Dios es la fuente de Bien y de la Belleza, como afirmaba Platón. Dios es aquella necesidad lógica a la que se refería Descartes, que no podemos quitar del Universo sin que el Universo se deshaga. El espírita sabe que no tiene apenas creencias, pues posee conocimientos. Y quien conoce no teme, pues sólo lo desconocido nos asusta. El mundo actual es el campo de batalla del espírita. Más es también su oficina, aquella oficina en la que él forja un mundo nuevo. Día a día él debe batir en la bigornia del futuro. A cada día que pasa, un poco del trabajo estará hecho.

El espírita es el constructor de su propio futuro, es el auxiliar de Dios en la construcción del futuro del mundo. Si el espírita recula, si teme, si vacila, puede comprometer la gran obra. Nada le debe perturbar el trabajo, en la turbulenta más promisoria oficina del mundo actual. En resumen: El espírita es el consciente constructor de una nueva forma de vida humana en la Tierra y de vida espiritual en el Espacio; su responsabilidad es proporcional a su conocimiento de la realidad, que la nueva Revelación le dio; su deber de enfrentar las dificultades actuales y transformarlas en nuevas oportunidades de progreso, no puede ser olvidado un momento siquiera; ¡espíritas, cumplamos nuestro deber!
Miguel Vives    
                                                   

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