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domingo, 7 de noviembre de 2010

Espiritismo, sublime religión

Dr. Bezerra

Sabemos que toda idea, cuya estructura se muestra modificada en relación a la anterior, o sea, innovadora, genera disidencias. Con el Espiritismo no ha de ser diferente. Desde el inicio del Movimiento Espirita Nacional, dos líneas de debates doctrinarios se formaron: la de los laicos, también llamados de “científicos”, liderados por Angeli Torteroli, y la de los “místicos”, liderados por Becerra de Menezes, que, con su carisma y espíritu de liderazgo, fue un ardiente propagador de las ideas Espíritas. Ese eminente apóstol de la paz y de la caridad y sus seguidores triunfaron sobre sus antagonistas, hegemonizando el movimiento espirita con mayor énfasis del Evangelio.
Muchos hermanos usan indebida y erradamente el nombre de Allan Kardec para intentar vender la idea de que la Doctrina Espirita es apenas una Ciencia. ¡Es ciencia, si! ¡Filosofía, también! Más, por encima de todo, tiene por base principal, la indestructible moral d e Cristo. ¡Por tanto, es religión sobretodo! Llega a ser redundante, sin embargo, insistimos, con serenidad y buen sentido, en los argumentos de refuerzo sobre la cuestión.
Los principios Espiritas están expresados de manera completa en El Libro de los Espíritus, por su aspecto filosófico; en El Libro de los Mediúms, por su aspecto fenoménico y experimental, y en el Evangelio Según el espiritismo, por su aspecto moral religioso. En un discurso pronunciado en la Sociedad Parisiense de Estudios Espiritas, el 1º de noviembre de 1868, el afirmo:
El lazo establecido por una religión, sea cual sea su objetivo, es un hilo esencialmente moral que liga los corazones, que identifica los pensamientos, las aspiraciones, y no es solo el hecho de compromisos materiales que se rompen a voluntad, o del cumplimiento de formulas que hablan más a los ojos que al espíritu. El efecto de ese hilo moral es establecer entre los que el une la fraternidad y la solidaridad, la indulgencia y benevolencia, la religión de la familia.
Es imperioso resaltar que la Doctrina Espirita no comparta casta sacerdotal con su cortejo de jerarquizas, de ceremonias y de privilegios. Se considera que la Doctrina no es religión en el sentido común del término, pues, no tiene culto material exterior, ni sacerdocio organizado. No adopta ceremonias de especie alguna, no tiene rituales, ni velas, ni vestidos especiales, ni cualquier simbología, sin actos sacramentales. No adopta ornamentaciones para cultos, ni gestos de reverencia, ni señales cabalísticas, ni bendiciones, ni talismanes, ni difamadores, ni cánticos ceremoniosos (cantinelas, danzas, rituales, etc.), ni bebida alcohólica, ni ofrendas etc.
Distante de ese “culto exterior”, de la “organización Jerárquica”, de la jefatura humana, la Doctrina Espirita coloca el “amaos los unos a los otros” de Jesús, corporificado en la legitima moral religiosa.
El Espíritu Sal Luis, en El Libro de los Espíritus, en la Cuestión 1010, recuerda que “los Espíritus, no vienen a subvertir la religión, como algunos pretenden. Viene, al contrario, a confirmarla, sancionarla por pruebas irrecusables. De aquí a algún tiempo, mucho mayor será que lo que hoy el numero de personas sinceramente religiosas y creyentes.
El maestro lionés en el Libro de los Mediúms – Capitulo III, Del Método, ítem 24, aun asevera con todas las letras “el espiritismo reposa sobre las bases fundamentales de la religión y respeta todas las creencias; uno de sus efectos es inculcar sentimientos religiosos en los que no lo poseen, fortalecerlos en los que los tienen vacilantes.” Los enemigos de la Doctrina (encarnados y desencarnados) objetivan el aprisionamiento mental y la esclavitud psíquica de los desatentos de las ideas esdrújulas que injertan en el cuerpo doctrinario. En verdad, la ausencia de humildad, en no dejarse conducir por las orientaciones kardecianas, es prueba explicita de que ansían la destrucción del movimiento doctrinario, desacreditando el espiritismo, para retardar la implantación definitiva del Consolador en la Tierra.
¿Será que el Espiritismo depende de prosélitos cientifistas? Emmanuel en el Consolador, enfatiza: “De modo alguno, la dirección del espiritismo pertenece a Cristo y sus propuestos, antes de cualquier esfuerzo humano, precario y perecible.” Aun, en la misma obra, elucida: “solamente el cristianismo restaurado podrá salvar el mundo que se pierde. Nuestra misión es esencialmente religiosa, en la restauración de la fe viva y en la revivencia de las tradiciones simples de los tiempos apostólicos. No tenemos la presunción de pedir el atestado de óbito de las escuelas religiosas, ni deseamos establecer la lucha dogmática y el sectarismo. Deseamos tan solo reavivar la creencia pura, a fin de que el hombre, en la calidad de heredero divino, pueda entrar en la gloria espiritual de la comprensión de Jesucristo”.
Las falanges de las tinieblas (encarnados y desencarnados) son muy poderosas y organizadas. Lo que ellas desean es proscribir a Cristo del espiritismo y, a si confirmar esa despreciable idea, la Doctrina Espirita desaparecerá. Han surgido últimamente, muchas practicas extrañas al Movimiento Espirita, motivo por el cual precisamos salvaguardar ese tesoro y preservarlo, obligatoriamente, contra las influencias ideológicas que buscan adulterar su legitimo valor. Hasta porque, si incorporamos el espiritismo Cristiano, no le debemos negar fidelidad. El espiritismo surgió para que todos se ajusten a la moral de Cristo y, fundamentalmente, para “religar” el hombre a Dios. ¿El Espiritismo es entonces una religión? Obviamente que lo es, como lo confirma Kardec “el espiritismo es una religión y nosotros no dudamos de eso.” En ese sentido, cabe resaltar que el aspecto religioso fue desenvuelto por Kardec en el “Evangelio según el espiritismo” y en “El Cielo y el Infierno”.
¡Concluimos que el espiritismo es, sin duda, la Sublime Religión!

- Jorge Hessen -

sábado, 6 de noviembre de 2010

Evangelio y Espiritismo

Todos aquellos que niegan el aspecto religioso del Espiritismo están rechazando también su verdadero carácter de Cristianismo restaurado, puesto que, sin entrar en consideraciones abundantes, no escapa a la razón que la esencia evangélica está presente en la estructura de sus principios y en la solidez de sus fundamentos .
Examinemos superficialmente algunos de los puntos más importantes con los que se constituyó el Testamento Kardeciano:
El Libro de los Espíritus , que se divulgó con mil dieciocho cuestiones sabiamente expuestas, es, no obstante la belleza filosófica que lo intriga, un auténtico código de responsabilidad moral que se inicia con dos proposiciones acerca de Dios y del Infinito, y culmina con otras dos que se refieren al reino de Cristo en los corazones y al primado del bien entre los hombres.
                                                                            
El Libro de los Médiums es una obra de metodología para la relación entre encarnados y desencarnados, la cual presenta en su comienzo una valiosa argumentación alusiva a la existencia del Mundo Espiritual y concluye reuniendo numerosas comunicaciones de individualidades desencarnadas, al mismo tiempo que nos invita a un examen serio e imparcial de todos los mensajes  recibidos del Más Allá por la vía mediúmnica. Es de destacar que la primera página de la selección citada comienza con esta significativa advertencia  de San Agustin: "Tened confianza en la bondad de Dios y sed lo bastante esclarecidos para comprender los preparativos de la nueva vida que Él os destina ".
                                                                            
El Evangelio según el Espiritismo inicia sus propias elucidaciones con juicios y relaciones en torno a Moisés y a la Ley del Antiguo Testamento, compendiando seguidamente la exégesis de las  enseñanzas de Jesús y concluyendo con la inclusión de comovedores poemas exaltando a la oración.
                                                                           
El Cielo y el Infierno es un volumen de especificas meditaciones religiosas, según ya lo define el mismo titulo.
Comienza analizando el porvenir humano desde el  punto de vista  espiritual y concluye con un dictado de José, el ciego, Espíritu de una regular evolución, quien destaca la necesidad del sufrimiento como medio expiatorio de la conciencia culpable y nos muestra, además, la excelencia de la reencarnación como auténtica expresión de la Justicia Divina.
                                                                         
El Génesis es el último libro de la Codificación . En él se manifiestan arriesgadas tesis de ciencia y filosofía, enumeradas a través de dieciocho capítulos y más de cien parágrafos, de los cuales más de la tercera parte se refieren exclusivamente a la doctrina y las lecciones del Divino Maestro, debiéndose resaltar, además, que la obra comienza reconociendo al Espiritismo en su misión de Consolador profetizado, es decir, atribuyéndole la función de explicar y desarrollar las instrucciones de Cristo, para luego finalizar con admirables reflexiones sobre la nueva generación y la regeneración de la humanidad.
                                                                 
Creemos de buena fe, que todos los hermanos que se encuentran deliberadamente desvinculados de las tareas religiosas del Espiritismo, proceden así con la intención de inmunizarse contra la superstición y el fanatismo, lo cual es un punto de la plataforma libertadora que la misma Doctrina Espirita nos obliga a cumplir; pero, sinceramente manifestamos que no podemos entender a la Nueva Revelación, sin el Cristianismo, que es la espina dorsal en la que aquélla se apoya. Esto es tan natural, puesto que si despúes de diecinueve siglos de teología arbitraria no habíamos podido llegar a comprender, sin Allan Kardec, al Evangelio y a Jesús, la lógica nos ordena que proclamemos que el Espiritismo y Allan Kardec se fundamentan en Cristo en una forma total y absoluta.
ESPIRITU BENEFACTOR EMMANUEL
MEDIUM FRANCISCO CÁNDIDO XAVIER

viernes, 5 de noviembre de 2010

Dificultades para amar al prójimo


AMAR AL PRÓJIMO COMO A SÍ MISMO¿ QUÉ NOS LO IMPIDE?

 El Egoismo.-

Sin duda alguna, el defecto espiritual mas grave es el Egoísmo , porque supone una falta de sensibilidad que incapacita al que lo tiene para poder llegar a amar y a comprender a los demás; este defecto , como todos los defectos morales , es un monstruo horroroso que se oculta en el fondo del alma y lleva a ser incomprensivos e intolerantes con los demás. Si somos capaces de comenzar por comprender que a veces no nos exigimos demasiado a nosotros mismos,entonces tampoco deberíamos ser más exigentes con los demás. Hay que considerar a las personas tal y como son, respetándolas y aceptándolas, tratando de comprenderlas y dándoles la única respuesta que debemos dar : la del Amor, la tolerancia y la comprensión.

Este defecto en la medida que se mantiene en la personalidad como una característica natural más y no se trata de superarlo mediante la práctica de la Generosidad y la Caridad, va ejerciendo cada vez más, una influencia sobre el Alma a la que va endureciendo e insensibilizando poco a poco, reduciendo así la capacidad y la amplitud de conciencia. Este defecto es totalmente incompatible con el sentido de la Justicia, con el Amor y con la Caridad.

El egoísmo presenta muchos grados de intensidad y puede aparecer bajo muchos aspectos o variedades, tal como el amor propio, la codicia, el afán de poder, la ambición desmesurada, etc. A su vez todas estas formas o variedades de egoísmo son generadoras de otras clases de defectos humanos ,tal como la envidia, los celos o la crueldad.

Por ejemplo, una forma con la que se presenta frecuentemente, es el Egocentrismo que supone a quien lo tiene, una desviación hacia sí mismo del sentimiento del amor, y como casi todos los defectos morales, este suele ser ignorado por quienes lo sustentan por falta de autoanálisis.

La persona egoísta se caracteriza porque se suele dedicar a vivir su vida para sí mismo solamente, sin preocuparse por los demás, ni importarle nada el sufrimiento ajeno, así como evitando cualquier ocasión de poder hacer el bien a los demás a quienes nunca está dispuesto a entregar nada suyo, ya sea material o que le suponga algún esfuerzo o prestación de cualquier clase.

En el egoísta el síntoma más evidente de su defecto es el interés personal que muestra siempre hacia sí mismo. El apego que tiene hacia las cosas materiales, demuestra su inferioridad espiritual, porque cuanto mas apegado está a las cosas de este mundo, menos comprende las cosas del mundo espiritual, y cuales son en realidad sus verdaderas metas e intereses. Vemos estos síntomas en esas personas que solo hablan de sí mismos ignorando lo de los demás a quienes ni siquiera dan oídos.
El egoísmo es la imperfección más difícil de desterrar, porque está muy ligado con el orgullo y estos defectos vienen causados por la influencia de la materia sobre el espíritu, y esta influencia todavía es muy fuerte en el actual estado de evolución en que nos encontramos. Por esto precisamente es que debemos desterrar de nosotros estos defectos y ayudar a los demás a que igualmente los superen, pues la evolución espiritual de la población humana, es responsabilidad de todos y cada uno de nosotros, cuando somos conscientes de la importancia y necesidad de desterrar estos defectos que impiden nuestro progreso y felicidad.

La Fe.-

Una cosa es la creencia y otra es la fe. La creencia puede surgir de una convicción racional de nuestra mente, pero la fe en Dios es un atributo del alma que va mas allá del razonamiento; es mas bien un sentimiento elevado que percibe los atributos Divinos dentro de la propia alma.
La fe puede ser en muchas cosas: En uno mismo cuando se tiene seguridad completa de lo que se conoce de nuestras capacidades y de lo que nos limita. También podemos hablar de fé religiosa cuando se cree firmemente en los particulares dogmas de cada religión; así se dice fé católica, fé bahái, fé musulmana, etc.

La fé es un poder verdadero que puede superar las propias fuerzas físicas y mentales; un poder capaz de envolvernos y transformarnos de modo extraordinario. La Fé en Dios y en Lo Superior nos causa una fuerza o un estado capaz de superarlo todo.

Para sustentar y aumentar la fe en lo Superior, es mediante la oración, pues esta clama una respuesta del Padre y esto alimenta la Fé con el sentimiento del Amor Divino en el alma. La oración no es un pensamiento en forma de palabras, sino un sentimiento abstracto, un ansia de que el Amor de Dios penetre abundantemente en el alma. Este ansia es más rápida que el pensamiento y las oraciones de esta clase llegan hasta el Padre que siempre las escucha y responde. Cuando Jesucristo habló de la Fé en un sentido espiritual, afirmó que la Fe es capaz de transportar montañas, refiriéndose a que con ella se pueden superar las dificultades de la vida que se interponen en nuestro camino del progreso. La Fe genera perseverancia y energía necesarias para vencer los obstáculos de esas “montañas”. Es como una fuerza que nace del alma , con la certeza de la existencia de la Sabiduría y la Justicia Divinas, que se manifiestan espontáneamente y de forma natural en la propia vida.

Quien tiene Fé, tiene total confianza en Dios porque sabe que él por si mismo es solo un instrumento de Su Voluntad, y que nada puede sin El. La Fe no se impone, sino que se siente en cuanto a lo que son verdades espirituales transcendentes y de carácter universal.

La creencia otorga una fé que puede ser razonada o ciega; esta última tiene el peligro de que al no razonar ni examinar nada, acepta igualmente lo falso como lo verdadero, llegando a sostenerla solo por el fanatismo.

La Fe pura, fuera de la fe de las sectas religiosas ,es la auténtica Fe en Dios y en los conceptos elevados transcendentes  que no chocan o contradicen a la razón  y aparece como algo innato en algunas personas que se traduce como una seguridad absoluta en la real existencia de Dios, Amor, Justicia y Misericordia . Esto es señal de que ya han venido a este mundo preparados a sostenerla, y es una prueba más de que la evolución espiritual existe y de que la reencarnación es una realidad, pues un ser atrasado, en una sola existencia no la puede alcanzaren todo su esplendor.  Sin embargo es importante precisar que la auténtica Fe en Dios y en lo que sabemos de conocimiento espiritual, debe ir acompañada de acciones, obras, posturas y comportamientos, que corroboren , confirmen y remachen  esa fe, porque la fe sin obras es fe muerta y de nada vale, y estas acciones u obras no son otra cosa que la Caridad en sus diversos aspectos y formas..


¿ Qué es la Caridad?

La Caridad es el amor humano puesto en acción hacia los demás, con lo que siendo el Amor Divino la Esencia misma de Dios, es así como el Padre transforma  nuestro amor humano en Su Amor Divino.

A veces, aunque parezca una postura egoísta, la verdadera caridad debe comenzar necesariamente por uno mismo, porque si no somos capaces de amarnos y cuidarnos a nosotros mismos, ¿cómo lo vamos a poder hacer con los demás?. Esto supone un ejercicio de autoestima y de reconocimiento de nuestras cualidades, sin caer en envanecimientos de ninguna clase, así como el atender debidamente nuestras necesidades físicas y psíquicas. Para amar a nuestro prójimo sin caer en exageraciones ,siempre falsas, y sin quedarnos por debajo de nuestras posibilidades reales de Amar, antes es necesario tener el modelo  a seguir , y el mejor modelo es Jesús, y la medida a conquistar es la del Amor a nosotros mismos.

La caridad no consiste en dar limosna de los bienes materiales  que nos sobran, pues eso no tiene mérito moral alguno. Mas bien supone una voluntad de entregar lo que sea necesario a otras personas en su beneficio o auxilio, aunque también nos falte a nosotros.

Cuando alcanza su mayor esplendor espiritual, es cuando la practicamos dándonos a los demás, con plena entrega y con sentimientos de benevolencia e indulgencia ante las imperfecciones que nos puedan molestar de otros, así como la predisposición de perdonar sinceramente.

El acto de servir y de ayudar a nuestros semejantes y el aprovechar la oportunidad de hacer el bien siempre que podamos , deben ser considerados como un privilegio y una valiosa oportunidad de expresar y consolidar nuestro Amor.

Hay personas que para realizar esto deberán hacer un acto de voluntad consciente o un esfuerzo incluso, para conseguirlo, y esto es algo muy meritorio para dar un importante paso en su evolución espiritual. Sin embargo también hay personas que hacen esto de modo natural e instintivo, sin esfuerzo alguno, porque ellos así lo sienten : Son las que ya han dado anteriormente este importante paso evolutivo antes citado

 Allan Kardec entre sus muchos escritos anotó: " Así entiendo yo la caridad cristiana:  Como la religión que nos prescribe devolver bien por mal y, con más razón aun, responder al bien con el bien.  No comprendo, por tanto, que se pueda aconsejar el contestar mal con el mal."  

En resumen: La Caridad supone seguir la máxima evangélica de hacer con los demás cómo quisiéramos que se hiciese con nosotros, por eso, considerando que nosotros hemos podido ser en alguna vida anterior, un ladrón o criminal peor que los que en esta vida actual nos podamos encontrar, es de caridad el ayudarlos en su recuperación espiritual y humana, no cayendo en la tentación de juzgarlos o condenarlos, porque esto solo corresponde a Dios. Es obligación moral y Caridad, ayudarlo a mejorar , haciéndole el bien posible tal como nos gustaría para nosotros, pues la moneda del bien a cambio del mal, es capaz de ablandar los corazones mas endurecidos y conducirlos al bien, lo cual supone el fruto de la verdadera caridad.

Jose Luis -

Existen pruebas de la existencia del alma ?

.
Chico Xavier durante una psicografía


¿Existen evidencias de la existencia del Alma ?


En los albores de la investigación parapsíquica y del Espiritismo, se hicieron numerosas fotografías de Entes espirituales materializados y como mayor evidencia, si cabe, en moldes de parafina y escayola se obtuvieron las formas palpables y físicas de estas materializaciones. De lo aquí relatado, cualquiera se puede documentar desempolvando viejos y olvidados libros sobre estos temas en donde aparecen estas fotografías y pruebas obtenidas por la Ciencia en los albores del Espiritismo.

También tenemos evidencias tangibles de su existencia cuando esta ha llegado a ser fotografiada en el momento de abandonar el cuerpo en el momento del óbito, bajo forma de una especie de pequeña bruma que sale del cuerpo cuando expira la persona moribunda y después queda flotando cierto tiempo sobre el mismo.

En Inglaterra el Doctor Duncan McDougall y en Holanda el Dr. Van Zelts, comprobaron en mas de noventa casos que en el preciso instante de la muerte, el fallecido experimentaba una repentina pérdida de 20 gramos; ¿ podría ser este el peso del alma?. Y es que el alma no solo es energía etérea, sino que , como ya se ha dicho, conforma un cuerpo de una densa energía semimaterial, muy sutil como para ser detectada o vista normalmente por los que estamos en este plano material, pero sin embargo también está afectada por las leyes físicas, tal como las de la gravedad y el magnetismo.

La existencia de Espíritus o Almas está también mas que demostrada y avalada por las manifestaciones mediúmnicas, así como por otros fenómenos que la Parapsicología llama “Espíríticos”, o sea, originados por espíritus .

La Ciencia moderna mediante sofisticados sistemas tecnológicos y con carácter experimental, también ha llegado a confirmar su existencia y manifestación, aunque siempre haya sido considerado como algo subjetivo..

También se puede considerar como una evidencia existencial subjetiva en cada persona, el que sentimos naturalmente que todo no termina con la muerte, y de que después de esta vida tiene que haber algo parecido; no tendría sentido la existencia si así no fuese . Esta fe natural e innata que nos impele a contemplar la realidad existencial de una vida después de esta vida, es un asidero moral que nos permite superar las pruebas y dificultades de este mundo.

- Jose Luis -

jueves, 4 de noviembre de 2010

Espiritismo:¿Ciencia o Religión?


Es este un tema controvertido cuando, en realidad, no debería serlo, y que , además no es nuevo, sino que ya era una cuestión presente desde los primeros tiempos de la codificación espiritista.

Pero, ¿no es ya hora de haber superado el tiempo de la discusión? ¿o se trata más bien de que no hemos entendido con profundidad, de verdad, el alcance y significado de nuestra doctrina?

Un asunto debería quedarnos suficientemente despejado antes de adentrarnos en esta controversia siempre de actualidad (desafortunadamente), y es que, pese a todo, y como controversia, sólo existe en la mente de aquellos aficionados a la polémica y a la discusión, en lugar del estudio y la reflexión que es lo que nuestra doctrina preconiza. Para algunos es irresistiblemente más atractiva la vía del escándalo y la actitud polemista, que el trabajo netamente espírita que es la auto-reforma y el crecimiento espiritual a través del estudio y el apoyo fraternal.

Allan Kardec es sobradamente explícito cuando manifiesta que el espiritismo es
ciencia, filosofía y moral. Apunte similar da en Qué es el Espiritismo, donde dice que: // Su verdadero carácter es el de una ciencia y no el de una religión. //

Pero también es cierto que el codificador se expresa de la siguiente manera en la obra antes citada:
// Desde el punto de vista religioso, el Espiritismo tiene por base las verdades fundamentales de todas las religiones. (...) No es una religión especial porque no tiene sacerdotes ni templos. //. Veamos: 'No es una religión especial', no es lo mismo que decir que no es ninguna religión, sino que no presenta las características de las demás religiones. Algo que tiene por base 'Las verdades fundamentales de todas las religiones', ¿no conlleva forzosa y naturalmente un aspecto religioso?.

'En el evangelio según el espiritismo', los Espíritus superiores esclarecen:
Ciencia y religión son las dos palancas de la inteligencia humana. Una revela las leyes del mundo material y la otra las leyes del mundo moral.

Cuando un espírita habla del aspecto religioso, es porque forma parte de la codificación, no es invención de nadie; se está refiriendo a un 'aspecto' religioso y no a una religión propiamente dicha. ¿Por qué seguir discutiendo? ¿Olvidamos que el capítulo primero del 'Evangelio según el Espiritismo' habla de la
Alianza de la Ciencia y Religión?.

Convengamos que al lado de aquellos compañeros que pecan de un excesivo 'religiosismo', por así decirlo, a la hora de tratar con la doctrina, están también con un exceso 'cienticismo', ¿con cuál propósito? Observando a algunos da la impresión de estar presurosos por adelantar la aceptación de la comunidad científica oficial, olvidando que Kardec apuntaba que el Espiritismo se destina a las masas, al pueblo, y sólo cuando estuviera vulgarizado, los científicos se rendirían a la evidencia. No es preocupación de la doctrina convencer a ningún científico, ya se encargará de esto el fluir natural de los acontecimientos y el progreso, pues ella se apoya sobre las grandes leyes que rigen todo nuestro universo, desde el micro al macrocosmos, y a su lado, la 'joven' ciencia de los hombres aún le queda mucho por andar... y muchos prejuicios que derribar.

Hay otro detalle que quizá los menos habituados al estudio ignoran. ¿No habla Kardec que la doctrina espírita debería pasar por diversos periodos? Esos periodos, algunos vivenciados y otros presentidos por el maestro de Lyon son:

1.- Periodo de curiosidad.
2.- Periodo filosófico.
3.- Periodo de lucha.
4.- Periodo religioso.
5.- Periodo de intermediario.
6.- Periodo de regeneración.

Pienso que, llegados a este punto, no nos cabe sino reflexionar individualmente, para intentar ser coherentes con los ideales que defendemos. ¿Es la nuestra una actitud en exceso influida por la tradición eclesiástica? ¿Es acaso, una actitud tan 'científica', que, sin pretenderlo, vamos desplazando la parte espiritual y cediendo terreno a atavismos materialistas aún impresos en nuestro interior? Las dos posturas no estarían del todo acertadas, si de coherencia doctrinaria hablamos, siendo convidadas ambas al estudio, el análisis y la reflexión.

Como en casi todo, los puntos extremos son equidistantes de la verdad.

Pese a todo: respeto y tolerancia.
Ramsay

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Mensaje de Emmanuel: Cilicios y vida

Chico Xavier
¡Cilicios para conquistar el cielo!

La Infinita Bondad bendice a quienes los utilizan de buena fe,empero, conviene recordar que el Mensaje Divino solicita "misericordia y no sacrificio".
Ante esta disyuntiva, la lógica espirita aconseja disciplinas edificantes y no rigores inútiles; austeridades que rindan educación y progreso; regimenes que hagan fructificar comprensión y beneficencia; cooperación por escuela y trabajo expresando aprendizaje conquistado. ..
                                                                         
Cuando tengas un hora disponible, luego del reposo que restaura tus energias, brinda tu dedicación y fuerzas a atenuar los sufrimientos de quienes están a tu espalda.
Un minuto de cariño para con los alineados mentales enseña a preservar el propio juicio.
Algunos momentos de servicio junto al lecho de los paraliticos articulan una preciosa  aula de paciencia.
Una simple visita a un hospital disminuye muchas ilusiones.
Cocinar un plato humilde en beneficio de quienes no consiguieron asegurar su subsistencia, nos impele a corregir los excesos en nuestra mesa.
Coser ropas en socorro de los que tiritan desabrigados auxilia a olvidar las extravagancias en las vestimentas .

Entregar voluntariamente algunos recursos en los hogares carentes de lo indispensable, llevando confortación y esperanza, inmuniza contra el flagelo de la usura y la necedad del desperdicio.

Amparar personalmente a quienes deambulan por las calles nos enseña a respetar el hogar que nos acoge.

¡Cilicios para alcanzar los talentos celestes!

Hagamos aquellos que se transfiguran en obras de fraternidad y elevación y procuran mejorar la vida, mejorándonos a nosotros mismos...
No ignoramos que el planeta Tierra como los seres que lo habitamos estamos inmersos y vivos en pleno cielo, no obstante, jamás contemplaremos la luz divina del cielo que nos circunda si ella no la encendemos en nuestro propio interior.
Espiritu Benefactor Emmanuel
Medium Francisco Cándido Xavier

martes, 2 de noviembre de 2010

KARDEC

Frío y cerebral, así describieron algunos de sus contemporáneos al educador francés Hippolyte Rivail; y, sin embargo, bajo el nombre de Allan Kardec sería el fundador del espiritismo, y millones de personas le seguirían.

Hippolyte Léon Denizard Rivail, más conocido hoy bajo el seudónimo de «Allan Kardec», nació en Lyon, Francia, en 1804. Su padre, un distinguido jurista y juez local, quería darle la mejor educación posible, de modo que a los 10 años lo envió al Instituto Yverdon en Suiza, fundado y dirigido por J.H. Pestalozzi (1746-1827), el hombre que logró revolucionar la educación europea.
Convencido de que la intuición es la fuente de todo conocimiento, Pestalozzi estimulaba a sus discípulos para que se desarrollaran como individuos, al tiempo que les sometía a un programa extensísimo que comprendía 10 horas diarias de lecciones sobre todos los aspectos de las artes y de las ciencias. Aquellos que, como Rivail, procedían de familias católicas, recibían también instrucción religiosa. 
Rivail permaneció seis años en Yverdon y esta estancia influenció profundamente el curso de su vida. Pronto decidió convertirse en profesor, para difundir los trabajos de Pestalozzi en Francia, y abrió su propia escuela en París en 1826. Para entonces ya había publicado el primero de lo que sería un total de 22 libros de texto sobre gramática francesa, matemáticas y reforma educativa. También inició una serie de cursos gratuitos sobre ciencias, que mantuvo durante 10 años. Lo hizo sin perder tiempo, y pronto observó que, mientras los mensajes recibidos en las sesiones eran a menudo frívolos, invariablemente adquirían un tono serio cuando se

Unos Comienzos Modestos

Obligado a cerrar su escuela en 1834 por motivos económicos, Rivail tuvo que trabajar como contable para mantener a su familia, aunque continuó dando clases particulares gratuitas en su
casa, y, a principios de la década de 1850, durante la que su carrera sufriría un cambio radical, era un educador conocido, progresista y librepensador. Anna Blackwell, que tradujo algunos de sus libros al inglés, le recordaba «más parecido a un alemán que a un francés». Era, decía, un hombre enérgico y perseverante, pero frío y cerebral, incrédulo por naturaleza y por formación, y un razonador agudo y lógico. Llevaba una vida tranquila y modesta y era muy trabajador; nadie veía en él al futuro fundador de una nueva filosofía religiosa.

Pero en 1848, en los Estados Unidos, habían sucedido unos hechos que iban a cambiar toda la filosofía de Rivail y a influenciar la de millones de otras personas. En el hogar de la familia Fox
, en Hydesville, Nueva York, las mesas se movían solas y se oían misteriosos golpecitos, que aparentemente provenían de los «espíritus» de los muertos. Esto significó el surgimiento del movimiento espiritualista, que iba a hacer furor en París, así como en otras ciudades europeas. Al cabo de poco tiempo, y en palabras de un periodista de la época, no hubo ninguna mesa entre Montmartre y los Campos Elíseos que no se hubiera puesto patas arriba.

Rivail, a pesar de que sentía interés por todos los temas, se mostró al principio muy escéptico. En unos de sus primeros libros había escrito: «Si se han estudiado las ciencias, hay que reírse ante la credulidad supersticiosa de los ignorantes y no es posible creer en fantasmas», y cuando, en 1854, un amigo le dijo que las mesas no sólo saltaban, sino que transmitían mensajes de los muertos, Rivail replicó: «Sólo lo creeré cuando lo vea.»

No parece que estuviera ansioso por verlo, porque hasta el año siguiente no asistió a una sesión, donde presenció una demostración de «escritura en cesta», una forma primitiva de escritura automática, en la que las manos de los asistentes  se colocaban dentro de una cesta, a través de la cual era  conducido un lápiz. «Pude darme cuenta -recordó más adelante-, de que había algo serio tras aquella aparente trivialidad..., como la revelación de una nueva ley, que decidí investigar a fondo.»
dirigían a él personalmente. Su amigo, el autor teatral Victorien Sardou, le pidió que revisase unos libros de notas tomadas por el grupo con el que él había estudiado los fenómenos espiritualistas durante cinco años. Rivail quedó impresionado por «la sabiduría y la caridad que emanaban de las comunicaciones serias», y emprendió una intensa serie de sesiones con una medium llamada Japhet, en las que propuso una serie de preguntas para que los espíritus las contestaran, cosa que hicieron.

El año siguiente, publicó más de 500 preguntas, respuestas y comentarios personales bajo el título de
Le livre des esprits (El libro de los espíritus), que revisó y aumentó tres años más tarde. Se publicó bajo el nombre de Allan Kardec, un nombre tomado de la ascendencia bretona de Rivail, y que al parecer fue elegido
por los propios espíritus. Así, Rivail se convirtió en Kardec, y cuando murió en 1869 había escrito o, como él prefería decir, había «compilado y ordenado», cinco libros y dos monografías, insistiendo en que el contenido principal no provenía de su trabajo, sino del de numerosos espíritus «avanzados» que se comunicaban a través de diferentes mediums.

Sus obras principales fueron:
El libro de los espíritus (1857 y 1860), El libro de los mediums (1861), El Evangelio según el espiritismo (1864) -publicado en España en 1978-, Cielo e infierno (1865) y Génesis (1867). También fundó, editó y escribió gran parte de la revista Revue Spirite, hasta su muerte en 1869.
A pesar de su fe inconmovible en la comunicación con los espíritus de los muertos, la filosofía de Kardec no formaba parte de la corriente espiritualista sino que era, según sus palabras, espiritista. La diferencia era crucial para los seguidores de ambas filosofías, y les condujo por caminos muy distintos.
 Lo Visible Y Lo Invisible
La premisa básica del espiritismo es que hay dos mundos: el

visible y el invisible, que contienen seres materiales e «incorpóreos», respectivamente. El espíritu es una sustancia formada por materia «quintaesenciada» que está fuera del alcance de nuestros cinco sentidos normales, que se une con el cuerpo físico mediante un cuerpo intermedio, semimaterial, llamado «periespíritu». Al nacer, tomamos formas temporales, materiales, y cuando éstas son destruidas por la muerte física, el espíritu permanece, para reaparecer quizá en otra reencarnación. Nuestro propósito es evolucionar hacia la perfección, y nos reencarnamos tan a menudo como sea necesario para lograrlo. Todos somos la suma de aquello que hemos sido, lo que hemos hecho o pensado en vidas anteriores, y todo el proceso, según Kardec, no es milagroso ni sobrenatural, sino que es el resultado de leyes naturales e inmutables.

Mientras que el espiritualismo, tal como lo veía Kardec, simplemente manifestaba una creencia en algo más allá de la materia, el espiritismo trataba de la «relación del mundo material con los espíritus», entidades reales que están siempre en contacto con nosotros. Kardec nunca pretendió que fuese una nueva religión, sino una filosofía racional basada en hechos demostrados repetidamente que recuperaba el sentido original de todas las religiones. No pretendía, como alegaban sus críticos, sustituir al cristianismo. «La moral del espiritismo no es diferente de la de Jesús», escribió, añadiendo que, tal como la enseñanza de Jesús recuperó las de Moisés, el espiritismo era una recuperación de principios cristianos básicos que habían sido abandonados por la mayoría de las iglesias establecidas. «¿Por qué -preguntaba- se
practican tan poco las enseñanzas morales de Cristo? ¿Y por qué aquellos que proclaman la sublimidad de las mismas son los primeros en transgredir la primera de sus leyes, la de la caridad universal?»

Los libros de Kardec forman el estudio más claro y extenso del mundo invisible escrito hasta el momento. Es interesante compararlos con los escritos de Emanuel Swedenborg y los de Andrew Jackson Davies «el vidente de Poughkeepsie», cuyo
Principios de la naturaleza se publicó en 1847. Aunque los tres profundizaron en un mismo campo, Kardec es el único que no era ni un medium ni un místico, sino un recopilador de escritos salidos de otras manos. Su propia contribución a estos libros se limita a comentarios sobre el material recibido, y en éstos se presenta como un hombre razonable e inteligente. Como él mismo decía: «estudié los hechos con cuidado y perseverancia, los coordiné y deduje de ellos sus consecuencias».

Kardec fue uno de los primeros investigadores psíquicos serios, y encontró tiempo además para estudiar fenómenos paranormales de muchos tipos en toda Francia. Veinte años antes de la fundación de la Sociedad para la Investigación Psíquica, publicó relatos detallados, en la
Revue Spirite y en El libro de los mediums, de varios casos excelentes que a menudo olvidan los historiadores. Escribió extensamente sobre el medium Jean Hillaire, el curandero Jacob el Zuavo, la posesión masiva de la ciudad de Morzine y varios ejemplos de lo que ahora llamamos actividad poltergeist. Mantuvo correspondencia con D.D. Home, el psíquico inglés, a quien admiraba mucho, y fue testigo de multitud de fenómenos paranormales, llegando a ver una mesa de 100 kg balancearse en un ángulo de 45º sobre una sola pata. Pero le interesaban menos estos fenómenos que sus implicaciones.
  Sus libros se han seguido publicando en varias lenguas, y sus ideas han tenido una influencia considerable en diversos países, especialmente en Brasil, donde el movimiento espiritista pronto ganó respetabilidad gracias sobre todo al apoyo del doctor y estadista Adolfo Bezerra de Meneses. Hoy, las estadísticas estiman que más de 20 millones de brasileños practican el espiritismo y, de acuerdo con la insistencia de Kardec en la caridad como su deber primordial, han llevado a cabo algunas de las obras sociales más importantes del mundo.
Brasil posee ahora grandes hospitales que combinan el tratamiento médico y el espiritual, orfelinatos, centros de enseñanza para mediums y curanderos y lugares de reunión públicos donde se imparte gratuitamente consejo y cuidados a todo aquel que lo solicita. En uno de ellos, en el centro de São Paulo, 200 mediums voluntarios atienden cada día a 1000 personas. Se han vendido varios millones de ejemplares de los libros de Kardec y de otros inspirados por éstos, y el retrato de Kardec ha aparecido tres veces en los sellos brasileños.

Este honor habría quizá molestado al hombre que escribió, en la «Conclusión» de
El libro de los espíritus:
¿En qué consiste el trabajo especial y característico del espiritismo moderno? En hacer un todo coherente de lo que hasta ahora ha estado esparcido; en explicar, en términos claros y precisos, lo que hasta ahora ha estado oscurecido por el lenguaje alegórico: en eliminar los productos de la superstición y de la ignorancia de las creencias humanas, dejando sólo lo que es real y verdadero. Ésta es su misión.
Los hechos del espiritismo, concluía, habían dado el golpe final al materialismo y «mostrado los resultados inevitables del mal y, en consecuencia, la necesidad del bien» mientras que en lo que respecta a la vida futura, ya no se trataba de «una vaga imaginación, una simple esperanza, sino de un hecho».

Causa Y Efecto

Todo efecto inteligente, argumentaba, debe tener una causa inteligente, y había evidencia más que suficiente en favor de la realidad de la comunicación con los «muertos». Pero esto no quería decir que hubiera que aceptar todo lo que éstos dijeran o escribieran. «No faltan escritores en el mundo invisible -decía-,pero, como en la Tierra, escasean los buenos.» Algunos espíritus, comentó, «saben menos que nosotros en la Tierra». El investigador debía ser «crítico y lógico».

Kardec murió mucho antes de la edad de oro de la psicología
francesa y de la primera psiquiatría, en la que pioneros como Janet, Charcot y Bernheim proporcionaron un enfoque más clínico para estudiar las anormalidades hasta entonces inexplicadas de la experiencia humana (muchas de las cuales continúan siendo aún hoy un misterio). Se puede creer que, a pesar de su honestidad e inteligencia, fue simplemente engañado por astutos falsos mediums. Pero no parece probable, por dos razones principales. Primera, los fenómenos que explicó y las conclusiones a las que llegó fueron esencialmente las mismas que las de otros investigadores, algunos de ellos grandes científicos, como Robert Hare en los Estados Unidos o Alfred Russell Wallace y más adelante sir William Crookes, en Inglaterra, quienes hubieron de modificar sus creencias a causa de lo que habían presenciado.
Segunda, tal como insistía el propio Kardec, lo importante era lo que decían los mensajes mejores de los espíritus, no el fenómeno en sí. El mensaje, de hecho, y no el medium era lo importante. «Pueden reírse de las mesas que se mueven, pero nunca se reirán de la filosofía, la sabiduría y la caridad que emanan de las comunicaciones serias.»

Como era de esperar, Kardec no fue muy apreciado por la Iglesia Católica, que incluyó su obra en el
Index librorum prohibitorum en 1866, pero aun así él replicaba a menudo con todo detalle a las críticas. Una vez agradeció a un sacerdote haberle atacado «educadamente y en un francés más o menos correcto», y cuando en 1861 quemaron un montón de obras suyas en Barcelona, comentó simplemente, «pueden quemar libros, pero no ideas».