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lunes, 24 de enero de 2011

Placeres





El hombre naturalmente busca el placer y el bienestar.

Se trata del reflejo del instinto de conservación, cuyo objetivo es asegurar la existencia física por el máximo de tiempo posible.

La vida terrenal es imprescindible para la evolución intelectual y moral de los Espíritus.

Ella apenas deja de ser necesaria en estados superiores de la existencia inmortal.


Así, el gusto por el placer atiende a naturales imperativos de evolución.

El sexo es placentero y mediante el la especie se perpetua.

En el caso de que no hubiese alguna satisfacción envolviendo nuestros actos pro creativo, la Humanidad estaría extinguida hace largo tiempo

La alimentación también la envuelve el placer.

El cuerpo físico necesita recibir combustibles adecuados para su estructura.

El atendimiento de esa necesidad no se da apenas por la fuerza del hambre, más también la envuelve la satisfacción.

El descanso igualmente trae una cierta voluptuosidad.

El atendimiento de todas las necesidades naturales, sean físicos o emocionales, engloba determinada dosis de placer.

Como el ser humano no fue hecho para vivir solo, el se regocija en el contacto con sus amigos y amores.

La necesidad de contacto y del reconocimiento por los semejantes, cuando es atendido, produce dulces sensaciones.

Evidentemente, la sabiduría reside en el equilibrio.
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Negar los placeres comunes a la existencia, sin cualquier objetivo noble, nada tiene de elogiable.

La madre que se priva del pan para alimentar a los hijos da muestra de abnegación y nobleza.

Más alimentarse menos de lo que es necesario para la manutención de la salud apenas para el auto flagelo no es recomendable.


Los objetivos superiores de la existencia no son incompatibles con pequeñas alegrías terrenas.

Jesús señalizo esa verdad, al afirmar que no es lo que entra, más si lo que sale de la boca del hombre lo que contamina.

Si la voluntaria privación de los bienes de la vida no es buena, lo mismo se da con el abuso.

La glotonería provoca dolencias y disminuye el tiempo de vida.

El uso desvirtuado de las fuerzas genéricas produce desequilibrios físicos y emocionales.
Dormir demás o descansar en exceso constituyen desperdicio de tiempo.

Así, lo relevante es guardar el equilibrio ante los gustos y placeres terrestres.

Si ellos no son condenables, también no constituyen el objetivo de la existencia.

Nadie nace para comer, beber dormir y procrear.

Entender el placer en su real valor ayuda a no demonizarlo o endiosarlo.

Vivir correctamente no presupone abstenerse de las alegrías y satisfacciones a la condición humana.

La pureza no reside en la abstención de los dones de la vida, más si a utilizarlos con el equilibrio y discernimiento, sin perjudicar al prójimo.

La sabiduría reside en utilizar todo con moderación, sin tornarse esclavo de los hábitos, cosas o sensaciones.

La finalidad de la existencia terrena es propiciar la evolución intelectual y moral de los Espíritus.

Todos renacen para vencer antiguos vicios, para abandonar el egoísmo y vivir el amor.

No se trata de piedad sentimental, más si de la vivencia de la fraternidad y de la compasión.

No se desvié de esa meta por una comprensión equivocada de la vida.

En el contexto de su existencia inmortal, poco adelantaría el tornarse un asceta.

También será indigno de su condición de Espíritu inmortal vivir como un animal irracional, en la búsqueda incesante de placeres.

Empéñese en ser equilibrado, bondadoso y solidario.

Es en verdad trabajoso, más constituye el objetivo de su venida a la Tierra.

Piense en eso.

domingo, 23 de enero de 2011

Caridad

Caridad material y caridad moral
La caridad según el apóstol Pablo, expresando amor cristiano, debe abarcar  todas las manifestaciones  de nuestra vida.

No existe en ningún tópico de la literatura mundial figura más expresiva  que la del samaritano generoso, presentado por Jesús  para definir la psicología de la caridad.

“Amar al prójimo como a sí mismo, hacer a los otros lo mismo que nos gustaría hiciesen con nosotros, es la expresión más completa de la caridad, porque resume todos los deberes para definir la psicología de la caridad.

La caridad espiritual es aquella que, para ser practicada, no reclama  la existencia de  cosa alguna que represente  valor material entre los hombres,  y la caridad material  es la que se traduce por la dadiva representativa  de algún valor.

En los seres atrasados, la caridad se muestra en un estado  de preludio, bajo el punto de vista intelectual y moral, ya que apenas comienza a esbozarse algún sentimiento noble y elevado, y ellos apenas lo perciben.

El preludio de la caridad moral  se expresa  por la limosna, limosna que la mayoría de las veces  es dada más para satisfacer la propia vanidad que por aliviar la suerte del desgraciado. Cuando la caridad está en el ser en sus primeros grados, escasean en ella los sentimientos elevados, capaces de revelarse conscientemente.

No se puede condenar alguna cosa que pueda dar un buen fruto, en mayor o menor cantidad, aunque parezca malo el árbol que lo produce. Por muy malo que parezca el ama humana llegará a ser buena, condición, que se dará gradualmente. Cada uno expresa sus sentimientos buenos de la forma que puede, el cual  es de la forma que corresponde  al plano de conciencia en el que se halla.
La limosna, bajo la más imperfecta forma, y todos los sentimientos buenos expresados de forma más grosera, son preludios de la caridad.

La caridad, cualquiera que sea la forma por la que se exprese, debe tener siempre por efecto estrechar los lazos de afecto humano, de la fraternidad entre las almas.

La caridad triunfa siempre  en los individuos y en las masas, por más que los miopes de entendimiento no lo sepan comprender.  Los más opuestos sentimientos contribuyen para que ella triunfe; los hechos más contradictorios  conducen a la misma finalidad; cualquier episodio, acontecimiento, o acto,  en la que intervengan las criaturas humanas, o sean por ellas  presenciado, facilitan la solución del problema, haciendo que triunfe la caridad.

El Bien y la caridad son una misma cosa, donde se piensa en el Bien, por débil que sea el pensamiento, esto es caridad abriendo paso, saturando, en la medida de lo posible, amorosamente, el corazón y la mente de los que actúan.

La caridad y el sentimiento del Bien que es una misma cosa, se desenvuelven igualmente  en las masas, como en los individuos. Primero en los individuos, después en las masas, porque las características de estas siempre proceden de su composición. Hay caridad en el hablar y oír, impedir y favorecer, olvidar y recordar. Tiempo vendrá en que la boca, los oídos  y los pies serán aliados de las manos fraternas en los servicios del bien supremo.

No es con palabras como se obtiene  que el Bien triunfe, es con hechos correspondientes a ideas de cuño divino, cuando los postulados morales, se repitan menos con los labios, y más se cristalicen en la acción de todos, estará próximo la solución del problema de la caridad, la apoteosis de esta excelsa virtud,  su definitivo triunfo en la Tierra, el cual marcará el momento feliz de iniciarse en ella el reinado de Jesús, profetizado desde los tiempos evangelicos.

La parábola del samaritano, es un poema  de la más profunda psicología del Maestro hacia la Humanidad, que después de oírla conscientemente , nunca  más podrá ser la misma, tornándose  necesario a cada individuo atender al mandato: “Entonces, ve, dijo Jesús, y haz lo mismo:
Ayudar es auxiliarse, libertar es la forma noble de tornarse libre.

Trabajo realizado por Merchita

sábado, 22 de enero de 2011

El doble etérico

El doble etérico es un cuerpo o vehiculo provisorio, una especie de mediador plástico o elemento de ligazón entre el periespiritu y el cuerpo físico del hombre. Está constituido del éter físico emanado de la tierra y se podría decir que se disuelve en la tumba después de la muerte física. Recibe los impulsos del periespiritu y los transfiere a la carne y también lo hace en sentido inverso.

El doble eterico es parecido al hilo eléctrico, cumpliendo la función de transmitir al cuerpo lo que siente el espíritu en su mundo oculto, las emociones que el alma plasma en la mente espiritual imponderable.

Es muy conocido y estudiado desde hace muchos siglos por otras doctrinas espiritualistas. El doble eterico con sus “chacras” o centros de fuerzas etéricas está situado en la periferia del cuerpo humano, y es conocido hace muchos siglos por los ocultistas o iniciados hindúes, egipcios, esenios, caldeos, asirios y chinos.

Conociendo bien el doble etérico, los mediúms podrán mejorar su tarea mediumnica y dinamizar las fuerzas magnéticas; y los espíritas adoctrinadores  esclarecer innumerables incógnitas y las ventajas que reportan los trabajos de materialización, voz directa, levitaciones, transportes y operaciones fluídicas. En todos esos fenómenos, el doble eterico es el principal responsable por la elaboración de ectoplasma y de la coordinación de los fluidos nerviosos de los mediúms de efectos físicos.

Es una materia de suma importancia para los adeptos. El Espiritismo al ser una doctrina evolutiva y de constantes investigaciones en el campo de la mediumnidad, aconseja a los mediúms “analfabetos” de muy “buena intención” el estudio de la mediumnidad, siendo la humildad una virtud muy discutida entre los hombres, pues casi siempre se confunde con el servilismo, que es el fruto de las circunstancias, que obliga a la persona hacia un comportamiento mejor, sin llegar a ser el resultado de la evolución.

La estructura, el mecanismo, la fisiología del doble eterico y su funcionamiento, todavía es materia desconocida para la mayoría de los mediúms, por eso, casi todos se aventuran en realizaciones imprudentes, sin el mínimo conocimiento de las funciones primarias de los diversos vehículos que conforman el periespiritu, y que sirven al periespiritu inmortal, para acondicionar la fenomelogia mediumnica en la tierra. Ignoran su verdadera composición fisiológica cuando actúa en un campo vibratorio superior, al de la vida material.

El doble eterico envuelve al hombre como una cobertura de gas vaporoso. Es un vehiculo invisible para la vista del hombre común, y desconocido para la medicina terrena, es un cuerpo invisible para los ojos carnales, en la vista espiritual, se presenta como una capa densa, algo física, sensible al perfume, al frió, al calor, al magnetismo y también se afecta por los condimentos, ácidos, sustancias hipnóticas, sedativos, entorpecimientos y por el contacto humano en los momentos de mayor condensación.

El doble eterico, al separarse del cuerpo físico, ya sea durante el tiempo que dura el efecto anestésico, el trance mediúmnico, o cuando el espíritu de noche vaga fuera del cuerpo carnal, provoca en el hombre una considerable reducción de vitalidad física, y la bajada de la temperatura. Por eso también adquiere mayor libertad de acción, aumenta sus energías y se vuelve hipersensible, porque al estar el cuerpo dormido o en trance, se mantiene con una reducida cuota de Prana para sustentarse. No es difícil, que el cuerpo físico, luego manifieste en su contextura material los efectos de cualquier acontecimiento ofensivo, que haya ocurrido durante la separación de su vehiculo eterico.

Los clarividentes capacitados ven el doble eterico como un vehiculo vaporoso, que cubre al cuerpo en todos los sentidos y le ínterpenetra los poros físicos y periespirituales. Su configuración es transparente y su emanación etéreo-física ultrapasa el cuerpo del hombre en un cuarto de pulgada en todos los sentidos. Además de su configuración, se forma un aura semejante a un inmenso huevo, que despide, a veces, unas chispas argenteas. Es el "aura de la salud” muy conocida por los ocultistas y magos, que alcanza de cinco a diez centímetros más allá del cuerpo físico. También se ve de un color rosa blanquecino, bastante luminoso, impregnado de tonos azules y que a veces emite fulguraciones violáceas.

Hay casos, donde su color se inclina hacia los matices del aluminio transparente o al vidrio opaco, debido a la salud del hombre o a la mayor o menos capacidad de absorción del Prana. La contextura del doble eterico varia conforme al tipo biológico humano, siendo más sutil y delicado en los seres superiores y más densos en las personas primitivas.

La función principal del doble eterico, es la de transmitir hacia el cerebro del hombre, las vibraciones que emiten las emociones e impulsos que el periespiritu recibe del Espíritu o Alma inmortal.
Por lo tanto, también absorbe el Prana o la vitalidad del mundo oculto, emanado del Sol, conjugándolo a las fuerzas exhaladas del medio físico; enseguida las distribuye para el sistema nervioso y demás partes del organismo carnal. Aunque sea un intermediario entre los centros sensoriales de la conciencia periespiritual y los centros de conciencia cerebral física, el doble eterico es el resultado de las emanaciones radioactivas del cuerpo físico de la tierra.

No es un vehiculo consciente, dado que es incapaz de actuar por si o en forma inteligente, cuando está desligado del hombre. Aunque realice ajustes y tome providencias defensivas esto sucede por automatismo instintivo biológico del propio organismo carnal, pues este, cuando se mueve en forma independiente de la dirección del espíritu, revela un sentido fisiológico rector y disciplinado, nutriendo y reparando las células gastadas o enfermas, sustituyéndolas por otras sanas, a fin de recuperar las perdidas materiales.

El doble eterico, además de sus importantes funciones de intercambiar las reacciones del periespiritu y del cuerpo carnal, es una gran reserva de vitalidad indispensable.

Durante el nacimiento y crecimiento del hombre el doble eterico en la prueba de la mediumnidad, se modela obedeciendo a la inclinación de la línea magnética del periespiritu, quedando algo apartado a la altura del bazo físico y del chacra esplénico, facilitando el trance mediúmnico, con más frecuencia. El epiléptico es una criatura cuyo doble eterico también se aparta con cierta frecuencia de su cuerpo físico, pero no es un fenómeno disciplinado por la intervención de la técnica Sideral antes de reencarnarse, sino, que sucede por la violencia y absoluta impresión de su portador.

El trance del médium de fenómenos físicos y el ataque del epiléptico, tienen cierta semejanza entre si. La diferencia está, en que el médium entra en trance de forma espontánea y en el momento oportuno para cumplir con su trabajo, y el epiléptico cae al suelo ni bien su doble eterico se satura de venenos expurgados por el periespiritu, apartándolo violentamente, cuyas emanaciones quedan en medio del ambiente. En ciertos casos, se comprueba que el epiléptico también es un médium de fenómenos físicos en potencia, pues la constante salida de su doble eterico de su cuerpo físico, termina por abrirle una senda para la fenomelogia citada.

La doble inclinación del periespiritu y del doble eterico, que faculta la mediumnidad de efectos físicos, la psicografía mecánica o la incorporación completa, nada tiene que ver con las facultades espirituales innatas del hombre superior.
A través de esa “abertura” que lo introduce en el más allá, el médium es el hombre hipersensible en contactos demorados con los fenómenos del mundo oculto. Eso también es un cuchillo de doble filo, pues en cuanto falsee sus costumbres y se dedique a las pasiones violentas y cultive los vicios degradantes, se arriesga al fracaso espiritual durante la vida física.

Los mediúms, en general, son nerviosos, enfermizos, fácilmente, afectados por los fenómenos materiales del medio donde viven, de las reacciones morales emotivas y mentales de los demás seres que los rodean en el mundo. Viven súper excitados por las preocupaciones comunes, mientras que las cosas más simples se les hacen voluminosas, afligiéndolos debido a la mente hipersensible y al contacto frecuente de su doble eterico con el mundo oculto.

El desvio parcial del doble eterico y del periespiritu que es bastante acentuado en los mediúms de efectos físicos, mucho más que en las otras facultades, los mantiene en sintonía frecuente con la humanidad desencarnada, haciéndole sufrir la influencia de los sentimientos y las emociones buenas o malas proyectadas del “otro lado” por los seres desencarnados.

Las sustancias alopáticas, toxicas, y agresivas, que dejan residuos en el éter físico que fluye por el sistema nervioso de los mediúms, como también presiona al periespiritu y al doble eterico, aumentan la “abertura” o “ventana viva” que se entreabre hacia el otro lado.

Por todo esto el médium debe vigilar constantemente sus emociones y actos, huir de las pasiones y de los vicios lascivos, antes que resistir a la voluntad subvertida y a las desmedidas ambiciones, como a los proyectos siniestros de los espíritus malévolos y mistificadores.

Los mentores siderales solo conceden la facultad mediumnica a los espíritus que seriamente desean cumplir, leal y correctamente en la tierra, los precptos y las normas necesarias para su aprovechamiento espiritual a su favor y de la humanidad. Mientras tanto, no pueden prever la falsedad, la vanidad, la subversión, deshonestidad de sus pupilos, cuando están encarnados, dado que se dejan fascinar por las tentaciones, vicios, y convites pecaminosos que los hacen fracasar en la prueba de la mediumnidad.

Los espíritus endeudados ruegan a los técnicos Siderales por la hipersensibilización periespiritual, para desempeñar los servicios mediumnicos que les permita resarcirse de sus debitos del pasado; En general, después de encarnados, se dejan influir por las voces maléficas de las tinieblas, pasando a comerciar su mediumnidad.
Cuando perciben su situación caótica, les falta la condición moral y el potencial de voluntad para rehacerse ante la desdicha infranqueable. Las drogas hipnóticas y anestesias utilizadas en las operaciones, los anti espasmódicos, los gases volátiles, los sedativos hipnóticos, los barbitúricos, el oxido de carbono, el fumar y ciertos alcaloides, como la mezcalina, y el acido lisérgico y otros más, son sustancias que actúan violentamente en los intersticios del doble eterico, pues la catalepsia, el trance mediúmnico, la anestesia total, la hipnosis y el ataque epiléptico, son el resultado de la retirada súbita de ese cuerpo delicado y responsable por la absorción vital del medio.

Aunque la necesidad obligue al médium a utilizar las citadas sustancias, en momentos imprescindibles, resulta imprudente abusar de las mismas, bajo cualquier pretexto o motivo.

Las drogas y los gases anestesiantes, en general, apartan al doble eterico por el lado izquierdo, a la altura del bazo físico y sobre el cual funciona el “Chacra” esplénico; eso provoca trances, hipersensibilidad e inconvenientes bajando la temperatura del cuerpo y reduciendo la vitalidad orgánica.

El médium que abusa de las drogas, desconoce la causa, actúa frecuentemente sobre su doble eterico y en su sistema nervioso, pudiendo volverse un atrofiado psíquico, dado que se transforma en un blanco accesible al asedio del mundo inferior.

En los trabajos de efectos físicos, el doble eterico al apartarse por la izquierda del médium, a la altura del bazo, se vuelve un punto de apoyo para los espíritus desencarnados, que actúan con más eficiencia entre los dos mundos. El es el responsable por la exudación del ectoplasma del médium y por el intercambio de los fluidos nerviosos, que sirve para la materialización, voz directa, levitaciones y transportes. Es el mediador plástico y el catalizador de las energías mediumnicas, aglutinándose de tal forma, que sirve al mismo tiempo, entre el plano espiritual y el mundo físico.

Los espíritus desencarnados no pueden materializarse, si pretenden utilizar únicamente su periespiritu. Para lograrlo deben de revestirlo e ínter penetrarlo con la sustancia plástica ectoplasmica, que se exuda del doble eterico proyectado por el médium o de las personas presentes. Algunas veces se producen materializaciones algo deformadas, una especie de nubes blanquecinas y vaporosas, recordándonos a la figura humana, como si estuviera recortada sobre el fondo de una cerrazón lechosa y pastosa.

Eso sucede, porque los espíritus solo pueden impresionar a los sentidos de los “vivos” por el empleo y uso de esa masa lechosa, etéreo físico, movedizo e inestable, formado por el ectoplasma del médium y ofrecido a través de su doble eterico.

Cuando se trata de buenos espíritus, los llamados muertos, tienen buena apariencia, son más bellos que los guapos de la tierra, pues su periespiritu es un organismo de contextura anatomo fisiológica muy superior a la configuración letárgica del cuerpo físico, que está sujeto a las transmutaciones celulares y al envejecimiento precoz.

En las materializaciones los espíritus al servirse del doble eterico de los mediúms, tienen que adaptarlos a su plástica espiritual, como cuando se infla un globo de gas, donde la menos deficiencia del aire a presión exterior, lo deforma.

En virtud de la indocilidad del éter físico, que es difícil de someterse completamente al dominio de los entendidos de “el otro lado” a veces, se ven obligados a mostrarse a los encarnados en forma grotesca; unas veces, recordando nítidamente su cabeza, pero deformando el resto de su figura periespiritual; otras completando perfectamente las manos, más sacrificando la delicadeza de la fisonomía.

A pesar de su deformación ectoplasmica a la vista de los encarnados, los espíritus, cuando son evolucionados, se presentan como focos de irradiaciones de donde emanan y bellos colores. Pero cuando se trata de seres primitivos o diabólicos, surge una espesa niebla o aura sombría.

Ningún espíritu se encarna en la tierra con la tarea obligatoria de ser mediúms, sino que cada uno lo hace por su libre y espontánea voluntad, dado que solicitó a lo Alto la oportunidad para redimirse espiritualmente, en un servicio de beneficio al prójimo, pues en el pasado tan bien uso y abuso de sus poderes intelectuales o aptitudes psíquicas en detrimento ajeno. Aun en la tierra, las tareas más peligrosas deben aceptarse en forma espontánea, para que el responsable no huya posteriormente.

Es lógico, que al elegir el servicio peligroso, siempre recae sobre el hombre más apto y capacitado, con el fin de alcanzar un buen éxito. La mediumnidad de efectos físicos, es un servicio poco común, difícil y peligroso, cuyos resultados y sorpresas exigen el máximo de prudencia, humildad, heroísmo y seguridad moral.

El médium antes de encarnar, sabe todo perfectamente, si después comercia con los bienes espirituales y fracasa en el desempeño de su función elevada, no debe culparse a los mentores, puesto que solo le ofrecieron la oportunidad tan reclamada. La culpa, no hay dudas, es del fracasado ante la imprudencia de aceptar tareas mediumnicas que están más allá de su capacidad normal de resistencia espiritual. Las oportunidades mediumnicas redentoras, se conceden a los espíritus que deben rescatar deudas. Pero la responsabilidad del éxito o fracaso, solo a ellos les debe ser atribuida. El médium es quien produce las condiciones gravosas o favorables en el desempeño de su tarea asignada.

El uso indiscriminado de anestésicos, el fumar, el beber alcohol y comer carne sustancias toxicas, que expulsan violentamente al doble eterico del cuerpo físico y si se entregan a las pasiones violentas, a los vicios y placeres condenables, se aíslan imprudentemente de los guías responsables de su seguridad mediumnica.

La verdad es que, Jesús, Buda, Francisco de Asís, Teresa de Jesús, Antonio de Papua, Vicente de Paul y otras almas de elevada estructura espiritual, fueron mediúms poderosos y se colocaban en contacto frecuentemente con las entidades desencarnadas, durante su existencia terrena, sin correr riesgos de ser victimas del poder y la fascinación de la tinieblas.

Los mediúms de prueba, desgraciadamente, son personas que viven su existencia humana, gravadas con grandes responsabilidades o deudas del pasado; por eso, en base a cualquier descuido o vigilancia espiritual, se vuelven vulnerables a las embestidas perniciosas del mundo invisible, pues los mediúms de efectos físicos, salvo raras excepciones, entran en trance a semejanza de los ataques epilépticos o los viciados con drogas. Los mediúms de vida regular, serviciales y magnánimos, alcanzan el trance mediúmnico bajo la asistencia de los espíritus técnicos, que desde el “otro lado” los protegen y liberan de las interferencias nocivas y consecuencias perjudiciales.

Bajo ese control espiritual y amigo, el médium se aparta o retoma su doble eterico sin desperdicios inútiles de energías, puesto que está amparado contra el acecho del astral inferior. De esa forma se protege de la infiltración de los microorganismos peligrosísimos para su contextura etérea física, y de una debilitación que le desequilibre la salud corporal.

El accidente, la practica mesmérica, el pase magnético, el pase espirita, la hipnosis y el trance mediúmnico, apartan parcialmente el doble eterico, mientras que la muerte, lo separa definitivamente.

El doble eterico al estar compuesto del éter físico, sustancia emanada de la superficie terrestre, ejerce su acción, exactamente entre los dos mundos, el material y el espiritual, es decir, donde termina el primero y comienza el segundo.

Durante la desencarnación funciona como una especie de “amortiguador” pues una vez que se aparta del cuerpo físico cadaverizado, suaviza el paisaje del periespiritu hacia el Más Allá. En esas circunstancias, el doble eterico se desliga del periespiritu, como si fuera una entrega suave y gradual hacia el verdadero “hábitat” sin provocar conmoción o choque al abandonar el sustento de la vida material.

Mientras el cuerpo del fallecido reposa en el ataúd, los espíritus técnicos todavía pueden utilizar el doble eterico e intercambiar energías de amparo hacia el periespiritu del desencarnado, en concomitancia, para eliminar hacia el cadáver, los residuos psico-físicos que hayan quedado ligados al periespiritu. Algunas personas, que han sufrido la mutilación de un miembro de su cuerpo se quejan de dolores en esos órganos que le fueron extraídos. Esta sensibilidad, se debe, a que la operación quirúrgica no fue efectuada sobre el doble eterico, dado que este es inaccesible a las herramientas del mundo material. Los clarividentes desarrollados, consiguen ver los brazos o piernas en sus moldes etericos, invisibles, pero que producen las debidas reacciones en su medio.

Todas las cosas y seres tienen su doble eterico, estructurado del éter físico, exhalado por la tierra, que los relaciona con el mundo invisible y con las fuerzas del atavismo animal. Pero no todos los animales tienen periespiritu, dado que es un vehiculo evolucionado, porque incorpora en si el cuerpo astral de los “deseos” y el cuerpo mental del “pensamiento rudimentario”. El doble eterico por ser el vehiculo responsable de todos los fenómenos del mundo invisible manifestados en la materia, abarca diversas categorías de “materia eterica” como son, la electricidad, el sonido, el olor, la luz, la temperatura, la densidad, la presión y otras más, propias de la vida del orbe.

Los animales primitivos, sin capacidad cerebral para distinguir las reacciones emocionales, cuando mueren, les sobrevive el doble eterico compacto, pues su “actuación” está subordinada al instinto o acción del espíritu grupo, sin tener posibilidades de una conciencia individualizada. En este caso se encuentra el pescado, cuya vida se circunscribe a los movimientos instintivos del cardume, pues un pez cuando siente es semejante, exactamente igual a la reacción que posee otro pez. Las especies más evolucionadas como el perro, el gato, el mono, el elefante y el mismo buey, tienen un periespiritu rudimentario además de doble eterico poseen un cuerpo astral, aunque tosco, pero en condiciones que les permite manifestar ciertos deseos y emociones, que demuestran vislumbres de sentimientos.

El perro, por ejemplo, revela algunas nociones de sentimiento humano, ya sea amando a su dueño hasta el sacrifico, u odiando a su verdugo, sin olvidarlo jamás. Ya denuncia un periespiritu en estado de “embrión” y con el correr del tiempo, incorporará el atributo mental, que se va formando, lo que permitirá una mayor y perfecta comprensión, aunque inherente a su especie animal.

Los animales poseen cierta sensibilidad mental de discernimiento, y después de su muerte, su “espíritu” embrionario será encaminado hacia otros planetas donde existen otros ambientes de vida, que es compatible con su conciencia en formación. Así, poco a poco, irá alcanzando su independencia individual, para desprenderse definitivamente del espíritu del espíritu grupo de su especie.

Cualquier hostilidad al cuerpo físico y al periespiritu, el doble eterico lo acusa por medio de centros sensoriales correspondientes a la conciencia periespiritual y a la física. Por eso en los trabajos mediumnicos de buena asistencia espiritual, las entidades materializadas advierten a los presentes, que no les apreten las manos con violencia, pues el médium, en trance cataléptico, es muy hipersensible y vulnerable a cualquier presión que le fuera hecha en su doble eterico, proyectado a distancia.

El médium es quien entrega el material o sustancia que los desencarnados se hagan perceptibles al tacto y a la vista carnal de los humanos. Todo es posible porque el médium consiente que le utilicen el doble eterico durante la manifestación de los fenómenos de materialización. Si alguien castiga al espíritu materializado, el médium acusa la ofensa porque lo hieren en su doble eterico, exteriorizado e impregnado de sus fluidos nerviosos. En ciertos casos, al volver a la vigilia física, llega a exhibir en su epidermis como si fueran manchas, algo parecidas a la sangre negruzca, correspondiendo en el cuerpo físico, exactamente a la zona ofendida etericamente.

Pellizcando, o hiriendo al médium, durante el trance cataléptico, indefectiblemente acusará la ofensa a través de un fuerte choque vibratorio, que ha de llegar a su conciencia, como si estuviera en vigilia.

El médium sin entrar en trance cataléptico puede ofrecer su ectoplasma para las materializaciones, o voz directa, pues se trataría de un médium sumamente experimentado, no solo en esta existencia, sino en las anteriores, o también puede haber efectuado cursos especiales en el espacio para dominar el fenómeno obviamente, después de encarnado. En vez de tomar los espíritus el doble eterico, para elaborarlo a gusto, según el fenómeno a presentar, el médium lo entrega en las cuotas necesarias y listas para su uso inmediato. De esa forma, el pude hablar. De esa forma, el puede hablar con las entidades que trabajan a su alrededor y atender a las solicitudes de los presentes, sin presentar anomalías o cesión del fenómeno que se procesa.

Otras veces, cuando los espíritus disponen de ectoplasma suficiente y preparado en la formula química prevista, acostumbran a despertar al médium del trance cataléptico, para conversar con el también y darle instrucciones o hacerle advertencias sobre su conducta moral.


Existen casos, donde los espíritus, por la noche, dejan su cuerpo físico en el lecho durante el sueño, penetran imprudentemente en las regiones inhóspitas del astral inferior, terminando por sufrir agresiones de los espíritus ignorantes y vengativos que se aprovechan de todas las circunstancias y ocasiones propicias para vengarse de los encarnados. Esos prejuicios son muy graves, porque las personas que viven censurablemente, se muestran indiferentes a las enseñanzas de Jesús.

La mala conducta practicada en el día, deja al espíritu desamparado en sus salidas hacia el astral por la noche, pues cuando se desprende del cuerpo carnal queda aislado de sus protectores, dado a la masa de fluidos adversos que se les adhiere en los momentos de prácticas anti evangelistas.

Por eso, sus guías nada pueden hacer en los momentos de peligro, ni siquiera librarlos de ciertos traumas psíquicos, que al día siguiente se tornan como una pesadilla. Ciertos sueños tenebrosos, no dejan de ser escenas reales, vividas por la noche, fuera del cuerpo y bajo el dominio de sus perseguidores del astral. En tal condición, el espíritu del “vivo” retorna veloz y afligido del lugar donde se encuentra en peligro, para sumergirse aceleradamente en su escafranda de carne y protegerse contra los peligros del más allá.

Muchas personas que se dedican durante el día a las pasiones detractoras, a los vicios deprimentes, a la maledicencia y a llevar las estadísticas de los pecados del prójimo; después se arrojan a la cama para reposar, sin recurrir a los beneficios saludables de la oración, que traza una frontera fluidica protectora alrededor del espíritu encarnado.

De acuerdo con la concepción oriental, el Éter Cósmico es la esencia virgen que ínter penetra y sustenta el Universo. Es la sustancia “Virgen” de la escolástica hindú. El éter físico es una especie de exudación cuyo éter o radiación del citado Éter Cósmico, fluye a través de los poros de la Tierra, la que funciona a manera de condensador del éter. Bajo tal aspecto, el Éter Cósmico pierde su característica de esencia “virgen” para volverse una sustancia impregnada de impurezas del planeta. Si consideramos el Éter Cósmico semejante al agua pura, en su estado natural, el éter físico entonces ha de ser el agua, con las impurezas adheridas después que las utiliza el hombre.


viernes, 21 de enero de 2011

Las dos tristezas

Emmanuel
Hay si,  la tristeza constructiva, aquella que nos impulsa hacia la Vida Superior, encaminándonos para el trabajo de la mejoría íntima, delante de la sed de ascensión espiritual.
Existe, sin embargo, la otra la tristeza destructora que viste de luto, por dentro del corazón, todos los días, esparciendo desánimo y pesimismo donde pasa.
Observa en ti mismo a fin de que inmunices contra semejante dolencia del alma.
Toda vez que comentamos nuestros problemas, exagerándoles de tamaño o dramatizando las dificultades que nos llegan  a la existencia; siempre que tomamos el tiempo ajeno a fin de recordar sufrimientos pasados que la Providencia Divina ya mandó a borrar, en nuestro beneficio, con la esponja del tiempo; en todas las situaciones en las cuales nos ponemos a exaltar los propios preconceptos, desconsiderando la posición y la experiencia de los semejantes; y, en la generalidad de los casos en que nos pusiéramos a lamentar disidencias y desacuerdos , contiendas y tristezas, estamos apartando de nosotros los mejores amigos, a través de la amargura y del resentimiento que destilamos con nuestras palabras.  Naturalmente, cautelosos, esos compañeros prefieren distanciarse a la participación indebida de nuestras adversiones y frustaciones, antagonismos y quejas, aunque, siempre que generosos y leales, estén claramente dispuestos a apoyarnos en la restauración de nuestra armonía....
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Comprendamos que nadie estima la permanencia en un espinar y no escoge vinagre para brindar los lazos dilectos, y sepamos fortalecer la bondad y la paz, entusiasmo y optimismo a los que se aproximen a nosotros, por cuanto no hay quien no necesite de alguien para ejecutar los deberes que la vida le determine.
Para eso, nosotros que sabemos rogar a Dios protección y bendición, aprendamos igualmente a pedir a la Divina Providencia que nos conceda el necesario coraje para silenciar desilusiones y lágrimas, de manera a dar paz y alegría, seguridad y consuelo a los demás, tanto como esperamos esos beneficios de los demás en auxilio de nosotros.
Emmanuel.     
Francisco Cândido Xavier.
Comentario. Hermanos y amigos, el amor del Padre nos abraza siempre, adelante buscando luz paz y armonía, antes de la victoria esta la lucha, Cristo el ejemplo a seguir.
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Luz progreso y amor.
marco antuan.

Evangelio y obsesión



A quien diga que el Espiritismo crea obsesión en la actualidad del mundo, respondamos con los propios Evangelios.

En los versículos 33 al 35, del capítulo 4, en el Evangelio de. Lucas, señalamos al hombre que se hallaba en la sinagoga, poseído de un Espíritu inmundo, que se puso a gritar a Jesús, tan pronto notó su presencia: ¿"qué tenemos que ver contigo Jesús Nazareno"? Y el Maestro, después de reprenderlo, consiguió retirarlo, restaurando el equilibrio del compañero que sufría el asedio.

Ahí tenemos la obsesión directa.

En los versículos 2 al 13, del capítulo 5, en el Evangelio de Marcos, encontramos el auxilio seguro prestado por el Cristo al pobre gadareno, tan íntimamente manipulado por entidades crueles, y que más se asemejaba a un animal feroz, refugiado en los sepulcros.

Ahí tenemos la obsesión, seguida de posesión y vampirismo.

En los versículos 32 y 33, del capítulo 9, en el Evangelio de Mateo, leemos la noticia de que el pueblo trajo al Divino Benefactor a un hombre mudo, de un Espíritu en profunda perturbación y, apartado el huésped extraño por la bondad del Señor, el enfermo recuperó inmediatamente la voz.

Ahí tenemos la obsesión compleja, alcanzando alma y cuerpo.

En el versículo 2, del capítulo 1.3, e3n el Evangelio de Juan, anotamos la palabra positiva del apóstol, aseverando que un Espíritu perverso había colocado en el sentimiento de Judas la idea de negación del apostolado.

Ahí tenemos obsesión indirecta, en que la víctima padece influencia envilecida, sin perder la propia responsabilidad.

En los versículos 5 al 7, del capítulo 8, en los Actos de los Apóstoles, nos informamos de que Felipe, transmitiendo el mensaje del Cristo, entre los samaritanos, consiguió que muchos cojos y paralíticos se curasen, de pronto, con la simple retirada de los Espíritus inferiores que los molestaban.

Ahí tenemos la obsesión colectiva, generando molestias fantasmas.

Y, de principio a fin, vemos que el Nuevo Testamento trata del problema de la obsesión con el mismo interés humanitario de la Doctrina Espírita.

No nos detengamos delante de los críticos contumaces.

Entendamos el servicio de socorro a los procesos obsesivos de cualquier procedencia, porque los principios de Allan Kardec reviven las enseñanzas de Jesús, en la antigua batalla de la luz contra la sombra y del bien contra el mal.


Con mucho amor y cariño de Merchita

jueves, 20 de enero de 2011

Sueños premonitorios

Abraham Linclon
Se discute, frecuentemente, sobre la posibilidad de conocerse el futuro. Dicen algunos que el futuro pertenece a Dios. Entretanto, existen situaciones a  través de las  cuales algunas personas entran en una determinada faja vibratoria, por la revelación hecha directamente por Espíritus, sueños o clarividencia sonambúlica (el espíritu queda parcialmente liberado del cuerpo físico), y ellas tienen acceso a informaciones sobre el futuro.
No es tan raro como se imagina. Sin embargo la mayoría de esos fenómenos no son divulgados, cuando acontece entre personas ilustres despiertan más interés y divulgación.
Como ejemplo, recordemos dos casos bastantes conocidos: El de Martin Lutero King y el de Abraham Lincoln.
a) Martin Luther King
revela el periódico parisiense  France-Dimanche en su número 1.130, que dos días antes de ser asesinado, el líder negro tuvo un sueño en que se veía tumbado en una caja mortuoria y rodeado de millares de personas. Impresionado con el sueño llamó a su amigo Andy Young y telefoneo a la esposa  informándola de lo acontecido.
En la víspera de la tragedia, el se encontraba haciendo un discurso para los miembros de  asociaciones sanitarias en Memphis,  cuando sorprendió a todos diciendo: “Muchas veces pienso en mi muerte y en mi entierro. Si algún día alguien de vosotros sobre mi campa, diga que Martin Luther King dio la vida por sus hermanos, para vestir a los pobres y alimentar a los hambrientos”. Parecía sin sentido lo que decía. Sin embargo, la previsión, se torno realidad; algún tiempo después, el fue asesinado.
b) Abraham Lincoln
Unos días antes de ser asesinado, Lincoln tuvo un sueño  que lo dejo impresionado. En una ocasión que estaba con algunas personas, inclusive su señora, el conto:
Hace unos diez días me recogí muy tarde. Poco después de estar acostado, caí en somnolencia, pues estaba fatigado y en breve, comencé a soñar. Parecía haber a mi alrededor, un silencio de muerte. Súbitamente escuche sollozos convulsivos, como si muchas personas estuviesen llorando. Juzgue haber dejado la cama  y que  vagueaba por las escaleras. Ahí el silencio fue roto por dolorosos sollozos, aunque la persona que así se lamentaba estaba invisible. Ande de sala en sala. No había a la vista cualquier persona viva, más, donde quiera que pàsase me esperaban  los mismos lamentos de dolor, todos los muebles me eran familiares. ¿Donde estaban, con todo, aquellas personas que se lamentaban como si sus corazones estuviesen dilaceradas? Me sentía en verdad, confuso alarmado. ¿Qué significaría  todo aquello? Decidido a descubrir la causa del misterio. Continua  deambulando hasta la sala oriente.
Allí me esperaba una sorpresa macabra.
Ante mi se erguía un sarcófago, en el cual reposaba un cadáver envuelto con vestidos fúnebres. Alrededor  se perfilaban soldados, haciendo guardía, y en una enorme multitud. Otros contemplaban lamentándose el cuerpo cuya cara  estaba cubierta. Otros sollozaban piadosamente.
¿Quién murió en la Casa Blanca? Pregunté a uno de los soldados. El Presidente – fue la respuesta.
El fue asesinado.
“De la multitud vino, entonces, una explosión ruidosa de dolor que me despertó del sueño.  No dormí más aquella noche,, y, se bien que se trató de un sueño; desde entonces me encuentro extrañamente indispuesto”.
No se demoró más que algunos días, el 14 de abril de 1865, en el Teatro Ford, de Washington. Abraham Lincoln, era alcanzado por un tiro de pistola, viniendo a fallecer al día siguiente.
Sean cuales fueran las definiciones dadas para los sueños, si no se considera la participación del Espíritu, se tornan estas sin consistencia.
Para una explicación más lógica, que elucide este misterio de los sueños (inalcanzable  por la Ciencia materialista), saquemos a la luz la definición de Allan Kardec: “Los sueños son efecto de la emancipación del alma,  que más independiente  se torna por la suspensión de la vida activa y de relación. De ahí una especie de clarividencia indefinida  que se alarga hasta los más apartados lugares, aun mismo a otros mundos (El Libro de los Espíritus, p.216)
En este estado de liberación, provisora (por el sueño), también el Espíritu podrá tener acceso a archivos del inconsciente, donde se encuentran registrados episodios  importantes de su vida,  tanto en relación a su pasado,  como al planeamiento con relación al futuro. Como parte integrante de eso, la fecha y el género de muerte.


 F. Altamir de Lima
TRADUCIDO POR: M.C.R

ALVES NETO, Aureliano. O Espiritismo explica. Editora Edicel.

miércoles, 19 de enero de 2011

Dos humanidades

DOS HUMANIDADES:LA VISIBLE Y LA INVISIBLE
Nuestro conocimiento del Universo se deduce o se ensancha, según el número y finura de nuestros sentidos. Nuestro organismo actual no nos permite abarcar más que un circulo muy limitado del imperio de las cosas. La mayor parte de las formas de la vida se nos escapan. Pero que venga un nuevo sentido a añadirse a los que poseemos, e inmediatamente lo invisible se revela, el vació se puebla, y la triste insensibilidad se anima.
Hasta podríamos poseer sentidos diferentes que cambiasen totalmente, por su estructura anatómica, la naturaleza de nuestras sensaciones actuales, de manera que nos hiciesen oír los colores y gustar los sonidos . Para esto bastaría que en  el lugar y sitio de la retina, un haz de nervios pudiese unir el fondo del ojo a la oreja.
En este caso oiríamos lo que vemos. En lugar de contemplar el cielo estrellado, percibiríamos la armonía de las esferas, y no por esto serían menos exactos nuestros conocimientos astronómicos. Si nuestros sentidos, en vez de estar separados los unos de los otros, estuviesen reunidos, no poseeríamos más que un solo sentido general que percibiría, al mismo tiempo , los diversos géneros de fenómenos.
Estas consideraciones, deducidas de las más rigurosas observaciones científicas, nos demuestran la insuficiencia de las teorías materialistas. Estas quieren fundar el edificio de las leyes naturales sobre la experiencia adquirida con el auxilio de nuestro organismo actual, cuando con una organización más perfecta esta experiencia seria muy distinta.
En efecto, por la sola modificación de nuestros órganos, el mundo, tal como nosotros lo conocemos, podría transformarse y cambiar de aspecto sin que la realidad total de las cosas sufriese alteración. Seres constituidos de distinta manera podrían vivir en el mismo centro sin verse, sin conocerse.
Y si a consecuencia del desarrollo orgánico de alguno de esos seres en sus diversos centros apropiados, sus medios de percepción les permitiesen entrar en relación con aquellos cuyo organismo fuese diferente, no habría en ello nada sobrenatural ni de milagroso, sino sencillamente un conjunto de fenómenos naturales, ignorados todavía por aquellos de dichos seres menos favorables en lo concerniente al conocimiento.
Pues bien;esto es precisamente lo que sucede en nuestras relaciones con los espíritus de los hombres fallecidos, en todos los casos en que el médium puede servir de intermediario entre las dos humanidades: la visible y la invisible. En los fenómenos espiritas, dos mundos, cuya organización y leyes conocidas son diferentes, entran en contacto, y en esta linea, en esta frontera que los separaba, el pensador, de pie, ansioso, ve abrirse perspectivas infinitas. Ve dibujarse los elementos de una ciencia del Universo mucho más vasta y más completa que la del pasado, aun cuando sea en prolongación lógica; y esta ciencia no viene a destruir la noción de las leyes actualmente conocidas, sino que la ensancha en vastas proporciones, porque traza al espíritu humano la senda segura que le conducirá a la conquista de los conocimientos y de los poderes necesarios para asegurar su tarea presente y su destino futuro.
EN LO INVISIBLE - LEÓN DENIS