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viernes, 11 de febrero de 2011

A vueltas con los espíritus


No es necesario que alguien asegure la existencia de entidades espirituales, para que ellas actúen de las formas más diversas en la vida de las personas.

No se hace indispensable que alguien sea espiritualista, con el fin de estar bajo la influencia de los espíritus desencarnados en los caminos humanos.

Es importante recordar que la humanidad terrena esta compuesta por todos los espíritus que el creador a ella destinó, en razón de la ley de afinidades, y los coloco bajo la coordinación de Jesús, El Cristo.

Desde hoy, no será difícil comprender que en un mundo con tantas potencialidades, con tantos recursos para ser explorados, como es la Tierra, la gran masa de los espíritus a el vinculados se allá desencarnada.

Hay muchos  más espíritus en el plano espiritual que encarnados. Esto explica por que el número de los mortales creció tanto, a través de los siglos.

Viviendo esa realidad de un mundo considerado en dos niveles generales, el nivel de los que están en el cuerpo físico y el de los que se encuentran fuera de el, no es sorprendente la constitución de que ocurran influencias reciprocas de un nivel sobre el otro.

Inmensa es el grupo de desencarnados que procura contactar con los encarnados, sea para ayudar, en cualquier cosa, o sea para participar de cualquier tarea, o sea para perturbar, de cualquier forma.

Enorme es la masa de encarnados que desea contactar con los desencarnados, sea para pedir una ayuda banal, sea para vengarse de los desafectos o sea para rogar un socorro directo en casos complejos.

Hay entidades espirituales que gustan solamente de hacer el bien, de ayudar para el bien, de participar en cualquier esfuerzo por el bien.

No en tanto, hay otras enteramente volcadas para lo contrario, dando baza a sus inclinaciones inferiores, aun no debidamente transformadas.

Una vez que usted sabe de eso, observe el tipo de sintonías, de contactos mentales que hace y que desea hacer con los espíritus.

Analice los contenidos de sus pedidos dirigidos al más allá y el tenor de sus expectativas ante la vida, manteniendo la certeza de que cualquiera que sea su búsqueda, alguna entidad a ella se asociara.

Sus decisiones como el estilo de vida, sus relaciones de afecto o desafecto, el rumbo que de a sus realizaciones en la faja de la honestidad o de la deshonestidad, funcionaran con ideas tomadas con su ligación a nobles mensajeros de la luz o con desafortunados agentes de las sombras.

Busque a Jesús y únase a El en todo lo que haga. Viva con alegría interior, aprenda a enfrentar y superar los problemas sin odios, sin guardar amarguras de nadie.

Libérese. Viva en clima de libertad espiritual, para conservar el corazón y la mente libres de vínculos con espíritus perturbadores.

Busque a Jesús y todo lo que se refiera al bien, y esté seguro de usufruir la mejor asistencia invisible, atraída por sus felices predisposiciones morales.

Cuando un familiar fallece y vuelve al mundo de los espíritus, no se torna mejor ni peor de cómo era cuando estaba en el cuerpo físico.

Por esa razón, no lo perturbe con pedidos que el no puede o no debe atender.
Confié siempre en Dios, Padre de todos nosotros, y a el dirija su oración o su pedido.

Más recuerde de llevar en cuenta que el Padre conoce nuestras necesidades y siempre nos da lo que necesitamos, que no siempre es lo que queremos.

-Merchita-


jueves, 10 de febrero de 2011

Determinismo


¿Te preocupa la muerte?
¿Crees que tienes predeterminada la hora de la muerte?
Muchas veces nos referimos a la muerte de una persona como “habiéndole llegado la muerte” y otras veces decimos “nadie muere hasta que no le llega la hora”.
Dos aspectos son importantes para analizar dentro de la Doctrina Espirita, del nacimiento (reencarnación) de un ser humano.
El primer aspecto es el potencial genético del cuerpo formado, resultante de la fusión del ovulo y el espermatozoide, que determinan la formación de un cuerpo con determinados potenciales y determinadas limitaciones.
El segundo aspecto es el potencial energético del periespiritu, pues este último promueve la ligación del espíritu con el cuerpo físico, arrastrando para ese cuerpo energías positivas o negativas, de acuerdo con sus específicas características evolutivas.
De la interacción entre esos dos aspectos en el complejo humano (cuerpo +periespiritu+espíritu), tenemos teóricamente, establecido un potencial de vitalidad o de energía vital que, en tesis, determina un potencial máximo de vida para aquel organismo, o si se quiere simplificar, un tiempo máximo de vida orgánica.
Destacamos en tesis, pues el ejercicio del libre albedrío lleva al espíritu posibilidades de alterar sus características energéticas, con energía positivas o negativas, lo que, a su vez, altera el potencial de energía vital del complejo humano. Esa alteración puede mejorar o empeorar el potencial de las energías vitales.
De la misma forma, nuestro libre albedrío también nos lleva a utilizar nuestro patrimonio físico, con mayor o menor cuidado con sus necesidades especificas, lo que puede generar un “gasto correcto” (económico) o un “gasto excesivo” de nuestra vitalidad orgánica o energía vital.
Para explicar mejor eso, vamos a ejemplificar con el tabaquismo (vicio de fumar). Estudios e investigaciones internacionales, ya muy conocidas (y reconocidas), probaron que el consumo de un único cigarro “cuesta” al organismo físico el desgaste orgánico equivalente a cerca de 12 a 14 minutos de vida. Eso significa que cada 5 cigarros fumados equivalen a “Disminuir” de i hora de vida. ¿Que habar entonces del uso de las drogas (toxico)? ¿Y del alcoholismo? ¿Y de la alimentación inadecuada excesiva? ¿Cuánto desgaste ocasiona eso al potencial orgánico?
Queda claro que la persona puede “danificar” su cuerpo físico, acortando su tiempo de vida orgánica en relación a su “potencial de vitalidad”. Solo eso ya pondría por Tierra la teoría de que “nadie muere antes de la hora”. Quien no cuida de sus energías en el periespiritu y de su cuerpo físico, disminuye su tiempo de vida orgánica, ósea, “muere antes de la hora”. Con eso , adquiere un debito energético, o sea, necesidad de “rescatar” ese ¡debito” en otras encarnaciones..
Analizando desde un ángulo externo al propio complejo humano, tenemos que recordar que todos estamos en una vida de relación, con otros individuos y con la naturaleza. Y sufrimos las consecuencias de eso.
Ejemplifiquemos de una forma directa: una determinada persona resuelve ir a una fiesta, ingiere mucha bebida alcohólica, se embriaga. De forma imprudente, va a volver a casa conduciendo su coche. En exceso de velocidad, pierde el control del coche, golpeando un punto del autobús, donde atropella y mata a 3 personas, siendo un niño un joven y un adulto.
¿Esas tres personas atropelladas estaban en “su hora de morir”? ¿Sus muertes estaban programadas? ¿Estaba escrito? ¿Estaba “previsto” en la reencarnación de cada uno?
Es evidentemente que no, pues en caso contrario no existiría el libre albedrío, y todo el mundo seria determinismo, tornándonos “robot” en el pasaje terrenal.
El accidente ocasionado por el conductor embriagado, segó la vida de esas tres personas, que aun podrían vivir mucho tiempo con su cuerpo orgánico. Esas tres personas murieron antes de tiempo.
No existe una “programación de muerte”. Existe una potencia de vida, que puede ser “extendido” por el equilibrio espiritual y respeto y cuidado del cuerpo fisico, o aun, aminorado por el propio individuo o por terceros, que responderán por eso en esta o en otras vidas.
Si las muertes estuviesen programadas, cada movimiento en todo el mundo estaría programado. Si una persona muere atropellada en una calle, en la hora del “pido” del movimiento, y eso estuviese programado, el atropellado ya nacería con esa “misión”, y para ajustar la sincronía entre atropellador y atropellado, todo el transito debería también estar programado, para todos los que están envueltos en el accidente se encontrasen en aquel exacto momento.
Con estos argumentos, se evidencia que no existe la “hora programada de la muerte”
El espirita deben tener mucho cuidado para no tornarse partidarios del determinismo acreditando en una “programación absoluta de la reencarnación”, pues eso hiere una verdad básica –de el libre albedrío- bajo la cual reside gran parte de la filosofía y doctrina espirita.
Es preciso estudiar un poco más la Ley de Causa y Efecto, relacionando eso con el estudio del registro energético del periespiritu, de forma que entendamos el correcto mecanismo del “rescate y expiación”
Carlos Augusto Parchen

La Dama del Espiritismo

MI PEQUEÑO HOMENAJE A
AMALIA DOMINGO SOLER
LA LUZ DE LA VERDAD

Muchas personas necesitadas de Amor Fraternal se han abastecido en los escritos de nuestra muy querida Amalia Domingo Soler, la dama del Espiritismo, con sus  ejemplos y experiencias que se leen en sus escritos, ha despertado  en muchos corazones el sentido de la responsabilidad sobre los actos en su paso por la Tierra.
Nunca una conducta infantil, puede dañarnos, de hecho Jesús nos dijo que dejásemos ir a los niños a Su lado, porque de ellos es el reino de los Cielos. Y un espíritu como el de Amalia inocente encontró en el Espiritismo la respuesta lógica a sus infortunios, por eso ella se dedicó sin medir esfuerzos ni tener actitud perezosa   a  las luchas que hubo de sostener en la propagación de su Ideal, la Doctrina Espirita
Amalia Domingo Soler fue una escritora y poetisa al servicio del Ideal Espirita. Los relatos, escritos y poesías, iluminaron a muchos el camino, ya que en sus escritos encontramos respuestas para la causa oculta del sufrimiento.
Nació en Sevilla en 1835, ella hubo de afrontar muchas dificultades a lo largo de su vida. La visión deficiente fue uno de sus padecimientos  físicos, no conoció a su padre y a los 25 años de edad quedo huérfana de madre y sola en el mundo. También padeció de carencia de alimentos en ciertas épocas, y tuvo que recurrir a bonos de beneficencia  para conseguir algo de comida, pues su deficiencia en la vista le impedía trabajar, desempeñar una tarea para cubrir  sus mínimas necesidades.
Ella decía que el progreso de la humanidad tiene su principio en la aplicación de la justicia, de amor y caridad, y esta ley está fundamentada en la certeza del porvenir. Sin esta certeza todos los fundamentos desaparecen.  De esta ley de amor y caridad derivan  todas las otras porque ella contiene  todas las condiciones de la felicidad del hombre. Solo ella puede curar todas las plagas de la sociedad.
Por medio del Espiritismo la humanidad ha de entrar en una nueva fase, en la del progreso moral,  consecuencia inevitable de aquel.  Si alguna felicidad existe en el mundo, solo la creencia espirita  puede proporcionarla. Ella nos dice que separarse del Cristianismo es separarse de la justicia, que las religiones nada son por si solas  si la pureza  de sus hechos no demuestran fielmente la grandeza de sus teorías.
El Espiritismo es el editor universal que viene publicando la historia de los siglos, y en la Tierra es muy fácil creerse sabio, pero es muy difícil serlo. Es muy fácil seguir una idea por aprovechamiento propio, pero es muy difícil encontrar sabios que la defiendan cuando la idea eb el periodo de las aplicaciones sociales.
Si queremos mejorar los tiempos, y creemos en el Espiritismo, sabemos que nada se nos dará sin merecerlo. La Naturaleza nos dará, nieve en el invierno, flores en la primavera, frutos en  estío y en el otoño, pero nada más el hombre es el que ha de trabajar  para mejorar  las condiciones sociales,  vivir en una atmosfera purificada por la civilización y en un terreno saneado por la fraternidad universal.
Seamos sabios para admirar la grandeza de Dios. Seamos buenos para glorificarlo con nuestras obras. Ella decía que no debíamos olvidar estos tres grandes principios:
¡La sabiduría absoluta solo Dios es el que la posee! ¡El progreso  es el hábito de la Divinidad! ¡Por ultimo que la Caridad es el idioma de Dios!
El estudio del Espiritismo nos induce indudablemente al bien, ella decía que nos enseña que el amor a la humanidad es el único  timbre de gloria que nos engrandece en el espacio, y que los  espíritus  nos dicen que no se puede ser grande  sin ser bueno, porque el bien es la realidad del Universo y la verdad es siempre verdad, que una buena acción da al Espíritu una dicha inagotable e inigualable, que la ciencia da luz al alma y el bien conduce a la inmensidad.
Que el verdadero espirita tiene que ser deísta, porque los seres  de ultratumba repiten; que Dios existe porque se manifiesta en la naturaleza, que las verdades del Universo son las demostraciones de Dios aunque esto es la incógnita que no verá nadie a pesar de ser la fuerza arrebatadora del Universo y la luz de todo lo existente, siendo su amor un Océano en el cual nunca naufragaremos.
Las almas de los que se fueron, nos dicen  que Dios es la suma de todas las cantidades que hay en la Creación, porque es el valor total; que cuando Dios nos crea no hace nada más que escribir en la Naturaleza, que estar sin Dios es no existir, que Dios es la vibración eterna  de las inteligencias y el conjunto de todas las bellezas armónicas, porque es la verdad matemática de los mundos y la sonrisa de lo infinito.
Ella decía que el progreso es un libro del cual nadie leerá la última página, que el gran templo de la religión de la verdad es el amor a la ciencia, nos hace también amar  al trabajo porque nos dicen  que una fortuna ganada sin ardientes tareas es una deshonra para el Espíritu, y una herencia sin amor, es un fruto sin sabor.
El Espiritismo resuelve todos los problemas, nos enseña todos los caminos que debemos seguir para llegar a ser grandes y buenos. Sus enseñanzas nos son muy útiles , ya que es un puerto de salación no solo de los pobres y de los afligidos, sino también de los poderosos, de aquellos que no saben  qué hacer  con sus inmensas riquezas, porque si el pobre  estudiando adquiere resignación y esperanza despertándose  en él el amor al trabajo, en cambio el rico quizás sale mejor librado, porque la riqueza suele ser para el Espíritu muy mala consejera, y los tesoros  mientras más crecidos más fácilmente se convierten en semillero de malas tentaciones.
El espiritismo es la redención social; porque nos aconseja  el trabajo como base  indestructible del progreso, el amor sin condiciones como principio  de unión y fraternidad, la protección mutua  para engrandecer los pueblos  y el estudio de la ciencia  para comprender la grandeza de Dios; nos aparta de las supersticiones religiosas, pues aunque no nos dicen que derribemos los templos, nos demuestra que los cielos y los infiernos de las religiones  son obra de los hombres, imperfectas y frágiles  puesto que caen  con el soplo de la razón; nos dicen que las religiones  han sido el azote  de la humanidad y que para destruirlas basta la indiferencia y el olvido; que los pueblos  que trabajan son los pueblos  que oran, que una religión sin ciencia es un mundo sin leyes de atracción; y que es muy desgraciada la humanidad que cree lo que no comprende.
Ella fue una luchadora incansable: estudio el espiritismo y se convirtió en la mayor divulgadora de esta maravillosa doctrina, pero lo más importante de todo es que ella supo vivir el Espiritismo.
Con su trabajo, abnegación, sacrificio y renuncia nos dio un ejemplo vivo de lo que debe ser un espirita. El Espiritismo hay que estudiarlo, pero por sobre todo hay que   practicarlo.
El Espiritismo, según ella, es el Ángel de la Paz que viene a demostrarnos una de las verdades más positivas, para que la dejar la Tierra abriéndose paso por la inmensidad, entrevea un mundo de felicidades.
Pues al entrar en el mundo de los Espíritus, el hombre es semejante  también al obrero que se presenta el día de la paga. A los unos el amo les dirá, “Aquí tienes  el salario por tu trabajo; a los otros, a los felices de la tierra a los que hayan vivido en la ociosidad, a los que hayan cifrado  su felicidad  en la satisfacción del amor propio y los goces mundanos, les dirá: “Nada hay para vosotros, porque habéis recibido vuestro salario en la Tierra. Id  y empezad de nuevo vuestra tarea.
El Espiritismo no ha venido a pronunciar la última palabra ni en ciencia ni en religión. Resistirá siempre a sus opositores, y la Humanidades verán que es religioso y racionalista. Seguirá encontrando dificultades  y avanzará entre ellas, pero no se detendrá, seguirá a través de los siglos su eterno viaje.
Ella decía que Dios no exige que el hombre  profese determinada religión, sino que sea humilde y bueno, y sobre todo que ame a su prójimo como a sí mismo.
Hasta aquí mi pequeño homenaje a nuestra querida Amalia Domingo Soler, que como un Sol al amanecer su Luz siga iluminando a los atribulados espíritus, y que la Doctrina Espirita, sepa valorar siempre a los que trabajan en sus filas como ella, con mucho amor y desinterés, porque es solo el amor el que encierra a todas las virtudes y les permite la ejecución del bien en todas partes y en todas las cosas.
Trabajo realizado por Merchita
Extraído del libro la Luz de la Verdad.  

miércoles, 9 de febrero de 2011

Mediumnidad


¿Qué es la mediumnidad? .-

Es  una  facultad cerebral de carácter psíquico que casi todas las personas poseemos en mayor o menor medida , capacitando a quines la tienen lo suficientemente desarrollada como para servir de intermediarios entre espíritus y personas. Supone una capacidad  tal como puede ser la de la memoria, la inteligencia, la razón, etc. El psiquismo con sede orgánica en la glándula Pinneal del cerebro,  actúa como una  antena que capta las energías psíquicas de los Seres desencarnados que desean comunicar con el mundo de los que nos llamamos vivos.

El médium por lo tanto, es un canal comunicador y receptivo de los Seres espirituales que antes fueron también personas vivas, y que  siempre que les es permitido, buscan esta mediación para comunicar con las personas de este mundo. También se pueden manifestar por este medio Almas de personas que aún están en este mundo mientras estas permanecen en un estado de sueño profundo o durante una “Proyección Astral”..

La mediumnidad se puede hacer presente en la vida de cualquier persona independientemente de su credulidad o incredulidad , así como de su nivel cultural o moral. No tiene nada que ver con la magia ni con el ocultismo. Por ella, ambos lados de la Vida se relacionan y se interpenetran .

Se la podría definir también como una capacidad que poseemos todos los seres humanos y que se presenta más agudizada en algunas personas  que llamamos mediums, que tienen la capacidad de  relacionar el mundo espiritual con el corporal , y supone tener la sensibilidad psíquica suficiente como para poder contactar con Seres espirituales, generalmente ubicados en otros planos de la existencia que conocemos como el “Mas Allá”, y esta capacidad lo mismo puede manifestarse indistintamente en niños como  en ancianos; en hombres que en mujeres.
Este nombre lo aplicó Kardec, el primer invetigador científico que estudió y analizó seriamente estos fenómenos hoy llamados paranormales, que en un principo tuvieron dos escuelas de interpretación explicativa de su realidad : Una fue la de Mesmer, por la que todo el fenómeno de movimientos de mesas se le atribuyó exclusivamente al magnetismo animal, y la otra fue la de Salpetierre que achacaba la manifestación mediúmnica a la emisión mental de los mediums debido a que eran personas histéricas , fundamentándose en que el histerismo era frecuente en las mujeres sin tener en cuenta que no todas las histéricas eran mediums ni que también hay hombres mediums o que hay histéricos que no por eso son médiums.
La mediumnidad vista desde un enfoque espiritual, es una bendición de Dios que dá al ser humano una absoluta certeza de que hay vida tras la muerte y viene a ser un instrumento precioso para ayudarnos en la evolución, porque mediante ella podemos ayudar a los demás, ya sean personas o espíritus desencarnados. Asimismo gracias a ella las personas podemos entrever nuestro futuro espiritual y tomar mayor conciencia de nuestra responsabilidad como espíritus inmortales que somos.
Se comprende mejor el papel de la mediumnidad, cuando meditamos lo que decía San Pablo : “Si no hubiese resucitado Cristo para darnos la certeza de que existe una vida espiritual, de poco valdría el mensaje que trajo”. Y esta certeza que tenemos de la realidad de la existencia de los espíritus, nos la sigue dando precisamente la mediumnidad. Por tanto es una realidad que está latente en todos los Seres humanos en mayor o menor medida, y cuando se desarrolla y actúa como canal de enlace para la posible manifestación de seres del “Más Allá”, es cuando aparece la figura de los médiums, cuya facultad constituye una prueba de la supervivencia después de la muerte y de la realidad existencial del Ser espiritual.
La mediumnidad presenta una variedad enorme de matices y variantes tanto en sus formas como en sus efectos. Por el desarrollo evolutivo, cada vez mayor, de la sensibilidad psíquica humana en el futuro de la Humanidad se podría vaticinar que las distintas mediumnidades, serán mucho mas comunes, frecuentes, desarrolladas y divulgadas de lo que lo son en la actualidad.

La mediumnidad es una planta delicada que para florecer necesita atentas precauciones y cuidados asiduos”
- Leon Denis -

martes, 8 de febrero de 2011

Ciclos de Reencarnación

La vida del Espíritu es una sola e inmortal, compuesta de ciclos en concordancia con su necesidad de progreso. Cada uno de esos ciclos, comprende un programa amplio a realizar en el mundo donde baja a encarnar. Cuando dicho programa se realiza en una sola existencia, como suele suceder en las encarnaciones de seres espirituales de gran evolución, el ciclo se circunscribe a esa sola existencia en ese mundo. Pero, dado el atraso evolutivo de nuestra humanidad, ninguno de nosotros realiza el programa en una sola existencia, por lo que necesario es volver una y otra vez, hasta realizarlo. Este mundo nuestro, que dicho sea de paso, no es de los más adelantados pero tampoco de los más atrasados, es una escuela de aprendizaje para espíritus de mediana evolución.

En cada vida venimos para hacer un curso (o completarlo) en el ambiente que corresponda a cada cual, de acuerdo con el estado de adelanto o atraso en que se encuentre. Y como somos malos estudiantes de la vida,  Aun cuando la comparación no es exacta, consideremos cada ciclo un curso para una mejor comprensión.

 ¿Cuál podría ser, entonces, el número de reencarnaciones para realizar ese programa? No hay número prefijado, ya que depende del mayor o menor esfuerzo y de la conducta de cada espíritu en la realización de ese programa, trazado en el plano extrafísico. No obstante, debemos considerar que lo peor queda atrás en la noche de los tiempos.

Supongamos que comienza un ciclo con un programa para la conquista de la paciencia, prudencia y cualidades análogas complementarias; que lleva implícito la superación de la impaciencia, irritabilidad, iracundia, etc. Puede que llegue a realizar dicho programa en cinco vidas humanas, puede que emplee diez, veinte o más. No está limitado, depende del propio esfuerzo. Y este número de vidas, componen un ciclo de reencarnaciones. Naturalmente que, en ese mismo ciclo de vidas, adquiere también múltiples experiencias que irán desarrollando su inteligencia y poder mental, a la vez que conquistando cualidades positivas que contribuirán a su progreso.

Supongamos que, ya realizados varios ciclos, haya llegado a un punto o grado de progreso intelectual y desarrollado una gran capacidad mental, pero le falta la conquista más valiosa en el progreso espiritual: el AMOR.

Tendrá que comenzar un nuevo ciclo de encarnaciones para superar el EGOISMO, fuertemente enraizado en el alma humana, y tronco de cuyas ramas salen otras muchas imperfecciones, tales como; envidia, avaricia, amor propio, celos, orgullo, soberbia, etcétera. ¿Cuántas vidas puede necesitar para arrancar de sí, para superar todas esas imperfecciones y adquirir el amor fraterno? Muchas o pocas, depende del grado de imperfección en que cada cual se halle y el esfuerzo que ponga en ello.

Aquellos que creen conseguir la llamada salvación o la gloria en una sola vida, ¿han meditado sobre lo que es la salvación y lo que es la gloria? ¿Conocen acaso, el número de imperfecciones que aún arrastran? ¿Se consideran tan perfectos como para alcanzar ese estado sublime en el corto tiempo de unos años? ¿No será, acaso, que viven con la pueril esperanza de alcanzar graciosamente toda una eternidad de bienaventuranza y felicidad, lo que por el propio esfuerzo ha de conquistarse?

Nuestros errores, en pensamiento, palabras y acciones, productores de fuerzas psíquicas desequilibrantes que hemos hecho gravitar sobre nosotros mismos (según será demostrado al enfocar la Ley de Consecuencias) , han impregnado nuestra propia naturaleza psíquica, han oscurecido y densificado el alma y producido un desequilibrio en nuestra sección del Cosmos, y cuyo equilibrio tiene que ser restablecido: ya voluntariamente con amor, amor sentido y vivido en nuestras relaciones humanas , con todo lo creado; y movidos por el dolor.

Concluiremos con la siguiente tesis: el número de vidas futuras o renacimientos necesarios para llegar a la meta, no está determinado por la Ley. Como dijimos al comienzo, la vida del Espíritu es una sola; y las encarnaciones o vidas en los planos físicos, se suceden durante esa vida, que es eterna, en procura de purificación y sabiduría, que elevarán al Espíritu hacia la perfección. Meta hacia la cual TODOS VAMOS; y le liberará de la necesidad de encarnaciones en los mundos atrasados, primero, y más adelantados, después.

Necesario es aclarar que, el tiempo que media entre una y otra vida física, tampoco está fijado cronológicamente, como alguien pueda creer: ya que son varios y variados los factores que influyen en ello.

Mientras algunos seres deseosos de progreso vuelven con frecuencia, otros permanecen largos períodos en el ASTRAL, esa otra dimensión extrafísica.

Como regla general, podemos decir que, los que más necesitan, los más atrasados, reencarnan con relativa frecuencia (aunque mucho depende de las “disponibilidades” ). Y a medida que el alma se purifica y el intelecto se desarrolla, es decir, a medida del progreso del Espíritu, el intervalo de tiempo entre una existencia y otra, es mayor.

Lo mismo puede ser de cinco, cincuenta, como de quinientos o más años. En las primeras fases de la etapa humana, las reencarnaciones son más frecuentes por la necesidad que el Espíritu tiene de adquirir experiencias. A medida que va saliendo de esa primera fase bestial de la vida tribal, completamente salvaje y va entrando ya en civilizaciones semisalvajes, y luego en ambientes con mayores facilidades de progreso, comienza a acentuarse más en su alma el egoísmo, con su secuela de: ambición, deseo de dominio, etc.; que endurecen su alma al punto de llegar al crimen, en las diversas modalidades.

En el estado salvaje, apenas infringe las leyes de la vida, ya que actúa instintivamente; pero, ya en esta otra fase, las transgrede con harta frecuencia, adquiriendo deudas para con la Ley y aferrándose a su modalidad egoísta, se niega a aceptar una vida de rectificación y dolor, permaneciendo largos períodos en el astral inferior, interviniendo casi siempre en el plano humano, incidiendo en la mente de los humanos, azuzando sus pasiones, etc.

Son los demonios de las religiones. Empero, como no pueden permanecer eternamente en esa condición, porque ello es contrario a la Ley de Evolución, llega un momento en que la Luz penetra en su mente, enseñándoles el verdadero camino del progreso espiritual y haciéndoles sentir la necesidad de avanzar hacia él. Entonces, arrepentidos, rectifican su rumbo y comienzan su expiación en nuevas vidas de dolor.

Sebastián de Arauco

Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta

lunes, 7 de febrero de 2011

Cualidades de la oración


La oración supone una conexión de la mente humana con la Mente Divina.

Sencillamente, todo se resume en una cuestión de sintonía vibratoria, o sea, buscar la misma sintonía mental y sobre todo en cuanto a sentimientos, con la propia Vibración Divina que un día del pasado muy lejano en el tiempo, fué nuestro origen y punto de partida.

Por eso para orar no se necesitan palabras; basta con el pensamiento acompañado del sentimiento, y ambos desde la más sincera y profunda humildad, deben ser una vibración de gratitud, amor y admiración hacia el Padre, reconociendo y dándole gracias por Su magna obra, por Su bondad y por el Amor que plasma en toda Su creación en sus criaturas, unificando nuestro Amor con Su Amor.

La oración que parte del alma no necesita de palabras, solo de sentimientos, pues estos son la onda que mejor llega al Padre sin interferencias. Las interferencias que distorsionan la emisión del alma humana cuando por la oración trata de sintonizar con Dios, son las imperfecciones humanas, sobre todo el orgullo y la vanidad de creernos merecedores de algo, o mejores, o superiores a los demás. También lo es la falta de disciplina mental, incapaz de centrarse y controlar a la mente que no cesa de ir por sus fueros como un caballo desbocado.

No es necesario que pidamos a Dios con palabras. Sin ellas le podemos transmitir nuestros sentimientos , agradecimientos e inquietudes. El sabe de nuestras necesidades y siempre nos ayudará en la medida de nuestro merecimiento por como actuamos ante las pruebas de la vida que El permite o dispone para nuestro bien, según lo que nuestro espíritu requiere para evolucionar durante su estancia en este mundo.

De otra parte, la oración no puede ser sincera y sentida, y por tanto no puede llegar a Dios y ser eficaz, si cuando tratamos de orar sentimos que tenemos alguna deuda pendiente con alguien a quien por cualquier motivo guardamos algún resentimiento. Dios siempre escucha nuestro corazón y nos perdona en la medida en que nosotros somos capaces de perdonar a los demás. Cuando el caso sea al revés, o sea, que sean otras las personas quienes nos guardan resentimiento, si es con razones reconocidas, pidámoles perdón y si no lo son, ofrezcámosles nuestra amistad y nuestro diálogo para allanar esos baches que a veces surgen en las relaciones humanas. Siendo así, si somos rechazados, aunque nos pueda doler, sabemos que podemos seguir por la senda de la vida con la tranquilidad de una conciencia que ha cumplido con sus obligaciones morales.

En síntesis,  la oración es una necesidad espiritual, pero cuando oremos procuremos que nuestro corazón esté limpio de nada que sea negativo y contrario a la Caridad. Limpiemos antes nuestro corazón y transmutemos los sentimientos en Amor , perdonando y pidiendo perdón cuando así lo señale nuestra consciencia. Que nuestro sentimiento amoroso busque a Dios y que sepamos dejar en Sus manos nuestros asuntos terrenales, por los que deberemos luchar y trabajar, pero sabiendo que detrás de nuestro esfuerzo está Su ayuda a través de los hermanos y amigos del Plano espiritual.

Jose Luis

El problema de las drogas



Pensando en hacer lo mejor, los padres comienzan por librar a los hijos de cualquier obligación.

Para arroparlos, ejecutan las tareas que les corresponderían a ellos.

Cuando los hijos son pequeños los padres se desdoblan para hacer todo, providenciar todo para que nada les falte y para que no tengan que enfrentar frustraciones ante cualquier dificultad.

Si pudiesen, los padres los suplirían hasta incluso en las enfermedades, en los pequeños caídas, en  los dolores,  los rasguños, etc.

Cuando la criatura comienza su jornada en la escuela, los padres le acompañan y cargan su mochila y, algunos, hasta les hacen las lecciones y deberes  en casa para evitar posibles reprimendas de sus maestros.

Y así la criatura va creciendo en un mundo de ilusiones, pues así no es la realidad  de la vida que tendrán que enfrentar mas tarde, cuando tengan que caminar con las propias piernas.

Imaginemos a alguien que nunca tuvo oportunidad de dar algunos pasos, que siempre fue cargado a cuestas, ¿que fuerza tendrá para mantenerse en pie?

Es evidente que esa criatura, cuando llegue a la adolescencia, no tendrá estructura alguna.

Ante la primera dificultad se mostrará tan vulnerable como una flor de invernadero con los primeros soplos del viento.

Así la criatura  no aprendió a soportar frustraciones, pues los padres las evitaron cuanto pudieron. Ella no tuvo ninguna responsabilidad pesándole en los hombros.

Jamás sufrió una decepción y siempre tuvo la razón a su favor, incluso en las pequeñas riñas con los amiguitos de la infancia.

Criaturas criadas así, no están preparadas para pensar, ni para salir de las dificultades, ni para resolver problemas. Siempre esperan que alguien resuelva todo por ellas, pues esa fue la lección que recibieron de los padres o responsables.

¿Más, al final de cuentas, quien es el que puede pasar por el mundo sin dificultades?

Eso es imposible, y más en tratándose de nuestro mundo.

Y el problema está justamente cuando la criatura, ahora adolescente, sufre su primer fracaso, que puede hasta no ser tan grave, pero es suficiente para dañar su estructura frágil, ahora lejos de la mirada vigilante de los padres.

Psicólogos y psiquiatras entre otros profesionales que se pronunciaron en el referido reportaje, aconsejan que los padres eviten que sus hijos vengan a usar drogas, dándoles una educación consciente, que prepara al individuo para vivir en un mundo real y no en un mundo ilusorio por ellos idealizado.

Es preciso que los padres mediten esa forma de amor sin raciocinio, ese amor permisivo, adulador y sin consistencia. Es preciso permitir que los hijos anden con las propias piernas, amparándolos siempre, más dejándolos fortalecer los propios “músculos”.

Es preciso dejarlos enfrentar pequeñas frustraciones, como no tener el juguete igual al del hijo del vecino, por ejemplo. Como no ganar el album de figuritas que todos los colegas del colegio tienen.

Educar es el arte de formar los caracteres del educado, y no de deformarlo.

Así, si usted es padre o madre y tienen interés en mantener a sus hijos lejos de las drogas, piense con cariño al respecto de las recomendaciones que le hagan.

Por encima de todo, déle mucho amor y atención a sus pequeños, pues quien ama, verdaderamente, enseña a vivir y no hace sombra para impedir el crecimiento de sus amores.

…………………….

Si usted quiere que su hijo tenga los pies en el suelo, coloque responsabilidades sobre sus hombros.

Si usted quiere que su hijo resista a los vendavales de la existencia y al invite mortal de las drogas, permita que el forme sus raíces en buen fondo, aun mismo que para eso tenga que doblarse de vez en cuando, como hace el pequeño árbol cuando su tronco está en formación.



Traducción del portugués