Cuando nacen despiertan la atención y el cariño de los humanos. Son graciosos, frágiles, tan pequeños.
Perritos de razas diversas son solicitados por los niños que hacen de ellos sus juguetes.
Así, son llevados a casa. A veces, son adquiridos por sus precios altos, en razón del pedigrí, de la raza pura.
Mientras son pequeños todo es travesura, propia de quien está descubriendo el mundo a su alrededor.
El niño lo lleva a todas partes y el perrito lo sigue, siempre fiel.
No es raro que duerman juntos y en la mesa el animalito se queda al lado, aguardando los trocitos de comida que el pequeño le pone en la boca.
Juegan juntos en el jardín, en el interior de las casas, en las piscinas.
Pero el niño no siempre es cuidadoso y a veces pisa la cola del perrito, le tira de las orejas, lo aprieta en demasía.
Con dolor, el animal ladra un poco sofocado, pero continúa fiel sin revidar la agresión, aunque sea involuntaria.
Saltan, juegan, corren uno detrás del otro, mientras las horas van sumando los días...
Crece el animal. Ahora ya no es tan gracioso. Su pelo está por todas partes y porque nadie le ha enseñado lo que él podía o no hacer, es castigado porque estropeó el sofá del salón.
Porque mordió la chinela nueva.
Porque destrozó la pelota con los dientes.
Y hasta porque hizo sus necesidades fisiológicas en lugares inapropiados.
El niño también crece. Sus intereses cambian.Cierto día, el animal que vivía con una familia dentro de la casa, cercado por todos y teniendo la confianza doméstica, es echado al patio.
Pero, como él allí hace agujeros, ensucia el suelo del garaje, es sujetado con un collar y una cuerda.
Si al menos fuese en un lugar confortable. Pero, a veces se queda expuesto al sol, a la lluvia, al viento. Aprisionado.
Él desea correr, saltar. Su cola se mueve a cada ruido conocido suyo que sus oídos registran: el auto llegando, la algarabía de los niños volviendo de la escuela, el ruido de la pelota golpeando el muro, el suelo, la mano, el muro...
Cuando las luces de la casa se encienden, se queda mirando y aguardando que alguien se acuerde de él.
Finalmente, cierto día lo ponen en el auto de la familia. Él va contento.
El viaje es largo, por carreteras sin fin. Entonces, el automóvil estaciona.
Salta hacia afuera esperando que alguien lo llame, que corra detrás de él.
Pero en seguida percibe que el automóvil cierra sus puertas y arranca, perdiéndose en el polvo de la carretera.
Él corre, intenta alcanzarlo. ¿Por qué ellos no se detienen? ¿Por qué le olvidaron?
Indeseable, fue abandonado.
Desde ese momento su vida será una peregrinación por las carreteras, por las calles, buscando alimento, agua, un lugar donde vivir.
Perro sin dueño.
No se acerque. Él puede morder.
No le toque. Debe estar enfermo. Mire cómo está delgado.
Perro de nadie.
Sus días terminarán luego más bajo las ruedas de un automóvil, por enfermedad o tristeza.
* * *
Mirando a nuestras mascotas, analicemos como las estamos cuidando.
Son seres vivos: tienen hambre, sed. Sienten cansancio, calor, frío. Ante todo necesitan de afectividad, atención.
Los animales están bajo la guardia y la protección de los hombres.
Así dispuso la Ley Divina: que ellos sirvan al hombre y que el hombre a su vez los proteja y los ampare.
No perdamos de vista este deber hacia nuestros hermanos inferiores, los animales.
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viernes, 4 de marzo de 2011
jueves, 3 de marzo de 2011
Retorno al Cristianismo puro
Retorno al Cristianismo puro
“Nosotros, los espíritas cristianos, creemos en la necesidad del retorno al Cristianismo puro, a las bases de nuestra fe cristiana, sea cual fuere la corriente religiosa en la que estemos. Actualmente todos somos llamados a sentir a Nuestro Señor Jesucristo en el fondo de nuestros corazones y en el fondo de nuestra vida. Con el progreso material de nuestro tiempo, es imperiosa la fe profunda y sencilla, que heredamos de
trescientos años de martirio en los circos. Esos trescientos años de
persecución a los cristianos de la era apostólica no pueden estar perdidos.
No podemos creer que el materialismo –venga él de donde viniere– consiga ofuscar la fe cristiana. Sabemos que nuestro Señor Jesucristo no es un símbolo muerto, no es alguien que se distancia de nosotros, un maestro que nos haya abandonado sobre la Tierra, a los poderes del mal. Aceptamos a Nuestro Señor Jesucristo, como huésped invisible de nuestras almas, el Divino Maestro presente, siempre y siempre, y cada vez más presente, orientándonos el pensamiento y la conducta. No podemos esperar ninguna victoria del espíritu sobre la Tierra, sin Nuestro Señor Jesucristo en nuestros corazones”. (Nº. 66, páginas 45 y 46).
Chico Xavier.
Anuario Espirita, 2008
Divulgación del Espiritismo
DIVULGACIÓN DEL ESPIRITISMO
Por Octávio Caúmo Serrano
El éxito de la prensa ordinaria está en la divulgación de las miserias humanas; el de la prensa espiritista en el mensaje de alerta y optimismo que pueda ayudar las personas a mantener la esperanza. Con el desarrollo de los medios de comunicación, el movimiento espiritista trata de aprovechar cada oportunidad y cada vehículo de los medios para llevar al público las enseñanzas del Espiritismo.
No se puede negar que falta todavía a la mayoría de los adeptos o simpatizantes del espiritismo el conocimiento de lo que es efectivamente el mensaje de los Espíritus organizado por Allan Kardec y su verdadera función. Hay más gente hablando que ejemplificando las lecciones, incluso en los grupos. Hacemos discursos, pero poco vivimos de lo que a los demás recomendamos. Es lamentable porque ya oímos la advertencia de que "a quien más se es dado, más será pedido".
Considerándose que la mayoría prefiere el fenómeno mediúmnico sobre el Evangelio, que propone la reforma moral, no hay duda que el espiritismo aún tiene mucho que decirle a los propios espiritistas. Siguiendo esa premisa, es preciso repisar en los centros los preceptos kardecianos insistiendo que la teoría se transforme en práctica. Hay que luchar para que el amor crezca entre los que conviven y el estudio esté presente en todos los centros espíritas; que más personas se ofrezcan para el trabajo y menos se presenten solamente para recibir los beneficios.
Además de los trabajos por la prensa escrita y transmitida, el movimiento espiritista, ansioso por reformar el mundo, viene realizando, simposios, congresos, encuentros, seminarios y otros. A estos encuentros son invitados los mismos eruditos oradores que ganaran la fama a través de los tiempos. Estos eventos acostumbran dar buen ingreso porque llevan mucho público, generalmente el mismo de siempre, que se embebece con la belleza de la oratoria del invitado. Hay centros espíritas que llegan a suspender sus actividades cuando hay esos eventos; permanecen toda una semana sin trabajo para dar apoyo a la reunión, que consideran de vital importancia. Terminan por ser encuentros de espiritistas, por espiritistas y para espiritas, exclusivamente.
Sin embargo, los programas de radio y TV han sido también específicos para los adeptos del espiritismo. Estos serían mejor explotados los temas que sirven a cualquier público y que deberían ser analizados sin fanatismo. El espiritismo precisa ser popularizado y eso sólo se conseguirá si llevamos al público asuntos atrayentes y a religiosos de otras creencias que, por curiosidad o necesidad, se acercan a nosotros.
Un programa de TV, por ejemplo, no debe tratar de asuntos técnicos o científicos porque no va dirigido al intelectual ni al estudioso del espiritismo ni al dirigente de la casa espírita. El que ofrece una entrevista o presenta un tema debe hablar para aquel que nada entiende de doctrina espírita. No podemos usar términos específicos cuando no hay tiempo o posibilidad para explicar su significado. “Periespíritu”, “ectoplasma”, “psicofonía”, “fluidoterapia” , y tantos otros normales para el espiritista dejan el espectador confuso. En estos tiempos las personas quieren la simplicidad para resolver la complejidad de sus vidas.
Pasa que estamos muy familiarizados con el a-b-c espírita, con el lenguaje tradicional y cuando hacemos un trabajo en que nos presentamos en público, tenemos dificultad de hablar de forma sencilla y de cosas comunes. Aunque no se pueda dar muestras de ignorancia, no hay necesidad de servirnos de términos castizos no muy usados en el cotidiano, ni de palabras excesivamente técnicas. Podemos ser, incluso, ligeramente coloquiales; comunicarse es hablar la lengua del pueblo.
Cuando vamos al médico con dolor de cabeza, no queremos remedio para cefalea o cefalalgia. Queremos curar ese mismo dolor de cabeza. Al saludar a una persona querida no le vamos dar una acolada, sino un abrazo. Es preferible que ellos nos entiendan a que demostremos sabiduría. Empeñémonos en la simplicidad, porque es por medio de ella que decimos las grandes verdades. La más importante frase de Jesús, esencia de todo el Evangelio, "ama al prójimo como a ti mismo", está entre las declaraciones más sencillas que ya oímos. Sin embargo, ninguna otra frase, por más compleja y elaborada que fuera, daría el mensaje con tanta claridad.
Si la prensa espírita se propusiese a reevaluar la forma de divulgación del espiritismo sin tanta preocupación con el cientificismo, tratando de temas normales que interesan al cotidiano de las personas, terminaría penetrando en mucho más hogares. Si presentamos los problemas que envuelven la reforma íntima de manera humana y accesible a las personas hablando más de la vida presente y menos de un cielo distante, valorando el ser humano por lo que él ya es y no viéndolo como simple amontonado de imperfección, las conferencias cansarían menos y serían más objetivas. Consideremos que aquel que lee un libro o periódico espírita o participa de una reunión religiosa ya da señal de evolución. Los que van por el estudio tienen un mérito aún mayor. Aplaudamos el esfuerzo de ellos.
El Libro de los Espíritus, por ejemplo, debería ser más divulgado por el mundo espiritista destacándose cuestiones aplicables día por día y desarrollando explicaciones sobre estos temas. Lo mismo con El Libro de los Médiums y otros de la codificación.
Polémicas en el movimiento donde se evidencia claramente que se trata de competencia de vanidad, deberían ser abolidas. Con la excusa de defender la pureza doctrinaria sembramos la discordia. Al defender atacamos y el espiritismo termina por ser perjudicado. Cuando una persona tiene conocimiento del hecho se desilusiona con nuestra doctrina. Si siquiera los practicantes se entienden, imaginan ellos, es porque no es algo consistente, definido. Esos asuntos terminan por tomar espacios que deberían ser aprovechados para la divulgación útil.
Amigos espiritistas: Tenemos que actuar con profesionalismo aprovechando racionalmente el tiempo y el dinero invertidos en la divulgación del Espiritismo (dos cosas escasas en estos días) para que el espiritismo ayude cada vez más a las personas. Nosotros que ya conocemos un poco de la verdad, si no deseamos vivirla, sufriremos las consecuencias. Sin embargo, si el mensaje fuera correctamente divulgado, muchos descontentos con sus creencias de origen que no mejoran su vida tratarían de probar nuestras orientaciones buscando organizar sus destinos.
La mayor caridad en favor del espiritismo es su divulgación, nos alertó el espíritu Emmanuel por la mano de Chico Xavier. ¿Estamos haciendo correctamente la divulgación sugerida por el hermano espiritual? Valdría la pena meditar si es hora de reevaluar los métodos de comunicación usados por el espiritismo. Hay veces que modelos ya superados son seguidos irracionalmente.
En estos días es preciso tener no solamente ojos para ni oídos para oír, sino también manos para escribir, boca para hablar y cabeza para pensar.
Los especialistas que se manifiesten.
miércoles, 2 de marzo de 2011
La responsabilidad de la palabra
RESPONSABILIDAD DE LA PALABRA
Tuvimos noticia de que un escritor americano trabó, en determinada época, una verdadera batalla verbal con el director de un filme.
Es que un amigo del escritor fue asesinado por una pareja que se inspiró en los dos personajes psicópatas del filme de aquel director.
Otro título nos da ciencia de que dos chavales de 11 años aprovecharon un descuido de la madre de un niño de apenas dos años y lo llevaron a dar un paseo.
Días después, el cuerpo del chavalillo fue encontrado en la vía del tren. Igual al filme que los dos habían asistido, algunos días antes, por diversas veces.
Tales materiales nos llevan a ponderar acerca de la responsabilidad de lo que escribimos, creamos y entregamos para la divulgación.
Ciertamente, asuntos que defendemos, temas que vinculamos, pensamientos y actos en las personas que de ellos tomen conocimiento.
Si fomentamos la violencia, la agresión, el irrespeto, naturalmente la criatura que viniera a realizar esto en nombre de ellos, es de nuestra responsabilidad.
Por eso mismo, advirtió Jesús: Sea vuestro hablar si, sí; no, no. Lo que quiere decir definir posiciones y asumir responsabilidad.
Nosotros somos responsables por las imágenes que proyectamos en las mentes ajenas. Si incentivamos el mal, este nos atenderá como Ley de Causa y Efecto, y lo mismo se dará si divulgamos el bien.
Esmeremos no, así, en la creación y divulgación de conceptos positivos, benéficos, en síntesis, hará bien a nosotros mismos.
Francisco de Asís, un día, escribió poemas de amor a la naturaleza. Llamó hermanos al sol, a la luna, a las estrellas, al agua.
¿Podremos acaso aquilatar cuanta serenidad sembró con tales versos?
¿Cuántas criaturas, hasta hoy, transcurridos los siglos, los leen y repiten?
Somos tan responsables por lo que sale de nosotros que Jesús alertó por la gravedad de la falta de alguien escandalizar a algunos de los pequeños.
Y pequeños no son solamente los niños sino también nosotros, Espíritus aun inmersos en la ignorancia y con gran facilidad pa ra sintonizar con el mal.
Siendo así, hablemos el bien. Escribamos el bien con las palabras simples que brotan de nuestro corazón aficionado al bien.
Tengamos versos delicados que exalten lo bello, que hablen de Dios, de la ventura de vivir, de la inmortalidad, de la alegría de ser heredero del Universo.
* * *
Por la palabra y por los ejemplos Gandhi libertó a un pueblo. Su filosofía se basaba en la no violencia.
Por los discursos y actos, un déspota desgracia a muchos pueblos.
Hablemos de Hitler, que sembró desgracias en gran parte de la Humanidad.
Ambos vivieron en el mismo siglo XX
Redacción de Momento Espirita
martes, 1 de marzo de 2011
Caminando con Jesús
Jesús es el Ser más notable de la Historia de la Humanidad.
Su vida y Sus Obras, son las más comentadas y discutidas bajo cualquier aspecto. Su Testamento – El Evangelio – es el poema más bello de esperanzas y consuelos de que se tiene noticias.
Es un precioso tratado de psicoterapia contemporánea para los incontables males que afligen a la criatura y a la Humanidad.
Jesús separa el lado oscuro de la sociedad y de las criaturas, iluminando las conciencias con la propuesta de la liberación por medio del conocimiento de la Verdad e integración en los postulados soberanos del amor.
Incomprendido, asediado por la astucia y la perversidad, perseguido tenazmente, jamás se dejó atemorizar o desviar del objetivo para el cual había venido. Jamás la Humanidad volverá a vivir días como aquellos en los cuales “ÉL estuvo con las criaturas, sufriendo con ellas amándolas, ayudándolas y entendiéndolas, al tiempo en que tomaba ejemplos de la Naturaleza y en su pauta incomparable cantaba la melodía extraordinaria de la Buena Nueva.
Su voz alcanza a los oídos de hoy en dia de todos aquellos que sufren o que aspiran por los ideales de belleza y de felicidad, ambicionando la plenitud.
El legado dejado por El a la Humanidad, porque nada escribió, sufrió rudas alteraciones a través de los tiempos.
No obstante, permaneció la esencia de Sus enseñanzas, que se encuentran sintetizadas en el “Amor a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como Asi mismo”
Jesús, el Hombre excelente, llegó a la tierra y enfrentó a la ignorancia predominante trayendo el mensaje de amor que jamás fuera presentado antes en la formulación de la cual Él era portador.
El amor era considerado un sentimiento femenino, propio de la fragilidad atribuida a la mujer, porque se ignoraba la fuerza existente en el ánimo que reside en todos los hombres, prepotentemente sometidos al férreo yugo de la brutalidad.
Jesús no vino a someter a la Humanidad ni a someterse a las leyes vigentes. Era portador de una revolución que tiene por base el amor en su esencialidad más excelente y sutil, y que al ser adoptado transforma los cimientos morales del individuo y de la sociedad.
El traía una nueva versión de la realidad, concentrado en el ser inmortal, procedente del mundo espiritual y que a el volvía, lo que alteraba la estructura de la justicia, que ya no mas debería ser primitiva destructiva, sino educativa rehabilitadota.
El trajo la Buena Nueva cuyos objetivos se centran en el futuro del Espíritu, en su emancipación total, en su incesante búsqueda de Dios.
Tornándose el Camino, la Suya es la Verdad que conduce a la Vida, a la plenitud, al acopio de la sabiduría y del amor.
Sus parábolas son discursos de todos los periodos del desarrolló socio psicológico de las criaturas. Y aunque hizo, grandes silencios en torno de verdades más transcendentes que podrían ser desnaturalizadas por falta de madurez evolutiva y psicológica de Sus contemporáneos, imposibilitados hasta registrar el pensamiento, que habría e sufrir, inevitablemente, mutilaciones, adaptaciones, adulteraciones de acuerdo con los intereses vigentes en cada estadio de la evolución.
En la perspectiva de la psicología profunda, la Ley de Amor está inserta en el ser legitimo, trabajando sin cesar; y es relevante y esencial significado, que aun delante de leyes injustas e imposiciones apasionadas, el ser lucido no debe crear dificultades o temer a los mandatos negativos, por cuanto, en su libertad interior, nada de fuera consigue alcanzarlo realmente, excepto la sabiduría de la Ley Natural, inserta en su conciencia.
Jesús en momento alguno levantó Su voz para maldecir al mundo, para condenarlo, por el contrario; proponía respeto y consideración por su estructura conforme Él mismo se comportaba, comedido y afable.
El vino para que los hombres conociesen la realidad, cuando decía que Su Reino no era de este mundo, transitorio, relativo, material, decía una gran verdad.
Y aunque se refería a las Esferas de donde procedía, Su reino también eran los paisajes y regiones del sentimiento, donde se pueden establecer las bases de la fraternidad y el amor uniese a todos los individuos como hermanos, conquista primordial para la travesía por el puente metafísico del mundo terrestre para aquel que es de Dios y nos aguarda a todos.
Si no existiese la vida futura, ningún significado tendría en Su vida – en todas las vidas – el esfuerzo hercúleo para erguir al ser humano del primitivismo, y recomendarle la incesante lucha por la transformación moral, por la adquisición de percepciones psíquicas, que son un elemento básico para la constatación de ese desiderátum.
El desea conducir a sus ovejas al reino de donde Él vino como un Pastor gentil, que irá a presentarlas al Supremo Creador, es el amor que encierra las más completas aspiraciones existenciales del ser humano.
El vino a instalar en la Tierra el amor – de ahí sus palabras: “Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad, que en su definición profunda y penetrante es Dios”
La existencia terrena debe ser vivenciada con placer y emoción, frente a la riqueza de experiencias que ofrece, auxiliando al Espíritu a desprenderse de las fajas inferiores de las pasiones, experimentando el júbilo de los gozos que estimulan el avance y compensan los cansancios y desaires de los emprendimientos humanos.
Jesús Hombre no presentó métodos, técnicas, conductas especiales, para conseguir el reino. El es todo eso, vivió todas esas expresiones, señalando las muchas moradas que existen en la Casa del Padre. Refiriéndose a los mundos habitados que pueblan el Universo.
Jesús humanizado es el gran medico de las almas, que como las conoce profundamente, presenta la terapia recuperadora, al tiempo que ofrece la libertadora, que hesita nuevos compromisos.
El cultivo del amor, sustentado por la oración que se convierte en canal de irrigación de la energía que procede de Dios y vitaliza a la criatura humana.
El ser humano es la suma de sus aspiraciones y necesidades, pero también es el resultado de cómo aplica esos recursos que pueden esclavizar o libertar.
Por medio de la oración se identifica con otras ondas psíquicas y se impregna de energías que saturan de paz, de enriquecedoras alegrías de vivir y crecer en el rumbo de la plenitud.
Toda la terapéutica propuesta por Jesús es libertadora, total y sin retrocesos. El no se detiene al borde del problema, sino lo identifica, despertando al problemático para que no reincida en el error, en el compromiso moral con la conciencia, a fin de que no le acontezca algo peor, tales como la amargura sin consuelo, la expiación sin alternativa, el impositivo del rescate compulsivo.
Jesús fue la Luz que vino al mundo y el mundo rechazó prefiriendo la densidad de la neblina envolvente y alucinante. Él demostró por medio del ejemplo como vivir equilibradamente y morir con sinceridad, aunque sea a través de cualquier flagicio impuesto.
El nunca se presentó como la solución de problemas, sino que invitó a todos a hacer su parte, a responsabilizarse por los propios deberes, tornándose el Educador que siempre se hizo comprender. Diferente de todos los hombres, no se revistió de aspecto excéntrico, ni tampoco tomó actitudes aberrantes para llamar la atención, manteniéndose siempre el mismo, preservando el criterio de la selección natural por el merito de cada discípulo que se asociase a Su ministerio.
El permaneció fiel a su compromiso, sin alterarlo para ilusionar o congregar simpatizantes.
Vino a instruir y consolar mediante el ejemplo de dedicación, abriendo surcos nuevos en el suelo de los corazones para en ellos sembrar las palabras seguras y medicamentosas para la preservación de la salud y de la vida.
Por ser el camino, único además, para llegar a Dios, no tuvo otra alternativa sino afirmar Venid a mi, todos los que estáis afligidos y sobrecargados, que yo os aliviare.
Casi siempre el individuo inmerso en la sombra, de la que tiene dificultad de libertarse, disfraza sus imperfecciones proyectando la imagen irreal de un comportamiento que está lejos de poseer pero que se torna, comúnmente, severo pararon los demás y muy tolerante con los propios errores.
Establecida esa transferencia psicológica de conducta, pasa a vivir en un torbellino de pasiones y tormento de aflicciones que procura disimular con habilidad.
Cuando alguien se yergue para censurar y condenar sin autoridad moral el hecho también produce escándalo, por esconder la deficiencia y resarcirse en aquel en quien proyecta la inferioridad que le gustaría eliminar de si.
Todos debemos respetar las decisiones y acciones del `prójimo, y el que se levanta para impedir el desarrollo de otro, sea por el motivo que fuera, realiza un escándalo de agresión a su libre albedrío, envolviéndolo en su sombra, de la que no consigue liberarse.
Son bienaventurados los pacíficos, aquellos que trabajan con método y confianza tranquila a favor de la renovación del mundo y de sus criaturas, consiguiendo ser llamados hijos de Dios que representan toda la paz. La paz debe constituir la meta del ser pensante que lucha en continuas tentativas de adquirir la plenitud.
La paz es un tesoro que no puede ser afectado en circunstancia alguna, que la lleve a desaparecer.
Hay sufrimientos ocultos y revelados muy variados y complejos que son desafiantes de la sociedad. Algunos seres se encuentran tan enfermos moralmente y tan incrédulos de la caridad, que se tornan agresivos, difíciles de ser ayudados, exigiendo paciencia perseverante y desinteresada para alcanzarlos. Cuanto más enferma, más atención paciente necesita el ave humana herida en su vuelo de crecimiento interior. No siempre es fácil entender la desesperación de otro, cuando no se sufrió algo semejante.
Jesús vino a ayudar a sus hermanos a enseñarles como podrían ser felices. No obstante, no anhelo que esa felicidad fuese lograda solamente después de la muerte, sino en el instante mismo de la renovación interior, que es el momento propicio para aspirar a la paz y a la armonía.
Dios es la meta, es el Medio, la vida es el camino que Él ilumina con ejemplos para que todos se encuentren y se engrandezcan.
Surgen, entonces, con la psicología profunda una nueva imagen de Jesús, el Hombre que ama, que sirve, que espera, que enseña y pacientemente intercede ante el Padre por todos aquellos que están en la retaguardia.
El deja de ser un recuerdo de la ortodoxia o de la teología para tornarse vivo y actuante, próximo siempre de quien Lo quiera escuchar y seguir Sus enseñanzas actuales y palpitantes.
Su propuesta no es para huir de este mundo enfermo, de la sociedad empobrecida moralmente, sino para que se consiga curar la dolencia con la conquista de la salud para cada miembro del planeta, y haya enriquecimiento moral de todas las criaturas miembros del organismo social. Tal empresa es un grave desafió que solamente los espíritus pacientes lo han de conseguir y por eso, serán llamados hijos de Dios…
Las palabras de Jesús fueron:
“Y cuando yo sea elevado de la Tierra a todos atraeré hacia mí”. – Juan 12:23
Merchita
sábado, 26 de febrero de 2011
Nunca pierdas la esperanza
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| Mei-Mei |
Nunca pierdas la esperanza.
Si el llanto te inunda la existencia, recurre a Dios, en el ejercicio del bien,
y hallarás a Dios en las entrañas de tu propia alma, propiciándote consuelo.
Si sufres incomprensión, ayuda aun y siempre a los que no te entienden y
encontrarás a Dios, en lo intimo de tu propio espíritu, fortaleciéndote con el
bálsamo de la piedad por los que se desequilibran en la sombra.
Si te menosprecian o te injurian, guárdate en silencio en el auxilio al prójimo,
y sosprenderás a Dios, en lo intimo de tus más intimos pensamientos,
prestigiándote las intenciones.
Si te golpean o censuran, cállate, edificando la felicidad de los que te rodean, y Dios hablará por ti, en la voz inarticulada del tiempo..
Y, si erraste, no caigas en desespero, pero, trabajando y sirviendo, recibirás de Dios la oportunidad de rectificación y de paz.
Sean cuales fueren las aflicciones y problemas que te agiten el camino, confía en Dios, amando y construyendo, perdonando y amparando siempre, porque Dios, por encima de todas las calamidades y de todas las lágrimas, te hará sobrevivir, bendiciendote la vida y sustentándote el corazón.
Francisco Càndido Xavier.
Meimei.
Hermanos en la luz de Cristo , vivir sin esperanza es destruir los sueños, perder la fe, dudar de Dios , nunca vivas si esperanza para que tu sueños se hagan realidad en el tiempo, confía en el Todopoderoso Señor.
Luz, progreso y amor.
Marco Antuan
Obsesión espiritual
OBSESIÓN ESPIRITUAL, CAUSA DE GRANDES ANGUSTIAS HUMANAS
“Para protegernos contra su influencia urge fortalecernos con la fe por la renovación mental y por la práctica del bien en los moldes de los códigos evangélicos. “
¿De vez en cuando los compañeros nos preguntan porque vivir en la Tierra es tan complicado y casi siempre tan amarga la vida? les digo que esa sensación eventualmente puede ser una aspiración a la felicidad y a la libertad y que, encerrados en el envoltorio físico que nos sirve de cárcel, hacemos pocos esfuerzos para salir de él. Con todo, algunos se abaten en lamentación, y a todo instante resuenen sus lamentaciones. Más es preciso resistir enérgicamente a esas sensaciones de desanimo y desesperanzas, porque los sueños para la felicidad de vivir son intrínsecos a todos los hombres, aunque no debamos solamente procurar avidez en la experiencia material y transitoria de la vida terrena.
Comentando sobre la melancolía, encontramos en el Evangelio según el Espiritismo el Espíritu Francisco de Geneve, dictando lo siguiente: “Precisamos cumplir, durante nuestra prueba terrenal, tareas y compromisos que no sospechamos, sea en lo que tañe a la devoción a la familia, o cumpliendo diversos deberes que Dios nos confió. Si en el transcurso de esa experiencia, en el desempeño de las tareas, observamos los cuidados, las inquietudes, los disgustos aplastar nuestros ánimos del alma, seamos fuertes, y encorajados para derrotarlos. Avancemos y encaremos sin temor; pues las aflicciones son de corta duración y nos deben conducir para mejores situaciones en el futuro”.
Hay, sin embargo, muchas amarguras que pueden tener sus orígenes en la infidelidad a los compromisos cristianos, de ahí la melancolía se instala en el ser, de lo que podrá resultar un proceso obsesivo. ¿Más que es una obsesión? Etimológicamente, el termino tiene su origen en el vocablo obsesiones, palabra latina que significa impertinencia, persecución. Para algunos estudiosos espiritas, la obsesión es percibida como un gran flagelo mundial. Esa visión se reviste de profunda gravedad en la sociedad, que actualmente está bien instrumentalizada tecnológicamente, sea en el campo de las comunicaciones de la informática, sea en otras áreas de comunicaciones y de la informática, sea en otras áreas del saber, ampliando y profundizando las responsabilidades de cada uno cara en la vida colectiva.
La obsesión es una influencia maléfica en la mente.
Aurelio Buarque define obsesión como siendo una preocupación con determinada idea, que domina al espíritu enfermizo, resultante o no de sentimientos recalcados, ideas fija, manías. De la misma forma la terminología obsesión es usada, vulgarmente, para significar idea fija en alguna cosa, tic nervioso, generando manías, actitudes extrañas etc. entretanto, bajo el punto de vista espirita, el termino tiene un significado e interpretación más amplios. Se consustancia en una influencia maléfica relativamente persistente que desencarnados y o encarnados de sentimientos, tan o más atrasados que nosotros mismos, pueden ejercer sobre nuestra vida mental.
Para escuela clásica de psiquiatría, la obsesión es un pensamiento, o un impulso, persistente o demandante, indeseado y aflictivo, que vienen a la mente involuntariamente, a despecho del intento de ignorarlo de suprimirlo. Psiquiatras que no admiten nada fuera de la materia no pueden entender una causa oculta (espiritual), más cuando la academia científica hubiera salido de la rutina materialista, ella reconocerá en la acción del mundo invisible que nos rodea y en el medio en que vivimos una fuerza que actúa sobre las cosas físicas, tanto como sobre las cosas morales. Ese será un nuevo camino abierto al progreso y la llave de una multitud de fenómenos mal comprendidos del psiquismo humano.
Es, obvio, no descartando la posibilidad de la anomalía psicosomática, la Doctrina Espirita nos hace conocer otras fuentes de las miserias humanas, mantenidas por la fragilidad moral de los seres. Reconocemos que el huso de los fármacos antidepresivos establece la armonía química cerebral, mejorando el humor del paciente, no en tanto, actúan simplemente sobre los efectos, una vez que los medicamentos no curan la obsesión en sus intrínsecas causas, apenas restablecen el tránsito de los mensajes neuronales, corrigiendo el funcionamiento neuroquímico del SNC (sistema nervioso central). Sócrates ya afirmaba que “si los médicos son mal sucedidos, tratando la mayoría de las molestias, es porque tratan el cuerpo, sin tratar el alma.
Por no ser sincero, en nuestro tenue esfuerzo para la reforma moral, obstamos por las relaciones equilibradas y equilibrantes con nosotros y con nuestro prójimo. Toda nuestra desarmonía nos lleva a desenvolver sintonías viciosas con otras mentes enfermas, sea de desencarnados o encarnados, lo que agudiza sobremanera nuestro propio desarreglo interior, resultando de ahí las ingentes dificultades para liberarnos de las esposas en las que nos aprisionamos ante las garras del mal.
En la intimidad del hogar, de la familia o del Centro Espirita, en el ambiente de trabajo profesional, adversarios acérrimos del pretérito se reencuentran. Convocados por los Benefactores del Más Allá al reajuste, raramente consiguen superar la aversión de que se ven poseídos unos frente a otros, y (re) alimentan con pasión, en el interior de si mismos, los rayos tóxicos de la antipatía que, concentrados, se transforman en puntiagudos dardos magnéticos, susceptibles de provocar la enfermedad y la propia muerte.
La obsesión espiritual es sintonía o intercembio de vibraciones afines. Kardec define obsesión como la acción persistente que un Espíritu inferior ejerce sobre un individuo, presentando caracteres variados que van desde la simple influencia moral, sin señales exteriores perceptibles, hasta la perturbación completa del organismo y de las facultades mentales. La obsesión es el encuentro de fuerzas inferiores retratándose entre sí.
Múltiples facetas de la obsesión.
Hay cuadros de obsesiones explotando por todos lados en todos los niveles, sean de desencarnados a encarnados y viceversa; de encarnados sobre encarnados, también como de desencarnados sobre desencarnados.
En nuestro mundo mental rige la vida que nos es peculiar en todas sus dimensiones, con todo, nos encontramos aun en el inicio del entendimiento de las implicaciones de la fuerza mental, del significado y cobertura de las construcciones mentales en la vida. Los obsesores son hábiles e inteligentes, perfectos estratégicos que planean cada paso y acompañan a las presas por algún tiempo, observando sus tendencias, sus relacionamientos, sus ideales. Identifican sus puntos vulnerables (casi siempre ligados a la desviación sexual) y los exploran pertinaces.
El pensamiento se exterioriza y se proyecta, formando imágenes y sugestiones que arremete sobre los objetivos que se propone atender. Cuando es bueno y edificante, se ajusta a las Leyes que nos rigen, creando armonía y felicidad, mientras, cundo es desequilibrado y deprimente, establece aflicción y ruina. La química mental vive en la base de todas las transformaciones, porque realmente evolucionamos en profunda comunión telepática con todos aquellos encarnados o desencarnados que se afinan con nosotros.
Nuestro universo mental es como un cielo, más del firmamento descienden rayos de sol y lluvias benéficas paa la vida planetaria, así como, en el instante del atrito de elementos atmosféricos, de ese mismo cielo proceden chispas eléctricas destructoras. De la misma forma funciona la mente humana. De ella se originan las fuerzas equilibrantes y restauradoras para los trillones de células del organismo físico, más, cuando perturbada, emite rayos magnéticos de elevado tenor destructivo para nuestra estructura psíquica.
¿El maestro lionés redarguiu de los Espíritus, en la cuestión 466 de el “Libro de los Espíritus, porque permite Dios que los obsesores nos induzcan al mal? Los Espíritus respondieron: “Los seres imperfectos son instrumentos destinados a experimentar la fe y la constancia de los hombres en la practica del bien. Como Espíritu, debéis progresar en la ciencia del infinito, razón por la que pasais por las pruebas del mal, a fin de llegar al bien. Nuestra misión es la de colocaros en el buen camino y cuando más influencias actúan sobre vosotros, es que las atraéis, por el deseo del mal. Los Espíritus inferiores vienen en vuestro auxilio en el mal, siempre que deseáis cometerlo; os pueden ayudar en el mal cuando queréis el mal. Entonces, si os inclináis para el asesinato, tendréis una nube de Espíritus que os alimentaran esa inclinación. Entretanto, tendréis otros que procuraran influenciaros al bien. Así se restablece el equilibrio quedáis dueños de vosotros mismos.”
Renovación moral como base para la desobsesión espiritual.
El venerable Codificador , en el Libro de los Mediums, afirma que las imperfecciones morales dan acceso a los obsesores y el medio más seguro de librarnos de ellos es atraer a los buenos Espíritus por la práctica del bien. La Obsesión es impotente ante los espíritus redimidos. ¿Y que es un Espíritu redimido? Es aquel que reconoce sus limitaciones y, como enunciado por el apóstol Paulo, siente la alegría de saberse “matriculado en la escuela del bien”.
Ese desarreglo psicoespiritual deberá ser eliminado de la sociedad en el instante en que el lidimo ejemplo del amor sea experimentado y diseminado en todas las direcciones, como Jesús vivió y se entregó a fondo a la amargura de la muerte, partiendo de los tiempos apostólicos hasta nuestros días.
El Espiritismo, desvendando la intervención de los Espíritus endurecidos en el mal en nuestras vidas, lanza luces sobre cuestiones aun desconsideradas por las ciencias materialistas como de causa psicopatológica.
Muchas vec es procurados por los ebsesados, Cristo penetra psíquicamente en las causas de su inquietud y, usando de su autoridad moral, libertaba tanto a los obsesores como a los obsesados, permitiéndoles despertar para la vida animada rumbo a la recuperación y a la pacificación de la propia conciencia. Sin embargo, es muy importante recordar que Jesús no liberó a los obsesados sin imponerles la intransferible necesidad de renovación interior, ni expulso a los perseguidores inconscientes sin dirigirlos en dirección a Dios.
Conclusión:
En síntesis, identificamos siempre en la obsesión (espiritual) el resultado de la invigilância y de los desvíos morales. Para protegernos de su influencia urge fortalecer la fe por la renovación mental y por la práctica del bien en los moldes de los códigos evangélicos propuestos por Jesucristo, no olvidándonos de los divinos consejos de Vigilad y Orad.
Jorge Hessen
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