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jueves, 17 de marzo de 2011

La adversidad y el sufrimiento ( II )

viene del anterior....

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El sufrimiento debe ser considerado una enfermedad del alma. No es impuesto por Dios, es una elección de cada criatura, porque, su intensidad y duración está en razón directa de la estructura evolutiva, de las resistencias morales características de su estado espiritual.

Es la sensibilidad emocional la que filtra el dolor y lo exterioriza. Huir, escamotear, anestesiar el sufrimiento son métodos ineficaces, mecanismos de alineación que postergan la realidad. Examinarlo y afrontarlo, representa un valioso recurso de lucidez, con efecto terapéutico propiciador de paz.

Las reacciones de ira, violencia y rebeldía contra el sufrimiento, más lo amplían, porque desencadenan nuevas desarmonías en áreas no afectadas.

La aceptación del problema con una actitud valiente de enfrentarlo y remover su causa, representa un avanzado paso para la solución.

El equilibrio mental y moral, ante el sufrimiento, representa una insospechada significación positiva y se consigue a través del entrenamiento por medio de la meditación, por la oración, que proceden del conocimiento que ilumina la conciencia orientándola correctamente.

La razón del sufrimiento es la conducta remota o próxima mantenida por cada cual, se puede decir que su presencia resulta del distanciamiento del amor, que es su gran y eficaz antídoto.

Interdependientes, el sufrimiento y el amor, son mecanismos de la evolución. Cuando uno se aparta, el otro se presenta.

A veces, coronando la lucha, en la etapa final, vemos que surgen simultáneamente, sin los daños que normalmente desencadenan.

La historia de los mártires nos da testimonio de la realidad del concepto.

Por encima de todos ellos, se destaca el ejemplo de Jesús, enseñando, por el amor, la victoria sobre el sufrimiento durante toda Su vida, principalmente en los momentos culminantes del Getsemaní al Gólgota, y de allí a la resurrección.

A semejanza del buril actuando sobre la piedra bruta y lapidándola, las enfermedades son mecanismos purificadores para que el alma despierte sus potencialidades y brille más allá del recipiente orgánico que la encarcela.

Los medicamentos matan a los invasores, pero no restituyen el equilibrio como se desea, si la fuente conservadora no irradia la fuerza que sustenta al cuerpo.

Momentáneamente, con la muerte de microbios, la persona parece recuperada, sumergiendo, empero, la situación en otro cuadro patológico.

La conducta moral y mental de los hombres, cuando cultivan las emociones de irritabilidad, del odio, de los celos, del rencor, de las disipaciones, impregnan al organismo, al sistema nervioso, con vibraciones letales que bloquean las áreas por donde se extiende la energía saludable, abriendo el campo para la instalación de enfermedades, gracias a la proliferación de los agentes virosicos degenerativos que allí se instalan.

Casi siempre las terapias tradicionales remueven los síntomas sin alcanzar las causas profundas de las enfermedades.

La cura siempre proviene de la fuerza propia de la vida, cuando es canalizada correctamente.

Las tensiones físicas, mentales y emocionales son, igualmente, responsables por las dolencias-sufrimiento que genera sufrimiento. El hombre aprende a tener miedo, a conservar amarguras, a desequilibrarse por acontecimientos de menor importancia, desarticulando su sistema energético. Pasa  de un aborrecimiento a otro, cultivando virus emocionales que facilitan la instalación de otros, degenerativos, responsables por la gravedad de sus enfermedades.

Los condicionamientos, las ideas depresivas, las creencias absurdas, las acciones vejatorias, son responsables por las tensiones conducentes a la desarmonía.

Evitando esas cargas, el sistema energético inmunológico librara de dolencias al individuo, y su vida cambiara, pasando a un mejor estado de salud.

Las causas profundas del sufrimiento, están en el individuo mismo, que se debe auto examinar, auto conocer, a fin de librarse de ese tipo de sufrimiento. La mayoría de los sufrimientos emanan de la forma incorrecta como la vida es encarada.

Para conseguir disfrutar de determinados placeres el individuo invierte más allá de sus posibilidades, constatando, después, cuantas dificultades tiene que enfrentar para mantener esas conquistas.

La imaginación estimula con la ilusión de la posesión al hombre exponiéndolo a pesados compromisos para el futuro, pasado el placer, que no tiene condiciones para conservar, viene la desesperación el sufrimiento y el arrepentimiento tardío.

La cautela en las decisiones no se puede convertir en miedo a actuar, en cultivo de pesimismo, para el futuro. Es la ambición irrefrenada, la precipitación, la falta de control, quienes abren los espacios emocionales para el placer que genera dolor. Allí están los vicios sociales y morales debilitando vidas, produciendo el tedio de los sentidos y a más largo o corto plazo, conduciendo a la locura, al suicidio.

Alguno de esos vicios son el inocente cigarrillo utilizado como exhibición en el grupo social como afirmación de la personalidad, responsable por graves problemas respiratorios, canceres, enfisemas pulmonares; el placer etílico generador de la embriaguez tormentosa, cirrosis hepática, ulceras, gástricas y duodenales, disturbios intestinales y otros más, fuera de las alucinaciones que conducen a la violencia, a la depresión, a la destrucción de otras vidas y todo cuanto, es querido,  precioso, con resultados funestos.

Las drogas, que esclavizan, iniciando las dependencias en las primeras tentativas que parecen proporcionar placer, estimulando la alegría, el valor, la realización, victorias fugaces sobre los fuertes conflictos psicológicos, convirtiéndose luego en desgracias, a veces, irremediables...
 (continúa )

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miércoles, 16 de marzo de 2011

La adversidad y el sufrimiento ( I )

El sufrimiento forma parte de la vida, por ser un mecanismo de la naturaleza, a través del cual, el progreso intelecto-moral se expresa y consolida, es una ley de nuestro mundo. En todas las condiciones, en todas las edades, bajo todos los climas, el hombre ha sufrido y también ha llorado. Millares de criaturas, a pesar del progreso alcanzado se inclinan aun por el peso del dolor.

El rico como el pobre sufre en la carne y en el corazón, en el seno de la abundancia,  observamos sentimientos de abrumación, una vaga tristeza se apodera a veces de las almas delicadas. Comprenden que la felicidad es algo irrealizable en la Tierra y que solo luce  con fugitivos relámpagos. Todos aspiramos  a vidas y mundos mejores, todos sentimos dentro la intuición de que la Tierra no lo es todo. Con la Doctrina de los Espíritus, esa intuición desaparece porque aprendemos donde vamos de dónde venimos  y porque sufrimos y para qué estamos aquí. Entrevemos más allá de la Tierra, de las sombras y de las angustias el alborear de una nueva vida.

Para pesar los bienes y los males de la existencia; para saber lo que es la felicidad y la verdadera desdicha, tenemos que elevarnos por encima del circulo estrecho de la vida terrena. El conocimiento de la vida futura y de la suerte que nos espera  en ella  nos permite medir las consecuencias de nuestros actos y su influencia sobre nuestro porvenir.

El diamante bruto aguarda la lapidación para brillar como una estrella luminosa.

Los metales necesitan de altas temperaturas, a fin de amoldarse a la belleza y a la utilidad.

La madera soporta los instrumentos cortantes para desempeñar los papeles relevantes a que está destinada.

El rió cava el propio lecho por donde corre. Igualmente, el espíritu necesita lapidar las aristas que ocultan su luminosidad y para eso, el sufrimiento se presenta como un hecho normal, que el conocimiento y la fuerza de la voluntad consiguen conducir con equilibrio, alcanzando la finalidad sublime a la que se encuentra destinado.

El sufrimiento adquiere diversas dimensiones, está vinculado a la sensibilidad de cada uno.

 El bruto es cruel y perturbador en su dolor, estalla con agresividad y locura.

El santo y asceta encuentra en su dolor un medio de liberación y crecimiento íntimo.

La desgracia para el que solo mira el presente, puede ser la pobreza, los achaques  o la enfermedad. Para el Espíritu desvinculado de lo Alto, será el amor al placer, la soberbia,  y la vida inútil  y culpable.  No podemos juzgar una cosa  sin ver todo lo que de ella se deduce, y, por eso,  nadie comprenderá la vida si no conoce su finalidad y sus leyes.

Disminuir su intensidad o calmarlo, es la gran meta de todo el que sufre. Sin embargo, el dolor no es una punición, es un excelente mecanismo de la vida al servicio de la propia vida. El forma parte de la etapa evolutiva del orbe y de todos cuantos aquí se encuentran, marchando hacia planos más elevados.

Todo esfuerzo para mitigarlo, sin la remoción de las causas, no lograra sino paliativos, postergaciones. Aunque alguna circunstancia premie al enfermo con una súbita liberación, si la terapia no alcanzo las razones que lo desencadenan, el transitará de una problemática a otra sin conseguir la salud real.

Esto es porque, en todo proceso degenerativo o de aflicción, el espíritu, en si mismo, es siempre el responsable, consciente o no. Y naturalmente, solo cuando opta por la armonía interior, se opera la conquista de la paz.

( continúa.... )

martes, 15 de marzo de 2011

Las consecuencias filosóficas de los fenómenos espíritas

Por Schutel Cairbar


Los hechos espiritas se manifiestan, hoy, en todas partes, ellos constituyen una voz que parte de todos los puntos del globo y repercute,  de lado a lado, despertando al hombre de la letárgica  y animándolo a  marchar,  con valentía, por el camino de la espiritualidad  que conduce a la Vida Eterna. Se puede decir que no hay una sola ciudad del mundo, una sola aldea, aun en los más lejos rincones del planeta, en que manifestaciones extraordinarias no se hayan verificado, con la admiración de unos, y mala voluntad  y repulsa de otros. En los medios humildes, como en la alta sociedad, en las zonas científicas, como entre los elementos clericales, los fenómenos  espiritas de carácter ostensivo constituyen la gran luz que viene a iluminar a los hombres el  puerto de salvación. Ho hay una sola familia que no cuente un hecho “anormal”  que le haya ocurrido.
Eso viene a probar que los fenómenos espiritas tienen un carácter verdaderamente providencial.  Y no se puede explicar de otro modo esos hechos ostensivos, espontáneos,  independientes de toda voluntad humana  y de todos los poderes terrestres, hechos, digamos de paso, que señalan una inteligencia superior a las inteligencias de la tierra, llena de presión, de concisión y altamente científica.

Quien lea con atención los relatos de materializaciones, de manifestaciones, de aportes, de fotografías, testimoniadas por hombres como William Crookes, Russel Wallace, Oliver Lodge, Paul Gibier, César Lombroso, Ernesto Bozzano y cientos de otros sabios de responsabilidad moral y científica,  que no puede negar el gran valor moral y científico de esas manifestaciones,  fenómenos tan trascendentes que todos esos sabios unidos – físicos, químicos, fisiólogos, anatomistas, etc., son incapaces  de producirlos en su  mínima parte.
¿En vista de eso podrán esos hechos ser recibidos como  ocurrencias simplemente anormales, sin una causa maestra  que tiene  intenciones  superiores, determinativas para un fin moral y de alta relevancia espiritual?
Ciertamente  no se puede concluir que un efecto inteligente deje de tener, a su vez, una causa inteligente y una intención cualquiera, digna de nuestra observación, de nuestro estudio y de nuestra meditación. Todos los fenómenos de la vida actual, aun los más rudimentarios, tienen una causa y un objetivo, como verificamos en la vida de los seres que  pueblan nuestro mundo. No se enciende una luz  sin que un  factor  no se mueva, un intermediario no aparezca  y no se vea  el fin  para  el cual esa luz se destina.
La fenomenología espirita, verificada en todas las épocas y en todos los países, por todas las generaciones que vivieron en este mundo, ha sido, en todos los tiempos, el principio básico de la fe que dignifica al ser humano.
Antiguamente, debido a la deficiencia de la inteligencia para juzgar las cosas espirituales, ella fue dirigida para la clase de cosas sobrenaturales , y los “expertos” que tomaron  para sí la misión de guiar a los hombres  la guardaron en la “urna de los milagros” para,  más cómodamente, mantener su dominio sobre las masas.
Los filósofos y los sabios,  asignado a una psicología retardada que había cristalizado todos sus métodos  de enseñanza, no pudieron comprender el alcance de esos hechos que solo eran recibidos, religiosamente, por los hijos del pueblo.
 Explorando la obra de los estudios fisiológicos, aunque desde tiempos pasados los fenómenos psíquicos tuviesen larga extensión,  quedamos con la oscuridad sobre la existencia  o no existencia del alma,  lo que prueba que la antigua psicología no ofrecía a los sabios de entonces  los elementos precisos para la resolución del mayor de todos los problemas que debe resolver la suerte del destino humano.
Fue preciso que nuevas mentalidades viniesen a desbravar el campo del Animismo, obligando, después,  a las barreras de lo sobrenatural y del misterio, para que la luz irradiase en los horizontes, y un nuevo método de estudio de esa creación  de la Psicología Experimental, que extendió su área a las regiones inexploradas del alma humana, en esta fase de la vida, alargando su acción al mundo  ultrasensible que nos rodea  y para donde tendremos que ir.
Y, de ese estudio experimental, se llegó a  la conclusión de las intenciones morales y científicas de los fenómenos psíquicos, base fundamental del Animismo y del Espiritismo, que se hallan  en intima ligación con todas las ciencias, dándoles un cuño superior  de progreso, completándolas con las nuevas verdades que vienen a quitarles las dificultades en las que se hallan, para resolver  ciertos problemas, cuya oscuridad  veda su acción progresiva en la perfección de las gentes, en la evolución de todos los conocimientos que deben constituir y proporcionar el bienestar de los pueblos. Ofreciendo  a todos las insignias  inconfundibles de alta Moral Cristiana, con todas las Enseñanzas filosóficas de su Instituidor, los fenómenos espiritas, parte integrante de la Revelación sobre la cual Jesús dijo haber fundado su Iglesia, son, de hecho, las demostraciones claras, legibles y palpables de la Inmortalidad, única base verdadera de Fe, de Amor y de Sabiduría.
Sin los hechos, no hay religión, ni ciencia que pueda prevalecer. A la química se pide reacciones; a las matemáticas, números, leyes de equilibrio. Para merecer el nombre de ciencia, es preciso que se demuestre esta o aquella con pruebas positivas.
Los fenómenos psíquicos, no hay, absolutamente, duda, echan mano  de la luz que ilumina la verdad que salva. Solo por ellos, nos podemos convencer de la sobrevivencia  espiritual  y, consecuentemente,  de nuestros deberes para con nuestros semejantes y para con Dios.
Las  consecuencias filosóficas de los hechos espiritas nos traen, como contribución de progreso y bienestar,  leyes olvidadas por los hombres y destinadas a establecer en la Tierra el reinado de la Fraternidad, bajo la Paternidad de Dios.
No quieran nuestros adversarios desviar los objetivos de la Fenomenología Espirita, atribuyéndoles teorías malsanas  que no sean coherentes con sus hechos.
Acuérdense bien que todas las teorías  inventadas para dar explicaciones de los fenómenos  caerán por tierra por ser insostenibles.
“Los hechos son persistentes” – como dijo el Profesor  Lombroso y,  cara a los hechos, el investigador perspicaz e inteligente  ha de verificarlos  de naturaleza anímica y de   naturaleza espirita, más, sean  unos o sean otros, ninguna explicación  pueden tener, sin la existencia del alma y de su sobrevivencia a la muerte del cuerpo carnal. Esa es la verdad que nadie, con buenos fundamentos, osara contestar.
Traducido por  M. C. R.
Publicado en  RIE en julio  de 1934

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Caracter y consecuencia de las manifestaciones espíritas

Tomado del libro " Obras Póstumas" Allan Kardec
Manifestaciones de los Espíritus
Carácter y Consecuencias Religiosas de las Mismas

Preliminares

1. Las almas o Espíritus de los que han vivido constituyen el mundo invisible que puebla el espacio y en medio del cual vivimos. De aquí resulta que desde que existen hombres, existen Espíritus, y que si éstos tienen el poder de manifestarse,han debido hacerlo en todas las épocas. Así lo patentizan la historia y las religiones de todos los pueblos. En estos últimos tiempos, empero, las manifestaciones de los Espíritus han adquirido un gran desenvolvimiento y un carácter de mayor autenticidad, porque estaba en las miras de la Providencia poner término a la plaga de la incredulidad y del materialismo con pruebas evidentes, permitiendo a los que han dejado la tierra, venir a atestiguar su existencia y revelar su situación feliz o desgraciada.

2. Viviendo el mundo visible en medio del invisible, con el que esta en perpetuo contacto, resulta que incesantemente reacciona el uno con el otro. Esta reacción es origen de una multitud de fenómenos que se han considerado como sobrenaturales por ignorarse su causa.

La acción del mundo invisible sobre el visible y viceversa, es una de las leyes, una de las fuerzas de la naturaleza, necesaria a la armonía universal como la ley de atracción; si cesara de funcionar se perturbaría la armonía, como si se separase una rueda de las de un mecanismo. Estando semejante acción fundada en una ley de la naturaleza, se deduce que todos los fenómenos por ella producidos, nada tienen de sobrenaturales. Sólo han parecido tales, porque no se conocía su causa, como así ha sucedido con ciertos efectos de la electricidad, de la luz, etc.

3. Todas las religiones tienen por base la existencia de Dios y por objeto el porvenir del hombre después de la muerte. Este porvenir, que es para el hombre de capital interés, esta necesariamente enlazado con la existencia del mundo invisible. Por esta razón, el conocimiento de semejante mundo ha sido en todo tiempo objeto de las investigaciones y preocupaciones de aquel. Su atención ha sido naturalmente atraída hacia los fenómenos que tienden a probar la existencia del mundo invisible, y no los había más concluyentes que los de la manifestación de los Espíritus, por cuyo medio sus mismos habitantes revelaban su existencia.
He aquí por que, los tales fenómenos han constituido la base de la mayor parte de
los dogmas de todas las religiones.

4. Teniendo naturalmente el hombre intuición de un poder superior, ha sido inducido, en todos los tiempos, a atribuir a su acción directa, los fenómenos cuya causa le era desconocida, y que eran para él prodigios y efectos sobrenaturales.

Esta tendencia es considerada por los incrédulos como consecuencia del apego del hombre a lo maravilloso, pero no inquieren la causa de tal apego, que reside sencillamente en la intuición mal definida de un orden de cosas extra corporal. Con el progreso de la ciencia y el conocimiento de las leyes de la naturaleza, esos
fenómenos han pasado poco a poco del dominio de lo maravilloso, al de los efectos naturales, de tal modo, que lo que en otro tiempo parecía sobrenatural, no lo es en la actualidad, y lo que hoy lo es, no lo será mañana.

Los fenómenos que dependen de la manifestación de los Espíritus, han debido proporcionar, por su misma naturaleza, un abundante contingente a los hechos tenidos por maravillosos; pero había de llegar un tiempo en que, siendo conocida la ley que los rige, entrarían, como los otros, en el orden de los hechos naturales. Ha llegado el tiempo y, dando a conocer semejante ley, el Espiritismo ofrece la clave de la mayor parte de los pasajes incomprensibles de las sagradas Escrituras que a él hacen alusión y de los hechos considerados como milagrosos.

5. El carácter del hecho milagroso, es el de ser insólito y excepcional, es una derogación de las leyes de la naturaleza. Desde el momento en que un fenómeno se produce en condiciones idénticas, es porque está sometido a una ley y no es milagroso. Esta ley puede ser desconocida, pero no deja por ello de existir; el
tiempo se encarga de darla a conocer.

El movimiento del sol, o mejor de la tierra, detenido por Josué, sería un verdadero milagro, porque fuera una derogación manifiesta a la ley que rige el movimiento de los astros; pero si el hecho pudiera reproducirse en condiciones dadas, sería porque estaba sometido a una ley y dejaría, por consiguiente, de ser milagroso.

6. Sin razón, se sobrecoge la Iglesia al ver que se estrecha el circulo de los hechos milagrosos, puesto que Dios prueba mejor su grandeza y poderío por el admirable conjunto de sus leyes, que por algunas infracciones de las mismas, tanto mas cuanto que ella atribuye al demonio el poder de hacer prodigios, lo que implicaría que, pudiendo el demonio interrumpir el curso de las leyes divinas, seria tan poderoso como Dios.

Atreverse a decir que el Espíritu del mal, puede suspender la acción de las leyes de Dios, es una blasfemia y un sacrilegio.

La religión, lejos de perder su autoridad, porque hechos tenidos por milagrosos pasen al orden de los hechos naturales, no puede menos que ganar.

Ante todo, porque si un hecho es tenido sin razón por milagroso, es un error y la religión no puede dejar de perder, apoyándose en un error, sobre todo si se obstina en mirar como un milagro lo que no lo es. En segundo lugar, no admitiendo muchas personas la posibilidad de los milagros, niegan los hechos reputados milagrosos, y por consiguiente, la religión que en ellos se apoya. Si, por el contrario, la posibilidad de tales hechos es demostrada como consecuencia de las leyes naturales, no hay lugar a rechazarlos, como tampoco a la religión que los proclama.

7. Los hechos evidenciados por la ciencia de un modo perentorio, no pueden ser impugnados por ninguna creencia religiosa contraria. La religión no puede menos de ganar en autoridad, siguiendo el progreso de los conocimientos científicos, y de perder, quedándose rezagada o protestando contra esos mismos
conocimientos en nombre de los dogmas; porque ninguno de estos podrá prevalecer contra las leyes de la naturaleza ni anularlas. Un dogma, fundado en la negación de una ley de la naturaleza, no puede ser expresión de la verdad.

El Espiritismo, fundado en el conocimiento de las leyes no comprendidas hasta ahora, no viene a destruir los hechos religiosos, sino a sancionarlos, dandode ellos una explicación racional. Solo viene a destruir las falsas consecuencias que han sido deducidas a causa de la ignorancia de aquellas leyes o de su errónea
interpretación.

8. Induciendo al hombre la ignorancia de las leyes de la naturaleza a buscar causas fantásticas a los fenómenos que no comprende, es el origen de las ideas supersticiosas, de las que son algunas debidas a los fenómenos espiritistas mal comprendidos. El conocimiento de las leyes que los rigen, destruye las ideas
supersticiosas, reduciendo las cosas a su realidad y demostrando el límite de lo posible



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lunes, 14 de marzo de 2011

La moral en los mediums


Nunca el médium  debe olvidar que los Espíritus buenos, asisten nada más que a los que sirven a Dios con humildad y desinterés y que rechazan a todos aquellos que buscan en el camino del cielo un escabel para los logros de las cosas de la tierra.

El orgullo y la ambición son siempre una barrera entre el hombre y Dios; es un velo corrido ante los celestes destellos y Dios no puede servirse de un ciego para dar a comprender la luz.

La facultad de médium depende de su organismo, y esta es independiente de su moral. No sucede igual con el uso, que puede ser mas o menos bueno según las cualidades del médium.

Todo médium debe agradecer a Dios sus facultades puesto que hay almas que no las poseen, que carecen de ellas. Si preguntamos a Dios porque da buena vista a los malhechores, destreza a los tramposos, elocuencia a aquellos que se sirven de ella para decir cosas malas, igual podemos hacer con la mediúmnidad, ¿ por qué  son dotados  de facultades personas indignas?.

La razón es bien sencilla porque esos médium tienen necesidad de esa facultad para mejorarse. Dios da siempre al culpable los medios para salvarse, se los pone en las manos, los multiplica a su paso y a los médium les toca aprovecharse de  ellos. Un ejemplo lo tenemos en Judas, el traidor, hizo milagros y sano enfermos como apóstol. Dios quiso que tuviese este don, para que su traición fuese más odiosa.

Los Mediums que hacen mal uso de sus facultades serán doblemente castigados, porque poseen un medio mas para ilustrarse y no lo aprovechan. El que con vista se cae en el hoyo, es más responsable que el ciego que no ve.

Los Mediums  reciben de los Espíritus comunicaciones donde el fin es iluminarles y corregirles de ciertos defectos, para ello les hablaran repetidas veces del orgullo, la vanidad etc. Y eso es porque solo la saciedad puede al fin abrirles los ojos. De esto se deduce que los médiums que hacen mal uso  de su facultad por su ambición, interés, por una falta capital, por su orgullo, o egoísmo, por su ligereza, etc, recibirán de tiempo en tiempo amonestaciones de los Espíritus, pero una gran mayoría de las veces los que son amonestados no toman para si las lecciones.

Los Espíritus usan siempre la prudencia en las lecciones que nos dan, las dicen de un modo indirecto para que aquel que sepa aplicarlas reciba su mérito, son muchos los médiums a los que su ceguedad y orgullo no les deja ver y reconocer la lección que han dejado delante de sus ojos.Cuantas más veces el Espíritu las da a entender y se dirigen a estos médiums más frecuentemente, estos se enfadan y tratan a los Espíritus de mentirosos o bromistas, incluso de mala categoría y esto prueba que el Espíritu tiene razón.

En las lecciones que se dictan a un médium de forma general y sin aplicación personal, los Espíritus le avisan y aconsejan la mayoría de las veces, que no  podemos dirigirnos directamente a los que les ciega el amor propio y a los que personalmente no podemos dirigirnos sino  es por la intervención de este médium, pero a su vez este no debe olvidar que de la lección, debe él tomar su parte si no le ciega el amor propio.

La facultad medianímica no se ha dado para corregir solo a una  o dos personas, su fin es más grande, su fin es la humanidad.

Un médium es un instrumento muy poco importante, por esto cuando los Espíritus dan instrucciones para la generalidad se sirven de aquellos que poseen las facultades necesarias.  Habrá un día en que abunden en la tierra los médium buenos y bastantes comunes, así los Espíritus buenos no tendrán necesidad de servirse de malos instrumentos. Las cualidades morales del médium alejan a los Espíritus imperfectos pero  estos en ocasiones son necesarios para una lección y les es permitido dar comunicaciones falsas y groseras, para ver si saben distinguir el bien del mal, lo verdadero y lógico de lo falso.

Los espíritus Superiores influencian a los buenos médiums, pero si estos se dejan llevar por el mal camino, les dejan y se sirven de ellos raras veces, porque la verdad no puede ser interpretada por la mentira. Un médium imperfecto puede, algunas veces obtener buenas cosas, por ser hermosa su facultad, los Espíritus buenos pueden servirse de él a falta de otro mejor en una circunstancia particular, pero esto sucede solo momentáneamente, porque en cuanto encuentran uno mejor, a este le dan la preferencia.

Cuando los buenos Espíritus juzgan que un médium cesa de estar bien asistido y es presa de los Espíritus mentirosos por sus imperfecciones, provocan casi siempre circunstancias que descubren sus faltas y les separan de las personas formales y bien intencionadas de cuya buena fe podría abusarse.

En estos casos sea cual sea la facultad no es de envidiar. El Médium perfecto no existe en la tierra, porque la perfección en este planeta no existe, entonces si hay médiums buenos y es decir mucho pues estos son raros.

El médium perfecto es aquel a quien  los malos Espíritus no se atreven jamás a hacer una tentativa para engañarlo;  el mejor médium es aquel que  simpatizando solo con los buenos Espíritus, ha sido engañado  menos veces.

Los buenos Espíritus permiten algunas veces estos engaños en los mejores médiums para ejercitar su juicio y enseñarlos a discernir lo verdadero de lo falso. Por muy bueno que sea un médium, no es tan perfecto como para no poder ser atacado por algún punto débil y esto debe de servirle siempre de lección.

Las falsas comunicaciones que de vez en cuando recibe, son advertencias para que no se crea infalible y así no se enorgullezca; son muchos los que se envanecen y no se acuerdan que son como el que toca el organillo, que produce buenos aires dando vueltas al manubrio de su instrumento.

Los médiums reciben de los Espíritus superiores las palabras sin alteración y con pureza, cuando estos desean el bien y destierran de si mismos el orgullo y el egoísmo. La luz llega siempre para aquel que quiere recibirla pero este debe huir de las tinieblas, que residen en las impurezas del corazón.

Los buenos Espíritus no se presentan de buena gana al llamamiento de aquellos cuyo corazón está manchado por el orgullo, la ambición y la falta de caridad. Aquellos que quieran ver claro deben despojarse de toda vanidad humana y  humillar su corazón, ante el poder infinito del Creador; esta será la mejor prueba de su sinceridad. El médium es el instrumento y el Espíritu para manifestarse debe identificarse con el Espíritu del médium pero esto solo tiene lugar cuando entre los dos hay simpatías y afinidad.

El alma ejerce sobre el Espíritu una especie de atracción o de repulsión según el grado de su semejanza o diferencia, así los buenos tienen afinidad por los buenos y los malos por los malos. De donde se deduce que las cualidades morales del médium tienen una influencia capital sobre la naturaleza de los espíritus que se comunican por su inmediato.

Si el médium es vicioso, los Espíritus inferiores y viciosos se agrupan a su alrededor y estos están siempre dispuestos para tomar el puesto de los buenos.

 Las cualidades que atraen a los buenos Espíritus son: La bondad, la benevolencia, la sencillez del corazón, el amor al prójimo, el desprendimiento de las cosas materiales.

Los defectos que los alejan son el orgullo, el egoísmo, la envidia, los celos, la ira, la ambición, la sensualidad y todas las pasiones por las cuales el hombre se une a la  materia.

Todas las imperfecciones morales son puertas abiertas que dan entrada a los espíritus malos; ellos explotan con más habilidad el orgullo por que es  la falta que más se da a conocer ante uno mismo. El orgullo ha perdido a muchos médiums que dotados de hermosas facultades podrían haber sido hombres notables y útiles, en cambio presa de los espíritus mentirosos, sus facultades se pervierten en primer lugar, y después aniquilados y humillados son presa de amargas decepciones.

El médium orgulloso tiene confianza ciega sobre estas comunicaciones, cree en su superioridad y en la inhabilidad del espíritu que las da, de aquí dimana cierto desdén por todo lo que no viene de ellos, se creen con el privilegio de la verdad, el prestigio del nombre del espíritu que lo protege les enorgullece y como al ser descubierto su amor propio sufriría, rechazan toda clase de consejos, evitándoles y alejándose de todo aquel que intenta abrirles los ojos. Si aceptan escuchar, no hacen caso de los avisos pues dudar de la superioridad de su espíritu es una profanación. Se ofuscan por la menor contradicción, por la mínima critica y a veces  llegan a aborrecer a las personas que les han hecho favores. Siendo presos de los Espíritus que no quieren tener contradictores, son aislados por estos y entretenidos en ilusiones inspiradas por ellos, les hacen aceptar los más grandes absurdos por cosas sublimes.

Tienen confianza absoluta en la superioridad de que obtienen, desprecian lo que no viene de ellos, dan importancia irreflexiva a los grandes nombres, no admiten consejos, toman a mal toda crítica, se alejan de aquellos que pueden darles avisos desinteresados, creen en su habilidad a pesar de su falta de experiencia,estas son las características de los médiums orgullosos.

Muchas veces el orgullo en los médiums es provocado por aquellos que les rodean elogiándolos, así  estos se creen indispensables, se crecen y desdeñan a todo el que presta su concurso.

Al médium bueno, aquel en el que se tiene  confianza y que tiene la capacidad de permitir a los  Espíritus comunicarse libremente y sin ninguna dificultad material, lo que más le interesa es considerar la naturaleza  de los Espíritus  que habitualmente le asisten y para esto  en lo que menos se fija  es el nombre del Espíritu, sino  en su lenguaje.

Es consciente de su facultad, sabe que se le ha dado para el bien, no hace de ella ningún uso indebido ni abusa obteniendo de ella beneficio alguno. Las comunicaciones buenas que se le hacen las acepta y procura hacerse digno, por su bondad, benevolencia y modestia. No creyéndose de este favor merecedor, este se humilla.

Cuando el médium es orgulloso y vanidoso, es una falsa modestia lo que siente al relacionarse con los Espíritus Superiores. Los médiums son el teléfono del mundo espiritual, por él se comunican los espíritus con los hombres. Ellos transmiten los mensajes del otro lado, y por muy larga que nos parezca la distancia, no encuentran en ella ningún impedimento ni obstáculo.

La influencia moral de los médiums afecta turbando algunas veces la comunicación  y los espíritus se ven obligados a dejar esos mensajes utilizando médiums que no son los adecuados pero la energía y voluntad de la influencia del espíritu  comunicante anula esas interferencias e  impide que nada perturbe esa manifestación.

Los dictados importantes de elevada filosofía y los mensajes de elevada y perfecta moralidad son transmitidos a veces por médiums poco a propósito para estas enseñanzas superiores y al igual sucede también cuando comunicaciones poco edificantes son transmitidas a veces por médiums que sienten vergüenza de haber servido de conductor a dichos espíritus. En tesis general se puede afirmar que espíritus semejantes atraen a sus semejantes y que rara vez los espíritus señalados y de orden elevado se comunican por aparatos malos, cuando tienen a la mano buenos instrumentos medianímicos.
Los médiums poco formales y ligeros atraen  las comunicaciones de su misma naturaleza y por ello sus comunicados están llenos de elogios y frivolidades, de ideas sin continuidad y a menudo muy heterodoxas.  Dicen algunas cosas buenas a veces, pero hay que examinar en estos casos sus comunicados porque ciertos espíritus insinúan con habilidad y con perfidia calculada, hechos calumniosos y aserciones mentirosas con el fin de engañar la buena fe de sus oyentes. En tal caso se debe hacer desaparecer sin consideración todas las frases equivocas y  conservar de
 la comunicación solo lo que la lógica acepta o lo que la doctrina ha enseñado.

Estas comunicaciones perjudican sobre todo a los espiritas aislados, a los grupos recientes o poco instruidos, pues en los grupos con experiencia y esclarecidos aunque el grajo se adorne con plumas de pavo real, es siempre  descubierto y despedido.

Los médium que se complacen en solicitar y escuchar comunicaciones obscenas, son atendidos por Espíritus cínicos y estos espíritus son desdeñados por los grupos filosóficos y formales. La influencia moral del médium se siente cuando este sustituye sus ideas personales por las que los Espíritus se esfuerzan en sugerirles y cuando sacan de su imaginación teorías fantásticas que el mismo cree de buena fe y que son resultantes de una buena comunicación intuitiva. Se asegura en estos casos que una de cada mil  comunicaciones solo son el reflejo del espíritu personal del médium y a veces la mano del médium se mueve casi mecánicamente impulsada por un Espíritu secundario y burlón.

Muchas imaginaciones ardientes son arrastradas por la ilusión de sus propias ideas y por el arte de sus conocimientos literarios, estos médium desconocen el modesto dictado de un espíritu prudente, las personalidades ambiciosas presentan sus propias obras como obras de los Espíritus, por ello es preciso  que los jefes de los grupos espiritas estén dotados  de un tacto exquisito, sagacidad para discernir las comunicaciones autenticas de las que no lo son y para no herir a aquellos que se hacen ilusión a si mismos.

En las dudas debemos abstenernos, no debemos admitir sino aquello que tenga una vigencia cierta. Cuando aparezca una opinión nueva, en cuanto sintamos alguna duda sobre ella se deberá pasar por el tamiz de la razón y de la lógica; lo que la razón y el buen sentido reprueban se debe rechazar con vigor. Es mejor rechazar diez verdades que aceptar una sola mentira.

Sobre una mentira se puede edificar todo un sistema pero no dudemos que al primer soplo de la verdad se derrumbaría; seria como un monumento levantado sobre arenas movedizas. Si hoy rechazamos verdades por no demostrar lógica y claridad, muy pronto un hecho brusco e irrefutable vendrá a afirmarnos que es auténtica.

El espiritismo está muy esparcido entre los hombres y sus adeptos sinceros se han moralizado bastante, por ello los espíritus no se ven precisados hoy en día a emplear a los malos instrumentos o sea a los médium imperfectos e ignorantes.

Si un médium da un motivo de sospecha por sus costumbres, conducta, orgullo, por su falta de amor y caridad, rechacemos sus comunicaciones, porque hay veneno oculto en sus matas, dice el Espíritu Erasto.

El espiritismo practicado con prudencia y conocimiento no solo es para los médiums un profundo manantial de enseñanza, es también un medio de impulsión moral. Las advertencias, los consejos, de los espíritus, sus descripciones de la vida del más hallá influirán en los pensamientos y actos, modificarán el carácter y la forma de vivir de aquellos que los escuchen.

Nada impresiona más que oír en el curso de las comunicaciones de evocación, el relato, la confesión de las angustias experimentadas por el Espíritu que ha empleado mal su vida terrena, del egoísta que solo encuentra a su alrededor indiferencia y vacío, del envidioso sumido en una especie oscuridad fruto de sus malos pensamientos y de sus murmuraciones.

Citaremos el hecho del Espíritu de una vendedora de hortalizas de Amiens que se complacía en recordar su ansiedad y su turbación cuando después de su fallecimiento se encontró rodeada de espesas tinieblas, efecto de su maledicencia y sus frecuentes disputas.  Larga y penosa fue su expectación, después de años de incertidumbre y de sombrío aislamiento, oyó voces, que le decían ora Shopia, ora y arrepiéntete. Sophia oró; su oración ferviente iluminaba como un débil resplandor la noche fluídica que la envolvía. Según su expresión, lo negro iba convirtiéndose en gris y el gris iba atenuándose cada vez más hasta que recobró la libertad relativa de los espíritus poco adelantados.

Los espíritus malos se ven rodeados, por sus pensamientos y actos, de una atmósfera fluídica que se condensa reduciéndolos hasta encerrarlos en una cárcel. Sophie por espacio de cinco años tomó parte en trabajos y aunque poco adelantada, sus comunicaciones y razonamientos no carecían de interés.

Con mucha antelación anunció que reencarnaría en la ciudad que había habitado. Hoy día tiene un cuerpo terrestre y es progenitora de unos pobres artesanos, una serie de pequeños seres cuya venida a este mundo ha protagonizado, preparándose así una existencia oscura y laboriosa que facilitará su adelanto y cuyas vicisitudes serán suavizadas por la posesión de una hermosa facultad medianímica.
En el curso de las sesiones, espíritus orgullosos  vienen a expresar su despecho y su humillación al encontrarse  en el espacio por debajo de aquellos a quienes habían despreciado. Vienen ávaros desesperados por la dispersión de sus bienes.Los sensuales lamentan amargamente el verse privados  de lo que les encantaba en la tierra. Los suicidas nos refieren sus tormentos, diciéndonos que experimentan la sensación del género de muerte que eligieron, unos oyen el ruido continuo del tiro de la pistola, otros experimentan la angustia de la asfixia, todos están sumidos en profundo abatimiento, comprenden tardíamente que la prueba que han querido evitar era la reparación debida, el rescate de su pasado  y que les será preciso arrastrarlo de nuevo en condiciones más duras volviéndose a reencarnar.

Una reunión es un ser colectivo cuyas cualidades y propiedades son las resultantes de todos sus miembros y forman un conjunto que será más fuerte  cuanto más homogénea sea. Todo médium  si desea recibir buenas comunicaciones  de los buenos espíritus  se deben preparar para este favor, con el recogimiento, por las sanas intenciones y por su deseo  de hacer el bien  con respecto al progreso general sin olvidar que el egoísmo  es una causa de retraso para el adelantamiento, deben sacar provecho de su facultad dada por Dios, tener fe en la mansedumbre del Maestro, tener siempre la caridad en practica, sublime virtud, así como tolerancia.

 El médium que no se sienta con fuerzas para perseverar en la enseñanza dada por los Espíritus que se abstenga, porque no sacando provecho de la luz que le ilumina será menos excusable que otro y deberá expiar su ceguedad. Todos los médiums son llamados a servir la causa del espiritismo según y conforme a la medida de su facultad.
El amor propio es un obstáculo que entorpece y dificulta la labor de los médium.

Muchos médium hay que al principio de su facultad se creen llamados a obtener resultados superiores y predestinados a grandes misiones. Los que sucumben a esta vanidosa esperanza son presa de los espíritus obsesores que no tardan en subyugarlos adulando su orgullo.
Las grandes misiones solo se confían a los hombres elegidos y Dios mismo los coloca, sin que ellos lo busquen, en el Centro y la posición adecuada para que su concurso sea eficaz, esto es lo que la doctrina espirita enseña para el caso de los que se crecen.

Es un deber de todo médium,  leer, estudiar y analizar el libro de los Médiums. Gracias a esa labor se verán los errores, se aclararán las dudas y sabrán a ciencia cierta la misión de todos los médiums, tarea muy especial y delicada por la responsabilidad contraída en el plano espiritual cuando antes de reencarnar la aceptamos para redimir nuestras debilidades del ayer.

El libro de los Médium abrirá nuestros ojos espirituales para ver nuestra facultad y aplicarla debidamente en todo lugar y nos impulsará a la mejoría, para así obtener el concurso de espíritus bondadosos y formales que nos aconsejarán y ayudarán a desdeñar a los ignorantes e inicuos que nos engañan y entorpecen por nuestra afinidad con ellos.
La mediúmnidad es un madero de espinos dilacerantes, pero con el avance de la subida  calvario  arriba, los pinchazos se transformarán en flores y los brazos de la cruz se convierten en alas de luz para el alma libre de la Eternidad.........................

EXTRAÍDO DEL LIBRO DE LOS MÉDIUM Y DE EN LO INVISIBLE DE (LEÓN DENIS)
Por Merchita miembro fundador del Centro Espirita Amor fraterno


domingo, 13 de marzo de 2011

Angeles guardianes y espíritus protectores

  
 Todos tenemos un buen espíritu que se une a nosotros desde nuestro nacimiento y nos ha tomado bajo su protección. Llena, con respecto á nosotros, la misión de un padre para con su hijo; la de conducirnos por el camino del bien y del progreso á través de las pruebas de la vida. Es feliz cuando correspondemos a sus cuidados, y gime cuando nos ve sucumbir.
   Su nombre nos importa poco, porque puede ser que no tenga nombre conocido en la tierra; lo invocamos como á nuestro ángel guardián, nuestro buen genio; podemos también invocarlo con el nombre de un espíritu superior y con el de aquel por quien sintamos más simpatía.
   Además de nuestro ángel guardián, que es siempre un espíritu superior, tenemos a los espíritus protectores, que no porque estén menos elevados, son menos buenos y benévolos, éstos son parientes o amigos, o algunas veces personas que nosotros no hemos conocido en nuestra existencia actual. Nos asisten con sus consejos, y muchas veces con su intervención en los actos de nuestra vida.
    Los espíritus simpáticos son aquellos que se unen a nosotros por cierta semejanza de gustos y tendencias; pueden ser buenos o malos, según la naturaleza de las inclinaciones que le atraen hacia nosotros.
Los espíritus seductores se esfuerzan en desviarnos del camino del bien, sugiriéndonos malos pensamientos. Se aprovechan de todas nuestras debilidades, que son como otras tantas puertas abiertas que les dan acceso á nuestra alma. Los hay que se encarnizan con nosotros, como con una presa, y no se alejan sino cuando reconocen su impotencia en luchar contra nuestra voluntad.
   Dios nos ha dado un guía principal y superior en nuestro ángel de la guarda; y guías secundarios en nuestros espíritus protectores y familiares; pero es un error creer que cada uno de nosotros tenemos "forzosamente " un mal genio para contrarrestar las buenas influencias. Los malos espíritus vienen "voluntariamente " si encuentran acceso en nosotros, por nuestra debilidad, o por nuestra negligencia en seguir las inspiraciones de los buenos espíritus; nosotros somos, pues, los que los atraemos, resultando de esto que nunca estamos privados de la asistencia de los buenos espíritus, y que depende de nosotros el separar á los malos. Siendo el hombre la primera  causa de las miserias que sufre por sus imperfecciones, muchas veces el mismo es su propio mal genio.
   La oración á los ángeles guardianes y á los espíritus protectores debe tener por objeto el solicitar su intervención para con Dios, y pedirles fuerza para resistir á las malas sugestiones y su asistencia en las necesidades de la vida.
Os invito a visitar:  inquietudesespiritas.blogspot.com

Un mensaje de Andre Luiz



Has tenido recientemente  los primeros contactos con la Doctrina Espírita y ahora estás deslumbrado con las nuevas perspectivas espirituales de la existencia.

Ideales redentores.

Conversaciones edificantes.

Lecturas nobles.

Promisorias oportunidades de prestar servicio a la fraternidad.

Ten presente, no obstante, el compromiso con la disciplina en todas las realizaciones, de modo que la osadía no te cree frustraciones.

Llegar a ser espírita no es volverse santo automáticamente, tampoco significa privilegio ni expresa cárcel interior.

Es una oportunidad de liberación del alma con responsabilidades mayores ante las Leyes de la Creación.

Es reencarnar de nuevo moralmente, dentro de la propia vida humana.

La convicción espírita es un galardón bendito en el aprendizaje multimilenario de la evolución.

De tal modo, ni prevención ni falta de vigilancia constituyen caminos para tal conquista.

Urge sustentar perseverancia y paciencia en la concreción adecuada de cada uno de los deberes.

Evita arrancar abruptamente de tus actividades, las raíces defectuosas pero profundas; emprende algo de renovación poco a poco.

Contén los ímpetus de defensa intempestiva de tus nuevas ideas; sedimenta primero tus conocimientos.

Espiritismo es Claridad Eterna.

Gradúa la intensidad de la luz que vislumbras, para que tus ojos no sean atacados por la ceguera del fanatismo.

Mucho de nuestros hermanos todavía se debaten en las luchas de bajo nivel, porque no se han dispuesto a admitir la realidad que tú ya aceptas, pero también muchos otros han recorrido la ocasión hacia la experiencia que hoy recorres tú, y no por eso alcanzaron éxitos mayores, en la batalla íntima e intransferible que entablamos con nosotros mismos, a causa de la negligencia a la que todavía están habituados.

La creencia no nos exime de la conciencia.

El éxito y el fracaso son problemas personales.

Todo depende de ti.

Quien persiste en la fantasía, se aferra a la terquedad.

Cuanto más se deifica la inteligencia, más se intensifica el placer de servir.

Obedece pues, el llamado del Señor, aportando buena voluntad para el crecimiento de la redención humana, a través del trabajo activo e incesante en los diversos sectores en que se puede desarrollar la colaboración.

Conserva el coraje y la confianza.

La alegría complementada con la serenidad durante la marcha regular es la fórmula ideal para llegar a la meta buscada.

Eleva tus anhelos y esperanzas, con el fin de sublimar las emociones y los cometidos.

Por encima de todo, consolida en tu corazón la certeza de que la revelación mayor es la que nos prescribe el deber que nos propongamos junto a Jesús nuestra liberación del mal y que, para nuestro propio beneficio, comprendamos la real posición del Maestro como Excelso Conductor de nuestro mundo, con cuyo infinito amor estamos edificando el Reino de Dios en nosotros.

ANDRÉ LUIZ.