Entradas populares

miércoles, 4 de enero de 2012

La erraticidad (Según André Luiz)

André Luiz



     Hasta 1943, los espíritas brasileños tenían sobre la Erraticidad una idea un tanto vaga. Es verdad que algunos autores espiritualistas hablaban de ella como algo bien concreto, una copia de la vida terrena. No obstante, eso no era encarado con mucha atención por la colectividad espiritista.

     He  aquí que, en 1943, todo cambia. Por el lápiz de Francisco Cándido Xavier, André Luiz, pseudónimo de un médico brasileño, desencarnado en la década de los 30, nos envía una serie de obras que comienza con "Nuestro Hogar". El libro fue encarado desde el inicio con una mezcla de alegría, perplejidad, escepticismo y desconfianza.

      "Nuestro Hogar" nos era presentado como una colonia en todo semejante a la Tierra. Hospitales, otros lugares, un ambiente pleno de flores y hasta de frutos, agua, etc. Y no era únicamente eso. Estaba también el famoso "Umbral", en el cual André Luiz pasó cerca de 8 años.

     Hablando de sus vivencias, en esa región inferior, este auténtico y maravilloso reportero de otro mundo, comenta incluso, las "necesidades fisiológicas". ¿Cómo entender eso? Para comprender las informaciones de André Luiz, necesitamos de algunas ideas-claves:

Evolución Espiritual

     Milenariamente acostumbrados a las energías densas de la materia, no sería posible adaptarnos de manera inmediata a un mundo totalmente sutil, solamente accesible a los Espíritus Puros o Angélicos.

 Periespíritu

     El periespíritu, campo electromagnético, matriz de nuestro cuerpo físico, es aun materia, aunque quintaesenciada. Ahora, todos estamos acostumbrados al fenómeno del "órgano fantasma", cuando se amputa un miembro del cuerpo, durante mucho tiempo la sensación de que ese miembro permanece. Conocemos un caso de un hombre que perdió una pierna y, no obstante, sentía el pie amputado, en el suelo. Si se observa que no se trata aquí apenas de la sensación del miembro amputado, sino de la percepción de la posición de este miembro tocando el suelo.

 Energía Cósmica o Fluido Universal

     La energía que Allan Kardec denominó Fluido Universal, es la matriz de todos los elementos del plano físico, después, debidamente manipulada y combinada, puede reproducir cualquiera de los objetos que nos rodean. (Ver el "Laboratorio del Mundo Invisible", en "El  Libro de los Médiums").

 Poder del Pensamiento

     ¿Cómo sino, manipular la materia cósmica? Exactamente a través del pensamiento. Voluntaria o involuntariamente, una vez desencarnados,creamos todo a nuestro alrededor. A su vez, nuestro periespíritu conserva impresiones y necesidades más o menos ligadas al Plano Físico, de acuerdo con nuestro progreso espiritual.

     Si nos inclinamos sobre la obra de André Luiz, absorberemos tan copioso manantial de enseñanzas que sólo podemos percibir en ella una extraordinaria continuación de la Doctrina Espírita. Confirmando y desarrollando lo que los Mentores transmitieron a Allan Kardec,
André Luiz nos habla de las consecuencias, después de la muerte, de todas nuestras actitudes felices o infelices.

     "Nuestro Hogar" y otras colonias espirituales son construcciones del futuro que deseamos para el propio planeta. El "Umbral", a su vez,siendo ante todo nada más que un estado de conciencia, es apenas la exacerbación de los sentimientos de culpa que estaban escondidos
dentro de nosotros. Todo comienza en nuestra propia alma, por eso,en el mensaje que antecede al primer capítulo de su obra, afirma André Luiz: "¡Oh! ¡Camino de las almas, misteriosos caminos del corazón! ¡Es menester recorrerlo, antes de intentar la suprema ecuación de la Vida Eterna! ¡Es indispensable vivir vuestro drama,conoceros detalle a detalle, en el largo proceso del perfeccionamiento espiritual…!"

Artículo de Luiz Antonio Millecco

Recordemos, que somos hijos de Dios y Dios que todo lo puede realizar, reserva alguna parcela de servicio y responsabilidad para cada uno de nosotros, a fin de que aprendamos a hacer por los otros lo que El  hace constantemente por nosotros.
- André Luiz-

Valores humanos

Kardec, Bezerra, Chico,Emmanuel


     Indudablemente, el Espiritismo abarca toda una filosofía de vida, física y espiritual, que conduce al que la estudia y razona, hacia un estado vibratorio que va descubriendo con el paso del tiempo, sus más recónditos secretos, incluyéndose a uno mismo, que es sin duda alguna nuestro primer obstáculo a vencer.

     A primeros del pasado siglo, en la vieja Europa se fue desarrollando el movimiento espírita, que con los años floreció y se confirmó con la codificación de Kardec; auténtico valor que desafiando viejos prejuicios, afrontó, indagó y llegó a confeccionar todo un código moral espírita, que hoy, tras muchos años, sus libros están en la plenitud de su vigencia para demostrar que sus horas de trabajo y estudio, dan y darán muchos frutos a los que de una manera u otra van leyendo y estudiando su legado. No es fácil entender la filosofía espírita, sobre todo para los muy materialistas, ofuscados en sus trabajos y vicisitudes de la vida, niegan cualquier cosa que no pueda ser manipulada, pero tampoco es normal que un ser tildado de materialista, pueda cambiar sin más solo por haber leído algún que otro libro espírita. Sin duda alguna en muchos casos, es a través del sufrimiento por donde se comienza a buscar la razón de sus males, pues se ve vencido y humillado su orgullo ante su impotencia. Es entonces cuando verdaderamente se empieza a buscar solución a sus problemas, y en muchísimas ocasiones son conducidos indirectamente a seres que, dotados de mediumnidad de curación, van intentando remediar sus dolencias, y si se llega a poder aliviar o incluso sanar sus cuerpos, es entonces cuando suele despertar y comienza a preguntarse que hay de cierto en todo ello. Es indudablemente un punto de partida para poder comprender la filosofía espírita y enseñarle la más elevada moral que haya conocido.

      Creo que los espíritas de nuestro tiempo tienen un trabajo tán árduo y difícil como lo tuvieron en su tiempo los Apóstoles de Cristo, pues en un mundo en donde lo que prevalece es el egoísmo, el materialismo, el orgullo y el vicio, hay indudablemente una labor grandiosa a desarrollar, divulgando y enseñando la doctrina que tan amorosamente nos enseñó el Maestro y que bien poco se practica. Si bien es cierto que los tiempos pasados no son los mismos de ahora, sí está claro que nosotros somos los mismos de antes, aunque hayan pasado muchos años. Pero debemos vivir el presente con la ilusión dde un futuro muchos mejor, si de ello nos hacemos merecedores, y puesta nuestra fe hacia este punto de mira, debemos demostrarnos a nosotros mismos que somos capaces de trabajar hacia esos seres necesitados de comprensión y amor, que buscan incesantemente el camino por donde transitar y apoyarse en algo que no se hunda a sus pies.

     Si el Espiritismo se diferencia de otras muchas religiones, es indudablemente
por su alto contenido moral, filosófico y científico, del cual todo se puede y se debe comprobar, para obtener ese convencimiento interior que te dice que no vas equivocado, y el camino que sigues es el adecuado.

      Si las mediumnidades son en muchos casos, de sufrimiento para poder recuperar el karma, no lo son para otros muchos, de los cuales la mediumnidad es como un premio para poder desarrollar un importante trabajo para los demás y para él mismo.

-Salvador Sanchis- Barcelona Diciembre de 1984- Extraido de la Revista “Fraternidad Cristiana Espírita”

"El olvido de las vidas anteriores, es un beneficio de Dios, quien en su bondad ha querido ahorrar al ser humano, recuerdos casi siempre penosos.
En cada nueva encarnación, es lo que él mismo ha hecho de sí. Para él, constituye un nuevo punto de partida. Conoce sus actuales defectos y reconoce que éstos son secuela de los que antes tenía. De estos no tendrá por qué preocuparse. Bastante tiene con los que ya posee."
- Allan Kardec -

martes, 3 de enero de 2012

La obra de Kardec como filosofía y como ciencia



Preciso es confesarlo. Al gran incremento que a principios del siglo XIX, adquirió el estudio de las ciencias físicas y naturales, sucedió lo que lógicamente tenía que suceder: La escuela positivo materialista resurgía con potente vigor, agrandándose como una bola de nieve que baja de la montaña y que impetuosamente traga cuanto encuentra a su paso. Fuerte y poderosa, cada día más, con nuevos e importantes descubrimientos que, considerados bajo un aspecto, le daban más firme apoyo y sostén, fueron sus paladines y discípulos los hombres de más ciencia y los más estudiosos.

Creer a mediados desiglo, no ya en el espíritu,sino en algo que no pudiera ser analizado en los crisoles de la química, era sinónimo de captarse la fama de ignorante.

Solo uno de esos genios que aparecen en cada época precisa de la historia de la humanidad, para encuazarla por el camino del progreso cuando de él se ha extraviado, podía salvarla.

Y ese genio fue el que adoptó el simbólico nombre de Allan Kardec.

Haciendo frente a las circunstancias presentes y amoldándose en lo posible al medio ambiente, sienta, frente al triunfante materialismo egoísta, las bases inconmovibles de un espiritualismo altruista, y para ello toma también, - y en esto difiere de los demás espiritualismos puramente especulativos,- aquello que el positivo materialismo sólo admite como base de conocimiento indestructible: la esperimentación científica.

Sobre hechos observados da cuerpo a una nueva ciencia: la psico-física, que es el puente por donde los más sabios materialistas han de pasar para llegar al espiritualismo, del que después serán sus fuertes defensores.

La escuela fundada por Allan Kardec, satisface por igual al sentimiento y a la inteligencia, y por eso su doctrina, la misma de Jesús en los primeros siglos,se difunde y universaliza, aun siendo enteramente contraria a las creencias, sentimientos y costumbres dominantes.
Pero del mismo modo que la puereza de la doctrina de Jesús, se adultera, se desnaturaliza y se trunca por aquellos que pretenden sublimarla, si ello fuese posible, y vienen a ser inconscientemente sus peores enemigos, así también el sencillo Espiritismo fundado por Allan Kardec se desnaturaliza, adultera y trunca en su esencia por algunos fanáticos (1) que, pretendiendo rendir al maestro un fervientge, o mejor dicho, idólatra culto, son inconscientemente sus peores enemigos, pues con sus prácticas “espiriteras”, presentan al mundo un Espiritismo contrahecho para que sea objeto de mofa de propios y extraños.

Dos aspectos ofrece la obra de Kardec: el filosófico y el fenoménico, hechos espiritistas,medianímicos o ciencia experimental.

El primero,o sea, la doctrina filosófica como especulación metafísica es, por la misma razón, siempre discutible, hasta tal punto que cabe perfectamente no estar conforme con uno o muchos conceptos de ella, y ser tan espiritista como Kardec. Sus razonamientos están, por lo general, concebidos con tal elevación de ideas y expresados tan clara y sencillamente, que son facilmente comprendidos y asimilados por todas las inteligencias. Sus teodicéa, ontología,ética,providencialismo.... señalan un gran paso adelante con relación al criterio católico, pero de ningún mododeben considerarse como la expresión de la verdad absoluta. Esto no es, ni será nunca patrimonio de la inteligencia finita y perfectible del hombre. Son por lo tanto, aqellos conceptos perfectamente discutibles y cabe que sean superados por otras inteligencias. Indudablemente, cuando haya nuevos y más completos datos de la observación científica y un mayor desenvolvimiento de la intelectualidad del espíritu en la masa general de la humanidad, sus conceptos serán superiores y ampliarán o modificarán algunos de los expuestos por Kardec. Él mismo, tal vez no estaba de completo acuerdo con todo lo que escribió y hubiera ido más allá si el tiempo lo hubiera permitido, o no le hubiese detenido la consideración de que, dado el nivel intelectual de su tiempo, no era conveniente.

A propósito y en confirmación de esto mismo, he aquí lo que dice un testigo de mayor excepción, la respetable e iluste Mdme R.Noeggerath, amiga de Kardec, en una Nota a una hermosa comunicación atribuida fundamentalmente al Mestro: “Nota.- En las sesiones íntimas Allan Kardec hablaba como gran sacerdote de la India antígua. La grande inteligencia que se había consagrado a la regeneración de la humanidad, se reencarnó bajo el nombre de Allan Kardec, para poner de nuevo, con toda la audacia que permitía su época, los primeros jalones de la ciencia dada al olvido. Poco tiempo antes de su muerte expresó a sus amigos y particularmente al profundo filósofo Jules Dory, su sentimiento de no haber podido ir más allá y el deseo de que sus sucesores ampliasen y desenvolviesen su obra . Tenía pena y una especie de remordimiento de no haber tratado el asunto del porvenir de los animales, de su evolución, de su ingreso en el reino humano. Aunque el momento no era propicio, pensaba llenar estas laguna cuando la muerte le interrumpió su obra.

El segundo aspecto de la obra de Kardec es referente al fenomenismo o ciencia experimental.

También bajo ese concepto asombra la labor que realizó, si se tiene en cuenta el inmenso número de datos que reunió para pocder elevarse a su clasificación y sentar conclusiones.

Pero por más grande y claro que fuese su criterio y su obra, en este punto tenía que ser muy imperfecta y sujeta a muchos errores, pues se basa en hechos en los que intervienen muchos factores, elementos o fuerzas, entonces casi del todo desconocidos.

Al Espiritismo se debe el auge que adquirió la Psico-Física ( magnetismo, hipnosis, espiritismo experimental...). Desde entonces se ha recorrido mucho camino y se han despejado muchas incógnitas, lo cual no quiere decir que la psico-física sea ya una ciencia de la que se posean ya muchos conocimientos, pues aún está en sus comienzos, pero lo descubierto por ella es lo suficiente para poder afirmar que determinados fenómenos extraños, tenidos tiempo atrás por espíritas, es decir, atribuidos a los espíritus, son exclusivamente producidos por fuerzas que, aunque no bien conocidas, son propias del médium y los circunstantes.

Los “espiriteros” y espiritistas fanáticos a quienes hemos hecho referencia, a cada negación que la ciencia hace de un hecho tenido por espírita, se vuelven airados contra el que se atreve a hacer semejante declaración, y cual fieles guardianes de dogmas sagrados, lanzan sus anatemas. Infautados de que poseen la verdad absoluta, no ven que el quietismo es muerte y que el movimiento es vida, que el Espiritismo, como filosofía y como ciencia es integral y progresivo, y por tanto reformable y perfectible, y que sobre su filosofía y su ciencia, estas afirmaciones son las que recomendaba Kardec como evidentes a sus adeptos como norma de conducta.

El mejor homenaje que podemos ofrecer a su memoria es seguir sus sabios consejos, que se resumen en una sola palabra: Adelanta, para procurar que el Espiritismo se depure en lo posible, de errores y sea de este modo entre todas las demás, la doctrina que contenga en sí la más alta expresión de la verdad.
  1. Espiriteros les llamaba el ilustre Torres Solanot.

-Eugenio García Gonzalo-( Extraido de La Luz del Porvenir Marzo de 1928)

Más daño causan a una religión, escuela o doctrina determinada, sus partidarios fanáticos, que sus enemigos”

lunes, 2 de enero de 2012

CUANDO NACIÓ JESÚS



Teóricamente se atribuye al día 25 de diciembre la fecha en la que se celebra el nacimiento de Jesús, hace más de 2 mil años, aunque historiadores, estudiosos y el Espíritu Humberto de Campos no coincidan en tal fecha.

Según una crónica de la obra “Crónicas del Más Allá”, dictada por el Espíritu Humberto de Campos al médium Francisco Cândido Xavier en 1935, Jesús nació en el año 749 de la era romana, pero Dionisio se equivocó en sus cálculos y afirmó que el nacimiento se dio en 754. [1]

La revelación de Humberto de Campos fue confirmada en 1993 por “el historiador y profesor de Historia Antigua Robin Lane Fox en el New College de Oxford”, en su libro “Biblia – Verdad y Ficción”, donde presenta datos y documentos históricos que contradicen las conclusiones anteriores. El también profesor del Instituto Católico de París, Charles Perrot, afirma en una entrevista a la revista “Le Point”:

(…) según un amplio consenso de exegeta, el año de nacimiento de Jesús debería situarse un poco antes de la muerte de Herodes, el Grande. Pues, según los datos numismáticos, astronómicos y sobre todo textuales, Herodes debió morirse el 11 de abril del año 4 a.C. (…) El nacimiento de Jesús debió ser entre los años 6 y 7 a.C. (…)

El sacerdote y profesor John P. Meier de la Universidad Católica de América en Washington publicó en el “The New York Times” que Cristo debió haber nacido alrededor del 6 al 4 a.C. Y en Brasil el astrónomo Rogério Mourão de Freitas del Observatorio Nacional investigó el hecho y concluyó que Cristo nació “en el 749 de la fundación de Roma”. [2]


El día 25 de diciembre fue elegido por un monje, en el siglo IV, porque en ese día se celebraba una fiesta pagana relacionada con el regreso del sol tras el largo invierno. Según las creencias antiguas, antes de que volviera el sol, aparecería la constelación de la Virgen en el cielo, a través de quien el sol nacería y tal Virgen aún seguiría virgen antes, durante y después del parto. Jesús fue comparado al sol porque iluminó la Humanidad y porque dio la vida, así que esa fiesta llamada “Mitra” fue elegida para ser la fecha de conmemoración del nacimiento de Jesús.

Algunos investigadores admiten la posibilidad de que Jesús haya nacido el 23 de febrero; otros creen que fue entre el 15 de marzo y el 15 de abril; algunos afirman que el nacimiento se dio en septiembre. Sin embargo no hay informaciones seguras sobre la fecha exacta. [3]

Sea por un error de cálculo, por la conveniencia de antiguos religiosos o aún por estímulo al consumismo exacerbado, el hecho es que se ha cristalizado la costumbre occidental de adoptar el 25 de diciembre como el día de la Navidad. ¿Pero qué es Navidad?

Según la Real Academia Española “Navidad” (Del lat. nativĭtas, -ātis) significa:[4] 1. Natividad de Nuestro Señor Jesucristo. 2. Día en que se celebra. Entonces comprendemos el día de la Navidad, el 25 de diciembre, como la fecha del cumpleaños de Jesús y aquí llegamos a un punto sobre el cual vale la pena reflexionar: ¿Cómo se celebran los cumpleaños?

En las fiestas de los niños se preparan ricas comidas que a ellos les gustan, sus amiguitos son invitados, bailan temas infantiles… En las fiestas de los jóvenes también se observan sus preferencias. Sin embargo, en Navidad siquiera recordamos la razón de la conmemoración, no recordamos al cumpleañeros. Ni nos detenemos a pensar cómo le gustaría que fuera su fiesta…

Jesús es el ejemplo más fiel del Amor. Nos enseñó que el amor nos libera de nuestras debilidades, que debemos amar a todos, nos enseñó a perdonar, a ser indulgente, a practicar la caridad, entre tantas otras lecciones que nos dejó. Y podemos suponer que a Él le gustaría que lo recordáramos practicando sus enseñanzas.

Navidad es mucho más que completar un cheque y hacer una donación (…) Es mucho más que el intercambio de regalos (…) Es mucho más que reunir la familia (…) Es mucho más que patrocinar la cena de la empresa y reunir jefes y empleados alrededor de la misma mesa. La verdadera celebración de la Navidad de Jesús es la vivencia de Sus enseñanzas en el día a día. [5]
No obstante, nos limitamos a alimentarnos excesivamente, sin acordarnos de quienes siquiera tienen un plato de comida. A abusar del alcohol, a hacer regalos caros como si tal actitud reemplazara nuestras fallas durante lo que pasó del año… Abrazamos aquellas personas de quien hablamos mal o que nos dañaron, no porque cambiamos de actitud o porque las perdonamos, sino por conveniencia, por ser una costumbre el desearnos Felices Fiestas sin sentir nuestras palabras, sin que seamos sinceros…

Navidad es mucho más que adornos, regalos, fiestas, luces y celebraciones... Navidad quiere decir nacimiento, vida, crecimiento... Y la Navidad de Jesús tiene un significado mucho especial para el Mundo”, “debe ser meditada todos los días, y vivida de la mejor manera posible.” [6]

Al parecer, todavía no nos enteramos de que Jesús ha nacido y la verdad es que tampoco coincidimos en la fecha de su nacimiento porque el verdadero significado de la venida de Jesús es marcado por el día en que Él nace dentro de nosotros, no importan las conveniencias sociales, religiosas, los desacuerdos históricos… Lo esencial es saber: ¿Y PARA NOSOTROS, CUÁNDO NACIÓ JESÚS?

Para que reflexionemos al respecto, usaremos un texto cuya autoría se le atribuye a Francisco Cândido Xavier basándose en un texto de Vinícius: [7]

     Preguntémosle a María de Magdala dónde y cuándo nació Jesús y ella nos responderá: “Jesús nació en Betania cuando su voz llena de pureza y santidad me despertó la sensación de una vida nueva con la cual jamás había soñado”.
     Preguntémosle a Francisco de Asís qué sabe sobre el nacimiento de Jesús y nos contestará: “Nació el día en que entregué mi bolso, mis ropas e incluso mi nombre en la plaza pública, para seguirLo incondicionalmente, pues supe que solamente Él es la fuente inagotable de amor.”
     Preguntémosle a Pedro cuándo se dio el nacimiento de Jesús y nos responderá: “Nació en el patio del palacio de Caifás en la noche en que el gallo cantó por tercera vez, en el momento en que Lo había negado. En ese instante despertó mi conciencia para la vida verdadera.”
     Preguntémoslo a Pablo de Tarso cuando se dio el nacimiento de Jesús y nos responderá: “Nació en el camino de Damasco cuando intensa luz me envolvió, me cegó y pude ver su noble y serena figura que me preguntaba: Saulo, Saulo ¿por qué me persigues? Ciego, pasé a ver un mundo nuevo cuando le dije: Señor, ¿qué quieres que haga?”
     Preguntémosle a Juana de Cusa dónde y cuándo nació Jesús y nos contestará: “Jesús nació el día en que estaba atada al palo del circo en Roma y el pueblo gritaba: ¡Niégalo! ¡Niégalo! Y el soldado, con el hachón encendido, me decía: ¿tu Cristo sólo te enseñó a morir? En ese momento, sintiendo el fuego por mi cuerpo, pude decirle con toda certeza y sinceridad: No sólo eso me ha enseñado. Jesús, además, me enseñó a amarlo.”
     Preguntémosle a Tomé dónde y cuándo nació Jesús y nos contestará: “Jesús nació el día inolvidable en que me pidió tocar sus llagas y pude atestiguar que la muerte no tenía poder sobre el hijo de Dios. Sólo entonces comprendí el sentido de sus palabras: Soy el camino, la verdad y la vida.”
(…)
     Preguntémosle a Lázaro dónde y cuándo nació Jesús y nos responderá: “Jesús nació en Betania, en la tarde que visitó mi túmulo y me dijo: Lázaro, levántate. En ese momento comprendí por fin quien era Él… La Resurrección y la Vida.”
     Preguntémosle a Judas Iscariote cuándo se dio el nacimiento de Jesús y nos contestará: “Jesús nació cuando miraba su juicio y su condena. Comprendí que Él estaba por encima de todos los tesoros terrenales.”
     Por fin, preguntémosle a María de Nazaret dónde y cuándo nació Jesús y nos responderá: “Nació en Belén, bajo las estrellas que eran focos de luces que guiaban a los pastores y sus ovejas a la cuna de paja. Cuando lo sujeté en mis brazos por primera vez y sentí cumplirse la promesa de un nuevo tiempo a través de aquel Niño que Dios enviara al mundo para enseñar a los hombres la ley mayor del amor.
(…)

Y para nosotros ¿cuándo nació Jesús?

Si no tenemos la respuesta, tal vez el Cristo todavía no ha nacido en nosotros y es necesario cuidar para que nazca, para que podamos entender el verdadero significado de la Navidad. Para que todos los días de nuestras vidas llevemos el Espíritu de Jesús en nuestras almas, manifestándolo a través de actitudes de amor.
Recordemos al cumpleañeros el 25 de diciembre, no solamente a través de una oración de agradecimiento, sino también tratando con cariño y respeto a nuestro prójimo, y proporcionando recursos materiales a quienes carecen de lo básico.

Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. (…) De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. (Mateo, 25:35-40)


¡Felices Fiestas!

Publicado  anteriormente por Marina Mies en el blog : http:// marinamiesdeamor.blogspot.com

domingo, 1 de enero de 2012

Muerte e inmortalidad



 “Para liberarse del temor de la muerte es importante poder encararlo bajo el verdadero aspecto. Esto es, haber penetrado por el pensamiento en el mundo espiritual, ya haciendo de este una idea tan exacta como posible. Allan Kardec.”
    
El día 2 de noviembre próximo, nosotros tendremos el ya conocido día de los fallecidos, adonde las personas van a los cementerios a homenajear a sus muertos en la confianza de que con eso están ayudando o reencontrando a los seres queridos que ya partieron. ¿Será que es así? En realidad vamos a encontrar a algunos que están vivos, pues la muerte no existe con el final de la vida, pues sabemos que el Espiritismo es inmortal.
    
En realidad morir no es lo mismo que desencarnar. La muerte ocurre cuando nuestras funciones vitales orgánicas entran en colapso y después que el electroencefalograma demuestra que nuestras ondas cerebrales no funcionan más, por tanto, ocurre la muerte cerebral, siendo irreversible su retorno a la vida mental o del cuerpo. Ya la desencarnación es un proceso más delicado, pues envuelve la participación de los Espíritus, que vienen a hacer el desligamiento con las delicadas operaciones magnéticas para separar el cuerpo espiritual del cuerpo físico. Este cuerpo espiritual es llamado por Kardec como periespíritu conteniendo propiedades energéticas y que se une al cuerpo físico de molécula a molécula, célula a célula, cuando estamos en el cuerpo orgánico.

André Luiz Espíritu de elevada jerarquía espiritual en su libro Obreros de la Vida Eterna, psicografiado por el médium Francisco Cándido Xavier, relata la desencarnación de cinco personas residentes, aquí en Brasil, explicando como ocurre todo esto, desde la preparación de los enfermos y las visitas de los espíritus para proceder a su desligamiento, explicando, finalmente, que se da la desencarnación con el corte del cordón plateado.

       
Los Espíritus André Luiz fue un importante médico en la Tierra. Jerónimo mentor espiritual de gran elevación. El sacerdote Hipólito benefactor católico y Juliana, importante enfermera vinieron a servicio de la Colonia Nuestro Hogar que queda localizada en el mundo espiritual para proceder a la desencarnación de Dimas Fabio. Cavalcante. Albina y Adelaida, personas que fueron socorridas en el momento de la muerte por estos mensajeros espirituales
      
Por tanto, para explicar la desencarnación y la vida en el mundo espiritual vamos a realizar este 02 de noviembre (domingo) el Seminario Muerte e Inmortalidad en la sede del Grupo Espírita Laura Amazonas, localizado en la calle Edézio Mesquita, 319, en el Barrio Santos Dumont, en esta capital, en el horario de 15 a las 18 horas, donde demostraremos como ocurre el fenómeno de la muerte y de la vida con una presentación en datashow. La entrada es gratuita. aguardamos

João Cabral – Presidente da ADE-SERGIPE. Jornalista e Radialista.


¡¡ QUE TODOS TENGÁIS UN VENTUROSO AÑO NUEVO, LLENO DE PAZ Y AMOR, Y QUE EL PROGRESO DE VUESTRA ALMA SEA EL RESULTADO AL FINAL DEL CAMINO DE LA VIDA !! 

sábado, 31 de diciembre de 2011

LA MORAL DEL ESPIRITISMO


  La moral en el Hombre es la base primordial para que su pase por la vida sea un éxito.  Son muy dificiles los tiempos que corren, y en sus pasiones el hombre se  aleja cada día más  de Dios, careciendo de alimento espiritual,con el que dar una dirección a su vida, tomando caminos equivocados para lograr la felicidad y la paz.
Es necesario cristianizar a la Humanidad. La Doctrina Espirita exponiendo la verdad de las cosas,  de la vida y de Dios,hace reflexionar al hombre acerca de  la Verdad y construir en el bien de todos, para que en nombre de Jesús, haga  el hombre en la Tierra un sistema exento de fanatismo y de negación.
El Espiritismo que es rechazado por muchos, tanto por la Ciencia como por la Religión, ha traído en el momento oportuno importantes y nuevos  conocimientos, aportando a ambos el eslabón de unión que les faltaba, gracias al cual se pongan de acuerdo y se presten mutua colaboración,ya que si es verdad que la Religión no puede ignorar los hechos naturales  comprobados por la Ciencia, sin desacreditarse,jamás llegaría  a completarse si continuase rechazando al elemento espiritual.
Gracias al  Espiritismo, se  empieza a reconocer  que el hombre, criatura compleja, formada de cuerpo y alma, no sufre solo las influencias del medio físico en el que vive, como puede ser, el clima, la alimentación, la tierra etc.…Sufre también las influencias  de la psicoesfera terrena, es decir, de las entidades espirituales – buenas o malas – que habitan en el planeta (los llamados ángeles o demonios) los cuales  interfieren en su comportamiento ostensiblemente.
Por el Espiritismo sabemos que el alma es un ser individualizado, revestido de una sustancia quintaesenciada, que pese a ser imperceptible a nuestros sentidos groseros, es posible, cuando está encarnada, de ser afectada por las enfermedades,  por los traumatismos orgánicos, tanto  en la indumentaria de la que se sirve durante la existencia humana, ocasionándoles, con sus emociones,disturbios funcionales e incluso lesiones graves, como lo testifica la psiquiatría moderna  con la medicina psicosomática.
Tanto la Ciencia Verdadera como la Verdadera Religión, siendo  expresiones de la misma Verdad Divina, se deben dar la mano, apoyándose  recíprocamente, de manera que el progreso de una sirva para fortalecer a la otra, y, juntas, ayuden al hombre a realizar los grandes y gloriosos destinos para los cuales fue forjado.
La Verdad para ser útil, necesita ser revelada de conformidad con el grado de entendimiento de cada ser. Los que han alcanzado un apreciable desarrollo espiritual, muchas creencias y  ceremonias religiosas vigentes, les parecían absurdas. Todas tienen su valor, ya que satisfacen la necesidad de un gran número de almas sencillas  que aun se apegan a ellas y en ellas encuentran su  camino hacia Dios.
Esas almas sencillas no están al margen de la Ley del Progreso y, tras una serie de nuevas existencias,tiempo vendrá en el que también se liberarán de creencias populares y supersticiosas  para  regirse por principios filosóficos  más avanzados.
Pablo de Tarso en su primera epístola al comprender esto (13:11) se expresó  de la siguiente forma:Cuando yo era niño, hablaba como un niño; cuando llegué a hombre, desaparecieron las cosas de la niñez”.
Kardec instruido por los Espíritus del bien, nos dijo que en todas las épocas  y en todas las partes de la Tierra siempre hubo profetas  (hombres de bien) inspirados por Dios para auxiliar en la marcha evolutiva a la Humanidad. 
El hombre estudioso  sabe que no hay ningún sistema antiguo de filosofía, ninguna tradición, ninguna religión,que sea despreciable, pues en todas hay gérmenes de grandes verdades que,aunque parezcan contradictorias entre sí, dispersas   en medio de accesorios sin fundamento,están perfectamente coordinadas,gracias a la explicación que el Espiritismo da a una inmensidad de cosas que hasta ahora parecían sin razón alguna, y cuya realidad está irrecusablemente demostrada. 
Siendo Dios la perfección absoluta, desde la eternidad  “siempre reveló  lo que es perfecto”, pero los recipientes humanos  de la antigüedad recibieron  imperfectamente  la perfecta Revelación de Dios, debido a la imperfección de esos humanos  recipientes, ya que todo es recibido según el  recipiente.Si metemos en el océano  un dedal obtendremos no la plenitud del océano,sino la diminuta fracción que puede contener la cavidad del dedal. El recipiente no recibe  según la medida  del objeto, sino según la medida del sujeto. Si el sujeto recipiente amplia su espacio,su receptividad, recibirá mayor cantidad del objeto.
Entre la época de Moisés en la que fue escrito el pentateuco y en la de Juan que escribió el Apocalipsis, transcurrieron siglos y siglos, durante los cuales la humanidad progresó, se civilizó  y se sensibilizó, aumentando con ese progreso  constante e infinito, esa revelación, que  necesariamente debe ser  ininterrumpida y eterna, no pudiendo usar de hecho después de la Biblia, el Antiguo Testamento y aún la Humanidad debía ser preparada para un nuevo avance, Cristo surgió proclamando“Sed perfectos,como perfecto es vuestro Padre Celestial.”
El hombre ha de cultivar su alma ya que esta es una perla de gran precio y para ello ha de lograr la auto-realización espiritual, perfeccionando al propio ser  y con ello encontrará la plenitud  de la paz  y de la alegría con la que todos soñamos.
Jesús en un dialogo amoroso con sus discípulos trata de animarles y les dice que todo aquel que le ame, guarde sus mandamientos y que Él rogaría al Padre para que mandase a la Humanidad , “a sus hermanos” otro Consolador,para que quede con nosotros eternamente  El Espíritu de la Verdad, a quien el mundo  no puede  recibir, porque no lo ven ni lo conocen, sus apóstoles  lo  recibieron  y quedó  entre ellos. El Consolador, que es el Espíritu Santo, les enseñaría todas las cosas  y  les recordaría  todo lo que El les había dicho”. Después de darles instrucciones, los exhortó  a la práctica del amor universal.
El Consolador personifica una doctrina eminente consoladora, que en época oportuna, vendría a traer a los hombres consuelos, y esa nueva doctrina solo puede ser el Espiritismo, porque solo él, en su triple aspecto de ciencia, filosofía y religión, posee  condiciones para realizar todas las promesas del Consolador.
Al mismo tiempo que el Espiritismo explica y desarrolla todo  lo que Jesús enseñó por parábolas o en lenguaje velado, da al hombre el conocimiento exacto de sí mismo, de donde viene , para donde va y porque está en la tierra” , cosas que no pudieron ser reveladas antes, porque los tiempos no habían llegado.
El Espiritismo añade a las ideas vagas  e imprecisas de la  vida futura, contenidos en el Evangelio, la demostración palpable e inequívoca de la existencia  del mundo espiritual; nos descubre las leyes  que lo rigen, sus relaciones con el mundo  invisible, la naturaleza  y el estado de los seres que lo habitan y  por  consiguiente, el destino feliz o desgraciado, no por creer de esta o aquella forma, sino según el grado de pureza y perfección  adquirida por el Espiritismo, sabemos también, que todos los que se aman pueden encontrarse en el Más Allá, nadie por muy ignorante  que sea son olvidados  por la Justicia Divina ya que así como en la  tierra hay criaturas abnegadas y generosas que se dedican a la tarea de amparar  a los que están perdidos, también en el mundo  espiritual hay seres bondadosos y dedicados que  socorren a las  almas infelices, guiándolas en el conocimiento de Dios.
El Espiritismo nos revela, que no hay culpas irremisibles ni penas eternas; que el sufrimiento lo podemos vencer por  el arrepentimiento sincero y la debida reparación de los daños cometidos, por vía de la ley de las vidas sucesivas, ley  esta sublime, que  esclarece, con una lógica irrevocable.
El Espiritismo amplia  el pensamiento al hombre,  descubriendo ante él un vasto y esplendido horizonte al descubrirle la vida  en los planos espirituales  que junto a la vida corpórea  son dos modos de vivir, que se alternan, para la realización de su progreso. Ya que el hombre es un ser inmortal, que  evoluciona  incesantemente a través de las generaciones de un determinado mundo, continuando, de mundo en mundo, hasta alcanzar su perfección.  El Espiritismo es, de hecho, el verdadero Consolador,  por los nuevos tesoros que ofrece al hombre, por la fe inexorable  que le  transmite; por los consuelos que le da en cualquier circunstancia de la vida y por la esperanza  con que le hace enfrentar el futuro.“El Espiritismo marcha al ritmo del progreso y nunca quedará rezagado, porque si nuevos descubrimientos le demuestran que está  equivocado en algo, o si se revelase una nueva verdad, El habrá  de rectificarse.” Génesis cap. I, n 55
El Espiritismo, que es el Paráclito anunciado por Cristo,  contrariando las enseñanzas  de la Teología tradicional, nos esclarece que el Bien es la única realidad eterna y absoluta en todo el Universo, siendo el Mal solo un estado transitorio, tanto en  el plano físico , en el campo social, como en la esfera espiritual.
El alma creada simple e ignorante, pero dotada de aptitudes para desarrollar todas las virtudes y adquirir toda la sabiduría, necesita, vida tras vida,  en este orbe y en otros, pasar por un  proceso de perfeccionamiento que mucho la hará sufrir.
 Es la lucha  por la subsistencia, son las  enfermedades, las insatisfacciones, los conflictos emocionales, los desengaños,  las imperfecciones propias  y la de las de aquellos  con los cuales convivimos; en fin, las mil y una vicisitudes de la existencia.
En ese autentico desorden, usando y abusando del libre albedrio, cada cual va recogiendo victorias o amargas  derrotas, según  el grado  de experiencia conquistada. Unos ríen hoy para llorar mañana y otros hoy ensalzados mañana serán humillados.
Todo ocurre para enriquecer  nuestra sensibilidad,  perfeccionar nuestro carácter, hacer que se desarrollen en el hombre nuevas facultades, para que se dilaten nuestros gozos y aumente la  felicidad.
La Doctrina Espirita defiende que  el principio de la culpa de toda y cualquier ofensa es siempre  proporcional al grado de conocimiento y a la determinación del impulso de la voluntad de  quien la practica, y nunca  a la importancia de quien la recibe. Cuanto más sabemos discernir, y más libremente podemos  decidir  entre el bien  y el mal tanta será nuestra responsabilidad.
Obtener provecho de  una   mala acción, practicada por  otras personas, constituye, para nosotros, una falta grave, como si  fuésemos los propios delincuentes, pues eso equivale  a aprobar el mal,  solidarizándose con él. Cuando deseamos hacer mal, y retrocedemos a tiempo, demostramos que el bien ya se está desarrollando en nuestra alma.  Si deseamos hacer el mal y la oportunidad no nos lo permite, porque no se da la ocasión propicia  para realizarlo somos tan culpables  como si lo hubiésemos practicado.
En su origen el espíritu es como el de un niño, es decir simple e ignorante completamente inexperto, adquiriendo poco a poco, los conocimientos que lo han de conducir al fin a la plenitud de  la sabiduría y de la bondad.
Todos poseen, latentes, las mismas facultades, cuyo  desarrollo, más o menos rápido, depende de su libre  albedrio, el cual a  su vez, se va ampliando y fortaleciendo a medida que cada  uno toma conciencia de sí mismo en los embates de la Vida.En esa ascensión, los Espíritus están sujetos  a errar, y a permanecer estacionarios por algún tiempo: jamás, sin  embargo, podrán  degenerar, volviéndose peores de lo que eran, ni cristalizarse definitivamente en determinado estado evolutivo, contraponiéndose  a la  orden divina que nos impulsa hacia delante y hacia lo alto.
Dios desea que todos tengamos el merecimiento del progreso moral y de la dicha a la que estamos destinados, y por eso, nos da los medios para esclarecernos, y atraernos hacia Sí, nos concede relativa libertad para que realicemos, a través  del propio esfuerzo, ese sublime desiderátum.
El Bien es la única realidad absoluta,el destino final de la Creación, y el Mal es la ignorancia de esa realidad,  ignorancia que va desapareciendo, paulatinamente, a través del aprendizaje de sucesivas vidas.
Advertidos por el Dolor por cada falta  que cometemos,vamos aprendiendo a evitarlas y llegar el día en que percibiendo que “ser feliz es la consecuencia natural de “ser bueno” todos  cumpliremos la Ley de Amor, establecida por Dios para la felicidad de todos.
Todos podemos comunicarnos con Dios, a través de la oración.  El objetivo de la oración es: alabar, pedir y dar gracias. La alabanza es un sentimiento espontaneo   y puro de admiración por Aquel que, en todas  Sus manifestaciones,  se revela detentor de la perfección absoluta.
La petición, trata de obtener algo que deseamos, en beneficio de otro o de sí mismo, podemos pedir todo lo que no contrarié las leyes de Amor que rigen y sustenta  la Armonio Universal.
Las gracias se suelen dar obviamente, por las bendiciones con que Dios  nos alegra la existencia, por los favores  recibidos, por las gracias alcanzadas, por las victorias conseguidas y por otras cosas semejantes.
La eficacia de la oración no depende de la postura que se adopte, de las palabras más o menos bonitas con  que sea formulada, del lugar donde se esté, ni de las horas convenidas. Si se obtiene la eficacia en la oración por la humildad  y la fe de aquel que la emite, al lado de la sinceridad y la energía que le imprima.
No basta orar para conseguir la gracia que deseamos,ya que la oración no puede anular la Ley de Causa y Efecto, que cada cual recibe los resultados de lo que hace o deja de hacer.
La oración  es un recurso de gran valor,siempre que sea hecha con discernimiento, con las cualidades  antes referidas y sea complementada por con los movimientos  del alma o con los esfuerzos exigidos por la vicisitud que nos la haya inspirado.
Los sacrificios aunque sean ofrecidos con piadosa intención nunca fueron agradables a Dios, ni las maceraciones,ni las penitencias que ciertos religiosos continúan imponiéndose,sin que aprovechen a nadie. La Doctrina Espirita, haciendo luz sobre el asunto, nos enseña que el único sacrificio bendecido por Dios es aquel  que se hace por amor y  en beneficio del prójimo, y que  “el mejor medio de honrar  a Dios es disminuyendo los sufrimientos de  los pobres y de los afligidos.
El desarrollo de la vida del ser en la Tierra exige esfuerzos, todos a la medida de la edad.El trabajo es una ley de la Naturaleza de la que nadie se puede esquivar sin perjudicarse, pues es por medio del trabajo que el hombre desarrolla  su inteligencia y perfecciona sus facultades. 
  La ley del trabajo  no excluye a nadie de la obligación de ser útil. Cuando Dios nos favorece, de forma que podamos alimentarnos sin verter el sudor de la propia fuente, no es  para que nos  entreguemos  al placer, sino para que  nos pongamos en movimiento, en la práctica del Bien,  los “talentos” que nos ha confiado.  Eso constituye  una forma  de trabajo que  engrandece y  ennoblece nuestra alama volviéndola rica de aquellos  tesoros   que  “la herrumbre  y la polilla no corroe, ni los ladrones pueden robar. 
El límite del trabajo es el de las fuerzas. Siendo fuente de equilibrio físico y moral, el trabajo debe ser  ejercido  por  tanto tiempo como nos mantengamos útiles.
El descanso es de ley que se obtenga  después de seis días de trabajo, al menos un día para descansar, consagrándolo al cultivo de los valores espirituales. 
Muchos hombres en pleno siglo XX, dominados por la ambición sobrecargan con penosas jornadas  de trabajo, de sol a sol, la vida urbana hoy en día se caracteriza  por una  agitación  continua, exigiendo un gasto excesivo de energías físicas y  mentales, la necesidad de descansar  se hizo mayor y, de ahí, se ha  generalizado la llamada “semana  inglesa” con cinco días de trabajo y dos  de descanso, además de las fiestas anuales que ya desde hace algunos decenios se constituye un derecho universal.
El trabajo es una bendición de Dios, por tanto, trabajemos hasta el límite de nuestras fuerzas, sin embargo, cuidemos de evitar el agotamiento y la estafa, antes  que esos  males nos lleven a la neurastenia y al agotamiento nervioso.
La ley de reproducción de los seres vivos es la ley de la Naturaleza y cumple una necesidad en el mecanismo de  la Evolución.  El hombre puede adaptar ciertas medidas  para regularla,todo depende de la finalidad con que se haga.
El hombre puede limitar su descendencia, evitando la concepción, siempre que nos e oponga a la reproducción,por satisfacer  la sensualidad, dejando, claro, que hay casos  en los que se  hace necesario no solo restringir, sino incluso evitar cualquier cantidad de hijos.
El hogar es “un santuario escuela”, donde los  padres deben asegurar como creadores de nobles caracteres, inculcando en los hijos, a la vez que el amor a Dios, un vivencia sana, modelada  en los principios de la Moral y de la Justicia, de forma que se vuelvan elementos útiles  a si mismos,  a la familia y a la sociedad.
El hombre no solo debe procrear por la fuerza del instinto sexual, como un mero reproductor, sino, que ha de dignificar el nombre de padre o de madre con el que Dios le honra la existencia.
 Muchos espíritus al otro lado de  la vida necesitan volver a la tierra, para reparar, ya que se hayan endeudados ante la Justicia Divina, muchos precisamente porque les faltó, la  orientación espiritual que solo un hogar bien constituido puede ofrecer.
 Los ojos de Dios que todo lo juzga según las intenciones de cada uno, a veces es preferible tener pocos hijos y hacer de ellos hombres de bien, a tener muchos, pero abandonados a la propia suerte.
Los matrimonios que evitan o limitan los hijos, por ser cómodos, obviamente se vuelven tanto más reprensibles cuanto mayor son sus responsabilidades  de concebirlos criarlos  y educarlos. 
El aborto solo está permitido, cuando el ser en formación  ponga en peligro la vida de la madre. Es preferible  sacrificar al  primero, y no a la madre, optando, entre los dos males, por el menor. Fuera de eso, los atentados a la vida fetal acarrean  siempre, terribles consecuencias, tanto en este mundo como en el otro.
  Un  médico  del Mundo Mayor dice: que la mujer que promueve el aborto o que coopera en semejante delito es obligada,  por leyes irrevocables, a sufrir alteraciones deprimentes en el centro genésico de su alma, predisponiéndose generalmente a dolorosas  enfermedades, como la metritis, la vaginitis, la metralgia, el infarto uterino, la tumoración cancerosa, flagelos esos  con los cuales, muchas veces, desencarna y  ante la Justicia  Divina en el  más allá por el crimen practicado. 
Son también de temer la reacción del espíritu que ha sido rechazado, sintiéndose robado o traicionado pasa a sentir  un profundo odio a aquellos  que han rechazado recibirlo en una nueva cuna, y cuando no es en la tierra convirtiendo sus vidas en un infierno, a través de largos procesos obsesivos, aguardan, sedientos de venganza, que hagan el traspaso,para entonces vengarse sin compasión y sin piedad.
La Providencia Divina permite que  esto ocurra a los que huyeron al cumplimiento de sus obligaciones, pues necesitan  llorar  sus propios errores,  sin lo cual no aprenderían a respetar las leyes de Dios.
Reflexionando un poco con madurez, nos preguntamos ¿Vale  la pena  pagar tan alto precio por liviandades de este orden? 
La Ley de Dios refleja que el matrimonio monógamo es el instituto que mejor satisface los planes de Dios, en el sentido de preparar  a la familia  para una convivencia  de  paz, de alegría  y fraternidad, ese estado ha de extenderse, en el futuro, a  la Humanidad entera.
El Espiritismo opina lo siguiente de los tres estados, Celibato, Poligamia y Matrimonio Monógamos: 
El Celibato  es empleado solo  para escapar  a las fatigas  y responsabilidades de la familia, revela un gran egoísmo.  En cambio el religioso es y será siempre, muy meritorio, siempre  que renunciando, a las satisfacciones y al bienestar doméstico, la soltera alimente el sincero propósito de servir mejor  a la colectividad. El sacrifico de sacerdotes y monjas que, observando la castidad, se entregan totalmente al prójimo, sea en la asistencia  espiritual en las  tareas educativas, en el servicio  hospitalario, en asilos, guarderías, orfanatos y en otros menesteres, en donde se dan al máximo sin pensar en si mismos, constituyen  grandes  ejemplos de amor sublimado, que los eleva muy por encima  del patrón común de los terrícolas. 
Con todo el celibato no siempre puede ser considerado  el estado ideal dadas las condiciones y las finalidades de la vida  en este mundo.
La poligamia dada en otros tiempos, en la actualidad ya no se justifica ya que es la monogamia la que tiene por base  la unión constante de los cónyuges, permite que entre ambos se establezca una estrecha solidaridad, no solo en los momentos difíciles y dolorosos.
Sacamos en conclusión que pese a las asociaciones haber sido autorizadas por algún tiempo,  en determinadas circunstancias  de la evolución social, han sido condenadas por los códigos de Derecho de los pueblos de una cultura más avanzada siendo la opción idealel matrimonio monógamo.
Entramos en la ley de conservación inherente a todos los seres vivos. Este instinto es maquinal en los especímenes situados  en los primeros peldaños de la escala evolutiva, se va desarrollando a medida que los seres animan organismos más complejos, y mejor dotados, volviéndose en el reino hominal, este instinto,inteligente y con  razonamiento.
La vida orgánica es absolutamente  necesaria para el  perfeccionamiento de los seres, Dios dio a cada cosa su sabor especial para estimular su apetito. 
Por la constitución somática con que Dios modelo a los seres,  les restringió el gozo de la alimentación al límite de lo necesario. Limite que si es  observado, asegura a los seres una salud  perfecta y equilibrada. 
El hombre ejerciendo su libre albedrio, frecuentemente se sobrepasa, cometiendo toda clase de excesos y extravagancias, de ahí  muchas de las enfermedades que lo afligen y lo conducen a la muerte, prematuramente.
Los sufrimientos procedentes de los abusos, por no perderse nada en la economía de la evolución le dan experiencia, le fortalecen la razón, habilitándola, al final,  a distinguir el uso del abuso.
El instinto de conservación, nos dicen los Espíritus, ha sido concedido  a todos los seres contra los peligros y los padecimientos. Ellos nos dicen que fustiguemos  el Espíritu y no el cuerpo,que mortifiquemos el orgullo, sofoquemos el  egoísmo, que se asemeja a una serpiente  que devora el corazón y así aremos más por nuestro adelanto que con rigores que no pertenecen a este siglo.
El hombre es natural que busque su bienestar,Dios solo prohíbe el abuso, porque este es contrario a la conservación. No es un delito el bienestar, siempre que no se adquiera a expensas de otros y si no debilita las energías  morales ni las fuerzas físicas del ser.
Dios quiere la felicidad de todos, que comprendamos Sus amorosos y sabios designios y sepamos modelar  los actos gracias a  una observación de sus leyes.
Los mundos también progresan, ofreciendo así a sus  habitantes moradas cada vez más amenas y apacibles.
   Es un imperativo categórico, el perfeccionamiento de la estructura socio económica   de las naciones terrenales, si  en las clases privilegiadas, en cuyas manos se encuentran las riendas  del poder, renunciasen espontáneamente  a algo  de lo que les sobrase, a favor del  interés colectivo. Eso evitaría  procesos violentos  y dolorosos  que hasta hoy sacuden y han sacudido a  la humanidad y que aunque nos cueste comprenderlo constituye la ley de destrucción.
  Cuando la humanidad  aprenda a vivir según los mandamientos de Dios, modelados en el Amor, se librará de  los correctivos del Dolor, como son las catástrofes naturales, las inundaciones, los terremotos etc.
La pena de muerte aplicada en otros lugares con el objetivo de eliminar a los elementos que se creen peligrosos no constituye una necesidad, ya que existen otros medios más eficaces de preservar a la sociedad, ya que no debemos olvidar que todo delincuente  es un enfermo del alma, y a los enfermos se debe curar con  la medicina y no con la muerte.
¡No encontramos en todo el Evangelio, un solo pasaje que autorice el uso de la violencia, ni incluso una palabra ofensiva, cuanto más el asesinato!
La Doctrina Espirita estando conforme con toda la moral cristiana, proclama que, incluso cuando seamos agredidos y nos encontramos en una situación extremadamente difícil, el hombre solo tiene el derecho de defenderse, para preservar su vida,  nunca la de atentar contra el agresor, es preferible morir a matar.
Ser bueno no lo es todo. Ser sabio no basta. Es necesario ser bueno y sabio. Urge primeramente  en virtud y después  en sabiduría porque la virtud  del ignorante puede ser utilizada perfectamente, en beneficio de la colectividad, mientras que la sabiduría  en las manos de un malvado puede convertirse en un arma terrible. El virtuoso sin sabiduría  es una fruta silvestre: no satisface  a la vista, pero sacia el hambre. El sabio sin virtud  es una flor artificial: tiene la belleza, pero no tiene perfume.
Jesús es el prototipo de la bondad y de la sabiduría, reunido  y desarrollado en grado máximo. Imitarlo, seguir sus pasos, esa es la meta del hombre. El mismo nos dijo,“Yo soy el Camino la verdad y la Vida. Nadie va al Padre si no es a través de mi”
La Ley de la reencarnación, por testificar la justicia  y la sabiduría de Dios, constituye el único medio a través  del cual podremos alcanzar  la meta de nuestro destino, destino basado en  las inmortales palabras de Cristo. “Sed perfectos, como  perfecto es vuestro Padre Celestial.

Las buenas cualidades morales son hijas del Amor y este sentimiento sublime siempre encuentra medios de armonizarlas.
Si no veamos:
La Justicia exige que toda infracción a la Ley sea  castigada, y desde el origen de los tiempos eso ha ocurrido, infaliblemente.
Moisés le daba al ofendido el derecho de vengarse, y en la proporción de la ofensa recibida, Cristo,  con el  hombre más avanzada evolución espiritual, trajo como misión enseñarlos a  romper las cadenas del mal al que se sometían  por la ley  de  acción y reacción.
El introdujo una nueva ética: “amad a vuestros enemigos, haced el bien a quienes os odian y orad por los que os persiguen  y calumnian “ejemplificándolas, El mismo, hasta  las  últimas  consecuencias. El además advirtió que si perdonamos al  enemigo nuestro Padre también nos perdonará. Observando las reglas de conducta del Maestro, se percibe  que ellas contienen  la misma justicia de la pena del talión, con la diferencia  de que, en lugar de “castigo igual a la culpa” inducen  con “premio igual al merecimiento”.
El que responde a su ofensor con igual ofensa, está ejerciendo la justicia, cobrando lo que le deben, pero a su vez, tendrá que pagar con la misma moneda toda injuria que hiciera a otro.
  Aquel que perdona  a su ofensor, queda con crédito del mismo valor en la contabilidad celeste,crédito que le será tenido en cuenta cuando  cometa alguna falta, ¿Y quién no la comete?
Cuando aplicamos las enseñanzas de Jesús, y preferimos perdonar  en vez de usar represalias, retribuyendo el mal  con el bien, la paz y la armonía  harán morada permanente en nuestros corazones, ya estaremos entrando en “el reino de los cielos”.
Todos para mejorarnos necesitamos unos de los otros ya  que para modelar  y desarrollar  nuestras facultades intelectuales y morales, solo en la convivencia social, en ese intercambio  incesante de afectos, conocimientos y experiencias, es que podemos hacerlo, pues si no fuera así en nuestro espíritu solo existiría el embrutecimiento y la debilidad.
El buen orden en la sociedad depende de las virtudes humanas. 
Es necesario observar ciertas reglas de procedimientos  dictadas por la Justicia y la Moral,absteniéndose de todo lo que las pudiera destruir.
A medida que tomamos  conciencia de nuestros deberes para con nosotros mismos (amor al trabajo, sentido de la responsabilidad, temperancia, control emocional, etc.)y también para con la comunidad de la que formamos parte integrante (cortesía, desprendimiento, tolerancia, honradez, lealtad, generosidad, etc.) cumpliéndolas al pie de la letra menores serán los temores  y los conflictos que nos afligen; más estable será la paz y más deleitable la armonía que deben reinar  en nuestro seno.
Otro principio es muy necesario para que  cualquier  sociedad funcione y este es: el de la autoridad. Un familia sin los padres seria un caos, el gobierno sin los gobernadores sería algo parecido pero aun más caótico, todo sin  extralimitar sus límites  hacen que la familia y la sociedad funcionen lo mejor posible.
Todos debemos respetarnos y auxiliarnos mutuamente, igual a mayor escala las naciones, haciendo todo lo posible por la  concordia entre los pueblos, y la prosperidad universal. La vida social es una necesidad general y aquellos que se aíslan completamente , huyendo (según dicen) al pernicioso contacto con el mundo, para la Doctrina Espirita, tal procedimiento revela una fuerte dosis  de egoísmo y solo merece reprobación, en cambio aquellos que se retiran a instituciones cerradas, con el fin de dedicarse  amorosamente , al socorro de los desgraciados, aunque  estén apartados  de la convivencia social, adquieren doble merito  pues además de su renuncia a las satisfacciones mundanas, tiene a  su favor la práctica de las leyes  del trabajo y de la caridad cristiana.
Es sagrada la misión de los padres, el amor que sentimos por los hijos  es duradero ya que dura hasta la muerte, es un amor que se manifiesta con gran intensidad, hasta el punto, de algunas veces rayar el heroísmo.
Hay padres que no tienen  por los hijos  el cariño que debieran, pues no tituben en darlos o incluso abandonarlos a la propia suerte desde la más tierna edad. Tales criaturas no se han compenetrado aun, de lo sagrada que es la misión de ser padre o madre.

Otros hacen de los hijos grandes ídolos, colocándolos por encima de todo y de todos, inclusive de Dios. En su fanatismo por ellos, los creen poseedores de las más excelsas cualidades, rechazando admitir que sean capaces de hacer algo malo.
Si los padres no controlan ese cariño que es comprensible e indispensable hasta cierto punto, se puede convertir en perjudicial,  si no es controlado por la mente, es decir, si no obedece a  los dictámenes de la razón, pues no  debemos olvidar, que nuestros hijos   son como nosotros espíritus en evolución, reencarnados  en nuestros hogares para que les auxiliemos a mejorarse y a despojarse de sus imperfecciones.
En el cuerpo de un niño, puede ocultarse individualidades que se desviaron del buen camino, necesitados de reajuste, exigiendo los padres  un impulso firme  para contener sus malas tendencias,además de recibir orientación cristiana  para que puedan reformar su carácter, adquiriendo  el gusto  para lo que es puro, bello y noble.
   Es en la infancia, en los primeros años del niño cuando los padres  pueden ejercer una fructífera influencia a favor de  la educación del niño, más que en la adolescencia, los buenos consejos, los ejemplos y el amor de los padres es la mejor dadiva que les podemos ofrecer. 
Son preciosos y apreciados talentos que Dios concede a los padres,  y que deben poner en  movimiento con inteligencia  para que logren los objetivos que vinieron a buscar, es decir el progreso y los padres son los responsables de ello.
Tratemos de cumplir con todo rigor  los deberes que la paternidad o la maternidad nos imponen, con el fin que cuando volvamos  al más allá reciban los padres la felicitación por haber  realizado debidamente esa labor.
Debemos tener presente que la familia es una institución  divina cuya finalidad principal consiste en estrechar los lazos sociales, proporcionándonos el mejor modo de aprender a amarnos  como hermanos.
El progreso según la Doctrina Espirita  es una ley natural, cuya acción se hace sentir en todo el Universo, no siendo  admisible, por consiguiente, que el hombre pueda  frustrarla o contraponérsele. 
El hombre está predestinado a adquirir todos los conocimientos de la Sabiduría y todas las virtudes de la Santidad. 
Está bastante claro que el hombre aun se encuentra muy lejos  de esa perfección, pero para los que conozcan un poco la historia de la civilización, verán el avance hasta ahora  conseguido, en la técnica, y costumbres.
Es por el propio esfuerzo  y libre iniciativa, otorgadas  por la Providencia, que el hombre consigue el merito por elevarse, concediéndole siempre  moratoria para que corrija y perfeccione sus instituciones, mirando aquel objetivo.
Antes de condenar a la civilización, urge que cada hombre ofrezca su contribución personal para que la humanidad se depure; y, en vez, de obstaculizar el progreso, lo acompañe, pues, resistirse a él, es correr el riesgo de ser vencido. 
En cualquier plano evolutivo en que se encuentre el Espíritu está obligado, a través de la reencarnación, a revivir ciertos  episodios o al volver al mismo medio social, tantas veces como sean necesarias, para sacar provecho de las experiencias  que puedan  esperar.
El curso de la Humanidad, cuando sea conquistado por el  hombre, este será transferido para otro más adelantado, en el cual  comenzara un nuevo ciclo evolutivo, y así sucesivamente,hasta alcanzar los planos más felices de la espiritualidad, convirtiéndose, en colaborador de la Providencia, en las sublimes tareas  de la Creación.
La evolución de la Humanidad, es “palpable” no verla, es dar muestra de acentuada miopía espiritual.
El progreso de la Humanidad, sin duda,es lento, incluso muy lento, pero constante e incesante.
Aunque parezca que la Humanidad está retrocediendo, en ciertos periodos transitorios,ese retroceso no es sino el pronóstico de una nueva etapa de ascensión.
Lo que hace  adelantar a la humanidad  son las nuevas ideas, las cuales, normalmente, son traídas a la Tierra por los  misioneros encargados de activar su marcha. 
Al Espiritismo está predestinado el ejercer una gran influencia en el adelantamiento de los pueblos, siendo muy pronto la creencia común, o mejor, el conocimiento  universal porque es el  propio Cristianismo  quien le abre el camino y le sirve de apoyo”.
La Doctrina Espirita enseña que, ante Dios todos los hombres son iguales, pues todos han sido creados simples e ignorantes, todos han tenido el mismo principio y el mismo fin, sin excepción, todos  alcanzaran la gloria y la felicidad.
En cualquier posición que se encuentre el hombre, “todos son obreros de la evolución” la diversidad de funciones en el complejo social es tan indispensable para su armonía como las variadas finalidades de los órganos lo son para el equilibrio de su organismo. 
Todos han de buscar la Sabiduría y el Amor, que es la razón tecnológica de su existencia, dedicándose al trabajo y a la  práctica del Bien, hasta sentir dentro de su corazón  el “reino de los cielos”.

    Nuestro presente no es más, que el resultado de nuestro pasado, así como ahora estamos construyendo nuestro futuro, con nuestros pensamientos, palabras y acciones de cada momento.
Es necesario que dignifiquemos  nuestra presencia en la faz de la Tierra, actuando siempre de conformidad con las leyes divinas para que nuestras amarguras de hoy se transformen, mañana,solamente en bendiciones y alegrías bienestar y tranquilidad.
Si queremos prosperar urge, antes que nada, que tengamos claro el objetivo a ser alcanzado. No podemos tener ímpetu para subir si no tenemos orientación. Si no sabemos para  donde vamos, solemos acomodarnos en la situación que estamos, dejando pasar las horas, los días, los años en la más completa pasividad. 
Hemos de salir en dirección al triunfo que deseamos, sacrificándonos, desafiando contingencias, creando las oportunidades que anhelamos, acordándonos del dicho que nos advierte: “Hay pocos bancos con sombra en el camino de la gloria”
El progreso es ilimitado, infinito, existiendo siempre mil y una posibilidades de realizaciones bien inspiradas,capaces de premiarnos con el éxito y el bienestar.
Asumamos, por tanto, una actitud de optimismo y auto confianza y marchemos, decididos hacia adelante, siempre hacia delante,  con la convicción plena e inamovible  de que la vida  es bella, buena y venturosa, para todos aquellos  que la sepan vivir.
Todos traemos al nacer ciertas tendencias, aptitudes y cualidades innatas, cuyas manifestaciones, más o menos evidentes, permiten prever, hasta cierto punto,lo que seremos o lo que aremos en esta vida.
Gran parte de nuestro futuro destino aun no está ni podría estar delineado, apareciendo páginas en blanco de un libro parcialmente escrito.
Los futuros acontecimientos de nuestra existencia van a depender de lo que hagamos ahora  con las modificaciones  provocadas por aquello que vallamos haciendo a cada instante.
Las circunstancias a las que llamaríamos inevitables,  unidas  a nuestro Carma (débitos de encarnaciones anteriores) tampoco pueden sernos reveladas “Si conociéramos el futuro, trataríamos con negligencia  el presente y no obraríamos con la  libertad que lo hacemos, porque nos dominaría la idea  de que si una cosa tiene que ocurrir, sería inútil ocuparnos  de ella, o impediríamos que ocurriese.
Dios no ha querido que sea así, para que cada uno concurra  a la realización de las cosas, hasta de aquellas a las que desearíamos oponernos.
Algunas veces, no obstante, el futuro puede ser revelado, y lo ha sido. Es cuando la revelación es la consumación de algo en  beneficio de la Humanidad.
Nadie está obligado, de forma absoluta, a obrar de esta o aquella, manera y nadie jamás, ha sido predestinado a practicar un crimen o cualquier otro acto delictuoso que conlleve responsabilidad  moral. 
Lo que sucede es que “cada uno somos tentados según las  propias inclinaciones.” Todos los hombres tienen los mismos derechos naturales, desde los más humildes hasta los de posición más elevada. Dios no hizo a unos  de barro más puro que a los otros, y  todos ante El somos iguales. Estos derechos son eternos. En cambio los que el hombre establece  perecen con sus instituciones.La subordinación  no se verá comprometida, cuando  la autoridad sea concebida  a la sabiduría.
A media que el hombre progresa en moralidad, mejores concepciones va teniendo a cerca de todo, la Doctrina Espirita  nos  enseña  que el derecho a vivir es “El primero de todos los derechos  del Hombre” por consecuencia, también el de “acumular bienes  que le permitan descansar  cuando ya no pueda trabajar.
Propiedad legítima – lo dice el Espiritismo – solo es aquella que es conseguida  por medio del trabajo honesto, sin perjuicio  de nadie.
A medida que adelantamos espiritualmente, pasamos a  comprender, que en último análisis, nadie es dueño de nada,  pues todo  pertenece  a Dios, somos usufructuarios  de los bienes  terrenales, ya que no nos los podemos llevar, al otro lado de la vida.
Si la providencia nos los confía por  cierto tiempo es  para que aprendamos a utilizarlos  en beneficio de todos, dándoles funciónsocial y no los aprovechemos exclusivamente para la familia, pues las donaciones arrancadas contra la voluntad,por obligación, son limosnas sin caridad, al igual  que lo son,  los auxilios prestados con fines  de hacer propaganda, para exaltar  la propia personalidad, con las miras de adquirir fama de santo o de benemérito; los donativos hechos con total indiferencia, sin intervenir  el corazón, son los que el Apóstol Pablo se refería  cuando dijo:   “si yo distribuyese todos mis bienes para alimentar a los pobres  , si yo no tuviese caridad, de nada me serviría”.
El dinero transformado en toda suerte de bienes y utilidades  de consumo es, sin duda, un precioso elemento del que la Caridad suele echar mano  en la tarea del Bien; sin embargo, no siempre es, el recurso más apropiado para impedir lagrimas, curar heridas y disipar aflicciones, pues existen males, infinitos, en los que las buenas cualidades del corazón valen más o aplican mejor que todas las riquezas materiales.
Es necesario que aprendamos a dar algo de nosotros mismos en beneficio de nuestros semejantes, porque “La Caridad es el cumplimiento de la Ley”. “Cuando se practica la caridad material se da  lo que se tiene. Cuando se practica la caridad moral, se da  lo que se es.
La fuente de todos los vicios  que caracterizan la  imperfección humana  es el egoísmo. De él dimanan la ambición, los  celos, la envidia, el odio, el orgullo y toda clase de males que hacen infeliz a la Humanidad, por las amarguras que producen, por las disensiones que provocan y por las perturbaciones sociales  a que dan oportunidad. 
El Espiritismo,por la poderosa influencia que ejerce en el hombre, haciéndolo sentirse un ser cósmico, destinado a  ascender  por el progreso moral a las esplendorosas moradas del Infinito, es el más eficaz antídoto para el veneno del egoísmo: practicarlo es, pues, seguir el camino de la Evolución y prepararse un futuro  incomparablemente más feliz. 
La mayor y más profunda aspiración del hombre es la felicidad, no existe nadie que no desee conquistarla, tenerla como una compañera inseparable de su existencia.
El hombre, en su mayoría, no la han conseguido, al no conocerse a sí mismos,  como “Imagen y semejanza de Dios”, e ignorando  los altos destinos para los que fueron creados, no comprenden aun que  la verdadera felicidad no consiste en poseer y disfrutar de las cosas del mundo. El reino de Dios está dentro de vosotros” proclamó Jesús.
Es importante que el hombre cultive su alma, como si de una perla se tratara, pues es de gran valor y merece sacrificar todos los demás tesoros, y ponerse con esmero  a conseguir pulirla,  perfeccionar nuestro propio ser , que es donde realmente encontraremos la plenitud de la paz y de la alegría con la que soñamos.
La Doctrina Espirita nos esclarece que, tanto aquí en la Tierra, como al otro lado de la Vida, la felicidad es inherente y  proporcional al grado de pureza y progreso moral de cada uno. 
Toda imperfección es causa de sufrimiento y de privación de gozo, al igual que toda perfección es fuente de gozo y de alegría. No hay una sola acción, un solo mal pensamiento que no acarree funestas  e inevitables consecuencias, como no hay  una sola buena cualidad  que se pierda. 
Por la naturaleza del sufrimiento y vicisitudes en la vida  corpórea, cada cual podemos conocer la naturaleza de las debilidades y defectos de los que se resiente, y conociéndolos, esforzarse en el sentido de vencerlas, caminando, así, hacia la felicidad   completa reservada a los justos.
El hombre debe aprender  a ser sincero consigo mismo y procurar aquilatar el valor real de sus acciones,  preguntándose como  las calificaríamos  si las viésemos  practicar en los otros.
Si son censurables en otra persona, también lo será en nosotros, es por eso, que Dios no utiliza dos medidas para aplicar Su Justicia.
Habiendo analizado las leyes morales, y llegado a este punto, si tenemos el propósito firme de mejorar, de crecer para  Dios, debemos procurar eliminar de uno mismo las malas inclinaciones, procurar todas las noches al ir a dormir, analizar todas las acciones que hemos realizado durante el día, examinando el bien y el  mal que hemos realizado, y así adquiriremos fuerzas para perfeccionarnos. 
Preguntarnos lo siguiente: ¿si Dios me llamase en este instantes, tendría el temor de  encontrarme en  el mundo espiritual con  alguien, ya que nada se puede ocultar?
Examinar también lo que hayamos podido hacer contra Dios, con nuestro prójimo y finalmente, contra nosotros mismos. Las respuestas nos darán, o el descanso para nuestra conciencia,o la indicación de un mal que debemos corregir y curar. 
Al igual que trabajamos todos los días, para obtener una economía que nos permita vivir en la ancianidad con soltura, debemos procurar por todos los medios crecer para Dios y no debemos escatimar  empeño en hacerlo, pues al otro lado de la vida necesitamos de los enseres espirituales y las malas  acciones, los  compromisos asumidos nos mantienen en la Tierra, como el ancla ata al barco  a la arena, sin poder salir por temor a zozobrar.
Cuanto más desarrollemos las facultades intelectuales y perfeccionemos las percepciones espirituales, más nos enteraremos de  que el mundo material, esfera de acción de la Ciencia, y el  orden moral, objetivo especulativo de la Religión, guardan intimas y  profundas relaciones entre si, concurriendo uno y otra, para la armonía universal, merced de las leyes sabias, eternas e  inmutables que los rigen, como sabio, eterno e inmutable es Su Legislador.
No pude ni debe haber, por tanto, ningún conflicto entre la verdadera Ciencia y la verdadera Religión. Ambas son, expresiones  de la misma Verdad Divina, lo que necesitan hacer es darse la mano, apoyándose mutuamente, de modo que el progreso de una  sirva para fortalecer a la otra, y juntas ayuden al hombre a realizar  los grandes y gloriosos destinos para los que fue creado.

Trabajo realizado por:
Mercedes Cruz Reyes (Merchita)

¡¡  UN MUY FELIZ AÑO NUEVO 2012, LLENO DE PAZ Y PROGRESO !!