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martes, 28 de enero de 2014

La polaridad sexual del Ser humano

       
La polaridad sexual del Ser humano.-

El Ser espiritual llegado a cierto nivel de desarrollo evolutivo, suele elegir entre otros detalles de planificación, el sexo que va a tener en su próxima vida humana, en función de que el nivel de desarrollo alcanzado le permita comprender la clase de lecciones que necesita aprender en la vida bajo las circunstancias de ese sexo para proyectarse como humano.
Si observamos nuestros cuerpos físicos desde un punto de vista anatómico, además de las diferencias genitales y sexuales de carácter secundario con respecto del otro sexo, siempre encontraremos algún detalle o característica que nos aproxima al sexo contrario, aunque como es normal en la mayoría de los casos suele haber un mayor predominio de las características anatómicas y psíquicas del propio sexo.
Nadie puede presumir de ser totalmente hombre o mujer, tanto en lo físico como en lo psíquico; sin embargo en cuanto al comportamiento humano y social sí debemos interpretar cada uno correctamente nuestro papel masculino o femenino, conforme se manifiesta en lo más íntimo de nuestra alma...
Cuando un Ser ha vivido ya un ciclo de experiencias en vidas sucesivas, como hombre o como mujer, se encuentra que tiene más arraigadas y totalmente asumidas las características psíquicas de uno u otro sexo, por lo que cuando al llegar a este punto de arraigo cambian de sexo en la siguiente vida, pueden sufrir un desajuste psíquico en su identidad humana y sexual. Esto podría explicar la homosexualidad natural desde la cuna : Supondría un remanente psicológico del sexo que tras varias vidas sucesivas y por repetición, arraigó en la personalidad del Ser, que la conserva, y ahora aparece de modo natural en la vida actual en donde su sexo físico es diferente y no se corresponde con la sexualidad psicológica, sufriendo en muchos de esos casos un desajuste de su personalidad sexual y humana mientras no se acepten y se vean aceptados tal y como son. . En estos casos se suele argumentar que la Naturaleza, o Dios- según sean creyentes o no,- se han equivocado, naciendo un hombre en cuerpo de mujer o viceversa; pero nosotros sabemos que ni Dios- Perfección Absoluta-, ni Su obra que es la Naturaleza, pueden equivocarse nunca. Otra cuestión es que los Seres humanos aún seamos tan ignorantes con respecto a la naturaleza espiritual de nuestro Ser. Si Dios permite esos desajustes psicológicos en muchas transiciones desde un sexo al contrario, sin duda tiene un motivo y este no es otro que el de las necesarias experiencias que necesita el Ser espiritual en su paso evolutivo por la materia.
Solamente un concepto machista o feminista podría rechazar totalmente la idea de verse indistintamente como hombre y como mujer; pero cuando esto se llega a admitir y a aceptar, se llega a comprender la dimensión mas elevada del Ser humano y de su sexualidad, en el sentido de la igualdad, porque ambas polaridades sexuales son partes iguales y necesarias para el Ser, al que aportan un componente psicológico distinto pero que se complementan entre sí en la perfección o depuración del espíritu. Cada polaridad sexual tiene unas características psíquicas y físicas que les otorgan papeles diferentes en cada vida; por eso es tan importante y hasta imprescindible el vivir la vida conscientemente para asimilar al máximo posible todas las experiencias que en la vida se presenten por nuestra posición sexual y nuestras circunstancias personales.

- Jose Luis Martín-
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El sexo es la propia dialéctica de la Creación y existe en todos los Reinos de la Naturaleza”.
- Miguel Vives -
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LA MESA Y EL PAN

Kardec explicó el problema de la  mesa en las sesiones espiritas  con su habitual naturalidad: es el mueble más cómodo para sentarnos a su alrededor. Apartaba así cualquier resquicio de misticismo y magia, de rito o sacramento  en el acto mediúmnico. No obstante, hay quien considera ese acto puramente místico y mágico, recordando  la evocación y la oración. No nos sentamos  en torno a la mesa apenas para conversar o escribir, sino también para alimentarnos.  La alimentación que tomamos en la mesa espirita no es material, más si espiritual. La evocación no es un rito, más si una invitación. Antes de sentarnos a la mesa los convites fueron hechos, pues basta   pensar en un espíritu  lo evocaremos.  El atiende  o no a nuestra invitación, pues es libre  y no está sometido a ningún poder humano.  Más el pan que ponemos sobre la mesa es el pan espiritual de la oración, que será partido y servido en la hora de la adoctrinación.
Nos dice el Evangelio de Lucas el episodio  conmovedor de los discípulos  en el camino de Emaús. Después de la Resurrección de Jesús, Cleofás y un compañero seguían, al atardecer, para esa aldea, apartándose del escenario angustiado de Jerusalén. Un extraño los alcanzó y acompañó,  conversando sobre la muerte y la resurrección de Jesús. Se detuvieron en una posada para comer. Se sentaron a la mesa  con aquel extraño. Más  en el momento en que el partió el pan, los discípulos lo reconocieron: era el Maestro resucitado. Más luego  enseguida el Señor desapareció y la mesa solo tenía dos alrededor. Es fácil imaginarse el asombro  de los discípulos. El vacio de la mesa y el silencio del anochecer, que ya comenzaba, debían haberles parecido mucho más lleno de rumores y alegrías que las mesas de los banquetes festivos del mundo.
Es precisamente lo que pasa en la mesa sencilla,  sin aparatos,  de una verdadera sesión mediúmnica.  El color del mantel poco importa. El color blanco  no interesa  al acto mediúmnico  de lo que el rojo o el negro. La pureza exigida es apenas  la de las intenciones. Los invitados  que están alrededor  no son conocidos. Surgen en el camino, en la penumbra del crepúsculo, como extraños.  Más en el momento de partir el pan  ellos se revelan.  Hecha la oración sencilla de apertura de los trabajos podemos  ver, por la manera  de ellos partir el pan, quienes son ellos. Iniciamos entonces la conversación necesaria y luego después ellos desaparecen  como aparecieron, retornando al invisible, en el seno de la noche.

¿Cómo pueden los cristianos de  todas las denominaciones censurar  esa 
comida sencilla atribuirla a  influencias diabólicas?  ¿Cómo pueden decir
 que todo eso no pasa de una ilusión, locura o mistificación? ¿Nunca leyeron
, ni aun  por acaso, el tópico sobre los dones espirituales en la I Epístola 
de Paulo a los Corintios? ¿No vieron que el apóstol confirma la simbología  
conmovedora de la Estrada de Emaús, relatando las sesiones mediúmnicas
  de la era apostólica?¿Y cómo pueden algunos espiritas romper la armonía 
de esas reuniones espirituales con aparatos inútiles e innecesarios, con la 
introducción de sistemas pretenciosos  en las sesiones mediúmnicas? Si 
queremos deformar y ridiculizar la practica espirita, basta que exijamos el 
mantel blanco y rituales, obligando a formar la corriente de manos dadas
  y otras muchas tonterías de esa especie. Es lo que hacen los espíritus
 mixtificadores, a través de dirigentes supersticiosos y simplones.

Para comer el pan de la verdad solo necesitamos de los dientes del buen 
sentido. Por eso el comensal  de la posada de Emaús  simplemente 
desapareció después de partir el pan.  

Todas las técnicas inventadas por los hombres vanidosos, de  rígidas 
disciplinas   en la hora de la sesión, de palabras mágicas y gestos 
misteriosos no pasa de mala hierva en el cultivo. 

La practica espirita debe ser racional y simple, pues toda puesta en escena 
y aparato solo sirven para estimular las mistificaciones.

Hay personas que desean hacer las sesiones a plena luz, por entender que 
la penumbra habitual da motivo a desconfianzas y representa una
 modalidad de formalismo. Más la penumbra es necesaria  para la buena 
concentración  de los médiums y aun mismo de los asistentes. La 
iluminación normal de la sala provoca  distracciones, penetra párpados y 
rompe el clima de recogimiento. Claro que no se debe  hacer el oscuro 
excesivo y mucho menos completo, más la penumbra  del ambiente
 no es un aparato formal, es una exigencia natural de la concentración  
serena. . Más allá de esas razones evidentes, conviene recordar que el 
exceso  de luz ejerce influencia inhibitoria sobre los médiums y la emanación
 fluídica del ectoplasma.  En todas las reuniones mediúmnicas el ectoplasma
 se libera para ayudar  a las ligaciones periespirituales entre médiums y 
espíritus. Hemos de saber distinguir entre lo necesario y lo superfluo, entre
 lo conveniente y lo inconveniente, sin hacer concesiones a la ignorancia o 
a la desconfianza de los que no entienden del asunto.

El problema de la concentración mental es también uno de los menos 
comprendidos. La concentración de los pensamientos en una reunión
 mediúmnica no corresponde al tipo de concentración individual  de 
una persona en un determinado problema a resolver o en hacer un 
estudio. Se trata  de una concentración colectiva de pensamientos  
dirigidos a un mismo blanco. Cuando todos piensan en Dios o
 en Jesús, todos los pensamientos se concentran en una sola idea. 
La palabra concentración sugiere un esfuerzo mental continuo 
para mantener el pensamiento  fijado en una imagen.  Eso perjudicaría 
 los trabajos mediúmnicos, creando un ambiente de tensión mental 
exhaustiva. No es de tensión, de esfuerzo cansativa el que se 
necesita, más si de relajamiento y despreocupación. Todos deben 
volver su pensamiento para un blanco superior, generalmente para 
Jesús (pues pensar en Dios es más difícil)  y todos deben mantener 
 la idea de Jesús en la mente, sin esfuerzo o preocupación, como quien
 se acuerda  con nostalgia de un amigo que está distante. Ese estado  
mental  de añoranza, no de una imagen o figura de Jesús, más si de 
su persona, de sus actos, de sus enseñanzas de lo que El representa  
para nosotros, debe ser mantenido en el transcurso de la sesión. 
Cuando se nota que el pensamiento se desvía  para otros rumbos, 
lo que es natural, se hace que el retorne suavemente  a la idea 
 centralizadora.  El ambiente de una sesión es tanto más  favorable 
cuanto menos tensiones  y preocupaciones  existan en la reunión.
 Las evocaciones mentales de los asistentes y médiums, solicitando 
 la manifestación de seres queridos o de espíritus amigos son 
 perjudiciales, pues quiebran y molestan  el ambiente mental de la
 sesión. Pensar  en un espíritu  es evocarlo, como enseña Kardec.
 Quien comparece a una sesión con la esperanza de recibir una 
comunicación de este o aquel espíritu, ya lo evoco. El la atenderá 
si fuera posible. Más durante la sesión solo se debe pensar en 
Jesús. Creándose en el ambiente un clima tranquilo y confiado, 
se puede esperar la posibilidad de los mejores resultados.

No hay reglas especificas y formales para la realización de las sesiones
 espiritas.  Entre la oración de apertura y la de cierre se desarrollan 
las manifestaciones mediúmnicas, bajo la orientación y muchas veces
 la interferencia de espíritus dirigentes. El sistema autoritario, en que el 
presidente determina a los médiums recibir las comunicaciones, una de 
cada vez, provienen de la recomendación del Apóstol Pablo a la comunidad
 de Corinto. En las reuniones de Kardec, aun mismo en las psicograficas
, había amplia libertad, permitiendo las conversaciones entre espíritus
 comunicantes, algunas veces a través de varios médiums. 

León Denis usaba también de libertad en sus sesiones, cabe a los 
 espíritus protectores determinar cuáles  espíritus  son los que deben
 comunicarse y cuáles son  los médiums  en condiciones de recibirlos.
 El presidente o dirigente humano de la sesión tiene la función de 
mantenerla equilibrada,  orientar  el funcionamiento de los trabajos e intervenir,
 cuando sea necesario, en las adoctrinaciones y en el re ajustamiento de 
la concentración. Si hay muchos médiums a la mesa, hay naturalmente  la 
posibilidad   de atender a mayor número de espíritus comunicantes, a 
través de varios adoctrinadores. Lo que importa en la adoctrinación  no
 es el  mucho hablar,sino el hablar con propiedad y con amor, procurándose
 atender  la conciencia y el sentimiento del espíritu, cuando se va aproximando
 el final del horario destinado a la sesión, el presidente avisa, para que los 
médiums  lo ayuden en el control de la reunión. Las comunicaciones de
 espíritus violentos, deseosos de interrumpir los trabajos, exigen actitud 
enérgica para que sean contenidos y apartados. Energía serena, sin 
agresividad,pero si con firmeza. No se debe olvidar de que se trata de una
 entidad sufridora, necesitada de amparo y orientación. No   es la fuerza  la 
que actúa contra el espíritu, ni la elevación de voz, más si la intención de 
ayudarlo, el deseo sincero de hacerlo mejorar y tornarse nuestro compañero,
 porque esa disposición nos da la autoridad moral sobre los espíritus
 inferiores. Es importante que no falte en nuestra mesa espirita el pan de la 
oración y la luz del amor. Basta casi siempre una ola palabra de amor 
sincero, para calmar al espíritu  más violento. El amor brota de la comprensión 
humana, demuestra capacidad de colocarnos  en pensamiento en el lugar y 
en la situación de la criatura que se lleno de odio y violencia   en existencias 
brutales en las que el amor no  floreció en su corazón.

Una sesión espirita es un acto de amor. No es una ceremonia  destinada a la 
finalidad egoísta de  librarnos de espíritus  parásitos, atraídos por nosotros 
mismos atraídos y alimentados, más el objetivo de llevar ayuda espiritual 
 a  los que padecen. El Espiritismo nos enseña,   como enseñó Jesús, 
que todos somos hermanos  y compañeros, creados por Dios   para el mismo
  destino de transcendencia, de elevación espiritual. Ese es el pensamiento
 central de la comprensión espirita y precisamos  darle eficacia, traducirlo en  
acción.

Tratamos aquí de esa sesión mediúmnica común, no de  la sesión especifica
 de obsesión.   La sesión  rutinaria de los Centros. Esla que se realiza todas las 
semanas, en día y hora fijados, disponiendo de una frecuencia regular.  Hay 
quien discorda de esos trabajos públicos, alegando las exigencias de Kardec 
 en la Sociedad Parisiense, cuando no permitía la presencia en las sesiones de
 personas que no tuviesen algún  conocimiento doctrinario. La medida de
 Kardec  era justa   y necesaria,  en una fase en la que el Espiritismo nacía,
 bajo un alarido universal  de protestas y amenazas. Hoy estamos en un siglo y
 algo más de esa fase   y el Espiritismo solo es combatidos por personas
 sistemáticas o ignorantes. La mayoría absoluta de las personas que procuran
 las sesiones es  necesitada, tratándose generalmente de médiums en
 franco desenvolvimiento de sus facultades.  Negarles acceso a las sesiones 
sería como negar a un sediento el acceso a una fuente.   

La mediúmnidad no se desarrolla por acaso  y mucho menos  bajo el poder 
mágico, como la  vara de Moisés,  que saco agua de la roca.  En general, el
 desenvolvimiento mediúmnico comienza por diversas perturbaciones y
 no es raro por procesos obsesivos. No se puede querer que una persona
  en estado de alteración psíquica  vaya primero a estudiar una 
doctrina a través de cursos demorados para después someterse a los métodos
 de cura. Por eso  en las instituciones bien dirigidas las  sesiones 
mediúmnicas  no se restringen de la práctica mediúmnica. Se inician los 
trabajos con lectura y charlas evangélicas, de El Evangelio Según 
el Espiritismo. A continuación, hay una  exposición doctrinaria que
 prepara a los frecuentadores para los trabajos prácticos.  Los médiums  en
 desenvolvimiento reciben el mensaje evangélico  y las  enseñanzas
 doctrinarias en dosis apropiadas y, a continuación, participan del trabajo 
mediúmnico. Eso concurre para la comprensión simultánea de la doctrina,
 de su naturaleza cristiana, de su moral evangélica y de las relaciones directas 
 y necesarias de teoría y práctica  en el Espiritismo.  Las críticas  a ese método 
se refieren a la extensión de las sesiones. Más es evidente que la 
preparación   de las materiales s¡ permite  reducir la parte oral a los limites
 necesarios. El aprovechamiento verificado en los Grupos  y Centros que
 usan ese método probaron  su validez. En los centros que realizan varias 
sesiones por semana, la división de la materia puede ser hecha con más 
amplitud, en las varias sesiones. Eso  no impide que, más allá  de ese 
proceso, en que el iniciado adquiere desde luego  una visión  global   desde
  la doctrina   y de   su práctica, a que el Centro mantenga, cuanto sea 
posible, un curso  especial de doctrina en otro día y horario.

Cuando sea posible, es conveniente intercalar los pases entre la parte evangélica
 y la doctrinaria. Si eso prolongara demasiado  la sesión, se puede establecer
 una sesión especial  para los pases, siempre iniciada son una exposición sobre
 el asunto.

La ventaja de hacerse todo en una secuencia, en una única sesión, es la de  
darse al iniciando, en dosis apropiada y en la secuencia natural de  tiempo, 
en la práctica,   la comprensión de la unidad del  problema espirita.
 Esa comprensión infelizmente, falta aun mismo  a veteranos del trabajo espirita,
 en virtud de la dispersión y hasta incluso de la distracción de las prácticas
 tradicionales apenas a un aspecto de la doctrina. Claro que el problema de 
desobsesión en casos graves  no puede ser tratado en sesiones de esa 
naturaleza. Para eso, los Centros bien orientados  disponen de sesiones 
especiales, privadas, con médiums y adoctrinadores capacitados, y, siempre 
que es posible, con la participación de médicos espiritas conocidos por 
su desinterés  profesional en casos de orden doctrinario. Colocamos estas
 cuestiones con base a la experiencia propia y del conjunto, observadas 
atentamente en el  transcurso de los años de trabajo y estudio incesante. 
Cuando el sistema es bien aplicado, contando con elementos humanos  
dedicados, los resultados son siempre  sorprendentes. No se trata de una 
innovación, sino de una conjugación de prácticas tradicionales que, reunidas
 y articuladas, producen más y mejor.

En lo tocante a la mediúmnidad es necesario el más riguroso criterio Kardecista,
 basado en los libros específicos de Kardec: Instrucciones Practicas sobre las
 Manifestaciones Espiritas y el libro de los Mediums.
 Esa es la base necesaria e insustituible del estudio y de la enseñanza  de la
 mediúmnidad. Libros del estudio y de la enseñanza de la mediúmnidad. Libros
  como “En lo invisible, de León Denis, y los libros de orientación mediúmnica de
 Emmanuel y André Luiz pueden también ser usados como subsidiarios, más
 jamás colocados como obras básicas de la doctrina.  Sin ese criterio, muchos
 Centros espiritas y Grupos, e incluso  grandes instituciones, cayeron en 
un estado de misticismo eclesiástico y de autoritarismo sacerdotal 
que desfiguran  y ridiculizando el Espiritismo. Precisamos comprender  que
 serenamente  lidiamos con una doctrina revolucionaria, que debe modificar
 la rutina espiritual de la Tierra, abriéndole las perspectivas de una nueva 
concepción del Espíritu. Sin eso, nuestra mesa solo tendrá el pan marchito y 
envejecido.

Del libro Mediúmnidad de J. Herculano Pires

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EL PODER DE LA MIGAJA

No desprecies el poder de la migaja en la obra del auxilio.
El plato sencillo que compartes con el hermano en penuria no resuelve el problema del hambre; entre tanto, el en si no es apenas el favor providencial para quien lo recibe, más también un mensaje de fraternidad expedida en la dirección de otras almas, que se inclinaron a repartir  las alegrías de la mesa.
La prenda de vestir con la que atiendes al viajero, tiritando de frío, no extingue el flagelo de la desnudez; todavía, ella en si no constituye valioso abrigo para quien la recoge, más también es apelo silencioso para que los amigos que esperan, únicamente, una señal de amor para entregarse a los júbilos del servicio.
Acontece lo mismo con la humilde moneda que ajustada a la beneficencia, hace pensar en el valor de la cooperación, y con el libro edificante que, funcionando en el apoyo a compañeros necesitados de esclarecimiento y consuelo, nos obliga a meditar en el impositivo de la cultura espiritual.
En muchas circunstancias, es un gesto solo de tu comprensión que salvará a alguien de una calamidad eminente, y, en muchos casos, una sola frase de tu parte representa la seguridad de comunidades enteras.
Bienaventurado todo aquel que da millones para la supresión de los problemas de naturaleza material y bienaventurado  todo aquel  que cede algo de si mismo, para beneficio de los otros, aunque sea tan solamente una palabra de bendición para el confort de una criatura olvidada.
No desprecies el poder de la migaja en la obra de auxilio.
Por dadiva de sustentación y misericordia para felices e infelices,  sabios e ignorantes, justos e injustos, Dios entregó el Sol por don inefable capaz de conducir a las criaturas con armonía y discernimiento, rumbo a las perfecciones divinas, Dios da tiempo, en pocas palabras, a través de las migajas de los minutos, iguales para todos.
El corazón humano es comparable al cofre repleto de riquezas incalculables, y nadie  lo posee impenetrable o inaccesible… Habitualmente, resistirá a golpes de martillos,  a la acción de cerrojos aun mismo ante el impacto de explosivos y pruebas de fuego; más, casi siempre, es tu migaja de humildad y paciencia, bondad y cooperación que simboliza la llave  capaz de abrirlo.
Por el Espíritu Emmanuel – Del libro: Estudie y Viva, Mediums: Francisco Cándido Xavier e Waldo Vieira
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sábado, 25 de enero de 2014

PERDIDA DE SERES QUERIDOS



 
    PERDIDA DE  SERES QUERIDOS

        De vez en cuando tomamos conocimiento de una tragedia, involucrando a padres, hijos y otras personas de nuestro relacionamiento o incluso desconocidas. Siempre acontecen en estas ocasiones de las muertes prematuras de niños y jóvenes en plena flor de la edad, en cuanto otros mas viejos y enfermos quedan hasta el final de la existencia en una cama,necesitando la ayuda de personas que les presten asistencia,hasta que un buen día desencarnan, o sea, salen de la carne o mas popularmente , la muerte de su cuerpo.

      La muerte hasta hoy, es temida y detestada, principalmente cuando es a causa de un acto de violencia, una enfermedad aguda o por accidentes de tránsito, que tienen una gran incidencia, matando mas que el sida, las enfermedades cardiacas o masrecientemente, el maremoto de Asia que segó muchas vidas con mucho sufrimiento.
     
     Solo podemos entender este fenómeno se recurrimos al conocimiento de la vida espiritual, esto es, las Leyes que rigen nuestras vidas, como: La Ley de la reencarnación; la de Causa y Efecto, o la de Justicia Divina, que estructuran e impulsan nuestra evolución, ya que el Espíriitu, esta realidad eterna del ser inteligente de la creación, existe de toda la eternidad,no nace ni tampoco muere. Muere solo el cuerpo que se estructura en trillones de células, cuyos elementos químicos que las componen, se van a descomponer y a retornar a la naturaleza,, que por cierto, dará origen a un nuevo cuerpo.
   
     Pero, ¿finalmente por qué suceden estas tragedias?. Tenemos que explicar por dos razones que fueron estudiadas por el eminente educador y Codificador de la Doctrina Espírita, el maestro Allan Kardec: La primera es el mal uso del libre albedrío, asentado en la Ley de Libertad, que nos proporcionala oportunidad de sembrar, pero también de cosechar.
  
     Pero, ¿ por qué, al final, acontecem estas tragédias? Tenemos que explicar  dos razões que fueron estudiadas por el eminente educador y Codificador de la Doctrina Espírita el maestro Allán Kardec: la primeira es el mal uso del libre albedrio, que está asentado en la Ley de Libertad, que nos proporciona la oportunidad de sembrar, y también, la de recoger. Si fuimos invigilantes o procuramos perjudicar a alguien, por cierto, acontecen los resultados normalmente desastrosos para nosotros mismos. La segunda, cómo entender los casos que acontecen sin que lo podamos evitar, cuando no fue intencionadamente, planeado, fuera del alcance de nuestra voluntad; ahí, la Ley de la Reencarnación o de las vidas sucesivas, nos permite volver a la Tierra muchas veces para evolucionar, y también para rescatar las faltas graves cometidas en el pasado, de otras vivencias, favoreciéndonos el entendimiento.
     La Doctrina Espírita nos enseña que la mayoría de las veces, antes de venir a la Tierra, por la Ley de causa y efecto, el Espíritu, comprometido con el pasado, lleno de remordimientos, viviendo en el mundo espiritual, la verdadera morada, pide para renacer en el escenario terrestre, sujeto a los sufrimientos, inclusive, la muerte prematura. No hay  dudas, de que muchos solo admiten  una vida única,  nacer  y morir una vez, todo está en el  estrecho espacio de una existencia: primero el túmulo, luego después, el juicio. La vida en la Tierra es todo. La vida material que nosotros conocemos es la única razón de existir. En este caso, el cielo o el infierno o el purgatorio son los lugares escogidos de acuerdo con la creencia religiosa de la familia y de las tradiciones que, lamentablemente, son aún, enseñadas por los líderes religiosos.

     Normalmente, en otras vivencias pasadas, usando mal el libre-albedrío, llevamos personas a las muertes prematuras, al suicidio, a los crímenes más diversos, que, por cierto, no fueron debidamente rescatados, pidiendo, así, retornar en un nuevo cuerpo, pero con  la deuda debidamente anotada en los libros dala vida espiritual y, también, en nuestra consciencia para un rescate, muchas veces colectivo.  Todo aquello que hicimos a los otros semejantes, tendremos más pronto o más tarde, que rescatarlo, por el amor o por el dolor rectificador, ya que  nuestro planeta es de pruebas y expiaciones.
     Finalmente, cuando pasamos por estas pruebas, debemos entender que el Espíritu no muere. Que después de liquidada la deuda volveremos por la Ley de la Reencarnación  al escenario terrestre para aprender y recomenzar en los planos: material e espiritual, educándose, en el Amor, para una nueva existencia llena de nuevas oportunidades de redención a fin de llegar un día a  la Plenitud del  Reino de Dios.

-João Batista Cabral –
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        COMUNICADO MEDIUMNICO

                                        Todos comprometidos

Amad a los enemigos”, nos dice el Señor. En estas palabras, sorprendemos también un divino ruego, el de que amemos a nuestras dificultades y pruebas en la vida, porque ellas son el clima en que demostraremos nuestra propia fe.
El sol proyecta luz disipando la sombra. La caridad es el AmorDivino expresándose, a través del corazón, extinguiendo las espinas del sufrimiento.
Nos hallamos todos comprometidos en la lucha del bien para que el mal desaparezca, lucha difícil pero luminosa en que todos somos llamados a ofrecer lo mejor de nosotros.

( Entidad espiritual comunicante: Becerra de Meneses)

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 ¿ Qué es en realidad, nuestro cuerpo físico ?

En sí mismo considerado, el cuerpo es solamente nuestro envoltorio físico, organismo vivo formado por átomos, moléculas, tejidos, etc.
El cuerpo físico supone un vehículo valioso e imprescindible de nuestro Espíritu para poder llevar a cabo su tránsito y evolución en cada vida en los planos físicos. Dentro del conjunto de elementos materiales que constituyen la individualidad humana, este viene a ser la segunda y más densa envoltura del Espíritu que a través de él se manifiesta ; la primera es el Periespíritu, de energía semimaterializada que constituye el campo de energía celular que lo une al cuerpo carnal.
El cuerpo orgánico, es una extraordinaria máquina perfecta y muy compleja, que es imprescindible al espíritu, para que este pueda realizar su cometido intelectual y moral, y que a todos nos debe durar el tiempo necesario para poder alcanzar nuestros objetivos en este mundo sirviéndonos de él ; por eso es necesario mantener el cuerpo bien cuidado, sano y lleno de energías. No obstante no hay que caer en exageraciones de culto al cuerpo físico, pues aún hay muchas personas que hacen de esto un culto, considerando ese culto en busca de la perfección física o la salud ,como un fin último y supremo, sin tener en cuenta que dentro de su insustituible valía, el cuerpo es solo un medio para el desarrollo del Espíritu que lo anima y por eso se debe cuidar como el que cuida su vehículo para viajar, pero ese culto en pos de la perfección y la mejora, nunca debe de ser ser un fin porque el cuerpo solo, por si mismo, no es nada. Dicho de otro modo: El cuerpo es para el alma como un campo de experimentación en el que el Ser es sometido a esfuerzos y tensiones que le hacen ir desarrollando los límites de su resistencia. Viene a ser como el instrumento que desarrolla el alma, a la que sirve de forma similar a como lo hace un gimnasio con el atleta para que se entrene y desarrolle sus capacidades.
En cierto modo, el cuerpo viene a ser también como la síntesis del pasado del alma que lo habita, porque en este cuerpo se refleja la suma de lo que fue el alma humana durante sus vidas anteriores y viene a ser como el cofre en el que se depositan los modelos y hábitos de todo cuanto fuimos en el pasado. En Psicología es conocida la estrecha relación que se establece entre las formas corporales de cada uno y su personalidad, especialmente en lo que se refiere a los rasgos del rostro y de la mirada.
Nuestro cuerpo constantemente se encuentra sometido a diversas vibraciones y ritmos, tal como el ritmo cardiaco o el respiratorio. Asimismo el cuerpo físico se encuentra influenciado directamente por las vibraciones de nuestro Perispíritu, que mantiene vivas y cohesionadas las células que componen los órganos y características del mismo. Esta poderosa vibración de energía vital que portamos las personas creando nuestro campo de energía vital o Cuerpo Vital, se manifiesta en el Aura física, que presenta diferentes intensidades de luz y color muy diferentes y variables de unas personas a otras.
Con respecto a lo dicho, cabe plantear la hipótesis de que tal vez podría ser que las causas íntimas del rechazo de órganos cuando son transplantados en el engranaje de otro organismo vivo, podría ser porque la vibración de esa energía vital a nivel molecular de los órganos transplantados de un donante,tengan diferente grado de intensidad y frecuencia vibratoria de energía vital que el organismo físico del receptor. Esto solamente es una hipótesis, pero llegará un día no muy lejano, en que la Ciencia descubra las claves más íntimas de este problema médico , y entonces esta idea se podrá ver confirmada o modificada.

-José Luis Martín-
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Sin un cuerpo perfectamente limpio y sano no podrás llevar a cabo el arduo trabajo de preparación, ni podrás soportar el esfuerzo incesante que ello requiere .Pero tú debes ser siempre quien domine a tu cuerpo y no el cuerpo quien te domine a ti.”
-Krishnamurti-
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EDUCAR LOS SENTIMIENTOS

Todos los sentimientos parten del espíritu, pero existen los buenos y los malos.
Los sentimientos puros son elevados, crean ambiente de alegría y felicidad y vuelven a las criaturas valerosas y apreciadas. Los malos sentimientos prueban inferioridad y a veces son indicio de baja espiritualidad; esas criaturas viven siempre irritadas, malhumoradas, crean ambientes infelices, tétricos. Un niño dotado de buenos sentimientos es querido, estimado y respetado. Alimentar los buenos sentimientos es apartar los malos.
Por tanto, es deber de todas las criaturas, principalmente aquellas que tienen hijos que educar, en formación del carácter, nunca crearan un ambiente de infelicidad para los hijos. Estos deben ver el semblante de sus padres siempre claros y nunca los oirán pronunciar palabras rencorosas. Cuando los padres perciben en sus hijos la inclinación para los malos sentimientos, deben tener el máximo cuidado de corregirlos, a fin de hacerlos desaparecer.
La espiritualidad se demuestra siempre por los sentimientos que los espíritus irradian. Todos los espíritus encarnan para rescatar faltas, crímenes practicados en encarnaciones anteriores. Nadie queda impune. Por eso se dice que debe haber reflexión, para que no sean practicadas malas acciones. Todo niño demuestra los sentimientos que poseían en la última encarnación, y no hay mejor oportunidad que la de la infancia, para combatir los malos sentimientos, para corregirlos, a fin de que los espíritus comiencen a aprovechar su tiempo, en esta encarnación.
Es de máxima necesidad que los padres tengan cuidado con sus hijos. Siempre que puedan, observen sus tendencias espirituales para ayudarlos o para corregirlos a tiempo. Enseñar al niño es grabar en mármol; aquello que en la infancia enseñasteis a vuestros estará grabado para siempre en su espíritu; no debéis olvidaros de que hay espíritus dóciles y espíritus rebeldes; para los espíritus dóciles hay siempre facilidad de inducirlos al camino del bien. Los espíritus rebeldes con dificultad se los guían para el camino de la virtud y del bien, pero ni por eso deben los padres desanimar. Su deber es trabajar para hacer que ellos se encaminen para el buen camino.
La rebeldía del espíritu es siempre una demostración de la necesidad de corrección, para él espiritualizarse. Hay quien no crea en la reencarnación del espíritu, ni tampoco en la evolución espiritual a través de las encarnaciones. Entre tanto, si quisieran pensar y razonar, verificarán que es un hecho que hay espíritus que se acuerdan de cosas pasadas, en una existencia lejana y, en la infancia revelan cosas que hacen meditar a los padres.
 Hay espíritus que en cuerpo de niño demuestran temperamentos de viejos, de niños experimentados, razonando con acierto, teniendo a veces frases de un cierto alcance que hacen la admiración de los que los oyen. Son espíritus de hecho viejos que desencarnaron hace bien poco tiempo, y que tienen ciertas reminiscencias de la vida pasada.
Hay, por tanto, necesidad de cuidar cariñosamente de la educación de esos espíritus, de su formación moral, pues, de la formación del individuo depende su éxito en la vida. De la buena formación espiritual del niño depende su futuro. Y como todos los padres desean la felicidad de sus hijos, es preciso que procuren desde ya hacer todo para que ellos sean felices en el futuro, para que ellos sean fuertes, para que ellos venzan en la vida. Tengan, pues el máximo cuidado en la educación de sus hijos, sepan darles no sólo el pan, sino también la educación, recordando siempre que el futuro de los hijos depende de la educación, depende de los principios que los padres les pueden dar ahora.
Todo en la vida tiene su explicación racional, y no podemos dejar de hacer sentir que, a pesar de padres cuidadosos educaron convenientemente a sus hijos y a pesar de muchas veces poseen muchos hijos, educándolos todos de la misma forma, hay unos que no siguen la misma ruta de los otros; esos son los espíritus rebeldes, aquellos espíritus reticentes a quien difícilmente los consejos y educación de los padres pueden producir efectos. Pero no deben por eso los padres dejar de cumplir su deber, porque no hay regla sin excepción y cuanto más cuidado tuvieron en la formación espiritual de los hijos mejor cumplirán sus deberes y nunca tendrán remordimientos de haber guiado inconvenientemente a los hijos en el camino de la vida.

Traducción del Grupo Espírita el Amor en Acción-España 
Asesoria Internacional da ABRADE-Brasil
Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta





jueves, 23 de enero de 2014

Defectos y disculpas

DEFECTOS Y DISCULPAS    

 Reproducimos aquí el artículo titulado Defectos y Disculpas, publicado en la columna dominical “Chico Xavier pide licencia”  del periódico Diario de S. Paulo, en la década de 1970
El presenta el menaje Llamados a Servir, dictado a Chico Xavier por el espíritu Emmanuel, que Herculano Pires (con el pseudónimo de Hermano Saulo) comenta por medio  de su texto Rumbo a la Angelitud.

                               DEFECTOS Y DISCULPAS
· Francisco Cándido Xavier

Los antecedentes del mensaje ahora estudiado son relatados por el médium Francisco Cándido Xavier  en una carta que nos envió. Veámoslos:
“Diversos amigos nos visitaban solicitando francamente alguna opinión del mundo espiritual sobre las tareas que viene siendo convocados en la será espírita.  Y preguntas como estas fueron repetidas por varios de ellos:
-¿Se que no soy bueno, como voy a trabajar en la causa del bien?
-¿Quién soy yo para poder ayudar, si conozco mis defectos.
-¿Qué hacer con las imperfecciones que cargo, si fuera a servir a la mediúmnidad?
-¿Cómo aceptar encargos espiritas, si conozco las faltas que traigo?
En ese ambiente, hablábamos de la grandeza de nuestra doctrina de amor y luz que nos concede a todo trabajo y bendición, cuando la reunión comenzó. Abierto al acaso el Evangelio según el Espiritismo, la lección que salió fue del capítulo XX, ítem 2, que se refiere a los trabajadores de última hora. Al término de la reunión, nuestro Emmanuel  escribió la página que nos envía.

LLAMADOS A SERVIR. Emmanuel


¿Llamados para servir, cuántos de nosotros hemos alegado, hasta ahora, insuficiencia,  falta, defecto  o incapacidad, intentando  justificar la propia omisión?
Es curioso pensar, sin embargo, que el Evangelio  del Señor no nos invita para ejercer el ministerio de los ángeles, y si nos solicita  encajamiento  para desempeñar el papel de servidores. En este sentido importa recordar  los elementos imperfectos de la propia Tierra, convocados a la organización socio planetario, con las deficiencias con que se caracterizan.
Enumeramos algunas.
La piedra es agresiva y capaz de herir, más soportando corte y ajustamiento es la base de la morada  y de la estrada noble en las que los hombres edifican intercambio  y seguridad.
El suelo en si es materia primitiva concentrada, todavía,  en dejándose tratar convenientemente,   es granero intensivo de reproducción.
Ciertos hilos metálicos  son arrojados  al azar en los residuos para la chatarra, sin embargo,  si son utilizados en el servicio eléctrico, se hacen de inmediato conductores de luz y fuerza.
Los gusanos de seda no son agradables a la mirada,  más si atienden a los programas de trabajo del sericultor, dan origen a valiosos tejidos.
El oro es la garantía de las riquezas de la cúpula en la organización social, entre tanto, el estiércol es el agente que asegura la vitalidad y el perfume de las rosas.
¡Llamados para servir! Es la indicación del más alto rumbo de cuantos maduran en las experiencias del mundo buscando la comprensión del bien.
El Señor nos conoce claramente la condición de espíritus aun incompletos, más si nos dispusiéramos a oírle la palabra, disciplinándonos para el valor de la utilidad, estaremos logrando en el clima del progreso en plenitud, de mejoría y de elevación.

RUMBO A  LA ÁNGELITUD· Hermano Saulo


En los términos de la doctrina  espirita, del demonio nace el hombre y del hombre nace el ángel.  Estamos rumbo a la Angelitud. Nuestra humanidad (nuestra naturaleza humana) se caracteriza por la imperfección, por el predominio de los instintos, por los residuos de la animalidad aun actuantes en nuestra constitución psicosomática. Más esos residuos van siendo eliminados  en la lapidación de las vidas sucesivas. Y como somos conscientes del proceso de lapidación a que estamos sujetos, podemos y debemos ayudar ese proceso.
 Basta una mirada a nuestro alrededor para que verifiquemos la realidad de esa concepción. Las criaturas humanas están dispuestas  en una escala progresiva que va de bandido a santo. El Malhechor  de hoy será el ciudadano honesto del futuro. Y este, por su vez, será el santo  de mañana, dependiendo ese mañana, en gran parte, del esfuerzo evolutivo del interesado. Porque el ser consiente aprisa o retarda su propia evolución.
El llamado para el servicio del bien es la oportunidad que Dios ofrece a la criatura imperfecta, para acelerar su caminata rumbo a la perfección. Quien no aprovecha la oportunidad divina, apegándose por comodismo o displicencia  a sus defectos, disculpándose  con las imperfecciones naturales que aun carga, se hurta al cumplimiento del deber espiritual. Más las leyes de la evolución  no lo dejaran parado por mucho tiempo. por eso enseñó Jesús: “Quien se apega a su vida, la perderá , más quien la perdiera por amor  a Mi, la salvará”.
El cómodo será sacudido  y alejado de su comodismo, más tarde o más temprano por el silbido del dolor.  El sufrimiento es tan grande  en la Tierra porque es mayor el comodismo de los hombres. ¡La siega continua  y los trabajadores aun son tan pocos! No somos ángeles para ser perfectos y puros, más traemos en nosotros las potencialidades de la Angelitud. Si no aceleramos nuestra lapidación  por el servicio,  el lapidario oculto – y que está oculto en nosotros mismos – actuará como conviene para completar su obra.
Traducido por M. C. R. 

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Por ti mismo
Los compañeros son siempre alabanzas de apoyo que debemos agradecer a Dios.
Ante las tareas a realizar, no exijas tanto de los amigos queridos que te extienden su amparo.
Ese, tal vez hoy, esté enfermo.
Aquel otro, probablemente, estará haciendo  por resolver, amargos problemas.
Levántate, mientras sea tiempo, y haz por tí mismo, el bien que puedas.

(Libro de Respuestas, Emmanuel, psicografia de Francisco Candido Xavier, CEU)

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CICLOS DE REENCARNACIÓN
SEBASTIAN DE ARAUCO

La vida del Espíritu es una sola e inmortal, compuesta de ciclos en concordancia con su necesidad de progreso. Cada uno de esos ciclos, comprende un programa amplio a realizar en el mundo donde baja a encarnar. Cuando dicho programa se realiza en una sola existencia, como suele suceder en las encarnaciones de seres espirituales de gran evolución, el ciclo se circunscribe a esa sola existencia en ese mundo. Pero, dado el atraso evolutivo de nuestra humanidad, ninguno de nosotros realiza el programa en una sola existencia, por lo que necesario es volver una y otra vez, hasta realizarlo. Este mundo nuestro, que dicho sea de paso, no es de los más adelantados pero tampoco de los más atrasados, es una escuela de aprendizaje para espíritus de mediana evolución.
En cada vida venimos para hacer un curso (o completarlo) en el ambiente que corresponda a cada cual, de acuerdo con el estado de adelanto o atraso en que se encuentre. Y como somos malos estudiantes de la vida,  Aun cuando la comparación no es exacta, consideremos cada ciclo un curso para una mejor comprensión.
 ¿Cuál podría ser, entonces, el número de reencarnaciones para realizar ese programa? No hay número prefijado, ya que depende del mayor o menor esfuerzo y de la conducta de cada espíritu en la realización de ese programa, trazado en el plano extrafísico. No obstante, debemos considerar que lo peor queda atrás en la noche de los tiempos.
Supongamos que comienza un ciclo con un programa para la conquista de la paciencia, prudencia y cualidades análogas complementarias; que lleva implícito la superación de la impaciencia, irritabilidad, iracundia, etc. Puede que llegue a realizar dicho programa en cinco vidas humanas, puede que emplee diez, veinte o más. No está limitado, depende del propio esfuerzo. Y este número de vidas, componen un ciclo de reencarnaciones. Naturalmente que, en ese mismo ciclo de vidas, adquiere también múltiples experiencias que irán desarrollando su inteligencia y poder mental, a la vez que conquistando cualidades positivas que contribuirán a su progreso.
Supongamos que, ya realizados varios ciclos, haya llegado a un punto o grado de progreso intelectual y desarrollado una gran capacidad mental, pero le falta la conquista más valiosa en el progreso espiritual: el AMOR.
Tendrá que comenzar un nuevo ciclo de encarnaciones para superar el EGOISMO, fuertemente enraizado en el alma humana, y tronco de cuyas ramas salen otras muchas imperfecciones, tales como; envidia, avaricia, amor propio, celos, orgullo, soberbia, etcétera. ¿Cuántas vidas puede necesitar para arrancar de sí, para superar todas esas imperfecciones y adquirir el amor fraterno? Muchas o pocas, depende del grado de imperfección en que cada cual se halle y el esfuerzo que ponga en ello.
Aquellos que creen conseguir la llamada salvación o la gloria en una sola vida, ¿han meditado sobre lo que es la salvación y lo que es la gloria? ¿Conocen acaso, el número de imperfecciones que aún arrastran? ¿Se consideran tan perfectos como para alcanzar ese estado sublime en el corto tiempo de unos años? ¿No será, acaso, que viven con la pueril esperanza de alcanzar graciosamente toda una eternidad de bienaventuranza y felicidad, lo que por el propio esfuerzo ha de conquistarse?
Nuestros errores, en pensamiento, palabras y acciones, productores de fuerzas psíquicas desequilibrantes que hemos hecho gravitar sobre nosotros mismos (según será demostrado al enfocar la Ley de Consecuencias), han impregnado nuestra propia naturaleza psíquica, han oscurecido y densificado el alma y producido un desequilibrio en nuestra sección del Cosmos, y cuyo equilibrio tiene que ser restablecido: ya voluntariamente con amor, amor sentido y vivido en nuestras relaciones humanas , con todo lo creado; y movidos por el dolor.
Concluiremos con la siguiente tesis: el número de vidas futuras o renacimientos necesarios para llegar a la meta, no está determinado por la Ley. Como dijimos al comienzo, la vida del Espíritu es una sola; y las encarnaciones o vidas en los planos físicos, se suceden durante esa vida, que es eterna, en procura de purificación y sabiduría, que elevarán al Espíritu hacia la perfección. Meta hacia la cual TODOS VAMOS; y le liberará de la necesidad de encarnaciones en los mundos atrasados, primero, y más adelantados, después.
Necesario es aclarar que, el tiempo que media entre una y otra vida física, tampoco está fijado cronológicamente, como alguien pueda creer: ya que son varios y variados los factores que influyen en ello.
Mientras algunos seres deseosos de progreso vuelven con frecuencia, otros permanecen largos períodos en el ASTRAL, esa otra dimensión extrafísica.
Como regla general, podemos decir que, los que más necesitan, los más atrasados, reencarnan con relativa frecuencia (aunque mucho depende de las “disponibilidades”). Y a medida que el alma se purifica y el intelecto se desarrolla, es decir, a medida del progreso del Espíritu, el intervalo de tiempo entre una existencia y otra, es mayor.
Lo mismo puede ser de cinco, cincuenta, como de quinientos o más años. En las primeras fases de la etapa humana, las reencarnaciones son más frecuentes por la necesidad que el Espíritu tiene de adquirir experiencias. A medida que va saliendo de esa primera fase bestial de la vida tribual, completamente salvaje y va entrando ya en civilizaciones semisalvajes, y luego en ambientes con mayores facilidades de progreso, comienza a acentuarse más en su alma el egoísmo, con su secuela de: ambición, deseo de dominio, etc.; que endurecen su alma al punto de llegar al crimen, en las diversas modalidades.
En el estado salvaje, apenas infringe las leyes de la vida, ya que actúa instintivamente; pero, ya en esta otra fase, las transgrede con harta frecuencia, adquiriendo deudas para con la Ley y aferrándose a su modalidad egoísta, se niega a aceptar una vida de rectificación y dolor, permaneciendo largos períodos en el astral inferior, interviniendo casi siempre en el plano humano, incidiendo en la mente de los humanos, azuzando sus pasiones, etc.
Son los demonios de las religiones. Empero, como no pueden permanecer eternamente en esa condición, porque ello es contrario a la Ley de Evolución, llega un momento en que la Luz penetra en su mente, enseñándoles el verdadero camino del progreso espiritual y haciéndoles sentir la necesidad de avanzar hacia él. Entonces, arrepentidos, rectifican su rumbo y comienzan su expiación en nuevas vidas de dolor.
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REFLEJOS DEL PASADO EN LA 
PERSONALIDAD

La infancia se caracteriza, según la psicología tradicional, por el egocentrismo, el niño, todavía, amoral y, a veces cruel, exige ser amado, protegido, pasando posteriormente, a una posición oblativa, cuando le surgen los deseos y las aptitudes para amar, para ofrecer, para servir, iniciándose el periodo de la madurez del área de la afectividad. En consecuencia, el niño por falta de raciocinio y de reflexión, vive el presente, no teniendo una visión, sino muy incompleta e incluso fragmentada, de las realidades, del tiempo y espacio. El adulto, en razón de las necesidades que identifica, de la escala de valores de la vida que pasa a nortearle la existencia y del instinto de preservación de si mismo, se dispone a vivir el futuro.
Organiza tareas, programa actividades teniendo en cuenta el mañana, cuando espera proseguir disfrutando los bienes y las realizaciones logrados. La persona de edad avanzada, cree que el futuro perdió todo sentido, por la falta de tiempo que la vida tal vez no le faculte, se apega al pasado, viviendo recuerdos y remonta a los mismos con cualquier pretexto.
Muchas veces el niño, no pudiendo superar algún hecho que lo asusta y no encontrando apoyo emocional para hacer desaparecer el incidente, genera un bloqueo como trauma que le impide el desarrollo y la transposición de una fase para otra, llegando al periodo adulto, retenido en una etapa de infantilismo. Esto explica las reacciones de la falta de madurez de muchas personas ante las coyunturas y las circunstancias más variadas de la vida. En razón de tal estado, se revelan inseguras y egocéntricas, poseen frágil estructura moral y no demuestran sentido del equilibrio, difícilmente asumiendo e incumbiéndose de responsabilidades, presentando gran inestabilidad en las decisiones y una terrible incapacidad de donar sin recibir; de auxiliar sin obtener gratificación de cualquier naturaleza, sus actitudes son ilógicas, destituidas de crítico discernimiento. Como consecuencia tienen la forma y las fuerzas de adultos, y ejercen funciones y desarrollan programas pertinentes a la edad de la infancia. Porque son dicotómicos- una apariencia física adulta y una psiquis infantil – se vuelven peligrosos a causa de sus imprevisibles reacciones ante los hechos que les sorprenden o promueven.
Desde el punto de vista espiritual, se trata de criaturas jóvenes en la responsabilidad, desacostumbradas a los compromisos superiores, cuyas experiencias se desarrollan en el campo de superficialidad e intereses personales, sin mayores adquisiciones morales. A ello se suma la interferencia psíquica de los Espíritus afines, la de los adversarios de la retaguardia que les llevan a estados de grave apatía, al desinterés por los valores ennoblecedores y, por ser maleables a las inducciones perniciosas se transforman en instrumentos de perturbación y delincuencia.
Para el bien de la comunidad y de ellos mismos, compete a los adultos hacer un examen de si mismos, un auto análisis de sus actitudes, una evaluación periódica del comportamiento empeñando esfuerzos para educarse o reeducarse en el campo emocional o en el sector del comportamiento, en el cual sea necesario. De esta forma, mediante la disciplina de la voluntad, ejercicio mental correcto en torno a los ideales relevantes y de los pensamientos ennoblecidos, se les tornan más duraderos los impulsos para el equilibrio que se estructurará a lo largo del tiempo en actividades constructivas; evitándose perjuicios sociales expresivos, numerosos disturbios psicológicos y de comportamiento y serán interrumpidos graves connubios obsesivos de largo curso…
La madurez psicológica del hombre lo lleva a una actitud dinámica, en la que busca desarrollarse cada vez más, ofreciendo posibilidades de realizar una situación armónica entre el, la sociedad y el ambiente en el cual se encuentra situado. Esta conducta es obtenida a través de las reencarnaciones, como resultado de las vivencias y aprendizajes que despiertan la conciencia en el ser, que abre las posibilidades hacia más allá del pensamiento – la franja de la intuición.
Todo factor, oculto u olvidado, de un trauma, mientras no sea liberado prosigue como bloqueo, impidiendo la renovación del campo en el que se instala. La concienciación de cualquier hecho es indispensable para una legítima evaluación de resultados con el competente interés por perfeccionar la realización, corrigiendo el acto, por la reeducación y nuevos intentos de reparación.
Las personas cuando caen en errores y cuando son descubiertas, acostumbran a justificarse con el desconocimiento de los factores que las llevaron a los engaños, produciéndose el recuerdo de los fracasos, al otro lado; y contentándose igualmente con el parcial olvido cuando al volver al cuerpo, siempre quedan reminiscencias que afloran, en los momentos propios; luces rojas en la mente como advertencias inconscientes ante nuevas decisiones como advertencias inconscientes ante nuevas decisiones precipitadas que llevan al caos; recelos de perjudicar a los otros, dando surgimiento a responsabilidades y conciencia de justicia…
Las reacciones de enfado y resentimiento, de amargura y de cólera dimanan del temperamento apasionado y caprichoso de quien se acostumbró a la usurpación sin admitir reproches, al abuso de la posición sin dar lugar a advertencias y de la arrogancia que no permite amonestación. El dolor, se encargará de cincelar las aristas y someterle la cerviz mediante los limites orgánicos y las resistencias debilitadas, junto a los continuos conflictos en la afectividad y en las relaciones de emulación, resucitando las viejas pasiones.
Todos conducimos, inevitablemente, las propias experiencias. Ignorarlas, no significa haberlas superado. La deuda olvidada, por mejor que sea la intención del comprometido, permanece aguardando liquidación. Las muestras, como las de nuestros afectos, resurgen por el camino con las disposiciones que les establecemos o motivamos.
Nadie camina desacompañado de compañeros, amores o enemigos…
Renacimiento en el cuerpo es dieta para la evolución con los ingredientes necesarios para la salud moral y espiritual de cada cual.


Trabajo realizado por Merchita
Extraído del libro “Cuadros de la Obsesión” de Divaldo Pereira Franco