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martes, 18 de agosto de 2015

LOS TIEMPOS SON LLEGADOS (FINAL)


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 LOS TIEMPOS SON LLEGADOS ( Viene de la publicación anterior)



<< Pero la materia orgánica, a su vez, reacciona sobre el Espíritu. Este, por su contacto y ligación íntima con los elementos materiales, también sufre influencias que le modifican las disposiciones, sin embargo, no le priva del libre albedrío, pero le sobreexcita o le atenúa la actividad, por lo que contribuye a su desenvolvimiento. La efervescencia que a veces se manifiesta en toda una población, entre hombres de una misma raza, no es cosa fortuita, ni resulltado e un capricho; tiene su causa en las leyes de la Naturaleza. Esa efervescencia, inconsciente al principio, no pasando de un vago deseo, de aspiración indefinida por alguna cosa mejor, de cierta necesidad de cambio, se traduce más tarde en una sorda agitación, por actos que llevan a las revoluciones sociales, que acreditan tener también su perioricidad, como las revoluciones físicas, pues todo se encadena. Si no tuvieseis la visión espiritual limitada por el velo de la materia, veríais las corrientes fluídicas que, como millares de hilos conductores, ligan las cosas del mundo espiritual con las del mundo material.

<< Cuando se os dice que la Humanidad llegó a un periodo de transformación y que la Tierra tiene que elevarse en la jerarquía de los mundos, nada de místico veais en esas palabras; ver por el contrario la ejecución de una de las grandes leyes fatales del Universo, contra las cuales se quiebra toda la mala voluntad humana.ARAGO.>>

Si, ciertamente, la Humanidad se transforma como ya se transformó en otras épocas, y cada transformación es señalada por una crisis que es, para el género humano, lo que son para los indivíduos, las crisis de crecimiento. Aquellas se tornan, muchas veces, penosas, dolorosas, y llevan consigo las generaciones y las instituciones, pero, son siempre seguidas de una fase de progreso material y moral.

 La Humanidad terrestre, habiendo llegado a uno de esos periodos de crecimiento, está, durante casi un siglo, en el trabajo de procesamiento, por lo que la vemos agitarse por todos lados, presa de una especie de fiebre, como impelida por una invisible fuerza. Así continuará, hasta que se haya estabilidado otra vez, con nuevas bases y quien lo observe, la encontrará entonces muy cambiada en sus costumbres, en su caracter, en sus leyes, en sus creencias, en una palabra: en todo su estado social.
 Una cosa que os parecerá entrañable, pero que por eso no deja de ser rigurosa verdad, es que el mundo de los Espíritus, mundo que os rodea, experimenta el contrachoque de todas las conmociones que vienen del mundo de los encarnados. Digo también que aquel toma parte activa en esas conmociones. Nada tiene esto de sorprendente, para quien sabe que los Espíritus forman cuerpo con la Humanidad; que ellos salen de ella y a ella tienen que volver, siendo por tanto, natural que se interesen por los movimientos que se operan entre los hombres. Estar seguros de que cuando una revolución social se produce en la Tierra, afecta igualmente al mundo invisible, en donde todas las pasiones, buenas y malas, se exacerban, como entre vosotros. Indecible efervescencia entra a reinar en la colectividad de los Espíritus que aún pertenecen a vuestro mundo y que aguardan el momento de volver a él.

La agitación de los encarnados y desencarnados se juntan a veces y frecuentemente, ya que todo se conjuga en la Naturaleza, las perturbaciones de los elementos físicos. Se produce entonces durante un tiempo, verdadera confusión general, pero pasa como un huracán, después de lo cual el cuelo vuelve a estar sereno y la Humanidad, reconstituida sobre nuevas bases, imbuida de nuevas ideas, comienza a recorrer una nueva etapa de progreso.

En el periodo que ahora se inicia, el Espiritismo florecerá y dará frutos. Trabajais por tanto, más para el futuro que para el presente. Era por tanto, necesario que esos trabajos se preparasen anticipadamente, porque ellos trazan las sendas de la regeneración, por la unificación y racionalidad de las creencias.

"Dichosos los se aprovechen de ellos ahora.. Tantas penas se ahorrarán estos, cuantos fueren los provechos que de ellos se deriven. Doctor BARRY".

-De lo que precede resulta que, en consecuencia  del movimiento de traslación que ejecutan en el espacio,  los cuerpos celestes ejercen, unos sobre otros, mayor o menor influencia, conforme a la proximidad en que se encuentren entre si y sus respectivas posiciones; que esa influencia puede acarrear una perturbación momentánea  en sus elementos constitutivos y modificar las condiciones de vitalidad de sus habitantes; que la regularidad de los movimientos determina la vuelta periódica de las mismas causas y de los mismos efectos; que si  demasiado corta es la duración de ciertos periodos para que los hombres los aprecien, otros vienen a pasar generaciones y razas que de ellos no se percatan y se considera normal el estado de cosas que observan. Por el contrario, las generaciones contemporáneas de la transsición le sufren el contrachoque y todo les parece fuera de las leyes ordinarias. Esas generaciones ven una causa sobrenatural, maravillosa, milagrosa, en realidad, pero no la ejecución de las leyes de la Nturaleza.

Si, por el encadenamiento y la solidaridad de las causas y los efectos, los periodos de renovación moral de la Humanidad coinciden, como todo lleva a creer, con las revoluciones físicas del globo, pueden los referidos periodos ser acompañados o precedidos de fenómenos naturales, insólitos para los que no se hallan familiarizados con ellos, de meteoros que parecen extraños, de recrudescencia e intensificación desusadas de los flagelos destructivos, que no son causa, ni presagio sobrenatural, sino una consecuencia del movimiento general que se opera en el mundo físico y en el mundo moral.
   Anunciando la época de renovación que se había de abrir para la Humanidad es determinar el final del viejo mundo. A Jesús pues, le fué lícito decir que ella se señalaría por fenómenos extraordinarios, temblores de tierra, flagelos diversos, señales del cielo, que no serán meteóros, sin derogación de las leyes naturales. El vulgo, ignorante, vió en esas palabras la predicción de hechos milagrosos.

- La previsión de los movimientos progresivos de la Humanidad nada presenta de sorprendente, cuando es hecha por seres desmaterializados que ven el final al que tienden todas las cosas, teniendo algunos de ellos conocimiento directo del pensamiento de Dios. Por los movimientos parciales, esos seres ven en que época podrá operarse un movimiento general, del mismo modo que el hombre puede calcular de antemano el tiempo que un árbol tardará en dar frutos, del mismo modo que los astrónomos calculan la época de un fenómeno astronómico, por el tiempo que un astro tarda en efectuar su revolución.
-  La Humanidad es un ser colectivo en donde se operan las mismas revoluciones morales por las que pasa todo ser individual, con la diferencia de que unas se realizan de año en año y las otras de siglo en siglo. Acompáñese a la Humanidad en sus evoluciones a través de los tiempos y ver la vida de las diversas razas marcada por periodos que dan a cada época una fisonomía especial.

- De dos maneras se opera, como ya dijimos, la marcha progresiva de la Humanidad: una gradual, lenta, imperceptible si se consideran las épocas consecutivas, que se traducen por sucesivas mejoras de las costumbres, en las leyes, en los usos, mejporas que son como a continuación se pueden percibir, coomo los cambios que las corrientes de agua ocasionan en la superficie del globo; la otra por movimientos relativamente bruscos, semejantes a los un torrente que, rompiendo los diques que le contienen, transpone en algunos años el espacio que le llevaría siglos recorrer. Y entonces, un cataclismo moral que traga en breves instantes las instituciones del pasado y al cual sobreviven un nuevo orden de cosas que poco a poco se estabilizan a medida que se restablece la calma y que acaban por hacersen definitivas.
  Al que viva bastante para abarcar con la vista las dos vertientes de la nueva fase, perecerá que un mundo nuevo surgió de las ruinas del antíguo. El caracter, las costumbres, los usos, todo está cambiando. Y en efecto, surgirán hombrees nuevos, o mejor, regenerados. Las idéas que la generación extinguida llevó consigo, cederán lugar a ideas nuevas  que aparecerán con la generación que se levanta.
-  Hecha adulta, la Humanidad tiene nuevas necesidades, aspiraciones más vastas y más elevadas; comprende el vacío con que fué envasada, la insuficiencia de sus instituciones para darle felicidad; ya no encuentra en el estado de cosas, las satisfaciones legítimas a que se siente con derecho. Se despoja, en consecuencia,de las fajas infantiles y se lanza, impelida por irresistible fuerza, a márgenes desconocidas, en busca de nuevos horizontes menos limitados,

  Es a unos de esos periodos de transformación, o si se prefiere, de crecimiento moral, que ahora llega a la Humanidad. De la adolescencia llega al estado viril. El pasado ya no ppuede bastar a sus nuevas aspiraciones, a sus nuevas necesidades; ya no puede ser conducida por los mismos métodos; ya no se deja llevar más por ilusiones, ni fantasmagorias; su razón madurada reclama alimentos más sustanciosos. Es demasiado efímero el presente; ella siente que su destino es más amplio que la vida corpórea y excesivamente restringida para encerrarlo por completo. Por eso,bucea y mitra en el pasado y en el futuro, a fin de descubrir en uno o en el otro, el misterio de su existencia y de adquirir una consoladora certeza.
  Es en el momento en que ella se encuentra muy apartada en la esfera material, en que se encuentra cambiante en la vida intelectual, en que el sentimiento de la espiritualidad le despierta en su interior, que hombres que se dicen filósofos pretenden llenar el vacío con las doctrinas del nadismo y del materialismo, ¡ Singular aberración !. Esos mismos hombres que intentan impulsar de frente a la Humanidad, se esfuerzan por circunscribirla en el tímido círculo de la matria, donde ella ansia por escaparse. Velan por  el aspecto de la vida infinita y le dicen, apuntándo para el túmulo:   ¡ Non plus ultra !.
  Quien quiera que haya meditado sobre el Espiritismo y sus consecuencias y no circunscriba la producción de algunos fenómenos, habrá comprendido que él abre a la Humanidad una etapa nueva y le presenta horizontes del infinito. Iniciándola en los misterios del mundo invisible, le muestra su verdadero papel en la creación, papel activo  permanentemente, tanto en el estado espiritual como en el estado corporal. El hombre ya no camina a ciegas : sabe de donde viene, para donde va y por qué está en la Tierra. El futuro se le revela en su realidad, despojado de los prejuicios de la ignorancia y de la superstición. Ya no se trata de una vaga esperanza, sino de una verdad papable, tan cierta como la sucesión del día y la noche. El sabe que su ser no se halla limitado a algunos instantes de una existencia transitoria; que la vida espiritual no se interrumpe por efecto de la muerte; que ya vivió y volverá a vivir y que nada se pierde de lo que ganó en perfección; en sus existencias anteriores depara con la razón lo que es hoy y reconoce que de lo que él es hoy, se hizo a sí mismo, podrá deducir lo que vendrá a ser un día.
  Con la idea de que la actividad y la cooperación individuales en la obra general de la civilización se limitan a la vida presente, que antes, la criatura nada fué y nada será después, ¿ Qué le importa al hombre el progreso posterior de la Humanidad?.¿Qué le importa que en el futuro los pueblos sean mejor gobernados, más dichosos, más esclarecidos, mejores los unos para con los otros? No queda perdido para él todo el progreso, pues de este, ningún provecho sacará?. ¿ De qué le sirve trabajar para los que han de venir después, si nunca le será dado conocerlos, si sus postreros serán criaturas nuevas, que poco después volverán a su vez a la nada?.
Bajo el dominio de la negación del futuro individual, todo forzosamente se empequeñece a las insignificantes proporciones del momento y de la personalidad. Entretanto, ¡ qué amplitud, por el contrario, da al pensamiento del hombre la certeza de la perpetuidad de su ser espiritual!. ¡ Qué más racional, más grandioso y más digno del Creador que la ley según la cual la vida espiritual y la vida corpórea son apenas dos modos de existencia, que se alternan para la realización del progreso!. ¡ Qué más justo hay y más consolador que la idea de que estarán los mismos seres para progresar incesantemente, primero, a través de las generaciones de un mismo mundo, de mundo en mundo después.hasta la perfección,¡ sin solución de continuidad!. Todas las acciones tienen , entonces, una finalidad por cuanto, trabajando para todos, cada uno trabaja  para sí  y recíprocamente, de suerte que nunca se pueden considerar infecundos ni en el progreso individual ni en el colectivo. De ambos progresos se aprovecharán las generaciones y las individualidades del porvenir, que otras no vendrán a ser sino las generaciones y las individualidades pasadas en más alto grado de adelantamiento.
   La fraternidad será la piedra anular del nuevo orden social; pero no hay fraternidad real, sólida, efectiva, si no se sienta en una base inavalable y esa base es la fe en tales o tales dogmas particulares que cambian con los tiempos y los pueblos y que mutuamente se apedran y se condenan unos a otros, alimentando el antagonismo, pero la fe en los principios fundamentales que toda la gente puede aceptar y aceptará: Dios, el alma, el futuro, el progreso individual indefinido, la perpetuidad de las relaciones entre los seres. Cuando todos los hombres estén convencidos de que Dios es el mismo para todos, de que ese Dios soberanamente justo y bueno, nada de injusto puede querer, que no de Él sino de los hombres, viene el mal, todos se considerarán hijos del mismo Padre y se tenderán las manos unos a otros.
Esa es la fe que el Espiritismo faculta y que de ahora en adelante será el eje en torno al cual girará el género humano, cualquiera que sean los cultos y las creencias particulares.
-El progreso intelectual realizado hasta el presente, en las más largas proporciones, constituye un gran paso y marca una primera fase en el avance general de la Humanidad; impotente sin embargo, para regenerarla. En cuanto el orgullo y el egoismo lo dominen, el hombre se servirá de su inteligencia y de sus conocimientos para satisfacer sus pasiones y sus intereses personales, razón por la que se  aplica  en perfeccionar los medios de perjudicar a sus semejantes y de destruirlos.
- Solamente el progreso moral puede asegurar a los hombres la felicidad en la Tierra, refrenando las pasiones malas; solamente ese progreso puede hacer que entre los hombres reine la concordia, la paz, la fraternidad. Será él quien echará por tierra las barreras que separan a los pueblos, que hará callar los preconceptos de casta y que se callen los antagonistas de las sectas, enseñando a los hombres a considerarse hermanos que tienen el deber de auxiliarse mutuamente y no destinados a vivir a unos a costa de los otros.
Será el progreso moral el que secundado entonces por la ineligencia, fundirá a los hombres en una misma creencia fundada en las verdades eternas, no sujetas a controversias, y en consecuencia, aceptables por todos.
La unidad de creencia será el lazo más fuerte, el fundamento más sólido de la fraternidad universal,ignorada, desde todos los tiempos por los antagonismos religiosos que dividen los pueblos y las familias, que hacen que sean unos, los disidentes, vistos por los otros, como enemigos a ser evitados, combatidos, exterminados, en vez de hermanos a ser amados.
- Semejante estadop de cosas presupone un cambio radical en el sentimiento de las masas, un progreso general que no se podía realizar sino fuera del círculo de las ideas tímidas y triviales que fomentan el egoísmo.
En diversas épocas, hombres elegidos procuraron impelir a la Humanidad por ese camino; pero aún muy jóven, ella se mantuvo sorda y las enseñanzas que les dieron fueron como la buena simiente caída en el pedregal.
 Hoy,  la Humanidad está madura para lanzar su mirada a las alturas que nunca intentó divisar, a fin de nutrirse de ideas más amplias y comprender lo que antes no comprendía.
La generación que desaparece llevará consigo sus errores y prejuicios; la generación que surge,alimentada en fuente más pura, imbuida de ideas más sanas, imprimirá al mundo un ascensional movimiento, en sentido del progreso moral que señalará la nueva fase de evolución humana.
- Esa fase se revela por señales inequívocas, por tentativas de reformas útiles que comienzan a encontrar eco. Así, vemos fundarse una inmensidad de instituciones protectoras, civilizadoras y emancipapdoras, bajo el influjo y por iniciativa de hombres evidentemente predestinados a la obra de regeneración; que las leyes penales se van presentando dia a dia impregnadas de sentimientos más humanos. Se debilitan los preconceptos de raza, los pueblos entran a considerarse miembros de una gran familia; por la uniformidad y facilidad de los medios de realizar sus transacciones, se suprimen las barreras que los separaban y de todos los puntos del mundo se reunen en comicios universales, para las disputas pacíficas de la inteligencia.
Falta poner a esas reformas una base que permita que se desenvuelvan, completen y consoliden; falta una predisposición moral más generalizada, para hacer que ellas fructifiquen y que las masas las escojan. Aun ahí hay una señal característica de la época, porque es el preludio de lo que se hará en más larga escala, a medida que el terreno se vaya volviendo más favorable.
- Otra señal no menos característica del periodo en que entramos se encuentra en la reacción que se opera en el sentido de las ideas espiritualistas; en la repulsión instintiva que se manifiesta contra las ideas materislistas. El espíritu de incredulidad, que se apoderó antes de las masas, ignorantes o esclarecidas, y las llevaba  a rechazar con la forma la sustancia misma de toda creencia, parece haber sido un sueño, en cuyo despertar se siente la necesidad de respirar un aire más vivificante. Involuntariamente, allá donde el vacío se hubiese hecho, se buscará un punto de apoyo.
- Si supusiésemos poseidos de esos sentimientos a la mayoría de los hombres, podríamos facilmente imaginar las modificaciones que de ahí se derivarían a las relacciones sociales; todos tendrán por divisa: caridad, fraternidad, benevolencia para con todos, tolerancia para todas las creencias. Es la meta para la que tiende, evidentemente, la Humanidad; ese objeto de sus aspiraciones, de sus deseos, sin que, entretanto, ella perciba claramente por qué medio las ha de realizar. Ensaya, tantea, pero es detenida por muchas resistencias activas, o por la fuerza de inercia de los preconceptos, de las creencias estacionarias y refractarias al progreso. Se le hace necesario vencer tales resistencias y esa será ls obra de nueva generación. Quien acompañe el curso actual de las cosas, reconocerá que todo parece predestinado a abrirle camino. Ella tendrá de por sí, la doble fuerza del número y de las ideas, y por añadidura, de la experiencia del pasado.
- La nueva generación marchará, pues, para la realización de todas las ideas humanitarias con el grado de adelantamiento a que hubieren llegado. Avanzando hacia el mismo blanco y relizando sus objetivos, el Espiritismo se encontrará con ella en el mismo terreno. A los hombres progresistas se les deparará en las ideas espíritas, poderosa alabanza y el Espiritismo hallará en los nuevos hombres, espíritus enteramente dispuestos a acogerlo. Dado ese estado de cosas,¿Qué podrán hacer los que traten de oponérsele?

LA GÉNESIS, LOS MILAGROS Y LAS PREDICCIONES, SEGÚN EL ESPIRITISMO-ALLAN KARDEC, CAP.XVII, Juício Final, Cap. XVIII, Los tiempos son llegados. -Señales de los  tiempos)

Gilberto Adamatti

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                                                                DIOS

“Amad toda la creación de Dios, en su conjunto, hasta el mínimo polvo. Si amáis cada cosa, comprenderéis el misterio de Dios en las cosas”. F. Dostoievski 

El Libro de los Espíritus de Allan Kardec plantea los principios esenciales del espiritismo sobre la base de preguntas y respuestas intercambiadas con los espíritus en sesiones espíritas y agrupados en un conjunto coherente y estructurado para convertirse en lo que se llamó la “doctrina espírita”. El pilar fundamental del espiritismo es la existencia de una fuerza suprema y creadora, todopoderosa y omnipresente, y origen de todas las cosas: Dios.
La noción de Dios Antes de desarrollar la noción de un ciclo divino, detengámonos un poco en esta fuerza suprema. A falta de un chisme de mostrador al estilo de “¡Dios es el tipo más célebre del mundo y sin embargo nadie lo ha visto nunca!”, antes de preguntarse “quién es Dios”, sería necesario interrogarse sobre “qué es Dios”. Como principio primero del espiritismo, que por lo demás supera a todos los otros, y del cual derivan estos últimos, esta idea de Dios lógicamente es abordada desde la primera pregunta de la obra emblemática de Allan Kardec (Libro Primero - Las Causas Primeras, Capítulo Primero - Dios): Pregunta 1: “¿Qué es Dios?” – Respuesta: “Dios es la inteligencia suprema, causa primera de todas las cosas”. Un criterio de infinidad es atribuido entonces a Dios: Pregunta: “¿Podría decirse que Dios es el infinito?” – Respuesta: “Definición incompleta. Pobreza de la lengua de los hombres que es insuficiente para definir las cosas que están por encima de su inteligencia”. Muy pronto, se ha planteado de entrada una limitación en la incapacidad de nuestro lenguaje, nuestra inteligencia, nuestra reflexión, o nuestro razonamiento, para aprehender de manera directa la noción de la divinidad. Sin embargo, puesto que a nuestro nivel Dios es indefinible, sigue siendo posible ejercer ese mismo razonamiento yendo a buscar el sentido de la divinidad en los “síntomas” de la divinidad, a saber la armonía del universo, de las cosas y de la vida. De allí, surge el postulado esencial del proceso de Allan Kardec: “Todo efecto tiene una causa. Todo efecto inteligente tiene una causa inteligente. El poder del efecto está en razón del tamaño de la causa”. Se remonta entonces a la causa original, es decir a Dios, por la observación de sus efectos. Así prosiguen las primeras líneas de El Libro de los Espíritus: Pregunta: “¿Dónde puede encontrarse la prueba de la existencia de Dios?” – Respuesta: “En un axioma que aplicáis a vuestras ciencias: no hay efecto sin causa. Buscad la causa de todo lo que no es obra del hombre, y vuestra razón os responderá”. Como lo recomiendan los espíritus, para llegar a Dios, basta pues con volver los ojos hacia las obras de la creación divina. El universo existe, tiene pues una causa. Dudar de la existencia de Dios, sería negar que todo efecto tiene una causa, y plantear que “nada” ha podido hacer “algo”. Otra pregunta, otra respuesta: Pregunta: “¿Qué 
consecuencia puede extraerse del sentimiento intuitivo que todos los hombres llevan en sí mismos de la existencia de Dios?” – Respuesta: “Que Dios existe, pues, ¿de dónde le vendría este sentimiento si no descansara en algo? Esto es también una consecuencia del principio de que no hay efecto sin causa”. La demostración lleva entonces a considerar que todo lo que existe no puede ser fruto del azar, sino que necesariamente tiene una causa primera. Realmente hay una voluntad inteligente en la organización armoniosa y estable de las cosas, desde lo infinitamente pequeño hasta lo infinitamente grande. Con gran frecuencia, al cometer el error de atribuir la formación primera de las cosas a las propiedades íntimas de la materia, tomamos el efecto por la causa, mientras que esas propiedades son ellas mismas un efecto que debe tener una causa. Y atribuir esa formación primera a algo fortuito y aleatorio, a la imagen del azar y la necesidad, se convierte entonces en un contrasentido: ¡un azar inteligente ya no es azar!
Los atributos de la divinidad A partir de allí, Allan Kardec definió por deducción lógica y razonando por lo absurdo todo un conjunto de atributos que caracterizan la noción de Dios, cualidades necesarias que hay que relacionar con el hecho de sus obras: “Dios es ‘eterno’: si hubiera tenido un comienzo, habría salido de la nada, o bien habría sido creado por un ser anterior. Es así como de pariente en pariente nos remontamos al infinito y a la eternidad. Dios es ‘inmutable’: si él estuviera sujeto a cambios, las leyes que rigen el universo no tendrían ninguna estabilidad. Dios es ‘inmaterial’: es decir que su naturaleza difiere de todo lo que llamamos materia, de otra manera no sería inmutable, pues estaría sujeto a las transformaciones de la materia. Dios es ‘único’: si hubiera varios Dioses, no habría unidad de puntos de vista, ni unidad de poder en la ordenación del universo. Dios es ‘todopoderoso’: porque es único. Si no tuviera el poder soberano, habría algo más poderoso o tan poderoso como él. No habría hecho todas las cosas, y las que no hubiera hecho él serían obra de otro Dios.
Dios es ‘soberanamente justo y bueno’: la sabiduría providencial de las leyes divinas se revela tanto en las cosas más pequeñas como en las más grandes, y esa sabiduría no permite dudar ni de su justicia, ni de su bondad”. Todo regresa y se remonta así a una causa primera, a la fuente, es decir a Dios, definiendo de hecho un principio de creación como característica esencial y visible de esa fuerza divina en acción. Se habla entonces de paternidad divina en las cosas creadas, de lo inerte a lo viviente, de lo material a lo inmaterial, del mineral al espíritu, pasando por todas las leyes llamadas naturales que rigen los movimientos de la vida y de la materia bajo toda naturaleza y bajo cualquier forma que sea. Detrás de cada cosa, hay pues un gran arquitecto como lo sugiriera P. Teilhard de Chardin: “En cada partícula, en cada átomo, en cada molécula, de las células de materia, viven escondidas y obrando a espaldas de todos, la omnisciencia del eterno y la omnipotencia del infinito”. Todo lo que revela vida contiene un ápice de Dios, con la consecuencia del sentimiento intuitivo de la existencia de Dios que todos los hombres llevan en sí mismos, cualesquiera que sean las culturas y las civilizaciones.

Le Journal Spirite nº 79

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CAMINO, VERDAD Y VIDA

Chico Xavier- Emmanuel

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TIEMPO DE CONFIANZA


"Y Les dice: ¿Dónde está vuestra fe?"-(Lucas, 8:25.)


La tempestad estableciera la perturbación en el ánimo de los discípulos más fuertes. Desorientados, ante la furia de los elementos, se amparan en Jesús, en altos gritos.

Atendiéndolos el Maestro, pero pregunta después:

- ¿Dónde está vuestra fe?

El cuadro sugiere ponderaciones de vasto alcance. La interrogación de Jesús indica claramente la necesidad de mantener la confianza, cuando todo parece oscuro y perdido. En tales circunstancias, surge la ocasión de la fe, en el tiempo apropiado.

Si hay oportunidades para el trabajo y descanso, plantación y cosecha, se revelará igualmente la confianza en la ahora adecuada.

Nadie ejercitará optimismo, cuando todas las situaciones se conjugan para el bienestar. Es difícil demostrar amistades en los momentos difíciles.

Aguarden los discípulos, naturalmente, oportunidades de lucha mayor, en que necesitarán aplicar más extensa e intensivamente las enseñanzas del Señor. Sin eso, sería imposible aferir valores.

En la actualidad dolorosa, innumerables compañeros invocan la cooperación directa de Cristo. Y el socorro viene siempre, porque es infinita la misericordia celestial, mas, vencida la dificultad, esperen la indagación.

-¿Dónde está vuestra fe?

Y otros obstáculos sobrevendrán, hasta aquel discípulo aprenda dominarse, a educarse y a vencer, serenamente, con las lecciones recibidas.

Tras la lectura y meditación del texto anterior, basado en el episodio de la angustia y temor de los discípulos cuando iban en la barca con Jesús y se desencadenó la tormenta, comprendemos como es muy fácil ser optimista y estar alegres cuando las cosas son favorables y no enfrentamos pruebas difíciles.
La auténtica fe se debe manifestar en nosotros en momentos difíciles, ante las duras pruebas , preocupaciones y sufrimientos que a veces nos depara la vida.
Cuando todo va bien, o no nos acordamos de Dios, o nos acordamos superficialmente para apenas agradecerlo , muchas veces como rutina establecida pero vacía del auténtico sentimiento de gratitud hacia El.
Pensemos que las pruebas y problemas de la vida , aparte de ser muchas veces una consecuencia de nuestros errores pasados, sirven entre tanto para poner a prueba y fortalecer nuestra confianza en el Padre, convencidos de que este nunca nos abandona y nos lo demuestra tantas veces con Su socorro en nuestras pruebas, sufrimientos y problemas. Otra cosa es que cuando el sufrimiento cede o amengua, esto lo achaquemos a factores como la casualidad o la suerte, mientras nos empeñamos en ignorar o no admitir, que por encima de todo tenemos un Padre que es todo Amor y conoce nuestros problemas y angustias que al final siempre pasan o se solucionan del modo más impensable, pero seguimos sin comprender que tras lo que la vida nos pone por delante y el cómo se soluciona, hay un Poder , un Amor, una Perfección y una Justicia infinitas.
Jesús en el episodio de la tempestad en la barca, se sorprende ante la poca fe de sus discípulos que se angustian en esos momentos difíciles, pero esto no significa que esta reacción no sea humana y natural, pues el mismo Jesús, ante el dolor y la angustia de su agonía en la cruz, pidió al Padre que lo librase de la prueba, pero que no se hiciese lo que El pedía sino Su Voluntad. Aquí Jesús nos da la gran lección de que ante las pruebas y sufrimientos de la vida, siempre debemos pedir y aceptar por encima de todo la Voluntad del Padre que sabemos que es infinitamente bueno, justo y sabio, y que nunca abandona a sus hijos a pesar de las apariencias.
Por tanto hasta que no aprendamos la lección de dejar de ser ciegos o de ignorar a ese gran Padre nuestro, las pruebas, problemas y zozobras seguirán llamando a nuestras puertas y no dejarán de acosarnos para conducirnos a comprender, amar y confiar en Aquel que todo lo puede y que tanto nos Ama.

Jose Luis Martín

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domingo, 16 de agosto de 2015

LOS TEMPOS SON LLEGADOS



RELIGIÓN EN LAS ESCUELAS

La religión es pieza clave en el desarrollo de nuestros hijos, y es que es en ella donde todo ser humano responde a las preguntas ¿quién soy? y ¿de dónde vengo? Es por eso que es tan importante inculcar la religión en nuestros pequeños. Muchos padres piensan que la religión debe ser exclusiva del hogar, pero ¿qué sucede cuándo enviamos a nuestros hijos a la escuela y ahí comienza a instruirlos en educación religiosa?
¿Por qué es importante la instrucción religiosa en el colegio?
Lo que nuestros hijos aprenden en casa, debe de seguir un seguimiento en la escuela. Como papás deseamos que nuestro hijo se forme como un buen ser humano, solidario y con firmes valores morales. Es por eso que es importante que lo que nuestro pequeño aprende en casa, se refuerce en el colegio.
Diversidad religiosa
Al entrar al colegio es muy probable que nuestros pequeños se enfrenten a la diversidad cultural y religiosa, ya que muchos de sus compañeros profesaran diversas religiones, por lo tanto es un buen momento para que nuestros hijos pongan en práctica la tolerancia y el respeto para cada uno de sus compañeros.
Muchos padres hoy en día optan por ingresar a sus pequeños en colegios donde les dan una educación integral basada en una sola religión, sin embargo otros más optamos por la educación pública, aquí muchas veces no se incluye la religión como una materia, pero sí que  nuestros pequeños tienen la oportunidad de conocer a sus compañeros que profesan diversas religiones.
Nuestros pequeños deben de crecer y estar listos para enfrentarse en un mundo donde todos pensamos distinto y donde la libertad religiosa debe de ser un derecho. Lo más importante es inculcar en nuestros pequeños el amor, el respeto, y la amistad entre todos sus compañeritos sin importar la religión que profesen. Muchos niños se sienten discriminados en las escuelas por que no profesan una religión igual a la de sus compañeros, evitemos estos comportamientos siendo más abiertos y tolerantes.
Una verdadera educación religiosa será aquella que les permita a nuestros hijos, conocer todas las religiones, sus principios y preceptos, sin favoritismo por ninguna de ellas. Solo de esta manera en las escuelas nuestros hijos obtendrán una educación integral y sobre todo humana, que les permita ser amigos del otro sin importar su religión.
Herculano Pires nos dice:
 Al lado de todos estos eventos auspiciosos debemos señalar el desenvolvimiento de las investigaciones y de los estudios universitarios sobre la Religión abarcando todos los aspectos del problema. Hay un concepto nuevo de fe, una nueva interpretación de los hechos religiosos.
La contribución espírita — que impregnó, consciente o inconscientemente la obra de Chardin y de los renovadores de la Teología en general, ya hace sentir su acción benéfica por todas partes. El mismo Espiritismo comienza a ser comprendido — y por sus adeptos — no solo como una nueva secta destinada a sustituir a las anteriores, sino como aquella forma de síntesis del Conocimiento de la cual nos hablaron Kardec, León Denis y Sir Oliver Lodge, entre otros.
Todo esto facilita la comprensión que no podemos tener Educación sin Religión, de que el sueño de la Educación Laica no pasó de respuesta a los grandes equívocos del pasado a los que antes me referí.
El laicismo fue apenas un elemento histórico, innegablemente necesario, pero que ahora tiene que ser sustituido por un nuevo elemento. ¿Y cuál sería esta novedad? No, ciertamente, el restablecimiento de las formas arcaicas y anacrónicas de la enseñanza religiosa sectaria en las escuelas. Esto sería un
retroceso y por lo tanto una negación de todas las grandes conquistas que vimos en la apreciación de la situación actual.
Reconociendo que la Religión corresponde a una exigencia natural de la condición humana y a una exigencia de la consciencia humana, y que pertenece de manera irrevocable al campo del Conocimiento, deberemos reconducirla a la escuela, pero desprovista del ropaje impropio del sectarismo. Tenemos que introducir en los currículos escolares, en todos los grados de la enseñanza, la disciplina Religión al lado de la Ciencia y de la Filosofía.
Su necesidad es innegable, puesto que sin atender a los reclamos de lo trascendente en el hombre no lograremos los objetivos de la pandemia griega: la educación completa del ser para el desenvolvimiento integral y armonioso de todas sus posibilidades.
Hagamos ahora justicia a Kant, que arriba quedó un tanto  perjudicado por su posición agnóstica. Recordemos que, fiel a los rigores metodológicos de su investigación, él tuvo que separar lo falso de lo real dentro de las condiciones del saber de su tiempo. No por esto, entretanto, dejó de reconocer la legitimidad de los impulsos afectivos del hombre, y en la Crítica del Juicio abrió perspectivas para la comprensión que hoy alcanzamos.
En él encontramos la idea de Dios reconocida como el supremo concepto que le es dado a la criatura humana formular, puesto que esta idea suprema representa una síntesis del Todo. Y en él encontramos también la definición de Educación como desenvolvimiento en el hombre de toda su perfectibilidad posible.
El propio Kant, por lo tanto, responsable por el divisionismo del campo del Conocimiento, puede ahora responsabilizarse por su reunificación.
Y será realmente lo que acontece, en el momento, gracias a la corriente neokantiana de la Filosofía contemporánea, donde deparamos con la Pedagogía renovadora de Kerchensteiner y René Hubert aquel en Alemania y este en Francia, pregonando una Educación que tenga por fundamento la Filosofía del Espíritu.
En esta forma nueva de Educación la Religión comparece, no como una enseñanza dogmática y sectaria, sino como una respuesta a las exigencias conciénciales del hombre, esclareciéndole los problemas de la existencia de Dios, de la naturaleza espiritual de las criaturas y de su destino trascendente.
No es el sacerdote, ni el pastor, ni el rabí, ni el catequista quien dirigirá la cátedra, sino el profesor especializado en el asunto, tratando de los problemas religiosos como se trata de los filosóficos y de los científicos. Poseyendo los datos suministrados por la disciplina escolar el educando decidirá por sí mismo, de acuerdo con su vocación, sus tendencias y preferencias, el sector religioso en que se localizará, si fuere el caso. Pero podrá también apoyarse en estos datos para el desenvolvimiento de su propia religión, de su posición personal — puesto que como demostró Bergson, comprobado por Pestalozzi, existe la religión dinámica individual que no se cristaliza en estructuras sociales. Alegarán ciertamente los sectarios que esta forma de enseñanza religiosa libre y optativa (compréndase bien: optativa en el sentido de facultar al educando a escoger o no una religión, pero obligatoria en los currículos escolares) equivale al laicismo vigente. Porque el sectario solo entiende por religión válida la que él profesa.
Acontecería lo mismo en el campo de la Filosofía si un profesor fanático entendiese que solo la escuela filosófica de su preferencia debiese ser enseñada. Pero los espíritus airosos, abiertos
comprenderán la importancia de la enseñanza religiosa como disciplina universitaria en los cursos superiores y como materia didáctica de información general en la primaria y en la secundaria.
 Los programas incluirán, en este caso, los datos objetivos del Origen e Historia de las Religiones, de la Filosofía de la Religión, de la Sociología y de la Psicología de la Religión, dentro del objetivo de
formación cultural del alumno. Claro que en un curso primario el programa sería adecuado, tratando de la existencia de Dios, de su poder creador y mantenedor del Universo, del sentimiento religioso
que su existencia despierta en las criaturas, de las relaciones entre Dios y el hombre, de la función de las religiones en la vida humana, de la importancia de los valores religiosos para la formación de la
personalidad y así por delante.
En la secundaria se podría, además del necesario desenvolvimiento mayor de estos temas, incluir elementos de Historia de las Religiones, de las pruebas de la sobrevivencia del hombre después de la muerte, de las relaciones entre el mundo visible y el mundo invisible, de la función pragmática de las
religiones y así por delante. De esta manera la Educación no sería parcial, volcada apenas hacia los problemas inmediatos de la vida, sino que suministraría elementos racionales para la formación
espiritual del educando. Y por esto mismo no sería tampoco religiosa en el sentido estrecho y superado del sectarismo aún hoy dominante.
Esta providencia me parece urgente, pues estamos, como ya vimos, a las puertas de una civilización espiritualista y no podemos continuar educando a la niñez y a los jóvenes en los moldes obsoletos del pasado. Educación sin religión actualmente es un absurdo, como absurdo será también la educación materialista que continuamos aplicando.

j. Herculano Pires
Libro: Pedagogía Espírita

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Actividad Nocturna del Espíritu

(Desdoblamiento)


.Durante el sueño el Espíritu se desprende del cuerpo; debido a que los lazos fluídicos están más tenues. Por la noche es un largo periodo en que está libre para obrar en otro plano de existencia. Sin embargo, varían los grados de desprendimiento y lucidez. No todos se apartan de su cuerpo, sino que permanecen en el ambiente doméstico; temen hacerlo, se sentirían forzado en un medio extraño (aparentemente).
Otros se mueven en el plano espiritual, pero sus actividades y comprensiones dependen del nivel de elevación. El principio que rige la permanencia fuera del cuerpo es la de la afinidad moral, expresada, conforme la explicación anterior, por medio de la afinidad vibratoria o sintonía.
El espíritu será atraído para regiones y compañías que estén armonizadas y sintonizadas con él a través de las acciones, pensamientos, instrucciones, deseos e intenciones, o sea, impulsos predominantes. Pudiendo así, subir más o desagradar más.
El lascivo tendrá entrevistas eróticas de todos los tipos, el avariento tratará de negocios grandiosos (materiales) y rentables usando la astucia. La esposa quejosa encontrará consejos contra el marido, y así sucesivamente. Los amigos se encuentran para conversaciones edificantes, los enemigos entran en lucha, los aprendices harán cursos, los cooperadores trabajarán en los campos preferidos y, así, caminamos.
Para esta maravillosa doctrina, conforme tales consideraciones, el
sueño es el recuerdo de una parte de la actividad que el espíritu desempeñó durante la liberación permitida por el sueño. Según Carlos Toledo Rizzini, una interpretación freudiana encara el sueño como apuntando para el pasado, revelando un aspecto de la personalidad.
Para el Espiritismo, el sueño también satisface impulsos y es una expresión del estilo de vida, con una gran diferencia: la de no procesarse sólo en el plano mental, sino que es una experiencia genuina del espíritu que pasa en el mundo real y con situaciones concretas. Como vimos, el espíritu, libre temporalmente de los lazos orgánicos, emprende actividades nocturnas que podrán caracterizarse sólo por la satisfacción de bajos impulsos, como también, trabajar y aprender mucho. En esta experiencia fuera del cuerpo, en la oportunidad del desprendimiento a través del sueño, el ser, podrá ver con claridad la finalidad de su existencia actual, acordándose del pasado, entrevé el futuro, todavía la amplitud o no de esas posibilidades es relativa al grado de evolución del espíritu.
Verifiquemos tres cuestiones del Libro de los Espíritus, en el capítulo VII, pregunta: 400, 401 y 403.
P-400 “¿El Espíritu encarnado permanece de buen grado en su cuerpo material?

- Es como si preguntase a un presidiario, si le gustaría salir del presidio. El espíritu aspira siempre a su liberación y tanto más desea verse libre de su cuerpo, cuanto más grosero es este.

P-401 “¿Durante el sueño el alma reposa como el cuerpo?

- No, el espíritu jamás esta inactivo. Durante el sueño, se aflojan los lazos entre cuerpo y espíritu y, él se lanza por el espacio y entra en relación con los otros espíritus sintonizados por él.
  
P-403 “¿Cómo podemos juzgar la libertad del espíritu, durante el sueño?

- Por los sueños.
El sueño libera parcialmente el alma del cuerpo, cuando esta adormecido, el espíritu se encuentra en el estado en que queda después de su cuerpo.
El sueño es el recuerdo que el espíritu vio durante el sueño. Podemos notar, que no siempre soñamos. Pero, ¿qué quiere decir eso? Que no siempre nos acordamos de lo que vimos, o de todo lo que hemos visto, mientras dormimos. Es que no tenemos aun el alma en pleno desenvolvimiento de sus facultades. Muchas veces solamente nos queda el recuerdo de la perturbación que nuestro Espíritu experimentó.
Gracias al sueño los Espíritus encarnados están siempre en relación con el mundo de los Espíritus. Las manifestaciones, que se traducen muchas veces por visiones y hasta incluso, “asombros” más comunes se dan durante el sueño, por medio de los sueños. Ellos pueden ser: una visión actual de las cosas, futuras, presentes o ausentes; una visión del pasado y, en algunos casos excepcionales, un presentimiento del futuro. También muchas veces son cuadros alegóricos que los Espíritus nos ponen bajo la vista, para darnos avisos útiles y saludables consejos, si se trata de Espíritus buenos, y para inducirnos al error, a la maledicencia, a las pasiones, si son Espíritus imperfectos.
El sueño es una expresión de la vida real de la personalidad. El espíritu procura atender a deseos e intenciones inconscientes y conscientes durante ese tiempo de libertad temporal. Conforme el grado, tipo de sintonía y armonía generada por la afinidad moral con los otros Espíritus, se dirige automáticamente para la parte del mundo espiritual que mejor satisfaga esa sintonía y sus metas y objetivos, aunque no lícitos; y ahí cuenta con amigos, socios, enemigos, enemistades, parientes, “maestros” etc.
Contamos aun con dos tipos de sueños. El primero es el premonitorio, cuando se cogen algunas informaciones o consejos sobre algún acontecimiento futuro. El segundo es la pesadilla, o sea, el sueño ansioso, en que entra el terror. Es también una experiencia real, sin embargo, penosa; el soñador se ve presionado por enemigos o por animales monstruosos, tiene que atravesar zonas tenebrosas, sufrir castigos, que de hecho son vivencias provocadas por agentes del mal o por enemigos de esta o de otras vidas.

Preparación para el Sueño

Verificando el lado físico de la cuestión, vamos a ver la importancia del sueño, por el hecho de pasarnos 1/3 de nuestro día durmiendo, en esta actividad el cuerpo físico reposa y libera toxinas. Para el lado espiritual, el espíritu se une con sus amigos e intercambia informaciones y experiencias.
Hagamos una preparación para nuestro reposo diario:
Orgánico – comidas ligeras, higiene, respiración moderada, trabajo moderado, conducción de nuestro cuerpo en cuanto a posturas sin extravagancias.
Mental Espiritual – lecturas edificantes, conversaciones saludables, meditación, oración, serenidad, perdón, buenos pensamientos.
Todavía no nos olvidemos que toda oración se fortifica con actos volcados al bien, pues entonces, las actividades altruistas posibilitan una mejor afinidad con los buenos espíritus.

Periespíritu y Desdoblamiento

Aunque, durante la vida, el Espíritu sea fijado al cuerpo por el periespíritu, no es tan esclavo, que no pueda alargar su corriente y transportarse lejos, sea sobre la tierra, sea sobre cualquier otro punto del espacio. (Allan Kardec, La Génesis, Cap. XIV, Item 23).
Gabriel Delanne, en “El Espiritismo delante de la Ciencia”, concluye: La mejor prueba de la existencia del periespíritu es mostrar que el hombre puede desdoblarse en ciertas circunstancias.

Desdoblamiento

Es el nombre que se da al fenómeno de exteriorización del cuerpo espiritual o periespíritu.
El periespíritu aun ligado al cuerpo, se distancia del mismo, formando ahora parte del mundo espiritual, aunque esté ligado al cuerpo por hilos fluídicos. Fenómenos estos, naturales que reposan sobre las propiedades del periespíritu, su capacidad de exteriorizarse, irradiarse, sobre sus propiedades después de la muerte que se aplican al periespíritu de los vivos (encarnados).
Los lazos que unen el periespíritu al cuerpo temporal, se aflojan por así decir, facultando al espíritu mantenerse en relativa distancia, sin embargo, no desligado de su cuerpo. Y esta ligación, permite al espíritu tomar conocimiento de lo que pasa con su cuerpo y volver instantáneamente si algo ocurre. El cuerpo a su vez, queda con sus funciones reducidas, pues de él fueron distanciados los fluidos periespirituales, permaneciendo solamente lo necesario para manutención. Este estado en que queda el cuerpo en el momento del desdoblamiento, también depende del grado de desdoblamiento que ocurra.
Los desdoblamientos pueden ser:
a) conscientes: Éste se caracteriza por el recuerdo exacto de lo ocurrido, cuando al volver al cuerpo el ser se acuerda de los hechos y actividades por él desempeñadas en el acto del desdoblamiento. El sujeto es capaz de ver su “Doble”, bien cerca, o sea, de verse a él mismo en el momento exacto en que se inicia el desdoblamiento. Fácilmente en estos casos, se siente levantando generalmente la cabeza primeramente y el resto del cuerpo, después. Algunos fluctúan y ven el cuerpo carnal debajo echado, otros se ven al lado de los cuerpos, todavía este recuerdo es bastante profundo y la conciencia es altamente limpia en este instante. Existe una unión aun profunda de los fluidos periespirituales entre el cuerpo y el periespíritu, facilitando así, los recuerdos pos-desdoblamiento.
b) inconscientes: Al volver el ser no se acuerda de nada. Tenemos que recordar que en la mayoría de las veces la actividad que desempeña el ser en el momento desdoblado, queda como experiencia para el propio ser como espíritu, siendo recordado en algunos momentos para el despertar de algunas dificultades y ven como intuiciones, ideas.
Los fluidos periespirituales son en este caso más bien tenues y la dificultad del recuerdo inmediato queda un poco más ardua, todavía las informaciones y las experiencias quedan almacenadas en la memoria periespiritual, viniendo a tono en el futuro.
En realidad la palabra inconsciente, es colocada por deficiencia de lenguaje, pues la inconsciencia no existe, teniendo en cuenta el despertar del espíritu, llevando consigo todas las experiencias efectivas por él mismo, entonces colocamos la palabra inconsciente aquí, es solamente para atestiguar la temporal inconsciencia del ser en cuanto esta encarnado.
c) voluntario: Si la propia persona promueve este distanciamiento. Analicemos algo bastante singular, ni en todos los desdoblamientos voluntarios hay conciencia, pues como dijimos arriba podrán haber algunos recuerdos de lo ocurrido, existen aun muchas dificultades, en el momento en que el espíritu a través de su periespíritu se aproxima nuevamente de su cuerpo, por la densidad aun de los órganos cerebrales es posible que haya bloqueo de esas experiencias. Es necesario resaltar que el ser encarnado en la Tierra, aun se encuentra distante de controlar todas sus potencialidades, y por eso también hay este olvido. Hay algunas personas que hasta provocan el desdoblamiento y en el momento de conciencia tienen miedo y vuelven al cuerpo apresuradamente, dificultando aun más el recuerdo.
Los desdoblamiento pueden también ocurrir en los momentos de reflexiones, donde nos encontramos analizando profundamente nuestros actos y cuya actividad nos propicia encontrar a seres que nos quieren orientar para el bien, parte de nuestro periespíritu se expande y va a captar las experiencias y orientaciones debidas.
d) provocados: A través de procesos hipnóticos y magnéticos, agentes desencarnados o hasta incluso encarnados pueden propiciar el desdoblamiento del ser encarnado. Los buenos Espíritus pueden provocar el desdoblamiento o auxiliarlos siempre con finalidades superiores. Pero los espíritus obsesores también pueden provocarlos para producir efectos maléficos. Afianzándose con las deficiencias morales de los desencarnados, propiciamos así, una mayor facilidad para que los espíritus malhechores puedan provocar el desligamiento del cuerpo físico atrayendo al ser encarnado para sus experiencias fuera del cuerpo. La ley que ejerce esta dependencia es la de afinidad.
e) emancipación Letárgica: Deriva de la emancipación parcial del espíritu, pudiendo ser causada por factores físicos o espirituales. En este caso el cuerpo pierde temporalmente la sensibilidad y el movimiento, la persona nada siente, pues los fluidos periespiríticos están muy tenues en relación a la unión con el cuerpo. El ser no ve el mundo exterior con los ojos físicos, se vuelve por algunos instantes incapaces de la vida consciente. A pesar de la vitalidad del cuerpo continuar ejecutándose.
Hay flacidez general de los miembros. Si suspendemos un brazo, al ser suelto caerá  como un peso muerto..

e) emancipación Cataléptica: Como arriba, también resulta de la emancipación parcial del espíritu. En ella, existe la perdida momentánea de la sensibilidad, como en la letargia, todavía existe rigidez de los miembros. La inteligencia se puede manifestar en estos casos. Difiere de la letárgica, por no envolver todo el cuerpo, pudiendo ser localizado en una parte del cuerpo, donde fuera menor el envolvimiento de los fluidos periespirituales.
Aluney Elferr Albuquerque Silva

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Los tiempos son llegados

ALLAN KARDEC - Los tiempos son llegados, nos dicen en todas partes, marcados por Dios, en los que grandes acontecimientos se van a dar para la regeneración de la Humanidad.
¿En qué sentido se deben entender esas palabras proféticas?. Para los incrédulos, ninguna importancia tienen; a sus ojos nada más  son que una creencia pueril, sin fundamento. Para la mayoría de los creyentes, ellas representan algo místico o sobrenatural, pareciéndoles preanunciadoras de la subversión de las leyes de la Naturaleza. Son igualmente erróneas esas interpretaciones; la primera, porque envuelve una negación de la Providencia; la segunda, porque tales palabras no anuncian la perturbación de las leyes de la Naturaleza, sino el cumplimiento de esas leyes.

- Todo en la creación es armonía; todo revela una providencia que no se desmiente, ni en las menores ni en las mayores cosas. Tenemos, pues, que apartar toda idea de capricho, por ser inconciliable con la sabiduría divina.

En segundo lugar, si  nuestra época está designada para la realización de ciertas cosas, es porque estas tienen una razón de ser en la marcha del conjunto.
 Dicho esto, diremos que nuestro globo, como todo lo que existe, está sometido a la ley del progreso. Progresa físicamente por la transformación de los elementos que lo componen y, moralmente, por la depuración de los Espíritus encarnados y desencarnados que lo pueblan. Ambos progresos se realizan paralelamente, por cuanto el mejoramiento de la habitación guarda relación con el del habitante. Físicamente, el globo terráqueo ha experimentado tranformaciones que la Ciencia ha comprobado y que lo vuelven sucesivamente habitado por seres cada vez más perfeccionados. Moralmente la Humanidad progresa por el desarrollo de la inteligencia, del sentido moral y del ablandamiento de las costumbres. Al mismo tiempo que el mejoramiento del globo se opera bajo la acción de fuerzas materiales, los hombres concurren para eso con los esfuerzos de su inteligencia. Sanean las regiones insalubres, hacen más fáciles las comunicaciones y más productiva la tierra.

  De dos maneras se ejecuta es doble progreso: una, lenta, gradual e insensible; la otra, caracterizada por cambios bruscos, a cada uno de los cuales corresponde un movimiento ascensional más rápido, que señala, mediante impresiones bien acentuadas, los periodos progresivos de la Humanidad. Esos movimientos, subordinados, en cuanto a las particularidades, al libre albedrío de los hombres, son, en cierto modo, fatales en su conjunto, porque están sujetos a leyes, como los que se verifican en la germinación, crecimiento y madurez de las plantas. Por eso se efectúa el movimiento progresivo, a veces de modo parcial, esto es, limitado a una raza o a una nación, y otras veces, de modo general.

  El progreso de la Humanidad se cumple, pues, en virtud de una ley.
 Pero como todas las leyes de la Naturaleza son obra eterna de la sabiduría y presciencia divina, todo lo que es efecto de esas leyes resulta de la voluntad de Dios, no de una voluntad accidental y caprochosa, sino de la voluntad immutable. Cuando, por consiguiente, la Humanidad está madura para subir de grado, se puede decir que son llegados los tiempos marcados por Dios, como se puede decir también que, en tal estación, ellos llegan para la maduración de los frutos y su cosecha.

- Del hecho de ser inevitable, es porque de la naturaleza y movimiento progresivo de la Humanidad, no se sigue que a Dios le sea indiferente y que después de haber establecido leyes, se haya quedado en la inacción, dejando que las cosas caminen por sí solas. Sin duda, sus leyes son eternas e inmutables, pero porque su propia voluntad es eterna y constante y porque su pensamiento anima sin interrupción, todas las cosas. Ese pensamiento, que todo lo penetra, es la fuerza inteligente y permanente que mantiene la armonía en todo. Si cesase un solo instante de actuar, el Universo sería como un reloj sin péndulo regulador. Dios, pues, vela incesantemente por la ejecución de sus leyes y los Espíritus que pueblan el espacio son sus ministros, encargados de atender los pormenores, dentro  de atribuciones que corresponden al grado de adelantamiento que hayan alcanzado.

  - El Universo, es al mismo tiempo, un mecanismo inconmensurable, accionado por un número incontable de inteligencias, es un inmenso gobierno en el que cada ser inteligente tiene su parte de acción bajo la vista del soberano Señor, cuya voluntad única mantiene por todas partes la unidad. -bajo el imperio de esa vasta potencia reguladora, todo se mueve, todo funciona en perfecto orden. Donde nos parece que hay perturbaciones, lo que han sido movimientos parciales y aislados, que nos parecen irregulares solo porque están circunscritos a nuestra visión. Si les pudiésemos abarcar el conjunto, veríamos que tales irregularidades son solo aparentes y que se armonizan con todo.

  - La Humanidad hasta el presente, ha realizado incontestaables progresos. Los hombres, con su inteligencia, llegaron a resultados que jamás habían alcanzado, bajo el punto de vista de las ciencias, de las artes y del bienestar material. Les queda aún un inmenso progreso que realizar: el de hacer que entre sí reine la caridad, la fraternidad, la solidaridad, que les aseguren un bienestar moral. No podrían conseguirlo ni con sus creencias, ni con sus instituciones anticuadas, restos de otra edad, buenas para cierta época, suficientes para un estado transitorio, pero que habiendo dado todo lo que comportaban, serían hoy un obstáculo. Ya no es solamente de desenvolver la inteligencia o de lo que los hombres necesitan, sino de elevar el sentimiento y, para eso, es preciso destruir todo lo que superexcite en ellos el egoísmo y el orgullo.

  Tal es el periodo en que de aquí en adelante va a entrar y que marcará una de las fases principales de la vida de la Humanidad. Esa fase, que en este momento se elabora, es el complemento indispensable del estado precedente, como la edad viril lo es de la juventud. Ella ppodía pues, ser prevista y predicha de antemano y es por eso que se dice que son llegados los tiempos determinados por Dios.

  Estos tiempos, por tanto, no se trata de un cambio parcial, de una renovación limitada a cierta región, a una doctrina o a un pueblo, o una raza.

   Se trata de un movimiento universal, a operarse en sentido del progreso moral. Un nuevo órden de cosas tiende a establecerse y, los hombres que más opuestos le sean, para ella trabajan pese a su mal disposición. La generación futura, desembarazada de las escorias del viejo mundo y formada de elementos más depurados, se encontrará poseída de ideas y sentimientos muy distintos de los de la generación presente, que se va a paso de gigante. El viejo mundo estará muerto y apenas vivirá en la Historia, como lo están hoy los tiempos de la Edad Média, con sus costumbres bárbaras y sus creencias supersticiosas.

       Además, todos saben cuanto deja aún que desear el actual orden de cosas. Después de haberse, en cierto modo, considerado todo el bienestar material, producto de la inteligencia, se puede comprender que el complemento de ese bienestar solamente se puede hallar en el desarrollo moral. Cuanto más se avanza, tanto más se siente lo que falta, sin que, entre tanto, se ppueda definir claramente lo que sea: Eso es efecto del trabajo íntimo que se opera a favor de la regeneración. Surgen deseos, aspiraciones, que son como el presentimiento de un estado mejor.

- Pero un cambio tan radical como el que se está elaborando no se puede realizar sin conmociones. Inevitablemente hay lucha de ideas. De ese conflicto forzosamente se originarán pasajeras perturbaciones, hasta que el terreno se encuentre aplanado y restablecido el equilibrio. Es pues, de la lucha de ideas que surgirán los graves acontecimientos predichos y no de cataclismos o catástrofes puramente materiales.

   Los cataclismos generales fueron consecuencia del estado de formación de la Tierra. Hoy  ya no son las entrañas de la Tierra las que se agitan: Son las de la Humanidad.

 -   Si la Tierra ya no tiene que temer los cataclismos generales, no por eso deja de estar sujeta a periódicas revoluciones, cuyas causas, desde el punto de vista científico, se encuentran explicadas en las instrucciones siguientes, provenientes de Espíritus eminentes:

      (1) << Cada cuerpo celeste, mas allá de las leyes simples que presiden la división de los días y de las noches, de las estaciones, etc, experimenta revoluciones que demandan millares de siglos para su realización completa, porue, como las revoluciones más breves, pasan por todos los periodos, desde el nacimiento hasta el de un máximo efecto, después del cual hay un decrecimiento hasta el límite extremo, para recomenzar enseguida la repetición de las mismas fases. << El hombre apenas abarca las fases de duración relativamente corta y cuya perioricidad puede comprobar. Algunas, sin embargo, abrazan largas generaciones de seres y hasta, sucesiones de razas, revoluciones esas, suyos efectos, consiguientemente, se le presentan con caracter de novedad y de espontaneidad, al paso que, si su mirada pudiese proyectarse hacia atrás algunos millares de siglos, verían entre aquellos mismos efectos y sus causas, una correlacción que ni siquiera sospecha. Esos periodos que, por su relativa extensión, confunden la imaginación de los humanos, no son con todo, nada más que instantes  en la duración eterna. 
    <<En un mismo sistema planetario, todos los cuerpos que lo constituyen accionan unos sobre otros; todas las influencias físicas son solidarias, y ni uno solo hay, de los efectos que designais por el nombre de grandes perturbaciones, que no sea consecuencia del componente de las influencias de todo el sistema. << Voy más lejos: digo que los sistemas planetarios reaccionan unos sobre otros en razón de la proximidad o del alejamiento resultantes del movimiento de traslación a través de las miriadas de sistemas que componen nuestra nebulosa, que es como un archipiélago en la inmensidad, teniendo también su movimiento de traslación a través de las miriadas de nebulosas, sufre la influencia de las que a ella se aproximan.
     << De suerte que las nebulosas influyen sobre las nebulosas, los sistemas influyen sobre los sistemas, como los planetas influyen sobre los planetas, como los elementos de cada planeta reaccionan unos sobre los otros y así sucesivamente hasta el átomo. De ahí, en cada mundo, revoluciones locales o generales, que no parecen perturbaciones porque la brevedad de la vida no permiten que se perciban nada más que los efectos parciales. << La materia orgánica no podría escapar a esas influencias; las perturbaciones que ella sufre, pueden alterar el estado físico de los seres vivos y determinar algunas de esas enfermedades que atacan de modo general a las plantas, los animales y los hombres, enfermedades que, como los flagelos, son para la inteligencia humana un estimulante que la impele por fuerza de la  necesidad, a procurar medios de combatir y descubrir las leyes de la Naturaleza.
( continúa en el siguiente).......

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DELINCUENCIA INFANTO-JUVENIL

Es   muy gratificante recibir noticias sobre jóvenes infractores que aprovechan las oportunidades que las instituciones de resocialización les ofrecen, ingresando, unos pocos, en la universidad, con el derecho inclusive de  bolsa de estudios integrales. En ese aspecto, sabemos que cada ser recibe de la vida según sus esfuerzos y meritos.
No obstante las grandes diligencias para la resocialización de los jóvenes delincuentes, es de lamentar que excepcionalmente los aprendices (menores) en Brasil consiguen lograr éxitos  en la sociedad. El asunto es instigante  e implica bastante sensibilidad por atender a cuestiones que abrazan a niños y adolescentes incursos en la práctica criminal, tan combatida, más que últimamente solo  vigoriza las trágicas estadísticas del crimen.
Hay teóricos que defienden no haber adolescentes infractores debido a la pobreza, del abandono o de la falta de oportunidad de estudio o trabajo, más como reflejo de exposiciones seguidas  de circunstancias de deficiencia moral y que se confían al crimen por voluntad propia. En sentido contrario a ese argumento, surgen las voces de los que propagan el argumento  de que el adolescente marginalizado es, en gran cantidad, víctima de la desigualdad social, pues no tienen renta suficiente para usufruir de bienes y servicios básicos, como salud, educación, habitación y ocio. Eso es razón suficiente  por lo que el joven se torna  enojado  o ansioso por experimentar  lo que la vida le es suprimida. Para tal adolescente, el mejor recurso es el proceso de resocialización; no con vistas a la represión judicial, más si a la reinserción de ese joven infractor en la sociedad que el mismo rechazó.
Para los especialistas, no hay un juicio pacifico en principio sobre las admisibles causas de la delincuencia Infanto juvenil. Lo que existe son conjeturas, sobretodo de carácter social, acerca de esos desvíos de comportamiento que culminan con la condenación de la sociedad. no ignoramos que la familia (con las salvedades correspondientes) debe ser colocada como  importante  matriz de la defección moral de los hijos. André Luiz nos advierte que “los padres responden espiritualmente como cicerones de los que resurgen en la indumentaria carnal.”(1) Hay, sin sombra de duda, padres o responsables que son evaluados como generadores de la condición irregular de sus hijos o tutelados, sea ella concebida como carencia de medios indispensables para la subsistencia, abandono material o hasta aun  mismo de la práctica de infracción penal.
Compete observar  que la violencia entre los menores han aumentado y no siempre tiene connotación económica, arredrando sustancialmente la tesis de las condiciones sub humanas a que son yugulados los jóvenes, principalmente en las grandes ciudades, y que los desviarían para el crimen. Se resalta que el número de adolescentes infractores graduados de la clase A (alta) y B (media) han aumentado, en el mundo entero. Las causas de la marginalidad  entre los adolescentes son, pues, muy extensas, no reduciéndose exclusivamente  a la ociosidad, pobreza, hambre  o abandono social. Se trata también de la inclinación de las empresas maléficas, la formación de pandillas, aglomeraciones  de personas insensatas, etilismo, drogas, meretricios, insolencia religiosa o ética y ansiedad orientada para el crimen, configurándose como causas importantes.
André Luiz asevera que “la niñez sufre de manera profunda la influencia del medio. Por eso es urgente pasarle la noción de responsabilidad en los mínimos deberes  como punto de partida para el cumplimiento de las grandes obligaciones sociales. No permitir que los niños participen de reuniones o fiestas que les influencien los sentimientos  y, ninguna oportunidad, ofrecerles presentes susceptibles  para incentivarles cualquier actitud agresiva o belicosa, tanto en juegos como en publicaciones.”(2)
Entendemos que el universo de la moda seductora TV e internet, al colonizar las residencias (edificación material de la  casa) y hogares (aspiraciones de la familia), exacerbaran en los niños el despertar prematuro para una desnuda realidad inhumana, lo que equivale afianzar que ellas fueron arrebatadas de su mundo  de alegoría y dirigidas para la inversión de los valores morales, atormentados  por la arrogancia de los padres. Siendo así, el estado de inocencia y tranquilidad infantil fue disminuyendo.
Cada vez más temprano, y con mayor magnitud, las excitaciones de la adolescencia germinan adicionadas por los diversos  y desconcentrados apelos de las revistas libertinas,  de la prensa electrónica, de las drogas,  del consumismo impulsivo, del mal gusto comportamental, de la banalidad exhibida  y otras tantas extravagancias, como espejos claros de padres que viven alucinados, estancados y desactualizados, enjaulados en sus quehaceres diarios  y que jamás pueden demorarse frente a la educación de los propios hijos.
Seamos atentos a la verdad de que educar  no se abrevia apenas al ofrecimiento de abrigo y alimento del cuerpo extinguible. La educación, por significado, se funda en la base de la constitución de una sociedad proficua. La tarea que nos cumple  alcanzar es la de la educación de los niños y jóvenes por el padrón de total dignificación moral bajo las bendiciones de Dios. en ese sentido, los postulados Espiritas son antídotos contra todas las deletéreas situaciones , puesto que aquellos que los distinguen tienen conciencia de que no podrán eximirse  de sus encargos sociales, sabiendo que el mañana es una implicación del presente.   Siendo así, es imperativo identifiquemos en el corazón Infanto-juvenil el   marco de la futura  sana generación.

Jorge Hessen

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