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domingo, 16 de agosto de 2015

LOS TEMPOS SON LLEGADOS



RELIGIÓN EN LAS ESCUELAS

La religión es pieza clave en el desarrollo de nuestros hijos, y es que es en ella donde todo ser humano responde a las preguntas ¿quién soy? y ¿de dónde vengo? Es por eso que es tan importante inculcar la religión en nuestros pequeños. Muchos padres piensan que la religión debe ser exclusiva del hogar, pero ¿qué sucede cuándo enviamos a nuestros hijos a la escuela y ahí comienza a instruirlos en educación religiosa?
¿Por qué es importante la instrucción religiosa en el colegio?
Lo que nuestros hijos aprenden en casa, debe de seguir un seguimiento en la escuela. Como papás deseamos que nuestro hijo se forme como un buen ser humano, solidario y con firmes valores morales. Es por eso que es importante que lo que nuestro pequeño aprende en casa, se refuerce en el colegio.
Diversidad religiosa
Al entrar al colegio es muy probable que nuestros pequeños se enfrenten a la diversidad cultural y religiosa, ya que muchos de sus compañeros profesaran diversas religiones, por lo tanto es un buen momento para que nuestros hijos pongan en práctica la tolerancia y el respeto para cada uno de sus compañeros.
Muchos padres hoy en día optan por ingresar a sus pequeños en colegios donde les dan una educación integral basada en una sola religión, sin embargo otros más optamos por la educación pública, aquí muchas veces no se incluye la religión como una materia, pero sí que  nuestros pequeños tienen la oportunidad de conocer a sus compañeros que profesan diversas religiones.
Nuestros pequeños deben de crecer y estar listos para enfrentarse en un mundo donde todos pensamos distinto y donde la libertad religiosa debe de ser un derecho. Lo más importante es inculcar en nuestros pequeños el amor, el respeto, y la amistad entre todos sus compañeritos sin importar la religión que profesen. Muchos niños se sienten discriminados en las escuelas por que no profesan una religión igual a la de sus compañeros, evitemos estos comportamientos siendo más abiertos y tolerantes.
Una verdadera educación religiosa será aquella que les permita a nuestros hijos, conocer todas las religiones, sus principios y preceptos, sin favoritismo por ninguna de ellas. Solo de esta manera en las escuelas nuestros hijos obtendrán una educación integral y sobre todo humana, que les permita ser amigos del otro sin importar su religión.
Herculano Pires nos dice:
 Al lado de todos estos eventos auspiciosos debemos señalar el desenvolvimiento de las investigaciones y de los estudios universitarios sobre la Religión abarcando todos los aspectos del problema. Hay un concepto nuevo de fe, una nueva interpretación de los hechos religiosos.
La contribución espírita — que impregnó, consciente o inconscientemente la obra de Chardin y de los renovadores de la Teología en general, ya hace sentir su acción benéfica por todas partes. El mismo Espiritismo comienza a ser comprendido — y por sus adeptos — no solo como una nueva secta destinada a sustituir a las anteriores, sino como aquella forma de síntesis del Conocimiento de la cual nos hablaron Kardec, León Denis y Sir Oliver Lodge, entre otros.
Todo esto facilita la comprensión que no podemos tener Educación sin Religión, de que el sueño de la Educación Laica no pasó de respuesta a los grandes equívocos del pasado a los que antes me referí.
El laicismo fue apenas un elemento histórico, innegablemente necesario, pero que ahora tiene que ser sustituido por un nuevo elemento. ¿Y cuál sería esta novedad? No, ciertamente, el restablecimiento de las formas arcaicas y anacrónicas de la enseñanza religiosa sectaria en las escuelas. Esto sería un
retroceso y por lo tanto una negación de todas las grandes conquistas que vimos en la apreciación de la situación actual.
Reconociendo que la Religión corresponde a una exigencia natural de la condición humana y a una exigencia de la consciencia humana, y que pertenece de manera irrevocable al campo del Conocimiento, deberemos reconducirla a la escuela, pero desprovista del ropaje impropio del sectarismo. Tenemos que introducir en los currículos escolares, en todos los grados de la enseñanza, la disciplina Religión al lado de la Ciencia y de la Filosofía.
Su necesidad es innegable, puesto que sin atender a los reclamos de lo trascendente en el hombre no lograremos los objetivos de la pandemia griega: la educación completa del ser para el desenvolvimiento integral y armonioso de todas sus posibilidades.
Hagamos ahora justicia a Kant, que arriba quedó un tanto  perjudicado por su posición agnóstica. Recordemos que, fiel a los rigores metodológicos de su investigación, él tuvo que separar lo falso de lo real dentro de las condiciones del saber de su tiempo. No por esto, entretanto, dejó de reconocer la legitimidad de los impulsos afectivos del hombre, y en la Crítica del Juicio abrió perspectivas para la comprensión que hoy alcanzamos.
En él encontramos la idea de Dios reconocida como el supremo concepto que le es dado a la criatura humana formular, puesto que esta idea suprema representa una síntesis del Todo. Y en él encontramos también la definición de Educación como desenvolvimiento en el hombre de toda su perfectibilidad posible.
El propio Kant, por lo tanto, responsable por el divisionismo del campo del Conocimiento, puede ahora responsabilizarse por su reunificación.
Y será realmente lo que acontece, en el momento, gracias a la corriente neokantiana de la Filosofía contemporánea, donde deparamos con la Pedagogía renovadora de Kerchensteiner y René Hubert aquel en Alemania y este en Francia, pregonando una Educación que tenga por fundamento la Filosofía del Espíritu.
En esta forma nueva de Educación la Religión comparece, no como una enseñanza dogmática y sectaria, sino como una respuesta a las exigencias conciénciales del hombre, esclareciéndole los problemas de la existencia de Dios, de la naturaleza espiritual de las criaturas y de su destino trascendente.
No es el sacerdote, ni el pastor, ni el rabí, ni el catequista quien dirigirá la cátedra, sino el profesor especializado en el asunto, tratando de los problemas religiosos como se trata de los filosóficos y de los científicos. Poseyendo los datos suministrados por la disciplina escolar el educando decidirá por sí mismo, de acuerdo con su vocación, sus tendencias y preferencias, el sector religioso en que se localizará, si fuere el caso. Pero podrá también apoyarse en estos datos para el desenvolvimiento de su propia religión, de su posición personal — puesto que como demostró Bergson, comprobado por Pestalozzi, existe la religión dinámica individual que no se cristaliza en estructuras sociales. Alegarán ciertamente los sectarios que esta forma de enseñanza religiosa libre y optativa (compréndase bien: optativa en el sentido de facultar al educando a escoger o no una religión, pero obligatoria en los currículos escolares) equivale al laicismo vigente. Porque el sectario solo entiende por religión válida la que él profesa.
Acontecería lo mismo en el campo de la Filosofía si un profesor fanático entendiese que solo la escuela filosófica de su preferencia debiese ser enseñada. Pero los espíritus airosos, abiertos
comprenderán la importancia de la enseñanza religiosa como disciplina universitaria en los cursos superiores y como materia didáctica de información general en la primaria y en la secundaria.
 Los programas incluirán, en este caso, los datos objetivos del Origen e Historia de las Religiones, de la Filosofía de la Religión, de la Sociología y de la Psicología de la Religión, dentro del objetivo de
formación cultural del alumno. Claro que en un curso primario el programa sería adecuado, tratando de la existencia de Dios, de su poder creador y mantenedor del Universo, del sentimiento religioso
que su existencia despierta en las criaturas, de las relaciones entre Dios y el hombre, de la función de las religiones en la vida humana, de la importancia de los valores religiosos para la formación de la
personalidad y así por delante.
En la secundaria se podría, además del necesario desenvolvimiento mayor de estos temas, incluir elementos de Historia de las Religiones, de las pruebas de la sobrevivencia del hombre después de la muerte, de las relaciones entre el mundo visible y el mundo invisible, de la función pragmática de las
religiones y así por delante. De esta manera la Educación no sería parcial, volcada apenas hacia los problemas inmediatos de la vida, sino que suministraría elementos racionales para la formación
espiritual del educando. Y por esto mismo no sería tampoco religiosa en el sentido estrecho y superado del sectarismo aún hoy dominante.
Esta providencia me parece urgente, pues estamos, como ya vimos, a las puertas de una civilización espiritualista y no podemos continuar educando a la niñez y a los jóvenes en los moldes obsoletos del pasado. Educación sin religión actualmente es un absurdo, como absurdo será también la educación materialista que continuamos aplicando.

j. Herculano Pires
Libro: Pedagogía Espírita

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Actividad Nocturna del Espíritu

(Desdoblamiento)


.Durante el sueño el Espíritu se desprende del cuerpo; debido a que los lazos fluídicos están más tenues. Por la noche es un largo periodo en que está libre para obrar en otro plano de existencia. Sin embargo, varían los grados de desprendimiento y lucidez. No todos se apartan de su cuerpo, sino que permanecen en el ambiente doméstico; temen hacerlo, se sentirían forzado en un medio extraño (aparentemente).
Otros se mueven en el plano espiritual, pero sus actividades y comprensiones dependen del nivel de elevación. El principio que rige la permanencia fuera del cuerpo es la de la afinidad moral, expresada, conforme la explicación anterior, por medio de la afinidad vibratoria o sintonía.
El espíritu será atraído para regiones y compañías que estén armonizadas y sintonizadas con él a través de las acciones, pensamientos, instrucciones, deseos e intenciones, o sea, impulsos predominantes. Pudiendo así, subir más o desagradar más.
El lascivo tendrá entrevistas eróticas de todos los tipos, el avariento tratará de negocios grandiosos (materiales) y rentables usando la astucia. La esposa quejosa encontrará consejos contra el marido, y así sucesivamente. Los amigos se encuentran para conversaciones edificantes, los enemigos entran en lucha, los aprendices harán cursos, los cooperadores trabajarán en los campos preferidos y, así, caminamos.
Para esta maravillosa doctrina, conforme tales consideraciones, el
sueño es el recuerdo de una parte de la actividad que el espíritu desempeñó durante la liberación permitida por el sueño. Según Carlos Toledo Rizzini, una interpretación freudiana encara el sueño como apuntando para el pasado, revelando un aspecto de la personalidad.
Para el Espiritismo, el sueño también satisface impulsos y es una expresión del estilo de vida, con una gran diferencia: la de no procesarse sólo en el plano mental, sino que es una experiencia genuina del espíritu que pasa en el mundo real y con situaciones concretas. Como vimos, el espíritu, libre temporalmente de los lazos orgánicos, emprende actividades nocturnas que podrán caracterizarse sólo por la satisfacción de bajos impulsos, como también, trabajar y aprender mucho. En esta experiencia fuera del cuerpo, en la oportunidad del desprendimiento a través del sueño, el ser, podrá ver con claridad la finalidad de su existencia actual, acordándose del pasado, entrevé el futuro, todavía la amplitud o no de esas posibilidades es relativa al grado de evolución del espíritu.
Verifiquemos tres cuestiones del Libro de los Espíritus, en el capítulo VII, pregunta: 400, 401 y 403.
P-400 “¿El Espíritu encarnado permanece de buen grado en su cuerpo material?

- Es como si preguntase a un presidiario, si le gustaría salir del presidio. El espíritu aspira siempre a su liberación y tanto más desea verse libre de su cuerpo, cuanto más grosero es este.

P-401 “¿Durante el sueño el alma reposa como el cuerpo?

- No, el espíritu jamás esta inactivo. Durante el sueño, se aflojan los lazos entre cuerpo y espíritu y, él se lanza por el espacio y entra en relación con los otros espíritus sintonizados por él.
  
P-403 “¿Cómo podemos juzgar la libertad del espíritu, durante el sueño?

- Por los sueños.
El sueño libera parcialmente el alma del cuerpo, cuando esta adormecido, el espíritu se encuentra en el estado en que queda después de su cuerpo.
El sueño es el recuerdo que el espíritu vio durante el sueño. Podemos notar, que no siempre soñamos. Pero, ¿qué quiere decir eso? Que no siempre nos acordamos de lo que vimos, o de todo lo que hemos visto, mientras dormimos. Es que no tenemos aun el alma en pleno desenvolvimiento de sus facultades. Muchas veces solamente nos queda el recuerdo de la perturbación que nuestro Espíritu experimentó.
Gracias al sueño los Espíritus encarnados están siempre en relación con el mundo de los Espíritus. Las manifestaciones, que se traducen muchas veces por visiones y hasta incluso, “asombros” más comunes se dan durante el sueño, por medio de los sueños. Ellos pueden ser: una visión actual de las cosas, futuras, presentes o ausentes; una visión del pasado y, en algunos casos excepcionales, un presentimiento del futuro. También muchas veces son cuadros alegóricos que los Espíritus nos ponen bajo la vista, para darnos avisos útiles y saludables consejos, si se trata de Espíritus buenos, y para inducirnos al error, a la maledicencia, a las pasiones, si son Espíritus imperfectos.
El sueño es una expresión de la vida real de la personalidad. El espíritu procura atender a deseos e intenciones inconscientes y conscientes durante ese tiempo de libertad temporal. Conforme el grado, tipo de sintonía y armonía generada por la afinidad moral con los otros Espíritus, se dirige automáticamente para la parte del mundo espiritual que mejor satisfaga esa sintonía y sus metas y objetivos, aunque no lícitos; y ahí cuenta con amigos, socios, enemigos, enemistades, parientes, “maestros” etc.
Contamos aun con dos tipos de sueños. El primero es el premonitorio, cuando se cogen algunas informaciones o consejos sobre algún acontecimiento futuro. El segundo es la pesadilla, o sea, el sueño ansioso, en que entra el terror. Es también una experiencia real, sin embargo, penosa; el soñador se ve presionado por enemigos o por animales monstruosos, tiene que atravesar zonas tenebrosas, sufrir castigos, que de hecho son vivencias provocadas por agentes del mal o por enemigos de esta o de otras vidas.

Preparación para el Sueño

Verificando el lado físico de la cuestión, vamos a ver la importancia del sueño, por el hecho de pasarnos 1/3 de nuestro día durmiendo, en esta actividad el cuerpo físico reposa y libera toxinas. Para el lado espiritual, el espíritu se une con sus amigos e intercambia informaciones y experiencias.
Hagamos una preparación para nuestro reposo diario:
Orgánico – comidas ligeras, higiene, respiración moderada, trabajo moderado, conducción de nuestro cuerpo en cuanto a posturas sin extravagancias.
Mental Espiritual – lecturas edificantes, conversaciones saludables, meditación, oración, serenidad, perdón, buenos pensamientos.
Todavía no nos olvidemos que toda oración se fortifica con actos volcados al bien, pues entonces, las actividades altruistas posibilitan una mejor afinidad con los buenos espíritus.

Periespíritu y Desdoblamiento

Aunque, durante la vida, el Espíritu sea fijado al cuerpo por el periespíritu, no es tan esclavo, que no pueda alargar su corriente y transportarse lejos, sea sobre la tierra, sea sobre cualquier otro punto del espacio. (Allan Kardec, La Génesis, Cap. XIV, Item 23).
Gabriel Delanne, en “El Espiritismo delante de la Ciencia”, concluye: La mejor prueba de la existencia del periespíritu es mostrar que el hombre puede desdoblarse en ciertas circunstancias.

Desdoblamiento

Es el nombre que se da al fenómeno de exteriorización del cuerpo espiritual o periespíritu.
El periespíritu aun ligado al cuerpo, se distancia del mismo, formando ahora parte del mundo espiritual, aunque esté ligado al cuerpo por hilos fluídicos. Fenómenos estos, naturales que reposan sobre las propiedades del periespíritu, su capacidad de exteriorizarse, irradiarse, sobre sus propiedades después de la muerte que se aplican al periespíritu de los vivos (encarnados).
Los lazos que unen el periespíritu al cuerpo temporal, se aflojan por así decir, facultando al espíritu mantenerse en relativa distancia, sin embargo, no desligado de su cuerpo. Y esta ligación, permite al espíritu tomar conocimiento de lo que pasa con su cuerpo y volver instantáneamente si algo ocurre. El cuerpo a su vez, queda con sus funciones reducidas, pues de él fueron distanciados los fluidos periespirituales, permaneciendo solamente lo necesario para manutención. Este estado en que queda el cuerpo en el momento del desdoblamiento, también depende del grado de desdoblamiento que ocurra.
Los desdoblamientos pueden ser:
a) conscientes: Éste se caracteriza por el recuerdo exacto de lo ocurrido, cuando al volver al cuerpo el ser se acuerda de los hechos y actividades por él desempeñadas en el acto del desdoblamiento. El sujeto es capaz de ver su “Doble”, bien cerca, o sea, de verse a él mismo en el momento exacto en que se inicia el desdoblamiento. Fácilmente en estos casos, se siente levantando generalmente la cabeza primeramente y el resto del cuerpo, después. Algunos fluctúan y ven el cuerpo carnal debajo echado, otros se ven al lado de los cuerpos, todavía este recuerdo es bastante profundo y la conciencia es altamente limpia en este instante. Existe una unión aun profunda de los fluidos periespirituales entre el cuerpo y el periespíritu, facilitando así, los recuerdos pos-desdoblamiento.
b) inconscientes: Al volver el ser no se acuerda de nada. Tenemos que recordar que en la mayoría de las veces la actividad que desempeña el ser en el momento desdoblado, queda como experiencia para el propio ser como espíritu, siendo recordado en algunos momentos para el despertar de algunas dificultades y ven como intuiciones, ideas.
Los fluidos periespirituales son en este caso más bien tenues y la dificultad del recuerdo inmediato queda un poco más ardua, todavía las informaciones y las experiencias quedan almacenadas en la memoria periespiritual, viniendo a tono en el futuro.
En realidad la palabra inconsciente, es colocada por deficiencia de lenguaje, pues la inconsciencia no existe, teniendo en cuenta el despertar del espíritu, llevando consigo todas las experiencias efectivas por él mismo, entonces colocamos la palabra inconsciente aquí, es solamente para atestiguar la temporal inconsciencia del ser en cuanto esta encarnado.
c) voluntario: Si la propia persona promueve este distanciamiento. Analicemos algo bastante singular, ni en todos los desdoblamientos voluntarios hay conciencia, pues como dijimos arriba podrán haber algunos recuerdos de lo ocurrido, existen aun muchas dificultades, en el momento en que el espíritu a través de su periespíritu se aproxima nuevamente de su cuerpo, por la densidad aun de los órganos cerebrales es posible que haya bloqueo de esas experiencias. Es necesario resaltar que el ser encarnado en la Tierra, aun se encuentra distante de controlar todas sus potencialidades, y por eso también hay este olvido. Hay algunas personas que hasta provocan el desdoblamiento y en el momento de conciencia tienen miedo y vuelven al cuerpo apresuradamente, dificultando aun más el recuerdo.
Los desdoblamiento pueden también ocurrir en los momentos de reflexiones, donde nos encontramos analizando profundamente nuestros actos y cuya actividad nos propicia encontrar a seres que nos quieren orientar para el bien, parte de nuestro periespíritu se expande y va a captar las experiencias y orientaciones debidas.
d) provocados: A través de procesos hipnóticos y magnéticos, agentes desencarnados o hasta incluso encarnados pueden propiciar el desdoblamiento del ser encarnado. Los buenos Espíritus pueden provocar el desdoblamiento o auxiliarlos siempre con finalidades superiores. Pero los espíritus obsesores también pueden provocarlos para producir efectos maléficos. Afianzándose con las deficiencias morales de los desencarnados, propiciamos así, una mayor facilidad para que los espíritus malhechores puedan provocar el desligamiento del cuerpo físico atrayendo al ser encarnado para sus experiencias fuera del cuerpo. La ley que ejerce esta dependencia es la de afinidad.
e) emancipación Letárgica: Deriva de la emancipación parcial del espíritu, pudiendo ser causada por factores físicos o espirituales. En este caso el cuerpo pierde temporalmente la sensibilidad y el movimiento, la persona nada siente, pues los fluidos periespiríticos están muy tenues en relación a la unión con el cuerpo. El ser no ve el mundo exterior con los ojos físicos, se vuelve por algunos instantes incapaces de la vida consciente. A pesar de la vitalidad del cuerpo continuar ejecutándose.
Hay flacidez general de los miembros. Si suspendemos un brazo, al ser suelto caerá  como un peso muerto..

e) emancipación Cataléptica: Como arriba, también resulta de la emancipación parcial del espíritu. En ella, existe la perdida momentánea de la sensibilidad, como en la letargia, todavía existe rigidez de los miembros. La inteligencia se puede manifestar en estos casos. Difiere de la letárgica, por no envolver todo el cuerpo, pudiendo ser localizado en una parte del cuerpo, donde fuera menor el envolvimiento de los fluidos periespirituales.
Aluney Elferr Albuquerque Silva

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Los tiempos son llegados

ALLAN KARDEC - Los tiempos son llegados, nos dicen en todas partes, marcados por Dios, en los que grandes acontecimientos se van a dar para la regeneración de la Humanidad.
¿En qué sentido se deben entender esas palabras proféticas?. Para los incrédulos, ninguna importancia tienen; a sus ojos nada más  son que una creencia pueril, sin fundamento. Para la mayoría de los creyentes, ellas representan algo místico o sobrenatural, pareciéndoles preanunciadoras de la subversión de las leyes de la Naturaleza. Son igualmente erróneas esas interpretaciones; la primera, porque envuelve una negación de la Providencia; la segunda, porque tales palabras no anuncian la perturbación de las leyes de la Naturaleza, sino el cumplimiento de esas leyes.

- Todo en la creación es armonía; todo revela una providencia que no se desmiente, ni en las menores ni en las mayores cosas. Tenemos, pues, que apartar toda idea de capricho, por ser inconciliable con la sabiduría divina.

En segundo lugar, si  nuestra época está designada para la realización de ciertas cosas, es porque estas tienen una razón de ser en la marcha del conjunto.
 Dicho esto, diremos que nuestro globo, como todo lo que existe, está sometido a la ley del progreso. Progresa físicamente por la transformación de los elementos que lo componen y, moralmente, por la depuración de los Espíritus encarnados y desencarnados que lo pueblan. Ambos progresos se realizan paralelamente, por cuanto el mejoramiento de la habitación guarda relación con el del habitante. Físicamente, el globo terráqueo ha experimentado tranformaciones que la Ciencia ha comprobado y que lo vuelven sucesivamente habitado por seres cada vez más perfeccionados. Moralmente la Humanidad progresa por el desarrollo de la inteligencia, del sentido moral y del ablandamiento de las costumbres. Al mismo tiempo que el mejoramiento del globo se opera bajo la acción de fuerzas materiales, los hombres concurren para eso con los esfuerzos de su inteligencia. Sanean las regiones insalubres, hacen más fáciles las comunicaciones y más productiva la tierra.

  De dos maneras se ejecuta es doble progreso: una, lenta, gradual e insensible; la otra, caracterizada por cambios bruscos, a cada uno de los cuales corresponde un movimiento ascensional más rápido, que señala, mediante impresiones bien acentuadas, los periodos progresivos de la Humanidad. Esos movimientos, subordinados, en cuanto a las particularidades, al libre albedrío de los hombres, son, en cierto modo, fatales en su conjunto, porque están sujetos a leyes, como los que se verifican en la germinación, crecimiento y madurez de las plantas. Por eso se efectúa el movimiento progresivo, a veces de modo parcial, esto es, limitado a una raza o a una nación, y otras veces, de modo general.

  El progreso de la Humanidad se cumple, pues, en virtud de una ley.
 Pero como todas las leyes de la Naturaleza son obra eterna de la sabiduría y presciencia divina, todo lo que es efecto de esas leyes resulta de la voluntad de Dios, no de una voluntad accidental y caprochosa, sino de la voluntad immutable. Cuando, por consiguiente, la Humanidad está madura para subir de grado, se puede decir que son llegados los tiempos marcados por Dios, como se puede decir también que, en tal estación, ellos llegan para la maduración de los frutos y su cosecha.

- Del hecho de ser inevitable, es porque de la naturaleza y movimiento progresivo de la Humanidad, no se sigue que a Dios le sea indiferente y que después de haber establecido leyes, se haya quedado en la inacción, dejando que las cosas caminen por sí solas. Sin duda, sus leyes son eternas e inmutables, pero porque su propia voluntad es eterna y constante y porque su pensamiento anima sin interrupción, todas las cosas. Ese pensamiento, que todo lo penetra, es la fuerza inteligente y permanente que mantiene la armonía en todo. Si cesase un solo instante de actuar, el Universo sería como un reloj sin péndulo regulador. Dios, pues, vela incesantemente por la ejecución de sus leyes y los Espíritus que pueblan el espacio son sus ministros, encargados de atender los pormenores, dentro  de atribuciones que corresponden al grado de adelantamiento que hayan alcanzado.

  - El Universo, es al mismo tiempo, un mecanismo inconmensurable, accionado por un número incontable de inteligencias, es un inmenso gobierno en el que cada ser inteligente tiene su parte de acción bajo la vista del soberano Señor, cuya voluntad única mantiene por todas partes la unidad. -bajo el imperio de esa vasta potencia reguladora, todo se mueve, todo funciona en perfecto orden. Donde nos parece que hay perturbaciones, lo que han sido movimientos parciales y aislados, que nos parecen irregulares solo porque están circunscritos a nuestra visión. Si les pudiésemos abarcar el conjunto, veríamos que tales irregularidades son solo aparentes y que se armonizan con todo.

  - La Humanidad hasta el presente, ha realizado incontestaables progresos. Los hombres, con su inteligencia, llegaron a resultados que jamás habían alcanzado, bajo el punto de vista de las ciencias, de las artes y del bienestar material. Les queda aún un inmenso progreso que realizar: el de hacer que entre sí reine la caridad, la fraternidad, la solidaridad, que les aseguren un bienestar moral. No podrían conseguirlo ni con sus creencias, ni con sus instituciones anticuadas, restos de otra edad, buenas para cierta época, suficientes para un estado transitorio, pero que habiendo dado todo lo que comportaban, serían hoy un obstáculo. Ya no es solamente de desenvolver la inteligencia o de lo que los hombres necesitan, sino de elevar el sentimiento y, para eso, es preciso destruir todo lo que superexcite en ellos el egoísmo y el orgullo.

  Tal es el periodo en que de aquí en adelante va a entrar y que marcará una de las fases principales de la vida de la Humanidad. Esa fase, que en este momento se elabora, es el complemento indispensable del estado precedente, como la edad viril lo es de la juventud. Ella ppodía pues, ser prevista y predicha de antemano y es por eso que se dice que son llegados los tiempos determinados por Dios.

  Estos tiempos, por tanto, no se trata de un cambio parcial, de una renovación limitada a cierta región, a una doctrina o a un pueblo, o una raza.

   Se trata de un movimiento universal, a operarse en sentido del progreso moral. Un nuevo órden de cosas tiende a establecerse y, los hombres que más opuestos le sean, para ella trabajan pese a su mal disposición. La generación futura, desembarazada de las escorias del viejo mundo y formada de elementos más depurados, se encontrará poseída de ideas y sentimientos muy distintos de los de la generación presente, que se va a paso de gigante. El viejo mundo estará muerto y apenas vivirá en la Historia, como lo están hoy los tiempos de la Edad Média, con sus costumbres bárbaras y sus creencias supersticiosas.

       Además, todos saben cuanto deja aún que desear el actual orden de cosas. Después de haberse, en cierto modo, considerado todo el bienestar material, producto de la inteligencia, se puede comprender que el complemento de ese bienestar solamente se puede hallar en el desarrollo moral. Cuanto más se avanza, tanto más se siente lo que falta, sin que, entre tanto, se ppueda definir claramente lo que sea: Eso es efecto del trabajo íntimo que se opera a favor de la regeneración. Surgen deseos, aspiraciones, que son como el presentimiento de un estado mejor.

- Pero un cambio tan radical como el que se está elaborando no se puede realizar sin conmociones. Inevitablemente hay lucha de ideas. De ese conflicto forzosamente se originarán pasajeras perturbaciones, hasta que el terreno se encuentre aplanado y restablecido el equilibrio. Es pues, de la lucha de ideas que surgirán los graves acontecimientos predichos y no de cataclismos o catástrofes puramente materiales.

   Los cataclismos generales fueron consecuencia del estado de formación de la Tierra. Hoy  ya no son las entrañas de la Tierra las que se agitan: Son las de la Humanidad.

 -   Si la Tierra ya no tiene que temer los cataclismos generales, no por eso deja de estar sujeta a periódicas revoluciones, cuyas causas, desde el punto de vista científico, se encuentran explicadas en las instrucciones siguientes, provenientes de Espíritus eminentes:

      (1) << Cada cuerpo celeste, mas allá de las leyes simples que presiden la división de los días y de las noches, de las estaciones, etc, experimenta revoluciones que demandan millares de siglos para su realización completa, porue, como las revoluciones más breves, pasan por todos los periodos, desde el nacimiento hasta el de un máximo efecto, después del cual hay un decrecimiento hasta el límite extremo, para recomenzar enseguida la repetición de las mismas fases. << El hombre apenas abarca las fases de duración relativamente corta y cuya perioricidad puede comprobar. Algunas, sin embargo, abrazan largas generaciones de seres y hasta, sucesiones de razas, revoluciones esas, suyos efectos, consiguientemente, se le presentan con caracter de novedad y de espontaneidad, al paso que, si su mirada pudiese proyectarse hacia atrás algunos millares de siglos, verían entre aquellos mismos efectos y sus causas, una correlacción que ni siquiera sospecha. Esos periodos que, por su relativa extensión, confunden la imaginación de los humanos, no son con todo, nada más que instantes  en la duración eterna. 
    <<En un mismo sistema planetario, todos los cuerpos que lo constituyen accionan unos sobre otros; todas las influencias físicas son solidarias, y ni uno solo hay, de los efectos que designais por el nombre de grandes perturbaciones, que no sea consecuencia del componente de las influencias de todo el sistema. << Voy más lejos: digo que los sistemas planetarios reaccionan unos sobre otros en razón de la proximidad o del alejamiento resultantes del movimiento de traslación a través de las miriadas de sistemas que componen nuestra nebulosa, que es como un archipiélago en la inmensidad, teniendo también su movimiento de traslación a través de las miriadas de nebulosas, sufre la influencia de las que a ella se aproximan.
     << De suerte que las nebulosas influyen sobre las nebulosas, los sistemas influyen sobre los sistemas, como los planetas influyen sobre los planetas, como los elementos de cada planeta reaccionan unos sobre los otros y así sucesivamente hasta el átomo. De ahí, en cada mundo, revoluciones locales o generales, que no parecen perturbaciones porque la brevedad de la vida no permiten que se perciban nada más que los efectos parciales. << La materia orgánica no podría escapar a esas influencias; las perturbaciones que ella sufre, pueden alterar el estado físico de los seres vivos y determinar algunas de esas enfermedades que atacan de modo general a las plantas, los animales y los hombres, enfermedades que, como los flagelos, son para la inteligencia humana un estimulante que la impele por fuerza de la  necesidad, a procurar medios de combatir y descubrir las leyes de la Naturaleza.
( continúa en el siguiente).......

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DELINCUENCIA INFANTO-JUVENIL

Es   muy gratificante recibir noticias sobre jóvenes infractores que aprovechan las oportunidades que las instituciones de resocialización les ofrecen, ingresando, unos pocos, en la universidad, con el derecho inclusive de  bolsa de estudios integrales. En ese aspecto, sabemos que cada ser recibe de la vida según sus esfuerzos y meritos.
No obstante las grandes diligencias para la resocialización de los jóvenes delincuentes, es de lamentar que excepcionalmente los aprendices (menores) en Brasil consiguen lograr éxitos  en la sociedad. El asunto es instigante  e implica bastante sensibilidad por atender a cuestiones que abrazan a niños y adolescentes incursos en la práctica criminal, tan combatida, más que últimamente solo  vigoriza las trágicas estadísticas del crimen.
Hay teóricos que defienden no haber adolescentes infractores debido a la pobreza, del abandono o de la falta de oportunidad de estudio o trabajo, más como reflejo de exposiciones seguidas  de circunstancias de deficiencia moral y que se confían al crimen por voluntad propia. En sentido contrario a ese argumento, surgen las voces de los que propagan el argumento  de que el adolescente marginalizado es, en gran cantidad, víctima de la desigualdad social, pues no tienen renta suficiente para usufruir de bienes y servicios básicos, como salud, educación, habitación y ocio. Eso es razón suficiente  por lo que el joven se torna  enojado  o ansioso por experimentar  lo que la vida le es suprimida. Para tal adolescente, el mejor recurso es el proceso de resocialización; no con vistas a la represión judicial, más si a la reinserción de ese joven infractor en la sociedad que el mismo rechazó.
Para los especialistas, no hay un juicio pacifico en principio sobre las admisibles causas de la delincuencia Infanto juvenil. Lo que existe son conjeturas, sobretodo de carácter social, acerca de esos desvíos de comportamiento que culminan con la condenación de la sociedad. no ignoramos que la familia (con las salvedades correspondientes) debe ser colocada como  importante  matriz de la defección moral de los hijos. André Luiz nos advierte que “los padres responden espiritualmente como cicerones de los que resurgen en la indumentaria carnal.”(1) Hay, sin sombra de duda, padres o responsables que son evaluados como generadores de la condición irregular de sus hijos o tutelados, sea ella concebida como carencia de medios indispensables para la subsistencia, abandono material o hasta aun  mismo de la práctica de infracción penal.
Compete observar  que la violencia entre los menores han aumentado y no siempre tiene connotación económica, arredrando sustancialmente la tesis de las condiciones sub humanas a que son yugulados los jóvenes, principalmente en las grandes ciudades, y que los desviarían para el crimen. Se resalta que el número de adolescentes infractores graduados de la clase A (alta) y B (media) han aumentado, en el mundo entero. Las causas de la marginalidad  entre los adolescentes son, pues, muy extensas, no reduciéndose exclusivamente  a la ociosidad, pobreza, hambre  o abandono social. Se trata también de la inclinación de las empresas maléficas, la formación de pandillas, aglomeraciones  de personas insensatas, etilismo, drogas, meretricios, insolencia religiosa o ética y ansiedad orientada para el crimen, configurándose como causas importantes.
André Luiz asevera que “la niñez sufre de manera profunda la influencia del medio. Por eso es urgente pasarle la noción de responsabilidad en los mínimos deberes  como punto de partida para el cumplimiento de las grandes obligaciones sociales. No permitir que los niños participen de reuniones o fiestas que les influencien los sentimientos  y, ninguna oportunidad, ofrecerles presentes susceptibles  para incentivarles cualquier actitud agresiva o belicosa, tanto en juegos como en publicaciones.”(2)
Entendemos que el universo de la moda seductora TV e internet, al colonizar las residencias (edificación material de la  casa) y hogares (aspiraciones de la familia), exacerbaran en los niños el despertar prematuro para una desnuda realidad inhumana, lo que equivale afianzar que ellas fueron arrebatadas de su mundo  de alegoría y dirigidas para la inversión de los valores morales, atormentados  por la arrogancia de los padres. Siendo así, el estado de inocencia y tranquilidad infantil fue disminuyendo.
Cada vez más temprano, y con mayor magnitud, las excitaciones de la adolescencia germinan adicionadas por los diversos  y desconcentrados apelos de las revistas libertinas,  de la prensa electrónica, de las drogas,  del consumismo impulsivo, del mal gusto comportamental, de la banalidad exhibida  y otras tantas extravagancias, como espejos claros de padres que viven alucinados, estancados y desactualizados, enjaulados en sus quehaceres diarios  y que jamás pueden demorarse frente a la educación de los propios hijos.
Seamos atentos a la verdad de que educar  no se abrevia apenas al ofrecimiento de abrigo y alimento del cuerpo extinguible. La educación, por significado, se funda en la base de la constitución de una sociedad proficua. La tarea que nos cumple  alcanzar es la de la educación de los niños y jóvenes por el padrón de total dignificación moral bajo las bendiciones de Dios. en ese sentido, los postulados Espiritas son antídotos contra todas las deletéreas situaciones , puesto que aquellos que los distinguen tienen conciencia de que no podrán eximirse  de sus encargos sociales, sabiendo que el mañana es una implicación del presente.   Siendo así, es imperativo identifiquemos en el corazón Infanto-juvenil el   marco de la futura  sana generación.

Jorge Hessen

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