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jueves, 24 de noviembre de 2011

Recuerdos de vidas pasadas y obsesión

El autor


¿ Cómo se puede distinguir un caso de recuerdos de vidas pasadas, de otro de Obsesión o Posesión?.

Es de subrayar que la Posesión, se refiere al grado mayor de obsesión o de influencia espiritual negativa , pero la realidad de la misma nada tiene que ver con las posesiones de los demonios de las religiones.


   A veces puede parecer difícil diferenciar entre el caso de un Espíritu que estando encarnado como Ser humano, manifiesta por cualquier medio recuerdos de vidas anteriores en donde aparece con otra personalidad o personalidades si son varias las existencias humanas recordadas, y el caso diferente de un Espíritu desencarnado que se manifiesta a través de una mediumnidad, suplantando del todo o en parte al Espíritu del propio médium de un modo habitual y hasta constante.  En este último caso  sería un caso de obsesión en su más alto grado de intensidad, o sea, lo que se llama posesión.

La reencarnación y la posesión son las explicaciones alternativas para todos aquellos casos en que una personalidad aparece para ocupar o asumir la de otro sujeto.


Hay que señalar que entre los casos de Obsesión, Subyugación y Posesión,   y los casos de Reencarnación existe una diferencia importante, y es que en los de Reencarnación, el Espíritu siempre es el mismo Ser que para regresar a este mundo desde el plano espiritual, lo hace cada vez  en una nueva personalidad humana, tomando cada vez un cuerpo físico diferente del anterior, con el cual podrá relacionarse y evolucionar durante su vida en la Tierra. En esta clase de manifestaciones las personalidades que aparecen lo hacen sucesivamente y siempre, en un tiempo pasado, en diferentes épocas, sin mezclarse unas con otras , ni con la actual de la persona que recuerda sus vidas pasadas, mientras que en la Obsesión, del grado que sea, el obsesor manifiesta una personalidad humana diferente que se suele mezclar y solapar con la de la víctima en el presente confundiéndose con ella.    
En los casos de Obsesión más complicados a veces son varios los obsesores asediantes pues raramente actúa un solo espíritu obsesor.
El cuerpo físico del obsesado , como el de todo ser humano, fue diseñado y forjado  solo para él, y planificado para vivir una vida humana más o menos larga o corta en este mundo. Sin embargo en los casos de Obsesión y Posesión  se observa cómo la personalidad o personalidades extrañas del Espíritu manifestante nada tiene que ver con la de la persona poseida ..
La diferencia entre los auténticos casos de reencarnación y los de posesión, también estriba en que en la reencarnación, el sujeto recuerda alguna existencia humana anterior, permaneciendo consciente de su personalidad presente, mientras que en el “poseido” no se manifiesta una personalidad en tiempo pasado, sino que lo hacen una o varias personalidades a la vez, en un tiempo presente y sin la consciencia personal de la víctima.
La posesión, que es un grado muy fuerte de obsesión, acontece cuando un Ser desencarnado, por cuestiones de venganza hacia la persona poseída o hacia otras personas cercanas a la misma, es capaz de desplazar a la víctima espiritual de su propio cuerpo físico por tener mayor poder psíquico que él, y se manifiesta a través de éste cuerpo de forma violenta y compulsiva, buscando dañarle psíquica y físicamente.
Los llamados “Exorcismos” funcionan en cuanto que el Ente invasor llegue a creer y a temer la eficacia del ritual religioso que se le aplique para echarlo; si no es así, el fracaso de estos rituales suele ser total. Lo único que puede hacer a un Espíritu obsesor dejar en paz a su víctima, es el adoctrinamiento moral por alguien espiritualmente superior a él, que le ayude a razonar y lo sensibilice del error que comete con su acción malévola, enseñándole como el camino del arrepentimiento y de la práctica del bien, es indispensable para alcanzar finalmente su propia felicidad.
- José Luis -

Las enfermedades mentales deben ser atribución de los filósofos y no de los médicos, porque ellas son enfermedades del alma”.
- Kant -

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miércoles, 23 de noviembre de 2011

Temor ante la muerte



 EL TEMOR A LA MUERTE  ES EL RESULTADO DE LA IGNORANCIA A RESPECTO de la vida.

Tradicionalmente  renegada como siendo el fin, considerada como el momento de prestación de cuentas, normalmente espantosa,  en razón del comportamiento existencial durante la jornada terrestre, casi siempre reprochable,  o al aniquilamiento  de la conciencia, la muerte se transforma  en hedionda  realidad de la cual, sin embargo, nadie consigue eximirse.

Para morir, basta encontrarse vivo.

En algunas culturas ancestrales y diversas actuales, se procura  enmascarar la muerte, realizándose  prolongados  y afligentes cultos, en otros momentos  produciéndose fiestas  de liberación del cuerpo,  otras veces promoviéndose ceremonias maquillándose el cadáver  para darle mejor apariencia, como si eso fuese  importante, con el objetivo  de disminuir el dolor  en su enfrentamiento.

    Si el cuerpo pudiese prolongar  su permanencia en la Tierra, como agradaría a algunos aficionados  de la ilusión, más apenas temporalmente,  como eso sería terrible  para los portadores de enfermedades  congénitas,  de parálisis,  de  trastornos psicológicos destructivos, de la miseria social y económica, de las expiaciones  en general…
     Para quien se complace en la fantasía de la ignorancia, pretendiendo la eterna juventud,  disfrutar de los agotadores placeres, permanecer en el foco donde quiera que se encuentre, seria aparentemente  muy bueno y compensador. No en tanto, todo lo que se hace repetitivo, en una continuidad larga,  corre el riesgo de tornarse tedioso, de producir el vacío existencial por falta de significado psicológico.

   La Divinidad, al establecer los límites  orgánicos, en razón  de las energías que vitalizan  la materia, proporciona tiempo y oportunidades necesarias para el desenvolvimiento ético-moral y espiritual  del espíritu humano.Mediante las existencias sucesivas, se adquieren los valores inalienables para la conquista del bienestar,  de la armonía, de la individualización.

   Con su constitución inmortal, el Espíritu progresa  y alcanza los objetivos superiores de la vida, pudiendo fruir  todas las bendiciones  que se encuentran a su alcance.

   La felicidad no es de este mundo, asevera Eclesiastés, demostrando que, sí, existe  la plenitud, más no la anhelada  por el cuerpo físico en el mundo material.

   La conciencia de la sobrevivencia  la disyunción molecular  proporciona la real alegría de vivir y luchar, ocasionando  un grandioso significado a la existencia que se adorna de posibilidades que facultan la conquista del estado  luminoso.

   Algunos objetan que ese comportamiento puede proporcionar acomodación  al sufrimiento, aceptación pasiva de los acontecimientos perturbadores, pensándose que las futuras reencarnaciones todo resuelven.

   Por el contrario ocurre,  que la conciencia  en si faculta  ampliación de los horizontes mentales, enriquecimiento emocional superior, esperanza en alcanzar las metas dignificantes de la vida, a medida que se lucha por conseguirlas.
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  Se muere a cada instante, en razón de las continuas transformaciones que ocurren en el organismo.

  Centenas de millones de células se descomponen y mueren, en minutos, ocasionando el surgimiento  de otras tantas, hasta el momento que la energía vital que desaparece como resultante del desgaste,  disminuye y se consume, desarrollando la muerte de todo el organismo.

   En una lucida comparación, toda vez que el sueño fisiológico toma al organismo y oscurece la conciencia, se enfrenta a una forma de muerte, sin gran variación a respecto de aquella que encierra el ciclo terrestre.

   El miedo a la muerte, de alguna forma, es atávico, procedente de la caverna, cuando el fenómeno  biológico sucedía y el hombre primitivo no lo entendía,  desconociendo la razón de su ocurrencia.

  Del desconocido hecho las informaciones que fueron siendo recogidas a lo largo de los milenios,  los mitos y arquetipos  remotos se encargaron de crear funestos conceptos  a su respecto.

  No obstante, en ese mismo periodo ocurrieron las memorables comunicaciones  espirituales cuyas informaciones son encontradas en algunos escritos rupestres, originándose asi también  el culto a los Espíritus, como siendo una forma  de mantenerlos vivos, de tranquilizarlos, de encaminarlos al mundo de origen.

   Guardadas hoy las proporciones, las ceremonias religiosas, las recomendaciones litúrgicas y los ritos constituyen  un perfeccionamiento de aquellos cultos primitivos, en los cuales, durante un largo periodo, se realizaban  holocaustos de animales y de seres humanos, a fin de calmar  aquellos que se proclamaban dioses y responsables por los acontecimientos en general.

 Hubo, sin duda, un gran progreso en la celebración de los cultos a los muertos, permaneciendo aun, lamentablemente, la ignorancia en torno a la inmortalidad.

  Retornando  a la convivencia con aquellos que quedaron en la Tierra, se disponen de claras y significativas informaciones a respecto de la sobrevivencia del ser, de cómo contribuir en su beneficio, substituyendo la pompa  y las extravagancias, muy del agrado de la insensatez, por las oraciones ungidas de amor y de respeto por su memoria, recordándolos con cariño, trabajándose en beneficio del prójimo, en homenaje  al que representan en la afectividad…

   La reverencia al cuerpo se fijo de tal manera  en el comportamiento humano  que el arte se sirvió de ese fenómeno para preservar el cariño de los que permanecieran en el mundo – al final por poco tiempo, porque también fueron convocados a seguir para el más allá - , por intermedio de los monumentos  colosales, de los mausoleos ricamente  decorados, de las capillas revestidas de mosaicos y de mármoles  de altos precios…  Los artistas aumentaron ese tipo de culto, estimulando las decoraciones  con estatuas imponentes o conmovedoras, utilizando el bronce, el hierro, el oro  y otros metales, como también piedras preciosas, pinturas fastuosas para expresar  la grandiosidad del desencarnado, muchas veces  en situaciones deplorables en el mundo espiritual, como consecuencia de la vida que llevo en la Tierra…
   Aun ahí vemos una forma de disimular la muerte, dando  un aspecto festivo a los despojos  ya consumidos por los fenómenos naturales.

… Y todos esos recursos podrían ser  encaminados para disminuir el sufrimiento  de millones de criaturas enfermas, hambrientas, excluidas del conjunto social…

   Infelizmente, sin embargo, la muerte es uno de los factores que empujan a las personas débiles  y sin preparación  para los enfrentamientos normales de la existencia, para la depresión, para la rebeldía, para la violencia.

 Nadie conseguirá huir a la muerte, por más que lo intente.



   Piensa con frecuencia y tranquilidad en tu desencarnación. Considera  que el momento, por muy distante  que se te presente, llegará fatalmente.

   Recuerda  a tus desencarnados con cariño, envolviéndolos en ternura y oraciones.

   Háblales mentalmente a respecto de la realidad en la cual se encuentran y como se deben comportar, procurando el apoyo de sus guías  y la protección del Señor de la Vida.

   Muriendo y retornando luego después, Jesús contó el himno de la inmortalidad gloriosa que culmina  su trayectoria en la Tierra  de manera insuperable.
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EL TEMOR A LA MUERTE ES EL RESDULTADO DE LA IGNORANCIA A RESPECTO DE LA VIDA. CUANDO SE TIENE CONCIENCIA DEL SIGNIFICADO REAL  DE LA MUERTE, EN LA CONDICIÓN DE PASAPORTE PARA LA VIDA, LA ALEGRIA DE LA INMORTALIDAD SUSTITUYE  A LA ANGUSTIA DEL ETERNO ADIOS.

TRADUCIDO POR: M. C. R
Extraído del libro “entrégate a Dios” de Divaldo Pereira Franco. Por el espíritu Juana de Angelis

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lunes, 21 de noviembre de 2011

Vida de ultratumba



ANOTACIONES SOBRE LA VIDA DE ULTRATUMBA

    Los trabajadores espirituales siempre están asistiendo en los peores momentos de la criatura, pero no siempre las orientaciones  que nos dan tienen resultados exitosos, pero aun así, tampoco son un fracaso, porque el contagio del bien, aunque rápido, siempre deja una agradable huella.

    El reposo es una necesidad, en lo referente a las vacaciones en las Casas Espíritas, debemos recordar las palabras del Maestro, cuando afirmaba: “Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo también trabajo”.

   La Sociedad Espirita que se mantiene en la realización de los postulados que pública, tiene estructuras que la defienden,  tanto de uno como de otro lado de la vida. Luego cabe a los dirigentes  tomar precauciones, mediante una mayor vigilancia  en tales ocasiones, que impidan la intromisión de perturbadores o enfermos  sin condición para permanecer allí. Prevenirse exageradamente del mal, es dudar de la acción del bien; el temor a actuar correctamente, constituye  ceder el campo a la insania. En estos días , cuando son mayores y más frecuentes los infortunios, los fracasos, los sufrimientos, se debe estar presente en el hogar de la caridad, a fin de poder prestar socorro no hay la menor duda que en los días de carnaval, de fiestas las vibraciones  son más perniciosas, por eso la providencias a ser tomadas  deberán tomarse con más fuerza, valor y energías saludables, para enfrentar las situaciones.

    Se cuenta, que un abnegado servidor de la mediumnidad se quejó al dedicado Mentor sobre las luchas  que venia sufriendo, encontrándose casi sin fuerzas para proseguir. Las dificultades lo asediaban en la forma de familiares exigentes, amigos ingratos, conocidos insensibles para con el, fragilidad en la salud, interferencias espirituales negativas. Después de informar los fuertes impedimentos, rogó al Bienhechor que lo orientase en el procedimiento a seguir.

   El amigo , a su vez, le narró: “Un ángel ofreció a un pupilo querido, que aprendía a dar el buen ejemplo, y que se encontraba en preparación para venir a la tierra, un paraguas, tiempo después le donó calzado de goma; mas tarde, le ofreció un sombrero y un impermeable sin darle ninguna explicación. De repente, comenzó a llover, torrencialmente y el candidato a elevación grito: 1Angel bueno, esta lloviendo! ¿Qué hago? El sabio orientador le respondió sin demora: Use el material que le di… ha recibido la luz y el discernimiento del Evangelio, la revelación del espiritismo, el apoyo del Mundo Espiritual, no como premio,  sino como recurso de alto valor  para los momentos difíciles que siempre llegan, ahora se desata la tempestad. Use los tesoros ocultos que ha guardado y no tema. Enfrente las borrascas que maltratan, pero que pasan.

   El medico no ha de temer al contagio del enfermo, porque sabe defenderse; el sabio no recela del ignorante, porque puede orientarlo… Así el espirita, realmente consciente, que no se apoya en mecanismos de disculpa, enfrenta las vibraciones de bajo tenor, armado por el escudo de la caridad y protegido por la inspiración, partiendo hacia el servicio en el lugar  en que sea necesario, donde precisen de el… Así el Espírita consciente, que no se apoya en los mecanismos de disculpa, enfrenta las vibraciones de bajo tenor, armado por el escudo de la caridad y protegido por la inspiración superior que recibe de la oración, partiendo hacia el servicio en el lugar en que sea necesario, donde precisen de él.”

   La muerte  del cuerpo no libera al Espíritu de permanecer atado al mismo.  En perturbación breve o dilatada, las impresiones que se prolongan, como en el caso de las muertes violentas,  aturden al ser espiritual que oscila entre las dos situaciones vibratorias, la anterior y la actual, sin fijarse en una u otra. Llamado por los afectos familiares; condensa fluidos que deberían diluirse, sufriendo por estar en otra faja vibratoria, intentando alejarse de esas cargas aflictivas.

    Los familiares siempre desean que los seres amados, se encuentren bien al otro lado, que disfruten de una felicidad y paz  de las que no siempre se hacen merecedores.

   La Tierra está rodeada por fajas vibratorias concéntricas, desde las más condensadas hasta las más sutiles, distanciadas del movimiento humano en la Corteza.

  Compuestas de elementos, son vitalizadas por las sucesivas  ondas mentales de los habitantes del planeta, que sufren, de alguna forma la condensación perniciosa.  No obstante, son permeables a la fuerza psíquica de  más elevada estructura, que las atraviesa a fin de sintonizar con la constitución menos densa y que son portadoras de más intensa energía.

   Por  el resultado del comportamiento  mantenido en el mundo y por algún proceso de sintonía, los desencarnados se imantan  a las que les son afines, gracias al tenor  de los valores morales que caracterizan a cada uno. Las fajas de condensación más fuerte, forman regiones densamente pobladas, donde es fácil encontrar los núcleos de dolor  y aflicciones más primitivas, en donde los descuidados e irresponsables se detienen.

   Esos reductos de penas a cumplir se multiplican en las áreas urbanas, donde los hábitos humanos son más promiscuos y las expresiones morales descienden a los estados primitivos bajo los impulsos  de las pasiones degradantes.

  Esas multitudes, que viven  el estado errático inferior, deambulan, desenfrenadas y aturdidas, e integran centenares de millones de seres en tránsito. Los culpables y los caídos en las trampas de la liviandad, son trasladados por sus padres y verdugos desencarnados hacia lugares desérticos, cavernas y pantanales del planeta, donde los engañan y los maltratan en colonias  especialmente construidas por su maldad, haciéndoles imaginar que se tratan de purgatorios e infiernos, gobernados por verdaderos genios del mal, aunque transitorios, no dándose cuenta que fueron creados para la gloria del bien y del amor…

    La vida mental, en esas esferas de intranquilidad y en sus colonias de terror, alcanza inimaginables expresiones  de vileza y primitivismo, donde la crueldad asume proporciones de insania imprevisible.

    En muchos de estos sitios se organizan atentados sórdidos contra los hombres y se elaboran actividades cuyo  objetivo es la extinción del bien.

    Luchan tenazmente contra los Emisarios de la Luz, a quienes no consiguen vencer jamás y  con inmensa frecuencia, estos Emisarios de Luz penetran en sus regiones  en tareas libertadoras, demostrándoles con eso la fragilidad de su poder.  Los puestos de socorro cristianos, núcleos de apoyo y centros de ayuda se multiplican en ese campo de guerra,  sostenidos por abnegados agentes del bien  que están siempre dispuestos a la acción de la misericordia, cuando no pueden recurrir a los valores meritorios de los que ahí se detienen.

    Debido a las cargas viciadas de los pensamientos vulgares que alimentan tales climas, los obreros de la fraternidad, que ayudan, sufren las condiciones del área de trabajo, pestilente, que asfixian y de las cargas magnéticas violentas que agitan las vibraciones condensadas.

    Estos, son verdaderos cirineos que se sacrifican teniendo como objetivo el bien del prójimo, en dilatadas tentativas de merecimiento, bajo la contribución de renuncia personal y de sacrificio. Muchos de ellos poseen sentimientos de nobleza que los mueven al trabajo en otros campos más elevados y pacíficos, aun así prefieren detenerse donde el dolor es más agudo, aunque para ayudar deban sufrirlo…

  “Existe, un gran progreso moral que florece en la Humanidad, que debemos tomar en cuenta.  Jamás hubo tanto interés de los hombres, por sus hermanos, con propósitos de ayudarlos a levantarse y marchar con dignidad. Las actividades que tienen por objetivo el ennoblecimiento del ser humano se multiplican. Las minorías raciales reciben respeto; los prejuicios son barridos del planeta; los derechos del ciudadano, aunque todavía vulnerados, son defendidos; la ecología consigue adeptos fervorosos; las clases menos favorecidas que padecen miseria socio-económica, ya no son despreciadas aunque aun no gocen de las consideraciones que todos merecen; los proletarios se hacen oír; se piensa en multiplicar  los órganos de asistencia social a los necesitados de todo orden; las leyes son más benignas y los estudiosos del comportamiento están  reconociendo más enfermedades que maldad en la criatura humana, lo mismo en aquellas que caen en los abismos de los crímenes más  hediondos; la libertad ya sustenta ideales de dignidad entre los pueblos… Son innumerables las conquistas morales de la Humanidad en poco más de ciento cincuenta años, que pronostican adquisiciones aun más relevantes con relación al futuro.

 “Lo que ahora observamos, son reminiscencias del pasado de todos nosotros, que permanece reteniéndonos  en la retaguardia de las liviandades, aunque la voz y el magnetismo de Cristo nos estén conduciendo desde las sombras hacia la luz, que ya comenzamos a entender y aceptar.

   Ayer, estábamos sumergidos en los ríos oscuros de la ilusión; hoy nos encontramos en el margen bendito donde crece el equilibrio y la paz.

   “Estas son horas muy importantes de la transición moral de la Tierra y de sus habitantes. Las legiones que se detenían en esas fajas, aun marcadas por la barbarie, portadoras de los instintos agresivos que afloran, son conducidas a la reencarnación en masa, obteniendo la oportunidad de seleccionar la libertad o el exilio.

   “Tengamos en mente, también que innumerables colonias de amor, en las proximidades de la Tierra, son de construcción reciente, frutos de abnegados apóstoles del bien que en la Corteza, son puntos de ayuda y además, son muchos los hogares que alentados por el mensaje espirita, alejan las tinieblas  bajo las claridades del estudio sistemático del Evangelio en familia, en una perfecta comunión superior de los hombres con los Espíritus Superiores.

Trabajo extraído del libro “En las Fronteras de la Locura” Divaldo Pereira Franco
 - Juan Carlos Mariani -


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El Espiritismo y la mujer



   Tanto en uno como en otro sexo, se encuentran excelentes médiums; sin embargo, las más bellas facultades psíquicas, parecen ser privilegio de la mujer. De aquí, la gran taréa que le incumbe en la difusión del nuevo espiritualismo.A pesar de las imperfecciones inherentes a todo ser humano, la mujer, para el que la estudia imparcialmente, no puede menos de ser un motivo de asombro y a veces de admiración. No es solamente en su rostro donde se realizan en la naturaleza y en el arte los prototipos de la belleza, de la piedad, de la caridad, sino que en lo relacionado con los poderes íntimos de la intuición y de la adivinación, ha sido siempre superior al hombre. Entre las hijas de Eva, fue en la antigüedad donde aparecieron sus célebres videntes y sibilas. Estos poderes maravillosos, estos dones de lo alto, la Iglesia creyó deber denigrarlos y suprimirlos en la edad media, valiéndose de los procesos contra la brujería. Hoy vuelven a encontrar su aplicación, porque es especialmente por medio de la mujer por la que se afirma la comunión con la vida invisible.
   Nuevamente vuelve la mujer a revelarse en su misión sublime de mediadora, que lo es en toda la naturaleza. De ella viene la vida; ella es su fuente misma, el regenerador de la raza humana que no subsiste ni se renueva, sino solo por su amor y sus tiernos cuidados. Y este cargo, preponderante, que desempeña en el dominio de la vida, lo cumple también en el dominio de la muerte; pero sabemos que la vida y la muerte son una, esto es, las dos formas alternantes, los dos aspectos contínuos de la existencia.
   Mediadora, la mujer lo es también en el dominio de las creencias. Siempre ha servido de intermediaria entre la fe nueva que avanza y la fe antigua que decae y se empobrece. Tal fue su misión en el pasado, en los primeros tiempos del cristianismo y tal es su misión en el presente.
   El catolicismo, que tanto debía a la mujer, no ha sabido comprenderla. Sus monjes, sus sacerdotes, viviendo en el celibato, lejos de la familia, no podían apreciar el encanto y la energía de este ser delicado, al cual consideraban más bien como un peligro.
   La antigüedad pagana tuvo esta superioridad sobre nosotras; en ella se conoció y cultivó el alma femenina. Sus facultades florecían libremente en los misterios. Sacerdotisa en los tiempos védicos, en el altar doméstico, tomando parte íntima, en Egipto, en Grecia, en la Gália, en las ceremonias del culto, en todas partes, la mujer era el objeto de una iniciación, de una enseñanza especial, que hacían de ella un ser casi divino, el hada protectora, el genio del hogar.
   A esta comprensión del cargo de la mujer, personificando en ella a la naturaleza, con sus intuiciones profundas, sus sensaciones sutiles, sus adivinaciones misteriosas, fue debida la hermosura, la fuerza y la grandeza épica de las razas griega y céltica.
   Porque tal como sea la mujer, así será el niño y así será el hombre. La mujer es, quien desde la cuna, forma el alma de las generaciones. Ella fue la que hizo aquellos héroes, aquellos poetas, aquellos artistas cuyas acciones, cuyas obras irradian a través de los siglos. Hasta los siete años, el niño permanecía en el gineceo bajo la dirección de la madre. Y sabido es lo que fueron las madres griegas, romanas, galas. Mas para cumplir la sagrada tarea de la educación, era necesaria la iniciación al gran misterio de la vida y del destino, el conocimiento de la ley de las preexistencias y de las reencarnaciones, porque esta ley, y solamente esta ley, da la venida del ser que va a florecer bajo el ala maternal, un sentido tan conmovedor y tan bello.
   Esta influencia bienhechora de la mujer iniciada que irradiaba sobre el mundo antiguo, como una suave claridad, fue destruida por la leyenda bíblica de la caída original.
   Según las Escrituras, la mujer es responsable de la caída del hombre; ella pierde a Adán y, con él a toda la humanidad; ella traiciona a Sansón. Un pasaje del Eclesiastés la declara como una cosa más amarga que la muerte. El matrimonio mismo parece un mal: Que los que tengan esposa sean como si no las tuvieran, exclama Pablo.
   Sobre este punto, como sobre tantos otros, la tradición y el espíritu judaicos, han predominado en la Iglesia sobre las miras de Cristo, que fue siempre benévolo, compasivo, afectuoso para con la mujer. En todas las circunstancias la cubre con su protección; le dirige sus más conmovedoras parábolas. Siempre le tiende la mano, aún cuando esté mancillada, aún cuando esté caída. Por esto, las mujeres, agradecidas, le forman una especie de séquito; muchas le acompañan hasta  la muerte.
  Por espacio de largos siglos, la mujer ha sido relegada al segundo término, rebajada, excluida del sacerdocio. Por una educación pueril, mezquina, supersticiosa, se la ha rodeado de trabas, se han comprimido sus más bellas aptitudes, oscureciendo y sofocando su genio.
   La situación de la mujer en nuestra civilización es difícil, dolorosa a veces. Las leyes y los usos no siempre favorecen a la mujer, la rodean mil acechanzas, y si desfallece, si sucumbe, raras veces se le tiende una mano piadosa. La relajación de las costumbres ha hecho de la mujer la víctima del siglo. La miseria, las lágrimas, la prostitución, el suicidio, tal es la suerte de un gran número de pobres criaturas en nuestras sociedades opulentas.
   Actualmente se produce una reacción. Bajo el nombre de feminismo, se acentúa un movimiento, legítimo en su principio, exagerado en su objeto, pues a la par de justas reivindicaciones, afirma miras que harían de la mujer, no ya una mujer, sino una copia, una parodia del hombre. El movimiento feminista desconoce el verdadero oficio de la mujer y tiende a rechazarla lejos de su vía normal y natural. El hombre y la mujer han nacido para desempeñar deberes distintos pero complementarios bajo el punto de vista de la acción social, son aquí valientes e inseparables.
   El espiritualismo moderno, con sus prácticas y sus doctrinas, todas de ideal, de amor, de equidad, juzga de otra manera la cuestión y la resuelve sin esfuerzo y sin ruido. Devuelve a la mujer su verdadero lugar en la familia y en la obra social, mostrándole el sublime cargo que le corresponde en educación y en el adelanto de la humanidad.  Hace más aún.  Por el espiritualismo vuelve ella a ser el mediador predestinado, el lazo de unión entre las sociedades de la tierra y las del espacio.
   La gran sensibilidad de la mujer hace de ella el médium por excelencia, capaz de expresar, de traducir, los pensamientos, las emociones los padecimientos de las almas, las divinas enseñanzas de los espíritus celestes. En la aplicación de sus facultades encuentra goces profundos, una fuente viva de consuelos. La parte religiosa del Espiritismo la atrae y satisface las aspiraciones de su corazón, su necesidad de ternura se extiende más allá de la tumba sobre los seres desaparecidos. El escollo para ella, lo mismo que para el hombre, es el orgullo de los poderes adquiridos, es la excesiva susceptibilidad. Los celos, al suscitar rivalidades entre los médiums, son a menudo una causa de desagregación en los grupos .  De ahí la necesidad de desenvolver en la mujer, al mismo tiempo que sus poderes intuitivos, sus admirables cualidades morales, el olvido de sí misma el goce del sacrificio, y en una palabra, el sentimiento de los deberes y de las responsabilidades unidas a su misión mediadora.
   El materialismo, al no considerar en nosotros más que el organismo físico, hace de la mujer un ser inferior por su debilidad y la arrastra hacia el sensualismo. Por él, esta flor de poesía se doblega bajo el peso de las influencias degradantes, se deprime y se envilece. Privada de su cargo mediador, de su pura aureola, esclava de los sentidos, ya no es más que un ser instintivo, impulsivo, apropiado para las sugestiones del amor malsano. El respeto mutuo, las fuertes virtudes domésticas desaparecen; la discordia, el adulterio, penetran en el hogar, la familia se disuelve, la felicidad se desvanece. Una joven generación escéptica, desilusionada, surge del seno de una sociedad decadente.
   Pero con el espiritualismo, la mujer levanta de nuevo su frente inspirada. Se asocia estrechamente a la obra de armonía social, al movimiento general de las ideas. El cuerpo no es más que una forma prestada, la esencia de la vida es el espíritu, y bajo este respeto, el hombre y la mujer son iguales. De esta manera, el espiritualismo moderno vuelve á las ideas de nuestro Padre. Los celtas, establecen la igualdad de los sexos sobre la identidad de la naturaleza psíquica y el carácter imperecedero del ser humano. Les señala un puesto igual en los grupos de estudios.
    Por el espiritualismo, la mujer se desprende del abismo de los sentidos y se remonta hacia la vida superior. Una luz más pura ilumina su alma, su corazón es un foco de tiernos sentimientos y de nobles pasiones. Recobra en el hogar su misión toda de gracia, de piedad, de abnegación, su grande y divino cargo de madre, de hermana, de educadora, de tierna consejera.
   Desde entonces termina la lucha entre los dos sexos. Las dos mitades de la humanidad se unen, se equilibran en el amor para cooperar, reunidas, al plan providencial, a las obras de la inteligencia divina.
  La sensibilidad de la mujer, su ternura, feminidad, y su gran sentimentalismo, la permiten siempre adentrarse en los dramas de la vida, donde ella siempre elabora trabajos, ensaya métodos, y derrama esplendor, cuando la experiencia la hace ganadora de galardones imperecederos. Con el amor, todas las puertas le son accesibles, porque ella sabe muy bien habilitarse para toda ocasión, como femenina y delicada, ella se adorna según las circunstancias, con el fin, de procurar siempre ejecutar  bien su papel. Instalemos el amor en nuestros corazones,  y tendremos en el futuro un gran tesoro, de donde sacaremos el material necesario, para elaborar un trabajo digno en nuestro cometido, en el área de servicio que nos toca elaborar en esta vida.  
Comentario, elaborado, con mucho amor y cariño de (Merchita).


El olvido de las vidas anteriores, es un beneficio de Dios, quien en su bondad ha querido ahorrar al ser humano, recuerdos casi siempre penosos.En cada nueva encarnación, es lo que él mismo ha hecho de sí.Para él, constituye un nuevo punto de partida. Conoce sus actuales defectos y reconoce que éstos son secuela  de los que antes tenía. De estos no tendrá porqué preocuparse. Bastante tiene con los que ya posee.
- Allan Kardec -

domingo, 20 de noviembre de 2011

Constitución del ser humano



   El Ser Humano está constituido de Alma, Cuerpo Físico y Cuerpos sutiles; es, por tanto, mucho más complejo de lo que se consigue visualizar a simple vista o a través de la tecnología médica existente.

   Para detectar la materia que entra en la constitución de todos los envoltorios,
inclusive la del cuerpo orgánico, la Física tendrá que avanzar mucho más en sus investigaciones, teniendo en vista que la Revelación Espiritual afirma que el Universo está enteramente bañado por Materia Elemental o Hálito Divino; el electrón es también una partícula disociable y la materia física, incluso la más pesada y voluminosa, está constituida de “luz coagulada”.

   Los Instructores Espirituales afirman aún que divisamos apenas una octava parte de lo que acontece a nuestro alrededor, lo que nos da idea de cuanto tendrá que avanzar la Ciencia para descubrir las múltiples dimensiones de vida y el tipo de “materia” que entra en la constitución de cada una de ellas, lo que significa descifrar los múltiples preparativos o modos de “coagulación” de la luz, que entran en la formación de las
partículas de esas diferentes dimensiones (22).

   En 1975, los físicos norteamericanos, Bob Toben y Fred Alan Wolf, en el libro Space Time and Beyond, enunciaron un postulado muy semejante al revelado: “la materia no es nada más que luz capturada gravitacionalmente” (23). Esperamos que la constatación y los desdoblamientos de esa verdad nos lleven a más amplias conquistas en el campo espiritual.

   Nada nos fue revelado sobre la constitución del Principio Espiritual; sabemos, sin embargo, que él concluye el primer estado evolutivo, después de pasara lo largo de la escala filogenético, por el crisol de billones de años de experiencias, animando desde seres unicelulares a los pluricelulares, hasta completar la construcción del cuerpo humano y de los envoltorios sutiles.

   En verdad, él ya pasó por un número incontable de existencias, desde los seres más simples, cuando era “crisálida de conciencia”, hasta conquistar la condición humana y continuará reencarnando hasta alcanzar la condición de Espíritu puro, que no necesita retornar más, a través de la reencarnación al mundo material.

   El ser humano está constituido, además del cuerpo físico, del Espíritu y de un elemento intermediario, la que Pablo de Tarso denominó cuerpo espiritual y, AllanKardec, periespíritu. Una lectura atenta de la obra kardecista trae a la luz el hecho de que el periespíritu es el mismo formado de varias capas, como además señala el Espíritu André Luiz (24). De hecho, sobre el periespíritu (en sentido amplio) o cuerpo espiritual,
las revelaciones confluyen hacia un modelo compuesto de capas, tipo “cebolla”. En este su modelo de cebolla, engloba varios cuerpos, como el vital (doble etérico), el astral, el mental o el causal.

   El cuerpo causal, que integra el periespíritu, está constituido de la ropa inmunda, tejida por nuestras manos en las experiencias anteriores (25), quiero decir, en él están registrados todos nuestros pensamientos y acciones de vidas pasadas. Para los hindús, él sería el Káranakosha (cuerpo causal) o anandamaykosha (cuerpo de bienaventuranza), el cuerpo de luz, denominación esta más apropiada a su estado de mayor depuración.(26)

    El cuerpo mental está considerado como “el envoltorio sutil de la mente” (27). Las referencias hechas a ese cuerpo mental todavía son pocas, pero los Orientadores Espirituales entreabren un campo muy grande, al recomendar que se consideren válidos los estudios ya realizados por otras escuelas espiritualistas al respecto.
El cuerpo astral está constituido de una estructura electro-magnética, formada de electrones y fotones, iguales a los que integran el cuerpo físico, sin embargo, “en otras características vibratorias” (28). Aún sobre él, resumimos las informaciones de Emmanuel, el Espíritu Guía de Chico Xavier, que constan en el libro Roteiro (29):
1)Es todavía un cuerpo organizado, molde fundamental de la existencia para el hombre; 2) Subsiste después de la muerte física, ocupando, en el mundo espiritual, región propia, dependiendo de su peso específico; 3) Está formado de sustancias químicas que obedecen a una escala periódica de elementos, semejante a la de
Mendeleiv, pero en otra franja vibratoria; 4) Se modifica bajo el comando del pensamiento; 5) Se encuentra sometido a las leyes de la gravedad, en el plano en que está.

   El cuerpo vital o doble etérico es el más grosero de todos y tiende a desaparecer con la muerte física. Sin la energía vital, no hay como explicar la complejidad de la célula viva. Ese cuerpo es exteriorizable en parte, como podemos verificar en los experimentos de materialización y en la transmisión de pases magnéticos. Él está “formado por emanaciones neuropsíquicas que pertenecen al campo fisiológico y, que, por ello mismo, no consigue mayor distanciamiento de la organización terrestre, destinándose a la desintegración, tal como ocurre al instrumento carnal, a través de la muerte renovadora” (30).

   Ciertamente, en vistas de su naturaleza física, a pesar de conservarse, por lo general, invisible, no es posible el distanciamiento del doble más allá de una distancia de diez metros sin que esto venga a determinar la muerte del sensitivo.

   Las escuelas vitalista y mecanicista coexistieron durante muchos siglos, y aún están presentes, en el campo científico y filosófico; la primera, preconizando la existencia de una “sustancia” esencial al funcionamiento de las células de los seres vivos; la segunda, reduciendo todo a las propiedades de la química celular.

   Aunque la mayoría de los científicos esté convicta de que la vida se restringe a un mero juego de fuerzas físico-químicas, ese paradigma no explica la extraordinaria complejidad de la filigénesis y de la ontogénesis, ni otros innumerables fenómenos de orden mental y psíquica de la vida humana. Con el debido respeto a las teorías vigentes, osamos decir que el vitalismo permanecerá como uno de los fundamentos del ser vivo.

   Reestructurado en nuevas bases, se tornará, para la biología, una idea recurrente, así como el éter no es para la física; y osamos decir más, él se implantará, definitivamente,debido a la extrema dificultad de explicarse la complejidad del ser vivo, sin los campos de información inmateriales, que son parte intrínseca de él.

    La ciencia establecida no acepta el vitalismo, pero hay científicos que lo defienden, no sólo en la concepción antigua, sino teniendo por base los campos de información inmateriales modeladores de la materia viva, entre ellos, Harold de Saxton-Bürr, Hernani Guimarães Andrade y Rupert Sheldrake, fundamentados en protocolos de investigación bien elaborados y en los excelentes resultados prácticos obtenidos, que están a disposición de los interesados en la producción de esos autores (31).

   Todos esos cuerpos espirituales poseen numerosos Centros de Fuerza o Chacras,de los cuales destacamos el Coronario, Cerebral, Laríngeo, Cardíaco, Esplénico,Gástrico, Genésico, todos ellos con funciones específicas dentro de la economía orgánica. Llamamos la atención hacia el hecho de que, en la enumeración de los siete centros mayores, los autores acostumbran a diferenciar lo básico (o fundamental) del genésico, omitiendo el esplénico, e incluso reunieron los centros cerebral y coronario en uno solo. Eso no significa que ellos existan o dejen de existir, a voluntad de los autores o de las escuelas espiritualistas, pero, si, que se inclinan a enumerar aquellos que más importan para el desarrollo espiritual que describen, o a reunir en sus estudios centros psiquicos vecinos y que se influencian directamente.

   A medida que crecen espiritualmente, el Espíritu depura su “vestimenta nupcial”, su túnica de presentación, representada por sus varios envoltorios, adecuada al plano en que permanece.

- Marlene Nobre. ( El alma de la materia)



Ama a Dios, sirviendo a los semejantes, por amor, sin distinción de personas. Haz el bien donde estuvieres, donde estés y tanto como puedas, en la paz de la conciencia tranquila. En eso reside la esencia de las Leyes Divinas. El resto son interpretaciones.
-Emmanuel- a través de la psicografía de Chico Xavier )

( Ver blog  inquietudesespiritas.blogspot.com)


sábado, 19 de noviembre de 2011

La Depresión





Desde el pasado remoto autoridades médicas y psicológicas han buscado explicaciones para los estados depresivos, considerando apenas  como un estado mórbido. ¿Será apenas un disturbio proveniente  de síndromes nervioso?

La visión espirita de la depresión parte del Evangelio según el Espiritismo en el capitulo cinco- Bienaventurados  los afligidos…  lo que ya nos pronuncia  un estado espiritual para un gran número de depresiones a lo que los seres humanos están sujetos. 

¿Que son aflicciones? Son alteraciones del modo de vida que se transforman en vicisitudes, que tienen una causa justa  y considerando que Dios es justo, la causa es, por consecuente justa.

Según Allan Kardec, esas vicisitudes, tiene dos causas distintas, puede ser originaria de la vida presente o de otras vidas.

Según Kardec las vicisitudes son aflicciones  por la que la persona es tomada, las decepciones, las frustraciones, en fin, varios acontecimientos  que deprimen el estado del espíritu, como se acostumbra a decir en lenguaje  más sencillo.

La depresión puede ser conceptuada como una alteración del estado de humor, una tristeza intensa, un abatimiento profundo, con desinterés por las cosas. Todo pierde la gracia, el mundo queda hecho cenizas y vivir  se torna tarea difícil, pesada. Con ideas fijas y pesimistas.

Podríamos considerarla como una emoción estragada. Las emociones naturales deben ser pasajeras, circulando normalmente, sin desequilibrar al ser. La tristeza por ejemplo, es una emoción natural, que nos lleva a entrar en contacto con nosotros, a la introspección y a la reflexión sobre nuestras actitudes.  Ahora, una vez estancada, prolongada, acompañada de sentimiento, nos lleva a la depresión.

La depresión se puede dividir en tres formas, de acuerdo con el facto causal:

Depresión Reactiva o Neurosis Depresiva: - esta depende de un facto externo desencadenante, generalmente suele ser perdidas  o frustraciones, tales como la separación, perdida de un ser querido, etc.

Depresión Secundaria a Dolencias Orgánicas: accidente vascular cerebral (“derrame”), tumor cerebral, dolencias de la tiroides, etc.

Depresión Endógena: por deficiencia de neurotransmisores. Ejemplo: depresión del viejo, depresión familiar y psicosis maniaco-depresiva.

Ella afecta a todo el ser, acarreando una serie de desequilibrios orgánicos, sobretodo, comprometiendo la calidad de vida, tornando a la criatura infeliz  y con la caída de su rendimiento personal.

Según Andre Luiz en sus obras nos dice que la mente transmite su estado feliz o infeliz a todas las células de nuestro organismo, a través de los bíforos. Ella funciona como un sol irradiando calor y luz, equilibrando y armonizando todas las células de nuestro organismo, o como tempestades, generando rayos y caídas destructoras que desequilibran al ser.

Según Emmanuel, la depresión interfiere en la mitosis (división) celular, contribuyendo al  aparecimiento de cancer y de otras dolencias inmunológicas, sobretodo a la deficiencia inmunitaria facilitando las infecciones.

En la depresión existe una perdida de energía vital en el organismo, en un proceso de des vitalizaciòn.

El individuo pierde energía por dos mecanismos principales:

1º) Pierde sintonía con la Fuente Divina de Energía Vital: el individuo no fortaleciéndose  como debe; con sentimiento de auto estima en baja, aparta de si mismo, de su naturaleza divina, el hilo de ligación, con la fuente inagotable  del Amor Divino. Al negarse y encerrarse en sus problemas y en sus amargura, crea un ambiente vibratorio negativo, que dificulta el acceso de la espiritualidad Mayor en su beneficio.

2“) Gasto Energético Improductivo: el individuo en vez de utilizar su potencial energético para desenvolver  potencialidades evolutivas, viviendo intensamente las experiencias y los desafíos que la vida le presenta, desperdicia energía en los sentimientos de auto compasión, tristeza y lamentaciones. Sufre y no evoluciona.

Desde el punto de vista espiritual, en su condición más intima, el deprimido es una criatura rebelde, el no acepta los limites que la vida le impone, rechaza sus pruebas y se posiciona contra la divinidad al ver sus deseos  o voluntades negados “por la vida” prefiere morir psíquicamente  (por la apatía) o físicamente (auto exterminio o suicidio indirecto) a vivir conforme la Ley.

Una de las causas de la tristeza es la melancolía, ella hace que la vida nos parezca amarga  porque el espíritu  aspira a la libertad y a la felicidad de la vida espiritual, pero viéndose preso en el cuerpo, se frustra cae en el desanimo  y transmite  para el cuerpo la apatía y abatimiento  sintiéndose infeliz.

El ansia de libertad  del espíritu encarnado, adolecido por las atribulaciones de la vida y por las  dificultades  en el relacionamiento interpersonal, intensificado por las influencias negativas  de espíritus encarnados y desencarnados, son la causa inicial de esa frustración y de esa apatía.

La inseguridad y el miedo que acometen a las personas en la sociedad contemporánea son las que determinan en nuestros días la incidencia alarmante de la depresión.

Muchas veces el espíritu absorbido por los valores que imperan como el consumismo, la búsqueda del placer inmediato, la competitividad, el no saber perder, de querer ser el mejor, de no saber hablar,  el hombre se aísla se aparta de si de su naturaleza. Adopta entonces una mascara, que utiliza para presentar un “papel” en la sociedad. Es, en esta vivencia neurótica,  el deja de desenvolver sus potencialidades, no se abre,  ni expone sus emociones, pues estas demuestran de hecho lo que el es. Clausurado, encerrado en este caparazón de orgullo y egoísmo, el se aísla y se siente solo. Soledad, no en el sentido de estar solo, más si de sentirse solo. Más que sentirse solo es la insatisfacción de la persona con la vida y consigo misma.

El individuo en esta situación precisa acercarse a las personas  y a las cosas para quedar bien, pues, desconoce que el se basta por el  potencial divino que tiene.

La soledad es consecuencia de su inseguridad, de su inmadurez psicológica. En los primeros años de la vida, la criatura aunque frágil e inmadura, es natural que tenga necesidad de que las personas vivan en función de ellas, dándoles atención y protección. Es la fase del egocentrismo, predominantemente preceptiva. Como la madurez, comienza a crear una buena imagen de si, tornándose más segura, y a partir de entonces, pasa a darse,  a envolverse y a participar más del mundo. Lo que acontece es que ciertas personas, por algún motivo, tienen dificultades  en este proceso de madurez afectivo, manteniéndose esencialmente  receptivas y no participativas, exigiendo cariño, respeto, atención, sin preocuparse de la misma forma con los otros. Se hacen victimas, pobre infeliz, sin la responsabilidad por si.

Consiguen su equilibrio a costa de las conquistas exteriores. A la primera frustración que se deparan, no la toleran, pues exponen sus debilidades y esto motiva un cuadro DE DEPRESIÓN.

Cuando el individuo pierde la capacidad de amarse, cuando su autoestima está debilitada, pasa a tener dificultad de amar al semejante, pues el  sentimiento  de amor, de generosidad  para con el prójimo, es un sentir de dentro para fuera. Este sentimiento de amor al prójimo nada más que es una extensión de nuestro amor, de nuestra sintonía con Dios interior que nosotros tenemos en nosotros. La persona que tiene dificultad  en esta composición de amarse a si mismo, y por consiguiente de amar a su prójimo, deja de recibir el amor y la simpatía del otro, y no consigue entrar en sintonía  con la fuente sublime  e inagotable del Amor Divino. Nosotros limitamos aquello  que recibimos de Dios, en la medida de cuanto donamos al prójimo. Quien ama mucho, recibe mucho. Quien ama poco, poco recibe. Ese alejamiento de si, y por consiguiente de Dios, genera tristeza, vació, la depresión y la dolencia.

La depresión puede ocurrir en cualquier edad, inclusive en la infancia, la falta de cariño y atención puede causar depresión. Los niños que pierden a sus madres, experimentan gran dolor, se tornan tristes y se distancian de las personas  que se les aproxima. Ellos suelen perder el apetito, se niegan a jugar con los otros niños, y adquieren mayor posibilidad en enfermar.

La depresión también puede ocurrir en la adolescencia, teniendo como síntoma muy común la irritabilidad, muchos jóvenes aumentan la depresión por el uso del alcohol y de las drogas. El alcohol es el mayor agente depresivo de todos. Mezclado con el sistema controlador del humor,  lleva al individuo a tener alteraciones de comportamiento. Al principio el alcohol desinhibe, por eso a la mayoría de las personas  les gusta beber, solo que si hay predisposición genética, puede ocurrir  la dependencia.

Ya en la tercera edad ocurre alteración de la memoria. El olvido exagerado es una señal en el anciano.

La depresión tiene su génesis en el espíritu, que reencarna con alta dosis de culpa, cuando, retrocediendo en el proceso de la evolución, bajo factores negativos que le marcan la marcha y de la que no decidió  liberarse en definitiva. Con la conciencia culpable, sufriendo los gravámenes que le dilaceran la alegría interior, imprime en las células los elementos que las desconectan, propiciando, en largo plazo, el desencadenamiento de esa psicosis que domina  a millones de criaturas en la actualidad.

La depresión se instala poco apoco porque las corrientes psíquicas desconectadas que la desencadenan, desarticula, vigorosamente, el equilibrio mental.

Cuando irrumpe, exteriorizándose, dominadora sus raíces, están fijadas en los paneles del alma rebelde o recelosa de proseguir en los compromisos redentores abrazados. Cara a sus cáusticas manifestaciones, la terapia de emergencia se hace imprescindible, sin embargo, los métodos académicos vigentes,  pura y simplemente, no son suficientes para erradicarla. Permaneciendo los contratiempos psicosociales, socio económicos, psico afectivos,  que producen la ansiedad, ciertamente se repetirán  lo disturbios en el comportamiento del individuo conduciéndolo a nuevos estados depresivos.

El primer camino para erradicarla es nuestro perfeccionamiento... una vez que tomamos conciencia de nuestras imperfecciones y errores cometidos, emprendemos  el proceso de regeneración a través de lecciones reparadoras.

La depresión es un síntoma que nos dice que no estamos amándonos como deberíamos.

El camino para salir de ella es llenar este vació con la recuperación de la auto estima y del amor en todos los sentidos. Primero, procurando conocernos y analizándonos, con el deseo de autodescubrirnos, sin juzgarnos, sin punirnos o culparnos. Y después, aceptándonos como somos,  con todas nuestras limitaciones, más sabiendo que tenemos  toda la potencialidad divina dentro de nosotros, esperando para brotar  como simientes de luz. Esto no es nada más que desenvolver  la fe en si y en el Creador, sentimiento este que transforma  y que nos liga directamente a Dios.

Una persona que es consciente de su riqueza interior pasa a tener la seguridad y fe en sus potencialidades infinitas, comenzando a gustar y acreditar en si, amándose a partir de entonces, sintiendo la necesidad  de expandir  este sentimiento  a todo y a todos. Comienza así a despertar  para los verdaderos valores de la vida  espiritual, transformándose  en una persona feliz  y sonriente, pues donde existe seriedad, hay algo de herrado, la seriedad está ligada al ser enfermo. Sonría y sea feliz amando y sirviendo siempre.

La terapia contra la depresión se basa en amar y en servir, envolviéndose en trabajos útiles y en el servicio del bien. Sea en el trabajo profesional, en el trabajo del ocio, o en el trabajo de servir al prójimo, el individuo se ocupa, ejercita el amor, y deja de envolverse en las lamentaciones, pues la infelicidad hace su nido en lo oscuro de los sentimientos de cada uno. Difícilmente conoceremos un deprimido, entre aquellos que trabajan al servicio del bien.

Para dar este amor, no basta solamente con hacer obras de caridad, tenemos que tornarnos cariñosos; antes de hacer el bien tenemos que ser buenos. Dar pan y dar abrigo pero siempre acompañados  de una buena dosis de afecto y de cariño.  Ser por encima de todo generosos, que  es la caridad con afecto. Las personas están con hambre de amor, de calor humano, un hombro amigo, un abrazo, un acogimiento  y una palabra de cariño.

Cuando damos una simple sonrisa, unos buenos días, una mirada afectuosa estamos donando energía y transmitiendo vida.

El hombre alcanzó un enorme progreso intelectual, satisfaciendo sus necesidades materiales con los avances tecnológicos. Sin embargo, aun se encuentra con enormes dificultades para convivir fraternalmente  con sus semejantes. Cada vez estamos más unidos gracias a los medios de comunicación, sin embargo, más separados emocionalmente. Ahora, en la actualidad el hombre está sintiendo la necesidad prioritaria de desenvolver  la afectividad, de envolverse, amar y sentir a su  semejante.
 
Tenemos que resucitar y liberar a la criatura que está olvidada dentro de nosotros. Para que rescatemos esta criatura que adormece en nosotros, es necesario que veamos el mundo de forma positiva y optimista. Nuestro yo, generalmente se encuentra, retraído, oprimido, porque la vida se nos presenta de forma desagradable; aun no vivimos de forma natural, espontánea y esto genera ansiedad y sufrimiento. Como la criatura es movida por el placer, ella se recoge y no se manifiesta.

La criatura no se juzga, no se castiga. Vivimos apenas el presente, el ahora,  integrada perfectamente a Dios  y a la Naturaleza. “Dejar, a los niños, venir a mi  porque el reino de los cielos es de quienes se les asemejan” con estas palabras  Jesús quiso decir que tenemos que ser puros, auténticos, integrados con nuestra naturaleza divina, sin huidas o mascaras, para alcanzar  nuestra evolución espiritual. Tener actitudes simples, como lidiar con animales,  jugar con los niños, actividades creativas como la pintura, tocar un instrumento, hacer pequeñas tareas domésticas, cocinar, mantener una conversación amena,  contar un cuento, ver una  película,  escuchar música, cantar, sonreír, oír con atención, mirar con ternura, acariciar a las personas, abrazarlas, hacer un elogio sincero, curtir la naturaleza, admirar la puesta de sol, etc. Estas son tareas que ayudaran mucho  al deprimido a reencontrar el equilibrio  y armonía interior.

Mantener siempre buen humor. En la vida lo que más importa es el amor y el bien querer a las personas, vivir sus emociones; no dejarse afectar por las cosas pequeñas. Procurando mirar a nuestro alrededor, viendo con ello, que hay personas con problemas peores, y que necesitan más el socorro.

Procurar practicar actividades fisicas, caminar, algún deporte, algún pasatiempo. La mente parada comienza a crear pensamientos negativos, que se asemejan a basuras amontonadas dentro de casa. Con estas actividades se desviará la mente de pensamientos deletéreos.

No esperemos que las cosas acontezcan a nuestro favor. Caminemos a favor de nuestro prójimo y nos sorprenderemos pues seremos los más beneficiados.

Otras forma de ayudarse el depresivo, es leyendo lecturas edificantes, conversando con amigos, con el terapeuta u orientador espiritual, esto ayudara a ver sus problemas desde otros ángulos.

La oración es un recurso indispensable en el proceso de recuperación. A través de ella establecemos sintonía con la espiritualidad Mayor, facilitando el camino para que nos inspiren y revigoricen nuestras energías.

No nacimos para sufrir. La voluntad de Dios es nuestra alegría y nuestra felicidad. Si sufrimos es por nuestra causa. Nuestros problemas y nuestras dificultades deben ser interpretados como instrumento para nuestra evolución.

Los problemas en la vida surgen cuando ya estamos preparados para afrontarlos y solucionarlos. Jesús nos dijo: “Que el Padre no coloca fardos pesados en hombros débiles” esto nos dice que podemos afrontarlos, que tenemos las condiciones interiores  para enfrentar las dificultades que la vida nos presenta.

Dios cuida de nosotros y nunca nos abandona. Confiemos eN Jesús y sigamos su ejemplo de vida: “Yo soy el buen Pastor; tendré buen animo; no se turbe vuestro corazón; venid a mi los que estáis fatigados, cansados, oprimidos y “Yo os aliviare”.

Según estas enseñanzas, no existe persona tan “débil” hasta el punto de no soportar  un problema. Lo que ocurre es que la mayoría de las veces no tenemos las fuerzas para movilizar nuestra voluntad y afrontar el desafió. Preferimos huir, dando por hecho que no podemos afrontar dicha situación.

Muchos acuden al suicidio, se olvidan de que la muerte es un cambio de estado, que continuamos siendo los mismos, con los mismos sentimientos y los mismos problemas.

El suicida con esta determinación acarrea más daños a su periespiritu, cuando vuelve a reencarnar, además de enfrentar los viejos problemas aun no solucionados, trae aumentado la necesidad de reajustar su lesión periespiritual.

Debemos procurar luchar con firmeza ante la depresión, y los caminos que debemos procurar son el tratamiento medicamentoso, (muchas veces necesario), trabajo espiritual incluyendo la desobsesión, el agua fluidificada, pases magnéticos, trabajo beneficioso, cambio de actitud mental etc.

Es necesario que después de que iniciemos el proceso de recuperación, nos mantengamos vigilantes, pues es muy común la mejoría cíclica, con altos y bajos “vigilemos y oremos”. Es muy importante aprovechar los periodos de mejoría para emprender trabajos edificantes en el bien, consolidando las conquistas efectuadas.

Debemos tener conciencia de que nada ni nadie tiene la capacidad de hacernos infelices si nosotros no queremos. El centro de la gravedad de nuestro equilibrio psico-emocional tiene que estar localizado dentro de nosotros y no en las cosas exteriores.

No se debe acondicionar la felicidad a algo que acontezca o esperar que alguien nos haga feliz. Estando equilibrados establemente, amándonos y aceptándonos como somos, pasamos a vivir el presente y aceptamos a las personas y a las circunstancias como ellas son. Más allá de eso, pasamos a ver las cualidades del otro y no sus defectos, pues, generalmente vemos al otro como un reflejo de nuestro estado interior.

La depresión tiene varias caras. Desde el punto de vista humanístico, el amor, desde la infancia, es factor primordial y comienza dentro de la familia. Si la relación es sincera entre la criatura y los padres, ella crece dentro de un hogar estructurado, aun mismo con todas las dificultades naturales de una relación humana. Desde muy temprano el individuo  aprende a lidiar  con la insatisfacción, con las crisis, con el respeto, amistad, desprendimiento y otros aspectos importantes en las relaciones.

El depresivo mejora mucho, cuando observa que alguien se interesa por el, precisa sentirse reconocido, sin eso, comienza a sentir una sensación de vació y angustia.

Bajo el punto de vista medico, la depresión es  una falta de neuro transmisores en el cerebro, que necesita de medicamento, ósea de un control químico.

Por el ángulo espiritual, la culpa, el remordimiento, la amargura y el resentimiento llevan a la persona a estados depresivos, pudiendo causar el desenvolvimiento de dolencias psicosomáticas y hasta incluso el cancer. Por tanto, el amor y el perdón que la doctrina espirita tanto nos enfatiza son sentimientos también preventivos.

Aunque la verdadera prevención está en el auto conocimiento, en el amor a si mismo y al prójimo, teniendo conciencia de que los seres humanos son como son, y no de la forma que nos gustaría que fuesen.

Los espiritas sabemos que la reencarnación es la llave que recibimos de la Misericordia Divina para el perfeccionamiento de nuestro Espíritu, y que en ese camino siempre encontramos  a Espíritus que nos aman y se preocupan con nuestro estado corpóreo y espiritual.

TODO ENCARNADO DEPRIMIDO ENCUENTRA EN LA DOCTRINA ESPIRITA una excelente aliada para la recuperación de su salud. Basta querer encontrar el remedio cierto, en la medida cierta, en la hora cierta.

Cuando nos encontremos sumergidos en un estado depresivo,  en la lucha inmensa, recordemos que el Señor nos condujo a semejante posición de sacrificio, considerando la probabilidad de nuestra exaltación, y no olvidemos que la crisis es fuente sublime de espíritu renovador para los que saben tener la esperanza.

Cuando se elige una existencia enriquecida con paz y bienestar, no se está eximido del sufrimiento, de las luchas, las dificultades que aparecen. Por el contrario estos surgen  como desafíos perturbadores que las personas deben afrontar, sin perder el rumbo ni alterar  el placer que experimenta en la preservación del comportamiento elegido. De esa forma transformamos los estímulos aflictivos en contribuciones positivas, sin lamentarnos, sin sufrir, sin desistir.

Quien en la lucha ve tan solo sufrimiento, posee una conducta patológica  y necesita del tratamiento adecuado.
La vida es una bendición y debe mantenerse saludable, alegre, aun cuando se encuentre bajo la imposición liberadoras de pruebas y expiaciones.

Si tornas tu vida agradable, serán fructíferos y llenos de sol tus días.
Ser feliz o desventurado es una opción voluntaria.

La inspiración superior nunca nos falta, no obstante, el sintonizar con ella será una aspiración personal.

Si construimos las estructuras existenciales en la mente, las transformamos en realidad en el trayecto carnal.

De nosotros depende coordinar los movimientos, elegir la meta y avanzar
Trabajo realizado por Merchita
Extraído de diversos artículos espíritas, que tocaban el tema de la depresión.


Cuando tu vida se vuelva noche, no desesperes, busca las estrellas…. ( Autor desconocido )


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