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lunes, 30 de enero de 2012

En alabanza a la alegría



Bienaventurados, vosotros, que ahora lloráis, porque reiréis.” – JESUS – LUCAS, 6: 21.


“Acordaros de que, durante  vuestro destierro en la tierra, tenéis que desempeñar una misión que no sospecháis, quiera  dedicándoos a vuestra familia, quiera cumpliendo las diversas obligaciones que Dios os “confió.” – Cáp. V, 25.
En los días en que la experiencia terrestre se haga amarga y difícil, no conviertas la depresión en veneno.

    Cuando la aflicción te ronda el camino, anuncias traer el espíritu cargado de sombra, como quien se encuentra ausente del hogar, ansiando regreso, entretanto, eso no es motivo para que te precipites en el desanimo arrasador.

    Te acusas en tinieblas y puedes mentalizar con la propia cabeza luminosos pensamientos de optimismo y fraternidad o retratar en las pupilas el fulgor del sol y la belleza de las flores.

   Te entregaste a la mudez, proclamando no soportar los conflictos que te rodean y nada te impide abrir la boca, a fin de pronunciar la frase de confort y apaciguamiento.

   Aseveras que el mundo es inmenso valle de lágrimas, cruzando los brazos para llorar los infortunios de la Tierra y posees dos manos por antenas de amor capaces de improvisar canciones de felicidad y esperanza, en el trabajo personal a favor de los que sufren. Te encerraste en aposento solitario para la cultura de la irritación, alegando que los mejores amigos no te entienden  y pierdes horas enteras de llanto inútil y te  enseñoreas de pretextos, a la manera de alabanzas preciosas,  prontas a transportar  en dirección de los que atraviesan pruebas mucho más dolorosas que las tuyas, junto a las cuales un minuto de tu conversación o leve migaja de lo que te sobra te granjearían la comprensión y la simpatía de enorme familia espiritual.

    En verdad, existe la melancolía edificante, expresando  salud de la Vida Superior, con todo aquellos que la registran en el amago del propio ser,  se consagran con redoblado fervor al servicio del cielo, preparando en el propio corazón la nesga del cielo, susceptible  de identificarlos al plano espiritual que esperan, ansioso suspirando por el reencuentro con las mentes que más aman. Aun así, es imperioso apartar de nosotros el hábito de la tristeza destructiva, con quien guerrea el culto del entorpecimiento.

    Espíritus vinculados a las directrices de Cristo, no podemos olvidar que el Evangelio, considerado en todos los tiempos, como siendo un libro de dolor,  por escribir obstáculos  y persecuciones, dificultades y martirios sin cuenta, comienza exaltando la grandeza de Dios y la buena voluntad entre los hombres,  a través de cánticos jubilosos y termina con la sublime visión de la Humanidad futura, en Jerusalén libertada, asentándose, gloriosa, en la alegría sin fin.
Extraído del libro “La Esperanza” Emmanuel, de Francisco Candido Xavier. 


 Tenemos que aprender a mirar la vida como una aventura donde cada día podemos aprender infinidad de cosas y de situaciones, para hacer más felices a los demás y a nosotros mismos"



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domingo, 29 de enero de 2012

Los fenómenos espíritas

León Denis



El estudio de los fenómenos espiritistas nos ha dado a conocer estados de materia y condiciones de vida que la ciencia había ignorado durante largo tiempo. Hemos aprendido que más allá del estado gaseoso u aun del estado radiante descubierto por W. Crookes, la materia invisible que yace imponderable se encuentra bajo formas cada vez más sutiles que designamos con el nombre de "fluidos". A medida que se rarifica, adquiere nuevas propiedades y una fuerza de radiación creciente, convirtiéndose en una de las formas de la energía. Bajo este aspecto es como se revela en la mayor parte de las experiencias de que hablaremos en los capítulos siguientes.

Cuando un espíritu se manifiesta en un centro humano, no puede hacerlo sino con el auxilio de una fuerza tomada de los médiums y de los asistentes.

Esta fuerza es producida por el cuerpo fluídico. Ha sido designada alternativamente con los nombres de fuerza ódica, magnética, néurica,  etérica; nosotros la llamamos fuerzas psíquicaporque obedece a la voluntad. Esta es su motor; los miembros son sus agentes conductores; se desprende más especialmente de los dedos y del cerebro.

Existe en cada uno de nosotros un foco invisible cuyas radiaciones varían de amplitud y de intensidad según nuestras disposiciones mentales. La voluntad puede comunicarles propiedades especiales; éste es el secreto del poder curativo de los magnetizadores.

A éstos es, en efecto, a quienes se ha revelado primeramente en sus aplicaciones terapéuticas.
León Denis (En lo invisible)

No eres más porque te alaben, ni menos porque te critiquen…   
lo que eres delante de Dios, eso eres y nada más!!!



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sábado, 28 de enero de 2012

La Paciencia ( al alcance de todos)

Emmanuel

( Esto es para meditar .....)


Simbólicamente, la paciencia es un sedativo de la mejor calidad.
Usándola, en esa condición,  ella hace prodigios.

Antes de todo, es vacuna contra la irritación, calmándonos  la vida intima.

Y surge la secuencia de bendecidas derivaciones.
Resguardándola con nosotros, los familiares encuentran seguridad y tranquilidad.

Los vecinos permanecen exentos de inquietud.

Los amigos descansan a nuestro alrededor.

Las discusiones negativas y los diálogos  inconvenientes sorprenden la estación terminal.
Conservándola, retenemos en nosotros el clima favorable para el cultivo de la esperanza.

Al alcance de todos, es por eso que la paciencia en la farmacia de la vida, es el específico de la paz.

La paciencia  nos da fuerzas para aceptar con serenidad el dolor y las pruebas en la vida, que facultan nuestro progreso.

La paciencia se desarrolla a lo largo de la vida  ella nos permite ver  con claridad el origen de los problemas y la mejor forma de solucionarlos.

La madurez de las personas  se muestra en el rasgo de madurez que ella demuestra ante los acontecimientos, ya que ella sabe esperar con calma  a que las cosas sucedan porque comprende que estas no dependen estrictamente de uno que hay que darles tiempo.

La persona paciente tiende a desarrollar una sensibilidad que le va a permitir identificar los problemas, contrariedades, alegrías, triunfos y fracasos del día a día y, por medio de ella, afrontar la vida de una manera optimista, tranquila y siempre en busca de armonía.

Es necesario tener paciencia con todo el mundo, pero, en primer lugar, con uno mismo.

La paciencia se muestra en la acción, en la voz y en el corazón de aquel que aprende a aceptar la realidad tal y como es, sin oponerse a ella como hace el impaciente, que se genera a sí mismo gran cantidad de sufrimiento con su actitud.

En definitiva, el ser humano a través de la actitud interior que adopta ante las circunstancias externas puede alcanzar la felicidad más allá de las adversidades que sufre puesto que tanto el dolor como la alegría son ingredientes inevitables del camino vital.
 Por el espíritu Emmanuel – Del Libro: Hora Cierta. Chico Xavier



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viernes, 27 de enero de 2012

El Cielo y el Infierno




¿ Existe un Cielo y un Infierno ? ¿En donde están?

En el Más Allá no existen cielos ni infiernos eternos descritos así por las teologías, pero si existen estados felices e infelices de acuerdo con la condición moral y la visión interior de sus habitantes, y esto es algo que comienza siempre en nosotros mismos como seres humanos.
Las religiones han promulgado las ideas del cielo y del infierno como las metas finales e inevitables de los seres humanos, dándoles un sentido de eternidad o definitivas. Afirman que las almas bienaventuradas van a un cielo de felicidad eterna y allí permanecen admirando la grandiosa obra de Dios
En cualquier caso, cabría plantearse como lo hizo Allan Kardec, que ¿dónde está ubicado el cielo dentro de esa inmensidad sin límites que es el Universo?. Popularmente se ha señalado el lugar del Cielo como “arriba” y el lugar del infierno como “abajo”, o sea bajo las capas más profundas de la Tierra.
La respuesta está en que el cielo espiritual está por todas partes, sin límites físicos ni geográficos, aunque es cierto el sentido de “arriba” en cuanto a que los planos superiores de estancia espiritual se encuentran en franjas vibratorias elevadas en cuanto a la psicoesfera terrestre de mas baja vibración, y los infiernos al señalarlos como “abajo”, no es que se encuentren como lugares ubicados bajo tierra, sino mas bien como franjas vibracionales más acordes con nuestra psicoesfera en donde se ubican por afinidad.
El Cielo y el Infierno no son sino estados de conciencia de los Espíritus que recogen en el Más Allá de aquello que sembraron en la Tierra como humanos; ya lo advirtió el Maestro Jesús: “ A cada uno le será dado según sus obras”.
El Codificador del Espiritismo, en su magna obra afirma además que las virtudes le franquean el camino y los vicios y defectos morales le impiden el acceso.
Las religiones , como ya hemos dicho, le dan un sentido de eternidad, sin embargo basándonos en la observación de unas leyes universales ( de las que en su momento hablaremos), podemos admitir que estas son progresistas, tendentes a la evolución, contraria a la tesis de un cielo estacionario.
El concepto del infierno que había en la Edad Media, ha perdurado hasta hace poco; este era designado como un lugar físico en donde los condenados padecían continuamente tormentos brutales, tanto físicos como espirituales, aunque se reconocía que las almas allí carecían de cuerpo físico. En él los pecadores padecían sádicas torturas, como la de quemarse entre llamas de fuego eternamente sin ninguna esperanza de perdón o de que el dolor y el sufrimiento terminaran jamás..
¡ Qué malo sería si existiese el dios que han enseñado esas religiones ¡ . Sin embargo, debemos tener claro que Dios es la fuente de origen de todo lo creado, y que con arreglo a la perfección y sabiduría infinitas que muestra a través de Su obra, el Ser humano no ha podido ser creado para un destino y perspectiva tan tristes, por lo que estos conceptos no pueden ser en absoluto ciertos; todos estamos llamados a continuar nuestra evolución personal haciaesa meta de Perfección infinita que llamamos Dios, con independencia de los errores o aciertos que cada cual haya podido cometer en una vida humana.
No obstante, hay que tener presente que siempre tendremos que recoger el fruto bueno o malo de lo que sembremos con nuestro comportamiento en cada existencia, lo cual puede suponer un Cielo de felicidad , o bien un Infierno de sufrimiento, pero que en cualquier caso siempre es un estado transitorio del Alma, y jamás definitivo.
Para entender esto valga la imagen del que cae en un pozo y no se queda en él para siempre, pues antes o después sale porque así lo ha dispuesto su Padre que le dá fuerzas para salir y oportunidades para intentarlo siempre . Asimismo sirva la metáfora del que está cruzando el mar encrespado de su evolución, de modo que cuando se encuentra en la cresta de la ola es muy feliz, pero no se queda para siempre en lo alto de esa ola, sino que debe seguir nadando después y en su empeño por cruzar el mar , no está libre de caer dentro de un agujero en la siguiente brazada que intente avanzar hacia esa meta de Perfección en donde le aguarda su Padre, aunque eso sí, a cada brazada conseguida mayor es su pericia y menos probable es la caída....
Es ilógico totalmente y difícil de admitir el estado definitivo de un Infierno, al que se condena por algunos errores cometidos en ese instante fugaz que es la existencia humana del Ser, o bien de un Cielo de beatitud y eterna ociosidad en un descanso eterno ganado a cambio de los méritos que se puedan hacer en una sola vida, por larga que esta sea.
Si se pretende ganar el Cielo por las peticiones y rogatorias de los vivos , aunque estas siempre benefician al Ser espiritual por el que se pide ayuda, o por recomendar al fallecido con actos litúrgicos religiosos de cualquier clase que sean, muchas de las veces pagados con dinero para obtener a cambio la salvación eterna, es de lo más absurdo e injusto. La Justicia Divina no se puede comprar, ni nuestra suerte en el Mas Allá depende de que alguien haga o pague por nosotros esos ritos religiosos que nada tienen que ver con Dios.
Si el Cielo y el Infierno existiesen tal como los han descrito las religiones, y admitiésemos que estos se ganan o pierden de esta forma, no habría mas remedio que pensar que lo absurdo y lo injusto también son una ley natural ; si se pudiese admitir esto, supondría la negación de la infinita bondad, perfección y justicia Divinas, además de que el nacimiento, la existencia y la muerte del Ser humano, carecerían de sentido.
- Jose Luis -

Un error no se convierte en verdad por el hecho de que todo el mundo crea en él”
-Mahatma Gandhi –



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jueves, 26 de enero de 2012

CARTA A DIOS





Sea cual sea el nombre con que te invoquemos,Padre mío, eres Tú quien alimenta nuestras esperanzas e ilusiones, pero eres tantas cosas que te escapas de mi mente limitada y aunque no acabo de comprenderte empiezo a amarte, pues te veo en todolo bueno y lo bello.

  Te veo en el amanecer esplendoroso y en el atardecer sereno y cuando miro el cielo claro y estrellado, ensimismado veo el infinito firmamento plagado de mundos habitados.

   Te veo en la belleza de las flores, en el cantarín riachuelo, en la ópera de los pájaros y en su majestuoso vuelo.

   Cada día que pasa te descubro en algo bueno y nuevo, mas se que eres más cosas todavía y es mi mayor deseo demostrarte que te  amo,  amando  lo  que  creaste,  la  vida  en  todas  sus manifestaciones.

    No te pido por amarte, que me libres del dolor ni de las lágrimas que mi espíritu necesita para renacer a la verdadera vida, ya que no basta con amarte, sino que hay que merecer tu Amor, y yo, que cuando mis fuerzas escasean y veo que eres Tu mi único consuelo, con mi alma solicito tu socorro y enseguida acuden tus amorosos mensajeros.

   No te pido, Padre mío, que me prives de la única manera de decirte que te quiero, aceptar Tu Voluntad con humildad y respeto, pues tu justicia es amorosa y solo quieres que tus hijos extraviados encuentren el camino de regreso.

   Por eso te pido que me ayudes con tu amor a reconocer y seguir en ese camino de regreso y así seré feliz algún día cuando pueda ayudar a otros a alcanzar la felicidad de merecerte.
S.L.
  (De la Rev.Fraternidad Espírita Cristiana nº2 año 1986)


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miércoles, 25 de enero de 2012

"Qué ve el Alma en el Otro Mundo"




    La muerte no es como muchos se la imaginan. Todos nosotros, en la hora de la muerte, tendremos que ver y vivir mucho para lo que no estamos preparados. La meta de este artículo  es  ampliar y hacer más exacto nuestro entendimiento de la inevitable separación con nuestro cuerpo. Para muchos, la muerte es algo parecido a un sueño sin sueños. Uno cierra los ojos, se duerme y no hay nada más - la oscuridad. Sólo que el sueño se termina a la mañana, en cambio la muerte es para siempre.A muchos les espanta lo desconocido: "¿qué pasará conmigo?" Así tratamos de no pensar en la muerte. Pero en el fondo sentimos una vaga ansiedad y una confusa inquietud ante lo inevitable. Cada uno de nosotros tendrá que pasar esta frontera. Sería útil pensar y prepararse.

    Pueden preguntar: "¿En qué pensar y a qué prepararse? No depende de nosotros. Llegará el tiempo - moriremos y eso es todo. Mientras, todavía tenemos tiempo; hay que tomar de la vida todo lo que esta pueda ofrecer: comer, beber, amar, luchar por el poder, el honor y la gloria, ganar dinero, etc.  Es preciso no pensar en lo que es difícil y desagradable y en particular no permitirse pensamientos sobre la muerte." Así hace la mayoría.

    Sin embargo, a cada uno de nosotros de tanto en tanto nos surgen otros pensamientos inquietantes: "¿y si no es así? ¿y si la muerte no es el fin y después de la muerte  me encontraré inesperadamente en unas condiciones completamente nuevas, conservando la capacidad de ver, oír y sentir?" Y lo más importante: "¿y si nuestro futuro detrás de este umbral, en alguna medida, depende de cómo hemos vivido nuestra vida, de cómo éramos antes de cruzar la frontera de la muerte?"

    De la comparación de numerosos relatos de la gente que pasó la muerte clínica, se dibuja el cuadro siguiente de lo que ve el alma cuando se separa del cuerpo: cuando en el proceso de la muerte el hombre llega al predeterminado final de sus fuerzas, él escucha que el médico lo declara muerto. Luego, él ve a su "doble" - el cuerpo inanimado que yace allí abajo, y cómo los médicos y las enfermeras tratan de volverlo a la vida. Éstas imágenes producen en el hombre un fuerte golpe, ya que por primera vez en su vida él se ve desde afuera. Al mismo tiempo, él descubre que todas sus facultades de ver, oír, pensar, sentir, etc., continúan funcionando normalmente, pero ésta vez,independientemente de la envoltura externa. Encontrándose flotando en el aire, algo más arriba de la gente que está en el cuarto, el hombre trata por instinto de comunicarse: decir algo, tocar a alguien. Pero, pasmado, se da cuenta que está separado de todos: su voz no la oye nadie, su tacto nadie lo percibe. Con todo, lo sorprenden los sentimientos de alivio, paz, y hasta alegría que siente. No está más esa parte de su "yo" que sufría, que exigía algo, que se quejaba de algo. Percibiendo este alivio, el alma del hombre, habitualmente no quiere volver a su cuerpo.

  En la mayoría de los casos de la muerte temporal, bien documentados, después de algunos momentos de observar lo que pasa, el alma vuelve a su cuerpo,y así los conocimientos sobre el otro mundo se interrumpen. Pero  a veces  ocurre  que  el alma  se mueve  más  lejos  en  el  mundo espiritual. A ése estado, algunos lo describen como de movimiento en un túnel oscuro. Después de esto, algunas almas llegan a un mundo de gran belleza, donde ellas a veces se encuentran con sus parientes antes fallecidos. Otros llegan  a un espacio de luz y se encuentran con un ser luminoso que irradia gran amor y comprensión. Unos afirman que se trata del Señor Jesucristo, otros que es un Ángel. Pero todos coinciden en que Él rebosa  bondad y misericordia. Algunos, en cambio, caen en unos lugares tenebrosos e "infernales," y volviendo, describen seres repugnantes y crueles que vieron allí.

    A veces el encuentro con el misterioso Ser luminoso es seguido por un "repaso" de la vida, en que el hombre comienza a recordar su pasado y evalúa moralmente todos sus actos. Después de esto, algunos ven un cerco o frontera. Ellos sienten que, pasándolo, no podrán volver más al mundo físico.

    No todos los que pasaron la muerte temporal experimentaron todas las fases arriba mencionadas. Un porcentaje importante de hombres devueltos a la vida no puede recordar nada de lo que pasó con ellos "allí." Las etapas mencionadas las ponemos en el orden de su relativa frecuencia, comenzando por los más frecuentes y terminando por los más raros. Según los datos del Dr. Ring,  aproximadamente una de cada siete personas  recuerda su estadía fuera del cuerpo,  el  haber experimentado la visión de la luz y haber hablado con el Ser luminoso.

    Gracias al progreso de la medicina, la reanimación de los muertos es una práctica habitual en muchos hospitales actuales. Anteriormente, casi no se practicaba. Por eso existe alguna diferencia entre los relatos sobre el mundo de ultratumba en la literatura antigua y más tradicional y en la contemporánea. Los libros religiosos más antiguos,relatando las visiones de las almas de los muertos, cuentan lo que vieron en el paraíso o en el infierno y  los encuentros  en  el  otro  mundo  con  los  Ángeles  o  los demonios.  Éstos relatos se pueden llamar: las descripciones del "lejano cosmos" ya que contienen las imágenes del mundo espiritual alejado de nosotros.  

  Los relatos contemporáneos registrados por los médicos reanimadores, al contrario, describen las imágenes del "cercano cosmos" - las primeras impresiones del alma apenas salida del cuerpo. Ellas son interesantes ya que  complementan  a  las  primeras  y  nos  permiten  entender   mas plenamente lo que nos espera a cada uno de nosotros. De la posición media se ocupa el relato de K. Ikskul publicada por el Arzobispo Nikon en las "Hojas de la Trinidad" en 1916, bajo el título   "Improbable para muchos pero acontecimiento real" y que incluye ambos mundos: el cercano y el lejano. En 1959 el monasterio de la Santísima Trinidad reeditó esta descripción como un folleto separado.   Lo citamos aquí abreviado. Este relato cubre los elementos de la literatura más antigua y contemporánea sobre el mundo de ultratumba.

    K. Ikskul era un típico joven intelectual de la Rusia pre revolucionaria. Fue bautizado en su infancia y creció en un medio ortodoxo. Pero como era costumbre entonces entre los intelectuales, consideraba a la religión con indiferencia. A veces concurría a la iglesia, remarcaba las fiestas de Navidad y Pascua y hasta comulgaba una vez al año, pero muchas cosas en la religión ortodoxa las consideraba como anticuadas supersticiones, entre ellas sus enseñanzas sobre la vida después de la muerte. Él estaba seguro de que con la muerte la vida humana terminaba.

      Una vez  enfermó de  neumonía.   Estuvo mucho  tiempo  enfermo, empeoró y fue internado en un  hospital.  No creía que se acercaba la muerte, esperaba sanar y seguir con sus ocupaciones habituales. Una mañana, de repente se sintió completamente bien, la  tos  cesó y  la fiebre bajó hasta lo normal. Pensó que por fin mejoraba.  Pero para su asombro, los medicos se inquietaron, hasta trajeron oxígeno. Después, - sintió escalofríos y total indiferencia hacia todo lo que le rodeaba. Él relata:

       "Toda mi atención se centró en mí mismo y como en un desdoblamiento...  apareció un hombre interno (principal) que sentía una total indiferencia hacia el externo (el cuerpo) y hacia todo lo que pasaba con él... Era sorprendente ver y oír todo y al mismo tiempo sentirse ajeno a todo. El médico me pregunta, yo escucho, entiendo, pero no contesto; no tengo porqué hablar con él... De repente me sentí arrastrado con terrible fuerza hacia abajo, hacia la tierra. Me agité. "Agonía," dijo el médico. Yo entendía todo, no me asusté. Recordé que leí que la muerte es dolorosa, pero no sentía dolor. Solo sentía pesadez. Me sentía atraído hacia abajo, sentía que algo debe separarse... Hice un esfuerzo para liberarme y de repente me sentí liviano y en paz.

    Lo que sigue lo recuerdo muy claramente. Estoy parado en el medio del cuarto. A mi derecha, en semicírculo, estaban parados los médicos y las enfermeras rodeando la cama. Me extrañé: ¿qué hacen allí si yo estoy aquí? Me acerqué para ver. Sobre la cama estaba acostado yo. Viendo a mi doble, no me asusté; sólo me extrañé. ¿Cómo es posible? Quise tocarme, mi mano pasó a través como en el vacío y tampoco pude tocar a los otros. No sentía el piso. Llamé al médico pero él no reaccionó. Entendí que estaba completamente solo y sentí pánico.

    Miré a mi cuerpo y pensé: ¿habré muerto? Pero esto era difícil de imaginar; yo estaba más vivo que antes, sentía y comprendía todo... Después de un tiempo los médicos se fueron del cuarto. Dos paramédicos hablaban de las peripecias de mi enfermedad y muerte, la enfermera se dirigió al ícono, se persignó, y en voz alta pronunció para mí el habitual deseo: "Que tenga el Reino de los Cielos y la paz eterna." Apenas dijo ella estas palabras, a mi lado aparecieron dos Ángeles. En uno reconocí a mi Ángel de la guarda, al otro no lo conocía. Tomándome de las manos, ellos me llevaron a la calle, directamente a través de la pared. Anochecía, nevaba de una manera muy calma. Yo lo veía pero no percibía el frío ni el cambio de temperatura. Comenzamos a subir rápidamente." Más adelante continuaremos nuestro relato de K. Ikskul.

    Gracias a nuevas investigaciones en el campo de la reanimación y comparando gran cantidad de relatos de los hombres que pasaron por la muerte clínica, se puede reconstruir un cuadro bastante detallado de lo que experimenta el alma después de su separación del cuerpo. Por supuesto, cada caso tiene características individuales, que faltan en otros. Y esto es naturalmente de esperarse, ya que el alma cuando llega al otro mundo, ella - como un recién nacido - tiene la vista y el oído no totalmente desarrollados. Por eso las primeras impresiones de los hombres  que  "emergen"  en  el  otro  mundo,  tienen  un  carácter sumamente subjetivo. Sin embargo, en su totalidad se crea un cuadro bastante completo aunque no siempre totalmente comprensible.

    Notemos  los  momentos más relevantes de la experiencia del  otro mundo, extraídos de los libros contemporáneos sobre la vida después de la muerte.

1. La visión del doble.

    Al morir, el hombre no se percata 
 inmediatamente del hecho. Y sólo después de ver a su doble yaciendo inanimado allá abajo y cuando se convence que no puede comunicarse, se da cuenta que su alma salió del cuerpo. A veces, en caso de un accidente, cuando la separación con el cuerpo es instantánea e inesperada, el alma no reconoce su cuerpo y piensa que ve  a  otra  persona, parecida.   La visión  del  doble  y  la imposibilidad de comunicarse crean un fuerte golpe en el alma, ella no está segura de si es realidad o es sueño.

2. Conciencia ininterrumpida.

   Todos los que pasaron la muerte temporal atestiguan que conservaron plenamente su "yo" junto con las capacidades intelectuales, sensitivas y volitivas. Más todavía, notaron que la vista y el oído se agudizan, el pensamiento  es  más  nítido  y  extraordinariamente  enérgico,  y  la memoria se aclara. Personas que perdieron algunas de sus facultades, a causa de la enfermedad o de la edad, sienten que las recuperaron. El hombre comprende que puede ver, oír, pensar, etc., sin órganos corporales. Es notable que un ciego de nacimiento, al salir de su cuerpo, vio todo lo que hacían los médicos y las enfermeras con su cuerpo y luego contó con todo detalle lo que pasaba en el hospital. Al volver a su cuerpo volvió a ser ciego. A los médicos y psiquiatras que identifican las funciones del pensamiento y sentir con los procesos químico-eléctricos del cerebro, les sería útil tomar en cuenta estos datos actuales reunidos por los médicos-reanimadores, para entender correctamente la naturaleza del hombre.

3. Alivio.

    Habitualmente la muerte está precedida por la enfermedad y los sufrimientos. Al salir del cuerpo, el alma se alegra de no sentir más el dolor, la presión, la asfixia, en cambio percibir que el pensamiento trabaja claramente y los sentidos están apaciguados. El hombre se identifica con su alma, su cuerpo le parece como algo secundario y ya innecesario, así como todo lo material. "Yo salgo y mi cuerpo es una funda vacía" explicaba un hombre que pasó la muerte temporal. Él miraba la operación de su corazón, en curso, como un "observador ajeno." Los intentos de reanimar a su cuerpo no le interesaban en absoluto. Aparentemente él mentalmente se despidió de la vida terrenal y estaba listo para comenzar una nueva vida. Sin embargo le quedaba el amor a sus parientes y la preocupación por sus hijos.

    Hay que hacer notar que no se producen cambios importantes en el carácter del individuo. El hombre queda como estaba. "El concepto de que dejando  el alma a
l cuerpo, enseguida sabe y entiende todo, es erróneo.  Yo llegué a  este nuevo  mundo, tal  como  salí  del  viejo" - relataba K. Ikskul.

4. El túnel y la luz.

    Después de ver a su cuerpo y lo que lo rodea, algunos pasan a otro mundo puramente espiritual. Hay casos que obviando o no notando la primera fase, llegan directamente a la segunda. El pasaje al mundo espiritual, algunos lo describen como viaje por un espacio oscuro que recuerda a un túnel. Al final de ese túnel llegan a una lugar de luz supraterrenal.  Existe  un  cuadro  del  siglo  XV  de  Jerónimo  Bosh, "Ascensión al Empiriano," que representa algo semejante al pasaje del alma por el túnel.  Posiblemente ya entonces esto era conocido  por algunos.

    He aquí dos descripciones contemporáneas de este estado: "Escuché que los médicos me declararon muerto, mientras yo estaba como si nadara en un espacio oscuro. No tengo palabras para describir ese estado. Alrededor estaba completamente oscuro, y sólo en la lejanía se veía luz. Esta era muy intensa, a pesar de que al principio parecía pequeña. A medida que me acercaba a ella, aumentaba. Me dirigía rápidamente hacia ella y sentía que irradiaba bondad. Siendo cristiano recordé las palabras de Cristo: "Yo soy la luz del mundo." Y pensé: "Si esto es la muerte, sé Quién me espera allí" (1, pág. 62).

    "Sabía que me estaba muriendo," relata otro hombre; "y nada podía hacer para avisar, ya que nadie me oía... Me encontraba fuera de mi cuerpo - esto es seguro, ya que veía mi cuerpo allá sobre la mesa del quirófano. Mi alma salió del cuerpo. Por eso me sentía perdido, luego apareció esta luz tan especial. Primero era algo débil, luego emitió un rayo muy fuerte. Sentía el calor de esta luz, que cubría todo, pero no me impedía ver el quirófano, los médicos y las enfermeras y todo lo demás. Primero, no entendía qué pasaba, pero luego, una voz desde ésta luz me preguntó si estaba listo para morirme. Hablaba como un hombre, pero no había nadie. Preguntaba precisamente la Luz... Ahora entiendo que Ella sabía que no estaba listo todavía para la muerte, pero era como si me estuviera examinando. Desde el momento en que la Luz comenzó a hablar me sentí muy bien; me sentía fuera de peligro, y que Ella  me  amaba.  El  amor  que  irradiaba  la  Luz  era  inimaginable  e indescriptible (1, pág. 63).

    Todos, los que la han visto y trataron de describirla, no encontraron palabras adecuadas para hacerlo. La Luz era distinta de la que habían conocido aquí. "Esto no era simplemente luz, sino la plena y perfecta ausencia de tiniebla alguna. Ésta Luz no daba sombras, no se la veía, pero estaba en todas partes y el alma permanecía en la Luz (5, pág. 66). La mayoría describe ésta Luz como un Ser moralmente bueno, y no como si se tratara de una energía impersonal. Los que son creyentes, la consideran un Ángel, o hasta el mismo Jesucristo. En todo caso, Alguien que trae la paz y el amor. Cuando se encontraban con la Luz, no oían palabras separadas en un idioma específico, sino que hablaba con ellos por medio del pensamiento. Y todo era tan claro, que esconderle algo era totalmente imposible.

5. El examen y el juicio.

    Algunas personas que han pasado la muerte temporal, describen una suerte de examen de la vida llevada por ellos en esta tierra. A veces este examen se producía durante la visión de la Luz extraterrenal, cuando el hombre oía la pregunta: "¿Qué has hecho de bueno?" El hombre comprendía que el que preguntaba no lo hacía para saber, sino para impulsar al hombre a que recuerde su vida. Inmediatamente después de la pregunta, ante los ojos espirituales del hombre, pasaban las imágenes de su vida terrenal, comenzando por su primera infancia y en forma de una serie de imágenes rápidamente cambiantes de los episodios de la vida, donde el hombre veía con toda nitidez y detalle todo lo que había pasado. Así, revivía y revalorizaba moralmente todo lo que había dicho y hecho.

    Aquí tenemos uno de los típicos relatos que ilustran un proceso de esta inspección: "cuándo vino la Luz, me preguntó ¿qué hiciste en tu vida?, ¿qué puedes mostrarme? - o algo por el estilo. Y entonces comenzaron a aparecer estas imágenes. Eran claras, tridimensionales, en colores, y se movían. Delante de mí pasó toda mi vida... Aquí, yo todavía una niña pequeña, juego cerca del arroyo con mi hermana... Los acontecimientos en mi casa... la escuela... Me casé... Todo se sucedía delante de mis ojos en los mas mínimos detalles. De nuevo vivía estos sucesos. Veía casos en que fui engreída, cruel... Me avergonzaba de mí misma y deseaba que nunca hubieran ocurrido. Pero cambiar lo vivido no era posible .

     De la reunión de los numerosos relatos de los hombres que pasaron este examen, se puede concluir que dejó en ellos una profunda y positiva huella. Realmente, durante esta inspección, el hombre es obligado a reevaluar sus actos, hacer un balance de su pasado, y de esta manera juzgarse a sí mismo. En la vida cotidiana, los hombres esconden  las  cualidades  negativas   de  su  carácter,   como  si  se escondieran detrás de una máscara de virtud, para parecer mejores de lo que realmente son. La mayoría se acostumbra tanto a la hipocresía, que dejan de ver su verdadero "yo," a menudo orgulloso, pagado de sí mismo, libertino, etc. Pero en el momento de la muerte ésta máscara se cae y el hombre comienza a verse tal como es en la realidad. En particular  durante  el  examen  aparece  cada  uno  de  los  actos cuidadosamente  escondidos,  en  todos  sus  detalles,  colores  y dimensiones. Se oye cada palabra pronunciada, en forma nueva se viven los acontecimientos, hace tiempo olvidados. En este momento todas las ventajas que se conquistaron en la vida, como: situación social y económica, diplomas, títulos, etc., pierden su importancia. Lo único que se valoriza es la parte moral de las acciones. Entonces el hombre se juzga a sí mismo no sólo por lo que hizo, sino también por cómo influenció a otras personas con sus palabras y sus actos.

    Así un hombre describe el examen de su vida: "Me sentí fuera de mi cuerpo, flotando por encima del edificio. Veía mi cuerpo acostado abajo. Luego fui rodeado de la Luz y en ella vi como una visión móvil que mostraba toda mi vida. Me sentí muy avergonzado ya que mucho de lo que yo consideraba normal y aprobaba, ahora veía que era malo. Todo era muy real. Sentía que una mente superior me estaba juzgando, me dirigía, y me ayudaba a ver. Más todavía, me pasmó que Ella no sólo me mostraba qué hice, sino también la repercusión que tuvieron mis actos en otros hombres. Entonces entendí que nada se borra ni pasa sin huella; todo, hasta cada pensamiento, tiene consecuencias (2, pág. 34-35).

    Los  dos  siguientes  fragmentos  de  relatos  de  hombres  que experimentaron  la  muerte  temporal, ilustran  cómo  el  examen  les enseñó a ver la vida en forma nueva. "No conté a nadie lo que experimenté en el momento de mi muerte, pero cuando volví a la vida, me movía un ardiente deseo de hacer algo bueno por los demás. Estaba muy avergonzado de  mí  mismo.  Cuando  volví  decidí  que  me  era indispensable cambiar.  Estaba  arrepentido,  mi  vida  pasada  no  me satisfacía. Decidí comenzar una vida completamente diferente.

    Ahora imaginemos un empedernido delincuente que durante toda su vida  hizo  mucho  mal  a  otros  -  mentiroso,  calumniador,  delator, asaltante,  asesino,  violador,  sádico.  Muere  y  ve  todas  sus  malas acciones en sus terribles detalles. Su conciencia, largamente dormida, bajo  la influencia  de  la  Luz,  inesperadamente  para  él  mismo,  se despierta y  comienza  a  acusarlo  implacablemente.  ¡Qué sufrimiento intolerable, qué desesperación debe sentir, cuando ya no puede arreglar nada,  ni  olvidar!  Esto,  en  verdad,  será  para  él  el  comienzo  del insoportable  suplicio.  La  conciencia  de  todo  el  mal  realizado,  la mutilación del alma propia y de otras ajenas, será para él, "el gusano que nunca muere" y "el fuego que no se apaga."

6. Nuevo mundo.

    Algunas  diferencias en  las descripciones de  lo  vivido  durante  la muerte, se explican por el hecho de que aquel otro mundo no se parece al nuestro, donde nacimos y en el  cual  se  formaron  todos  nuestros conceptos. En aquel mundo, el espacio, el tiempo, y los objetos tienen un contenido completamente diferente a aquellos a los cuales están acostumbrados nuestros órganos de percepción. El alma, por primera vez en el mundo espiritual siente algo semejante a lo que sentiría un gusano subterráneo al salir por primera vez a la superficie de la tierra. Él percibe la luz solar, siente el calor del sol, ve el paisaje, escucha el canto de los pájaros, huele los perfumes de las flores (haciendo la salvedad de que  el  gusano  pueda  tener  todos  estos  órganos  de percepción). Todo eso es tan nuevo y hermoso, que difícilmente sería capaz  luego  de  contarlo  tal  cual  a  los  habitantes  de  su  reino subterráneo.

   De manera similar, los hombres que se encuentran después de su muerte en el otro mundo, ven y perciben muchas cosas que no pueden luego describir. Así, por ejemplo, dejan de sentir allí la distancia tan habitual para nosotros. Algunos afirmaron que podían sin esfuerzo, sólo con pensarlo, trasladarse de un lugar a otro, independientemente de la distancia que los separaba. Así, por ejemplo, un soldado gravemente herido en Vietnam, durante la operación salió de su cuerpo y observó cómo los médicos trataban de reanimarlo. "Yo estaba allí y el médico estaba pero al mismo tiempo era como si no estuviera. Traté de tocarlo pero pasé a través de él. Entonces, de repente me encontré en el campo de batalla donde había sido herido, y vi a los enfermeros que recogían a los heridos... Quise ayudarles, pero súbitamente me encontré de nuevo en el quirófano. Parecía como si uno se materializara aquí o allá, con solo desearlo, en un abrir y cerrar de ojos" (5, pág. 33-34). Hay otros relatos semejantes de repentinos desplazamientos. "Resulta un proceso puramente mental y agradable. Lo deseo, y ya estoy allí. Yo tengo un gran problema. Lo que trato de transmitir estoy obligado a hacerlo en tres dimensiones. Pero lo que acontecía en realidad, no era tridimensional".

   Si uno pregunta al hombre que pasó la muerte clínica, cuánto tiempo duró su estado, habitualmente no puede contestar la pregunta. Él no sintió en absoluto el paso del tiempo. "Podrían haber sido unos minutos o varios miles de años, que no hay diferencia" .

     Otros, de los que pasaron la muerte temporal, aparentemente han llegado a mundos más alejados de nuestro mundo material. Ellos vieron la naturaleza de "aquel lado" y la describieron en términos de prados y colinas herbosas de un color verde tan vivo que no existe en la tierra, campos iluminados con luz dorada. Hay descripciones de flores, árboles, pájaros, animales, cantos, música, prados, jardines de inigualada belleza, ciudades... Pero ellos no encuentran las necesarias palabras para transmitir todas sus impresiones de manera que ellas sean comprendidas.

7. El aspecto del alma.

     Cuando el alma deja el cuerpo, ella no se reconoce inmediatamente a sí misma. Así, desaparecen los signos de la edad: los niños se ven adultos, los ancianos jóvenes . Los miembros del cuerpo, por ejemplo manos o piernas,  por tal o cual causa, aparecen nuevamente, los ciegos comienzan a ver, etc

    Un operario cayó desde un cartel de propaganda comercial, sobre los cables de alta tensión. Perdió, a causa de las quemaduras, ambas piernas y parte de una mano. Durante la operación, él experimentó la muerte temporal. Al salir de su cuerpo, ni siquiera lo reconoció de inmediato, tan gravemente estaba lesionado. Sin embargo, vio algo que lo sorprendió mucho más: su cuerpo espiritual estaba completamente entero y sano (3, pág. 86).

   Sobre la península Long Island, en el estado de Nueva York, vivía una anciana de 70 años, que era ciega desde los 18 años. Tuvo un ataque cardíaco, y en el hospital pasó la muerte temporal. Reanimada, ella relató qué había visto durante la reanimación. Detalladamente describió los diferentes aparatos que usaron los médicos. Lo más sorprendente del caso es que recién en ese momento vio los aparatos, ya que en su juventud, hasta su ceguera, estos aparatos todavía no existían. También le contó al doctor, que lo vio en un traje celeste. Pero reanimada, quedó ciega como era antes .

8. Encuentros.

     Algunos cuentan los encuentros con sus parientes o conocidos ya muertos. Estos encuentros, a veces, se producían en las condiciones terrenales, y a veces en el entorno del otro mundo. Así, por ejemplo, una mujer que pasó la muerte temporal, oyó al médico decir a sus parientes  que  estaba  muriendo.  Habiendo  salido  del  cuerpo  y elevándose, vio a sus parientes y amigos ya muertos. Los reconoció, y ellos estaban contentos de encontrarla. Otra mujer, vio a sus parientes que la saludaban y le daban la mano. Estaban vestidos de blanco, se alegraban, y parecían felices... "y de repente me dieron la espalda y comenzaron a alejarse; mi abuela me miró, sobre el hombro, y me dijo: te veremos más tarde, no ésta vez.." "Ella murió a los 96 años, y aquí lucía, digamos, como de unos 40 - 45, sana y feliz" .

    Un hombre cuenta  que cuando  estaba  moribundo  por  un  ataque cardíaco, en el hospital, su hermana estaba moribunda al mismo tiempo por  diabetes,  en otra parte del mismo  hospital. " Cuando salí  de  mi cuerpo, - relata - encontré a mi hermana, y me alegré, ya que la quería mucho. Hablando con ella, quise ir tras ella, pero ella, volviéndose hacia mí, me ordenó que volviera a  donde  estaba,  explicándome  que  mi tiempo todavía no había llegado. Cuando volví en mí, le conté al médico que había estado con mi hermana, que acababa de morir.  Él  no  me creyó, pero ante mi insistencia envió a  una  enfermera  para  que  lo verificara, y supo así que mi hermana había muerto, como yo le había contado .

    El alma en el otro mundo, si encuentra a alguien, es principalmente a los que le fueron cercanos. Allí, algo familiar atrae las almas una hacia la otra.  Así  un  anciano  padre  vio  en  el  otro  mundo a sus seis hijos muertos. "Ellos allí no tenían edad" - cuenta él. Hay que aclarar que las almas de los  muertos  no  andan errantes a  su  voluntad,  por  donde quieren.  La  Iglesia  Ortodoxa  enseña  que  después  de  la muerte del cuerpo, el Señor indica a cada alma el lugar de su estadía temporal, en el paraíso o en el infierno. Por esto, a los encuentros con las almas de los parientes muertos, no hay que interpretarlos como regla, sino como excepción que es permitida por el Señor para el bien de aquél a quien le toca seguir viviendo todavía en la tierra. Es posible, así mismo, que no se trate de encuentros propiamente dichos, sino de visiones. Hay que reconocer que en este tema hay mucho de inaccesible para nuestro entendimiento.

    Básicamente, los relatos de los hombres que llegaron hasta "el otro lado de la cortina," hablan de lo mismo, pero con detalles diferentes. A veces, ellos ven lo que esperaban ver. Los cristianos ven a los Ángeles, a la Madre de Dios, a Jesucristo, a los santos. Los no creyentes ven templos, figuras vestidas de blanco, jóvenes, o a veces no ven nada, pero perciben la "presencia."

9. El lenguaje del alma.

    En el mundo espiritual las conversaciones transcurren no en la lengua conocida del hombre ni en ninguna lengua humana, sino aparentemente por medio del pensamiento. Por eso, cuando los hombres vuelven a la vida, les es difícil transmitir exactamente las palabras que usó la Luz, el Ángel, o algún otro con quien se encontró . Por consiguiente, si en el otro mundo los pensamientos "se oyen," debemos aprender aquí a pensar siempre lo bueno y lo recto, para no pasar vergüenza luego allí, de aquello que hemos pensado involuntariamente.

10. La frontera.

    Algunos hombres que se encontraron en el otro mundo, relatan que vieron algo que recuerda a una frontera. Unos la describen como un cerco o una reja al final del campo; otros como orilla de lago o mar; otros todavía como una tranquera o puerta, un torrente o una nube. La diferencia de la descripción también es consecuencia de la percepción subjetiva de cada individuo. Por eso es imposible definir con exactitud, qué es la frontera. Lo importante, sin embargo, es que todos la entienden como una valla, que si se la traspasa no hay vuelta al mundo anterior. Después de ella comienza el viaje a la eternidad .

11. El retorno.

    A veces al recién muerto se le dá posibilidad de elección: quedarse allí o volver a la vida terrenal. La voz de la luz puede preguntar p. ej.: "¿Estas listo?" Así el soldado malherido en la batalla vio su cuerpo mutilado y escuchó la voz. Él pensó que con él hablaba Jesucristo. Se le dio la posibilidad de volver al mundo terrenal, donde él sería un inválido o quedarse en el otro mundo. El soldado prefirió volver.

    Muchos están atraídos por el deseo de terminar alguna misión en la tierra. Al volver ellos afirman que Dios les permitió volver y vivir porque la obra de su vida no estaba terminaba. Ellos aseguran que el retorno es precisamente  el  resultado  de  su  propia  elección.  Esta  elección  fue aceptada  porque  obedecía  al  sentido  del  deber  y  no  por  motivos egoístas. Así por ejemplo algunas eran madres y querían volver con sus hijos pequeños. Pero había casos en que se les ordenaba volver, a pesar de su deseo de quedarse allí. El alma ya estaba llena de alegría, amor y paz, estaba bien allí, pero  su  tiempo  todavía  no  había  llegado.  Ella escucha la voz que le ordena volver. Los intentos de oponerse al retorno al cuerpo no resultan. Una fuerza las arrastra hacia atrás.


     Hay un relato de una paciente del Dr. Moody: "Tuve un ataque cardíaco,me encontré en un vacío negro, sabía que había dejado mi cuerpo  y  me  estaba  muriendo.....  Pedí  a  Dios ayuda, me deslicé rápidamente por las tinieblas y vi adelante una neblina gris y detrás de ella unas figuras humanas. Sus formas eran como en la tierra y veía algo parecido a casas. Todo estaba iluminado por una luz dorada muy tenue, no tan burda como la de la tierra. Sentí una gran alegría y quería pasar a través de esta neblina, pero salió mi tío Karl, que murió hace muchos años atrás. Él me cortó el camino y me dijo: "Ve atrás, tu trabajo  en  la  tierra  todavía  no  está  terminado, vuelve  atrás inmediatamente." Ella tenía un hijo pequeño, que sin ella se hubiera perdido.
       La vuelta al cuerpo a veces se produce en un momento, a veces coincide con la aplicación del "shock" eléctrico o de otros métodos de reanimación. Todas las percepciones desaparecen y el hombre se siente de repente nuevamente en la cama. Algunos sienten que entran al cuerpo con un empujón. Primero, se encuentran incómodos y con frío. A veces antes de la vuelta al cuerpo hay un corto desmayo. Los médicos-reanimadores y otros observadores notan, que en el momento de la vuelta a la vida el hombre a menudo estornuda.

12. Nueva relación con la vida.

    Habitualmente  los  hombres  que  estuvieron "allí"  sufren  un  gran cambio. Según la afirmación de muchos de ellos, tratan de vivir mejor. Muchos comienzan a creer en Dios más firmemente, cambian su manera de vivir, se hacen más serios y profundos. Algunos hasta cambiaron su profesión y comenzaron a trabajar en hospitales y geriátricos, para ayudar a los necesitados. Todos los relatos de los hombres que pasaron la muerte temporal, hablan de fenómenos completamente nuevos para la ciencia, pero no para el cristianismo.
Alexander Mileant





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