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viernes, 12 de septiembre de 2014

EN EL MAS ALLÁ

EN EL MAS ALLÁ ALLAN Kardec, al codificar la filosofía Espirita, no dijo la ultima palabra, ni fijo conceptos definitivos. Los seres del espacio, a través de distintas mediumnidades, han venido descorriendo más y más el velo que nos oculta la vida en el Más Allá... La vida en el Más Allá, consiste en un número de esferas diferentes que representan varios grados de luminosidad y felicidad, a cada una de las cuales vamos después de la muerte, según las condiciones espirituales que tenemos en vida. Allí somos juzgados, de una manera automática por una especie de ley espiritual que determina el resultado último por el resultado total de nuestra vida, de suerte que la absolución o el arrepentimiento en el lecho de muerte son de poco provecho. La vida es solo una preparación para estas esferas. En la Tierra nos aleccionamos y el mundo espiritual es el premio, nuestro verdadero hogar, nuestra verdadera vida: “el sol tras la lluvia”. Muchas personas creen que las ideas que han dicho infinidad de espíritus son creaciones de la imaginación y están equivocadas estas personas, allí existe lo que llamamos la cuarta dimensión, las esferas son reales como las de la Tierra, en todo semejante. Solo el cambio de condiciones hace la diferencia. Allí hay flores, frutas, bellos paisajes, animales y pájaros como entre nosotros. Las condiciones materiales son diferentes... Para, formarnos una idea más exacta del reino de las almas, podemos figurarnos un infinito campo poblado de estancias y moradas, en cada una de las cuales viven inteligencias desencarnadas, realizando las obras a que les lleva la vehemencia de sus afectos, sus convicciones y sus anhelos. Todas las manifestaciones de la vida en los planos físicos, son como una copia de lo que sucede en las eternas moradas donde guarda el Creador sus secretos casi, incomprensibles para la mente humana terrestre. Mientras nos hallamos en el cuerpo material, no nos hacemos una idea exacta, de lo que es en realidad, la vida más allá de la muerte. La muerte, nos creemos, que es una especie de liberación del Espíritu, y nada más. Las dificultades son bastantes, cuando desencarnamos. Entre el acto de perder el cuerpo físico y la iniciación de la reencarnación o de la elevación tenemos un tiempo, y el contenido de ese tiempo reside en nosotros mismos. ¡Cuantos óbices a vencer!, ¡ Cuantos enigmas a solucionar!. ¡No debemos creernos a tono con la ley, por haber atendido a pequeños deberes de solidaridad humana, por haber recibido la manifiesta protección de un ser espiritual!. Debemos ayudarnos a nosotros mismos, en el desempeño de las obligaciones evangélicas. El Espiritismo no es solamente una gracia recibida, es también la necesidad de espiritualizarnos para alcanzar las esferas superiores. El Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo no es solamente el conjunto brillante de enseñanzas sublimes, propias para ser comentadas en nuestras adoctrinaciones. Es Código de Sabiduría Celestial, cuyos dispositivos no podemos confundir. La mente humana atrae ondas de fuerza, que varían de acuerdo con las emisiones que caracterizan sus actividades. El médium proyecta energías en busca de nuestro campo de acción y las recibe de la esfera espiritual con intensidad indescriptible. Si no hay combinación fluidico- magnético entre el espíritu comunicante y el receptor humano, el intento solamente podrá realizarse parcialmente. El visitante, del otro mundo, depende de las organizaciones que lo acogen. Si el médium rehuye la obligación de mantener el equilibrio físico-psíquico, y si los compañeros que integran su grupo de trabajo se hallan distraídos, sin la precisa comprensión de los deberes que les competen, resulta impracticable el aprovechamiento de los recursos que nos ofrecen para el bien. Los espíritus de la vida Superior, tienen necesidad de la cooperación elevada, para poder manifestarse en las obras de amor y de fe, en la misma forma en que las entidades al mal reclaman el concurso de baja especie de las criaturas perversas o ignorantes, en el escenario carnal. Por mas que intenten los mensajeros espirituales describir la grandeza de las demostraciones del alma eterna en los oídos del hombre que permanece en el mundo, jamás encontrara recursos con que exponer la realidad, el espíritu encarnado es incapaz de traducir la belleza celeste. La sensibilidad desarrollada en la ciencia o en la virtud, la percibe como un relámpago fugaz, intentando aprisionarla en la palabra, en el sonido y en el color accesibles a la apreciación humana; pero los artificios de la inteligencia no son suficientes para fijar la claridad divina. La infinita Sabiduría designa tribunales para juzgar a aquellos que no la conocen, porque la ignorancia reclama lecciones, a veces rudas, de los planos exteriores; pero los hijos del conocimiento santificante, se condenan o se salvan a si mismos. Los sordos voluntarios exigen fenómenos clamorosos en el terreno de la expiación, para que se les desarrolle la acústica; y los ciegos de ese jaez piden medidas espectaculares, en los círculos del dolor, con el fin que se les dilate la visión. Para los que aceptan la gracia de la Revelación Divina, semejantes providencias son inútiles. La propia conciencia labra en estas almas irrevocables arrestos. Somos el fruto de nuestra siembra. Erramos y acertamos, aprendiendo, corrigiendo y perfeccionando siempre, hasta lograr la conquista del Supremo Equilibrio. Ningún aprendiz ha alcanzado todas las enseñanzas de una vez. La muerte para el hombre que no ha alcanzado los altos niveles de la Humanidad, es una pausa vendita en la cual le es posible abrirse a la prosperidad en los principios más nobles. Atesora en espíritu, para distribuir más tarde bendiciones de vida inmortal en las oscuras esferas de la reencarnación. Herederos de muchos siglos de experiencia carnal, al hombre le es imposible lograr la definitiva ascensión de un día para otro. Es indispensable planear el bien, y realizarlo; sembrar la felicidad y recogerla, a costa de sudor y sacrificio en el trabajo personal. En la experiencia humana, tenemos la siembra. En la vida Espiritual que nos es accesible, comienza la cosecha. El favoritismo no existe en el Gobierno Universal. La infinita Sabiduría solamente nos indica, a través de la Ley. Hay Espíritus que se preparan en el mundo para la bendita primavera del trabajo pacifico en la esfera superior; y hay otros que se encaminan, voluntariamente, hacia el invierno de las angustias y de las tinieblas, tan pronto como dejan el cuerpo carnal. Todos aquellos que de alguna manera estuvieron juntos en unión fraternal, en comunión de intereses espirituales, constituirán la legión afectiva con la cual seguiremos adelante, distribuyendo el amor, la luz y la verdad. Nuestra acción mental en las estrechas líneas de la vida física, es un simple ensayo para las labores que esperan nuestra cooperación después de la muerte. Sobresalen, a nuestro alrededor, multitud de necesidades de iluminación redentora. Es necesario no desanimarse ni estacionarse. Hemos de conquistar posibilidades valiosas de servir, por los conocimientos que hemos adquirido, y si las atenciones materiales terminaron con el atestado de óbito pasado al viejo cuerpo, las tareas edificantes prosiguen activas, reclamando nuestra atención. Formamos la caravana que jamás se disuelve. Con las manos entrelazadas en la labor del bien, no reposaremos sino en el Maestro que de cerca sigue nuestra buena voluntad. Es necesario, encontrar la paz dentro de nosotros mismos, en la batalla por la victoria de la luz, tal como el Señor lo demostró perseguido y crucificado. Hemos de alejar el descanso destructivo como el de aquellos que procuran el Cielo sin credenciales del Reino Divino en si mismos. Lamentaremos, muchas veces, no poseer, cha, más amplio desenvolvimiento de la luz eterna; con todo, cualquier desaliento de nuestra parte en el esfuerzo salvador, significa indebida reacción de nuestra voluntad caprichosa contra las soberanos y justos designios de Arriba. No nos detengamos a examinar la exigüidad de nuestros recursos. Dilatémoslos utilizando las posibilidades que Jesús nos confió. ¡Cediendo a los impulsos que presiden nuestros instintos primitivos, nos despreocupamos de adquirir simplicidad y amor, paciencia y renunciación, resignación y esperanza; dadivas de la vida eterna que el Héroe Celestial nos ofreció a los pies de la Cruz!. Nos impresionamos con el Salvador en las claridades sublimes de la Resurrección, pero olvidamos al Maestro Crucificado. Nos agrada disponer, pero desdeñamos la disciplina. Ejercemos severo examen sobre los actos ajenos, sin establecer la más mínima vigilancia sobre nuestro propio corazón. Nos entendemos perfectamente con el ruido y con la liviandad del mundo que envuelve nuestros sentidos inferiores, pero raramente nos comunicamos con el Espíritu Sublime de Cristo, en la propia conciencia. Sabemos caer deprisa, pero difícilmente nos decidimos a levantarnos. Nos adornamos con laS flores de un día y perdemos los frutos de la eternidad. Nos habituamos a pedir bendiciones del Eterno y, cuando las recibimos, nos disponemos a dormir indefinidamente. Llenamos la tierra de palabras brillantes, olvidando que la victoria, en el bien es más concreta en aquellos que oyen el consejo sabio y lo aplican. Es por eso, que llegamos sin lámpara propia a las eminencias de la vida, incapaces de contemplar el brillo solar por nuestra deficiencia de luz. Pero el todo Misericordioso jamás nos cierra las puertas del servicio de elevación. Sin las cualidades que santifiquen el carácter, dignifiquen la personalidad, espiritualicen el raciocinio, e iluminen el corazón, es impracticable la felicidad en los más gloriosos mundos. La lámpara puede ser tímida y pobre; no obstante si posee material equilibrado y perfecto para sintonizarse con la Sed de la Fuerza, producirá luz y belleza, en silencio. Hemos de renovarnos, así, embelleciendo las posibilidades interiores, podremos comunicarnos con el Supremo Donador de la Vida, a través de los hilos invisibles de amor, que lo unen con el Universo infinito. Dejemos que rujan las tempestades en el mundo, olvidemos las recordaciones violentas del pasado, y emerjamos del “hombre viejo” dirigiéndonos a lo alto y entonces irradiara nuestra luz brillante y pura. ¡Amemos el trabajo transformador! ¡La vida nada debe a los inútiles! Somos ramas de la Vid Divina, y nuestra felicidad exige la savia inmortal que procede de las raíces profundas. Sin ese alimento, nos convertimos en gajos secos e improductivos. ¡Atravesemos valerosos esta hora de transición!. Reanimemosno en el Señor, y no desfallezcamos. Tenemos que cambiar el rumbo. No podemos avanzar con el alma a oscuras. Somos agraciados con la benevolencia de muchos amigos que rodean nuestro espíritu de atenciones y de ternura, pero en lo recóndito de nuestro ser, están las señales de nuestra falta de adaptación al Reino del Señor, que todos ambicionamos servir; antes de extenderlo a los demás, es indispensable construirlo dentro de uno mismo, no pasamos de ser mendigo de la luz. Hemos de suplicar al Señor, que desarrolle nuestra visibilidad espiritual. Es necesario e ineludible nuestro reajuste antes de entregarnos a nuevas empresas. El Señor es bondadoso con sus criaturas, no las fuerza a tener que esperar siempre. En la reencarnación tenemos el más valioso instituto educativo. Una vez en el cuerpo físico, el hombre olvida los imperativos de su permanencia en los distintos grados de la preparación, y se dedica a la conquista de inutilidades o ventajas efímeras, cuando no se erige en un tirano o en un crítico de sus propios hermanos de lucha. Vicia su mente en la ociosidad, ante la gloriosa bendición recibida, y muchas veces, abandona la escuela de la carne en deplorables condiciones morales, por las deudas adquiridas en el mal huso del libre albedrío; ante las leyes ineludibles que gobiernan la vida. En vez de respetar las materias de servicio redentor y utilizarlas en beneficio de si mismo, los aprendices de la sabiduría, en la actuación terrenal, las utilizan con indiferencia en perjuicio propio, cuando no las aprovechan lamentablemente en la perpetración de faltas criminales. Por tanto, cuando el alma deja el plano terrenal seguida de valores intercesores de la devoción fraternal, por la buena voluntad que demostró a sus semejantes, le es permitido frecuentar las instituciones iluminativas más allá de la muerte, con posibilidades en la acción practica, entre los núcleos de entidades inferiores. Se comprende entonces, que todos los conflictos de la lucha carnal se revisten de sublimes finalidades. Así como el suelo bruto ayuda al labrador y lo educa mediante el trabajo que lo mejora y enriquece, así también las inteligencias inferiores y rudas benefician a los espíritus Superiores en conocimientos y en virtud, cuando se interesan en la dilatación de sus propios poderes, como en un grupo escolar el lucro legitimo pertenece a aquel que enseña y se dedica a la preparación de alumnos distraídos e ingratos. “Cada espíritu es un mundo vivo en movimiento propio, con sujeción a las causas que creo para si mismo en el curso del tiempo, gravitando en torno de la Ley Eterna que rige la Vida Cósmica”. “Dos terceras partes de las criaturas humanas encarnadas en la superficie de la Tierra, se demoran en la jornada evolutiva que va de la Irracionalidad a la Inteligencia o de la Inteligencia a la Razón. La otra tercera parte restante se halla en transito de la Razón a la Humanidad. Fuera del cuerpo terrestre, pero ligados al mismo plano, evolucionan millones de seres pensantes, en las mismas condiciones. “En esferas más elevadas del Planeta, otros miles de millones de almas se dirigen de la Humanidad a la Angelitud”. “El proceso de la educación del ser hacia la Divinidad, tiene su base en la reencarnación y en el trabajo incesante”. “El instituto de la compensaciones funciona igualmente para todos”. “Nadie elude las leyes universales”. “Los recursos de la dignificación de la individualidad permanecen a la disposición de la comunidad planetaria en las diversas escuelas religiosas de la Tierra; escuelas que se diferencian en el culto externo, pero que, en el fondo y en esencia, se hermanan en la Fuente de la Eterna Verdad, en que la integración del Alma con la Luz Divina se realiza por intermedio del Supremo Bien”. “Jesús es el Ministro de lo Absoluto, junto a las colectividades que progresan en los círculos terrenales. Los grandes instructores del mundo, fundadores de distintos sistemas de fe representan mensajeros de El, que nos gobierna desde el principio”. “Toda criatura humana posee en si misma las semillas de la Sabiduría y del Amor. Cuando ambiente esos divinos gérmenes dentro de si misma, y los desenvuelva ampliamente a través de los siglos incesantes, conquistara las condiciones del Sabio y del Ángel, que se revelan en la sublime personalidad de los Hijos de Dios, en mayoría de edad divina”. Nadie podrá escapar a los imperativos del propio mejoramiento. Los espíritus holgazanes atrasaran su marcha deteniéndose en la rebeldía o en la inercia, y serán aprovechados, en la obra regeneradora o evolutiva, a la manera corrosivos que sirven para las tareas de limpieza utilizados por manos hábiles. Pero los hijos del arrepentimiento y de buena voluntad, encontraran mil modos de actuar y servir, en el extenso campo del bien. En las altas cimas, se congregaran asambleas de venerables benefactores a favor de millones de seres; pero ningún espíritu podrá sentarse en un trono que no edifico, ni brillara con lámpara ajena. No podemos santificarnos de una sola vez, y si todos los pecadores se negaran a trabajar en el bien, alegando que se sienten malos e ingratos, ¿ como podríamos esperar una vida mejor en el mundo?. Si los espíritus comprometidos con la Ley no se resuelven a colaborar en el rescate de sus propias deudas, por el hecho de reconocerse deudores, jamás alcanzaremos la liquidación de las cuentas humanas. El trabajo es una de las mayores bendiciones de Dios en el campo de las horas. Si realizamos el bien, el triste se reconforta, el criminal se regenera. Practicar el bien, dando algo de nosotros mismos, en las adquisiciones de alegría y felicidad para los otros, es el don sublime por excelencia, y en razón de eso, hemos de prepararnos para ser más espontáneos en el concurso fraterno, más eficientes y pronto en la acción de servir. - Merchita.- Trabajo extraido de "Volví", de Chico Xavier

LOS ESPIRITAS SOMOS LIBREPENSADORES


Los  espíritas somos Libre pensadores


En el articulo "El libre pensamiento y la libertad de conciencia" dice Kardec: "El libre pensamiento, en su acepción mas amplia, significa: libre examen, libertad de conciencia, fe raciocinada; el simboliza la emancipación intelectual, la independencia moral, complemento de la independencia física; el no quiere mas esclavos del pensamiento que los esclavos del cuerpo, porque lo que caracteriza el libre pensador es que el piensa por si mismo y no por los otros, en otras palabras, que su opinión le pertenece particularmente. Puede, pues, haber libres pensadores en todas las opiniones y en todas las creencias. En ese sentido, el libre pensamiento eleva la dignidad del hombre; de el hace uno ser activo, inteligente, en lugar de una máquina de creer.” [*]

Veamos que, de esa cita emerge el entendimiento de que libre pensamiento es fe raciocinada, manifestación clara de la libertad de conciencia que asiste todas las criaturas como uno derecho inalienable y expresión de las divinas leyes. El libre pensar dignifica el individuo, pues lo mismo abandona la indigencia intelectual de la creencia ciega y, al edificar en la práctica la propia autonomía, aprende a pensar con criticidad, libertándose de la pereza mental que tiene acometido multitudes a una manera mediocre de ser y estar en el mundo. No se trata de auto-suficiencia, más de una actitud de superación de la postura de adestramiento e condicionamiento à tutela ajena, históricamente producida en el seno de las teologías dogmáticas.

El Espiritismo, como propuesta filosófica que salí a borbotones del mundo de los Espíritus, sugiere al adepto esclarecido la práctica consciente de la libertad de pensar - una actitud filosófica sin miedo u culpa -, madurando su propia reflexión sobre el contenido que la Doctrina presenta, mediante el estudio perseverante, problematizado y serio de los textos de Kardec.

Nadie extrañe la naturalidad con lo que podremos lidiar con la expresión "libre pensador" en la comunidad espirita, pues, el maestro Allan Kardec, al hacer uno balance sobre el movimiento espirita de 1867, esclarece que podremos entender como libres pensadores todas las personas "que no si sujetan à la opinión de nadie en materia de religión y de espiritualidad" .

Destaca todavía, en otro texto, que esta calificación no especifica ninguna creencia en particular, pero que podría ser aplicada en las distintas matices del espiritualismo racional, tanto cuanto la incredulidad e, en ese caso, "todo hombre que no si guía por la fe ciega es, por esto mismo, libre pensador; a este título, LOS ESPÍRITAS SON LOS LIBRES PENSADORES." [7]

Luego, recordemos que la fe razonada profesada en el Espiritismo preconiza la libertad de pensar o el libre examen, actividad intelectual indispensable a su adepto sincero y lúcido, con fin que desarrolle  una actitud filosófica delante de la Doctrina de los Espíritus.

De ese modo, que el espirita antes de se tornar uno creyente deberá se constituir en uno libre pensador porque solamente merece creencia aquello que si comprende racionalmente e, por lo tanto, se tiene convicción.

Por: Cassio López
  [*] Revista Espírita, fevereiro de 1867.
[7] Revista Espírita, janeiro de 1867.
 Sacado del articulo "Por Uma Atitude Filosófica" de Vinícius Lousada

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        LA FE
Se dice vulgarmente que la fe no se ordena, de ahí que muchas personas aleguen que no es culpa suya si no tienen fe. No cabe la menor duda de que la fe no se ordena, y lo que es todavía  más justo: La fe no se impone. No, no se ordena, pero se adquiere, y a nadie se le impide adquirirla, incluso entre los más refractarios a ella.   Estamos hablando de las verdades espirituales básicas y no de tal o cual creencia en particular. No corresponde a la fe ir hacia los seres humanos, sino que éstos deben anticipársele y marchar a su encuentro, y la hallarán si la buscan con sinceridad. Tened, pues, la certeza de que quienes afirman : "nada nos agradaría más que poder creer, pero no podemos ", están diciéndolo de labios para afuera y no con el corazón, porque al expresar eso se tapan los oídos. Con todo, abundan las pruebas a su alrededor. ¿Por qué, entonces, se rehúsan a verlas? En unos es por despreocupació n; en otros, por temor de verse obligados a modificar sus hábitos, y en la mayoría, a causa del orgullo, que elude reconocer la existencia de un poder superior, pues en tal caso deberia inclinarse ante él.
En algunos la fe parece, en cierto modo, innata. Basta una chispa para encenderla. Esa facilidad para asimilar las ideas espiritistas constituye un signo evidente de progreso anterior. En otros, a la inversa, tales ideas no penetran sino con dificultad, señal no menos notoria de una naturaleza retrasada.  Los primeros creyeron y comprendieron ya. Traen al renacer la intuición de lo que sabían: su educación está consumada. Los segundos, en cambio, tienen que aprenderlo todo: su educación está por hacerse, pero se hará, y si no se completa en la vida actual, lo será en una futura.   Hemos de convenir, sin embargo, en que la resistencia del incrédulo muchas veces se debe menos a él mismo que a la forma en que le son presentadas las cosas. La fe requiere una base, y esa base es la comprensión acabada de lo que se debe creer. Para creer no basta ver, sino sobre todo compreder. La fe ciega no es ya de este siglo. Precisamente, el dogma de la fe ciega es el que produce en la hora actual mayor número de incrédulos... . Porque quiere imponerse y exige al hombre que abdique de una de sus más valiosas prerrogativas; el razonamiento y el libre arbitrio. A esa clase de fe, sobre todo, se resiste el incrédulo, lo que pone una vez más de relieve la verdad de que la fe  no se ordena. Puesto que tal fe no acepta presentar pruebas, deja en el espíritu un vacío del que nace la duda. Contrariamente, la fe razonada, aquella que se apoya en los hechos y en la lógica, no deja tras de si ninguna oscuridad: en tal caso, se cree porque se está seguro, y sólo se tiene esa seguridad cuando se ha comprendido. He aquí por qué la fe razonada no cede. Porque sólo es inquebrantable aquella fe que pueda mirar frente a frente a la razón en todas las edades de la humanidad.
El Espiritismo conduce a ese resultado, de ahí que triunfe sobre la incredulidad todas las veces que no encuentre una oposición sistemática e interesada
 
El Evangelio según El Espiritismo.

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MENSAJE DE ESTE DÍA.
        
                                               POSESIONES

El verdadero poseedor es siempre el mejor donador. Lo que se tiene, se adeuda. Cuando se ofrece, se posee.
En la contabilidad de la vida, la verdadera posesión se presenta como el Bien que se esparce y proporciona alegría, en vez de significar el recurso que se almacena, que permanece inútil.
La verdadera donación enriquece a quien la efectúa, y por cierto beneficia a quien la recibe.

Joanna de Ângelis / Divaldo P. Franco - Libro Momentos de salud y de conciencia, Editora LEAL
Creación: Fátima Oliveira-  Aportado por Juan C. Mariani

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SERVICIO ESPIRITUAL Y FUERZAS VICIOSAS

La travesía de la tumba impone al Espíritu singulares modificaciones… cada viajero en su camino, cada corazón con su problema…
 El verdadero amor es la sublimidad en marcha a través de la renuncia. Quien no supiera renunciar a favor de la alegría del Ser amado, sin duda sabrá querer con entusiasmo y cariño, más no estará en condiciones de coronarse con la gloria del amor puro. Después de la muerte habitualmente aprendemos, con el sacrificio de nuestros propios sueños , la ciencia de amar, no según nuestros deseos, sino de conformidad con la ley del señor; madres obligadas  a desamparar  a sus hijitos para entregarlos a las pruebas que ellos necesitan,  padres que se ven impelidos  a cambiar los proyectos  de protección de la familia,  esposas constreñidas  a entregar a sus maridos a otras almas hermanas, esposos que son forzados  a aceptar la colaboración que se les ofrece a sus compañeras para hacer frente a la vida, contrayendo segundas nupcias  y viviendo en el propio hogar  que ellos tuvieron que abandonar… Todo eso lo encontramos en las cercanías de la Tierra. La muerte es una intimación al entendimiento fraterno… Y cuando no aceptamos tal desafió, el sufrimiento  es la consecuencia ineludible que tenemos  que pasar…
En el caso de la mediumnidad torturada, hay mediúms que, aliviados de los vejámenes  que reciben de Entidades inferiores, de inmediato reclaman su presencia y se religan nuevamente  a ellas automáticamente, pese al propósito de ser liberados de las entidades espirituales, pues mientras no modifiquen  sus disposiciones espirituales, creando el habito de nuevos y nobles pensamientos, se hallaran sometidos a un régimen de mutua esclavitud, en el que obsesores y obsedidos  se nutren con sus energías  recíprocamente. Temiendo la separación por los hábitos comunes  y arraigados que los asocio, según los principios de afinidad,  se alimentan con los fluidos enfermizos  apegándose instintivamente. Millares de personas son así. Padecen enfermedades de variados matices,  y a ella se adaptan  por espíritu de comodidad y por no demandarles eso  el menor esfuerzo. Se consideran desgraciadas y sufrientes, más con todo, cuando se les retira la molestia que les afecta se sienten vacías y extrañas, presentando síntomas e impresiones  con los que evocan las enfermedades, haciendo que estas se expresen nuevamente bajo distintas manifestaciones contribuyendo así a sostener su condición de victima, en la cual se complacen. Esto acontece  en la mayoría de los casos de obsesión. Encarnados y desencarnados se unen los unos a los otros ligados por una vigorosa fascinación mutua, hasta que ellos mismos  renueven los objetivos de su vida mental. Es por ese motivo que en muchas ocasiones, los mayores dolores están llamados a actuar sobre los dolores menores con el fin de despertar en las almas depravadas ese género  de sustituciones y reformar  de lo inferior.
 La Bondad Divina es tan grande que hasta nuestros sentimientos pocos dignos son aprovechados  en nuestro propio bien. El servicio es incesante por todas partes, en la vigilia  y en el sueño, en la vida y en la mueLa inercia es simplemente una ilusión y la pereza es una fuga que la ley castiga con las aflicciones que devienen de tal atraso.
 Muchos  hermanos, desencarnados, se apegan con desvarió a las sensaciones de la experiencia física, que los lleva a convivir con los encarnados temporalmente desequilibrados por las desagradables costumbres que los dominan, tal es el caso de los apegados al vicio del tabaco, del alcohol, de las drogas….
 Lo que en la vida se comenzó, en la muerte se continua… Estos hermanos  sitúan su mente en los apetitos más bajos del mundo, alimentándose con un tipo de emociones que los coloca  en las cercanías de la animalidad.  Pese a haber frecuentado santuarios religiosos, no se preocuparon en entender los principios de la fe  que abrazaron, acreditando que la existencia  debía ser para ellos el culto a las satisfacciones  poco dignas y a la exaltación  de los más astutos y los más fuertes. El llamado de la muerte los encontró en la esfera de los actos delictuosos y oscuros, y como es por Ley  que cada alma reciba  de la vida conforme aquello que da, no encuentran interés  sino en los lugares  donde puedan nutrir las ilusiones que les son peculiares, por cuanto en la situación en que se encuentran temen a la verdad y la abominan, procediendo como el mochuelo que huye de la luz.
 En el Universo Infinito, hay mil procesos de reajuste, mediante los cuales se cumplen los designios del Señor, ellos se llaman: aflicción, desencanto, cansancio, tedio, sufrimiento…. Habiendo dolorosas reencarnaciones que significan una tremenda lucha expiatoria  para estas almas aficionadas al vicio. La ceguera, la epilepsia secundaria, la parálisis, el idiotismo, la deformación del cuerpo desde el nacimiento y muchos otros recursos, que aunque angustiosos, son necesarios, pues actúan en beneficio de las mentes desequilibradas desde la cuna, en plena etapa infantil. En la mayoría de los casos semejantes procesos de cura brindan buenos resultados, dado su carácter de pruebas coactivas.
 Las Entidades viciosas se valen de personas con las que son afines, estando en una perfecta comunión de fuerzas inferiores… Los recursos psíquicos, en tal o cual grado de desenvolvimiento son peculiares a todos, tanto el medio de locomoción o como la facultad de respirar, constituyendo fuerzas que el espíritu encarnado o desencarnado puede emplear para el bien o para el mal de si mismo. Ser médium no quiere decir que el alma esté favorecida por privilegios o conquistas  hechas. Muchas veces es dado encontrar  personas altamente favorecidas  con el don de la mediumnidad, pero dominadas, subyugadas por Entidades sombrías  o delincuentes  con las cuales son sumamente afines, sirviendo al escándalo  y a la perturbación en vez de cooperar con la propagación del bien. Por eso no basta  la mediumnidad para la concretización de los servicios que nos corresponden. Precisamos de la doctrina del Espiritismo, del Cristianismo puro, a fin de controlar la energía mediumnica y disponerla a favor del perfeccionamiento espiritual a través de la fe religiosa, tal como controlamos a la electricidad en beneficio del confort humano.
 La ley no nos confía problemas superiores  a nuestra capacidad de solución. Las facultades medianimicas y la cooperación del Mundo espiritual surgen por todas partes. Donde hay pensamientos hay corrientes mentales, y donde hay corrientes mentales  existe asociación. Y toda asociación es interdependencia e influencia reciproca. Es por eso que hay que procurar tener una vida noble, a fin de atraer pensamientos que nos ennoblezcan. Trabajo digno, bondad,  comprensión fraterna, servicio a nuestros semejantes, respeto hacia la Naturaleza y oración, constituyen los medios puros para asimilar los principios superiores de la vida, porque damos y recibimos, en espíritu, en el plano de las ideas, según las leyes universales que jamás conseguiremos eludir.
 La influencia del bien o del mal, en la esfera evolutiva en que nos hallamos, se extiende por todos lados y por todos lados registramos la existencia de facultades mediumnicas  que las asimilan, según la directriz  feliz o infeliz, correcta o indigna en la que cada mente se ubica. Es por ello que estudiando la mediumnidad en los santuarios del espiritismo con Jesús, observamos realmente  una fuerza peculiar a todos los seres, la cual es de utilidad general si ella se halla bajo una orientación capaz de disciplinarla y conducirla hacia el máximo aprovechamiento  en el bien.
 La electricidad poco a poco,  va transformando la faz del mundo. No basta poseer una poderosa catarata con un potencial de millones de caballos de fuerza. Es preciso instalar junto a ella la inteligencia de la usina para controlar los recursos, dinamizarlos y distribuir conforme a las necesidades de cada uno… Sin ello, la caída del agua será un cuadro vivo de belleza fenoménica, pero con un lamentable desperdicio.
  Merchita

"Cuando el amor no sabe dividirse, la felicidad no consigue multiplicarse".

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REFLEXIONES ACERCA DE LA PUBLICACIÓN DE LAS COMUNICACIONES MEDIÚMNICAS

Por Anderson Santiago

Kardec relata en  Obras Póstumas  que uno de los primeros resultados de sus observaciones  fue percibir que los Espíritus  no poseían  ni soberana sabiduría,  ni soberana ciencia, como   rezaba en la cultura popular.  Ellos  no eran nada  más que las almas  de los hombres  que vivieron aquí.  Es por esto  que afirma que “esta verdad,  reconocida desde el principio,  le preservo del peligro de creer en la infalibilidad de ellos y lo libro de formular  teorías prematuras sobre los dictados  de  uno o de algunos. “ [1]
Fue esta la postura adoptada por el codificador  durante  los quince años en que estuvo envuelto  con los asuntos espiritas. Una postura sensata, madura y que merece ser copiada en los días de hoy. ¿Y en cuantos centros espiritas podemos observar tal postura en los días actuales? ¡Muy pocos! ¿En tiempo de las vacas gordas, como las actuales, donde las obras espiritas (y hasta las que se hacen pasar  por espiritas…)  ganan espacio   en la prensa  y en el mercado de la editorial, cuantos editores van a perder el tiempo en analizar criteriosamente una obra, sea un romance, sea  una obra de contenido doctrinario de  forma tan minuciosa que pueda descubrir   si el punto no está  correcto?   Una vez más,  pocos muy pocos. La mayoría no se preocupan por estos criterios, ya que el tipo de papel utilizado en la impresión de la obra de arte que se imprimirá en la portada, el autor de "prestigio" para firmar el prefacio [normalmente un médium,  ya que un mero  encarnado que se disponga a estudiar y comentar el Espiritismo normalmente  no es tan respetado como el “mensajero de los espíritus”] y la posibilidad  del libro alcanzar muchas ediciones es lo más importante. No importa si el contenido del libro sea absurdo dudoso, la polémica también trae lucros, piensan ellos. Y en esto,  la calidad también se ve.

Con todo, cuando existe un trabajo criteriosa, muchos equívocos pueden ser evitados  y muchas informaciones errada dejan de ser publicadas.   Y mire que no son pocas las obras que podrían ser atribuida a Espíritus seudosabios. Y esto es hasta interesante de ver. Existen obras que todo el mundo sabe que discordan  con los principios más básicos del Espiritismo, entre tanto,  ellas son publicadas sin una referencia siquiera,  ni una nota corrigiendo tal o cual opinión.  Y es justamente esto lo que Kardec comenta cuando afirma que
[…]  No habrá ningún inconveniente  esas especies de comunicaciones, si las hacen acompañar de comentarios, sea para refutar errores, sea para recordar  que son la expresión de una opinión individual, de la cual no se asume responsabilidad; podrían  incluso tener  un lado  instructivo, mostrando las aberraciones de ideas  a las que pueden entregarse algunos espíritus. Más,  publicarlas  pura y simplemente es presentarlas como   expresión de verdad y garantizar la autenticidad de las asignaturas que el buen sentido no puede admitir; es  el inconveniente” [2]
¿Más, quien osa hoy corregir los luminares que psicografia teorías mucho más allá de nuestra comprensión? ¿Quién osa criticar (en el verdadero sentido etimológico de la palabra que es  “evaluar cualitativamente algo o a alguien?)  Estas obras corren el riesgo de morir  en el ostracismo en la ignorancia, en el  olvido.  Felizmente aun existen aquellos que no desean apenas divulgar el Espiritismo y vivirlo en su aspecto moral (a un mismo superficialmente), más, por encima de todo, existen  aquellos que desean pensarlo. Que desean continuar razonado. Es a estos que debemos  obras como Piedra y la   cizaña,  Investigación sobre  la Mediúmnidad y Diversidad de los Carismas.
Hasta porque, es el propio Codificador el que nos incita a denunciar sin duda  las  obras sospechosas, por el bien de la doctrina.  Y esto por el simple hecho  de que si los espíritus poseen,  más allá de él libre albedrio,  las opiniones   sobre los hombres y las cosas  de  este  y del otro mundo,   se comprende que existan textos  que deben ser evitados no solo por conveniencia, más  por prudencia pura y simple. Esta  cuestión  lleva a Kardec a afirmar que en el interés de la Doctrina conviene hacer una selección muy severa, eliminando todo cuanto pueda producir una mala impresión.
Por otro lado, existen alguna obras que aun mismo siendo instructivas,  relatan situaciones y ambientes del  mundo espiritual de forma analógica, comparativa y que si  no fueran debidamente analizadas  y comentadas  pueden ser tomadas como realidad. Es esto  lo que lleva a  José Herculano  Pires a afirmar  que las “obras mediúmnicas psicografiados,  que describen  con exceso minucias de la vida  en el plano espiritual deben ser encaradas con reserva por los espiritas estudiosos” [3] entretanto,  más allá   de estas precauciones, otras deben ser observadas,  principalmente aquella que dice respecto a la participación de los médiums en la elección de  las comunicaciones  o mismo en la publicación de las mismas.
“Mientras el médium imperfecto se enorgullece  por los nombres ilustres,  frecuentemente las más de las veces apócrifos,  que llevan las comunicaciones   que el recibe,  y se considera  interprete privilegiado de las fuerzas  celestes,  el buen médium no se cree jamás  bastante digno de tal valor, teniendo siempre una sana desconfianza de la calidad de aquello que recibe  no  confiando en su propio juicio;  no siendo sino un instrumento pasivo, el comprende que, si lo que recibe es bueno,  no puede hacer de eso un merito personal, ni tampoco puede ser responsable si es malo,  y que sería ridículo creer en la identidad absoluta de los Espíritus que se manifiestan por el; deja la cuestión para ser juzgada por terceros desinteresados, sin que su amor propio  sufra con el juzgamiento desfavorable como la del actor que no es capaz de resistir la censura  infligida de la cual es el interprete.  Su carácter distintivo  es la simplicidad  y la modestia; es feliz con la facultad que posee, pero no para envanecerse de ella, más si  porque le ofrece  un medio de ser útil, lo que hace voluntariamente cuando le surge ocasión, sin jamás   entristecerse si no es colocado en primer plano”. [4]
Estas reflexiones me remiten, inevitablemente, a la asustadora cantidad de médiums dueños de editoras, que fundan centros y graficas para publicar sus libros cuando ellos no son aceptados  con buenos ojos por sus compañeros de  ideal.  Más  no son solos ellos, ¿Cuántos aquí guardarían por más de veinte años una psicografia, y los insistentes convites de los Espíritu autores (del tamaño de un libro)  por no hallar  que ella debería ser publicada en aquel momento? Muchos médiums  mal terminan  de psicografiar  y ya procuran a alguien de nombre para prefacio  de la obra que ni finalizada está, como comento cierta vez  el médium Divaldo Franco. Infelizmente son pocos los que asumen  una postura idéntica   a la Yvonne Pereira  en el famoso caso del Espíritu Beletrista (Ver la obra Desvasando lo Invisible  para mayor información)
Y es por esto que hoy vemos a tanta gente que apenas admira el Espiritismo, tantas cabezas “pensantes”  que se acostumbran a vivir apenas  como las lagartijas, moviendo la cabeza para todo lo que los Espíritus dicen atestando su ignorancia  en todo lo que dice al respecto  el Espiritismo.  ¡Es  ahí donde se dice  que el está fascinado!  Conozco el caso de una señora que jura ser la encarnación  de varios espíritus famosos por ella psicografia  un médium famoso,  ya desencarnado, más que demuestra calaras señales de una asustadora fascinación. ¿Imaginad si ella spicografiara libros? No es de extrañar  que Kardec se  preocupaba con relación a la publicación de  comunicaciones espiritas, de una forma general.  No por acaso, también insistimos en revisar las advertencias  hechas por Herculano Pires sobre la importancia de una seria y solida formación doctrinaria para las futuras generaciones espiritas. Y para finalizar estas reflexiones, como dijo cierta vez el Codificador:
“En materia de publicidad, por tanto, toda circunspección es poca  y no se calcularía con bastante cuidado el efecto que tal vez produjese  sobre el lector. En resumen, es un grave error creerse  obligado a publicar todo cuanto dictan los Espíritus,  porque,  si los hay buenos y esclarecidos, también los hay malos e ignorantes. Importa si hacer una selección muy rigurosa  de sus comunicaciones y suprimir  todo cuanto sea, inútil, insignificante, falso o susceptible de producir mala impresión. Es preciso sembrar, sin duda, más sembrar  la buena simiente en el tiempo oportuno”. [5]
Traducido al español por: M. C. R .

martes, 9 de septiembre de 2014

Mediumnidad natural


             MEDIUMS INVOLUNTARIOS

Los médiums involuntarios o naturales son aquellos cuya influencia se ejerce sin que ellos lo sepan. No tienen conciencia de su poder y, a menudo, lo que sucede de anormal al rededor suyo no les parece en modo alguno extraordinario, pues forma parte de ellos mismos, como en el caso de las personas dotadas de doble vista, que ni siquiera lo sospechan. Esos sujetos son muy dignos de observación, y no debemos dejar de reunir y estudiar los hechos de esa clase que lleguen a nuestro conocimiento.
Se manifiestan a cualquier edad, y muchas veces en niños pequeños. 

Esta facultad no constituye, de por sí, el indicio de un estado patológico, ya que no es incompatible con una salud perfecta.

Si aquel que la posee está enfermo, eso se debe a una causa ajena a la mediumnidad. Por eso los recursos terapéuticos empleados son impotentes para hacerla desaparecer. En algunos casos,puede surgir después de una cierta debilidad orgánica, pero esta nunca es su causa eficiente. No existe, por lo tanto, desde el punto de vista de la salud, ninguna razón para inquietarnos.

La mediumnidad sólo podría causar algún problema si el sujeto que la posee abusara de ella después de haberse convertido en médium facultativo, porque en ese caso podría haber una emisión demasiado abundante de fluido vital, con el consecuente debilitamiento del organismo.

*. La razón se revela ante la imagen de las torturas morales y corporales a que la ciencia ha sometido a veces a personas débiles y delicadas, con el fin de asegurarse de que no existía engaño de parte de ellas. Esas experimentaciones, hechas con mala intención la mayoría de las veces, son siempre perjudiciales para las
organizaciones sensitivas, e incluso pueden ocasionar graves desordenes en la economía orgánica. Realizar semejantes pruebas es jugar con la vida. El observador de buena fe no necesita emplear esos medios. Aquel que está familiarizado con fenómenos de esa especie sabe, además, que corresponden al orden moral más que al físico,y que sería inútil buscar su solución en nuestras ciencias exactas.

EL LIBRO DE LOS MEDIUMS 
ALLAN KARDEC 
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   El mensaje de Juana de Ángelis

" Nunca te apoyes en el pesimismo para dejar de luchar.
Lo que los otros consiguen a través del trabajo, lo obtendrás también, si tuvieres paciencia y perseverancia.
No pretendas iniciar la vida por donde otros la están concluyendo.
El éxito depende de muchos intentos que no dieron resultado.
El fracaso siempre enseña el modo como no se deben hacer las cosas.
Insiste en tu servicio con optimismo y avanza sin prisa en dirección a tu victoria. Cada día vencido son veinticuatro horas que ganaste."
(Vida Feliz -- Joanna de Angelis)


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            LA FUNCIÓN DEL ESPIRITISMO


  Todos debemos concienciarnos  de lo que es la vida eterna,  y sobre todo  de las situaciones que devienen de ella por la influencia de los Espíritus  y su acción en los planos de la vida, en las relaciones con los encarnados y demás desencarnados que pueblan la esfera en la que se sitúa la superficie  y el llamado mundo material en nuestras apariencias.
La misión primordial de la Doctrina Espirita  es el despertar al hombre para su naturaleza especialmente espiritual, ayudándolo a convivir  con su mundo de apariencias y el de  los seres del mundo invisible, que ejercen sobre nosotros  una acción muy fuerte capaz de influir profundamente  en nuestra vitalidad, en nuestro libre albedrio y hasta en nuestro destino, próximo o remoto.
El Espiritismo está destinado a liberar al hombre encarnado de la acción del medio que lo rodea,  de modo que pueda determinarse, concientizarse de sí mismo y actuar bajo el comando de su libre albedrio. En una palabra, a mejorarse interiormente.
En el plano físico, el hombre se mueve oprimido  por los intereses de sus semejantes, desde el núcleo familiar, que le exige  renuncias constantes  de si mismo para  que pueda convivir razonablemente  con las personas que lo rodean.
Aquí en el plano físico el hombre domina la situación, pudiendo aceptar o no hacer las cosas.  El proceso  es abierto, las personas pueden ser analizadas, detectadas, incluso sentidas en su acción y puede decirse que anda ocurre, con su desconocimiento cuando se trata de una acción directa sobre su persona.
Sin embargo en el plano invisible o espiritual la cosa es bien diferente, nuestros sentidos no penetran en ese mundo esencial,  y todo lo que pasa en el no pasa por nuestro conocimiento.  La acción e los Espíritus  sobre los encarnados, en el diario vivir del ser humano, es desconocido por este, porque no puede ver,  ni oír, ni sentir a los seres despojados del envoltorio carnal que      nos aísla del mundo normal y primitivo.
Los malos espíritus  explotan a los encarnados, pues tienen acceso, en todos los sentidos. Es muy importante  la organización de una defensa  para impedir  la acción de esas mentes  ocultas y  perversas, para no caer bajo su dominio, lo cual es mucho más fácil de lo que se piensa.
Allan Kardec, en la cuestión 459 de El Libro de los Espíritus pregunto: ¿Influyen los Espíritus  en los pensamientos y acciones de los encarnados? Y los Espíritus contestaron que su influencia es mayor de lo que pensamos, pues la mayoría de las veces son ellos los que nos dirigen.
El interés que mueve  a los Espíritus inferiores  a dominar  la mente de los encarnados y conducirlos  por los caminos  que ellos desean llevarlos  es a semejanza  de la de los hombres, su interés  es la satisfacción de sus instintos y de su orgullo.
Los espíritus ignorantes, situados  en los planos inferiores de la otra vida, en cavernas, absorben las energías de los encarnados y les vampirizan la vida como si fuesen  lampreas insaciables  en el océano del oxigeno terrestre. Suspiran por el retorno  al cuerpo físico, y persiguen las emociones del campo carnal con el desvarío de los sedientos en el desierto, absorbiendo reservas de fuerza de los seres encarnados  que les dan calor, desprevenidos del conocimiento superior. Pues en el fondo, las bases económicas de toda esa gente, residen, aun, en  la esfera  de los hombres comunes, y por esto, defienden apasionadamente, el sistema de robo psíquico dentro del cual se sustenta, junto a las comunidades en la Tierra.
Es conveniente  tomar conciencia  de ese flagelo que atormenta a la humanidad, para encontrar métodos adecuados con el fin de despertarlas sobre el peligro que corren cuando tienen la mente desprevenida y el corazón cerrado dentro de si mismos, cuando se dejan atrapar en esas trampas de las sombras.
Sin asustar a las personas,  es necesario mostrar con las tintas de la realidad, cuantas y cuantas vampirizaciones  y  agresiones brutales son usadas en esas acciones nefastas de las sombras.
Pero, si el conocimiento de la materia está  con nosotros,  si el Espiritismo desde el inicio, se confiesa consciente de ese intercambio indeseable,  si tenemos más de 150 años de estudios e investigaciones ¿Qué nos falta  para enseñar a las personas, como analizar su pensamiento para identificarlo, y como defenderse de cualquier intromisión indebida  de los seres desencarnados?
Sabemos que todos los viciados, toxicómanos, alcohólatras, etc., etc., son víctimas de ese asedio, sin excepción. Si tuviesen conocimiento anterior de ese intercambio, tal vez resistiesen y usasen la razón  para rechazar una profundidad mayor de la dependencia, la subyugación impuesta por los Espíritus viciosos que comparten sus emociones y sensaciones groseras.
¡Cuántos hogares se desintegran bajo la intriga  mental de Espíritus malhechores entre los familiares incautos!
Cuantas persona enferman e incluso desencarnan, bajo la acción magnetice de mentes perversas, que ejecutan venganzas, o actúan para su propia satisfacción!
Ha llegado la hora de una cruzada esclarecedora en cuanto al intercambio entre los mundos  visible e invisible, y son los espiritas los que pueden  hacerla.
Tomemos en serio el estudio de la Doctrina Espirita, para esclarecer a los que están enfermos, poseídos, dominados, sin cansarnos en transmitir el esclarecimiento pese a que ellos no estén receptivos,  nada se pierde, todo cuenta para Dios, y nuestra ayuda desinteresada operara grandes cambios en ambos lados de la vida, pues los que no se ven, también necesitan de luz y esclarecimiento.
(Extraído por Merchita del anuario espirita del 1992)
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EL COMPORTAMIENTO DEL BUEN ESPIRITA 



Las riquezas de la Tierra son perecibles, pero hay una riqueza que nada puede afectar ni nadie puede destruir: la riqueza del cielo, que podemos y debemos construir en nuestra alma. Esa riqueza está en nuestras manos, es adquirir la moral cristiana, explicada tan bien en El Evangelio Según el Espiritismo.

La moral espirita, como la del cristianismo primitivo, no se constituye apenas de preceptos, de reglas, ni de principios normativos. Hay una técnica moral, que se fundamenta en el conocimiento de las leyes morales.

El Espiritismo nos da la clave del Evangelio. Explica su sentido oscuro u oculto; nos proporciona la moral superior, la moral definitiva, cuya grandeza y hermosura revelan su origen sobrehumano.

Con el fin de que la verdad se extienda por todas partes con el fin de que nadie pueda desnaturalizarla o destruirla, ya no es un hombre, ya no es un grupo de apóstoles el que está encargado de darla a conocer a la humanidad. Las voces de los Espíritus la proclaman en los diversos puntos del mundo civilizado, y gracias a este carácter universal y permanente, esta revelación desafía a todas las hostilidades y a todas las inquisiciones.

La moral espirita está basada en el testimonio de millares de almas que van a todos los lugares para describir, valiéndose de los mediúms, la vida de ultratumba y sus propias sensaciones, sus goces y sus dolores.

La filosofía de los Espíritus viene a ofrecer a la humanidad una sanción moral más elevada, un ideal más noble y generoso. Ya no hay suplicios eternos, sino la justa consecuencia de los actos que recaen sobre su autor.

El Espíritu se encuentra en todos los lugares según él se ha hecho. Si viola la Ley moral, entenebrece su conciencia y sus facultades, se materializa, se encadena con sus propias manos. Practicando la ley del bien, dominando las brutales pasiones, se aligera y se aproxima cada vez más a los mundos felices.


La vida moral se impone como una obligación para todos aquellos a quienes preocupe algo su destino; de aquí la necesidad de una higiene del alma que se aplique a todos nuestros actos, ahora que nuestras fuerzas espirituales se hallan en estado de equilibrio y armonía.

Si sometemos al cuerpo, envoltura mortal, instrumento perecedero, a las prescripciones de la ley física que asegura su mantenimiento, es importante, mucho más, velar por el perfeccionamiento del alma, que es imperecedera y a la cual está unida nuestra suerte en el porvenir. El Espiritismo nos ha proporcionado los elementos para esta higiene del alma.

El conocimiento del objeto real de la existencia tiene consecuencias incalculables para el mejoramiento y la elevación del hombre. Saber a donde va tiene por resultado el afirmar sus pasos, el imprimir a sus actos un impulso vigoroso hacia el ideal concebido.

Las doctrinas de la nada hacen de esta vida un callejón sin salida y conducen, lógicamente, al sensualismo y al desorden. Las religiones, al hacer, de la existencia una obra de salvación personal muy problemática, la consideran desde un punto de vista egoísta y estrecho.

Con la filosofía de los Espíritus, este punto de vista cambia y se ensancha la perspectiva. Lo que debemos buscar no es ya la felicidad terrena, la felicidad, en la Tierra, es cosa precaria, sino un mejoramiento continuo; y el medio de realizarlo es con la observación moral en todas sus formas.

Cuando el hombre venga de donde venga, entra en el Espiritismo, se abre ante el un amplio campo de investigaciones, que de momento, no se da cuenta de tamaña grandiosidad. A medida que va ampliando sus estudios y sus experiencias, más ancha se torna la perspectiva de lo que antes le era desconocido, y en todo empieza a ver la grandeza de Dios.

Entonces ve lo que el significa en la Creación, comprende que su vida es eterna y que no se encuentra aquí por acaso, comprende que jamás será abandonado que está ligado a una ley que abarca a todos los seres humanos y que con ellos alcanzará por sus esfuerzos, más tarde o más temprano, su felicidad, su belleza y su sabiduría. Comprende que el tiempo que tarde, depende únicamente de el, que un día será atraído por el amor universal, pasando a formar parte de la gran familia de los espíritus felices, que gozan y trabajan en el plano del amor divino.

Dios estableció sus leyes y las puso, con toda la creación, a disposición de todos sus hijos. A nosotros compete alcanzarlo.

El espirita debe portarse delante de Dios como un buen hijo, agradeciéndole el que le aya creado.

Debe respetar la grandeza de su creador, adorar su Omnipotencia, amarlo por su Sublimidad.

Y ese respeto, esa adoración, ese amor, esa gratitud, deben ser manifestados al Todopoderoso tanto como sea posible, para que así atraigamos su influencia y la de los buenos espíritus , que nos es muy necesaria por nuestro atraso, en este mundo donde imperan la ignorancia y el dolor.

Para alcanzar esa gran moralidad que necesitamos, para cumplir bien nuestra misión, tener paz en la Tierra y conseguir alguna felicidad en el espacio, debe el espirita cumplir la ley divina. Esa ley divina está en el Evangelio y el espirita debe saberla de memoria, porque ¿Cómo aplicarla esa ley sin conocerla?
Para el espirita el Evangelio no debe ser letra muerta, y si una ley vigente en todos los tiempos, en todas las edades. Debe ser un admirador del Maestro, estudiando sus palabras, su moral, su ley, sus sacrificios, su abnegación, su amor, su prudencia y, sobre todo, su elevadísima misión ya que esta contiene dos puntos esenciales, que son de capital importancia. La primera y que el espirita debe fijar en su mente es la de que a de conocer la ley divina para cumplirla. El otro objetivo de capital interés para el bien de nuestro espíritu; que es el consuelo, la resignación y la paciencia que El nos puede inspirar.
Todos estamos en la Tierra para ser probados. Y muchos de expiación. Por eso el espirita a de amar al Señor; debe admirarlo y seguirlo hasta donde le sea posible; en sus leyes y en sus ejemplos; pues así evitará que puedan acarrear la tribulación en esta vida y el sufrimiento en el espacio.

Todo espirita debe portarse con la mayor humildad posible, frente a sus hermanos. La humildad es siempre un ejemplo de buenas manera, jamás nos compromete, ni es causa de disturbios ni de riñas. Esa humildad no debe ser nunca fingida, sino leal y sincera, siempre dispuesta a servir, debiéndose considerar inferior a sus hermanos, a de ser el servidor de todos. Nunca hará alardes de saber, ni de poseer facultades y menos de considerarlas extraordinarias, exponiéndolas siempre de manera prudente, sensata y con oportunidad.

Todo espirita debe ser caritativo, no abandonando a su hermano en una crisis, ni en la dolencia ni en la miseria. Debe ser, la providencia terrena, sustentando en todo lo que pueda, a su hermano.

En los centros espíritas donde reinen el amor y la adoración al Padre, en espíritu y verdad; la admiración, el respeto, y el amor al Señor; la indulgencia la caridad y la humildad, no faltará la paz y armonía entre los hermanos. Por el contrario, su vida se deslizará más tranquila, sentirán el alma leve y alegre, porque muchas veces recibieran la influencia de los Buenos Espíritus. Harán gran progreso y tendrán una recompensa en el mundo espiritual, más de lo que pueden calcular.

Todo espirita que hace profesión publica de su creencia no debe jamás olvidarse de que, por donde pasa, por donde va y el sitio que frecuenta está siendo observado y estudiado. Debe ser prudente en el hablar, en el obrar, en el pensar, pues si se olvida de las reglas que prescribe el Espiritismo, pueden caer en el ridículo, por no estar sus actos de acuerdo con la moral que el mundo espera de ellos.

La Humanidad gime, llora, se desespera por lo mucho que sufre; el egoísmo todo consume; las victimas de la maldad se suceden sin esperar; las religiones se desviaron del camino; los hombres de bien, intermediarios entre la Humanidad y la Providencia, son escasos; los espiritas estan encargados de traer la luz, ya que saben por qué la Humanidad sufre, por qué llora, por qué se desespera; el espírita ha de sacrificarse, en explicarle la causa de su sufrimiento, de sus lágrimas, de su desesperación, ha de demostrar que el dolor depura, eleva, santifica, exalta, y así cumplirá su misión.

El espirita que desea hacer mucho bien a sus semejantes no debe perder de vista al Señor cuando lo azotaban atado al pilar, cuando lo coronaban de espinas, cuando cargaba la cruz, cuando consumaba su sacrificio, para saber imitarle en sus actos de amor por la Humanidad de abnegación y de sacrificio.

De  ahí sus palabras:

“vosotros sois la sal de la tierra, si ella pierde su sabor, “con que se ha de salar”

Si el espirita debe ser prudente virtuoso, tolerante, humilde abnegado y caritativo, entre sus hermanos de ideal y en el seno de la Humanidad, ¡ cuanto más debe serlo en la familia! Si son sagrados los deberes que hemos de cumplir entre nuestros hermanos y en la humanidad, mucho más lo son los que tenemos que cumplir en la familia. Porque debemos considerar que, más allá de los vínculos que en esta existencia nos unen con lazos indisolubles, tenemos siempre historias pasadas, que se enlazan con la historia presente.

El espirita debe ver en la familia un grupo que le fue dado en custodia, y para el cual tiene muchos deberes que cumplir y muchos sacrificios que realizar. Por eso el esposo debe ser el apoyo y el sustentáculo de la esposa; debe amarla, respetarla, protegerla, aconsejarla, orientarla y proporcionarla en todas las circunstancias de la vida, lo que sea necesario. La esposa debe obediencia, amor, respeto y sinceridad al esposo, siendo este, para ella, siempre la primera persona a quien debe confiar sus secretos y todas sus tendencias, sin faltar jamás al respeto y a la obediencia, que debe al que Dios le dio como guía en este mundo de dolor.
En lo referente a los hijos, su misión no está exenta de sacrificios, siendo a veces necesaria una abnegación a toda prueba, dirigida por el buen sentido del espirita. Debiendo sentir el mismo amor por todos sus hijos, no olvidando que los más necesitados de su misericordia son los menos provistos de bondad y comprensión.
Debe proceder con mucho cuidado en la misión de la paternidad, para no dejarse arrastrar jamás por una atracción de causa desconocida, a favor de uno de sus hijos, ni por la frialdad que pueda sentir por otro. Sin olvidar que un hijo puede ser lo mismo un hermano de otra existencia al que amamos o un enemigo al cual debemos aprender a amar.

El espirita en todas las situaciones de la vida, ha de portarse como un buen hijo, buen esposo, buen padre, buen hermano y buen ciudadano; así, como practicante de la ley divina, cuyo sentido practico está en la enseñanza y en el ejemplo del Señor y maestro; será luz para iluminar a los que están a su alrededor, será mensajero de paz y amor para todos; y llevará la paz de las Moradas de la Luz hasta los hombres de la Tierra.

El espirita tiene un deber ante si mismo, no ha de ser demasiado indulgente para consigo mismo. Siempre encuentra medios para justificar su conducta, aunque esta no sea lo suficientemente correcta. Procura siempre disculpar sus defectos y atenuar sus faltas. Tanto es asi, que escuchamos a menudo, de aquellos a quienes hablamos de espiritismo: “Yo no creo en nada, apenas acompaño a la mayoría; pero en lo que concierne a la otra vida, creo que lo mejor es hacer todo el bien posible. Así, si existe alguna cosa después de esta vida, nada malo podrá acontecerme.

Todo espirita debe ser muy severo consigo mismo, siendo siempre el primero y el más severo juez de si mismo. No olvidando que está en este mundo para luchar por causa de su atraso, de sus imperfecciones y de sus deficiencias, y que le urge librarse de todo aquello que es contrario al amor, a la virtud, a la caridad, a la justicia.

Es muy difícil ser justo en todas las cosas, por eso el espirita debe todos los días hacer un examen de todo lo que sintió y realizó en la jornada transcurrida. Sabiendo que hay tres formas de cometer faltas, por el pensamiento, por la palabra y por los actos.

Las faltas por pensamientos provienen de pasiones injustas o mal contenidas, de no ser indulgente para las faltas del prójimo, de codiciar cosas indebidas. El espírita puede sentir deseos condenados por la ley divina.

El tiempo de vida en la Tierra es sumamente corto, y que el que pasaremos en el espacio es sumamente largo, siendo allá felices o infelices según hayamos cumplido o dejado de cumplir nuestros deberes espirituales. Por eso debe procurar el espirita progresar en virtudes, en amor, en adoración al Padre, en respeto y veneración para con sus semejantes y no dudar de que su felicidad será grande, y que habrán llegado a su fin los sufrimientos y los males, que por tanto tiempo lo han afligido y lo han retenido tanto tiempo en un planeta de expiación.

Sin olvidar que la Tierra es un lugar de expiación y dolor, y que el dolor purifica y eleva. El dolor es un medio por el que se progresa rápidamente, soportándolos con resignación y con calma, y hasta con alegría, llegaremos a las más altas regiones, ascenderemos, él, es el medio más seguro de alejarnos de las veleidades humanas.

Ningún espirita debe dudar que en el Reino de Dios no se entra por sorpresa, ni se alcanza la felicidad, sino después de la purificación. Todo espirita que tenga grandes dolores manténgase fuerte, lleno de calma, de amor al Padre, de resignación y sumisión a la Justicia Divina. Y si a veces la tentación lo envuelve, que se defienda con la oración, con el amor por los que sufrieron antes que el, no olvidando jamás que, por detrás del dolor soportado con alegría y calma vendrá la felicidad en la vida eterna.

La rebelión aumenta el dolor, intensifica el sufrimiento, mientras la resignación favorece la acción benéfica de los Espíritus Superiores, siempre dispuestos a auxiliar a los que sufren. La oración es el lenitivo de los dolores sin remedio. Por ella, el espíritu en prueba establece ligación fluidica con los Bienhechores Espirituales, que les darán alivio posible y la fuerza moral necesaria para soportar las pruebas hasta el fin.

Nadie es perfecto en este mundo. Así como es muy difícil encontrar en la Tierra quien este siempre en perfecto estado de salud física, también es muy difícil encontrar a alguien con perfecta salud moral. Así como la atmósfera y las condiciones materiales influyen directamente en nuestro organismo predisponiéndolo para las enfermedades, los elementos espirituales que nos rodean influyen sobre nuestra condición moral. Se aprovechan de las cosas más insignificantes, para provocarnos sufrimientos y malestar interior, objetivando mortificarnos o detenernos en la vía del progreso.

La tentación no tiene siempre para todos los individuos el mismo carácter y las mismas formas. Lo mismo que los grados de virtud y de los defectos son multiples también son muchas las variedades de la tentación.

En la Tierra, no tendremos jamás paz completa, si alguna vez llegamos a sentirla será de corta duración. Ante las penas ocultas debemos ser fuertes y resistir y oponerles serenidad, paciencia y calma sin límites, ellas tienen un gran merito ante Dios y fortalecen mucho al espíritu encarnado.

Nunca debemos poner en duda que hay seres espirituales que nos aman y nos ayudan, debemos confiar en ellos, pedirle ayuda, suplicarles la protección, cuando nos veamos apurados.

El Espíritu aferrado a los intereses materiales, mientras dura ese estado, es casi imposible que comprenda y acepte el Espiritismo, es esa la barrera que retiene a la Humanidad.

El apego al dinero es señal evidente de falta de caridad y amor al prójimo. Quien tiene ese apego no se encuentra en vías de realizar grandes progresos.

El espirita debe recordar que su felicidad no está en la Tierra sino en el Espacio. Por eso debe enriquecer su espíritu con virtudes y buenas obras. Y debe recordar que uno de sus grandes enemigos es el amor al dinero, o sea el egoísmo, que es el peor y el más fatal enemigo del hombre.

Si juntásemos todas las riquezas del mundo, nada serían comparándolas con las de nuestro Padre. Todas ellas fueron creadas para nosotros, sus hijos, que las recibiremos en propiedad y las disfrutaremos eternamente.

Nosotros los Espiritas tenemos un tesoro en nuestras manos, es necesario resaltar esto, pues no todos están en condiciones de comprender el Espiritismo y menos aun de practicarlo. No podremos aun comprender la verdad, mientras no nos despojemos de muchos errores, mientras nuestro amor y nuestra bondad no hayan alcanzado cierto grado.

El Espiritismo nos saca de todas las dudas, nos libera de todos los errores, nos ilumina la inteligencia, nos fortalece el espíritu en la lucha contra las preocupaciones. Pudiendo el espirita si no es indolente realizar todo cuanto desea para su bien.

El espirita debe estudiarse a si mismo, para llegar a conocerse, cosa que a veces es un poco difícil, mayormente si el instinto del orgullo y de la vanidad predomina aun en el.

El espírita debe observar si fácilmente se ofende por cualquier contrariedad o palabra que lo mortifica. Y eso es así, eso acontece, porque el amor propio desmedido, sinónimo de vanidad está enraizado aun en su espíritu. Debiendo someterse a humillaciones, evitando que esas le afecten, hasta aprender a sufrir desprecios y desengaños sin perder la serenidad.

Si el espirita siente que posee alguna pasión o vicio que puede llevarlo a la caída, habrá de ser valiente, y aunque le cueste la vida, tendrá que cortarlos por la raíz. Pues vale más sufrir mucho, por hacer desaparecer un vicio y adquirir una virtud, que no sufrir nada dando redes a la pasión. Vale más sufrir que sucumbir. Antes la muerte del cuerpo, que la perturbación y el atraso del espíritu.

El espirita no debe ser impertinente, ni tener mal genio, ni ser precipitado, ni murmurar, pero si, ha de ser paciente, debe saber perdonar las faltas ajenas, ser amable cuanto sea posible, servicial y debe procurar el bien de sus subordinados, ya sea en la familia o en el ámbito de su posición social, debe crear una aureola de buenas influencias y de confianza y de respeto; consolar a los que sufren, hasta donde sus fuerzas lo permitan.
Para conseguir esa vida ascendente de perfección, no podemos olvidar que necesitamos la protección de los Grandes Espíritus, y que no debemos dudar de ellos, siempre que nos coloquemos en condiciones de recibir sus influencias. A medida que mejoramos llamamos más la atención de los Buenos Espíritus.

En el Espiritismo no existen categorías, más si espiritualmente, ellas son muy conocidas en el mundo Espiritual, e infeliz de aquellos que no sepan respetarlas, sin conocer las clasificaciones pueden intercambiar el orden de los factores, a de procurarse ser un buen discípulo ahora, hasta que la providencia nos llame para desempeñar una misión más alta.

Las personas virtuosas y entendidas hacen mucha falta, para proyectar una luz como es el espiritismo. Esas personas son muy procuradas por los Buenos Espíritus.

Cuando surjan señales y acontecimientos extraordinarios que no se pueden evitar, aunque contraríen y perjudiquen, y tengáis ante vosotros la llamada del espiritismo para que entréis en servicio, aceptarlo a gusto.

Tenemos un gran Maestro, es a El a quien debemos seguir, sobre todo los jóvenes que son el futuro de la Humanidad.

Confiad en El, Juventud Espírita, y no desmayéis en el camino, Adoremos al Padre y amemos al Señor por su gran amor.

Trabajo realizado por Merchita(Extraído del libro el Tesoro de los Espiritas de Miguel Vives
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