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viernes, 20 de marzo de 2015

Una vida en busca del Más Allá


                          LAS TEORÍAS DE LA EVOLUCIÓN

La evolución del hombre está inscrita y se ubica en un tiempo relativamente reciente respecto a los cinco mil millones de años que cubren la edad de la Tierra. En efecto, los primeros humanos nacieron hace seis o siete millones de años y el Homo Sapiens apareció hace apenas 195.000 años. Así pues, en este período corto y largo a la vez, el hombre ha evolucionado y se ha adaptado a los diversos entornos y cambios climáticos inherentes a la progresiva metamorfosis del planeta. A medida que se desarrolla, la ciencia ha hecho descubrimientos sobre el origen del hombre por medio de los fósiles y los dibujos y pinturas rupestres; luego, más cerca de nosotros, sobre la célula viva y un poco más tarde sobre el ADN. Las teorías sobre la evolución humana comienzan a partir del momento en que la ciencia se aplica a determinar los hechos por medio de la observación, el estudio y la deducción. Pero antes de la exploración sobre la naturaleza del hombre, fueron los animales los que ocuparon el campo de la investigación.
J.B.Lamark
Jean-Baptiste Lamarck (1744-1829), naturalista francés, se dedicó a demostrar por la teoría transformista los dos principios siguientes: 1 - La creciente complejidad de la organización de los seres vivos por efecto de la dinámica interna propia de su metabolismo. 2 - la diversificación o especialización de los seres vivos en múltiples especies, por efecto de las variadas circunstancias a las que son enfrontados en los diversos medios y a los cuales son obligados a adaptarse, modificando su comportamiento o sus órganos, para responder a sus necesidades. (No siendo esa modificación producto de su voluntad o de su deseo, sino siempre de esa dinámica interna propia de la vida, concebida aquí como un proceso donde los flujos de materia necesarios para la vida estructuran la materia viva y, por consiguiente, los organismos). Es así uno de los primeros naturalistas en comprender la necesidad teórica de la evolución de los seres vivos, explicando que los cuerpos se transforman a partir de los cambios climáticos y geológicos y que entonces un órgano puede modificarse para responder a una necesidad. Para apuntalar su tesis, cita como ejemplo el cuello de la jirafa que se ha alargado para alcanzar las ramas altas de los árboles. Estos cambios se realizan en períodos más o menos largos y no son controlados. Este enfoque mecanicista y materialista de Lamarck no pudo ser demostrado, sin embargo él
Darwin
fue uno de los primeros en defender la idea de la evolución. Más tarde, Charles Darwin (1809-1882) desarrolló una teoría diferente del evolucionismo: “La Tierra ha sido colonizada poco a poco por las plantas, organismos unicelulares que, de mutación en mutación, han evolucionado hacia seres más complejos: los animales (entre ellos el hombre). La evolución se produce por selección natural, son los animales más adaptados a su medio los que sobreviven. Son pues ellos los que tendrán más oportunidad de reproducirse, y por tanto de transmitir sus genes. Un animal que tenga una anomalía genética, por ejemplo, más pelo que sus congéneres, tendrá más oportunidad de sobrevivir en un entorno más frío. Podrá transmitir entonces esta “anomalía positiva” a toda su descendencia. Esta mutación se difundirá rápidamente entre todas las nuevas generaciones de esta especie”. Tenemos entonces, por un lado a Lamarck que habla de adaptación al medio y a Darwin que profesa la selección natural para comentar la evolución de la naturaleza viviente. Otros científicos, y más particularmente los genetistas, estudian una herencia de carácter evolutivo por la transmisión de los genes. Gregor Johan Mendel (1822-1884) será el
Mendel
primero en explicar la transmisión 

de los caracteres innatos (Teoría mendeliana publicada en 1866), es el comienzo de la genética. Mendel cataloga tres principios mayores: - La evolución es gradual y se produce por variaciones continuas… - La selección natural es el motor principal de la evolución, privilegiando a las especies mejor adaptadas 
a su entorno. - El cambio evolutivo por mutación puede hacerse de dos maneras: la anagénesis (una línea descendiente reemplaza en la continuidad a una línea ancestral) y la cladogénesis (una línea ancestral se divide en dos líneas descendientes). Así, dos teorías parecen complementarse: la de la evolución y la de la genética. Aparecen leyes, las de la herencia y las de la transmisión de los caracteres relacionados con el medio ambiental. No obstante, sigue siendo cierto que si consideramos la lenta transformación de los cuerpos, es preciso entrever al mismo tiempo otro aspecto de la vida inteligente, el de la conciencia. 
Alfred R- Wallace
Otro investigador y naturalista, Alfred Russel Wallace (1823-1913), postula que la selección natural no es en nada responsable del desarrollo de la conciencia en el hombre. Para él, el hombre prehistórico ya poseía una masa cerebral y un potencial físico casi idéntico al que conocemos hoy en día. Sin embargo, no le servía sino para pocas cosas y es entonces, por la experiencia de la vida en el transcurso del tiempo, que él explota cada vez más ese capital determinado por la naturaleza. A Wallace se le reprochó la forma demasiado esotérica de plantear la cuestión evolutiva del hombre a través de la intervención de un poder externo dentro de una visión finalista de la evolución global. Si Wallace evoca una fuerza inteligente representativa de una dinámica interior que impulsa al ser viviente a mejorar, es porque, paralelamente a esas investigaciones científicas, él cree en el mundo de los espíritus. Charles Lyell (1797-1875) amigo de Wallace y de Darwin, toma partido por el primero: “Acepto de buena gana la sugestión de Wallace según la cual quizás hay una suprema voluntad y poder que puede guiar las fuerzas y las leyes de la naturaleza”. Wallace no se limita a la intervención de un Dios sino que ve allí la de otras inteligencias: “El hombre no parece demasiado alejado de su ancestro animal, si bien ve en la obra humana el trabajo interno de una naturaleza superior que no se ha desarrollado en medio de la lucha por la existencia material, y existiría un Universo invisible, un mundo del espíritu al cual el mundo de la materia está enteramente subordinado”. Gracias a sus convicciones espíritas, Wallace le escribió a Darwin: “Mis opiniones sobre el tema (el origen del hombre) solamente han sido modificadas por la consideración de una serie de fenómenos notables, físicos y mentales, que he estado en capacidad de someter a un control completo y que demuestran la existencia de fuerzas y de influencias aún no reconocidas por la ciencia”. Relacionar así la espiritualidad a la materia física como fuente de evolución, equivale a reconocer que ante todo hay un origen divino en toda naturaleza, ya sea ésta viviente o cercana a las manifestaciones geológicas del planeta. 
En el libro  La Génesis, los milagros y las predicciones, Allan Kardec expone la siguiente síntesis: “El hombre
fue incapaz de resolver el problema de la creación hasta el momento en que le fue dada la clave por la ciencia. Fue necesario que la astronomía le abriera las puertas del espacio infinito y le permitiera incrustar allí su mirada; que, por el poder del cálculo, pudiera determinar con rigurosa precisión el movimiento, la posición, el volumen, la naturaleza y el papel de los cuerpos celestes; que la física le revelara las leyes de la gravitación, del calor, de la luz y de la electricidad; que la química le enseñara las transformaciones de la materia, y la mineralogía los materiales que forman la corteza del globo; que la geología le enseñara a leer en las capas terrestres la formación gradual de este mismo globo. La botánica, la zoología, la paleontología, la antropología debían iniciarlo en la filiación y la sucesión de los seres organizados; con la arqueología, ha podido seguir los rastros de la humanidad a través de las edades; en una palabra, todas las ciencias, complementándose unas con otras, debían aportar su contingente indispensable para el conocimiento de la historia del mundo; a falta de ella, el hombre no tenía por guía más que sus primeras hipótesis”. La filosofía espírita aporta nuevas luces sobre el aspecto de la naturaleza humana que no se define únicamente por su genética física hereditaria, sino igualmente y en forma imbricada, por su trayectoria evolutiva en el proceso de reencarnación. Entonces, para comprender el origen del hombre, es preciso admitir la realidad del espíritu. Este último predomina sobre el cuerpo y se convierte en una conciencia en el interior de otro cuerpo: el periespíritu. El periespíritu es semi-material, registra todos los acontecimientos de la experiencia encarnada. Es él quien impulsa el progreso de acuerdo con la voluntad del espíritu y su libre albedrío. Con toda certeza el hombre de hoy fue en otro tiempo uno de los hombres prehistóricos, esos cuyos rastros fosilizados, o más concretos de esqueletos exhumados, se descubren en diversos lugares, y que, con la prueba del carbono 14, nos hablan de la historia y el origen del hombre. El espiritismo no es una ciencia creacionista que vendría a contar bellas historias o cuentos bíblicos, sino una ciencia evolutiva que observa el progreso humano. El estudio del principio espiritual es uno de los campos en los que el espiritismo revela que en todos los tiempos el espíritu sigue al cuerpo material, que le sobrevive más allá de la muerte para llegar a un mundo paralelo en el cual se regenera antes del regreso para una nueva existencia encarnada. De vida en vida, el hombre progresa y a la escala del mundo, se construyen sociedades que crean las condiciones para tratar de vivir en colectividad de manera justa y armoniosa. La evolución de los cuerpos marcha a la por con la evolución de los espíritus. Según Allan Kardec, “para el espíritu encarnado, la obligación de asegurar el alimento del cuerpo, su seguridad, su bienestar, la obligación de aplicar sus facultades a las investigaciones, de ejercerlas y desarrollarlas. Entonces su unión con la materia es útil para su avance; he allí por qué la encarnación es una necesidad. Además, por el trabajo inteligente que realiza para su provecho sobre la materia, ayuda a la transformación y el progreso material del globo que habita; es así como, progresando él, contribuye en la obra del Creador de quien es agente inconsciente”. Desde las primeras épocas de la humanidad, el hombre busca su camino, su papel y su relación con la naturaleza que lo rodea. De hecho, trata de encontrar sus orígenes en el seno de un Universo perpetuo que traspasa sus sentidos. 
Hoy, las teorías sobre la evolución se refieren siempre al evolucionismo y con los paleontólogos norteamericanos, Stephen Jay Gould y Niles Eldredge, adquieren un valor de debates de peritos. La idea de los equilibrios puntuados es la siguiente: En 1972, Gould y Eldredge, apoyándose en la teoría de Darwin, desarrollaron la idea de que la evolución de las especies no se realizaba en forma gradual y continua en el transcurso de los tiempos. Por el contrario, parece que a evolución se hace a través de períodos puntuales de intensa actividad evolutiva, separados por largos períodos estancados. Hay pues transiciones rápidas entre especies, en forma de “revoluciones genéticas”. Esto explicaría por qué cuando se estudia una especie no siempre se encuentran todos los estadios de la evolución: faltan los individuos intermedios. Según Gould, es simplemente que esos estadios han sido tan rápidos (en la escala del tiempo) que no tenemos casi ninguna oportunidad de encontrarlos.
En el transcurso del tiempo y de los descubrimientos, la ciencia demuestra que la historia de la vida es como un pozo insondable. Sin embargo, no puede ni podrá a largo plazo seguir negando una realidad espiritual, la que el espiritismo pone en perspectiva, no para rechazar el progreso humano sino para darle un complemento inmaterial como suplemento de alma. Quizás se trata entonces de incluir allí una moral que ya no será más exclusividad del mundo religioso, sino de otro mundo invisible, el de los espíritus, como un más allá del hombre, una extensión perfectible en camino hacia un mismo punto omega, un mismo Dios reconocido tanto por el origen como por el objetivo a ser alcanzado.

Le Journal Espírite nº 92

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UNA VIDA EN BUSCA DEL MÁS ALLÁ 

Decididamente, el doctor Moody ha elegido acaparar titulares. Ya había perturbado fuertemente al mundo científico al publicar, en los años 1970, La Vida después de la vida que revelaba abiertamente la frecuencia de las experiencias llamadas EMI en francés y NDE en inglés (experiencias de muerte inminente: near death experiences). Moody indicaba allí que un buen número de personas reanimadas in extremis, a veces después de paro cardiaco y electro-encefalograma plano, contaban la misma experiencia de un contacto con lo que ellos pensaban que era el más allá. Luego, muchos médicos, sobre todo los anestesistas reanimadores, lo confirmaron. El Dr. Pim van Lommel publicó en el serio periódico The Lancet, biblia de los médicos anglosajones, un artículo científico muy documentado. Estas realidades de la EMI ya no son discutidas, pero la controversia con la comunidad científica se ha desplazado de posición: ahora se argumenta sobre una creación del cerebro que, privado de oxígeno, generaría unas últimas imágenes alentadoras. Ciertamente, el mundo espírita conoce desde hace mucho tiempo esta realidad del más allá, pero las realidades espíritas siempre son negadas obstinadamente por los gurúes de la ciencia oficial. Hasta aquí, Moody se había cuidado bien de no tomar partido. Pero desde ahora es un hecho, después de un libro un tanto extraño pero apasionante, realizado con su compañero Paul Perry, él también gran apasionado de las experiencias de EMI. Raymond Moody nos revela un difícil camino de vida, entre un padre racionalista que lo enviará a un establecimiento psiquiátrico, dos divorcios y una tentativa de suicidio. Su compromiso a favor de las experiencias de “vida después de la vida” arranca hace veintitrés años, con su tesis de medicina. A lo largo de su vida, tal y como nos la cuenta, será un 
escritor de best-sellers, un conferencista sin igual y un hombre de gran sensibilidad. No sólo ha trabajado con los testimonios de EMI; también nos cuenta que ha montado un verdadero laboratorio, análogo a los de los adivinos de la antigüedad, que le ha permitido ver por sí mismo y conversar con los difuntos, luego de hacer compartir esta experiencia con numerosas personas en duelo. Finalmente evoca las experiencias que él llama “de muerte compartida”, donde los vivos acompañan a sus moribundos hasta el fin, al punto de compartir con ellos los contactos con los emisarios del más allá, que vienen a acompañar a su pariente en el más allá. En fin, y sobre todo, responde oficialmente que personalmente está persuadido de que el más allá es absolutamente una realidad: “… Concluir que poseemos un alma o que existe un más allá no me ha parecido (hasta ahora) conforme con una trayectoria científica… eso implicaría que mi investigación sólo tendría un objetivo: apuntalar una creencia en lugar de comprobar si está científicamente fundada… He llegado a la conclusión de que si cada uno se ha formado una opinión sobre el asunto de la vida después de la muerte, ¿por qué no podría yo tener una también…? ¿Mi opinión sobre lo que pasa cuando morimos? Yo pienso que penetremos en otro estado de existencia o de consciencia. Si me baso en los miles de testimonios que he oído, penetramos en un mundo de alegría, de luz, de paz y de amor en el que el desarrollo del conocimiento no se interrumpe con nuestra muerte. Muy por el contrario, seguimos aprendiendo y evolucionando por la eternidad”. Gracias a este libro, uno de los pioneros del estudio científico de las EMI se une muy claramente al espiritismo. Eso bien vale un comentario en Le Journal Spirite, y mejor aún, una lectura de ese libro…
por JEAN-LOUIS PETIT

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¿Los Seres espirituales, sienten temor ante su próxima reencarnación ?.-

Esto depende del grado de evolución espiritual alcanzado por el Ser, de modo que cuanto mas alto es este , más seguros se encuentran de sus capacidades para poder superar con éxito su misión en la nueva vida humana que van a afrontar.
Según datos obtenidos por la Doctora Elen Wambach, investigadora de la reencarnación mediante regresiones hipnóticas al pasado de los sujetos, objeto de estudio, concluyó que del 81% de los sujetos que sometió a regresión a otras vidas pasadas bajo sofronización, , el 90% de ellos afirmaron tener un claro recuerdo de los periodos entre vidas en el mundo espiritual, así como que no les asustaba en absoluto la muerte física, pero en cambio sí que les asustaba realmente el hecho de tener que regresar a este mundo..
De este dato estadístico de carácter anecdótico, se deduce que es mas doloroso para el Ser espiritual el proceso de la reencarnación que el de la muerte, porque con la muerte, el Ser se desliga del plano físico, y regresa a su medio normal que es el mundo espiritual, pero sin embargo cuando nace como Ser humano pierde parte de las facultades naturales que tenía como Espíritu y su libertad.
El principal temor que se puede sentir es precisamente ante el posible fracaso de no conseguir lograr los objetivos espirituales planificados y fijados para esa existencia, con lo que puede suponer de complicar o empeorar su estancias en los planos espirituales o de tener que afrontar  MAS ADELANTE vidas más difíciles y duras.
Los espíritus encarnados tienen temor a la muerte porque se teme lo desconocido, pero los desencarnados temen a la vida terrena, antes de entrar en turbación reencarnatoria, porque precisamente saben lo que tienen por delante en cuanto a dificultades y posibles fracasos en la materia.

- Jose Luis Martín-

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Una vida en la carne es tan solo un eslabón en la larguísima cadena de la evolución del espíritu “
-Pitágoras –

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jueves, 19 de marzo de 2015

VALORAR LA VIDA



¿ Planificamos antes de regresar a este mundo, la forma cómo será nuestra muerte ?

El momento de la muerte, forma parte de la planificación general de su inmediata vida humana, y la forma en como será, tiene que ver directamente con la ley de Consecuencias en cuanto a lo que haya pendiente de saldar de vidas anteriores, en cumplimiento de la Justicia Divina, o de la experiencia que se deba vivir para aprender algo que necesitemos , pues hasta la propia muerte es una vivencia que forma parte de la experiencia de la Vida. Como indicio de que esto es así, sabemos que hay ciertas personas que, a veces inconscientemente, intuyen la cercanía de la muerte.
La muerte del cuerpo es la única fatalidad real que afecta al Ser humano, porque de ella nadie nos libraremos. De esta idea se podría deducir que si es algo seguro, es inútil esforzarse por evitarla y sin embargo las precauciones y decisiones tomadas a veces en puntuales momentos para conservar la vida, además de obedecer a un instinto de conservación que tenemos por nuestra parte material que tenemos en común con las demás especies animales, frecuentemente nos son sugeridas desde el plano espiritual y son necesarias para evitar el adelanto del momento final previsto.
Las circunstancias que rodearán la muerte de cada persona, están previstas con arreglo a lo que determine el cumplimiento de las consecuencias pendientes de recoger procedentes de su vida o de otras anteriores , pero en cualquier caso siempre serán las mas convenientes para la evolución de cada uno. No obstante este final de cada vida humana también está sujeto al libre albedrío de cada persona, o sea, que es modificable, según la conducta y las decisiones de cada uno. Así, por ejemplo, hay quien puede poner fin a su vida voluntariamente, o bien cuando por cumplir determinada misión en este mundo, de lo Alto se les conceda una prorroga, recuperando la salud en casos extremos de enfermos terminales, o en caso de personas que cambian de proyecto y después se encuentran que gracias a ese cambio salvaron la vida;( accidentes, etc). Como ya hemos dicho, en el Más Allá, está previsto el día y la hora en que cada espíritu debe regresar al mundo espiritual de donde procede o al que le corresponda, sin embargo hay casos en que al Ser se le concede como una pequeña prórroga en el mundo material para dar tiempo a finalizar algo que estaba a falta de concluir y que era muy importante para su realización espiritual.
No obstante se tendrá en cuenta de que los designios originados según la ley de Consecuencias, son designios Divinos, o sea que no son caprichosos ni aleatorios, sino que conllevan una perfecta justicia, aunque no son inamovibles e irremediables, pues siempre con nuestro cambio de hábitos y actitudes somos susceptibles de poder modificar esta y otras cuestiones que llamamos a veces “fatalidad” o destino .

- Jose Luis Martín -

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Sabed que aquellos que ignoran, por ignorar han cubierto la muerte de velos y han dormido al resto de sus hermanos en la superstición y el miedo”

- Cayetano Arroyo-(Diálogos con Abul Beka)

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VALORAR LA VIDA 

Si hoy pudieras hacer un único pedido, ¿qué harías? Si un genio de la lámpara se te apareciera como por milagro, ¿qué pedirías?
Muchos, en esa fantasía, piensan pedir grandes sumas en dinero. Otros, pasar temporadas sin fin de vacaciones en algún lugar paradisíaco. Otros más desearían largos períodos de tiempo para satisfacer sensaciones y pasiones.
No obstante, si preguntáramos a un tetrapléjico cuál sería su mayor deseo o a un ciego, ¿qué contestarían? Para el portador de una enfermedad incurable, ¿cuál sería su pedido?
La respuesta parece clara, en cualquiera de estos casos. Ellos desearían milagros de los que nosotros, que no estamos en estas situaciones, somos portadores.
A menudo deseamos cosas sin sentido o infantilidades, olvidándonos de que recibimos milagros de la vida todos los días.
Deseamos tener ojos más expresivos, o de otro color, otro formato... Y algunos solo desearían ver.
Deseamos tener un cuerpo más delgado, más atlético, un cuerpo de formas más armoniosas. Y algunos... solo un cuerpo con salud.
Tantos se quejan deseando ser más altos, tener piernas más proporcionales. Otros se quejan de los pies que les parecen feos. Y algunos... solo desearían caminar.
Son tantos que se quejan de la voz estridente de alguien, del ruido de la calle, del llanto del niño que vive al lado. Y algunos... solo desearían escuchar.
Diariamente el milagro de la vida y sus riquezas nos ofrecen regalos, pues nos dan la oportunidad de presenciar y vivir la grandiosidad de las cosas de Dios.
Son inúmeros los milagros que nos suceden y que pocas veces nos damos cuenta. Al final, ¿cuál fue la última vez que nos acordamos de agradecer a Dios por la salud?

¿Cuándo nos acordamos de agradecer al Padre por la familia, por los amigos, por tener a quién amar e por ser amados?
¿Cuál fue la última vez que agradecemos por el cuerpo del que disponemos, por las condiciones en las que vivimos, por las oportunidades que la vida nos ofrece?
Siempre que imaginemos la necesidad de un gran genio de la lámpara que se nos aparezca a fin de hacer algún milagro que deseamos, es necesario recordar que estamos rodeados de milagros de la vida.
Un día, nuestro cuerpo se inició con solo una célula, y hoy son billones de ellas a  ofrecernos la inmensa oportunidad de la experiencia terrena, del aprendizaje, del resarcimiento de nuestras economías morales ante la Ley de Dios.
Eso ya es suficiente para tener el corazón pleno de gratitud.
Y, por si acaso, un día, un genio de la lámpara nos pregunte cuál es nuestro pedido, que podamos tener la alegría de contestar que no tenemos nada que pedir, solamente que agradecer, frente a todo lo que la vida nos ha ofrecido hasta el día de hoy.

Redacción del Momento Espírita.

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Dentro de la visión espírito-cristiana, cielo, infierno y purga-torio empiezan dentro de nosotros mismos. La alegría por el bien practicado son los cimientos del cielo. La mala intención es un piso para el purgatorio, y el mal conscientemente realizado, positivado, es el remordimiento en donde comienza el infierno.

Del libro "Palabras de Chico Xavier.
Francisco Cândido Xavier
Por el espíritu Emmanuel.
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MUNDO DE APARIENCIAS

“El Espíritu no retrograda, mas el cuerpo espiritual se degrada.”  Es una pésima noticia para los  culturistas  del deber que eventualmente ignoren la faceta mayor e inexorable de la vida,  que aguarda a cada uno de nosotros por fuera  de  la trayectoria de la eternidad: aquella que nos advierte  de que nada adelantaremos  cuidando obsesivamente del aspecto y del funcionamiento impecable de nuestro cuerpo carnal si, por otro lado, negligenciamos completamente el ser real que nos caracteriza, aquel que de hecho somos: un ser espiritual, sin comienzo, sin fin y en rápida pasaje por este mundo de apariencias  traicioneras para extraer lecciones de contraste que nos sean útiles  en lo que aun nos aguarda en nuestra infinita trayectoria evolutiva! 
La cita anterior fue tomada de la obra “El Abismo”, de autoría espiritual  de André  Luiz. Libro que nos trae novedades impresionantes acerca del modo como funciona la banda astral más densa y pesada, desde el punto de vista vibratorio, espiritual, circundante  e intrínseco en otras dimensiones, desconocidas, en el campo eterico de nuestro mundo. Lugares donde, a través  de la ley de atracción, se mueven obligatoriamente todos aquellos que voluntariamente se entregan  a un perfil brutal de conducta, yugos de experiencias lastimables ligadas a las expresiones de la violencia  y de la maldad más ingrata, que reincidentemente les domina  hace milenios, la conducta.
Son locales que, por la densidad indescriptible de su astral circundante  provocador, por eso, de una asfixia espiritual indescriptible-, poseen poca  manifestación de la propia luz, como la conocemos. Si la luz solar allí penetra, lo hace de manera  tolerable y nunca suficiente para que se divise con nitidez cualquier cosa en medio  de aquellos panoramas marrones  y opacos, tales como ilustrados tal vez en deprimente pintura  de lugares depresivos, desolados, oscuros, como en una reproducción del mitológico limbo mencionado por las religiones más antiguas.
Lugares donde una vez por otra, y en medio  de un pavor innominable, se deparan seres de inigualable deformación de formas, asemejándose a monstruos; deformación esta  paulatinamente moldeada en el aspecto exterior de esos desafortunados hermanos en jornada, por fuerza de la insistencia de los mismos, en una expresión de vida grotesca, agresiva, irrespetuosa para con todos los aspectos de la Creación! Seres por ventura portadores de bagaje evolutivo extenso y de intelecto brillante, más devotados, por elección, escarnecidamente  de las manifestaciones  pesadas del mal, que oscurecen inexorablemente  las luces sublimes del espíritu destinado a las glorias de las alturas celestes, y que, de resto, configuran el flexible cuerpo periespiritual según los impulsos feroces y animalizados, cuya frecuencia disonante y caótica huye de la armonía inherente a las formas de toda la orquestación del Creador, para caer en la vía inversa, en una especie de involución de las apariencias espirituales.
Esta impresionante obra, describe, así, una incursión instructiva, en la compañía del Espíritu autor, a esos submundos del astral terreno.  Nos cuenta a respecto de seres que, a fuerza de un incontable tiempo sumergido en los equívocos del alma, contrajeron  apariencias animalizadas conferidoras,  algunas veces,  de extraños apéndices  inferiores en sus cuerpos, semejantes a caudas;  en otros, fisonomías de animales, hediondamente deformadas, y, para fin de todo, en el ápice del desgobierno evolutivo, resta  el ser espiritual integro en su riqueza de experiencias , que nunca está perdido, más, literalmente, “diluido” en una pasta de aspecto terrorífico, donde tal vez se divise ojos marrones y otros, vagando, dispersivos, en aquella expresión máxima  de la inconsciencia humana cuya caída alcanzo  las cimas de los desaciertos que lo condujeron, aun destino ignoto,  a deshechos de continuidad o de inicio del conocimiento solamente del supremo Creador de todas las cosas.
El Espíritu no retrograda (…), esto es, todo el bagaje del aprendizaje adquirido en el transcurrir de los evos  no se pierde, de allí, de aquel aspecto conciencial diferenciado de la esencia ultima del Creador; (…) más el cuerpo espiritual se degrada, por la fuerza de la, por su vez, libertad de elección creativa de su propio destino, obedeciendo a los impulsos felices o infelices de cada ser en el trayecto que elige para efectuar su recorrido evolutivo y del cual apenas el, y nadie más, tendrá que dar cuenta acerca de sus progresos o deméritos en la conquista de su ascensión y de la propia felicidad.
Me acuerdo, a pretexto de eso, de un libro de André Luiz, del cual, con la debida escusa del lector, no recuerdo ahora el nombre, en vista de haberlo leído ya hace mucho tiempo; en el cual, durante su aprendizaje en la compañía de los instructores iluminados de la colonia Espiritual Nuestro Hogar – ciudad espiritual situada encima de Rio de Janeiro, como narra la obra del mismo nombre psicografiado por el saudoso Chico Xavier -, André tiene la oportunidad de presenciar  otra ejemplificación decisiva de esas realidades sorprendentes. Pues ve el desprendimiento, por el sueño, del Espíritu de una mujer encarnada que, cuando en vigilia en el cuerpo físico, es ostentadora de aspecto indiscutible  y de belleza física excepcional – más que,  para su espanto ocasional, en el momento en que se desprende por el sueño configura una verdadera bruja horripilante!
Al que el solicito instructor que lo acompañaba en el momento luego explico que se trataba de uno de aquellos casos en que el Espíritu es conducido a la reencarnación teniendo al frente la prueba insospechadamente difícil de vestir un cuerpo delineado por la perfección física, cabiéndole, con todo, sustentar en la matriz – en el periespiritu, el cuerpo sutil y extremadamente plástico, sensible a las menores emisiones mentales – una belleza que transciende aun mismo a la de la engañosa materia, víctima del paisaje inexorable del tiempo y de los reveses orgánicos! Todavía, se trata de una tarea que exige del candidato justo la reformulación intima para que, por medio de emisiones espirituales bellas y armónicas, primero a partir de si mismo y de su interior en su pasaje por el mundo, construya la “belleza” real, para reflejarse, antes, en el molde externo de las irradiaciones del alma equilibrada, que es justamente nuestra reproducción intima en este magnífico cuerpo que cargamos en las esferas más sutiles de la vida!
Sin embargo, es lamentable que casi todos fallan en esta difícil experiencia! Porque, en el mundo donde las apariencias físicas  y los prototipos de las personalidades afecta a los intereses de la ganancia y del poder, con toda la inmensa gama de disimulaciones propias  de nuestros días, se compra fácilmente respetabilidad y consideración en función de mascaras físicas y comportamientos traicioneros  y engañadores – y de ninguna manera refleja el verdadero yo debajo de la apariencia y el tener – que a su visión no sea su perdición!
Hay seguramente mucho más en el más allá de las apariencias y para el más allá de aquello que nuestros pobres, fallos y engañadores sentidos pueden alcanzar!
Desenvolvamos, así, los ojos de ver, como bien ya nos fue dicho hace más de dos mil años en nuestro mundo por el Representante de la máxima belleza concebible a un ser humano en el trayecto por el Universo! Para que un día no nos sorprendamos de nosotros mismos, ya que muchas veces nos engañamos al presumir de mucho a nuestro respecto!

Portado por Marco Aurelio Rocha 
Traducido al español por: M. C. R

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miércoles, 18 de marzo de 2015

Expiación y Elevación Moral


                                CITAS CON MI GUÍA


                     

El destino, el “mektoub” en el Islam, el karma en los budistas; el hombre esgrime estas palabras para justificar la dirección que toma su vida. Él no es responsable, es Dios que lo ha querido así, el hombre entonces no es sino una marioneta que depende de una voluntad divina, de los designios de un Dios que lo hace avanzar sobre el gran tablero de la vida.
Este hombre, no dueño de su vida, me hace pensar en Ulises, héroe de la Ilíada y la Odisea sometido al capricho de dioses tan perfectibles como el hombre, o bien hasta en Romeo, en Romeo y Julieta, que en vano implora al “que tiene el timón de su destino”, puesto que él está condenado de antemano, pues ya todo está decidido. Así ya la vida no tiene sentido, pues todo está escrito. Siendo espíritas, no podemos avalar este género de creencias místicas, porque sabemos que nuestra vida no puede estar sometida a las decisiones azarosas de un Dios que se divertiría con nosotros. Como espíritus encarnados, disponemos de un libre albedrío, como Michel, médium, ahora desencarnado, nos lo ha hecho observar recientemente: sólo el hombre dirige el destino de su alma. Sí, somos responsables de nuestra vida, pero tenemos la oportunidad de tener guías, espíritus desencarnados más evolucionados que nosotros, para iluminarnos y protegernos. Ahora hace casi un año que tuve cita con mi guía. Siempre me acordaré de ese día; está impreso en mi
memoria como el tiempo sobre las cortezas de los árboles. Es extraño, ya no recuerdo realmente las horas que precedieron a esa cita con lo absoluto. Aquel día, me equivoqué de RER,(*) estaba como en un estado segundo, no llegaba a pensar, pero recuerdo que los días anteriores, los segundos y los minutos se desgranaban lentamente sobre la esfera de todos los relojes. Yo estaba como suspendida del tiempo que avanzaba, del desplazamiento de las agujas que me llevaba inexorablemente hacia un encuentro que sabía esencial. (*) Réseau Express Régional, tren suburbano de París (N. del T.)
En un mensaje recibido por el Círculo Allan Kardec en 1986, Platón dijo: “El tiempo aparente que rodea a los hombres y los envuelve en un lapso provisional es una necesidad absoluta”. Efectivamente, como agrega el filósofo, los hombres realizan mejor los esfuerzos que hacen midiéndolos. El tiempo que me quedaba hasta ese contacto con lo invisible me permitió reflexionar mejor en la medida de lo que iba a vivir. Cuando no hay más fronteras entre los desencarnados y los encarnados, cuando los muertos visitan a los vivos para “borrar el concepto de muerte tal y como es definido y tal y como es recibido por el conjunto de la comunidad humana en el planeta Tierra a través de los prismas religiosos…” (Extracto de un mensaje del 03 de enero de 1987), entonces, en ese instante, sabemos que vivimos algo memorable, no sólo un momento que no debe ser olvidado sino un encuentro que debe transformarnos. Antes de evocar este encuentro, recordemos lo que es verdaderamente un “guía”. En el diccionario, un guía (nombre masculino) “es una persona que indica el camino, la ruta a seguir, una persona que aconseja a otra, sobre todo desde un punto de vista espiritual, por ejemplo el guía espiritual”. A fin de comprender mejor la importancia que reviste esta palabra, basta consultar sus diferentes sinónimos: acompañante, pastor, consejero, explorador, educador, antorcha, mentor… La palabra “guía” proviene del latín guido, guidonis que significa “mostrar el camino”. Todos los seres humanos tienen guías. El guía puede proteger a una persona durante toda su vida o durante un período más corto si debe proseguir otro camino para su propia evolución. En ese momento, otro espíritu tomará el relevo. Un guía es un espíritu que ya hemos conocido en una o varias vidas, nos ha elegido porque nos ama. Todos podemos comunicarnos con nuestro guía, orando para pedirle que nos dé fuerza o consejos. Él está cerca de nosotros en los momentos más difíciles de nuestra vida, es él quien nos insufla ánimo en los períodos críticos, está allí para instruirnos en nuestro recorrido evolutivo. En la noche, durante nuestras desincorporaciones, podemos encontrarnos con él. En esos momentos privilegiados, nos da consejos y nos instruye. Y hasta, si al despertar ya no tenemos recuerdos de esos encuentros, ellos quedan impresos en nuestro inconsciente.
Finalmente, el jueves 5 de abril de 2012, me iba a encontrar con el que había elegido protegerme. Algunos días antes, había sido invitada a una sesión de escritura semiautomática, y no podía pensar en más nada. No sabía lo que me esperaba, no conseguía hacerme una idea. Un espíritu vendría a darme un mensaje y yo estaba persuadida de que cambiaría alguna cosa en mí, estaba totalmente convencida. Era como si lo hubiera esperado toda mi vida. Cuando llegué a la sesión, los diferentes participantes me explicaron cómo se desarrollaría. Todos debíamos estar en recogimiento para enviar nuestros fluidos al médium para que éste recibiera lo mejor posible el mensaje de los espíritus que desearan manifestarse. Nos sentamos alrededor de la mesa, el médium tomó lugar en la punta con hojas blancas y una pluma. Se apagó la luz, solamente algunas velas iluminaban la habitación. En ese instante, ya no pensaba más en todo lo que había invadido mis pensamientos aquellos últimos días, estaba concentrada, conocía la importancia de la actitud de cada uno durante el desarrollo de la sesión. Medía nuestra responsabilidad. “La actitud es un fluido, el pensamiento es un fluido”; estas palabras repetidas con frecuencia por los espíritus, adquirían todo su sentido en aquel momento. Me sentía en armonía con las personas presentes en la sesión, todos estábamos concentrados en la misma cosa y un silencio sedante envolvía la atmósfera. Un espíritu estaba allí, deseaba expresarse y nuestros fluidos eran el puente entre él y su intermediario, el médium. Las palabras comenzaron a dibujarse sobre el papel; trazaban la esperanza, trazaban la fraternidad. Terminada la primera página, una mano se extendió furtivamente para retirarla y dejar lugar a una página virgen, y las palabras siguieron escribiéndose. El mensaje se formaba y durante esos breves instantes, yo me sentía tan bien, sentía amor, sentía una alegría indefinible.
El mensaje terminó y el espíritu estampó su firma. Uno de nosotros se levantó para encender la luz. El mensaje fue leído, y al final del mensaje todos me miraron. Yo no lograba comprender y pregunté: “¿Este mensaje es para mí? ¿Es mi guía?” Se me respondió afirmativamente. Mi guía venía a consolarme, sus palabras eran como la miel: “No llores amiga mía, hija mía. No llores, o entonces deja escapar lágrimas de alegría. Esta tarde vengo a decirte que esta llama, tú has sabido utilizarla para ayudar a tu prójimo, para ayudar a tu hermano”. Venía a tranquilizarme, a mí que soy una gran angustiada. Cuántas veces he pensado que estaba ante una tempestad y que debía marchar sin cesar frente al viento que me empujaba, que me impulsaba a retroceder y que yo debía batallar para avanzar: “Estoy feliz de decirte que eres mi esperanza, que tú eres ahora la chispa que protejo de las borrascas para que se convierta en fogata, pero un fuego que dure y que dure”. Venía a recordarme mis elecciones anteriores y a hacerme comprender que no era el azar lo que me había impulsado a ser espírita: “Yo te propongo que me sigas, rodeada de tus amigos, en la lucha espírita, pues así es como lo has decidido, así es como has deseado proseguir el compromiso humanista que ya, en otras existencias, te había animado”.
Las palabras de mi guía me acompañan sin cesar. Algunas semanas después, tuve un deceso en mi familia. Gracias a mi protector, a sus palabras, a su presencia, pude enfrentar las pruebas que me esperaban, dignamente, con fuerza y esperanza. Todos tenemos esa oportunidad de tener un ser desencarnado que nos da lo que necesitamos. Lo importante no es conocer su nombre sino saber que somos amados y protegidos. No hay que olvidar que él espera mucho de nosotros, procuremos entonces no decepcionarlo. Y juntos, tomemos conciencia de la importancia que podemos dar a nuestra vida.

Le Journal Spirite nº 92

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EXPIACIÓN Y ELEVACIÓN 

MORAL.


        Todas esas vidas oscuras, atormentadas, dolorosas, son crisoles en que el alma se despoja de sus impurezas, donde las pasiones bajas se transmutan poco a poco, por divina alquimia, en pasiones elevadas de bien. Pero, por la falta del conocimiento de las leyes que rigen la vida, en muchas de las veces se rebelan, con lo cual impiden el proceso depurador (catarsis) como será explicado al tratar el próximo capítulo sobre el dolor; pero, pasado el período de prueba, ya en el plano extrafísico, aprecian que esa vida de dolor no ha sido estéril y sí beneficiosa.
¡Tengamos compasión de esos seres, ya que son espíritus arrepentidos! Ayudémosles, con amor, a pagar sus viejas deudas, aunque sea con un pensamiento de compasión y cariño.
Siendo Dios, amor supremo, que sólo por expansión de Su amor dio vida a cuanto existe, sin pedir ni esperar de sus criaturas sino que sean felices eternamente, y para cuyo objeto ha creado leyes sabias, y que con harta frecuencia violamos; se deduce que, el dolor NO es enviado por EL, sino consecuencia de nuestros errores en el pasado, del dolor sembrado por nosotros conscientemente. Son las trasgresiones, las faltas en contra de la sublime Ley Universal del Amor, las que atraen al alma dolorosas consecuencias. Asimismo que, las obras de amor, grandes o pequeñas, son las que atraen mayor felicidad y progreso.
Todo bien, todo esfuerzo que hagamos desinteresadamente con amor en beneficio de alguien, no se pierde. No importa que hayamos recibido ingratitudes y hasta traiciones pues la Ley todo lo recoge y nos lo devolverá tarde o temprano. El tiempo, tal como lo entendemos en la vida humana, no existe en la vida eterna del Espíritu.
Reconstruir por la fraternidad y el amor todo lo que destruye el odio de los hombres, es y será siempre la obra que salvará la humanidad.
La superioridad de nacimiento de ciertos seres, es el resultado de sus obras anteriores. Somos espíritus más o menos jóvenes o viejos, hemos vivido múltiples vidas, hemos probado los placeres y dolores, la riqueza y la pobreza, hemos pasado por vidas de esclavos y de amos, avanzando siempre hacia más elevados destinos.
La riqueza proporciona magníficas oportunidades de estudio, permitiendo darle al Espíritu una cultura más amplia, y pone en sus manos los medios de aliviar a sus semejantes de los sufrimientos de la miseria y contribuir a su mejoramiento. Por desventura, la generalidad de las gentes presionadas por el egoísmo y por las atracciones del medio ambiente, no piensan más que en sí mismas, por desconocimiento de las consecuencias. La riqueza, endurece, con harta frecuencia, el corazón humano, impidiendo escuchar el llamado del Espíritu que se manifiesta por medio de esa sensación de compasión y lástima. No escuchar ese llamado, es desperdiciar una magnífica oportunidad de progreso.
Y el progreso en una existencia, da derecho para nacer bajo mejores auspicios, lo que proporciona una vida más feliz. Y cuando ese progreso haya llegado a cierto grado, será para vivir en plena luz, sin las alternativas de la vida y de la muerte en los planos físicos.
A medida que el ser humano avanza en su eterno camino de ascensión, su inteligencia y demás facultades se desarrollan como consecuencia del ejercicio de su mente, así como nuevos y más amplios horizontes con nuevas experiencias y nuevos conceptos se presentan ante él que le atraen. Es la ley universal del progreso que le llama, que le invita a avanzar en su eterno camino de ascensión; pero, no siempre el individuo responde a este llamado. En las más de las veces, cede a las atracciones de su medio ambiente circundante, siendo arrastrado por el espejismo de las sensaciones, y se estanca, retardando su progreso. Pero, como el estatismo es contrario a la Ley, ésta actúa de un modo NO siempre agradable, y por medio de circunstancias que los humanos denominamos adversas, le conduce amorosamente (como hacen los buenos padres con sus hijos) hacia el ejercicio de sus facultades, obligándole a la solución de dificultades y superación de obstáculos, con lo cual se capacita para mayores realizaciones, contribuyendo con ello a su propio progreso y evolución.
Concluiremos insistiendo en que, la condición de nuestra vida actual es el resultado de nuestras vidas precedentes, porque todas las vidas humanas del Espíritu, son solidariamente responsables, ya que la Ley actúa sobre el ser espiritual, que es siempre el mismo en sus sucesivas encarnaciones.
TODA ACCIÓN —BUENA O MALA— ES SIEMPRE LIBRE EN SUS ORÍGENES, PERO NO DESPUÉS; YA QUE DE INMEDIATO PERTENECE AL DETERMINISMO DE LAS CAUSAS, QUE IMPONE LAS REACCIONES CONSECUENCIALES.
Y así, el bien o el mal que hagamos, ya de hecho ya por pensamiento (por ser el pensamiento una fuerza poderosa) o de palabra; recaerá sobre nosotros mismos en forma de alegrías o dolores, creando destinos felices o desdichados.
Sebastián de Arauco.

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¿ El Ser espiritual planifica en el más allá los detalles de su próxima existencia humana?

Antes de reencarnar, los Espíritus planifican las circunstancias de sus vidas con carácter general, tal como el momento o época en que regresarán al mundo físico, las pruebas de carácter global que enfrentarán a modo de lecciones prácticas, el escenario terrenal adecuado, la familia consanguínea que le acompañará en la vida, etc. Pero sobre todo lo que deciden y fijan con el debido asesoramiento y consejo los Espíritus Superiores,especializados en este importante episodio en la existencia del Ser espiritual, así como de sus Espíritus Guías, son las metas evolutivas a alcanzar tras las experiencias que vivirán en la materia, y en cuanto a las vicisitudes que experimentaremos, planificamos solamente las más decisivas en términos más generales.
Sin embargo, a nivel de los detalles accesorios menos trascendentes que las acompañan , estos se desarrollarán después según las circunstancias que nos propicia la misma vida humana con arreglo a lo que realicemos con nuestro libre albedrío y nuestra inteligencia y voluntad, inspirados desde el Plano Espiritual, pero siempre teniendo en cuenta el respeto total a nuestra libertad a la hora de decidir y elegir o modificar las circunstancias que nos salen al paso en nuestra vida, lo cual nos hace responsables de nuestros éxitos y de nuestros fracasos. Los Espíritus Guías así como otros Espíritus Superiores, nos sugieren mediante la intuición, el camino correcto o más conveniente a seguir, pero siempre muestran un exquisito respeto a nuestro libre albedrío, pues este es un don necesario y justo que Dios dio al ser humano, y ni Él mismo nos lo altera, dejándonos así como dueños y responsables de nuestro propio destino.

- Jose Luis Martín -

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Si caes siete veces, levántate ocho”
                         - Proverbio chino -

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martes, 17 de marzo de 2015

¿ QUÉ IMPULSA AL SER ESPIRITUAL SU RETORNO A ESTE MUNDO?


Médiums mecánicos

179. Si se examinan ciertos efectos que se producen en los movimientos de la mesa, de la cestita o de la tablita que escribe, no se puede dudar de una acción ejercida directamente por el Espíritu sobre estos objetos. La cestita se agita a veces con tanta violencia que escapa de las manos del médium; algunas veces también se dirige hacia ciertas personas del círculo para golpearles; otras veces sus movimientos atestiguan un sentimiento afectuoso. La misma cosa tiene lugar cuando el lápiz está colocado en la mano; a menudo es lanzado a lo lejos con fuerza, o bien la mano como la cestita se agita convulsivamente y golpea la mesa con cólera, aun cuando el médium esté en la mayor calma y se admire de no ser dueño de sí.
Digamos, de paso, que estos efectos denotan siempre la presencia de Espíritus imperfectos; los Espíritus realmente superiores están constantemente tranquilos, son dignos y benévolos; si no se les escucha convenientemente se retiran y otros toman su puesto. El Espíritu puede, pues, expresar directamente su pensamiento, ya sea por el movimiento de un objeto, del cual la mano del médium no es más que el punto de apoyo, ya sea por su acción sobre la misma mano. Cuando el Espíritu obra directamente sobre la mano, da a ésta un impulso completamente independiente de la voluntad.
Marcha sin interrupción y a pesar del médium, mientras el Espíritu tiene alguna cosa que decir, deteniéndose cuando ha concluido. Lo que caracteriza el fenómeno en esta circunstancia es que el médium no tiene la menor conciencia de lo que escribe; la falta de conciencia absoluta en este caso constituye lo que se llaman médiums pasivos o mecánicos. Esta facultad es preciosa, porque no puede dejar ninguna duda sobre la independencia del pensamiento del que escribe.
Allan Kardec
Extraído del libro "El libro de los médiums"

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COMUNICACIÓN
 ESPIRITUAL
¡Nuevos tiempos son anunciados para la Tierra! Desde las épocas prístinas, el alma humana aguarda los días venturosos en que podrá disfrutar los dulzores de una era nueva, cuando la fraternidad no será quimera ni la paz un sueño distante.
Profetas de todos los tiempos, en el abultamiento de los más distintos núcleos humanos, afirmaron la realidad de esos días por venir de delicias y de amor. Con todo, cuanto más se rasga el tiempo, bajo el efecto prolongado de las experiencias, parecen distantes esas anheladas expectativas, parece ilusoria agonía que se aguarde ese deleite.
La descreencia al respecto de esas promesas lastrase en múltiples almas, hasta el límite del libertinaje, de la mofa tirada sobre los creyentes de esa orden, como si fuesen almas ingenuas creyendo en disparatadas afirmaciones de aturdidos visionarios. Sin embargo, de entre los que se reportaron a esos tiempos nuevos de bellezas y de bendiciones, está el Nazareno, el Profeta Mayor nacido en Israel, Alma que, por Su índole sublimada, no nos presentaría cualquier postura errónea.
Lo que viene retardando el alcance de esas luminosas ocurrencias, no ha sido sino el propio ser terrestre, inmerso en su rebeldía contumaz, al despreciar los valores más substantivos de la existencia humana, dominado el materialismo inmediatista e incomodo que hayamos conocido. Lo que sucede aun es que un gran grupo de los que se enarbolan en conductores de la verdad o paladinos de la luz, no tienen efecto sino alimentar y difundir incorrecciones y mentiras; no han conseguido sino esparcir sombras.
¿Cuándo los hombres despertaran de ese letargo? ¿En qué momento desearan ver la celeste claridad? ¿Cuándo se decidirán caminar al encuentro de Aquel que nos abrió las puertas planetarias, a fin de que, entonces, realicemos la propia evolución?
Ya señalizo él Celeste Guía, conforme las notas atribuidas al Apóstol Juan, que aquellos que Lo buscasen serán por El abrazados, pues jamás los expulsaría. Hay, de ese modo, en nombre del respeto al libre albedrío, la espera del Maestro por las disposiciones humanas. Pierde el sentido, así, la proverbial descreencia en los nuevos tiempos, cuando también se deshacen las creencias en futuro gratuito, distanciado de la buena voluntad y de los esfuerzos del ser humano.
El tiempo de ahora, rico en oportunidades, se abre para que todos unamos los recursos disponibles del saber y de las virtudes, para caminar al encuentro de Jesús Cristo. No hay más tiempo para lamentaciones o reclamaciones cuanto las condiciones de la época presente o del mundo actual.
Lo que nos cabe hacer es, aun que solitariamente, o en pequeños grupos de valerosos e intrépidos vanguardistas, tomar el arado de las buenas obras y partir en busca de ese encuentro psíquico con el Amigo Celestial, con la garantía de que seremos por El protegidos, y que pasaremos a ser parte de los servidores del amor y de la paz, participes del circulo de sembradores que viven con los pies en el mundo teniendo, pues, la mente fijada en los astros luminosos.
Camilo
Médium Raul Teixeira
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¿ Qué impulsa el retorno del Ser Espiritual a este mundo ?

Cuando el Ser no tiene un lastre negativo desde su pasado, pendiente de superar, este no siente la urgencia de tener que regresar a este mundo para compensarlo o reducirlo, pero sin embargo, antes o después desde el plano o mundo espiritual en que habita, llega un momento en que por imperativos de la Ley de Evolución, comienza a experimentar cierto cansancio a causa de sentir en él cierto estancamiento, entonces presiente y comprende la necesidad de volver de nuevo a las pruebas que ofrece la vida en la materia. Este cansancio se podría comparar al de una persona que lleva muchas horas despierta, sin dormir ni descansar nada; antes o después el sueño y el cansancio se apodera de ella y siente la necesidad de descansar y de relajarse, dejándose llevar por ese requerimiento físico y psíquico..
En esta situación, el Ser que va a reencarnar, entra gradualmente en un estado de turbación mayor y mas duradera que la experimentada con la muerte, pues la reencarnación supone para el Ser el proceso inverso y similar al de la muerte humana, pero más duro y largo , porque por lo general, para todos los espíritus es más difícil el tener que nacer como humano en un proceso de planificación y de desarrollo embrionario que dura nueve meses , que el de la muerte con la desencarnación, que suele ser casi instantánea o de una duración , por lo general, bastante más breve. El nacimiento es una ligadura a la materia que limita nuestra libertad como seres espirituales, mientras la muerte del cuerpo es una liberación del alma.
Si el deseo de retornar a este mundo es muy fuerte, puede anticipar este momento solicitándolo a sus Mentores o Guías espirituales, para que le sea concedido. Asimismo, tal como se ha explicado ya, también puede retrasar este momento si se acobarda y retrocede por el miedo al fracaso ante las pruebas difíciles que sabe que tendrá que afrontar en este mundo, lo cual le es motivo de inquietud y sufrimiento.
El proceso del retorno o reencarnación, puede variar de unos indivíduos a otros, tal como sucede con el proceso de la desencarnación, dependiendo de su grado de conciencia y de su mas o menos avanzado grado de evolución.
Cuando los Espíritus reencarnantes son muy jóvenes en su existencia como espíritus por lo que son Primarios, no tienen todavía conciencia del proceso y son inmersos en él de una forma “automática”..
En el caso de otros un poco más avanzados o Secundarios, con cierto grado de evolución alcanzada, están todavía muy apegados a la Tierra, y cuando piden volver lo hacen impulsados por la Ley de Causa y Efecto, eligiendo y planificando su futura vida con la ayuda y consejo de sus mentores o Guías.
Los Espíritus Libres, eligen voluntariamente volver por un impulso mental de la ley de Evolución en unos muy espaciados periodos de tiempo. Estos ya han quedado libres del obligado proceso reencarnatorio en los mundos “ de expiación y pruebas”, y su vuelta a la Tierra casi siempre obedece a motivos de amor y de ayuda hacia otros Seres aún ligados a ella.
En el caso de los Superiores al igual que los Libres, no están ya obligados a reencarnar en mundos atrasados, y cuando lo hacen, solo es por Amor a la Humanidad, con el propósito de ayudar a los Seres humanos en su adelantamiento evolutivo espiritual Estos Seres Superiores por su desarrollo intelectual y moral, están capacitados para planificar con gran antelación su retorno y su misión . Para estos, la vuelta a este mundo les supone siempre un sacrificio.

- Jose Luis Martín-

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El triunfo no está en vencer siempre, sino en nunca desanimarse”
- Napoleón -
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