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jueves, 12 de mayo de 2016

VISIÓN MÉDICO-ESPÍRITA DEL AUTISMO




                                                   

                      AUTISMO
           UNA VISIÓN MÉDICO ESPÍRITA

A finales de 2015, un listado hecho por el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), de Estados Unidos, constató que la incidencia de autismo entre los niños había aumentado: ahora, un niño de cuarenta y cinco está dentro del trastorno del espectro autista (lo que representa cerca del 2,25% en el país americano). Entre 2011 y 2013, esa tasa era apenas de uno de cada ochenta y, en 2008, uno de cada cien.

De esa forma, se estima que Brasil, con sus 200 millones de habitantes, posee cerca de dos millones de autistas. Son más de trescientos mil casos solo en el Estado de São Paulo. Para saber un poco más sobre esta enfermedad, entrevistamos al Dr. José Fernando de Souza, que es médico neuropediatra, director médico del núcleo Integrado de Neurología Infantil en Juazeiro del Norte, Ceará, y presidente de la AME – Cariri.

He aquí la entrevista:

¿Qué caracteriza el autismo?

El autismo es definido por el desarrollo anormal y/o regresión de la interacción social y comunicación asociados a intereses y comportamientos repetitivos y estereotipados.

¿Cómo los padres o cuidadores identifican las primeras señales? ¿A partir de cuántos meses o años?

Uno de los principales marcadores biológicos en los trastornos globales del desarrollo infantil en el espectro autista han sido las ventanas del desarrollo. Esos marcadores hoy representan los principales parámetros que tenemos y que transcurren de la siguiente manera: la orientación social (capacidad de responder a una llamada) y la atención compartida (capacidad de dividir la atención con alguna persona) son habilidades adquiridas el primer año de vida; así, actualmente han sido buscados retrasos de esas áreas citadas, el llamado análisis del fenotipo (observación del comportamiento). De los marcadores, es decir, de los indicadores que puedan ser medidos, los endofenotipos, o sea, las predisposiciones individuales a desarrollar los trastornos globales del desarrollo, son actualmente los más acertados. De ese modo, la precocidad del diagnóstico podrá ser detectada en un niño que no responda a una llamada con su mirada (orientación y atención compartida) o que no haya desarrollado el lenguaje hasta los 30 meses de edad.

¿Existen predisposiciones genéticas para el autismo?

Existe un grupo de genes que han sido considerados como envueltos en la génesis de los disturbios sociales que componen el trastorno del espectro autista, tales como las neuroliginas 3 y 4, las neurexias 1 y 3, el FMR1 y MECP2, en el caso de los dos últimos, estudios envueltos con el síndrome del cromosoma X frágil y el síndrome de Rett.

¿Espiritualmente, hay explicaciones o posibilidades para esa enfermedad?

La mayor explicación para el trastorno del desarrollo infantil del espectro autista es la ley de causa y efecto. Como nos dice el Espíritu Joanna de Ângelis en su libro "Plenitud": “los sufrimientos humanos de naturaleza “kármica” pueden presentarse bajo dos aspectos que se complementan: prueba y expiación. Ambos buscan educar y reeducar”.

Espiritualmente, los niños son espíritus en proceso de educación y evolución, con demandas kármicas (ley de causa y efecto) que deben ser depuradas. No son los padres los que generan los espíritus que vuelven, solo ayudan en la composición genética de la formación de la materia en la cual ese espíritu habitará. El cuerpo procede del cuerpo, pero el espíritu no procede del espíritu, porque el espíritu existía antes de la formación del cuerpo que va a habitar.

Hoy, vemos más casos de autismo. ¿Por qué? ¿El diagnóstico viene perfeccionándose?

El hecho de ver más casos siendo diagnosticados hoy día para trastornos del espectro autista se debe a una mayor notificación por aquellos que luchan con la enfermedad y a la divulgación hecha en los medios por las asociaciones de madres y niños autistas de todo Brasil, que de forma inequívoca, han divulgado la historia natural de la enfermedad y cómo diagnosticarla. Es evidente que el conocimiento viene perfeccionándose a lo largo de los años.
¿La sociedad está más preparada para apoyar no solo a los niños, sino también a su familia?

La sociedad está mucho mejor preparada para aceptar y acoger a esos niños, en vista de la comprensión de la enfermedad y para aquellos que aceptan el paradigma espíritu-materia.

¿En su opinión, cuál es la mejor lección a aprender con el autismo?

La mejor lección que aprendemos con el autismo infantil es estar delante de un ser que sufre porque hirió, y normalmente hirió mucho, como nos informan los Espíritus superiores en las palabras de Hermínio Miranda, Chico Xavier y Suely Caldas Schubert. “Las expiaciones —dicen ellos, —buscan restaurar el equilibrio perdido, al tiempo que conducen al infractor a la posición espiritual en que se encontraba antes de la caída desastrosa.”

Hay que considerar la propuesta de las casas espíritas para la atención de los niños autistas, enfocando dos puntos igualmente importantes:

1. Atención espiritual permanente a las familias y al paciente en la casa espírita y en su hogar de origen.

2. No apartarse de las atenciones médicas y rehabilitadoras proporcionadas por las diversas técnicas conocidas.

- Giovana Campos -
Publicado anteriormente por José Manuel Fernandez

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EL ERROR DE NO CORREGIR UN ERROR



"Una vez que descubres los demonios escondidos en tu mente...tienes dos alternativas: Enfrentarlos o ser esclavo (a) de ellos. Es tu decisión."




Deseo amar a todos sin distinción, eso me haría feliz...No sentirme herido ante las ofensas consientes o inconscientes que alguien pudiera hacerme. Ser inmune al odio, al rencor, a la envidia...solo sentir PAZ en el corazón en todo momento, aun en medios de las más fuertes tormentas de la vida... Sonreír ante la mal llamada muerte, sonreírte a las almas de los seres queridos que tienen que partir de la vida física..tener una Fe absoluta, inquebrantable ante las adversidades, ante las borrascas, ante los contratiempos, ante las enfermedades. Ser un alma espiritual, sin grandes apegos, ni luchas por las cosas de este mundo, tan finitas, tan pasajeras, tan sin importancia y a las cuales les damos tanto valor y tanta energías, que absorben gran parte de la existencia. 

Se que todavía me falta mucho para alcanzar ese total estado de Paz interior...mucho, pero mientras tanto, voy a tratar, aun en medio de las caídas, de los errores, de los fracasos...voy a tratar de recuperarme y fortalecerme y seguir escalando la montana del Conocimiento. 
Los invito a Uds a continuar también en vuestras luchas diarias, a levantar vuestras cabezas y a recordar SIEMPRE que sois todos...hijos del Altísimo Padre-Madre Espiritual. Con todos os atributos y toda la esencia espiritual y divina para triunfar en vuestros empeños...no decaigan NUNCA. Manténgase firmes en el correcto camino de la evolución.....Dios los Bendice!!! 
Rey Formoso

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                  NATURALEZA DE LAS COMUNICACIONES 
Comunicaciones groseras, frívolas, formales o instructivas. 
133. Hemos dicho que todo efecto que revela en su causa un acto de libre voluntad, por insignificante que sea este acto, acusa por esto mismo una causa inteligente. De este modo, un simple movimiento de una mesa que responde a nuestro pensamiento, o presenta un carácter intencional, puede considerarse como una manifestación inteligente. Si el resultado se limitara a esto solo, tendría para nosotros un interés muy secundario; sin embargo, algo sería ya el habernos dado una prueba de que hay en estos fenómenos otra cosa más que una acción puramente material; pero la utilidad práctica que sacaríamos de eso sería para nosotros nula, o al menos muy restringida; otra cosa sucede cuando esta inteligencia adquiere un desarrollo que permite un cambio regular y seguido de pensamientos; entonces ya no son simples manifestaciones inteligentes, sino verdaderas comunicaciones. Los medios de que disponemos hoy día permiten el obtenerlas tan extensas, tan explícitas y tan rápidas como las que nos comunicamos con los hombres. 
Si nos penetramos bien, según la Escala Espírita (El Libro de los Espíritus, núm. 100), de la variedad infinita que existe entre los Espíritus, bajo el doble aspecto de la inteligencia y de la moralidad, se concebirá fácilmente la diferencia que debe haber en sus comunicaciones; en las que debe reflejarse la elevación o la bajeza de sus ideas, su saber y su ignorancia, sus vicios y sus virtudes; en una palabra no deben parecerse las unas a las otras, ni más ni menos que las de los hombres, desde el salvaje al europeo más ilustrado. Todos los matices que presentan pueden agruparse en cuatro categorías principales; según sus caracteres más marcados, son, pues, groseras, frívolas, formales e instructivas. 

134. Las comunicaciones groseras son aquellas que se traducen por expresiones que hieren la decencia. No pueden emanar sino de Espíritus de baja clase, manchados todavía con todas las impurezas de la materia, y no difieren en nada de las que podían dar los hombres viciosos y groseros. Repugnan a toda persona que tiene la menor delicadeza de sentimientos; porque son, según el carácter de los Espíritus: triviales, deshonestas, obscenas, insolentes, vanidosas, malévolas y aun impías. 

135. Las comunicaciones frívolas emanan de los Espíritus ligeros, burlones y traviesos, más maliciosos que malvados, y no dan ninguna importancia a lo que dicen. Como no tienen nada de indecentes, gustan a ciertas personas que se divierten con ellas y encuentran placer en estos entretenimientos fútiles en que se habla mucho para no decir nada. Estos Espíritus dicen de vez en cuando agudezas espirituales y satíricas, y en medio de sus chistes vulgares dicen algunas veces duras verdades que tocan casi siempre en el blanco. Estos Espíritus ligeros pululan alrededor de nosotros y aprovechan todas las ocasiones para mezclarse en las comunicaciones; la verdad es el menor de sus cuidados; por eso tienen el pernicioso placer de mixtificar a aquellos que tienen la debilidad y algunas veces la presunción de creerlos bajo su palabra. 
Las personas que se complacen con esta clase de comunicaciones dan, naturalmente, acceso a los Espíritus ligeros y mentirosos; los Espíritus formales se alejan de ellos como sucede entre nosotros, que los hombres formales se alejan de las reuniones de los atolondrados. 

136. Las comunicaciones formales son graves en cuanto al objeto y a la manera como se hacen. Toda comunicación que excluye la frivolidad y la grosería, y que tiene un fin útil, aunque fuese de interés privado, es por lo mismo formal; pero no por esto está siempre exenta de errores. Los Espíritus formales no todos tienen igual ilustración. Hay muchas cosas que ellos ignoran y sobre las cuales pueden engañarse de buena fe; por eso los Espíritus verdaderamente superiores nos aconsejan sin cesar, que sometamos todas las comunicaciones al examen de la razón y de la más severa lógica. 
El preciso, pues, distinguir las comunicaciones verdaderamente formales de las falsas formales, y esto no es siempre fácil, porque es a favor de la misma gravedad del lenguaje, ciertos Espíritus presuntuosos o falsos sabios procuran hacer prevalecer las ideas más falsas y los sistemas más absurdos; y para hacerse más verídicos y darse más importancia no tienen escrúpulo en adornarse con los nombres más respetables y más venerados. Ese es uno de los grandes escollos de la ciencia práctica; volveremos a tratar de ello más adelante, con toda la extensión que necesita un objeto tan importante, al mismo tiempo que daremos a conocer los medios de precaverse contra el peligro de las falsas comunicaciones. 

137. Las comunicaciones instructivas son las comunicaciones formales que tienen por principal objeto alguna enseñanza dada por los Espíritus sobre las ciencias, la moral, la filosofía, etc. Son más o menos profundas, según el grado de elevación o de desmaterialización del Espíritu. Para sacar de estas comunicaciones un fruto real, es preciso que se regularicen y se continúen con perseverancia. Los Espíritus formales se interesan por aquellos que quieren instruirse y los secundan, mientras que dejan a los Espíritus ligeros el cuidado de divertir a los que sólo ven en estas manifestaciones una distracción pasajera. Por la regularidad y la frecuencia de estas comunicaciones es como se puede apreciar el valor moral e intelectual de los Espíritus con los cuales uno se comunica, y el grado de confianza que merecen. Si la experiencia es necesaria para juzgar a los hombres, mayor se necesita para juzgar a los Espíritus. 
Dando a estas comunicaciones la calificación de instructivas, nosotros las suponemos verdaderas, porque lo que no fuese verdadero no podría ser instructivo, aunque se dijera con el lenguaje más imponente. No podríamos, pues, colocar en esta categoría ciertas enseñanzas, que no tienen de formal sino la forma, a menudo pomposa y enfática, con ayuda de la cual los Espíritus más presuntuosos que sabios, que las dictan, pretenden hacer ilusión; pero estos Espíritus, no pudiendo suplir el fondo que no tienen, no podrían sostener mucho tiempo su papel; pronto descubren su flanco débil, por poco que continúen sus comunicaciones o se sepa acosarlos hasta sus últimos atrincheramientos. 

138. Los medios de comunicación son muy variados. Los Espíritus obran sobre nuestros órganos y sobre todos nuestros sentidos; pueden manifestarse a la vista en las apariciones, al tacto por impresiones tangibles, ocultas o visibles, al oído por ruidos, al olfato por olores sin causa conocida. Este último modo de manifestarse, aunque muy real, es sin contradicción el más incierto por las numerosas causas que pueden inducir en error, por lo que no nos ocuparemos de ello. Lo que debemos examinar con cuidado son los diversos medios de obtener comunicaciones, es decir, un cambio regular y continuado de pensamientos. Estos medios son: los golpes, la palabra y la escritura. Los desarrollaremos en capítulos especiales. 

- LIBRO DE LOS MEDIUMS.- Cap. 10 - Allan Kardec

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    Mehemet Alí, 

              antiguo bajá de Egipto


kardec(16 de marzo de 1858)

1. ¿Qué os indujo a venir a nuestro llamado?
– Resp. He venido para instruiros.

2. ¿Estáis contrariado por haber venido entre nosotros y por responder a las preguntas que deseamos dirigiros?
– Resp. No; aquellas que tengan por objetivo vuestra instrucción, no veo inconvenientes.

3. ¿Qué prueba podemos tener de vuestra identidad, y cómo podemos saber que no es otro Espíritu que ha tomado vuestro nombre?
– Resp. ¿Para qué serviría eso?

4. Sabemos por experiencia que a menudo Espíritus inferiores usurpan nombres supuestos, y es por esto que os hemos hecho esa pregunta.
– Resp. Ellos usurpan también las pruebas; pero el Espíritu que se pone una máscara se devela también a sí mismo por sus palabras.

5. ¿Con qué forma y en qué lugar estáis entre nosotros?
– Resp. Con la que lleva el nombre de Mehemet Alí, cerca de Ermance.

6. ¿Estaríais satisfecho si os cediéramos un lugar especial?
– Resp. En la silla vacía.

Nota – Había cerca de allí una silla vacante a la cual no se había prestado atención.

7. ¿Tenéis un recuerdo preciso de vuestra última existencia corporal?
– Resp. No lo tengo todavía preciso; la muerte me ha dejado su turbación.

8. ¿Sois feliz?
– Resp. No; infeliz.

9. ¿Estáis errante o reencarnado?
– Resp. Errante.

10. ¿Recordáis lo que habéis sido antes de vuestra última existencia?
– Resp. Yo era pobre en la Tierra; envidié las grandezas terrestres: subí para sufrir.

11. Si pudierais renacer en la Tierra, ¿qué condición elegiríais de preferencia?
– Resp. La de ser desconocido; los deberes son menores.

12. ¿Qué pensáis ahora de la última posición que habéis ocupado en la Tierra?
– Resp. ¡Vanidad de la nada! ¡He querido conducir a los hombres, sin saber conducirme a mí mismo!

13. Se dice que vuestra razón estaba alterada desde hacía algún tiempo; ¿esto es verdad?
– Resp. No.

14. La opinión pública aprecia lo que habéis hecho por la civilización de Egipto, y os coloca entre sus mayores príncipes. ¿Sentís satisfacción?
– Resp. ¡Qué me importa esto! La opinión de los hombres es el viento del desierto que levanta el polvo.

15. ¿Veis con placer a vuestros descendientes marchar en el mismo camino, y os interesáis por sus esfuerzos?
– Resp. Sí, ya que tienen como objetivo el bien común.

16. Sin embargo, se os reprochan actos de una gran crueldad: ¿los reprobáis ahora?
– Resp. Los expío.

17. ¿Veis a los que habéis hecho masacrar?
– Resp. Sí.

18. ¿Qué sentimientos tienen por vos?
– Resp. El odio y la piedad.

19. Desde que habéis dejado esta vida, ¿volvisteis a ver al sultán Mahmud?
– Resp. Sí: en vano huimos uno del otro.

20. ¿Qué sentimiento tenéis uno por el otro ahora?
– Resp. Aversión.

21. ¿Cuál es vuestra opinión actual sobre las penas y las recompensas que nos esperan después de la muerte?
– Resp. La expiación es justa.

22. ¿Cuál es el mayor obstáculo que habéis tenido que combatir para el cumplimiento de vuestras miras de progreso?
– Resp. Yo reinaba sobre esclavos.

23. ¿Pensáis que si el pueblo que tuvisteis que gobernar hubiese sido cristiano, hubiera sido menos rebelde a la civilización?
– Resp. Sí; la religión cristiana eleva el alma; la religión mahometana no habla más que de la materia.

24. Cuando encarnado, ¿era absoluta vuestra fe en la religión musulmana?
– Resp. No; yo creía en un Dios mayor.

25. ¿Qué pensáis ahora de la religión mahometana?
– Resp. Ella no forja a los hombres.

26. ¿Tenía Mahoma, según vos, una misión divina?
– Resp. Sí, pero la echó a perder.

27. ¿En qué la echó a perder?
– Resp. Quiso reinar.

28. ¿Qué pensáis de Jesús?
– Resp. Éste ha venido de Dios.

29. Según vos, ¿cuál de los dos, Jesús o Mahoma, ha hecho más para la felicidad de la Humanidad?
– Resp. ¿Por qué lo preguntáis? ¿Qué pueblo Mahoma ha regenerado? La religión cristiana ha salido pura de la mano de Dios: la religión mahometana es la obra de un hombre.

30. ¿Creéis que una de esas religiones está destinada a desaparecer de la faz de la Tierra?
– Resp. El hombre progresa siempre; la mejor permanecerá.

31. ¿Qué pensáis de la poligamia, consagrada por la religión musulmana?
– Resp. Es uno de los lazos que retienen en la barbarie a los pueblos que la profesan.

32. ¿Creéis que la sumisión de la mujer está en conformidad con las miras de Dios?
– Resp. No; la mujer es igual al hombre, ya que el Espíritu no tiene sexo.

33. Se dice que el pueblo árabe solamente puede ser conducido a través del rigor; ¿no creéis que los malos tratos lo embrutecen más que someterlo?
– Resp. Sí, es el destino del hombre: cuando es esclavo se envilece.

34. ¿Podéis transportaros a los tiempos de la Antigüedad, donde el Egipto estaba floreciente, y decirnos cuáles han sido las causas de su decadencia moral?
– Resp. La corrupción de las costumbres.

35. Parece que hacéis poco caso a los monumentos históricos que cubren el suelo de Egipto; no nos explicamos esta indiferencia por parte de un príncipe amigo del progreso.
– Resp. ¡Qué importa el pasado! El presente no lo reemplazaría.

36. ¿Podríais explicaros más claramente?
– Resp. Sí. No sería preciso recordar al egipcio degradado un pasado demasiado brillante: no lo hubiera comprendido. He desdeñado lo que me ha parecido inútil; ¿no podía yo engañarme?

37. Los sacerdotes del antiguo Egipto, ¿tenían conocimiento de la Doctrina Espírita?
– Resp. Era la de ellos.

38. ¿Recibían manifestaciones?
– Resp. Sí.

39. Las manifestaciones que obtenían los sacerdotes egipcios, ¿tenían la misma fuente que las que obtenía Moisés?
– Resp. Sí, él fue iniciado por ellos.

40. ¿De dónde proviene que las manifestaciones de Moisés eran más poderosas que las de los sacerdotes egipcios?
– Resp. Moisés quería revelar; los sacerdotes egipcios sólo tendían a ocultar.

41. ¿Pensáis que la doctrina de los sacerdotes egipcios tenía alguna relación con la de los hindúes?
– Resp. Sí; todas las religiones madres están ligadas entre sí por lazos casi invisibles: derivan de una misma fuente.

42. ¿Cuál de esas dos religiones, la de los egipcios y la de los hindúes, es la madre de la otra?
– Resp. Ellas son hermanas.

43. ¿Cómo se explica que vos, que cuando encarnado erais tan poco esclarecido sobre esas cuestiones, podéis responder con tanta profundidad?
– Resp. En otras existencias lo he aprendido.

44. En el estado errante donde estáis ahora, ¿tenéis entonces un pleno conocimiento de vuestras existencias anteriores?
– Resp. Sí, salvo de la última.

45. ¿Habéis vivido, entonces, en el tiempo de los faraones?
– Resp. Sí; tres veces he vivido en el suelo egipcio: como sacerdote, mendigo y príncipe.

46. ¿En qué reinado habéis sido sacerdote?
– Resp. ¡Es tan antiguo! El príncipe era vuestro Sesostris.

47. Según esto, parecería que no habéis progresado,puesto que expiáis ahora los errores de vuestra última existencia.
–Resp. Sí, he progresado lentamente; ¿era yo perfecto para ser sacerdote?

48. ¿Es porque habéis sido sacerdote en aquel tiempo que habéis podido hablarnos con conocimiento de causa de la antigua religión de los egipcios?
– Resp. Sí; pero no soy lo bastante perfecto como para saberlo todo; otros leen en el pasado como en un libro abierto.

49. ¿Podríais darnos una explicación sobre el motivo de la construcción de las pirámides?
– Resp. Es demasiado tarde.

(NOTA – Eran casi las once horas de la noche.)

50. No os haremos más que esta pregunta; ¿podríais responderla? Os lo ruego.
– Resp. No, es demasiado tarde, y esta pregunta llevaría a otras.

51. ¿Tendríais la bondad de respondernos en otra ocasión?
– Resp. No me comprometo.

52. Os agradecemos, no obstante, la complacencia con la que habéis tenido a bien responder a las otras preguntas.
– Resp. ¡Bien! Yo volveré.

Allan Kardec (Extraido de la Revista Espírita de 1858)

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