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martes, 16 de noviembre de 2010

La crisis de la muerte

 

Ernesto Bozzano

Los casos que hasta aquí he contado son de difuntos que se encontraron en las diversas regiones, o estados, del plano astral, por la ley de afinidad, gravitan y permanecen, por lo que parece, durante cierto periodo de tiempo más o menos largo, todos los espiritus que vivieron en la Tierra de manera moralmente normal. Me resta narrar algunos casos en que se encuentren narrados los acontecimientos por los que pasan, durante y después de la crisis de la muerte, los Espíritus réprobos, obligados a gravitar, por la ley de afinidad, en las esferas de sufrimiento, correspondiente al infierno de los cristianos; infierno, bien entendido, sin torturas fisicas y donde los sufrimientos morales no serian eternos, sino transitorios. Debo, sin embargo, aclarar que no llegué a encontrar un solo ejemplo de difunto caído en las esferas infernales, que haya venido a transmitir mediúmnicamente la narración de su triste aventura.

El caso, sin embargo, se figura muy explicable, puesto que las relaciones mediumnicas con entidades existentes en las más bajas esferas de sufrimiento, parece que no se verifican con frecuencia; tal vez  incluso  no se verifiquen. Se conocen, así, las condiciones de esas esferas, por las descripciones que numerosas personalidades mediúmnicas han hecho.

Por lo que toca a los Espíritus que se encuentran en las esferas de sufrimiento intermediarias y poco inferiores al plano astral, observaré que algunas de ellas han descrito las vicisitudes de su entrada en el medio espiritual. De entre esos, puede señalarse el caso, ya ahora famoso, del escritor ingles Oscar Wilde, con el que ya me ocupe largamente, en esta revista (marzo y abril de 1926). Otro caso interesante es el de un ingles de familia noble, muerto a consecuencia de un accidente, después de una corta existencia de perversiones, pero  no era naturalmente malo. Este se manifestó sucesivamente por la mediumnidad de Miss Aimee Earle y de Miss Florence Dismore y la historia de esas manifestaciones merece ser resumida.

Miss Aimee Earle es médium psicográfica y clarividente. Cierto día, en que estaba para escuchar un poco de música, que su amiga Florence Dismore tocaba al piano, tuvo la primera visión de un mozo moreno. Al día siguiente, estando las dos amigas  juntas para leer y comentar una lectura espiritualista, Miss Earle vio aparecer al lado el mismo fantasma y entablar conversación con ella. Miss Florence Dismore describió  de la manera siguiente ese primer encuentro:

Comenzó el por interrogarla acerca de las afirmaciones contenidas en el texto que las dos mozas se entretenían en leer y cuyo propósito pondero: ¡Más, yo no estoy muerto, puesto que estoy aquí! – El Espíritu guía de Miss Earle, vigilante, se hallaba también a su lado, conservándose invisible para el otro Espíritu, aconsejo a la médium que no respondiese a las preguntas de este último y continuase leyendo el libro. Ella obedeció y, terminada la lectura, el mozo moreno fue conducido a alguna parte, por sus guías espirituales.

En resumen: los Espíritus guías lo habían traído a la presencia de las dos mediúms, por lo que parece ser, para lograr convencerlo de que había muerto y se hallaba en el mundo espiritual. Comenzaban así su redención que, dotado el como estaba de aptitudes especiales, debía operarse, narrando su historia por aquellas mediúms, a titulo de edificación moral y espiritual, en provecho de los vivos. El no tardó, en efecto, en manifestarse spicograficamente por Miss Earle, comunicándole que tenía la misión de decirle la historia de su vida, lo que pasó luego a hacer. Miss Earle, cuyos días estaban ocupados por sus obligaciones profesionales, reconoció no disponer del tiempo necesario para recibir el dictado metódico de una exposición completa. Por eso, después del recibimiento de los tres primeros mensajes, decidió, de acuerdo con el Espíritu que se comunicaba, que este continuara dictando su historia a Miss Florence Dismore. Fue lo que se hizo, hasta que la exposición se terminó.

Esa obra trae el titulo: The Progression ot Marmaduke. El Espíritu relata en ella su historia mundana, las circunstancias de su muerte, los remordimientos que lo asaltaron después de su fallecimiento, la generosa intervención de un amigo muerto, que él, cuando estaba vivo, ofendió gravementemente, y las consecuencias de su arrepentimiento  le abrieron  el camino de la redención.

Si bien ese Espíritu se demoró poco en tratar la crisis de la muerte, con todo, no habiendo a mi disposición otros casos del mismo genero, me decido a reproducir lo poco que él dice al respecto. Es como empieza su mensaje, dictado a Miss A. Earle.

¡Que de cosas he de olvidar en la nueva existencia! ¡Cuantas! ¡Cuantas! ¿Más, como ha de hacer la criatura para redimirse? Es demasiado tarde para mí. Entretanto, tengo a mí alrededor Espíritus generosos, que me animan, abriéndome el corazón a la esperanza de que un día también para mi se realizara la visión espiritual y audición de las armonías celestes. En todo caso, ya no me siento egoísta y experimento viva simpatía por los otros. Me aplicaron el tratamiento que me convenía: enérgico, más necesario…


Estando yo vivo, un segundo me bastó para darme la muerte. Me hallaba recostado en la montaña en una ladera rocosa. Un bloque se desprendió allí de lo alto y me aplasto la cabeza, tornándome irreconocible el semblante. Me reconocieron únicamente por los papeles que llevaba en mi cartera.

Eso fue obra de un instante. Me vi de un golpe, sumergido en las más profundas tinieblas. Procure, tanteando, caminar a través de la oscuridad. No veía ninguna luz; al rededor. Mortal silencio: era una situación terrorífica. Me parecía, algunas veces, divisar a lo lejos una claridad y percibir sonidos musicales. ¿que significaban estos? Sentía que iba a enloquecer y luchaba contra lo desconocido como un hombre de vueltas con el vacio.

Al final, agotado, caí al suelo, en una crisis espantosa e indescriptible depresión moral. Maldecía a Dios y al género humano. ¡Quería morir y no podía!... ¡Me allé, enseguida, no se como, junto a la montaña rocosa, donde se hallaba extendido mi cuerpo y lo vi! Trate de levantarlo, de resucitar, más me tuve que apartar, repelido por el hedor que se desprendía de él. Me hallaba en un extraño e incoherente estado del alma: no podía comprender donde me encontraba, ni lo que pasaba. Me vino la idea de que estaba loco; después, fui presa de horrenda pesadilla, de la cual precisaba librarme lo más prontamente posible. La idea, de que estaba muerto jamás me acudió al Espíritu.

Ignoro durante cuanto tiempo estuve errante por entre aquellos peñascos. Más, un día, finalmente, mi locura llegó a una fase inesperada: me hallé en un medio familiar, del cual participaba, sin embargo sin conocer a las personas que veía. Como quiera que sea, estaba allá  y no me podía ir. La primera vez, oí música tocada al piano. La segunda, oí la lectura de un libro y las conversaciones que le siguieron después, que me hicieron saber que las dos señoras que allí estaban tenían conocimiento no solo de mi presencia, sino del móvil de mi carácter.

Se trataba de la circunstancia, mencionada antes, en que los guías del mozo moreno, que él, más allá, no percibía, y lo condujeron junto a las dos mediúms.

Escuché atentamente y aprendí que aquellas dos damas acreditaban que el hombre posee un Espíritu, que sobrevive a la muerte del cuerpo. Pensé: ¡Que absurdo! Más, de repente, alguien me esclareció el Espíritu, transmitiéndome la verdad, de cuánto me decía al respecto: ¡Yo entonces estaba muerto! ¿Más, en ese caso, donde me hallaba? ¿Qué había sido de mi? Desde que me convencí de que estaba muerto, las cosas cambiaron. Me vi rodeado de Espíritus que parecían deseosos de asistirme… No podéis haceros una idea de lo que significaba para mí ese cambio. Dije: Estoy confuso y desorientado. ¡Me juzgaba loco, más estoy muerto! Muerto únicamente para el mundo material, de la visión física, de la audición física; más vivo, sin embargo, más que nunca para el mundo espiritual, con una visión y audición espiritual. Tú te encuentras en otro mundo de existencia: es todo. También nosotros tuvimos que pasar por nuestras crisis, antes de acomodarnos en nuestro mundo. Desde que te interesas de las condiciones que te encuentras, empezarás a progresar para la redención…

Con gran sorpresa mía, fuí informado de que esa asamblea de Espíritu se reunía para venir en mi auxilio y que eso se daba por efecto de la solicitación de uno de mis amigos de otros tiempos. Cuan lejos estaba yo de imaginar quien era ese amigo generoso. Me dijeron que me tocaba entrar de nuevo, por algún tiempo, en el medio horrible donde me habían arrojado; mas que un rayo de luz iba a penetrar en las tinieblas que me rodeaban, mientras tanto, desde que un rayo de luz penetra en un alma, nunca más se apaga: ese rayo de luz iba a brillar para mi como estrella de esperanza, que al final me haría guiar para salir de las tinieblas y caminar para la luz.

 Poco después, me hallé en el mismo medio que antes, mas una pálida luz brillaba a mi lado y se torno mi estrella polar. Cuando la contemplaba, poseído de un deseo vivo, más intenso se le tornaba la luminosidad. Se mostraba, ahora a mi derecha, ahora a mi izquierda, sin embargo nunca se apagaba. No me seria posible calcular el tiempo que pase en esas tinieblas, atenuadas por un rayo de esperanzas…

Dudo ahora en proseguir la narrativa de los acontecimientos por lo que paso mi alma.

La magnanimidad de otro – absolutamente digno de Jesús de Nazaret – precipita mi Espíritu en el abismo del remordimiento. Mi iniquidad se yergue ante mi, como un fantasma perseguidor, proclamándome el más miserable de los pecadores. Entre tanto debo continuar, pues mi narración tiene que dar una pálida idea del poder del Amor en el medio espiritual. No existe más que una sola ley: el Amor, que es Perdón; el Perdón, que es Amor. En fin, voy a darme prisa en confesar. ¡Perdóname, pudieras! En cuanto a mi, no puedo. Me siento desfallecer. Aquel que me supo perdonar es el más sublime de los hombres, sin embargo su generosidad me destroza el corazón y la iniquidad de mi falta se levanta, monstruosa, ante mí. ¡El amigo que tenia cuando estaba vivo, que abandone a su destino, que reduje a ser un proscrito de la sociedad, fue quien reunió ese grupo de Espíritus para asistirme!... Vi que esos mismos Espíritus abrían paso a otro espíritu que se dirigía hacia mí, sonriendo. Lo miré atentamente. ¡Era el! ¡Asombroso! ¡El amigo que yo traicioné! Me extendió el brazo. Oculte mi rostro avergonzado, en su pecho, para  sentirme más saturado de sus pensamientos de perdón y piedad… ¡Paro! ¡Paro! Basta por hoy...

Interrumpo aquí, las citaciones, a fin de no salirme del tema que me propuse.

Conforme lo enseña el caso por encima, que concuerda con los otros del mismo genero, los sufrimientos expiatorios, que atañen a los réprobos, serian principalmente, de naturaleza moral; consistirían, primeramente, en todo suerte de recuerdos y de deseos insatisfechos e imposibles de dar satisfacción; después, toda suerte de remordimientos dilacerantes. Parece igualmente que, cuando para un Espíritu reprobó comienza la crisis de los remordimientos, ha dado el primer paso en el camino de su redención. De esta crisis, larga y a veces terrible, no podría, en efecto, quien quiera que sea, eximir al Espíritu, visto que solamente pasando por ella, llega su cuerpo a ser etéreo, lo que nos enseñan los Espíritus – a librarse de los fluidos impuros, de los que se lleno y cargó, fluidos impuros que sobre el se acumularon, a consecuencia de la repercusión vibratoria que sobre su organismo muy delicado ejerció su proceder despreciable o indigno, en el transcurso de la existencia terrestre. Y, del mismo modo que esos fluidos impuros había fatalmente – por virtud de la ley de afinidad – obligado al Espíritu a gravitar para las regiones infernales, también, en consecuencia de la purificación operada por la crisis de los remordimientos, su cuerpo etéreo, tornado más leve, se elevaría y gravitaría, siempre de acuerdo con la ley de afinidad – para la esfera espiritual inmediatamente superior.

En cuanto a los Espíritu réprobos endurecidos en el mal, incapaces de sentir remordimiento, permanecerán en la región infernal, inmersos en tinieblas más o menos profundas, las más de las veces en soledad, muchas veces en compañía de otros Espíritus de la misma categoría, hasta que la hora del arrepentimiento también para ellos suene, y que solo se da después de siglos, según las revelaciones; más que, al final, suena para todos, pues ni los propios Espíritu réprobos están abandonados a si mismos, sin embargo, si, asistidos y socorridos por Espíritus misioneros, propuestos para esa obra.

En el caso que acabamos de tratar, se ve que el Espíritu afirma ignorar el tiempo que estuvo errante  en las tinieblas y en el aislamiento. Hace notar que, en el mundo de los vivos, la misma cosa se da con los pacientes hipnóticos puestos en estado de sonambulismo vigilado, para los cuales el tiempo deja de existir. Por eso es que responden al experimentador, cuando este los despierta al cabo de veinticuatro horas, que durmieron un minuto. En una de mis obras anteriores, referente a los fenómenos de obsesión, cite el caso de un Espíritu obsesante, al cual el Doctor Wickland pregunta en que año supone el estar y que responde: se muy bien que estamos en 1902. Estaba en 1919. Más, el hombre murió en 1902 y errara en las tiniebla durante diecisiete años, juzgando estar en aquella situación solo penas algunos días.


Con relación a la concordancia episódica a señalar en el caso que nos ocupa, consideradas en confrontación con otros casos citados procedentemente, no pueden dejar de ser muy limitadas, por tratarse de entidades de difuntos que se hallan en medios espirituales diferentes. Señalaré, todavía, las concordancias relativas a los detalles fundamentales de costumbre: el Espíritu no tiene conciencia de estar muerto; se allá con forma humana en el mundo espiritual; no percibiendo la presencia de los Espíritus que le son jerárquicamente superiores y que por el velan y lo guían, en su rebeldía.

En cuanto al detalle enteramente capital, concerniente al poder creador del pensamiento en el medio espiritual, anotare que el Espíritu alude eso muchas veces en sus mensajes, acrecentando detalles interesantes, lo que lleva a extraer más algunos pasajes del texto.

Se expresa, asi:

En el mundo espiritual el pensamiento lo es todo – lo que no se da en el mundo espiritual de los vivos- nos comunicamos entre nosotros por el pensamiento, es por la fuerza del pensamiento, combinada con la voluntad, que podremos crear todas las cosas de que tenemos necesidad. Para utilizar esta fuerza del pensamiento, no basta que pensemos en el objeto que deseamos. Es precisa una concentración firme del pensamiento sobre ese objeto, pensando en todos sus detalles. Por ejemplo, si pensáramos en una túnica blanca, podríamos crearla en su más simple forma; sin embargo, si quisiéramos producirla de forma especial, de color especial, con un determinado diseño, precisaremos fijar el pensamiento en cada uno de esos detalles, según la manera por que queremos se presenten en la túnica. Del mismo modo, si quisiéramos crear por el pensamiento una pintura – por ejemplo, la reproducción de un paisaje, debemos concebirlo en el Espíritu con la mayor nitidez. Es por eso que, ejercitándose en las creaciones del pensamiento, los Espíritus llegan a pensar con una nitidez cada vez mayor y concentrar la voluntad con una eficacia siempre más importante. El hecho es muy útil, pues  en el mundo espiritual también hay gran necesidad de pensar con claridad….

Ernesto Bozzano

lunes, 15 de noviembre de 2010

¡¡ Coraje Hermanos !!

MENSAJE MEDIUMNICO
¡ Coraje hermanos!

Desde a llegada de Jesús y su revolución  estableciendo  la Igualdad ante Dios, cualquiera que defienda que todos los hombres sean iguales delante de Dios, sufrirán persecuciones.

Con  ocasión del pasaje de nuestro Maestro por nuestro orbe, aquellos que asuman  la responsabilidad de su mensaje enfrentaran la persecución. 

  Los antiguos cristianos incluso crearon  un símbolo de dos arcos que al ser dibujados, formaban la figura de un pez,  que servía para identificarse por los caminos y mantenerse a salvo de las guardias romanas y los fariseos que los perseguían. Ser cristiano, en la esencia  de lo que esto significa, siempre fue un peligro. Con la asimilación del Imperio Romano al cristianismo en la forma de Iglesia Católica, los perseguidos  se volvieron  perseguidores y la verdad del mensaje de amor se ha vuelto  sinónimo de terror. Justamente aquello que enseñó en su sacrificio, el amor  hasta el extremo de dar la  vida por la causa, era usado para refrendar el poder y esclavizar y matar en nombre de Dios.

Pasada la edad Media, en la alborada de la libertad, cuando el cartesianismo proclama la ciencia como nueva deidad  para romper  los grilletes de la ignorancia, el Espiritu de la Verdad viene conforme  lo prometido por Jesús para esclarecer todas las cosas que quedaroon encubiertas por la absoluta falta de recursos intelectuales para nuestro entendimiento.

  Ya no era los fanáticos ni los iniciados de diferentes doctrinas  los que  hablaban  de la inmortalidad de la alma y  de su reencarnación sucesiva , sino  cientificos  que armados de la experimentación, testimoniaron  de forma indiscutible la realidad de los espíritus.

Otra vez vimos la persecución a los nuevos cristianos.
 
Los espiritas, legítimos herederos del mensaje cristiano, también fueron  expuestos a la ignorancia y muchos también  pagaran con la vida. En todo estrato social, decirse espirita significaba sufrir prejuicios de toda especie. Entre los  escépticos  no  era mas  que un delirio místico y entre la iglesia institucional un peligro a sus aspiraciones de ser la dueña de la verdad y  representantes  de dios. Entre estas dos fuerzas sobrevivimos y seguimos adelante en la tarea sagrada de divulgar la doctrina espirita, para libertar corazones y mentes en la ascensión espiritual común a todos los hombres. Lo inusitado de esta nueva situación es que estamos delante de  un dilema del que antes no teníamos  un conocimiento sociológico para valorarlo en su mas amplia extensión. Una mirada mas profunda en el  desarrollo del espiritismo  desde  su codificación  hasta los cambios que ha practicado en nuestra sociedad, nos da la respuesta para tanto miedo de nuestros detractores. Los llamados a vivenciar el mensaje del amor saben que no basta no hacer  nada malo, sino hacer el bien en todos los niveles que  nuestra sociedad exije. Así encontramos nuestros hermanos del ideal espirita en la lucha por la republica, por la abolición de la esclavitud, en la lucha de igualdad entre los sexos dando a las mujeres el derecho al sufragio universal y a los trabajadores el derecho a un trabajo digno que cubra sus necesidades. Subversivos, nos llamaron y hemos pasado toda suerte de conmociones. De los aproximadamente trecientos centros que había en España, solamente uno, en Cataluña, logró sobrevivir a la persecución del régimen franquista, que servia a la Iglesia católica empeñada en sofocar el movimiento, siendo que muchos pagaran con la vida y hasta los años setenta decirse espirita podría llevar a la cárcel. En el resto de Europa el cuadro era  parecido en la ascensión del nazismo en Alemania.  Por  otra  parte, los grupos espiritualistas y espiritas tenían que refugiarse en la clandestinidad para poder sobrevivir. Nuestros libros quemados en hogueras de ignorancia ya no llegaban a las manos de una humanidad sedienta de saber el  por qué estamos aquí y entender cual  es el verdadero sentido de la vida.
El estalinismo trató de barrer de sus territorios a  los espiritas, herederos de Aksakoff y tantos otros trabajadores que fueron perseguidos y exterminados sin piedad.

Hermanos míos, no podría ser de otra manera. 

Recordemos  a Gandhi, el mahatma hindú, que después de sobrevivir a un intento de asesinato fue preguntado si tomaría medidas de seguridad y el en su sencillez y grandeza dijo: - Si no soy asesinado, es que soy un fraude. 
Porque los que somos perseguidos no somos un fraude. Pero muchos que aceptan los mensajes de los espíritus no se enteran de la responsabilidad que lleva la verdad. Lejos de buscar  en la reforma intima y la militancia en la divulgación de la doctrina, guardan para sí el conocimiento y ocultan sus preferencias temiendo sufrir sanciones y perjuicios.
Guardan las verdades como instrumento de status intelectual y perderse en discusiones estériles, idolatrando el personalismo y encastillándose en el  mucho saber que se auto atribuyen.   Llamados a dar testimonio de la  doctrina se eximen de responsabilidad justificando que todavía no es llegado el momento y así siguen hasta que la muerte venga  a recordarles  los compromisos asumidos.
La hora es ahora. Ya no hay más tiempo para vacilaciones ni miedos.
Tengamos conciencia de la importancia de nuestro óbolo en la construcción del nuevo mundo. Todos son importantes y nuestra palabra y comportamiento, el representante de Jesús en la tierra. Solamente os pedimos la buena voluntad y todo lo demás os será acrecentado.  Vuestras palabras hablaran y  vuestro  esfuerzo cargaran de entusiasmo  a los muchos que se encontrarán desfallecidos en el dolor y la desesperación de una sociedad corrompida por el consumismo, hijo del egoísmo y del orgullo. 

Vamos a decir al mundo que la muerte no existe. Que lo  que hacemos hoy determinara  nuestro futuro y  el de la humanidad. Participemos de todos los movimientos que defiendan  lo  digno y  lo bello. No permanezcáis impasibles delante de el hambre y de la miseria, tanto del cuerpo como del espiritu, pues el hambre de cultura y conocimiento es tan cruel como la del pan. 

 Mantengamos  el alma en el amor del Cristo y abramos  los oídos a  los mensajes de  los  guías espirituales, que tienemos junto  a nosotros,  la oportunidad de participar de este emprendimiento.
Ellos nos dicen: Somos todos coparticipes en esta faena. No nos deje sin trabajo y  nosotros no les dejaremos sin inspiración.
Por el Amor de Dios, nuestro Padre, permitidnos estar aquí hoy.
No perdamos tan preciosa oportunidad.
Tengamos coraje.

Hermanos Incondicionales   (por las manos de Cássio)
Madrid, 9 de Abril de 2008
Cassio López

Causas anteriores de las aflicciones

Las tribulaciones y sufrimientos que enfrentamos en la vida, no son fruto del azar o de la mala suerte, sino que siempre se tratan de pruebas y sufrimientos, que sin la reencarnación para que el Ser espiritual evolucione hacia una perfección que le aproxime cada vez más a su Fuente de Origen, le son necesarias, como necesaria es la medicina amarga o dolorosa al enfermo que tiene que recuperar su salud. Desde un punto de vista humano, cuando la ignorancia ciega la razón y la fe, esto no tiene sentido y lleva a pensar en que la vida es una tómbola que da premios y castigos de un modo ciego o arbitrario. Pero cuando se penetra en el verdadero conocimiento de lo que somos, quienes somos, el por qué de nuestra vida y el para qué estamos aquí, las brumas que oscurecen el horizonte interior del ser humano, se van disipando.

El saber que hemos vivido antes muchas veces, y que hemos protagonizado tantos errores a lo largo de la pasada vida del espíritu inmortal, nos aclara estas situaciones de dolor que con tanta frecuencia vemos cebarse en seres humanos, inocentes desde el solo punto de vista de su actual existencia.

Cuando el Ser espiritual aun atrasado no comprende el alcance de sus errores, la vida en la materia, llena de aflicciones y sufrimientos, puede serle impuesta, siempre para su bien, pues la ley de evolución y la de causa y efecto, le impulsan de ese modo a superar lo que de otro modo no superarían jamás acomodados en la ignorancia de que su estatus como espíritus puede y debe mejorarse. Las tribulaciones, dificultades y pruebas dolorosas de su vida física, le van a sensibilizar el alma y le van a inducir a la conquista de virtudes y valores necesarios para seguir progresando.
Pero no significa esto que toda persona atribulada o sufriente sea un ser atrasado o condenado al sufrimiento por las deudas de un pasado espiritual lleno de errores. Muchas veces estas pruebas no son un castigo sino una libre elección del espíritu, que comprende la utilidad de esa experiencia, humanamente no deseable, y que se compromete a ella libremente cuando cree que le va a ser útil o necesaria la experiencia, pero no porque necesariamente deba saldar una deuda expiatoria. En estos casos saben y comprenden que una vida llena de tribulaciones y sufrimientos, les es necesaria para alcanzar un grado de mayor perfección y por tanto, de mayor felicidad, que el que han alcanzado en su vida normal como espíritus inmersos en un proceso de perfeccionamiento continuo.

No obstante, hay que tener en cuenta a la hora de evaluar estas situaciones humanas que encierran un trasfondo espiritual, que todas las expiaciones sirven a su vez pruebas que van a fortalecer para el futuro, pero que las pruebas humanamente difíciles no son siempre expiaciones. Tanto si se trata de expiaciones como de pruebas, en ambos casos siempre son indicio de la inferioridad del espíritu que las experimenta, ya que cuando el progreso evolutivo es el correcto y no hay deudas pendientes con la ley de Consecuencias, no son necesarias estas tribulaciones al Ser espiritual que ya no las experimenta más en otros mundos superiores al nuestro.

Otras veces, sin embargo, cuando en la Tierra vemos tantos casos, debemos también comprender que en muchos de ellos se trata de espíritus de sacrificio, que sin tener necesidad evolutiva propia, se someten a una vida difícil para ayudar en la prueba evolutiva a otros seres espirituales, que de este modo, se verán empujados a crecer en valores como solidaridad, abnegación, caridad y amor, gracias al sacrificio del Ser espiritual amigo que les acompaña y ayuda en las pruebas de la vida, bien empujados por la ley de Causa y Efecto, que les obliga a reparar errores del pasado, o bien porque a su vez se han comprometido libremente a esta experiencia en donde por amor son acompañados y ayudados.

Cuando vemos personas inmersas en el sufrimiento de pruebas difíciles o dolorosas de la vida, el indicio de que se trata para ellas de una expiación o de una prueba, está en el grado de protesta y de rebeldía ante ella, o por el contrario, el grado de resignación y aceptación de las mismas. En este segundo caso se puede tratar de una expiación pero, como dice Kardec, mas bien es un indicio de que esa vida con sus dificultades, fue escogida voluntariamente y no impuesta, y que su fuerte resolución en asumirla positivamente por encima de los sufrimientos humanos, es una señal de progreso.

Las pruebas expiatorias de la vida son de provecho cuando se llevan bien y dan sus frutos al espíritu, pero en caso contrario pueden con ellas, si fracasan asumiéndolas mal, endeudarse más aún con las leyes divinas que de ese modo le llevarán a expiaciones cada vez más difíciles, hasta que la dureza del castigo de esas vidas duras y dolorosas, ablande su orgullo y le lleve al deseo sincero de recuperar el camino perdido.

Lo que induce al Ser espiritual a someterse a esta clase de pruebas, no puede ser otra cosa sino el deseo de mejorarse y lograr un mayor grado de perfección que le permita una más perfecta felicidad que sabe que podrán alcanzar en la medida en que se perfecciones, hasta el punto de merecer por afinidad y sintonía vibratoria penetrar y existir en los Mundos Felices.

Recordemos que en las vidas, y en especial en los momentos más dolorosos y difíciles, nunca estamos solos porque en el plano espiritual siempre tenemos muy cerca aquellos seres espirituales amigos y queridos, que con sus influencias nos alientan a la superación de las pruebas y nos inspiran a tomar las resoluciones correctas.

Finalmente, recordemos que la caridad y la solidaridad con los demás, siempre es un obligación moral importantísima pues, ignorantes del pasado de cada uno, el posible criminal de otra existencia merece todo nuestro afecto y ayuda tal como el mismo Dios nos da ejemplo de ello cuando nos perdona siempre y nos permite tantas y tan variadas oportunidades para recomenzar y mejorar.



domingo, 14 de noviembre de 2010

La edad del Alma y del cuerpo

¿ El alma y el cuerpo de las personas, fueron creados al mismo tiempo ?

Evidentemente el alma de una persona es infinitamente mucho más vieja que su cuerpo; esta lleva rodando evolutivamente desde lo más lejano en la noche de los tiempos y durante tantas y tantas existencias humanas, mientras que su cuerpo actual no tiene otro punto de partida que el de su propio nacimiento en la vida actual. Esto se llega a comprender al considerar que si el Espíritu humano hubiese sido creado al mismo tiempo que el cuerpo físico de la persona, no tendrían en ese caso, razón de ser ni explicación, las reminiscencias, las intuiciones y las aptitudes a veces tan desarrolladas y asombrosas de carácter intelectual o artístico con las que muchos nacen, y que diferencian a unas personas de otras.

A su vez, si todas las almas fuesen igual de “viejas”, tampoco tendrían explicación los diversos niveles de aptitudes, de madurez psicológica , creativa, y de moralidad existentes, que por mas que se pretenda por parte de la Ciencia oficial, no pueden ser explicados en su totalidad cuando se basan solamente en las leyes de la herencia genética o de las capacidades cerebrales.

Sin embargo sí que encuentran explicación completa esas capacidades y aptitudes, de modo global y coherente, cuando admitiendo en el ser humano la existencia de un alma como energía vitalizadora , pensante ,sintiente y racional que acompaña al cuerpo físico al que logicamente preexiste y sobrevive, demostrando esas capacidades y aptitudes que solamente pudo adquirir en anteriores existencias corporales.
Si consideramos por separado al Espíritu y al Cuerpo, comprendemos que el cuerpo por sí solo no es nada; solamente un conjunto de materia carnal de naturaleza animal, limitada en el espacio físico y sujeto a todas las leyes físicas, pero si consideramos que el Espíritu encarnado o Alma tiene que ser causa de la existencia del cuerpo , no podemos admitir que el cuerpo, que es efecto del Alma que lo vitaliza y se manifiesta a través de él, se genere en el mismo instante o incluso antes que el Espíritu que es la causa que le da razón de existir .

Ningún efecto se produce si no existe antes la causa que lo produce.  La causa tiene que ir forzosamente por delante de su efecto.
El cuerpo para su formación, necesitó además del hogar uterino y de la herencia genética con el ADN de sus progenitores, la existencia previa de un alma que junto con su cuerpo completase un ser humano.

El alma da vida al cuerpo, lo conforma y lo dirige : constituye con él un ser humano. El cuerpo sin su alma, no sería nada mas que un montón de carne sin fundamento de existencia por sí mismo .

Más descabellado aún es tomar el efecto por la causa, si se admitiese que la materia crea o configura al alma que la anima. Es el caso como cuando algún sector de la ciencia académica se ha atrevido a afirmar que el pensamiento es producido o secretado por el cerebro, cuando sin embargo el cerebro es el medio que permite manifestarse al pensamiento ,que es un atributo del alma, pero no lo produce, pues un órgano material no puede producir o crear un elemento inmaterial como lo es un pensamiento o un acto volitivo o de carácter ético o estético.

“La fuerza del Espiritismo reside en su filosofía, en el llamamiento que hace a la razón y en el buen sentido”.
                                                                    - Allan Kardec-
- Jose Luis -

Reencarnción: Ley biológica natural

El principio de la reencarnación es una consecuencia natural de la ley del progreso, porque, con los retornos sucesivos al plano físico, el Espíritu consigue alcanzar la perfección.
Desde su paso por los seres unicelulares, hasta el momento en que dio sus primeros pasos humanos en el Planeta, el principio espiritual recorrió un largo camino, construyendo sus propios envoltorios, los sutiles y los más densos; pero todavía tiene mucho que caminar, hasta llegar al estado conocido en el mundo cristiano como angelitud.
Aunque haya adquirido facultades intelectuales muy desarrolladas, sus conquistas en el campo del sentimiento son todavía muy insatisfactorias, situándolo más cerca de su naturaleza animal, como el predominio del egoísmo, en sus actitudes.
Sólo la conquista del Amor Universal, condensando la caridad en su concepto más amplio, podrá liberar al ser humano de las cadenas de la carne y hacerlo feliz.
 En el siglo XX, tuvimos importantes investigadores de la reencarnación. Recordemos los nombres de algunos de esos pioneros.
Hamendras Nath Banerjee, profesor de la Universidad de Rajastan, en la India, investigó cerca de 1.000 casos de reencarnación, tanto en su país, como en los EUA, contribuyendo con sus trabajos pioneros para que ella fuese insertada en el campo de la investigación científica.
El ingeniero Hernani Gimarães Andrade, en Brasil, investigó 75 casos de reencarnación, publicando ocho de ellos en el libro Reencarnación en Brasil y uno en Renació por Amor.
Ian Stevenson, profesor de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia, EUA, tiene cerca de 2.600 casos investigados, en varios países. Después de publicar Veinte Casos Sugestivos de Reencarnación y Cases of Reincarnation Type en cuatro volúmenes, en que coleccionó expresivos casos en diferentes países, lanzó, en 1997, dos sustanciosos volúmenes, cerca de 2.300 páginas, Reincarnation and Biology, abordando, especialmente, Marcas de Nacimiento y Defectos Congénitos, los cuales influirán muchísimo, en un futuro próximo, en los nuevos rumbos a seguir por la Ciencia Médica.
Esa importante obra merece un profundo estudio de todos los que se interesan por saber cual es el verdadero significado de la vida en la Tierra. Lamentamos no poder comentarla aquí, pero queda el registro para todos los que desean profundizar en el asunto.
Todos esos trabajos están para merecer un examen apurado por parte de los que hacen Ciencia, para que esta no se restrinja a los estrangulados compartimientos de la información banal, incapaz de alzar vuelos más altos.
Con los Espíritus Instructores, en el siglo XX, obtuvimos informaciones detalladas y únicas en todo el mundo, con relación al proceso reencarnatorio.
Ofrecemos aquí, muy resumidamente, algunos datos sobre este importante proceso: un lazo del periespíritu liga al reencarnante al óvulo y, a partir de la fecundación, él recomienza la nueva existencia; del zigoto al feto, el ser parte de una única célula, hacia la extraordinaria complejidad multicelular del recién nacido, pasando, en las primeras semanas, del desarrollo embrionario, por todas las etapas principales que atravesó, a lo largo de la filigénesis, repitiéndolas: ser unicelular, pez, anfibio, reptil, ave, y, finalmente, mamífero superior.
Ese fenómeno de recapitulació n, para la cual los científicos no tienen explicación satisfactoria, puede comprenderse si se admite que algo vinculado al ser vivo conservó la memoria de toda su historia pasada y la repite, de forma resumida, durante la ontogénesis.
Ese algo, es el Modelo Organizador Biológico (MOB), una de las funciones del periespíritu. Este, para retornar a la Tierra, necesita dejar la “materia” del mundo espiritual, tornándose más maleable, adquiriendo mayor plasticidad.
Para la reencarnación, dicen los Instructores, basta el magnetismo de los padres asociado al fuerte deseo del Espíritu reencarnante; éste, una vez ligado al óvulo, por lazos periespirituales, inicia, en la concepción, el moldeo del nuevo cuerpo, promoviendo, automáticamente, a través del MOB, la recapitulació n de las varias fases por las cuales pasó en la filigénesis, adaptándose, paulatinamente, a la materia física.

- Marlene Nobre-

Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta

Ante los que partieron

 
Ningún sufrimiento en la Tierra es, tal vez, comparable al de aquel corazón que se incline sobre otro corazón helado y querido que el ataud transporta para el gran silencio.
Ver la nube de la muerte estamparse, inexorable, en la fisonomía de los que más amamos y cerrarles los ojos en el adiós indescriptible, es como despedazar la propia alma y proseguir viviendo.
Digan aquellos que ya estrecharon en el pecho a un hijito transfigurado en angel de la agonía; un esposo que se despide, procurando en balde mover los labios mudos; una compañera cuyas manos consagradas a la ternura penden extinguidas; un amigo que se cae desfallecido para no erguirse más, o un semblante materno acostumbrado a bendecir y que no consigue expresar nada más, sino el dolor de la última separación,  ¡ a través de la última lágrima!.
  Hablen aquellos que un día se inclinaron abatidos por la soledad al frente de un túmulo; los que se arrojaron en oración sobre las cenizas que recubren el último recuerdo de los entes inolvidables; los que cayeron pasando de la salud, cargando en el seno el ataúd de los propios sueños; los que tantearon gimiendo la losa inamovible, y los que sollozaron de angustia, adictos a los propios pensamientos,preguntando, en vano por la presencia de los que partieron.
  Cuando semejante prueba le  toque a la puerta,  reprima la desesperación y diluya la corriente de la amargura en la fuente viva de la oración, porque los llamados muertos son  nada más que  ausentes y las gotas de llanto les fustigan el alma como lluvia de hiel.
También ellos piensan y luchan, sienten y lloran.
Atraviesan la faja del sepulcro como quien se desprende de la noche, pero , en la madrugada del nuevo día, se inquietan por los que quedaron... Les oyen los gritos y las súplicas en la onda mental que rompe la barrera de la gran sombra y se estremecen cada vez que los lazos afectivos de la retaguardia se rinden a la  desesperación o se vuelcan en el suicidio.

   Se lamentan en cuanto a los errores practicados y trabajan  con ahinco en la regeneración que les habla al respecto.

Estimúlate en la práctica del bien, repartiéndote los dolores y las alegrías.
  Llenate de gozo con tus victorias en el mundo interior y consuelate en las horas amargas para que no te pierdas en el frio del desencanto.
   Tranquiliza, de ese modo, a los compañeros que  quedaron en  el Más Allá, soportando valientemente la despedida temporal y hónrales la memoria, abrazando con nobleza los deberes que te legaron.
Recuerda que en el futuro próximo que imaginas, respirarás  entre ellos, comulgándo con  las  mismas necesidades  los problemas, por cuanto terminarás también el propio viaje en el mar de las pruebas redentoras...
 Y venciendo para siempre el terror a la muerte, no nos será lícito olvidar que Jesús, nuestro Divino Maestro y Hérore del Túmulo vacío, nació en una noche oscura, vivió en los infortunios de la Tierra y expiró en la cruz, en una tarde parduzca, sobre un  monte empedrado, pero resucitó a los cánticos de la mañana, en el fulgor de un jardín.

Emmanuel-espíritu  ( Religión de los espíritus  de Fco. Cándido Xavier)

Jesús y la humildad

JESÚS Y LA HUMILDAD
EMMANUEL
         Estudiando la humildad, veamos como se comportó Jesús en el ejercicio de la sublime virtud.
         Ciertamente, en el tiempo en que debería surgir en el mundo el mensaje de la Buena Nueva, podría permanecer en la gloria celeste y hacerse representar entre los hombres en la persona de mensajeros angélicos, prefirió descender, Él mismo, al suelo de la Tierra, y experimentarle las vicisitudes.
         Sin duda, contaba con suficiente poder para anular la sentencia de herodes que mandaba a cortar la cabeza de los recién nacidos de su condición, con el fin de impedirle la presencia; entretanto, se apartó prudentemente hacia un lejano rincón, hasta que la absurda exigencia fue necesariamente proscrita.
         Disponía de bastos recursos para imponerse en Jerusalén, al pie de los doctores que le negaban autoridad en la enseñanza de las nuevas revelaciones; sin embargo se retiró sin amargura en demanda de remota provincia, valiéndose de los hombres rudos que le acogían la palabra consoladora.
         Poseía suficiente virtud para humillar a la hija de Magdala, dominada por las fuerzas de las sombras; no obstante, silenció su propia grandeza moral para llamarla dulcemente al reajuste de la vida.
         Atento a su propia dignidad, era justo que mandase a los discípulos al encuentro de los sufridores para consolarlos en la angustia y sanarles Las ulceraciones; empero, no renunció al privilegio de seguir, él mismo, en cada rincón del camino, para ofrecerles alivio y esperanza, fortaleza y renovación.
         En verdad, poseía elementos para deshacerse de Judas, el aprendiz insensato; pero a pesar de todo, lo conservó hasta el último día de lucha, entre aquellos que más amaba.
         Con una simple palabra, hubiese podido confundir a los jueces que lo rebajaban  ante Barrabás, autor de crímenes confesos; con todo; abrazó la cruz de la muerte, rogando perdón para sus propios verdugos.
         Por fin, hubiera podido condenar a Saulo de Tarso, el implacable perseguidor, a penas soeces, por la intransigencia perversa con que aniquilaba la plantación del Evangelio naciente; pero, lo buscó en persona, a las puertas de Damasco, visitándole el corazón, por saberlo engañado en la dirección en que se movía.
         Con Jesús, percibimos que la humildad no siempre surge de la pobreza o de la enfermedad que tantas veces, tan solo significan lecciones regeneradoras, y sí que el talento celeste es una actitud del alma que se olvida de su propia luz para levantar a los que se arrastran en las tinieblas y que procuran sacrificarse a sí misma, en las carreteras empedradas del Mundo, para que otros aprendan, sin constreñimiento o barullo, a encontrar el camino para las bendiciones del Cielo
Mensaje recibido por el médium Francisco Cándido Xavier, en reunión pública del 09-03-1959, cuando se estudiaba la cuestión N° 937 de el Libro de los Espíritus y que fue publicada en el libro “Religión de los Espíritus” –Federación Espiritista Brasileña, página 47, 48.
Anuario Espírita 2003