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viernes, 18 de febrero de 2011

Astrología y Espiritismo


LA INFLUENCIA DE LOS SIGNOS ZODIACALES Y EL ESPIRITISMO

( Traducido de Gerson Simoes Monteiro, presiden de la Fundación Cristiana Espírita Cultural Pablo de Tarse ( Rádio Río de Janeiro(Brasil)

Astrónomos británicos afirmaron que las fechas de los signos del zodiaco están todas ellas equivocadas; en virtud de esto la mayoría de las personas habría nacido bajo una constelación diferente a la que históricamente su signo le indicaba. Este asunto, publicado por el diario O Globo el 21-01-1995, tuvo como título: Astrónomos crean el zodiaco de 13 signos”. No obstante, esas afirmaciones pierden el sabor de novedad, pues desde 1868 ellas ya habían sido proclamadas por Allan Kardec cuando publicó “El Génesis”, abordando en el capítulo IX la cuestión de las revoluciones periódicas de la Tierra. En este capítulo en nota a pié de página, leemos textualmente lo siguiente:

La procesión de los equinoccios ocasiona alguno que otro cambio: el de la variación de la posición de los signos del Zodiaco. Con la Tierra girando en torno al Sol a lo largo de un año, a medida que ella avanza, el Sol, cada mes se encuentra ante una nueva constelación. Estas constelaciones son en número de doce, a saber: Áries, Tauro, Géminis, Cáncer, Léo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis. Son llamadas constelaciones zodiacales o signos del zodiaco y forman un circulo en el plano del ecuador terrestre. Conforme al mes del nacimiento de un indivíduo, se dice que él nació bajo tal signo; de ahí los pronósticos de la Astrología. Pero en virtud de la “Procesión de los Equinoccios”, acontece que los meses ya no corresponden a las mismas constelaciones que hace 2.000 años; por ejemplo, quien nace en el mes de julio ya no está en el signo de Leo, sino en el de Cáncer. De este modo cae la idéa supersticiosa ligada a la influencia de los signos ( Cap. V, item 12.).
Esta nota de Allan Kardec viene a propósito, cuando explica que la “procesión de los equinoccios” sucede por el hecho de que la Tierra además de su movimiento anual en torno al Sol, que origina las estaciones, y de su movimiento de rotación sobre sí misma en 24 horas, lo que determina el día y la noche, tiene un tercer movimiento que se completa cada 25.000 años, o mas exactamente, 25.868 años. Este movimiento que sería imposible de explicar solo en algunas palabras sin el auxilio de figuras y sin una demostración geométrica, consiste en una especie de oscilación circular, que se puede comparar a la oscilación de una peonza cuando ya está parando. Como consecuencia de esta oscilación, el eje de la Tierra, cambiando su inclinación, describe un doble cono, cuyo vértice no corresponde con el centro del planeta , y las bases abarcan la superficie circunscrita por los círculos polares, o sea, una amplitud de 23 grados y medio de radio (ver el gráfico del esquema del movimiento de procesión de la Tierra, extraido del libro “El Génesis” de Allan Kardec, revisado por Claudio Lirange Zanatta-Ed.CELD).

Y aún aclara más el Codificador del Espiritismo en el item 7 de aquel capítulo:
El equinoccio es el instante en que el Sol al pasar de un hemisferio para el otro, se encuentra perpendicular con el ecuador, lo que acontece dos veces por año, el 20 de marzo cuando el Sol pasa al hemisferio Boreal (Norte), y el 22 de septiembre cuando vuelve para el hemisferio Austral (Sur).
En consecuencia, presenta, en su gradual mudanza, también una oblicuidad de su eje, lo que resulta un cambio también en la oblicuidad del ecuador sobre la eclíptica o momento del equinoccio que avanza algunos minutos ( 25 minutos y 7 segundos). Es a ese avance a lo que se da el nombre de “procesión de los equinoccios”…

El cambio de las fechas de los signos zodiacales, con base en la procesión de los equinoccios demostrada por Allan Kardec, viene siendo también defendida por el astrónomo brasileiro Lineu Hoffmann, que escribió una carta al diario O Globo, aclarando lo que ya se había tratado del asunto desde 1.978, al editar la “ Nueva Carta Celeste”, acompañada del libro “Astronomía”. En él dedica incluso, un capítulo a la astrología, estableciendo la fecha correcta de los signos en virtud de los efectos procesionales, incluyendo también el signo 13º, referente a la constelación de Ofiuco, transitada por la trayectoria del Sol, vista desde la Tierra en la esfera celeste durante 17 días ( del 30 de noviembre al 17 de diciembre).

Según Linneo Hoffmann, los astrólogos, basados en los principios establecidos por Hiparlo y Ptolomeo hace cerca de 2.000 años, determinaron que el Punto Vértice o de partida para medir las longitudes celestes, se definía el 21 de marzo, considerando el actual calendario gregoriano y subdividiendo los 360º de la esfera celeste en 12 signos de 30º cada una, que tomaron el nombre de constelaciones de la Eclíptica.

Aconteció que, con lo que afirmó el astrónomo, de que hay un tercer movimiento principal de la Tierra, y es el de procesión, esto es, una oscilación del eje de la Tierra con radio de 23º, 26´, que dura nada menos que 25.780 años para completar los 360º, alteró profundamente los conceptos y normas de los astrólogos, que tenían una concepción de un universo estático y no dinámico.

La procesión, acarrea la fuga del Punto Vernal. Esa fuga, aparentemente desplazable 50´, 27” por año, o de 1º arco cada 72 años, hace que el Punto Vernal, en 2.129 se desplace cerca de 30º hacia el oeste, un signo completo por lo tanto. Así, el signo de Áries pasó a ser Piscis y el de Piscis, Acuario, etc.

Utilizando el pensamiento de Allan Kardec, expuesto en el item 12 del capítulo V del “Génesis”, vemos también que los grupos que tomaron el nombre de constelaciones, no son mas que agregaciones aparentes originadas por la distancia. Ahora, no existiendo esos agrupamientos, sino solo su apariencia, resulta ser ilusoria su significación, que es solo una supersticiosa creencia vulgar cuyas atribuciones solamente pueden existir en la imaginación.

Además de esto, el Codificador del Espiritismo aclara que la creencia en la influencia de las constelaciones, sobre todo las que constituyen los 12 signos del Zodiaco, proviene de la idea ligada a las características de los nombres de las figuras que trazan. Si por ejemplo, a la que se llama “Leo” le fuera dado el nombre de “asno” o de “oveja”, ciertamente le habrían atribuido otra influencia.

A este respecto, los Espíritus, al ser preguntados por Allan Kardec en la cuestión 867 del “Libro de los Espíritus”: - “ De donde procede la expresión de nacer bajo una buena estrella?”, - Respondieron: “Antígua superstición que ligaba a las estrellas con los destinos de los hombres. Alegoría que algunas personas admiten en su totalidad al tomarla al pie de la letra.”

La respuesta es lógica, porque si el destino del hombre ya estuviese determinado por las estrellas, sería nulo en él el libre albedrío y no tendría ninguna culpa de practicar el mal, o mérito al hacer el bien.

Recordemos por ultimo, que Jesús, el Espíritu mas perfecto y sabio que pasó por nuestro planeta, afirmó categóricamente: “A cada uno será dado según sus obras” y no dijo “ a cada uno según su signo”, por falta de lógica y de buen sentido

jueves, 17 de febrero de 2011

Yo, mi cuerpo, mi espíritu

Yo, mi cuerpo, mi espiritu - Octávio Caúmo Serrano, Brasil




 

    El hombre encarnado no  es un cuerpo que tiene un espíritu, sino un espíritu que ocupa, temporáneamente un cuerpo. Su origen es espiritual y no prioritariamente material, como es costumbre tratarlo.
    Creados por Dios en día que se pierde en la eternidad del tiempo, durante largo período vivimos solamente como un principio espiritual, buscando los primeros conocimientos.
    Preparados para vivir en el mundo de los hombres, nosotros, espíritus, pasamos a utilizar  un cuerpo físico, una organización perfecta, que nos permite aprender, enseñar, recibir y servir, en la búsqueda de la evolución.
    Espíritus todavia retrasados, vivimos como hombres de las cavernas, en la Tierra o en otros mundos, cuando nuestra prioridad era procrear, comer y sobrevivir. Posteriormente, otros valores se incorporaran a nuestros deseos y hoy, en un mundo de mucho dolor, de tentaciones, deseamos avanzar  cuanto podamos.
    Es innegable que el Espiritismo nos ofrece rumbos más directos para ese crecimiento, porque más que mostrarnos las implicaciones que nuestras actitudes tienen en la vida presente,  nos alerta para las consecuencias de esas actitudes en el mundo espiritual y en las próximas encarnaciones.
    Todas las campañas contra los vicios enfatizan los males que ellos provocan en el cuerpo, lo que no se puede negar. El fumador compromete el pulmón, la garganta, el sistema circulatorio. El que  bebe alcohol, lesiona el hígado, lengua, o puede tener espasmos cerebrales. Quien practica el sexo sin responsabilidad, puede transformarse en un maníaco, lo que lo lleva al estupro y las habituales promiscuidades, de todos los tipos. El drogado será siempre un alienado y por no dominar su voluntad tendrá actitudes irresponsables e inexplicables. Todo por la dependencia química.
    Lo peor de esa dependencia es la comprobación de la incompetencia del individuo para resistir al arrastramiento de los vicios. Alguién que no pueda pasar  sin su taza de café después del almuerzo, o no pueda dispensar el postre, es también un dependente químico. Si  estos  males no tienen la misma intensidad de los causados por las drogas, espiritualmente representan la misma esclavitud.
    Es recomendable que una vez u otra cambiemos nuestras costumbres para mostrar al cuerpo, pués es el que exige la dosis diaria de químicos, y que la soberania es del espíritu. El  debe ser el señor y no el esclavo.
    Por las razones mencionadas, no es lógico que nos  tratemos a nosotros mismos como  nuestro espíritu. Da la impresión que somos tres, como la "Santísima-Trindad" : Yo, mi cuerpo y mi espíritu. O sea, yo mando en los dos, en el cuerpo y en el espíritu, definiendo lo que es mejor para ambos. Y cuando yo muera, mi cuerpo se deshace y "mi espíritu" que trate de resolver sus problemas y enfrente las responsabilidades por los errores que cometió.
    Cuando ese lenguaje sea diferente, yo diré mi cuerpo, pero jamás mi espíritu.  La  expresión "mi espíritu" será sustituido por "yo". Asi, diré que el trabajo en favor del prójimo es importante para mi evolución (no para la evolución de mi espíritu) y será normal decir que el cuidado con la higiene es fundamental para la salud de mi cuerpo. La concientización de que el "yo espiritual" seguirá viviendo y hoy él está preparando su futuro frente a la eternidad, dará a cada uno de nosotros una definitiva responsabilidad. Somos nosotros  los que vamos a responder y a reencarnar. No "mi espíritu".
    Puede parecer  innecesaria  esa advertencia, pero la cultura religiosa de veinte siglos nos ha enseñado todo de manera desfigurada. Ni  tampoco  nos informaron de que reencarnaríamos .  Nos dijeron  que aprovechásemos la vida al máximo porque al morir todo se acababa. No habia razón para luchar, mejorar, ser desprendido, ayudar al otro, si al final todos tendriamos la misma suerte. Por esa razón, a partir del lenguaje nace la concientización. Hablaremos de nosotros, no de un hipotético "nuestro espíritu". Nos convenceremos  de que estamos viviendo la preparación de nuestro futuro y no de un ser que se transforma en humos o se pierde como gota en el océano. El futuro será bueno o malo, conforme lo programermos. Material y espiritualmente.
    Cuando conjugamos el verbo, empezamos por "yo". Cuando hablamos una frase, nos ponemos siempre en  primera persona del singular.  Ahí hay  un velado egoísmo, sin que lo percibamos. Raros son los que dicen "Mi amigo y yo fuimos". Pero es indiferente, diran. Parece indiferente, pero la verdad  es que nosotros nos ponemos siempre antes de los otros.
    Vivimos esclavos de las costumbres y ellas determinan lo que somos. A partir de las expresiones de lenguaje, podremos cambiar conceptos y comportamientos.
    En ese día no más diremos "mi espíritu precisa evolucionar. Afirmaremos, con seguridad, "yo preciso evolucionar" .


(Del periódico "Revista Internacional de Espiritismo", ed. "O Clarim" - número 11, año LXXV, Deciembre/2000)

Muerte/Vida- Vida/Muerte



 ¿ En dónde comienza y termina la Vida y la muerte ?

La fina  línea que separa la vida de la muerte, siempre ha sido algo inquietante para el Ser humano desde lo más remoto de sus orígenes.

Según la Ciencia, la vida humana comienza al unirse los veintitrés cromosomas del espermatozoide, con los veintitrés del óvulo; a partir de ese momento ya hay una vida humana embrionaria como un proyecto en desarrollo. Por tanto no comienza en el momento en que una persona nace a esta vida, sino mucho antes, desde el momento de la concepción en el seno materno.

La vida humana cesa con la muerte, pero no así la vida del Ser espiritual que es cada ser humano en su paso por la Tierra y que siendo inmaterial, continúa existiendo después de abandonar el cuerpo físico tras la muerte del mismo.
 Siguiendo con los parámetros de la Ciencia, la muerte supone la cesación de todas las funciones vitales, considerando este cese a partir de la parada de la actividad cerebral y de la función cardiopulmonar ; sin embargo, existen a veces casos de reanimación y vuelta a la vida, tras estados de muertes aparentes o Catalepsia, así como también casos de reanimaciones después de una muerte clínica o tras una congelación con paradas cardiorespiratoria y de actividad cerebral ; estos casos parecen desmentir a estos parámetros científicos sobre la vida y la muerte.

Por ello se podría diferenciar entre la muerte como separación definitiva del Ser espiritual de su cuerpo físico que tenía como ser humano, - lo que se conoce como desencarnación ( dejar la carne que se reviste), en referencia al proceso inverso del nacimiento o encarnación, - y la muerte como cesación de toda actividad orgánica, y que afecta al proceso de separación corporal definitiva del Ser espiritual. Por tanto la muerte del cuerpo físico, que aún conserva por corto tiempo sus energías vitales, no presupone que siempre se produzca una desligazón definitiva e inmediata del mismo tras el último aliento vital.
- Jose Luis -



"  Solo muere lo que vive, y solo puede volver a vivir lo que ha muerto"

miércoles, 16 de febrero de 2011

Divulgación espírita

Hay compañeros que se muestran contrarios a la divulgación espirita.
Juzgan vano el propósito de exaltar los méritos y agradecer los beneficios que da el conocimiento de la Doctrina, realizando labores con repercusión pública.
Para ellos, el Espiritismo habla por si y camina por si.
Están seguros en esa convicción, mas esto no debe obstar nuestro deber de colaborar en la extensión del conocimiento espirita, con la misma dedicación que le merece al labrador la siembra de la buena semilla .
La enseñanza exige aulas para el ejercicio del magisterio.
El Espiritismo debe ser presentado por sus doctrinadores en sesiones públicas.
La cultura necesita de publicaciones.
El Espiritismo tiene su fuerza de expansión en el libro que expone sus postulados.
El arte requiere adquirir estado público.
El Espiritismo no prescinde de las obras que manifiestan su grandeza.
La industria procura la producción que demuestre su potencial.
El Espiritismo posee su mayor fuerza en las realizaciones y en el ejemplo de sus adeptos, por cuyo transcender hacia el bien común se reconoce su excelencia.
No podemos abandonar la educación espirita por tal motivo, y con el fin de honrarla y propagarla, no despreciemos los medios de que disponemos para intensificarla.
Allan kardec comenzó su trabajo publicando las obras de la Codificación y fundando una asociación promotora de reuniones y conferencias, una librería y una revista para la difusión inicial de la Nueva Revelación.
Mas esto es todo .
Que Jesús valoró la publicidad, no para si mismo, sino para el Evangelio, es una afirmación sobre la cual no cabe ninguna duda.
Por ello es que comenzó su obra reuniendo a doce agentes respetables para que trasmitieran sus enseñanzas, y Él mismo fundó el Cristianismo en medio de asambleas públicas .
El "id y predicar" nació en su boca inundada de luz .
Y luego, reconociendo que la Buena Nueva estaba amenazada por influencia judaizante y en razón de que la comunidad apostólica se había  circunscripto extremadamente a los preceptos del Viejo Testamento, después de regresar a las Esferas Superiores llamó a Pablo de Tarso, comunicándose con él en un camino vulgar, convocándolo para propagar sus principios a los gentiles, principios que Jerusalén jamás había aceptado.
Observando esto, no sabemos cómo estar en el Espiritismo sin hablar de él, o dicho de otra manera, si quisiéramos preservar el Espiritismo e insuflarle nuevas energias para beneficio del mundo, es necesario comprender su finalidad de escuela, y toda escuela, para cumplir su función necesita de la divulgación.
Espiritu Benefactor André Luiz.
Medium Waldo Vieira
Comentario. -  Las dudas y los temores de salir al mundo a divulgar la Doctrina esta en nuestra imperfección, ni los Profetas ni los Apóstoles ni Allan Kardec tuvieron el más mínimo temor, cuando alguien es tocado por El Señor se ve la obra del Altísimo.
Con respeto y amor :  Marco Antuan 

 



 



Reflexionando con la muerte

 



La realidad permanente de la muerte del ser humano, nos lleva a reflexionar sobre los por qués de nuestra existencia y sobre el sentido que esta tiene.

La persona espiritualmente adelantada, vislumbra que en realidad existen dos categorías de “muertos”: los que han dejado su vestimenta carnal y los que todavía están en este mundo, pero están muertos para la vida espiritual, pues solo viven una vida material como lo hace cualquier animal. Para el mundo, “muertos” son los que dejaron la carne de su cuerpo, y una vez desaparecido este ,dejando credos religiosos aparte, ya consideran perdido para siempre al Ser que se fue, aunque no se sabe muy a donde…. Sin embargo para nosotros, como dijo Jesús de Nazaret, muertos son los que viven inmersos en la materia alejados de la primitiva vida del espíritu, que es vivir en la Voluntad Divina y en el Amor del Padre. Los muertos en este caso son muchas veces las personas que habitan la corteza terrestre atrapados en la materia y en los vicios, pero que no están vivas para el Mundo Espiritual., pudiendo ser llamadas como “muertos-vivos” y cuando después de que tras la muerte del cuerpo dejan la materia, se les podría llamar con razón, los muertos, pues ya estaban espiritualmente muertos cuando vivían en este mundo, y después continúan muertos también para la vida espiritual, hasta que por misericordia Divina y por imperativos de la ley de Evolución, se les ofrece una nueva oportunidad de existencia terrestre. Sin embargo los vivos en cuanto a vivir una vida espiritual de relacción con Dios , cuando pasan al más allá continúan viviendo plenamente felices en los planos y mundos de Luz; a estos por el contrario se les podría llamar “vivos-muertos”, o sea muertos aquí, pero bien vivos y felices allá, en otra dimensión.

Por lo analizado en el punto anterior, ya conocemos que el sentido básico de nuestra vida es el de aprender y madurar espiritualmente con la experiencia de cada día y esto lo hacemos inmersos en la Ley de Consecuencias, cosechando de aquello que antes sembramos voluntariamente mientras con nuestras actuaciones de ahora, vamos a su vez sembrando el bien o los errores que deberemos continuar cosechando en el futuro.

De lo expuesto se deduce que tiene mucha mas importancia el mantener una vida espiritual consciente y provechosa , haciendo el bien a los demás , evolucionando y aprendiendo cada vez más lo que afecta al espíritu , y sobre todo esforzándonos por ser cada vez mejores personas, viviendo conscientemente en la Voluntad Divina del Padre, plenos de Su Amor, en lugar de una vida a semejanza con cualquier ser del reino animal, apegados al medio físico y a todo lo que sea material, sin otro horizonte que satisfacer las apetencias corporales para esta vida que el medio físico nos reclama.

Es mejor el día de la muerte que el día del nacimiento”
- La Biblia (Eclesiastes 7:1)-

- Jose Luis -

martes, 15 de febrero de 2011

Sueño y sonambulismo

 

Abordaremos en este artículo, la diferencia entre el sueño y el sonambulismo, la manifestación física de éste y su origen.
Durante las diferentes fases del sueño, sucede que una persona se levanta y se ocupa de sus asuntos o se desplaza de un lugar a otro.
Se habla entonces de sonambulismo. Muchos de nosotros conocemos o hemos oído hablar de las personas sonámbulas.
Se trata del “sonambulismo natural”.
Este estado ya suscitaba el interés de Allan Kardec en su tiempo, y lo pregunta en El Libro de los Espíritus.
Veamos las respuestas proporcionadas por los espíritus: “Es una independencia del alma más completa que en el sueño y entonces sus facultades están más desarrolladas; tiene las percepciones que no tiene en el sueño que es un estado imperfecto de sonambulismo”. He aquí un comienzo de respuesta interesante que nos presenta el sonambulismo como una manifestación más avanzada que el sueño.
En este caso se impone una reflexión, pues, en el sueño el espíritu recupera cierta libertad. Utilizar un cuerpo dormido no es sinónimo de libertad ni de independencia. Veamos la continuación de la respuesta: “En el sonambulismo, el espíritu se pertenece completamente a sí mismo: los órganos materiales que en cierta forma están en catalepsia, ya no reciben las impresiones externas.
Cuando se producen los hechos de sonambulismo, es porque el espíritu, preocupado por una cosa u otra, se entrega a una acción cualquiera que necesita el empleo de su cuerpo del cual se sirve entonces de manera análoga al empleo que hace de una mesa o de cualquier otro objeto material”.
Es preciso entonces comprender esto: el ser humano está compuesto por tres elementos: el espíritu, es decir el ser espiritual inmaterial, inteligente, dotado de reflexión y de razonamiento; el periespíritu, cuerpo energético, vehículo del espíritu; y el cuerpo físico, hecho de la materia del medio donde el espíritu encarna. Cada noche, durante unas dos horas, el espíritu deja su envoltura carnal para unirse a los éteres y regenerarse. Es entonces cuando el espíritu vive el más allá y puede acordarse al despertar, bajo la forma de ensueños, de sus encuentros y sensaciones, durante la libertad encontrada temporalmente. Sin embargo, el espíritu no utiliza la totalidad de sus facultades en esta desincorporación donde ya no hay interacción con el cuerpo. Por la respuesta referida en El Libro de los Espíritus, se comprende que el estado de sonambulismo es la suma de la desincorporación del espíritu y de la capacidad de las fuerzas de éste para actuar sobre su cuerpo a fin de realizar las acciones que le preocupan.
Para ilustrar estas palabras, he aquí un ejemplo de sonambulismo natural observado por el profesor Soave quien enseñaba filosofía e historia natural en la universidad de Padua, ejemplo extraído del libro de Gabriel Delanne El Espiritismo ante la Ciencia:
“Un farmacéutico de Pavía, versado en química, a quien se deben importantes descubrimientos, se levantaba todas las noches durante su sueño e iba a su laboratorio para retomar allí sus trabajos inacabados.
Encendía los hornos, colocaba los alambiques, retortas, matraces, etc. y proseguía sus experimentos con una prudencia y una agilidad que no hubiera podido tener estando despierto; manejaba las sustancias más peligrosas y los venenos más violentos sin que le ocurriera el menor accidente.
Cuando le había faltado tiempo en el día para preparar las recetas que le entregaban los médicos, las tomaba del cajón donde estaban guardadas, las abría, las colocaba una al lado de otra sobre la mesa y procedía a su preparación con todo el cuidado y todas las precauciones deseables.
Era verdaderamente extraordinario verlo tomar la balanza, elegir los gramos, decigramos y centigramos, pesar con precisión farmacéutica, las dosis más mínimas de las sustancias de las que estaban compuestas las recetas, triturarlas, mezclarlas, revisarlas, luego ponerlas en frascos o paquetes según la naturaleza de los remedios, pegar las etiquetas y finalmente almacenarlos en orden sobre los estantes de la farmacia, listos para ser entregados cuando fueran a recogerlos. Terminados los trabajos, apagaba los hornos, volvía a poner en su sitio los objetos utilizados y retornaba a su cama donde dormía tranquilamente hasta el momento de despertar”.
El profesor Soave hacía notar que este farmacéutico sonámbulo tenía los ojos cerrados durante esos trabajos nocturnos y que la simple memorización de los lugares, no era suficiente para la realización de los trabajos y que la preparación de las recetas cuyo contenido desconocía, seguía siendo inexplicable.
He aquí la explicación espírita de este fenómeno. Si un sonámbulo puede movilizarse en un apartamento, escribir o trabajar con los ojos cerrados, es porque existe en él una fuerza que lo dirige con seguridad fuera de los sentidos utilizados habitualmente en estado de vigilia, puede decirse entonces con certeza, que es el alma o el espíritu lo que predomina sobre los órganos utilizados en estado de conciencia.
He aquí otro ejemplo para argumentar el hecho de que el espíritu es capaz de ver a través de la materia. Se ha extraído de la enciclopedia del artículo “sonambulismo”.
Relata el hecho siguiente: “Un joven abad se levantaba cada noche, iba a su despacho, componía los sermones y se acostaba. Unos amigos suyos, deseosos de saber si verdaderamente dormía, lo espiaron; y una noche en que escribía como de costumbre, interpusieron un gran cartón entre sus ojos y el papel. No se interrumpió en absoluto, continuó su redacción, y en cuanto la hubo terminado se acostó como tenía por costumbre hacer, sin sospechar la prueba a la que acababa de ser sometido. El autor del artículo agrega: cuando había acabado una página, la leía en voz alta, de un extremo al otro (esta acción la realizaba sin el concurso de los ojos). Entonces si alguna cosa le desagradaba, la retocaba y escribía encima las correcciones con gran exactitud. He visto el comienzo de uno de sus sermones que había escrito dormido; me pareció bastante bien hecho y correctamente escrito. Pero hizo una corrección sorprendente: habiendo escrito en un lugar ‘ce divin enfant’, creyó, al releerlo, que debía sustituir la palabra ‘divin’ por ‘adorable’; pero vio que el ‘ce’, colocado delante de divin, no podía ir con adorable; de manera que añadió muy hábilmente una ‘t’ al lado de las letras anteriores, para que se leyera ‘cet adorable enfant’.
 El sonámbulo ve pues a través de los cuerpos opacos que no son obstáculos sino para nuestros órganos todavía rudimentarios, pero no para el espíritu que atraviesa libremente la materia”. Estas observaciones alentaron a Allan Kardec a hacer a los espíritus la siguiente pregunta:
¿Cómo puede el sonámbulo ver a través de los cuerpos opacos?
Respuesta: No hay cuerpos opacos más que para vuestros órganos rudimentarios; ¿no os hemos dicho que, para el espíritu, la materia no es en absoluto un obstáculo, pues la atraviesa libremente?
Ciertos sonámbulos, como para ver mejor, aplican los objetos sobre el epigastrio o sobre la nuca. Ve entonces por todas las partes de su cuerpo. Está fuera de su cuerpo al que ve. Ve pues con toda su alma. Al no estar la vista del alma o del espíritu circunscrita ni tener sede determinada se explica por qué los sonámbulos no pueden asignarle un órgano particular. He aquí un punto importante aclarado. Sin embargo, quedan muchos otros y en particular, este razonamiento:
¿El sonámbulo actúa de manera mecánica o razona de manera inteligente?
 He aquí otro ejemplo extraído del libro de Gabriel Delanne  “El Espiritismo ante la Ciencia”.
Es referido por el doctor Esquirol que cuenta que un farmacéutico se levantaba todas las noches y preparaba las pociones cuyas fórmulas encontraba sobre la mesa.
Para saber si el juicio actuaba en este farmacéutico sonámbulo o si no había más que movimientos automáticos, un médico puso sobre el mostrador de la farmacia la nota siguiente: “Sublimado corrosivo: 2 dracmas, agua destilada: 4 onzas a tragar de una vez”.
Habiéndose levantado el farmacéutico durante su sueño, bajó como siempre a su laboratorio, tomó la receta, la leyó varias veces, pareció muy asombrado y comenzó el monólogo siguiente que el autor del relato, oculto en el laboratorio, escribió palabra por palabra: sin duda el doctor se ha equivocado. Me niego a preparar esta poción”. El sonámbulo tomó luego diversas recetas que estaban sobre la mesa, las preparó, las etiquetó y las ordenó en fila para ser entregadas al día siguiente. Este ejemplo prueba que sí hay una reflexión y un razonamiento. Hay allí una prueba suplementaria de la existencia del espíritu que trasciende la materia y que nuestros sentidos son considerablemente exacerbados bajo la influencia del espíritu. Para comprender nos hace falta todavía admitir la existencia de un principio espiritual.
Esto nos lleva a otra forma de sonambulismo, que se acompaña con la visión a distancia. En efecto, la persona sujeta al sonambulismo, puede practicar a veces la visión a distancia, no como si se mirara un objeto desde lejos, como podría hacerse con un catalejo o con un par de prismáticos, pues no es el objeto que se acerca sino es el espíritu que se desplaza.
En el sueño, el espíritu, la parte inmaterial de nuestro ser, se traslada instantáneamente por el espacio, conducido por el pensamiento y la voluntad. Se desarraiga entonces de su envoltura carnal durante un tiempo más o menos largo.
Durante ese período, el cuerpo parece anonadado y la palabra es más sorda, al estar la vida espiritual entera en el lugar donde su pensamiento la ha transportado.
Sin embargo, el sujeto puede experimentar físicamente impresiones de calor o frío, o bien otras sensaciones del lugar donde se encuentra su espíritu pues siempre se halla unido a su cuerpo por una atadura fluídica que sigue siendo la conductora de las sensaciones.
Esta separación puede engendrar también cansancio para el cuerpo, sobre todo cuando el espíritu se entrega a un trabajo activo.
La clarividencia del sonámbulo, la fuente de las ideas innatas, el hecho de que pueda hablar con soltura y exactitud de cosas desconocidas en estado de vigilia, que a veces pueden estar por encima de sus capacidades intelectuales, hay que relacionarlo con el hecho de que el sujeto dispone de muchos más conocimientos que los que sabe, que están registrados en el periespiritu y por tanto no están disponibles en estado  de vigilia.
Finalmente, concluiremos este artículo, precisando que el sonambulismo puede ser provocado por medio de pases magnéticos. Hablamos entonces de sueño magnético que ya ha sido objeto de varias disertaciones en nuestro Jornal Spirite (N°62 y N°64) que les invitamos a leer o a releer

Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta


Reflexionando: Cambio interior


¿Qué significa realizar un cambio interior?

Significa modificar nuestra forma de sentir o de reaccionar frente a un evento dado. Por ejemplo, una persona que decide dejar de fumar, realizó un cambio interior; una persona que decide comenzar a prestar mayor atención a los alimentos que ingiere, realizó un cambio interior; una persona que decide buscar las formas de mejorar su relación de pareja, también realizó un cambio interior.

Lamentablemente, muchas personas temen realizar cambios. Para algunos, cambiar representa abandonar lo conocido, lo familiar, lo que denomino 'la zona de comodidad'. Para otros, cambiar representa aceptar que hay algún aspecto de su persona que está mal y que en consecuencia debe ser modificado. Sin embargo, este razonamiento pobre y limitado, sólo actúa como un freno que les impide seguir creciendo interiormente y mejorando cada día. Recuerda esto: Cambio interior es sinónimo de evolución.

Cambiar significa tener la flexibilidad necesaria para modificar nuestro modo de sentir (o de actuar) con el fin de lograr nuevos y mejores resultados. Cambiar significa tomar control de nuestros comportamientos de forma tal de ser nosotros (y no una agencia de publicidad) quien determine qué es bueno y qué es malo para nuestro organismo.

Cambiar significa ser capaces de variar ciertos comportamientos de modo tal de lograr estrechar los lazos que nos unen a nuestros seres queridos.

Cambio interior es un proceso de transformación interna que nos permite comenzar a dirigirnos en una nueva dirección (alejándonos de lo que nos desagrada y perjudica, y acercándonos hacia lo que nos beneficia y produce placer).

Las personas que evaden el cambio, son personas que viven una vida rutinaria, mediocre y aburrida. Una vida sin cambio interior es una simple supervivencia. Por el contrario, las personas que realmente logran realizar sus metas y objetivos, son personas que saben que cambiar es tener la oportunidad de aprender algo nuevo y diferente. Cambiar es explorar lo que está más allá de tus conocimientos actuales. Cambiar es expandir tus propios límites.


Es probable que al hacer algo nuevo y desconocido te sientas un tanto incómodo o inseguro, pero la recompensa vale la pena. No hay nada más gratificante que mirar hacia atrás en el tiempo y ver una vida llena de logros y realizaciones. Debes comprender que con cada cambio realizado, con cada meta lograda, con cada problema resuelto, tienes la oportunidad de expandir, no sólo tu nivel de conocimiento, sino también la representación del mundo a tu alrededor (algo que ingenuamente denominamos realidad).

Nunca olvides que la llamada 'realidad', no es más que nuestra percepción e interpretación de la realidad absoluta que nos rodea. Lo que comúnmente denominamos 'realidad' no es más que 'nuestra realidad' y no la realidad absoluta. Cambiar interiormente significa, expandir esa limitada realidad parcial.

Cuando logres entender que tu vida es única y preciosa; cuando alcances a comprender que eres tú quien debe proteger la salud de tu cuerpo (alimentándote sanamente y realizando ejercicio moderado en forma regular); cuando alcances a valorar que la calidad de tu relación de pareja (o de la relación con tus hijos) depende, no sólo de las horas que trabajas y del dinero que aportas a tu hogar, sino también del apoyo, comprensión y respeto que demuestras por esas personas que tanto amas, recién entonces habrás comenzado a hacer cambios que te dirigirán hacia una vida más feliz y plena.

Entiende que no es necesario que haya algo mal para que decidas cambiar. Siempre es posible mejorar lo que ya está bien. ¿Deseas sentir mayor seguridad, confianza y autodeterminación? ¿Deseas llevar a tu relación de pareja (o la relación con tus hijos) a un nivel superior de amor, entendimiento y comprensión? ¿Deseas mejorar tu situación actual con referencia a temas fundamentales como lo son tus estudios, tu trabajo o tu profesión? Tú puedes lograr cualquier cosa que te propongas (especialmente si entiendes que cambiar interiormente es la clave para seguir evolucionando).

Vive con pasión y entusiasmo, sabiendo que TÚ TAMBIÉN PUEDES.

Feliz el día en que descubres que no se debe a un accidente, al tiempo o a la fortuna,sino que eres tú quien lo acerca o aleja todo de ti"