Entradas populares

domingo, 26 de septiembre de 2010

Polstergeist y Casas Encantadas



“No soy de aquellos que menosprecian a priori el estudio de los llamados fenómenos psíquicos esotéricos,considerándolos anticientíficos, poco serios o incluso peligrosos”
- Sigmund Freud -

¿ Qué son los Polstergeist y las Casas Encantadas?

El término Polstergeist es de origen alemán, y significa “ espíritu ruidoso”. Básicamente es un fenómeno muy espectacular e impresionante que se manifiesta de muy diversas formas: objetos que se mueven o caen sin un motivo físico aparente, muebles que se desplazan solos, ruidos misteriosos, olores desagradables, levitación incontrolada de alguna persona, objetos que vuelan literalmente, etc.
A veces lo que se desplazan y aparecen expontáneamente son fuegos o combustiones expontáneas de carácter paranormal, lo que en Parapsicología se conoce como “Papirogenia”.
Este fenómeno viene causado por una energía que se desprende y proyecta a través de un sujeto dotado para ello o por un médium que normalmente desconoce que la causa del fenómeno la lleva en sí mismo y provoca lo que se llama “actividad polstergeist”. De él se encuentran testimonios de su existencia desde el siglo XII y siempre sus manifestaciones se achacaban al diablo , personaje amenazador y terrible, siempre presente en las mentalidades de aquella época.
Los polstergeist pueden ser de dos clases según su origen: anímico o causado consciente o inconscientemente por una persona sujeto emisor de una energía psíquica llamada Psicorragia, y también puede ser de origen mediúmnico, cuando está provocado por Entes desencarnados que utilizan para su manifestación la energía psíquica del médium, dirigiéndola y proyectándola sobre los objetos materiales
Este fenómeno es diferente y no se debe confundir con el de las “Casas Encantadas”, cuyos efectos físicos son similares, pero no así el mecanismo que los produce, pues en este caso el fenómeno también se debe a la utilización de la energía Psi de un médium, pero quedando circunscrita a un determinado lugar en donde el Ser o Seres desencarnados actúan de forma directa sobre la materia y objetos del lugar. Este fenómeno viene a ser motivado por la fijación en ese lugar de ciertos seres desencarnados que ignoran su estado real así como nuestro sentido del tiempo del que ellos carecen en la dimensión espiritual donde existen.
Otras veces no son entidades reales quienes intervienen, sino que en efecto , existen unas presencias paranormales que se podrían considerar como verdaderos fantasmas irreales presentes en el ambiente por la “impregnación psiquica” causada por personas que alguna vez tuvieron un fuerte choque psíquico en el lugar de las manifestaciones ( terror, ira, etc). Según la Parapsicología, la impregnación psíquica consiste en que en los objetos materiales o en el medio ambiente que rodeó a unas personas protagonistas de unos hechos en el pasado, quedaron impregnados a lo largo del tiempo y tras haber dejado atrás las causas que lo generaron, quedando formados como unos “clichés” fotográficos con esa energía psíquica emanada en su día en aquel lugar de modo impactante a causa de unos hechos impactantes.







viernes, 24 de septiembre de 2010

Espiritismo: Respuesta a los problemas de la persona



ESPIRITISMO: RESPUESTA A LOS PROBELEMAS DEL SER HUMANO (I)
Autor: José Eurípides García

Hace dos mil años que el Cristianismo llegó a la Tierra, con suficiente contenido de amor y fraternidad como para solucionar los problemas humanos.

Unos dos mil años ya pasaron llenos de progreso material y sin embargo, el hombre continúa siendo prácticamente el mismo.

Busca el infinito de los espacios, procura nuevos procesos y destruye metódicamente la cuna material, que es la Tierra generosa donde nació.

La tecnología lo impulso hacia lo externo, mientras que la ética no logró atraerlo hacia sí mismo.

La religión le habló de un Dios exterior, sin embargo, no pudo imbuirlo del Dios presente en él.

La filosofía le enseñó a descifrar los por qué, pero fracasó al ofrecerle una visión y una actitud de comportamiento que le den felicidad frente a la vida.

Hay abundancia y miseria en una mezcla de sonrisas y muecas. Se confunden los ideales de la belleza con las erupciones de la barbarie en un vendaval de alucinación.

Irrumpen las glorias en los laboratorios, la belleza en los santuarios del arte, los grandiosos heroísmos en los campos de guerra, las amplias expresiones del humanismo en las Academias y la delincuencia, la alienación en las calles del mundo.

La evolución de la humanidad ha sido lenta: conquista a conquista, pacientemente.

En el principio, en el silencio de las criptas, de los santuarios, en el altar de la naturaleza, el hombre realiza sus más elocuentes descubrimientos.

Bajo los espesos velos de ceremoniales extravagantes, florecen las doctrinas secretas, que a pesar de ello, están perfumadas por una alta espiritualidad. En la India, es el Brahmanismo; en Egipto el Hermetismo; en Israel, la Cábala; en Grecia y en Roma el Politeísmo. Observando la realidad exterior, todos los ocultistas penetran en el misterio de la realidad externa de la naturaleza y del hombre, extrayendo informaciones valiosas que contienen el germen de la vida abundante, eterna. El alma, a pesar de la vida dual en la Tierra y fuera de ella, es la detentora de la sabiduría.

Nacen entonces en esas investigaciones, las Ciencias de los Números, conocidas como las Matemáticas Sagradas, la Teogomía, la Cosmogonia, la Astrología, la Magia… De esas fuentes salen los grandes fundadores de las religiones: Krisna, Buda, Zoroastro y Hermes, Moisés y Jesús. También surgen los padres del pensamiento filosófico: Sócrates, Platón, Aristóteles, Pitágoras…

Sin embargo, la religión verdadera estaba por encima de las fórmulas y de los ceremoniales.

Las enseñanzas fueron reunidas en los Vedas, en el Zend Avesta, en el Libro de los Muertos, en la Biblia.

La Edad Media guardaría aún, fuertes reminiscencias de los cultos antíguos y la Masonería recitaría la iniciación esenia para preparar al discípulo y ayudarlo a subir los peldaños superiores.

Con Jesús se modificaron los rumbos del pensamiento vigente. El amor del cual se hace mensajero, es la alianza que el Padre mantiene con los hijos, no obstante la prolongada desobediencia de éstos.

Lentamente fue el Cristianismo recibiendo la introducción y el injerto de las vanas preocupaciones y transitorias aspiraciones humanas. Algún tiempo después, lo encontramos cubierto de adulteraciones y modismos adaptables a las conveniencias de clases y congregaciones, dejando al margen la transparencia de las enseñanzas primitivas, perdidas en la exégesis y en la teología, con lo que se buscaba oscurecer el mensaje sublime.

La Providencia Divina, sin cesar, prosiguió mandando a la Tierra espíritus misioneros en los diversos campos del conocimiento y de la religión a fin de que no permaneciera olvidada la palabra del Excelso Cantor.

Agustín de Hipona, Francisco de Asís, Teresa de Ávila, Tomás de Aquino, entre otros, son Espíritus de elevada jerarquía, que reencarnan para cuidar de la pureza del mensaje evangélico de Jesucristo.

Las tinieblas que no se dejan vencer por la luz, crearon el Papado, la Santa Inquisición, encendieron hogueras buscando silenciar las voces de los muertos, siempre vivos.

Las guerras santas se extendieron, llevando el horror a los hombres, y en nombre del Maestro se practicaron innumerables atrocidades.

Hombres de filosofía y ciencia, religiosos y médiums, conocieron la tortura. Las llamas de las hogueras, los martirios de las prisiones. Buscaban ahogar el pensamiento. Cuando se pensaba que las luces se apagarían, surgió el iluminismo, abstrayendo del pensamiento religioso las luces inmortales de la cultura y de la sabiduría, que tiene como exponentes a Francis Bacon y a Thomas Hobbes.

La crisis de los sistemas filosóficos de la Escolástica medieval y la influencia de los progresos científicos del Renacimiento dan origen a la nueva filosofía : el Racionalismo. Es la corriente filosófica que le concede la primacía a la razón y constituye la última respuesta al problema medieval de la razón y de la fe. La razón se alza con el predominio absoluto e intenta introducir toda la realidad a fórmulas racionales, las matemáticas son para ellos la ciencia racional por excelencia. Descartews descubre la geometría analítica, Leibniz el cálculo infinitesimal y Spinoza intenta la ética demostradas de modo geométrico. René Descartes encuentra que el mundo de los seres está constituido por tres realidades o sustancias distintas e irreducibles entre sí; a saber: el YO, cuya nota esencial es el ser pensante; el mundo corpóreo exterior delimitado por la extensión y por encima de todo, del mundo finito, se encuentra otra realidad sin límites ni extensión: Dios. Para Descartes el hombre está compuesto por dos sustancias completas y distintas, el cuerpo y el alma. Estas sustancias se hallan unidas accidentalmente y el alma está localizada en la glándula pineal, por donde recibe el flujo del cuerpo y a través del cual ejerce su influencia sobre este.

Estos conocimientos eran un avance de conceptos tradicionales de la religión como tal, la razón comienza a iluminar el pensamiento.

Dentro del mismo lineamiento, Pascal reconoce que las verdades matemáticas no pueden ser averiguadas ni conocidas por los mismos medios que las verdades morales y religiosas. Afirma que la ciencia es impotente para alcanzar a la religión, en la cual, la razón debe ser sustituida por el amor. Concluye que para creer en Dios es preciso aceptarlo y amarlo.

Separa así Pascal la ciencia de la fe. La primera puede ser alcanzada por la investigación y por el convencimiento organizado, pero lo ddivino sólo puede ser penetrado por la intuición.

En 1.632 reencarnó el espíritu que se llamó Benito Spinoza, quien consideraba que existe una sola sustancia, Dios, de la cual todas las cosas son atributos o modos. Para Spinoza, todos los cuerpos de la naturaleza son modificaciones del atributo “extensión” de la sustancia divina; y todas las almas humanas son modificaciones del atributo. Por eso para él todo es Dios, y el hombre , que no es un ser sustancial sino una modificación de la Divinidad, no puede obrar por si mismo. Estaba instaurada la doctrina panteísta. En contraposición a estas ideas filosóficas, surge el idealismo y el materialismo dialéctico, que nos da un concepto panteísta del mundo, donde la naturaleza es una emanación, una prolongación de Dios, por lo tanto, Dios mismo bajo otro aspecto. Hegel, su fundador y divulgador, influye decisivamente en la doctrina materialista de Kart Marx.
En el sisglo XIX nace el Positivismo, que tiene como fundador a Augusto Comte, que viene a oponerse a la filosofía romántica.

Para los posistivistas solamente los hechos deben ser discutidos y analizados. Son totalmente contrarios a Dios, al Espíritu y a la Metafísica. El hombre debe progresar de la fe rudimentaria para la edad de la razón. Comte proclama que Dios no existe. Envueltos en estas ideas, la “Diosa Razón” debe sustituir a todos los conceptos hasta entonces vigentes. Lo abstracto debe ser abandonado.

Estas ideas influenciaron a Feuerbach, quien sustentaba que el espíritu no es nada mas que una manifestación de la naturaleza. Todas las entidades trascendentales son solamente hipótesis de los conceptos humanos. El hombre crea dioses a su imagen y semejanza.

El ateismo es una consecuencia de la razón, una consecuencia del desarrollo cultural. Naturalmente, el hombre es religioso. El materialismo es alcanzado por el hombre cuando llega a la conciencia de su limitación y también de su poder. Como discípulo sobresaliente de Feuerbach surge Kart Marx y con él, el materialismo histórico y el refuerzo del materialismo dialéctico de Hegel. “La religión es el opioo del pueblo”- proclama Marx.-“Dios no existe”.
( Continúa en el siguiente…)

ESPIRITISMO: RESPUESTA A LOS PROBLEMAS DEL SER HUMANO(II)

Autor: José Eurípides García( Viene del anterior)

Bajo estos conflictos del pensamiento humano, las contiendas filosóficas suceden a las agitaciones políticas. Osadas concepciones triunfan en las academias, creando escuelas que sólo se diferencian por sutilezas atractivas para las masas ansiosas de novedad y renovación.

El saber y la cultura dominan sobrepujando a las convulsiones sociales.
Venciendo a las tradiciones y creencias, las conquistas científicas aglutinan adeptos.

Los descubrimientos valiosos implantan directrices modernas coronando con el éxito a las mentes investigadoras. Desdeñando a las imposiciones religiosas y a la “cólera divina”, aumentan las filas del escepticismo y la negación.
La ciencia triunfa sobre la fe.
La razón vence al comodismo.
El conocimiento y el razonamiento dirigen al pensamiento.
Las extravagancias intelectuales, absoletas y ridículas, caen finalmente.
París, emergiendo en el “siglo de las luces” se transforma en la capital del mundo intelectual.
Las investigaciones no cesan. Nuevas ideas nacen sobre los escombros de ideas que mueren.
La liberación mental origina el desequilibrio moral.

Es en ese momento de expresivas y complejas realidades que aparece “El Libro de los Espíritus”, como respuesta del cielo a las preguntas aflictivas de la Tierra, como nos dice Vianna de Carvalho.

Estudiando al Divino Autor en el escenario maravilloso de la creación, Allan Kardec, el patriarca de la Doctrina Espírita, ordena, comenta, analiza y presenta conclusiones felices sobre las enseñanzas suministradas por los Espíritus, revolucionando vigorosamente los conceptos vigentes sobre Dios, el alma, la moral y la esperanza.

Fue el día 18 de abril de 1.857, cuando nace pálido como una mañana de primavera, en la librería del Sr. Didier.
Nace sencillo, pero de una profundidad incomparable.

Con la Doctrina Espírita, llega la luz y la comprensión sobre todos los problemas humanos.
En sus pasos siguen otras obras que forman la Codificación Kardeciana.

Es el Espíritu de Verdad, el Consolador que Jesús había prometido. Los Espíritus resurgen de los túmulos para decirnos que la muerte es una farsa, que la vida es eterna e inmortal. Con él viene la luz para los conocimientos humanos, el consuelo para los corazones afligidos.

Formando una conciencia ética y conectando la criatura al Creador a través del estímulo a la religiosidad interior y no de las manifestaciones exteriores de los mitos y dogmas, el Espiritismo no tiene el carácter aislado de una filosofía, de una ciencia o de una religión, porque es al mismo tiempo religión, filosofía y ciencia. Es simultáneamente revelación divina y obra de cooperación con los Espíritus humanos desencarnados y encarnados. Tiene la característica de ser impersonal, complementario y progresivo, primero por no ser fruto de la revelación de un solo espíritu, ni del trabajo de un solo hombre; segundo por ser complementación natural, expresa y lógica de las dos primeras grandes revelaciones divinas; tercero, porque como bien dijo Kardec, jamás dirá la última palabra. Es ciencia porque investiga, experimenta, comprueba, sistematiza y conceptúa leyes, hechos, fuerzas y fenómenos de la vida, de la naturaleza, de los pensamientos y de los sentimientos humanos. Es filosofía porque induce y deduce ideas y hechos lógicos sobre las causas primeras y sus efectos naturales. Es religión porque de sus constataciones científicas y de sus conclusiones filosóficas resulta el reconocimiento humano de la Paternidad Divina y de la hermandad universal de todos los seres de la creación, estableciendo de ese modo el culto natural del amor a Dios y al prójimo. Solamente así, como es, podrá el Espiritismo realizar su gran misión de transformar la Tierra, de mundo de sufrimientos, en orbe regenerador y pacífico, camino de más altas expresiones de la gloria cósmica.

El Espiritismo no necesita de exterioridades para emprender la reforma del mundo, eso lo realiza a través de cada persona, de cada grupo de personas, de cada sociedad.

Como doctrina de naturaleza progresiva, su influencia será cada vez más específica y más amplia en todos los sectores de la actividad humana, inspirando nuevos rumbos y nuevas motivaciones, suscitando nuevos pensamientos creativos y promoviendo el progreso.

A través de la literatura, de la música, de las artes plásticas, del cine, de la radio, del teatro, de la televisión, las ideas espíritas realizan un trabajo educacional de altísimo rendimiento, sembrando pensamientos más elevados y ennobleciendo los sentimientos.

En el campo de la medicina, está destinado a colaborar con la ciencia a descubrir y entender al ser humano, un complejo de cuerpo-periespíritu-espíritu, participando de la naturaleza de tres mundos diferentes que, no obstante, se interpenetran e integran, y como consecuencia, hablando de las enfermedades espirituales, físicas y periespirituales. En la Medicina Psiquiátrica, el Espiritismo está destinado a introducir una profunda innovación de conceptos y de métodos, a partir de la aceptación científica del predominio del espíritu sobre el cerebro de cada ser humano.

Eso, mas el conocimiento objetivo de las obsesiones y de los desequilibrios de naturaleza mediúmnica, darán nuevas dimensiones al entendimiento de la Psiquiatría, induciéndola a estudiar las repercusiones mutuas de las lesiones físicas, espirituales y periespirituales, para reformular todos los conceptos de diagnósticos.

En las áreas de la Psicología y del Psicoanálisis , la Doctrina Espírita introducirá modificaciones fundamentales de conceptuación y tratamiento de los problemas clínicos.

La Pediatría y la Pedagogía, encontrarán nuevas luces con el conocimiento espiritual. En el terreno de la filosofía religiosa la obra libertadora del Espiritismo es todavía más evidente. Creó nuevos conceptos de antiguas nociones del Cielo y del infierno, de los ángeles y de los demonios, del bien y del mal.

Es por cierto el aspecto más bello de la doctrina espírita, la de consolar, secar lágrimas, sembrar flores divinas de esperanzas. Por eso el propio Cristo que lo prometió y lo envió, lo denominó el Consolador.

Él realmente anima y conforta, ayuda y recobra ánimo. Por esta razón el Espiritismo nació ligado al Evangelio de Jesús, del cual no podrá nunca separarse. Si no fuera cristiana, la Doctrina Espírita carecería de sentido. Sus fundamentos son el Amor y la Justicia, su finalidad el Bien, fuente única de la verdadera felicidad; por eso es efectivamente, la respuesta a los problemas del ser humano.

jueves, 23 de septiembre de 2010

La Piedad





17. La piedad es la virtud que más se aproxima a los ángeles, es la hermana de la caridad que os conduce hacia Dios. ¡Ah! dejad que vuestro corazón se enternezca al aspecto de las miserias y de los sufrimientos de vuestros semejantes; vuestras lágrimas son bálsamo que derramáis sobre sus heridas, y cuando por una dulce simpatía, conseguís volverles la esperanza y la resignación, ¡qué satisfacción no experimentáis! Es verdad que este encanto tiene cierta amargura, porque nace al lado de la desgracia; pero si no tiene la acritud de los goces mundanos, ni las punzantes decepciones del vacío que dejan en pos de sí, tiene una suavidad penetrante que alegra el alma. La piedad, la piedad bien sentida, es amor; el amor es afecto; el afecto es el olvido de sí mismo, y este olvido es la abnegación en favor del desgraciado, es la virtud por excelencia, es la que practicó toda su vida el divino Mesías, y que enseñó en su doctrina tan sublime y tan santa; cuando esta doctrina llegue a su pureza primitiva, cuando sea admitida por todos los pueblos, dará la felicidad a la Tierra, haciendo, al fin, reinar en ella la concordia, la paz y el amor.

El sentimiento más propio para haceros progresar dominando vuestro egoísmo y vuestro orgullo, el que dispone vuestra alma a la humildad, a la beneficencia, y al amor a vuestro prójimo, ¡es la piedad!, esa piedad que conmueve hasta vuestras entrañas ante los sufrimientos de vuestros hermanos, y que os hace tenderles una mano caritativa y os arranca simpáticas lágrimas. No sofoquéis nunca en vuestros corazones, pues, esa pasión celeste; no hagáis como esos egoístas endurecidos que se alejan de los afligidos, porque la vista de su miseria turbaría un instante su alegre existencia; temed el quedar indiferentes cuando podáis ser útiles. La tranquilidad comprada a precio de una indiferencia culpable, es la tranquilidad del mar Muerto, que oculta en el fondo de sus aguas el fango fétido y la corrupción.

¡La piedad, sin embargo, está lejos de causar la turbación y el fastidio de que se espanta el egoísta! Sin duda el alma experimenta, al contacto de la desgracia de otro y concentrándose en, si misma, un estremecimiento natural y profundo, que hace vibrar todo vuestro ser y os afecta penosamente; pero la compensación es grande cuando conseguís volver el valor y la esperanza a un hermano desgraciado a quien enternece la presión de una mano amiga, y cuya mirada, húmeda a la vez de emoción y de reconocimiento, se vuelve dulcemente hacia vosotros antes de fijarse en el cielo para darle gracias por haberle mandado un consolador en su apoyo. La piedad es la melancólica, pero celeste precursora de la caridad, la primera entre las virtudes, cuya hermana es y cuyos beneficios prepara y ennoblece. (Miguel. Bordeaux, 1862).

El evangelio según el espiritismo.
Allan Kardec

Atención a los niños



La expresión de Jesús: “Dejad que los niños vengan a mi…..” encierra una llamada para que los niños sean educados e instruidos en la Doctrina cristiana ya que es en el periodo infantil donde se muestra el más apropiado para la asimilación de principios.

Allan Kardec en El Libro de los Espíritus nos instruye que los niños nacen entre nosotros, traen gustos, inclinaciones y sentimientos muy diferentes de los de nuestro ambiente, estos han sido adquiridos en existencias anteriores, y si Dios en la infancia les da la apariencia de candidez e ingenuidad, es precisamente para que los padres nos encariñemos con ellos, pues precisan de todo el amor y dedicación para dar un paso más en su evolución espiritual.

El objetivo de la reencarnación es ese, el de proporcionar a los Espíritus nuevas oportunidades de progreso, de perfeccionamiento. En la niñez se es más maleable y accesible a consejos y enseñanzas, a los encargados de su evolución, una vez pasada la época infantil, se tornan más difíciles y alcanzada la mayoría de edad, si la educación no se ha hecho en el hogar, el proceso violento en la rudas pruebas puede hacer volver su patrimonio nocivo del pasado y reincidir en las mismas caídas, si les faltó la luz interior de los sagrados principios educativos.

Los padres deben darse cuenta de la gran responsabilidad que tienen de conducir a sus hijos hacia Dios. Cualquiera que sea la religión que procesen, las luces del Evangelio a de iluminarles los pasos, para que no se h7undan con el error y alcancen el ambicionado puerto de la felicidad.

Debe nutrirse el corazón infantil con la creencia, con la bondad, con la esperanza y con la fe en Dios. Actuar contrariamente a esas normas es abrir para el pecador de ayer la misma puerta larga hacia los excesos de toda clase.

Los padres espiritistas deben comprender esa característica de sus obligaciones sagradas entendiendo que el hogar no se hace para la contemplación egoísta de la especie, y si, para santuario donde, a veces se exige la renuncia y el sacrificio de una existencia entera.

Tratemos el auxilio de religiosos, profesores, filósofos y psicólogos, con el fin de que la excesiva agresividad filial no alcance las líneas de la perversidad o de la delincuencia para con los padres y tampoco la excesiva autoridad de los padres haga violentar a los hijos.

Padres e hijos son, originalmente, conciencias libres, como libres hijos de Dios ellos están empeñados en la difícil tarea del auto perfeccionamiento, rescate de debitos, reajuste y evolución.

Los padres deben pedir fuerzas para esa difícil tarea, y al mismo tiempo encomendar a sus hijos a su ángel de la guarda para que siempre valla con ellos, los oriente, les de fuerzas para sobrellevar sus cargas, pedirles que alejen de ellos los espíritus inferiores que pudieran inducirlos al mal, y dadles animo para resistir sus sugestiones y el valor para sufrir con paciencia y resignación las pruebas que le esperan en la Tierra.

Amigos que habéis llegado a la función de padres, mirar con detenimiento todos los deberes a los que estáis obligados en esa labor tan importante, pensad que atender a vuestros hijos, y a vuestra familia es la primera obligación en vuestras vidas, pues si no lo hacéis por mucho que os esmeréis en otras funciones, habréis dejado de cumplir la primera que os ha sido encomendada dentro de la sociedad el ser o tratar de ser un buen padre, o una buena madre.

El nido familiar es la escuela donde un padre debe tratar de enseñar a sus alumnos que son sus hijos, y debe hacerlo predicando con el ejemplo, relegar a terceros esta sublime misión, siempre que valla en consonancia con la suya es bueno, pero cuando por abandono y despreocupación, por informalidad ante los compromisos dejamos relegados al olvido y al descuido esta sublime tarea, siempre terminamos con el dolor del fracaso, viendo por ello un culpable muy notorio( el padre que no supo ejercer de padre) entonces es como el maestro que deja la escuela y desprovisto a sus alumnos de enseñanza alguna, un día habrá de responder por su deslealtad e ignorancia.

Trabajo realizado por Merchita

Extraído del libro “La vida en familia “de Chico Xavier y de mi sentir e inspiración

Desapego




Vivimos en una época de celebridades, invitaciones fáciles a la riqueza, al consumismo, a las pasiones avasalladoras. Transitamos aturdidos por un mundo donde se destaca el que más tiene.

En todo momento, la publicidad televisiva, los anuncios en las revistas y periódicos, los outdoors, invitan: "Compra más. Ostenta más. Obtén más y mejores cosas."

Es un mundo en el que lujo, belleza física, ostentación y vanidad ganaron tanto espacio que dominan los juicios.

Se mide la importancia de las personas por la calidad de sus zapatos, ropas y bolsos.

Se da más atención al que posee la casa más requintada o ubicada en los barrios más famosos y ricos.

Solamente son buenos los coches que posean más accesorios y que impresionan por ser bellos, caros y nuevos. Siempre muy nuevos.

Adolescentes no quieren repetir ropas y desprecian los artículos que no sean de marca. Mujeres compran todas las novedades en cosméticos. Hombres se regocijan con los trajes caros en los escaparates.

Nos transformamos, finalmente, en esclavos de los objetos. Objetos de deseo que dominan nuestra imaginación, que impregnan nuestra vida, que consumen nuestros recursos monetarios.

Y, ¿cómo reaccionamos? ¿Hacemos algo – en la práctica – para combatir esa situación?

Sin embargo, en los deseos está la fuente de nuestra tragedia humana. Si superáramos el deseo de tener objetos ya habríamos dado varios pasos en el camino del progreso moral.

Experimente mirar los escaparates de un centro comercial. Mire cuidadosamente los zapatos, ropas, joyas, chocolates, carteras, accesorios, perfumes.

Solo por un momento, no se deje seducir. Intenta mirarlo todo como lo que efectivamente son: objetos.

Luego dítelo a ti mismo: "No poseo ninguno de esos objetos y aún así soy feliz. No dependo de nada de eso para estar contento."

Recuerda: es el deseo de poseer, sin poder tener, lo que lleva a muchos a optar por el crimen. Se apropian de lo que no les pertenece, seducidos por el brillo falaz de las cosas materiales.

Dejan atrás los sufridos, personas que trabajaron arduamente para ahorrar dinero… Dejan en pos de si frustración, infelicidad, indignación.

Pero, existen también los que se fijan en las personas. Miran a los demás como algo a ser obtenido, guardado, encerrado, no compartido. Estos, se esclavizan a sus parejas, hijos, amigos y parientes. Exigen exclusividad, generan crisis y conflictos. Manifiestan posesión e inseguridad. Extravasan egoísmo y no permiten que el otro se exprese o sea amado por otras personas.

Es el deseo, una vez más, norteando la vida, reduciendo a las personas a tiranos, deformando las almas.

Finalmente, existen los que se apegan de forma enfermiza a las situaciones. Un cargo, un status, una profesión, una relación, un talento que trae destaque. Es lo suficiente para que se dejen arrastrar por lo transitorio.

Estos aman el brillo, el aplauso o lo que consideran fama, poder, gloria.

Para ellos, es difícil despedirse del momento en que dejan de ser personas comunes y pasan a ser notados, comentados, envidiados.

¿Cuál es el secreto para liberarse de todo ello? La palabra es desapego. Pero… ¿cómo alcanzarlo en este mundo?

Recordar constantemente que todo es pasajero en esta vida. O sea, para evitar el sufrimiento, la receta es la superación de los deseos posesivos.

En la práctica, así funciona: piensa que las situaciones cambian, los objetos se rompen, las ropas y zapatos se desgastan.

Incluso las personas pasan, pues viajan, se separan de nosotros, se mueren…

Y debemos estar preparados para esas eventualidades. Es la dinámica de la vida.

Pensando de esa forma, poco a poco la persona promueve una auto-educació n que le enseña a buscar siempre lo mejor, pero sin generar cualquier apego egoísta.

En resumen, amar sin exigir nada a cambio.



Redacción del Momento Espírita

__._,_.___

CANCER




Cáncer, enseñanza de la Vida

El cáncer, como toda enfermedad compleja, dolorosa y agobiante, representa una etapa difícil de aprendizaje en la experiencia humana, pues asume matices especiales ya que involucra a todos los que conviven con ella, no sólo al propio enfermo y sus familiares, sino también al médico-asistente y su equipo.

El oncólogo es un profesional de la salud agraciado con la oportunidad de vivir cambios interiores concretos, que lo harán convertirse de aprendiz en misionero. Son enseñanzas entresacadas a lo largo de los años, en la convivencia constante con el dolor ajeno y la realidad trascendente de la muerte.


Si el médico alía a su conocimiento técnico la asistencia abnegada, llena de amor y compasión, y ofrece al enfermo, además de los recursos terapéuticos, el consuelo fraterno, tiene una valiosa oportunidad de crecimiento espiritual. Al actuar así se pone en la condición del trabajador que toma la carretilla y ara el terreno árido de sus propios defectos. En el trato con los pacientes recoge enseñanzas preciosas y transformadoras. Si pierde esa oportunidad, no sabe cuándo se renovará, en el transcurso de las vidas sucesivas.

Cuando el médico aporta recursos internos y externos para minimizar el dolor a su alrededor, y ayuda al enfermo a ver nuevamente el brillo del sol, es como si recibiese el galardón prometido a los justos, el premio por haber cumplido su deber, que lo hace feliz en ésta y en vidas venideras.

Quienes no han roto aún las cadenas milenarias del egoísmo, que cargan en sus corazones la dureza de sentimientos, en fin, que no se sensibilizan con la dimensión humana del sufrimiento ajeno, no alcanzan el verdadero crecimiento espiritual en el ejercicio de la profesión. Tampoco son felices quienes proceden así, porque la dicha efectiva sólo se construye en el deber cabalmente cumplido.

El Instructor Espiritual Jerónimo, en Obreros de la Vida Eterna, afirma que “... cada hombre, por sí, se elevará al cielo o bajará a los infiernos transitorios, en conformidad con las disposiciones mentales a las que está arraigado”.



Cada ser humano es, pues, fruto de sus propios pensamientos, de sus propias acciones.
El paciente portador de neoplasia maligna, enfermedad compleja, capaz de burlar las líneas especializadas de las defensas orgánicas, por más que pasen años de la patología inicial, es en verdad un hermano debilitado que recorre el arduo camino de la vida, muchas veces, desalentado y temeroso.
Aún cuando no sea un pariente, es nuestro deber asistirlo, según las normas divinas del amor, que nos recomiendan servir a los hermanos del camino, sobre todo a los más débiles.

Como modesto colaborador de la obra divina, el oncólogo necesita desarrollar la compasión, prepararse para la triste evolución del deterioro del cuerpo físico, estar atento a los achaques del enfermo, aliviarle el dolor físico y moral, alentarlo a proseguir sin desánimo hasta el último hilo de vida terrenal, mirando con los ojos del alma al ser radiante, amado y generoso que Dios le confió.

Por Kátia Marabuco
Es médica oncóloga y presidente de la AME-Piauí


Reproducido de la revista Salud y Espiritualidad

miércoles, 22 de septiembre de 2010

MANCIAS


- Edgar Cayce -

¿ Qué son las Mancias?.-

El nombre de Mancia, proviene de la palabra griega “manteiesa”, que significa adivinación,y se utiliza como sufijo que se añade a otras palabras que se refieren a diversas formas de adivinación.
Existen varias clases de Mancias, tal como la Rabdomancia ( adivinación por medio de una varita); la Quiromancia (por las rayas de las manos); la Oniromancia (a través de los sueños); la Cartomancia (por medio de las cartas o el Tarot); la Piromancia(por los movimientos del fuego) ,etc.
Todos estos diversos elementos en los que se apoyan las diversas Mancias, parece ser que actúan como disparadores del inconsciente y sirven para que la persona que tiene esta capacidad, proyecte su mente mas adelante en el tiempo, intentando sondear el futuro en diversos temas y cuestiones. No obstante hay que tener presente que cuando se habla de cualquier tipo de Clarividencia, este supone un tema que se presta a bastantes conjeturas y del que a ciencia cierta apenas se sabe nada. La cuestión es que independientemente de las explicaciones y conjeturas que se produzcan, estas adivinancias de lo futuro, cuando no son un torpe fraude, muestran tener una realidad sorprendente e incontestable.
Sin duda, quienes practican estos “juegos” lo hacen apoyados en un conocimiento instintivo y profundo de la psicología humana , pero estos métodos disparadores de la intuición, se han ido mezclando con ciertas supersticiones, formando toda una “ciencia esotérica”, llena de misterios y de falsas credulidades. Y es que el ansia por explorar el futuro y el gusto por lo misterioso, es un factor muy frecuente en los seres humanos, impacientes por poder saber lo que les espera, pero ignorantes al no conocer que el futuro es moldeable y variable a cada momento, porque en realidad , tal como dijo Jesús de Nazaret, “a cada cual se dará según sus obras” pero no afirmó que a cada cual se le daría según susigno zodiacal o según fuesen las líneas de su mano o el simbolismo de las cartas que elija al azar o cualquier otro misterio esotérico.
A veces se pueden confundir con mancias otras técnicas que en realidad no lo son. Es el caso de la Radiestesia que no trata de adivinar el futuro, sino la presencia de energías telúricas que aparecen en presencia de yacimientos de agua o de otros minerales . Esta se apoya en el uso de un péndulo que funciona a modo de cómo lo hace la varita de los Zahoríes. Esta posiblemente amplifica las radiaciones que emiten diversos cuerpos y que quien la utiliza que es una persona sensible y entrenada para captarlas, las interpreta de modo inconsciente.
Es probable que el péndulo que utilizan los radiestesistas, lo que haga sea también amplificar algo que llega a sus mentes de forma misteriosa, en cuanto que transciende las leyes físicas conocidas.

“El hombre es esclavo de lo que dice y dueño de lo que calla”.
- Proverbio chino -