Fue en febrero de 1975 que tres hermanos: Marcos, con 12 años, Juan BautistFue en febrero de 1975 que tres hermanos: Marcos, con 12 años, Juan Bautista, con 11 Años y Sheila con 7 años desencarnaron, en un accidente en la Vía Anhanguera.a, con 11 Años y Sheila con 7 años desencarnaron, en un accidente en la Vía Anhanguera.
Padre y madre se sumergieron en una noche de tristeza. Tres hijos muertos a la misma hora. Una casa vacía.
La Sra., Elite, la madre, sumergida en una fuente de lágrimas, mientras que el padre, Roberto, se encerró en sí mismo, trabajando más que nunca para olvidar el dolor, el inmenso dolor de la pérdida y el anhelo.
Entonces, un día, en una de esas bendecidas sesiones con el médium Francisco Cándido Xavier, ellos recibieron el siguiente mensaje, que reproducimos en parte, a fin de que pueda consolar a otros tantos corazones de padres y madres que vieron a sus hijos partir antes, adentrando la aduana de la muerte.
“Querida mama, la señora pide noticias y rogó tanto, en sus oraciones, que me veo aquí para traer la esperanza a su corazón y fortalecer en mi padre la confianza en la vida.
Por dentro de mí, estoy como quien trae el pensamiento tropezando con el deseo de llorar. Es preciso ser fuerte y ser un hombre para recibir un compromiso de esos.
Ruego a usted que no se deje dominar por el sufrimiento, aunque este consejo deba ser dictado para mí mismo.
Estamos como en un teléfono directo, en donde el hilo del lápiz va formando mis palabras, sin que yo pueda recibir las palabras de mis queridos padres, al mismo tiempo.
Sé todo lo que ha sucedido. Entendemos sus problemas aquí.
Tres niños aplastados casi por llegar a casa. Y de repente, nuestra separación.
Desde que me desperté escucho sus gritos desde el corazón: sus palabras que no son habladas, sus oraciones de aflicción en silencio y sus lágrimas que hay en la tierra nadie ve.
Más yo le pido a la señora en el nombre de nuestra Sheila, de Juan Bautista y en mi nombre, para vivir y vivir con fe en nuestro reencuentro.
Mama si no fuese por la falta que la gente experimenta de la casa, si no fuese por la voz de la señora y de papa dentro de mi, yo diría que todo está bien.
Tenemos reposo, más el reposo es interceptado por los recuerdos que se hacen tan vivos como si fuesen relámpagos coloridos y parados en nuestros recuerdos.
No llore más con desanimo y aflicción.
La señora, siempre cariñosa y siempre inmensamente buena para nosotros, no lloraría más con tanta angustia si viese a nuestra querida Sheila caer de aflicción, queriendo ir a su encuentro sin poder.
Nosotros estamos todos unidos sin que yo sepa cómo es eso. Mama, no se pare buscando en nuestras memorias.
Las lágrimas son fuerzas de Dios en nuestras vidas. Por eso, ninguno de nosotros está libre de llorar, más nuestras lágrimas deben ser oraciones. Oraciones de gratitud y amor, paz y fe.
Mama queremos la paz, la paz de todos. Ayuden, a la señora y al papa, a tener paz.
No se quejen. Vamos a cultivar el deseo de la iglesia del amor fraternal.
Bendice a los niños que estamos aquí sin ti, pero siempre contando con que usted permanezca fuerte.
Dios nos auxiliará. En nombre de los hermanos y en mi nombre, dejo a usted, en casa, nuestro beso de respeto y de amor.
Marcos
***
La nostalgia es un río de aguas profundas, cuyos brotes proceden del corazón. Por eso mismo, espíritus en el cuerpo físico o fuera de él, sentimos y sufrimos.
Redacción del momento espirita
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Este lirio de 1,80 m, fue materializado por Madame D´Espérance, con la ayuda de su espíritu control llamada, Yolanda. Con el tiempo, la planta se desvaneció dejando únicamente dos flores.
Suponen un extraño y raro fenómeno paranormal todavía no explicado por la Ciencia ni por el razonamiento humano, y que a veces ha sucedido mediante la intervención del llamado “mundo invisible”, sirviéndose de una persona que posee esta variedad de mediumnidad tan particular .
Aunque no se sabe el mecanismo por el que este fenómeno se produce, lo cierto es que se trata de una desmaterialización de objetos situados, tal vez, en un lugar remoto y su traslación invisible a otro lugaren donde vuelven a materializarse por un tiempo bastante limitado hasta que finalmente vuelven a desaparecer casi instantáneamente , a veces ante la vista de testigos..
Han habido muchos casos de esta clase de fenómeno, que han sido estudiados por la Parapsicología y se les ha relacionado unas veces con el Espiritismo y otras con los “milagros” debidos a santos, o Angeles, Vírgenes, etc, pero también se les relacionó casi siempre con el fraude y la prestidigitación.
Concretamente, dentro de las investigaciones hechas en el campo del Espiritismo, los casos más célebres y comprobados fueron los protagonizados por la médium D‘Esperance, que intervino en este fenómeno varias veces, tal como por ejemplo la desaparición de unos gemelos de encima de una mesa ,ante varios testigos, y su aparición en el interior de una maceta; asimismo protagonizó en otra ocasión el aporte de un lirio dorado con maceta incluida , de la altura de una persona ,que permaneció varios días , así como también de un fresal con flores y frutos, que fueron repartidos entre los experimentadores y testigos que se hallaban presentes durante la sesión mediúmnica. Otro caso verídico del que tengo noticia y que, como quizás tantos otros que han quedado en el anonimato fue el que se dio hace unos años en Venezuela, durante una reunión espírita en la que se leyó y comentó sobre la obra de Amalia Domingo Soler, “Ramos de Violetas”; al término de la lectura se materializó ante los asombrados ojos de los presentes, un hermoso ramo de violetas, pero para más asombro, es de señalar que esa clase de flor no existía en esa zona de Sudamérica.
Jose Luis
98. La teoría del fenómeno de los aportes y de las manifestaciones físicas en general, se encuentra resumida de una manera notable en la siguiente disertación dada por un Espíritu cuyas comunicaciones tienen un carácter incontestable de profundidad y de lógica. Muchas de éstas se encontrarán en la continuación de esta obra. Este Espíritu se ha dado a conocer bajo el nombre de Erasto, discípulo de San Pablo, y como Espíritu protector del médium que le ha servido de intérprete.
Es de todo punto preciso, para obtener fenómenos de este orden, tener consigo médiums que yo llamaré sensitivos, es decir, dotados del más alto grado de facultades mediúmnicas, de expansión y de penetrabilidad; porque el sistema nervioso de estos médiums, fácilmente excitable, les permite, por medio de ciertas vibraciones, proyectar alrededor de ellos su fluido animalizado con profusión.
Las naturalezas impresionables, las personas cuyos nervios vibran al menor sentimiento, a la más pequeña sensación, que la influencia moral o física, interna o externa, sensibiliza, son sujetos muy aptos para ser excelentes médiums, para los efectos físicos de tangibilidad y de aportes. En efecto, su sistema nervioso, casi enteramente desprovisto de la envoltura refractaria que aisla este sistema en la mayor parte de los otros encarnados, les hace propios para el desenvolvimiento de estos diversos fenómenos.
Consecuentemente con un sujeto de esta naturaleza, y no siendo las demás facultades hostiles a la medianimización, se obtendrán más fácilmente los fenómenos de tangibilidad, los golpes dados en las paredes y en los muebles, los movimientos inteligentes y aun la suspensión en el espacio de la materia inerte más pesada. A fortiori se obtendrán estos resultados, si en lugar de un médium se tienen a la mano muchos que tengan las mismas dotes. Pero de la producción de estos fenómenos a la obtención del de los aportes hay mucha distancia; porque en este caso no sólo el trabajo del Espíritu es más complejo, más difícil, sino que también el Espíritu únicamente puede operar por medio de un solo aparato medianímico, esto es, que muchos médiums no pueden concurrir simultáneamente a la producción del mismo fenómeno. Acontece, por el contrario, que la presencia de ciertas personas antipáticas al Espíritu que opera estorba radicalmente su operación. A estos motivos que, como veis, no dejan de tener importancia, añadid que los aportes necesitan siempre concentraciones más grandes y al mismo tiempo mayor difusión de ciertos fluidos, que tan solo pueden obtenerse con los médiums mejor dotados, aquellos, en una palabra, cuyo aparato “electromedianímico” es de mejores condiciones.
En general los hechos de aportes son y permanecerán excesivamente raros. No tengo necesidad de demostraros por qué son y serán menos frecuentes que los otros hechos de tangibilidad; vosotros mismos, deduciréis lo que digo. Por otra parte, estos fenómenos son de tal naturaleza que no sólo todos los médiums no son propicios para ellos, sino que todos los Espíritus no pueden producirlos. En efecto, es preciso que entre el espíritu y el médium exista cierta afinidad, cierta analogía, cierta semejanza que permita a la parte expansible del fluido periespíritico (1) del encarnado mezclarse, unirse y combinarse con el del Espíritu que quiere hacer un aporte. Esta fusión debe ser tal que la fuerza resultante venga a ser, por decirlo así, una; de la misma manera que una corriente eléctrica, obrando sobre el carbón, produce una hoguera, una claridad única. ¿Por qué esta unión, por qué esta fusión? diréis vosotros. Es que para la producción de estos fenómenos se hace preciso que las propiedades esenciales del Espíritu motor se aumenten con algunas del medianimizado; es que el fluido vital indispensable para la producción de todos los fenómenos medianímicos es el dote exclusivo del encarnado, y que a consecuencia el Espíritu operador está obligado a impregnarse del mismo. Entonces es cuando puede, por medio de ciertas propiedades de vuestro centro ambiente, desconocidas para vosotros, aislar, hacer invisibles, y mover ciertos objetos materiales y a los mismos encarnados.
“No me es permitido, por el momento, descorreros el velo de estas leyes particulares que rigen los gases y los fluidos que os cercan; pero antes que pasen muchos años, antes que se cumpla una existencia de hombre, la explicación de estas leyes y de estos fenómenos se os revelará, y veréis surgir y producirse una nueva variedad de médiums que caerán en un estado cataléptico particular desde que sean medianimizados.
“Vosotros veis de cuántas dificultades la producción de los aportes se encuentra rodeada; podéis deducir de esto muy lógicamente que los fenómenos de esta naturaleza son excesivamente raros, como ya lo he dicho, y con tanta más razón por cuanto los Espíritus se prestan a ello muy poco, porque esto motiva de su parte un trabajo casi material, lo que es un fastidio y una fatiga para ellos.
Por otra parte acontece, además, que muchas veces a pesar de su energía y su voluntad, el estado del mismo médium les opone una barrera insuperable. “Es, pues, evidente, y vuestro raciocinio lo sanciona, no dudo de ello, que los hechos tangibles de golpes, de movimiento y de suspensión, son fenómenos sencillos que se operan por la concentración y la dilatación de ciertos fluidos, y que pueden ser provocados y obtenidos por la voluntad y el trabajo de los médiums que son aptos para eso, cuando éstos son secundados por Espíritus amigos y benévolos; mientras que los hechos de los aportes son múltiples, complejos, exigen un concurso de circunstancias especiales, no pueden operarse sino por uno solo Espíritu y un solo médium, y tienen precisión, fuera de la necesidad de la tangibilidad, de una combinación del todo particular, para aislar y hacer invisibles el objeto o los objetos que forman el motivo del aporte.
“Todos vosotros, espiritistas, comprendéis mis explicaciones y os dais perfecta cuenta de esta concentración de fluidos especiales, para la locomoción y la tangibilidad de la materia inerte; creéis en ellos como creéis en los fenómenos de la electricidad y del magnetismo, con los cuales los hechos medianímicos están llenos de analogía, y son, por decirlo así, la consagración y el desenvolvimiento. En cuanto a los incrédulos, y a los sabios, peores que los incrédulos, no pienso en convencerlos, pues no me ocupo de ellos ya lo serán un día por la fuerza de la evidencia, porque será preciso que se inclinen ante el testimonio unánime de los hechos espiritistas, como se han visto forzados a hacerlo ante tantos otros hechos que habían rechazado en un principio.
“Para resumir: si los hechos de tangibilidad son frecuentes, los hechos de aportes son muy raros, porque las condiciones para éstos son muy difíciles; consecuentemente, ningún médium puede decir: A tal hora, a tal momento, obtendré un aporte; porque muchas veces el mismo Espíritu se encuentra impedido en su obra. Debo añadir que estos fenómenos son doblemente difíciles en público, porque en éste se encuentran casi siempre elementos enérgicamente refractarios que paralizan los esfuerzos del Espíritu y con mayor razón la acción del médium. Tened, al contrario, por cierto, que estos fenómenos se producen casi siempre en particular, espontáneamente, lo más a menudo sin saberlo los médiums y sin premeditación y, en fin, muy raramente cuando ésos están prevenidos; de donde debéis deducir que hay un motivo legítimo de sospecha todas las veces que un médium se alaba de obtenerlos a su voluntad o, de otro modo, de mandar a los Espíritus como a domésticos, lo que es sencillamente un absurdo. Tened, además, por regla general, que los fenómenos espiritistas no se han hecho para presentarse en espectáculo y para divertir a los curiosos. Si algunos Espíritus se prestan a esta especie de cosas, sólo puede ser para fenómenos simples, y no para aquellos que, tales como los aportes y otros semejantes, exigen condiciones excepcionales.
“Recordad, espiritistas, que si es absurdo rechazar sistemáticamente todos los fenómenos de ultratumba, no es prudente tampoco aceptarlos todos ciegamente. Cuando un fenómeno de tangibilidad, de aparición, de visibilidad o de aporte se manifiesta espontáneamente y de una manera instantánea, aceptadle; pero, no me cansaré de repetíroslo, no aceptéis nada ciegamente; que cada hecho sufra un examen minucioso, profundo y severo; porque, creedlo, el Espiritismo, tan rico en fenómenos sublimes y grandiosos, no tiene nada que ganar en estas pequeñas manifestaciones que hábiles prestidigitadores pueden imitar. “Sé muy bien lo que me vais a decir: que estos fenómenos son útiles para convencer a los incrédulos; pero sabed que si no hubierais tenido otros medios de convicción, no tendríais hoy día la centésima parte de espiritistas que tenéis. Hablad al corazón, éste es el modo de hacer más conversiones formales. Si creéis útil para ciertas personas obrar por los hechos materiales, presentadlos al menos en tales circunstancias que no puedan dar lugar a ninguna falsa interpretación, y sobre todo no salgáis a las condiciones normales de estos hechos porque los hechos, presentados en malas condiciones, suministran argumentos a los incrédulos en lugar de convencerlos. – ERASTO.”
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(1) Se ve que cuando se trata de expresar una idea nueva, para la cual no hay término en el lenguaje, los Espíritus saben perfectamente crear neologismos. Estas palabras “electro-medianímico, periespíritico”, no son nuestras. Los que nos han criticado la creación de las palabras “espiritista”, “espiritismo” y “periespíritu” que no tenían sus análogas, podrán también hacer el mismo proceso a los Espíritus.
CAPÍTULO V - MANIFESTACIONES FÍSICAS ESPONTÁNEAS
LIBRO DE LOS MEDIUMS - ALLAN KARDEC
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Todo lo que acontece tiene su explicación Científica y Espiritual. La explicación científica esta bien desarrollada en el plano terrenal, mas sin embargo la Espiritual, aun no puede ser revelada, pues no la entenderían.
Hay mentes que ya son capaces de esbozar algunas teorías, y cuando las exponen encuentran siempre opositores; el ser terrenal debe de pensar y aplicar los estudios y la lógica adquirida, no reaccionar negativamente como lo hacen.
El camino al entendimiento es el de la PAZ/ARMONÍA/CARIDAD- no son capaces de imaginarse las fuerzan que generan en el Espacio con esta actitud. Llamémosle fuerzas si, que se pueden medir y cuantificar; es lo que puedo adelantarles. En ustedes esta desarrollar su inteligencia para poder entender.
Esta en cada uno la responsabilidad por su autosuperacion intelectual y Espiritual.
Ayudemos sobre todo a los menores que aprenderán según lo que vean. Háblenle claro, como hasta ahora lo han hecho. Ellos poseen más experiencias, por ser Espíritus más viejos tienen más información; por eso entienden y se dan cuenta de todo.
Enséñenle siempre que hay que tener para vivir, pero no vivir por tener; todo lo material se queda cuando partimos hacia nuestra morada Espiritual.
Orad por todos los necesitados, Buenos pensamientos para todos.
Que la ley del camino Espiritual sea cada vez mas intensa.
Bendiciones
Un Espíritu Amigo Psicografiado: Magaly Betancourt
Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta
"El estudio del Evangelio en el hogar abre las puertas de nuestra casa a los Benefactores Espirituales, de la misma forma que el desentendimiento, la dicusiones, peleas e insultos favorecen el asalto de las sombras." -- Richard Simonetti.
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Para ser felices todos precisamos de un compañero con quien compartir ansiedades, resolver problemas cotidianos, confiar triunfos y reveses, y principalmente realizar nuestros deseos de dar y recibir cariño.
Los objetivos principales que han de ser alcanzados en el matrimonio es el conseguir establecer vínculos de amor, comprensión y fidelidad entre marido y mujer, asegurando así el equilibrio emocional.
El matrimonio constituye uno de los primeros actos de progreso en las sociedades humanas; porque establece la solidaridad fraterna y se encuentra en todos los pueblos, aunque en condiciones diversas. Abolir el casamiento seria retroceder a la infancia de la Humanidad y colocar al hombre por debajo incluso de ciertos animales que les dan el ejemplo de uniones constantes.
Casarse es tarea para todos los días, por lo que solamente de la comunión espiritual gradual y profunda es que surgirá la integración de los cónyuges en la vida permutada, de corazón a corazón, en la cual el matrimonio se lanza siempre para lo Más Alto, en plenitud de amor eterno.
El porvenir de toda criatura está lleno de incertezas e inseguridades, por eso al contar con un (compañero) u (compañera) que nos ampare y asista en caso de enfermedad o en la vejez, es lo ideal, para la soledad que es muy triste. Los dolores compartidos, duelen menos, y las alegrías con alguien que vibre a nuestro lado, ganan en sabor e intensidad.
Durante el enamoramiento y el noviazgo, los jóvenes, deseosos, de causarse, recíprocamente, favorable impresión, empeñándose en mantener una buena conducta, procuran esconder o camuflar los aspectos indeseables de sus caracteres.
Viven en estado de encantamiento, estimulados por la atracción física, evitando la menor alusión a episodios desagradables del pasado de cada uno, para entregarse apenas a devaneos y fantasías, en el ante gozo de las deliciosas promesas del futuro.
Aunque se observe características comprometedoras o menos dignas, creen, ingenuamente, que el matrimonio las eliminará o que tendrán fuerzas suficientes para soportarlas, sin prejuicio de la “eterna felicidad” con la que sueñan.
Sin embargo, después de casados, al conocer la realidad de la vida, comprenderán que la vida no está hecha apenas de momentos románticos, exigiéndoles, ahora, arduos trabajos y no pocos sacrificios para los cuales no siempre están convenientemente preparados.
Algunas veces, sobrevienen dificultades de orden financiero, que los llevan a sufrir privaciones nunca antes experimentadas y con ellas acusaciones y quejas del uno contra el otro.
Las facetas uno del otro que intentaron no tomar en cuenta, empiezan a manifestarse con toda crudeza, generando conflictos, discusiones, enfados y represalias.
No existe una formula única y por supuesto infalible para la conquista de la felicidad en el matrimonio.
Existe, sin embargo determinadas condiciones y ciertos preceptos, dictados por la prudencia y por la experiencia de cónyuges bien sucedidos, que, si son observados podrán ofrecer a los jóvenes alguna garantía de que “su” matrimonio venga a ser lo más venturoso posible.
Uno de los primeros puntos a considerar es la edad para ese paso. Ninguna fijación rigurosa, cabe aquí, ya que los grados de madurez varían de individuo a individuo, en cualquier fase de la vida, en función de las experiencias adquiridas en esta encarnación y en las precedentes.
En la actualidad, la edad más propicia para un matrimonio estable y feliz, se sitúa entre 23 y 26 años para los chicos y 21 a 24 para las chicas. Diversas investigaciones llegaron a la conclusión de que los matrimonios malogrados fueron, en su mayoría, motivados por la precipitación, es decir por haberse realizado demasiado temprano.
Otra cosa que influye en el matrimonio es el grado de cultura y educación. Lo deseable es que ambos tengan el mismo nivel cultural y hayan sido educados por padrones éticos semejantes, pues esto facilitará grandemente la adaptación entre sí.
Las profundas diferencias, una vez pasada, “la luna de miel” en la que todo es deslumbramiento e ilusión, el refinamiento social del cónyuge mejor dotado choque con la bozalidad, la inepcia, el desaseo y el mal gusto del otro, lo que tornará insostenible una vida en común, dando lugar a que alguno o ambos pasen a buscar compensaciones fuera del hogar, junto a otra u otro que mejor les comprendan, aprecie du modo de ser y responda a sus necesidades más intimas.
Otro contingente más de la armonía conyugal es el sentimiento religioso, el cual no debe ser subestimado. Al considerar que la religión es una característica de la personalidad, se torna penoso, por ejemplo, a uno de los cónyuges que desease cumplir fielmente los deberes establecidos por la Iglesia o por las propias convicciones religiosas, tener que soportar, sin enfado o protesta, las propuestas del otro, ateo o indiferente, que considerase tales deberes mera simplezas, infantilismo mental, etc.
Es muy difícil mantener la paz doméstica, con un esposo, fanático e intransigente, que intenta convertir al otro a su credo, importunándolo a cada instante y con cualquier pretexto con sus discursos de catequesis.
La conciencia del exacto papel de cada uno en la construcción y manutención del hogar; la identidad de propósitos en lo tocante al planeamiento familiar; a la finalidad espiritual; a la filosofía de vida que esposen; a la certeza de que se aman; a pesar de los defectos de cada uno, incluso sabiendo que ellos persistan después del matrimonio, la aceptación de la familia del futuro cónyuge, tal como ella es; la capacidad reciproca de divergir, sin discutir, y de argumentar, sin pelear, la buena disposición de ambos de acatarse las opiniones y favorecer la solución de problemas de interés común, etc. Son otros tantos factores que contribuyen para un matrimonio afortunado.
En la unión de los sexos, a la par de la ley divina material, común a todos los seres vivos, hay otra ley divina, inmutable como lo son todas las leyes de Dios, exclusivamente moral. Quiso Dios que los seres se uniesen no solo por los lazos de la carne, sino también por los lazos del alma, con el fin de que el afecto mutuo de los esposos se transmitiese a los hijos y que fuesen dos, y no uno solamente, para amarlos, para cuidar de ellos y hacerlos progresar.
La felicidad conyugal tiene un precio bastante alto, tan alto que solo podrá ser pagado, a largo plazo, mientras dure el matrimonio, en monedas de humildad, comprensión, paciencia, espíritu de renuncia y gran dosis de buena voluntad en el sentido de adaptación mutua.
Para conseguir la felicidad en común, cada uno de los cónyuges precisa sacrificar un poco de su “yo” para que el “nosotros” se fortalezca y se vuelva cada vez más agradable. Para ello la primera cosa que debe ser cultivada, de parte a parte, es el don de perdonar.
Conflictos, discusiones, mal entendidos… son hasta cierto punto normales en la vida de una pareja, y, si no hay comprensión y tolerancia reciproca, sentido de minimizarlos y superarlos, el hogar acabara dejando de ser un reducto de amor, de paz y de alegría, para transformarse en campo de negligencias, deprimente y deplorable.
El apoyo mutuo y un poco de humildad espiritual, harían desaparecer tantos antagonismos irreductibles en las relaciones familiares. La Evangelización en el hogar también es otro recurso muy preciado, ya que el recuerdo de los preceptos de Jesús, sus divinas enseñanzas junto con la misericordia, les harían soportar las faltas y las flaquezas de los que los rodean sin guardarles resentimiento, perdonándolos de corazón.
Sabrían que “ El verdadero carácter de la caridad es la modestia y la humildad, que consisten en ver cada uno apenas superficialmente los defectos del otro y esforzarse en hacer que prevalezca lo que hay en el de bueno y virtuoso.
Otro factor imprescindible para la preservación de la felicidad conyugal es el dialogo entre los esposos. “El sublime amor del altar domestico anda muy lejos, cuando los cónyuges pierden el gusto de conversar entre sí.
La vanidad y el orgullo son dos sentimientos de los más comunes que pueden anidarse en lo íntimo de las personas. Y son ellos los que, a menudo, provocan el estremecimiento de las relaciones entre marido y mujer.
“La caridad sublime, que Jesús enseño, también consiste en la benevolencia que uses siempre y en todas las cosas para vuestro prójimo. Por eso la pareja puede ejercitar esa virtud sublime, dirigiendo palabras de consuelo, de encoraja miento, de amor.
No estamos en la obra del mundo para aniquilar lo que es imperfecto, sino para completar lo que se encuentra inacabado.
En las esferas elevadas, los espíritus evolucionados consideran motivo de honra el amparo a los compañeros menos desenvueltos que se adiestran en planos inferiores.
El matrimonio en la tierra puede asumir variados aspectos, objetivando múltiples fines. Accidentalmente, tanto el hombre como la mujer encarnados pueden experimentar diversas veces el casamiento terrestre, sin por ello encontrar la compañía de las almas afines con las cuales realizar la unión ideal. Eso es porque comúnmente, el hombre necesita rescatar deudas que se contrajeron a causa de la energía sexual aplicada de forma inadecuada ante los principios de causa y efecto.
Cuando el matrimonio expiatorio ocurre en segundas nupcias, el cónyuge liberado de la vestimenta física, cuando se ajuste a la afección noble, frecuentemente se coloca al servicio de la compañera o del compañero en la retaguardia, en el que ejercita la comprensión y el amor puro. Si los viudos y las viudas de las efectuadas nupcias en grado menor de afinidad demuestran sana condición de entendimiento, son habitualmente conducidos, tras la muerte, a la convivencia del matrimonio restituido a la comunión, disfrutando posición análoga a la de los hijos queridos junto a los terrenos padres, que por ellos se someten a los más elocuentes y polifacéticos testimonios de cariño y sacrificio personal para que atiendan, dignamente, a la articulación de los propios destinos.
Si la desesperación de los celos o la nube del despecho ciegan a uno de los miembros del equipo fraterno, los cónyuges re asociados en el plano superior le amparan en la reencarnación, a la manera de benefactores ocultos, interpretándoles la rebelión por síntoma enfermizo, sin retirarles el apoyo amigo, hasta que se reajusten en el tiempo.
Cuando el hogar terrestre es analizado sin preconceptos, permanece estructurado en las mismas bases esenciales, al igual que los padres humanos, reciben, muchas veces, en el instituto domestico, por hijos e hijas, a aquellos mismos lazos del pasado, con los cuales atienden al rescate de antiguas cuentas, purificando emociones, renovando impulsos, dividiendo compromisos o esmerando relaciones afectivas del alma para el alma.
El divorcio, según conocimientos del Plano Espiritual, no debe ser facilitado o estimulado entre los hombres, porque no existen en la Tierra uniones conyugales, legalizadas o no, sin vínculos graves en el principio de la responsabilidad asumida en común.
Es necesario, que la sociedad humana establezca regulaciones severas a beneficio de nuestros hermanos contumaces en la infidelidad a los compromisos asumidos consigo mismos, a beneficio de ellos, para que no se unan a mayor desgobierno, y a beneficio de sí mismos, a fin de que no regrese a la promiscuidad envilecida de las tabas oscuras, en que el principio y la dignidad de la familia aun son plenamente desconocidos.
Es imprescindible que el sentimiento de Humanidad interfiera en los casos especiales, en el que el divorcio es el mal menor que pueda surgir entre los grandes males pendientes sobre la frente del matrimonio, sabiéndose, por tanto, que los deudores de hoy volverán mañana al acierto de las propias cuentas.
Si el espirita debe ser prudente, virtuoso, tolerante, humilde y abnegado y caritativo, entre sus hermanos de ideal y en el seno de la Humanidad, ¡Cuánto más debe serlo en la familia! Si son sagrados los deberes que hemos de cumplir entre nuestros hermanos y en la Humanidad, mucho más lo son los que tenemos que cumplir en la familia. Porque debemos considerar que, más allá de los vínculos que en esta existencia nos unen con lazos indisolubles, tenemos siempre historias pasadas, que se enlazan con la historia presente.
- Merchita-
Trabajo extraído de los Libros “Evolución en dos mundo” y “la vida en Familia” ambos de Francisco Candado Xavier.
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En el libro de los Espíritus Allan Kardec, en la pregunta 638, interroga a los Espíritus: “¿Agrada a Dios la Oración ? Respuesta: La Oración es siempre agradable a Dios, cuando es dictada por el corazón, pues para él, la intención lo es todo. Así, preferible le es que sea del interior a la oración leída, por muy bella que sea si fuera leída sólo con los labios y no sentida con el corazón. Le agrada la oración cuando es dicha con fe, con fervor y sinceridad. Pero, no creáis que lo toque la del hombre fútil, orgulloso y egoísta, a menos que signifique, de su parte, un acto de sincero arrepentimiento y de verdadera humildad, pues, no siendo así nada tendrá valor.” Oración es sentimiento. Podemos con las palabras, expresar lo que está en nuestro interior.
Richard Simonetti
El conceptuado Escritor Espírita Richard Simonetti nos habla de dos tipos de oraciones: La oración horizontal y la oración vertical. La primera tiene bastante significación con las oraciones proferidas en algunas denominaciones religiosas, que son volcadas, exclusivamente, por promesas de ventajas en la vida material, con exorcismos, curas, culto a las imágenes, buscando el dinero del religioso. Ya la oración vertical está directamente envuelta con lo mejor del sentimiento de humildad y de sinceridad de quien ora para el prójimo y para Dios.
Así, lo que importa, en la oración, no es su duración, la repetición, o ritual, la sofisticación de las expresiones, fundamental es la presencia del sentimiento y de la sinceridad.
Lo esencial no es orar mucho, sólo orar bien. Esas personas suponen que todo mérito está en el tamaño de la oración y cierran los ojos para sus propios defectos. Hacen de la oración una ocupación, un empleo, nunca sin embargo, un estudio de sí mismas. La ineficacia, en tales casos, no es del remedio y sí de la manera como la aplican
Aquellos que colocan en la oración los ingredientes de la bondad y de la simplicidad y profunda voluntad de ayudar al prójimo, dispuestos a reconocer sus maldades con el propósito de la renovación, tienen sus dificultades disueltas por los manantiales de bendiciones que se derraman sobre sus cabezas emanadas del Creador.
En la oración podemos: Pedir y Agradecer. Cuando pedimos directamente a Dios, sin el pago a alguien que sea intermediario, con el fervor del corazón y de acuerdo con nuestro merecimiento, por cierto, recibimos. Cuando loamos la obra Divina, las leyes que rigen la vida y el universo entramos en armonía con el Cosmo. Por último, cuando agradecemos estamos colocándonos en la condición de hijos que tenemos la obligación de colaborar con el progreso material y espiritual de nuestra casa planetaria.
Finalmente, tener fe es guardar en el corazón la luminosa seguridad en Dios, seguridad que superó el ámbito de la creencia religiosa y haciendo el corazón reposar en una energía constante de realización en la vida y en el bien. ¡Piense en esto!
João Batista Cabral
SER FELIZ
Si usted quiere ser feliz,
huya de todo asunto vano,
que no aclare la cabeza,
ni ayude al corazón.
En todo lo que suceda
procure la senda del bien,
levántese, ayude, esclarezca,
no piense mal de nadie.
Ampare a los hermanos en sus pruebas,
deles la mano abierta y el alma sana;
Necesitado de hoy,
es benefactor del mañana.
Guarde paz en la conciencia
atendiendo la Ley Divina;
la flor de la felicidad
no vive sin discicplina.
Conserva la luz que te apoya,
sobre la fe que te bendice,
y sirve sin preguntarte
si tu quieres ser feliz.
Casemiro Cunha
SEÑALES DE RUMBO, Espíritus Diversos, psicografia de Francisco Candido Xavier, GEEM)
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Eso es algo que tal vez algún día lo sepamos claro o se lo podamos preguntar a El directamente, pero por el momento podríamos pensar que el motivo, tal vez haya sido por la dinámica de Su propia Esencia : La vibración permanente de su Amor.
Siendo Amor –Energía, se comprende que esta es expansiva y dinámica, por lo que no podría permanecer estática y sin actividad creadora, proyectando su inteligencia y su Amor sobre los nuevos mundos y seres creados, por lo que por su propia dinámica existencial, se realiza y se mantiene a Sí mismo cuando se irradia y expande en otros Seres que para existir hemos tenido que ser creados por El a partir de condensar las energías cósmicas, creando así la materia y los espíritus que pueblan todo el Cosmos, mediante el mecanismo evolutivo y repetitivo de la reencarnación del espíritu por la que este adquiere las experiencias necesarias para ir perfeccionándose en contacto con la materia.
Podemos pensar que siendo criaturas suyas que existimos por Su Amor,nuestro objetivo existencial es el de que aprendamos algún día a ser plenamente felices hasta un grado supremo e inimaginable, sintonizando y colaborando con El en su grandiosa y permanente obra de la Creación, dejándonos el mérito de nuestro necesario esfuerzo para la conquista de la infinita felicidad.
Normalmente no podemos contestar plenamente a esta pregunta porque estamos casi infinitamente lejos de comprender qué es Dios en lo mas profundo de Su Esencia, pero sin embargo mi incipiente intuición humana en su limitada capacidad me dice que esa Fuente de Perfección ,Amor y Felicidad infinitas , ha querido por alguna razón aún lejana a nuestro entendimiento, compartir Sus atribuciones con sus criaturas, y para eso nos ha creado por su Voluntad de su propia Esencia, como espíritus humanos, en principio sencillos e ignorantes, sometidos al engranaje del mecanismo evolutivo y de otras Leyes que lo complementan y guían hacia la meta, y siendo Dios mismo esta meta infinita,, ese es el Gran Misterio de Su Esencia, incomprensible para nuestras jóvenes y limitadísimas mentes.
En síntesis, podríamos pensar que Dios nos ha hecho existir para amar y para ser amados, o sea para mantener dinámica la Esencia de Él mismo, que es el Amor, vibración pura y sublime del espíritu.
- Jose Luis Martín -
“ Si no puedes decir nada de Aquel que supera todo pensamiento y toda palabra, ¿cómo puedes preguntar algo acerca de él?” Anthony de Mello(¿Quien puede hacer que amanezca?)
El siente necesidad de convivencia y contacto con los semejantes.
Justamente por eso, establece vínculos a lo largo de su vida.
Muchos de esos vínculos son prácticamente automáticos, como los que se derivan de la estructura familiar.
Con todo, algunas ligaciones se originan solamente por afinidad y simpatía.
La amistad es una forma de afecto muy peculiar.
Habitualmente, se afirma que los amigos son la familia que se escogió.
La nobleza de la amistad fue revelada por el propio Cristo.
En determinado pasaje del evangelio, el maestro afirmó que no llamaba a los apóstoles siervos.
Los llamaba amigos, pues les había dado a conocer lo que oyera del Padre.
Jesús ofreció a Sus discípulos lo que de mejor poseía: la luz de Sus enseñanzas y el calor de Su afecto.
Eso es lo que caracteriza la amistad: la parte mejor de nuestro ser.
La amistad no implica posesión, exclusivismo o búsqueda de ventajas.
Nada obliga a mantener los lazos de la amistad. Es la expresión más fraterna de los sentimientos.
Se procura estar próximo al semejante solo por el placer de su compañía.
Por ser tan precioso, ese vínculo debe ser bien cuidado.
Conquistar amigos puede ser más fácil que preservarlos.
En la adquisición de afectos, el carisma personal auxilia bastante. Mas la manutención del vinculo exige dedicación. Es necesario disponerse a gastar algún tiempo en el cultivo del afecto que se granjeó. Entretanto, el comportamiento noble y leal también se hace imprescindible.
La manutención de los amigos poco tiene que ver con lecciones de etiquetas o buenas maneras.
Tales recursos muchas veces apenas esconden el real carácter de quien aparenta afabilidad. Es relevante asimismo pulir el propio modo de ser, desenvolviendo nobleza y cordialidad.
Considerando esa realidad, hay innumerables actitudes que se deben evitar en el trato con los amigos.
La agresividad, en palabras o gestos, sorprende negativamente nuestros afectos.
La negligencia, consistente en dar poca importancia a la presencia de la palabra de los compañeros, esto hace que no nos procuren más.
La irritación continua torna nuestra compañía aburrida.
La lamentación constante también convierte nuestra presencia en un pesado fardo.
Es preciso considerar que los otros también tienen problemas.
Importa, pues, cultivar la jovialidad.
Ocultar los propios dolores, para no afligir inútilmente a los semejantes, es una forma de caridad.
Así, reflexiona sobre la importancia de los amigos en tu vida.
Piensa como ellos te traen la alegría y hacen tu vivir más leve.
Acuérdate del ejemplo de Cristo, que dio lo mejor de si a los compañeros que escogió.
No gastes los preciosos momentos que pasas con tus amigos en futilidades, reclamaciones o bajezas.
Dales tu amor.
Haz de tu compañía en una fuente de equilibrio, alegría y bienestar.
Muéstrate confiable y dispuesto, cuando ellos necesiten de ti.
Amalos, con pureza y desinteresadamente.
Al final, amigos leales y cariñosos son uno de los mejores tesoros que se pueden conquistar.
Redacción de Momento Espirita.
Aunque nadie puede volver atrás y hacer un nuevo comienzo, cualquiera puede comenzar a partir de ahora y hacer un nuevo final............ - Francisco Cándido Xavier -
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