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viernes, 13 de diciembre de 2013

DESTINO DE LA TIERRA. – CAUSAS DE LAS MISERIAS TERRESTRES






6. Causa asombro encontrar en la Tierra tanta maldad y malas pasiones, tantas miserias y enfermedades de todas clases y se saca la conclusión de eso, que la especie humana es una triste cosa.

Este juicio proviene del punto de vista limitado en que se está colocado, y que da una falsa idea del conjunto. Es preciso considerar que en la Tierra no se ve a toda la Humanidad, sino a una pequeña fracción de ella. En efecto, la especie humana comprende
todos los seres dotados de razón que pueblan los innumerables mundos del Universo; ahora bien, ¿qué es la población de la Tierra,
al lado de la población total de esos mundos? Mucho menos que una aldea al lado de un gran imperio. La situación material y moral de la Humanidad terrestre nada tiene que asombre, sabiendo cual es el destino de la Tierra y la naturaleza de los que la habitan.

7. Se formaría una idea muy falsa de los habitantes de una gran ciudad si los juzgásemos por la población de los barrios más ínfimos y sórdidos. En un hospital, sólo se ven enfermos y lisiados;
En un presidio sólo se ven todas las torpezas, todos los vicios reunidos; en comarcas insalubres, la mayor parte de los habitantesestá n pálidos, débiles y achacosos. Pues bien, que se figure la Tierra como un arrabal, un hospital, una penitenciaría, una región malsana,
porque es a la vez todo esto, y se comprenderá por qué las aflicciones sobrepujan a las alegrías; pues no se llevan a los hospitales a las personas sanas, ni a las casas de corrección a
aquellos que no han hecho mal; y ni los hospitales, ni las casas de corrección son lugares de delicias.
Pues, de la misma forma que en una ciudad, toda la población no está en los hospitales o en las cárceles, tampoco toda la Humanidad está sobre la Tierra; como se sale del hospital cuando se está curado y de la prisión cuando se cumple el tiempo de la condena, el hombre deja la Tierra por mundos más felices, cuando está curado de sus enfermedades morales.

Tomado del "EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO"
Allan Kardec
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CUIDAR DE SI MISMO

¿Cómo ve usted el mundo a su alrededor?
Si, de vez en cuando, el mundo le parece un tanto oscuro, preste mucha atención, pues puede no ser bien así.
Y para que usted perciba que todo depende de la forma que la gente lo ve, vamos a contar una pequeña historia.
La joven pareja se cambió para un barrio muy tranquilo. En la primera mañana que pasaban en su nueva casa, mientras tomaban café, la mujer reparó en la línea en la cual la vecina colgó las sabanas y comentó con el marido:
¡Qué sabanas sucias esta colgando en el tendedero! ¡Está precisando de una sabana nueva! Si yo tuviese intimidad le preguntaría si ella quiere que yo enseñe a lavar la ropa.

El marido observó callado. Tres días después, también durante el café por la mañana, la vecina ponderaba sus lecciones y nuevamente nuevamente la mujer comentó con el esposo:
Nuestra vecina continúa colgando las sabanas sucias. ¡Si yo tuviera confianza le preguntaría si ella quiere que yo le enseñe a lava las ropas!
Y así, cada tres días, la mujer repetía su discurso, cuando la vecina colgaba sus ropas en el tendedero.
Pasado un mes, la joven esposa se sorprendió al ver muy blancas las sabanas tendidas y, emocionada, fue a decir al marido:
¡Vea! ¡Ella aprendió a lavar las ropas! ¿Será que otra vecina le dio sabanas? ¿Por qué usted no hizo nada, no es lo mismo?
El marido le respondió calmadamente:

No, yo no le di sabana ni fui a enseñarla a lavar la ropa, mi bien. ¡Acontece que yo hoy me levante más temprano y limpie los cristales de nuestra ventana! Creo que era la suciedad lo que impedía ver la blancura de las sabanas de nuestra vecina.
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Pues bien, si usted está viendo solo las cosas negativas en las personas a su alrededor, tal vez sea interesante dar una mirada en su cristal.

Tantas veces lo que pensamos es una mancha oscura en el vecino, no pasa de un punto de vista equivocado o de una visión errónea.
Nuestra visión en el mundo, por tanto, depende de la ventana a través de la cual observaos las cosas. Ella puede estar manchada por el lodo de la envidia, por el polvo de la incomprensión, por el respingo del orgullo, o algunas penas amargas.

Seria interesante que, antes de criticar, mirásemos primero nuestra situación: si estamos haciendo alguna cosa por contribuir o si apenas nos limitamos a hablar mal de las cosas y personas.
Y podemos comenzar mirando nuestros propios defectos y limitaciones para poder entender y comprender las deficiencias del semejante.
Jesús nos llamó la atención diciendo que exageramos fácilmente la paja en el ojo del prójimo, más no vemos la viga que tenemos en el nuestro.


Por esa razón es importante que, antes de lanzar cualquier comentario infeliz sobre los otros, miremos primero si nuestra ventana está limpia y transparente.
( Autoría deesconocida)
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      Atendamos

   Cuando el Maestro enseñó que no se puede servir simultáneamente a Dios y a Mamón, no deseaba por cierto, dividir a las criaturas en dos campos opuestos, en los cuales los ricos y los pobres, los buenos y los menos buenos, los justos y los menos justos de la Tierra, guerreasen continuamente. 
Encontrando un doliente al que nos proponemos aliviar o curar, efectuando inmediata separación entre enfermo y enfermedad, atacando la molestia y protegiendo a la víctima.
  Nadie trata de eliminar socorriendo o de matar medicando.
  Por eso mismo, si nos hemos sentidos ofendidos por el avariento,sepamos apartarlo de la usura, despertándolos  para la caridad.
 Si somos llamados a cooperar en el levantamiento de alguien que se entregó al desequilibrio, ayudémosle a levantarse con verdadera confianza en sí mismo, debidamente restaurada.
  Si el Maestro nos pide el concurso de la amistad, al lado de un hermano delincuente, busquemos extirparle las llagas del remordimiento, restableciendo sus oportunidades de rehacerse y servir.
 Hay quien se aísla de la lucha con el pretexto de cultivar la sublimación.
  Entretanto,  es siempre fácil satisfacer los imperativos de la virtud, donde no hay tentaciones y no es dificil atender la caridad donde la factura sea excesiva.
 Colaboremos con el Señor en su Obra Divina, encendiendo la luz en la sombra y ofreciendo bien o mal, a fin de convertirnos de animalidad primitiva a la Humanidad real.

 Nada existe en la  Creación de Dios sin un "lado bueno". 

  Esforcémonos por desenvolver los menores principios de elevación, que nos faciliten el camino, buscando en las almas, por mas aparentemente desviadas o infelices, la "parte mejor" de que son portadoras y,  moviendo nuestros recursos entre los grandes exponentes del error y de la indisciplina, estaremos realmente al servicio del Señor que nos confió, como  aprendizaje en la Tierra, nuestra bendita oportunidad de perfeccionamiento y elevación.

(Instrumentos del Tempo - Espíritu Emmanuel, psicografia de Francisco Candido Xavier, GEEM)


jueves, 12 de diciembre de 2013

LAS DESIGUALDADES HUMANAS


Analizamos aquí los por qués de tantas desigualdades humanas de todo tipo que vemos en nuestro conglomerado humano. La Ley de evolución y la de Causa y Efecto que se concretan en la Reencarnación, nos dan las respuestas.

¿ Cómo se puede explicar tanta desigualdad humana?

A lo largo de la historia han existido muchos filósofos que han tratado de resolver estas profundas interrogantes que no siempre resolvieron y que siempre se planteó el Ser humano.
El comprender y admitir la reencarnación y la ley de Causa y Efecto que la regula, como una realidad fuera de dudas, nos permite comprender a su vez, el problema de las desigualdades humanas y de sus causas, pues de la reencarnación se deduce una explicación racional para estos eternos interrogantes : el sentido de la vida y el por qué del sufrimiento humano y las desigualdades humanas, así como también nos lleva a comprender el origen del Ser y su destino, ofreciendo respuestas lógicas y coherentes sobre cuestiones en donde otras filosofías no acceden o dan otras explicaciones insuficientes a la razón. 
En un principio todos los espíritus son creados iguales, pero en función del uso de su libertad cada uno se fue poco a poco diversificando y desigualando con respecto a los demás. Así unos se perfeccionaron antes que los otros y fuimos adquiriendo aptitudes diversas que nos diferenciaban a los unos de los otros. Por otro lado no todos los Seres espirituales fueron creados al mismo tiempo, pues Dios nunca dejó de actuar en la Creación, lo que supone el que unos Espíritus son mas viejos y otros más jóvenes y con menos experiencia y madurez. La filosofía que se deriva del estudio de la reencarnación bajo un planteamiento espírita, nos induce a pensar que, en efecto, nuestra igualdad al principio de nuestra andadura existencial, fue total y absoluta, pues como Seres espirituales que somos, todos procedemos de un mismo origen y el resultado de nuestro esfuerzo individual por avanzar en nuestra evolución ha sido el encontrarnos en esta vida actual en unas posiciones mas o menos adelantadas o atrasadas que otros en cuanto al grado de desarrollo intelectual y moral, así como en unas circunstancias humanas distintas y
llevando las existencias en mundos diferentes unos de otros.
Esto nos lleva a poder admitir que las desigualdades intelectivas, morales y volitívas deben tener su causa en los diversos estados evolutivos, así como que las desigualdades de carácter físico , social y moral, son el fruto dulce o amargo de la cosecha de aquello que antes se sembró voluntariamente en el pasado. Asimismo también en muchas ocasiones estas desigualdades humanas no obedecen a la ley de Causa y Efecto, sino a la asunción voluntaria de determinadas pruebas y circunstancias humanas a las que nos comprometimos antes de reencarnar.
Si aceptamos que hay otros mundos , tanto físicos como espirituales, y si además la reencarnación no existiese, nos podríamos plantear en buena lógica: ¿ Por qué Dios, infinitamente bueno y sabio, ha puesto en esos mundos ,mucho mas adelantados algunos de ellos, en donde se vive mucho mejor que en la Tierra , a otros Seres mientras que a nosotros nos hace nacer en este mundo, que ha sido tantas veces llamado con razón, “un valle de lágrimas”? ; o también nos podemos plantear la causa de las desigualdades humanas : ¿Por qué unos han nacido en medio de la riqueza y del bienestar, mientras otros nacieron en medio de la miseria, el hambre o la guerra?, o ¿ Por qué a unas personas les ha dado Dios unas capacidades físicas o intelectuales muy limitadas, mientras que a otras les ha hecho nacer como genios por su capacidad? ; ¿ Qué sentido tiene todo esto?. ¿Por qué esta aparente “injusticia divina”?
Indudablemente estas desigualdades en lo intelectivo, lo moral, lo social, etc, nos están indicando que estamos inmersos en un proceso evolutivo a modo de una carrera campo a través, en la que unos corredores van   en cabeza de carrera, mientras otros van siguiendo detrás y otros mucho mas descolgados de todos los anteriores. Esta carrera evolutiva comprende muchas existencias en la materia, porque de otro modo, esa Fuente de Perfección infinita a la que llamamos Dios, habría cometido el fallo de crear seres imperfectos e injustamente desiguales si nos consideráramos existiendo en una sola y única vida física.
Si creemos en un Dios justo y perfecto en todos sus infinitos atributos, que ama por igual a todos sus hijos, como es de lógica justicia, ¿ Por qué habría colocado a unos en un escenario mejor y mas feliz y a otros en uno mucho peor, o por qué a unos otorgaría lo que a otros niega?.
La filosofía espírita que se deriva al meditar sobre la Reencarnación da sentido a nuestra vidas, al inducirnos a comprender las causas del mal en el mundo, y sobre todo el por qué de tantas desigualdades humanas que otro modo serían totalmente incomprensibles e injustas.
Por tanto, la Reencarnación es el hecho por el que mejor podemos comprender la infinita Bondad del Creador, que nos da tantas y tantas oportunidades como precisemos para aprender y para rectificar nuestros errores durante el aprendizaje en las vidas como seres humanos.
Las desigualdades humanas tienen que ver con el diferente grado de desarrollo evolutivo del Ser en cada uno de sus aspectos, y ese diferente grado de desarrollo se explica porque todos los Seres espirituales no tenemos la misma edad ni las mismas experiencias y aptitudes logradas ; unos han vivido antes muchas veces y son “espíritus viejos”, con muchas experiencia y mucha sabiduría , al lado de otros aún muy “jóvenes” e inexpertos, por lo que en su desarrollo evolutivo quedan todavía muy lejos de los mas adelantados, que han vivido y aprendido más, aunque la meta evolutiva de todos finalmente será la misma.
Las desigualdades humanas vistas bajo el prisma de una sola y única existencia, por lo ilógicas e injustas que parecen, pueden llegar a causar una lógica pérdida de fe en la existencia de Dios y de su Justicia.
El no tener en cuenta la Reencarnación y comprender que este concepto no es una teoría sino una realidad o ley natural que da contestación a tantos interrogantes que de otro modo no encuentran respuesta, supone no llegar a aceptar si no es ciegamente a través de un fanatismo irracional, la idea de un Dios justo y perfecto y a esconder nuestra alma ante la luz de la verdad, al no querer pensar tan siquiera en los por qués de nuestra existencia en el universo.
Por eso, Kardec se preguntaba si acaso era más racional preferir una explicación que no aclarase el origen de las desigualdades humanas, antes que optar por la que la que sí las explica, refiriéndose por supuesto, a la Reencarnación.
- Jose Luis Martín-
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La verdad es un prisma de muchas caras y el error consiste en contemplar solo algunas y figurarse que se contemplan todas”
-Giuseppe mazzini (1805-1872)
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EL CRISTIANO EN EL  MUNDO ACTUAL
“No os pido que os apartéis del mundo”

No se puede concebir, frente a las palabras del Señor, en la “oración de los discípulos”, de que puedan los hombres aislarse del mundo, bajo pretexto de servir mejor a Dios.
Es de suponer, todavía, que los cenobitas modernos, no hayan reflexionado aun en torno al razonamiento citado por el Evangelista.
Si sorprende, en la actualidad, tal conducta, encontramos un cierto justificativo en la conducta de los eremitas del pasado, venerables y santas figuras que buscaban el aislamiento en grutas desiertas.
Los anacoretas,  cuyos, nombres aun hoy son reverenciados, adoptaban una vida de entera renuncia, con el propósito de despertar al hombre a los problemas del alma, cuya excelsitud y valía  podían ya experimentar.
Sin embargo, todo tiene su tiempo y su época.
En la actualidad, el aislamiento en monasterios o cavernas, sin una finalidad practica, sin provecho  para los semejantes,  expresaría egoísmo y acomodamiento a la  buena vida.
Sin embargo, todo   tiene su tiempo y su época.
En la actualidad, el aislamiento en monasterios o caveranas, sin una finalidad practica, sin provecho para los semejantes, expresaría egoísmo y acomodamiento a la buena vida.
Significa escapar al trabajo.
Cuando alguien huye, del torbellino  de las metrópolis, por lo  general es para ejercitarse en la confraternización.    Para   edificar escuelas   que instruyan  y eduquen a la infancia y a la juventud, para construir  hospitales  que socorran a enfermos pobres  o para erguir abrigos  que aseguren a los viejos una existencia más tranquila  en el declinar de su experiencia terrena.
Las palabras del Maestro, en la llamada “oración sacerdotal”, traducen cautela, revelan prudencia.
El pensamiento de  Jesús, “No  os pido que os separeis del mundo  y si que  os alejéis del mal”, era el de impedir que los discípulos fuesen a empañar el fulgor de la Buena Nueva, el Universalismo de la Doctrina Cristiana, con un posible retroceso hacia las luchas  mundanas.
La fuga al trabajo, a los deberes inmediatos podría crear un precedente peligroso  para las futuras realizaciones del Evangelio.
Los discípulos, en aquella época, tanto como nosotros en la actualidad, no prescindían del fogoso clima de las luchas terrestres, por cuanto las luchas corrigen, perfeccionan e iluminan.
La oración del Señor, proferida en voz alta, habría de causarles una impresión duradera. Repercutiría, profundamente, en los siglos que se avecinaban.
Es así que, en la hora de la partida, cuando se preparaba para el retorno a las esferas de luz de desconocidas regiones, la fija definitivamente, el procedimiento a seguir en el mundo, de manera que, permaneciendo ellos en el mundo, diesen al mundo testimonio de lucha y trabajo, comprensión y amor.
Es por eso que los compañeros del Maestro fundaron la “Casa del Camino”, en donde el hambriento recibía alimento, el desnudo encontraba vestido y en donde el  enfermo encontraba amparo.
Nadie puede dar testimonio de valor espiritual si no vivió pruebas difíciles, dramas intensos, complicados problemas, si no viajo por aguas borrascosas.
Tampoco ninguno puede dar testimonio de resistencia moral si no sintió el   impacto de fuertes tentaciones, sobreponiéndose, no obstante a todas ellas, con la firme determinación de vencer, en el deseo de realizarse.
En un convento, en una caverna, en la soledad, tales oportunidades difícilmente se presentaran.
Vivir en el mundo – sin adherirse al mundo.
Vivir en el mundo – sin participar de las pasiones.
Vivir en el  mundo – sin entregarse al mundo.
Vivir en el mundo – más librándose del mal.
Transitar por la Tierra – sin zambullirse en el lodazal de los vicios, es  prueba difícil, sin embargo no imposible.
Pide decisión, esfuerzo,  persistencia.
Conociendo la posibilidad de crecimiento  espiritual, que era constante en la vida de los discípulos, más  reconociéndoles no obstante, la fragilidad humana,  rogaba  Jesús al padre; “No  pido que los apartes del mundo y si, que los guardes del mal.”
Se nota en el pedido del Maestro una amorosa exhortación a la vigilancia, para que no fuesen ellos a sucumbir ante el mal, en sus más diversas manifestaciones.
El mundo, con sus conflictos y tentaciones, les significaba, sin duda un clima propicio para las experiencias renovadoras. Con todo, fortalecidos por los inmortales lecciones de Jesús, se habrían de convertir, como de hecho así sucedió, en ejemplos y actuaciones de amor y trabajo.
El heroísmo de los primeros cristianos regó el árbol del Cristianismo.
La abnegación y el sacrificio de los hombres de la “Casa del Camino”, a las afueras de Jerusalén, prepararon, para todos los siglos y milenios a seguir la siembra del Evangelio.
Del libro estudiando el evangelio a la luz del Espiritismo de Martins Peralva  

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                  Turbación espírita 

163. El alma, al dejar el cuerpo, ¿tiene de inmediato conciencia de sí misma? 
- Conciencia inmediata no es el término adecuado. Permanece algún tiempo en estado de turbación. 

164. ¿Todos los Espíritus experimentan en el mismo grado y durante un lapso idéntico la turbación que sigue a la separación del alma y el cuerpo? 
- No, ello depende de su elevación. El que está ya purificado vuelve en sí casi inmediatamente, porque se ha desprendido de la materia durante la vida del cuerpo, al paso que el hombre carnal, cuya conciencia no es pura, conserva durante mucho más tiempo la impresión de esa materia. 

165. El conocimiento del Espiritismo ¿ejerce influencia sobre la duración más o menos prolongada de la turbación? 
- Una influencia muy grande, por cuanto el Espíritu comprende de antemano su situación. Pero, lo que más influye es la práctica del bien y la conciencia pura. 
En el momento de la muerte todo es al principio confuso. Hace falta al alma algún tiempo para recobrarse. Se halla como aturdida, al igual que el estado de un hombre que saliera de un sueño profundo y que tratara de darse cuenta de su situación. La lucidez de las ideas y el recuerdo del pasado le vuelven conforme se va borrando el influjo de la materia de que acaba de desembarazarse, y a medida que se disipa la especie de niebla que oscurece sus pensamientos. 

La duración de la turbación que sigue a la muerte es muy variable. Puede ser de unas pocas horas como de varios meses, y hasta de muchos años. Aquellos en quienes es más breve son los que se han identificado en vida con su estado futuro, por cuanto comprenden de inmediato su situación. 
La turbación presenta circunstancias particulares, de acuerdo con el carácter de cada individuo y, sobre todo, según el tipo de muerte experimentada. En las violentas, producidas por suicidio o suplicio, accidente, apoplejía o heridas, etcétera, el Espíritu se encuentra sorprendido, asombrado, y no cree haber muerto. Así lo sostiene con terquedad. No obstante, ve su cuerpo, sabe que ese cuerpo es el suyo, y no comprende que se haya separado de él. Acude junto a las personas a quienes profesaba afecto, les habla y no comprende por qué ellas no le oyen. Esa ilusión dura hasta que el desprendimiento del periespíritu se ha consumado. Sólo entonces el Espíritu se recobra y comprende que ya no forma parte de los vivientes. Este fenómeno se explica con facilidad. Sorprendido de improviso por la muerte, el Espíritu está aturdido por el brusco cambio que en él se ha operado. Para él, la muerte sigue siendo sinónimo de destrucción, de aniquilamiento. Ahora bien, como quiera que piensa, ve y entiende, en su opinión no está muerto. Lo que aumenta su ilusión es que se ve dueño de un cuerpo similar al anterior, por su forma, pero cuya etérea naturaleza no ha tenido todavía tiempo de estudiar. Lo cree sólido y compacto como lo era el primero, y cuando se le llama la atención sobre este punto se asombra de no poder palparlo. Este fenómeno es análogo al de los sonámbulos noveles, que no creen estar dormidos. Para ellos, el sueño es sinónimo de suspensión de las facultades. Y puesto que piensan libremente y ven, en su concepto no se hallan dormidos. Algunos Espíritus presentan esta particularidad, aun cuando la muerte no los haya sorprendido en forma imprevista. Pero sigue siendo una particularidad más general en aquellos que, aunque enfermos, no pensaban que morirían. Se ve entonces el singular espectáculo de un Espíritu que asiste a su funeral como si se tratara del de un extraño, y hablando de él como de una cosa que no le concierne, hasta el momento en que comprende la verdad. 

La turbación que sigue a la muerte no tiene nada de penoso para el hombre de bien. Es tranquila y semejante en todo a la que acompaña a un despertar apacible. En cambio, para aquel cuya conciencia no es pura, está llena de ansiedad y de angustias, que aumentan a medida que va comprendiendo su situación. 

En los casos de muerte colectiva se ha observado que todos los que perecen al mismo tiempo no siempre se vuelven a ver de inmediato. En la turbación que sigue a la muerte, cada cual va por su lado, preocupándose tan sólo de aquellos que le interesan.

Libro de los Espíritus - Allan Kardec

miércoles, 11 de diciembre de 2013

PATRIMONIO MORAL



¿Usted pensó en lo que haría si alguien intentase invadir o robar los bienes materiales que le pertenecen?
Las personas de una forma general, luchan para defender su patrimonio, aun mismo que para eso sea necesario exponerse de una forma peligrosa.
Sin embargo, muchos son los que permiten que otro patrimonio, bien más valioso y efectivo, sea saqueado con facilidad.
Se trata del patrimonio moral.
Mientras que los bienes  materiales no nos pertenecen de hecho, pues en cualquier momento  podemos dejarlo a los herederos, por ocasión de la muerte,  o perder por un motivo cualquiera, el patrimonio moral es el único tesoro que realmente nos pertenece.
¿Más, de qué forma nuestro patrimonio moral puede ser dilapidado?
Eso ocurre de una manera tan sutil que casi no nos damos cuenta.
Cuando, en un restaurante, por ejemplo,  el camarero nos pregunta si queremos una nota de un valor mayor para utilizar  en alguna prestación de cuentas,  nos está invitando a ser deshonestos.
Y, en el caso de que aceptáramos, la diferencia entre el pago y el valor de la nota será el precio por el cual vendemos un pedazo de nuestro patrimonio moral. Y generalmente es muy barato. En ese caso vemos cuando abaratamos ese tesoro.
 Otro ejemplo es cuando intentamos substituir una multa cualquiera, sea fiscal  o de transito, por una propina. En ese caso no solamente estamos empobreciendo nuestro patrimonio moral, sino también sugiriendo lo mismo al profesional que nos informó.
Cuando disponemos de un certificado médico falso para justificar una ausencia del trabajo, estamos dilapidando nuestro tesoro moral.
Cuando hacemos una compra y la cajera se equivoca, dándonos un cambio mayor, y no devolvemos esa cuantía, quedamos un poco más pobres moralmente.
Cuando el comerciante adultera el peso de la mercancía para vender menos y cobrar más, está desvalorizando su patrimonio real.
Cuando el lector empeña su voto  a cambio de un beneficio cualquiera, está comercializando su bien más precioso.
Eso sin hablar de aquellos que utilizan bienes o valores de terceros, o del erario público, para saquear la moral ajena. En ese caso, quedan aun más empobrecidos moralmente, pues desconsideran la confianza que les fue depositada.
En fin, son tantas las maneras de vender o desperdiciar, nuestro patrimonio moral que es preciso quedar atento  para no tornarnos mendigos moralmente  en poco tiempo.
Como podemos percibir, el cuidado con los bienes materiales es válido, más no podemos dejar de preservar el patrimonio moral, el único que podremos llevar con nosotros para toda la eternidad
Era ese tesoro lo que Jesús se refería, diciendo  ni la polilla ni herrumbre que corroen, y ningún ladrón puede robar.
¿Usted lo sabía?
¿Usted sabia que muchos empresarios ya están atentos  a las cualidades morales de las personas que desean contratar?
Después que varias empresas fueron a la ruina a causa de la deshonestidad de los funcionarios que ocupaban  cargos de confianza, el factor moralidad pasó a tener mayor peso  entre los requisitos de los candidatos al empleo.
Por esas y otras razones, vale la pena garantizar la integridad de ese bien de valor inestimable, pues él es nuestro pasaporte para la conquista de un mundo mejor.

Redacción de Momento Espirita
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EFECTO DE LA ORACIÓN EN LOS ESPIRITUS SUFRIDORES

La oración es el recurso  al que el hombre desesperado acude para alivio de sus padeceres, es como un centinela vigilante  contra las influencias espirituales nocivas, porque la naturaleza  del hombre no se afecta ante los estímulos ajenos de orden pecaminoso, pues la oración aquieta los impulsos inferiores y evita las explosiones de odio, celos y orgullo.
Pero bien sabemos que hay hermanos que siendo escépticos, dudan de que ella surja efecto, pues piensan que Dios no va a cambiar  sus dictámenes en la vida, entonces rechazan  el orar y solo se someten  y adoran.
La Doctrina espirita nos esclarece que el determinismo en lo referente a la vida del hombre no existe, que todo puede cambiar para mejor o peor según nos comportemos. Y que las penas eternas no existen, tenemos una idea clara de la ley de acción y reacción,  y sabemos  que  portándonos bien, dentro de las pruebas que tenemos que pasar, ellas adquieren sentido diferente, y que a través de nuestro dialogo a través de la oración, los guías, los mensajeros del cielo, pueden fortificar nuestros atribulados espíritus, haciendo nuestro yugo más leve.
Sabemos que nada sucede porque sí, que ni una sola hoja de un árbol de cae sin el permiso de Dios. Entonces comprendemos, que El lo sabe todo de nosotros, y que los errores y faltas cometidas tienen su justo castigo. Y que ese castigo está subordinado al arrepentimiento, contra más perseveremos en el mal, este más se acentúa  y más se prolongan nuestros padeceres. Mientras que nuestro arrepentimiento,  cuando es sincero y clama al cielo pidiendo ayuda, Dios nos envía la esperanza, que aunque sabemos que nuestro mal persiste hasta que reparemos los males cometidos, Dios nos ofrece esas oportunidades para que reparemos nuestros errores  pues esa es la razón por la que en la tierra pasemos por las pruebas que pasamos y que no tienen en el presente explicación.
Siempre las leyes de Dios están para aclararnos el camino, para hacernos ver el error y nos dice  también como debemos combatirlo, lo que muchas veces nos falta es la fuerza de voluntad para llevarlo a cabo, por eso  es muy importante que cuando alguien se acerque a nosotros pidiéndonos  esclarecimiento y ayuda para sus males, hemos de tratar de esclarecerlos, de ayudarles mostrándoles las leyes de Dios, diciéndoles que gracias a los que nos hacen sufrir,  es que nos redimimos  y  nos elevamos sobre ellas, podremos ascender y dejar de sufrir, que este es el recurso que Dios nos da de Amor y Caridad, para que nos elevemos por encima de nuestros errores y culpas.
Orando el hombre, mejora su frecuencia vibratoria espiritual, higieniza la mente, expulsa los malos pensamientos y genera mayor cuota de luz interior.
Esto explica porque algunos santos se purifican exclusivamente de la oración, mientras otros solo pueden lograrlo por vía del sufrimiento. En ambos casos, la purificación es el fruto de la dinamización de las fuerzas espirituales, latentes en la intimidad del ser, aunque varié el proceso empleado. En el primero, es un procedimiento espontáneo catalizado por la oración, en el segundo es el resultado del ejercicio del dolor. El hombre se purifica también por el habito constante de los buenos pensamientos, pues estos mantienen en el campo vibratorio de su mente, un estado, espiritual tan benéfico, como el que se produce en los momentos sedativos de la oración.
Cuando el hombre deja de orar y vigilar, el dolor se encarga de activar las reacciones morales necesarias para que más tarde  se libere perentoriamente de la opresión del mundo animal.
Aunque la oración es una actitud de sublimación espiritual, no libra al hombre de las agresiones y hostilidades de los malhechores del mundo. Son innumerables las personas de vida santificada, que han sido sacrificadas, muertas, cuando oraban, fervorosamente. Pablo fue decapitado cuando oraba; los mártires del Cristianismo  soportaron la masacre colectiva, ante las fieras, mientras se ínter ligaban por la fuerza emotiva de las oraciones  y los cánticos excelsos de renuncia a la vida humana.
La oración como sublime expresión de catalizador angélico, no sirve pará obtener una cobertura. La claridad sublime que se forma alrededor del hombre durante el éxtasis de la oración, y la emoción de su espíritu invocando el Amor de Dios, no logran condensar los fluidos inferiores, para fines execrables. La oración es una vibración de energías excelsas para el servicio del Bien y del Amor.
Toda oración fervorosa recibe de lo Alto la respuesta benefactora, la sugestión segura y las energías psíquicas que sustentan al cuerpo carnal, es un detonador psíquico capaz de mover excelsas energías que duermen en la esencia del alma humana, es la ayuda más eficiente para mantener el equilibrio moral del espíritu, con la oración la persona confiada, serena y amorosa se religa a Dios.
No despreciemos los dones del cielo, utilicémosla con fe y oremos con fervor porque no nos quepa la menor duda de que la oración es un bálsamo reparador para las heridas.
MERCHITA


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Seguramente, tú que estas en la aflicción, pasando por pruebas muy duras, sueles acusar a Dios de injusto, por más que te afanas en estudiar tu vida, y tus realizaciones, no encuentras un motivo que justifique todo por lo que estas pasando.
Y si   “a cada uno será dado según sus obras”, los planes  para las peripecias de una reencarnación, son rigurosamente estudiados al otro lado de la vida, antes de reencarnar, son estudiados, realizados y revisados,  siempre de acuerdo con la más equitativa justicia, y  en pleno cumplimiento de la alta expresión de la sentencia inmortal sancionada por el Divino Maestro, la que viene a aclarar  todos los grandes e irremediables problemas que afligen y decepcionan a la Humanidad.
Por lo común, es el propio espíritu quien escoge las pruebas por las cuales debe pasar en la próxima reencarnación: los acres  espinas  que deben dilacerar los días de su existencia terrenal, y el lugar  en que convendrá que remedie las consecuencias del pretérito culposo. El mismo suplica a las Potestades Guiadoras nuevas oportunidades que le permitan poner de manifiesto el arrepentimiento de que se halla poseído, así como el deseo de iniciar el camino  regenerador que favorezca la ocasión de que pueda corregirse de los impulsos inferiores que pudieran arrastrarlo al mal comportamiento… Y tales pruebas, serán efectivas tanto en un cuerpo relativamente sano, como en uno mutilado, o impedido por enfermedades irremediables, siempre de acuerdo  con los agravantes de sus propias faltas acumuladas.
Si somos rebeldes y desperdiciamos  muchas veces, de esa concesión con manifestada falta de respeto a la Ley del Creador, que nos ha permitido repetidas veces  la misma oportunidad, incurriremos  en una concesión más apreciable porque, en tales casos, existirá la propia intervención  del propio Maestro redentor, que Suplicará al Creador Supremo nuevos  ciclos  de experiencias,  con el fin de que el rebelde pueda rehabilitarse…
Siendo nuestro cuerpo físico terrenal un deposito sagrado, como verdadera dadiva celeste que es, las criaturas  debemos proceder con más inteligencia  conduciéndonos a la altura de la concesión recibida, portándonos respetuosamente, teniendo consideración y prudencia durante el periodo a que no obligue a permanecer disfrutando las ventajas  morales que la estancia en el planeta tierra nos confiere…Con ese proceder evitaríamos repeticiones  de existencias expiatorias, dolorosas e inevitables, que son el resultado por la falta de respeto a las leyes  venerables, a que es sometida la Vida Universal…
El dolor educador, corrige las anomalías con las que nos rodeamos, reconciliándonos con la Ley, con Dios y con la Misericordia Infinita. Dios quiere que las criaturas se embellezcan con la armonía de Sus Leyes. Y sabemos que esas leyes son incorruptibles, por eso debemos observarlas y respetarlas, con el fin de no vernos después obligados a absorber la hiel irremediable de las consecuencias que por nuestra propia voluntad creamos  por desviarnos de la ruta natural y luminosa…
Conviene que acentuemos, que la reencarnación es una concesión sublime  hecha por Dios  a Sus criaturas, para que progresen y se engrandezcan: preparándose para la herencia  que les está reservada en la Gloria de Su reino.
 Nuestro cuerpo físico terrenal es un depósito sagrado que el hombre debe respetar, proteger y salvaguardar en todo lo posible, de impurezas y de daños. El cuerpo, físico-astral, ósea, el periespiritu, no debe serlo menos, protegiendo nuestra inteligencia, nuestra conciencia, nuestra razón, nuestros sentimientos, nuestro ser,  en fin, es la propia esencia  del Creador, partícula Suya, centella extraída de Su Supremo  Ser.
De esto se deduce, que todos somos templos venerables, puesto que poseemos la gloria  de traer a Dios en nosotros mismos, y que ya sea en la tierra como seres humanos,  o invisibles como espíritus libres, al otro lado de la vida,  debemos respeto y veneración a nosotros mismos, así como a nuestros semejantes considerando que todas las criaturas son perfectamente iguales ante su Creador ¡Joyas muy amadas del cofre  sempiterno de Aquel que es la Suprema Razón de la Vida! De ahí se origina, ciertamente, la ley básica Divina:
“-Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a si mismo”
Procuremos no desanimarnos ante los reveses de la vida, por el contrario debemos confiar en la infinita ternura de nuestro Amado Maestro y Señor, que es el Guía infalible de nuestros destinos… Recordando, también, de que Aquel que estableció la sabiduría de las leyes que rigen el Universo, también habrá de fortalecernos  para que obtengamos la victoria sobre nosotros mismos.
Amigos os deseo un feliz miércoles, que la Luz del Espiritismo y su mensaje redentor siga iluminándonos todos los días, para que luchemos por conquistar nuestro progreso.
 Merchita.
Extraído del libro “Memoria de un Suicida” de Ivonne  Pereira